0% encontró este documento útil (0 votos)
48 vistas8 páginas

Universidad y Responsabilidad Social

Cargado por

jorge
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd
0% encontró este documento útil (0 votos)
48 vistas8 páginas

Universidad y Responsabilidad Social

Cargado por

jorge
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd

DERECHO POPULAR

ACTIVIDAD: Implementar una estrategia para acelerar el progreso social al


impulsar un entorno social y humano adecuado al bienestar de la población,
desarrollando acciones concretas que reflejen el cumplimiento en materia de
responsabilidad social que tiene esta casa de estudio. (Universidad Nacional
Experimental de Los Llanos Centrales “Rómulo Gallegos”).

ENSAYO.
En la actualidad resulta oportuno, plantear la relación entre la
Universidad- Estado-Sociedad, pues de esta manera se puede evidenciar que
la universidad tiene una función social, que influye y transforma su entorno, es
decir, es un auténtico factor de transformación social, y que, por lo tanto, según
sea el fin que se proponga, ayudará a construir una sociedad con unas
determinadas características. En tal sentido, esta integración involucra la
superación de las percepciones mutuas de suspicacia entre los tres
componentes, la priorización de la educación superior como instrumento del
desarrollo, el establecimiento de una dirección bidireccional entre la
universidad y su entorno y el incremento de la calidad del producto
universitario.
Asimismo, se debe aceptar que hoy en día el trabajo de la universidad
va más allá de sus funciones tradicionales de docencia, investigación y
extensión. Ella puede además llegar a influir poderosamente en los modelos y
en las orientaciones del desarrollo económico e industrial, social y cultural de
las regiones donde está inserta. Atendiendo a estas consideraciones, los
cambios generados en la sociedad, motivados por fenómenos como la
globalización, presentan una realidad caracterizada por una altísima
complejidad que amerita ser abordada con una visión holística. Las
transformaciones que deberán producirse para lograr el progreso y desarrollo
de la sociedad se fundamentan en el recurso organizacional más importante
que es el conocimiento. Las universidades tienen como misión la generación
y difusión de conocimientos para de esa manera poder cumplir la función social
que se les ha encomendado. En atención a ello se requiere que las
instituciones de educación superior inicien un proceso de cambio institucional
para estar en sintonía con los cambios que han originado esta nueva época.
Así, el contexto que identifica a cualquier institución de educación
superior está caracterizado por un entorno complejo, donde el cambio ha sido
lo permanente. A este respecto, las organizaciones emprenden programas de
cambio al menos por tres razones: a) Los cambios en el entorno amenazan la
sobrevivencia de la organización, b) Los cambios en el entorno ofrecen nuevas
oportunidades para progresar y, c) La estructura y forma de funcionamiento de
la organización está retrasando su adaptación a los cambios del entorno. A
su vez, es necesario pensar filosóficamente en el cambio y el desarrollo, ya
que sin comprender por qué, ni con qué propósito se inicia un proceso de
cambio, faltarán criterios para saber si se está conduciendo hacia un fin
determinado, y faltarán argumentos para convencer a otros de que el esfuerzo
es necesario y relevante, al observar muchos de los procesos de cambio
institucional en América Latina, pareciera que el cambio, que solo es un medio,
se ha transformado en un fin en sí mismo. Por qué deben cambiar las
universidades: para ser más eficientes, para ser más competitivas, para
mejorar la calidad, para hacer la reingeniería de su arquitectura organizacional
o para hacer la planificación estratégica. Todas estas interrogantes se refieren
únicamente a los medios. Tal vez la respuesta más sencilla es: para reconstruir
su relevancia en la sociedad, porque la sociedad está experimentando un
cambio de época.
El cambio en cuestión en la universidad, se percibe como una búsqueda
de un equilibrio entre la coherencia interna y la correspondencia con lo que
demanda el contexto, es decir conocer cuánto se corresponde el discurso
universitario con la acción. Ante tal situación, asumir una posición de
indiferencia ante los crecientes problemas que están afectando a la humanidad
(contaminación ambiental, violencia, desorden social, pérdida de principios y
valores, aumento de los estados depresivos, deslegitimación del orden
establecido y más), será para el mundo entero la peor catástrofe vivida. En la
última década, el concepto de responsabilidad social se ha constituido como
una tendencia en crecimiento, reflejando, en definitiva, el resurgimiento de
valores en la sociedad y la manifestación de las organizaciones en
involucrarse a través de sus iniciativas con la sociedad civil.
En este orden de ideas, el ámbito universitario ha sido siempre cuna de
ideas, proyectos y alternativas para temas que se instalan en las sociedades
o en ámbitos específicos de ésta, y requieren de cierto marco de pensamiento
para utilizarlos mejor. En el caso de la Responsabilidad Social, la universidad
cumple un rol fundamental en la investigación de las políticas para llevar
adelante, y en el diseño de campos de acción para incursionar, o bien en el
análisis de los marcos establecidos para proponer soluciones alternativas. Si
bien la tarea llevada adelante por las distintas fundaciones proporciona a los
estudiosos una amplia perspectiva del manejo e implementación de las
acciones de Responsabilidad Social, la universidad provee al sector datos y
estudios que se transforman en complementos ideales del trabajo de estas
fundaciones y empresas que contemplan Responsabilidad Social Empresarial.
Visto así, la universidad no solo debe interpretar esa demanda social,
esa necesidad de mercado, sino que debe ser un factor importante para
promover el cambio social y el desarrollo del entorno. La participación de la
comunidad educativa universitaria en el logro de metas, debe darse en el
marco de ese ejercicio responsable del juicio de los actos y del respeto a la
libertad, la ética y la tolerancia dentro de una perspectiva de compromiso y
pertinencia institucional. Cada día más, la sociedad demanda de la
universidad, de la academia, mayor participación de los hechos sociales.
Desde este punto de vista, el nuevo enfoque de la universidad debe contribuir
decididamente a la solución de los críticos problemas que aquejan a la
sociedad. Estos problemas, que deben percibirse a través de la identificación
de necesidades sociales, económicas y políticas insatisfechas que requieren
soluciones a largo plazo, comprometen la participación de amplios sectores
públicos y privados, y, sobre todo, nuevos esfuerzos y estilos de cooperación
ciudadana.
De manera que, al concebir la universidad como organización
responsable de la creación y difusión del conocimiento, como su principal
producto, inquieta en el sentido de cómo debe ser administrada y obliga a
conocer de ella el criterio de la pertinencia, para comprobar que los objetivos
propuestos por la institución corresponden a los requeridos por la sociedad.
Por otra parte, estar a tono con los nuevos tiempos, la universidad requiere
definir la visión integral de sus funciones académicas: docencia, investigación
y extensión sobre un nuevo paradigma cuyo uno de sus mejores soportes es
una comunicación oportuna como eje transformador que le permita, a través
de la creación y difusión del conocimiento lograr la correspondencia entre lo
que la sociedad demanda por una parte y la coherencia interna que debe reinar
en la universidad, por la otra, en la búsqueda de la pertinencia social que aspira
el contexto de las instituciones de educación superior, tratando de hacer
compatible el discurso con la acción.
Asimismo, la búsqueda del conocimiento, su transmisión y aplicación
dan origen a estas funciones básicas de las instituciones universitarias:
investigación, docencia y extensión. Si bien, en determinados momentos de
su desenvolvimiento histórico una de esas funciones ha prevalecido sobre la
otra, lo cierto es que el ideal reside en una equilibrada integración de las
mismas, de modo que las tres estén siempre presentes en todas las tareas de
la actividad universitaria. De este modo, lo deja explicito el Plan de Desarrollo
Estratégico de la Universidad Nacional Experimental de los Llanos Centrales
“Rómulo Gallegos” (UNERG) (2020-2024), en uno de sus objetivos
estratégicos el cual expresa el fomento de las potencialidades de producción
de bienes y servicios competitivos como medio para fortalecer estas funciones
básicas. Siendo la extensión, una de las funciones motoras como unidad de
análisis para el desarrollo de esta investigación, la misma debe dar respuesta
a las grandes necesidades de la sociedad y contribuir a la excelencia
académica con compromiso social.
En este sentido, es pertinente aclarar los conceptos de Responsabilidad
Social Empresarial (RSE) y Responsabilidad Social Universitaria (RSU)
haciendo alusión la primera a un modo de gestión integral de la empresa. Las
estrategias de Responsabilidad Social Empresarial, aplicada en la última
década, han logrado superar poco a poco el enfoque filantrópico que limitaba
la participación social de la empresa a un conjunto de obras de caridad para
poblaciones necesitadas, promovidas gracias al uso de recursos residuales,
pero sin relación intrínseca con la actividad productiva cotidiana de la
organización. De lo anterior, se afirma que la Responsabilidad Social es un
modo de gestión integral de la empresa, que se puede caracterizar como
gestión de impacto (humanos, sociales y ambientales), que la actividad de la
organización genera, en un esfuerzo constante por abarcar y satisfacer los
intereses de todos los afectados potenciales.
Por lo tanto, las universidades no podían quedarse alejadas de la
reflexión sobre Responsabilidad Social, no solo porque son organizaciones,
sino porque además son responsables de formar a los futuros profesionales
que laborarán en las empresas, a los futuros ciudadanos que tendrán que
promover democráticamente los derechos humanos, y a los futuros
funcionarios que tendrán a su cargo el bien común de nuestro mundo. Es así
como el interés corporativo, bien entendido no puede dejar de ser sensible a
la sociedad en la cual se desarrolla la organización, y reconocer las
intersolidaridades. Por lo tanto, la responsabilidad social es a la vez una
exigencia ética y una estrategia racional de desarrollo para la inteligencia
organizacional y, por ende, de las instituciones de educación superior.
Los dos principales propósitos de la Universidad son ante todo la
formación humana y profesional (propósito académico) y la construcción-
creación de nuevos conocimientos (propósito de investigación), sabiendo que
estos dos fines se relacionan estrechamente. De esta forma, la
Responsabilidad Social compenetra y articula todas las partes orgánicas de la
Universidad, incluyendo en una misma estrategia de gestión a la
administración en cuanto a la docencia, la investigación y la extensión, la cual
comprende todos los demás servicios universitarios vinculados con el entorno
social (servicios de consultoría, asesorías, asociaciones, y proyección social,
oficina de comunicación institucional, etc.); lo cual dista mucho del modelo de
proyección social voluntaria que solo abarca al cuarto rubro de los impactos.
Con base a lo expuesto, este desplazamiento de la atención hacia el
entorno social por parte de la universidad (proyectos sociales hacia fuera),
hacia la gestión integral de la organización académica, es la clave para
comprender lo que puede y debería significar la Responsabilidad Social
Universitaria, con miras a desarrollar la calidad de la gestión social y ambiental
de ésta. Atendiendo a estas consideraciones, se plantea que:
• La Responsabilidad Social Universitaria es una estrategia de gestión
universitaria, tratando de mantener un enfoque holístico sobre la propia
organización universitaria, y concibiendo iniciativas interdisciplinarias
(sinergia entre facultades y dependencias universitarias) e
interinstitucionales (asociación de varias funciones de la estructura
institucional).
• Que el papel de la universidad no es el de sustituir al Estado o a las
Organizaciones no Gubernamentales de desarrollo (ONGs), sino de
asumir cada vez mejor su rol de formación superior integral con fines
éticos y en pro del desarrollo sostenible de su comunidad, precisando
no concebir las relaciones entre la universidad y el entorno social en
términos de donación o ayuda unilateral.
Visto de esta manera, y nuevamente citando el Plan de Desarrollo
Estratégico (2020-2024), en cuanto a los lineamientos de políticas
institucionales académicas, en lo que respecta a la extensión, se le concibe
como la relación de la universidad con su entorno, partiendo de un equilibrado
intercambio que deje un valor agregado social e institucional. De manera que,
la universidad asuma como compromiso la participación de esta en el
desarrollo social, cultural y científico de la colectividad. En consecuencia, la
proyección social es la función que cumple la universidad con el medio
externo. Se apoya en la docencia y la investigación para el diseño y desarrollo
de proyectos que articulen las experiencias y saberes de la academia con los
saberes y experiencias del entorno. En este proceso la universidad reconoce
características, cultura, potencialidades, necesidades y demandas del medio
externo, así podrá estar dispuesta a abrir múltiples y flexibles formas de
interacción con los sectores sociales, con los gobiernos locales y nacionales,
con los organismos no gubernamentales, con las organizaciones populares y
con el sector productivo.
Partiendo de lo anterior, el compromiso social de la universidad como
objeto de estudio, desde la práctica de acciones de responsabilidad social,
entendida ésta como una estrategia fundamental para lograr el fortalecimiento
de la necesaria vinculación universidad-entorno social. La Universidad
entonces, debe contribuir a la solución de esos críticos problemas que aquejan
a la sociedad y ellos deben percibirse a través de la identificación de
necesidades sociales, económicas, políticas y asistenciales que son poco
satisfechas, a través de las acciones que se han realizado y que requieren
soluciones.
Esa proyección social es la que cumple la Universidad con el medio y
se apoya en sus actividades docencia-investigación de una manera interactiva,
de una manera coordinada para que realmente pueda ser efectiva, en este
proceso la Universidad contribuye a reconocer dentro de estas necesidades lo
que son las características, las culturas, las potencialidades necesarias y
demandas que el medio esta cada día planteándole dispuesta a abrir múltiples
y flexibles formas de interacción con esos sectores para darles también
respuestas oportunas, deberá estar abierta y promoverá espacios de
cooperación con otros centros, con otras universidades, con otros espacios,
para que estas respuestas puedan ser un poco más congruentes y mucho más
fortalecidas a través de las acciones que se ejercen.
En estas consideraciones hay que dejar claro, que la promoción y
divulgación de lo que hace la extensión es vital, hacer alianzas estratégicas
con las empresas con otros organismos gubernamentales y no
gubernamentales eso también es necesario. Decirle a la sociedad, a la
colectividad esta es la Universidad Nacional Experimental de los Llanos
Centrales “Rómulo Gallegos”, esto es lo que hace, esa es la contribución para
el desarrollo regional y nacional, eso es extensión, buscar, conectarse con el
entorno se tiene que la transferencia de tecnología, a través de asesorías a
las comunidades en diferentes ámbitos, son las actividades mayormente
desarrolladas.

También podría gustarte