1.4.
Marco Teórico
1.4.1 Antecedentes del Estudio
1.4.1.1. Antecedentes Internacionales. Se tienen los siguientes:
Wang et al. (2016) llevaron a cabo un estudio en estudiantes universitarios chinos
para explorar la relación entre la flexibilidad cognitiva y el bienestar psicológico.
Utilizando cuestionarios autoinformados, encontraron que una mayor flexibilidad cognitiva
se asociaba con niveles más altos de bienestar psicológico en los estudiantes. Este hallazgo
sugiere que la capacidad de adaptarse y cambiar de enfoque mental puede tener beneficios
significativos para el bienestar emocional y psicológico.
DeYoung et al. (2005) llevaron a cabo un estudio en estudiantes universitarios
estadounidenses para investigar la relación entre la personalidad y la flexibilidad cognitiva.
Utilizando pruebas psicométricas, encontraron que ciertos rasgos de personalidad, como la
apertura a la experiencia, estaban asociados con niveles más altos de flexibilidad cognitiva.
Este hallazgo sugiere que las características de personalidad pueden influir en la capacidad
de una persona para adaptarse y cambiar su enfoque mental.
Thompson et al. (2019) examinaron los factores de riesgo de la infidelidad en
estudiantes universitarios de Estados Unidos. Encontraron que la insatisfacción en la
relación, la falta de compromiso y las oportunidades para la infidelidad eran predictores
significativos de la predisposición a la infidelidad en esta población.
Meltzer et al. (2017) examinaron la relación entre el compromiso en la relación y la
predisposición a la infidelidad en estudiantes universitarios de Europa. Encontraron que el
compromiso con la pareja era un factor importante que influía en la probabilidad de
participar en comportamientos de infidelidad.
1.4.1.2. Antecedentes Nacionales. Se tienen los siguientes:
En el estudio de Zegarra (2020) se examinó los predictores de la flexibilidad
cognitiva en estudiantes universitarios peruanos. Encontraron que factores como el nivel
socioeconómico, el estrés académico y las estrategias de afrontamiento estaban asociados
con niveles de flexibilidad cognitiva en esta población.
El estudio de Flores-Mendoza (2017), fue realizado en la Universidad Peruana
Cayetano Heredia en Lima, examinó la relación entre la flexibilidad cognitiva y el
rendimiento académico en estudiantes universitarios peruanos. Utilizando pruebas
neuropsicológicas, encontraron que una mayor flexibilidad cognitiva se asociaba con un
mejor rendimiento académico en esta población.
Ruiz (2016) llevó a cabo una investigación sobre la sexualidad de los jóvenes
peruanos, examinando sus actitudes y comportamientos sexuales, incluida la infidelidad. El
estudio ofreció información sobre las actitudes hacia la monogamia, la fidelidad y la
sexualidad en la población joven peruana, lo cual puede ser útil para comprender las
percepciones sobre la infidelidad en este grupo.
El estudio de Rojas (2015) exploró las actitudes y percepciones hacia la infidelidad
en una muestra de adultos peruanos. El estudio examinó factores como las creencias
culturales, las normas sociales y las actitudes individuales hacia la fidelidad en las
relaciones de pareja en la sociedad peruana.
1.4.1.3. Antecedentes Locales. Se tienen los siguientes:
1.4.2. Bases Teórico Científicas
1.4.2.1. Flexibilidad Cognitiva. La flexibilidad cognitiva es un concepto central en
la psicología que ha sido estudiado por diversos autores y teorías. Se refiere a la capacidad
del individuo para adaptar su pensamiento y comportamiento en respuesta a situaciones
cambiantes o nuevas demandas cognitivas. Esta habilidad es fundamental para la resolución
de problemas, la toma de decisiones y la adaptación efectiva a entornos diversos.
La flexibilidad cognitiva es conocida como flexibilidad mental, se entiende como la
capacidad de modificar o ajustar a los esquemas mentales como el comportamiento ante
una tarea establecida, de forma que se dé una respuesta rápida, pero a la vez modificable, es
decir que, no sea estable ante la situación o problema, trabaja en conjunto con la inhibición
ya que permite evitar comportamientos inapropiados con el fin de atender lo que se está
trasmitiendo.
Según Diamond (2013), la flexibilidad cognitiva implica "la capacidad de cambiar
de pensamiento estratégico". Este cambio de estrategia puede manifestarse en la capacidad
de alternar entre diferentes tareas mentales, generar soluciones creativas ante obstáculos y
considerar múltiples perspectivas.
Por otro lado, Miyake et al. (2000) han propuesto un modelo de control ejecutivo
que incluye la flexibilidad cognitiva como una de las tres habilidades principales, junto con
la inhibición y la actualización de la información en la memoria de trabajo. Según este
modelo, la flexibilidad cognitiva está relacionada con la capacidad para cambiar de una
tarea mental a otra de manera eficiente.
El desarrollo de la flexibilidad cognitiva a lo largo de la vida ha sido explorado por
Román y Soriano (2018), quienes destacan un período crucial durante la adolescencia y la
juventud. Este proceso de desarrollo está influenciado por factores biológicos, como
cambios en la estructura y función del cerebro, así como por factores ambientales y de
aprendizaje.
Del mismo modo, otros autores creen que las malas decisiones afectan a diferentes
niveles del ser humano. Por ejemplo, el trabajo, la educación, la vida personal e incluso la
familia. Esto lo confirma (Maddio & Greco, 2010), donde la flexibilidad cognitiva ayuda a
las personas a navegar diferentes situaciones que requieren la toma de decisiones, en
escenarios donde hay muchas opciones y cómo actuar en ese caso enfatiza los beneficios
que proporciona.
Elegir la mejor decisión es el resultado de un desempeño superior de la flexibilidad
cognitiva, lo cual es una ventaja adicional porque permite tomar la mejor decisión incluso
en escenarios cuestionables.
La flexibilidad cognitiva se destaca no sólo al tocar aspectos relacionados con la
normalidad, sino también como un factor presente en la presencia de anomalías y
enfermedades mentales que alteran la salud mental. Por lo tanto, es importante verificar
este constructo.
Los cambios en la FE se asocian con muchas afecciones neurológicas, desde
problemas de comportamiento, lenguaje y aprendizaje hasta trastorno obsesivo-compulsivo,
esquizofrenia, trastorno por déficit de atención e hiperactividad, fenilcetonuria, síndrome de
Tourette, síndrome de Turner y fragilidad, etc. Es por ello que se debe establecer métodos
que permitan determinar el nivel de flexibilidad cognitiva y crear un plan de intervención.
Existen varias implicaciones sobre el papel que desempeña la flexibilidad cognitiva
y, aunque los estudios realizados varían, se justifica realizar más investigaciones sobre esta
función ejecutiva, en particular los cambios que acompañan a la rehabilitación de la
disfunción de la flexibilidad cognitiva subyacente.
Ya sea en el ámbito escolar, social o profesional, la flexibilidad mental o cognitiva
desempeña un papel importante para quienes participan estrechamente en la toma de
decisiones. La flexibilidad cognitiva no se comprende bien, pero su impacto en el
funcionamiento humano apropiado es amplio. Por tanto, existe la necesidad de comprender
la relación directa entre las expresiones amplias de flexibilidad cognitiva y la conducta, así
como la importancia de sus cambios.
Esto nos permite generar nuevos modelos de evaluación y, posteriormente, nuevas
explicaciones teóricas que sirvan de base a nuevos modelos de evaluación. Tratamientos
que facilitan la intervención y rehabilitación de esta importante función.
Inflexibilidad
Decimos que una persona es flexible cuando se adapta, sabe comportarse en cada
situación. Es tolerante con creencias, valores, ideas y formas de pensar. Comprende el
punto de vista de los demás con empatía, puede ver varias perspectivas y contempla varias
opiniones. Tolera los errores suyos y de los demás, los cambios de planes, se pone mejor en
el lugar del otro. Llega a acuerdos. Por todo ello, la flexibilidad contribuye al éxito en las
relaciones sociales y dentro de los equipos o grupos.
Por el contrario, una persona con rigidez cognitiva o inflexible va a sufrir en su vida
cotidiana y en sus relaciones sociales por su incapacidad de cambiar de conducta o
creencias cuando éstas están siendo ineficaces. Porque no va a ser capaz de tolerar los
cambios, los errores propios y de los otros, ni llegar a acuerdos. Le va a costar adecuarse a
las situaciones, llegando incluso a tener alteraciones en la regulación de la propia conducta,
pudiéndose observar perseveraciones, obsesiones, trastornos compulsivos, pensamiento en
rumiación.
La inflexibilidad cognitiva tiene consecuencias negativas en las actividades
cotidianas de las personas y especialmente en sus relaciones sociales. La inflexibilidad
cognitiva puede desembocar en muchos casos en depresión o ansiedad. La maduración de
la flexibilidad cognitiva se completa en torno a los 20 años de edad, pues depende de la
estructura cerebral que más tarda en madurar: el lóbulo prefrontal del cerebro. A eso se
debe que los niños pequeños quieran las cosas inmediatamente, que les afecten los cambios
de rutina, que monten rabietas y tengan trastornos de conducta muy a menudo; porque no
tienen en cuenta diferentes opciones o alternativas. Lo mismo le puede suceder a personas
lesionadas o con deterioro cognitivo.
La flexibilidad cognitiva es un componente crucial en la adaptación a entornos
cambiantes. Aquí se presentan algunas razones clave que resaltan la importancia de la
flexibilidad cognitiva en este contexto:
Resolución de problemas. Los entornos cambiantes suelen presentar nuevos
desafíos y problemas que requieren soluciones creativas y adaptativas. La flexibilidad
cognitiva permite a las personas generar múltiples alternativas y considerar diferentes
enfoques para abordar estos problemas de manera efectiva.
Adaptabilidad. En entornos dinámicos, las circunstancias pueden cambiar
rápidamente. La flexibilidad cognitiva capacita a las personas para ajustar sus estrategias y
comportamientos en respuesta a estos cambios, lo que les permite adaptarse y mantenerse
efectivos en nuevas situaciones
Toma de decisiones. La capacidad de considerar diferentes opciones y perspectivas
es fundamental para tomar decisiones informadas en entornos cambiantes. La flexibilidad
cognitiva permite a las personas evaluar rápidamente nueva información y ajustar sus
decisiones en consecuencia.
Aprendizaje continuo. En entornos cambiantes, el aprendizaje continuo es esencial
para mantenerse al día con nuevas tecnologías, prácticas y conocimientos. La flexibilidad
cognitiva facilita la adaptación y el aprendizaje, permitiendo a las personas absorber y
aplicar nueva información de manera efectiva.
Resiliencia. La flexibilidad cognitiva también está asociada con la capacidad de
recuperarse rápidamente de contratiempos y adaptarse a situaciones adversas. Las personas
con alta flexibilidad cognitiva tienden a ser más resilientes y capaces de encontrar
soluciones alternativas en tiempos de crisis.
Componentes Principales de la Flexibilidad Cognitiva
Alternancia Mental. La capacidad para cambiar entre diferentes tareas o conjuntos
de reglas mentales de manera eficiente. Por ejemplo, alternar entre dos actividades
cognitivas diferentes, como cambiar de un problema de matemáticas a un problema de
lectura.
Inhibición Cognitiva. La habilidad para suprimir respuestas automáticas o
prepotentes y mantener la atención en la tarea relevante. Por ejemplo, resistir la tentación
de seguir un camino de pensamiento que no es útil en la resolución de un problema y
cambiar a una estrategia más efectiva.
Creatividad. La capacidad para generar ideas nuevas y originales, así como para
encontrar soluciones innovadoras a problemas complejos. La flexibilidad cognitiva está
estrechamente relacionada con la creatividad, ya que implica la capacidad de pensar de
manera no convencional y explorar múltiples perspectivas.
Adaptabilidad. La capacidad de ajustar el comportamiento y las estrategias
cognitivas en respuesta a cambios en el entorno o en las demandas de la tarea. Esto incluye
ser capaz de cambiar de enfoque rápidamente cuando surgen nuevas situaciones o
información.
Estos componentes trabajan juntos para permitir una flexibilidad cognitiva efectiva,
lo que facilita la adaptación a entornos cambiantes y la resolución de problemas de manera
eficiente y creativa.
La flexibilidad cognitiva es una habilidad crucial para el éxito académico y
profesional, así como para el bienestar emocional en la vida universitaria. Como señala
Román y Soriano (2018), la flexibilidad cognitiva es una capacidad fundamental que
permite a los individuos adaptar su pensamiento y comportamiento en respuesta a nuevas
situaciones y demandas del entorno. Los jóvenes universitarios que poseen una mayor
flexibilidad cognitiva tienen más probabilidades de enfrentar con éxito los desafíos
académicos, resolver problemas de manera eficiente y mantener un buen estado de salud
mental.
Teorías y Modelos relevantes sobre la Flexibilidad Cognitiva
Teoría de la Flexibilidad Cognitiva de Diamond. Esta teoría, propuesta por Adele
Diamond, destaca que la flexibilidad cognitiva es esencial para el desarrollo de habilidades
ejecutivas, incluyendo la planificación, la autorregulación y la resolución de problemas.
Sugiere que la flexibilidad cognitiva se basa en el control inhibitorio y en la capacidad para
cambiar de una tarea a otra, adaptándose a las demandas del entorno. Así como que, se ha
demostrado que la flexibilidad cognitiva es fundamental para el aprendizaje y el éxito
académico, así como para el funcionamiento adaptativo en la vida cotidiana.
Modelo de Control Ejecutivo de Baddeley. Propuesto por Alan Baddeley, este
modelo plantea que la flexibilidad cognitiva es una de las tres funciones ejecutivas
principales, junto con la actualización de la información en la memoria de trabajo y la
inhibición. En este modelo, la flexibilidad cognitiva se refiere a la capacidad para cambiar
entre diferentes conjuntos de reglas o estrategias mentales de manera eficiente. Se sugiere
que la flexibilidad cognitiva es esencial para adaptarse a nuevas situaciones y resolver
problemas complejos en entornos cambiantes.
Teoría de la Inhibición Selectiva de la Atención. Esta teoría destaca la
importancia de la inhibición cognitiva en la flexibilidad cognitiva al suprimir respuestas
automáticas o irrelevantes que puedan interferir con la tarea actual. La capacidad para
inhibir estas respuestas permite a los individuos mantener el enfoque en la tarea relevante y
cambiar de estrategias mentales según sea necesario. Se ha demostrado que la inhibición
selectiva de la atención juega un papel crucial en la adaptación a entornos cambiantes y en
la resolución de problemas complejos.
Modelo de Procesamiento de la Información. Este enfoque teórico se centra en
cómo la información se procesa en el cerebro y cómo esto influye en el comportamiento
humano. Según este modelo, la flexibilidad cognitiva está relacionada con la capacidad
para cambiar entre diferentes representaciones mentales de la información y adaptarse a
nuevas demandas cognitivas.
El estudio de la flexibilidad cognitiva en jóvenes universitarios es relevante por
varias razones importantes:
Desarrollo cognitivo en la juventud. La etapa universitaria es un período crucial
en el desarrollo cognitivo, donde se producen cambios significativos en la capacidad de
procesamiento de la información, la toma de decisiones y la resolución de problemas.
Comprender la flexibilidad cognitiva en esta etapa puede proporcionar información valiosa
sobre cómo se desarrollan y fortalecen estas habilidades en los jóvenes adultos.
Éxito académico y profesional. La flexibilidad cognitiva está estrechamente
relacionada con el rendimiento académico y el éxito profesional. Los jóvenes universitarios
que son capaces de adaptarse rápidamente a nuevas tareas, cambios en el plan de estudios y
demandas académicas tienen más probabilidades de tener un rendimiento exitoso en sus
estudios y en sus futuras carreras.
Bienestar emocional y social. La capacidad de adaptarse a nuevas situaciones y
manejar el estrés es crucial para el bienestar emocional y social de los jóvenes
universitarios. La flexibilidad cognitiva les permite afrontar los desafíos de manera más
efectiva, reduciendo la probabilidad de ansiedad, depresión y otros problemas de salud
mental.
Desarrollo de habilidades para la vida. La flexibilidad cognitiva es una habilidad
transversal que se aplica en una variedad de contextos y situaciones de la vida diaria. Los
jóvenes universitarios que desarrollan una mayor flexibilidad cognitiva están mejor
equipados para enfrentar los desafíos y oportunidades que se presentan en sus vidas
personales, académicas y profesionales.
Promoción de la innovación y la creatividad. La capacidad de pensar de manera
flexible y generar nuevas ideas es fundamental para la innovación y la creatividad.
Fomentar la flexibilidad cognitiva en los jóvenes universitarios puede ayudar a impulsar la
innovación en diversos campos y promover el desarrollo económico y social.
Factores influyentes en la Flexibilidad Cognitiva en Jóvenes Universitarios
Aquí hay algunos de los más significativos:
Experiencia educativa. El tipo y la calidad de la educación pueden tener un
impacto significativo en la flexibilidad cognitiva. Los programas de estudio que fomentan
el pensamiento crítico, la resolución de problemas y la exploración de diferentes
perspectivas pueden promover el desarrollo de la flexibilidad cognitiva en los jóvenes
universitarios. "La experiencia educativa, como el entrenamiento con videojuegos, ha
demostrado mejorar la flexibilidad cognitiva en adultos mayores" (Anguera et al., 2013).
Nivel socioeconómico. El nivel socioeconómico de los jóvenes universitarios puede
influir en su acceso a recursos educativos y oportunidades de aprendizaje, lo que a su vez
puede afectar su desarrollo cognitivo, incluida la flexibilidad cognitiva.
Estrés y salud mental. El estrés y los problemas de salud mental, como la ansiedad
y la depresión, pueden afectar negativamente la flexibilidad cognitiva. Los jóvenes
universitarios que experimentan altos niveles de estrés o problemas de salud mental pueden
tener dificultades para adaptarse a nuevas situaciones y cambiar de enfoque de manera
eficiente. "El estrés crónico puede tener un impacto significativo en la flexibilidad
cognitiva" (Liston et al., 2009).
Estilo de vida y salud física. Factores como la dieta, el ejercicio y los hábitos de
sueño pueden influir en la función cognitiva, incluida la flexibilidad cognitiva. Mantener un
estilo de vida saludable puede promover el funcionamiento óptimo del cerebro y apoyar el
desarrollo de habilidades cognitivas. "El ejercicio físico regular se ha asociado con mejoras
en la función cognitiva, incluida la flexibilidad cognitiva" (Hillman et al., 2008).
Intereses y actividades extracurriculares. Participar en actividades
extracurriculares que fomenten la creatividad, la resolución de problemas y la exposición a
nuevas experiencias puede promover el desarrollo de la flexibilidad cognitiva en los
jóvenes universitarios.
Apoyo social y relaciones interpersonales. El apoyo social y las relaciones
interpersonales positivas pueden tener un impacto significativo en el bienestar emocional y
cognitivo de los jóvenes universitarios. Sentirse apoyado y conectado con otros puede
facilitar el desarrollo de la flexibilidad cognitiva al reducir el estrés y promover un sentido
de seguridad y confianza en uno mismo.
Es importante considerar estos factores al diseñar intervenciones o programas
destinados a promover el desarrollo de la flexibilidad cognitiva en este grupo de edad.
Evaluación de la Flexibilidad Cognitiva
En jóvenes universitarios, se utilizan varios instrumentos y métodos para medir la
flexibilidad cognitiva. A continuación, algunos ejemplos:
Tarea de Clasificación de Cartas de Wisconsin (WCST). Para evaluar la
flexibilidad cognitiva, es decir, la capacidad de cambio de patrón de respuesta, puede ser
utilizada la prueba de clasificación de cartas de Wisconsin. Diseñada por Berg, en 1948,
como una medida para evaluar razonamiento abstracto y flexibilidad de pensamiento,
evidenciada como la capacidad de cambiar de estrategias cognitivas en respuesta a
eventuales modificaciones ambientales. Su inclusión en la batería neuropsicológica, como
una de las herramientas más útiles para la detección de disfunción ejecutiva, se produjo a
través del trabajo de Milner (1963), quién observó alteraciones en pacientes con lesiones
frontales, por lo que esta versión ha probado ser sensible al daño prefrontal tanto en adultos
como en niños (Drake & Torralba, 2007).
En la WCST, los participantes deben clasificar una serie de cartas según una regla
desconocida proporcionada por el examinador. A medida que el examinador cambia la
regla de clasificación, los participantes deben ajustar su estrategia en consecuencia.
Tarea de Alternancia de Fluidez Verbal. En esta tarea, se le pide a los
participantes que generen palabras que comiencen con una letra específica (por ejemplo,
"F") durante un período de tiempo, y luego cambien para generar palabras que comiencen
con una letra diferente (por ejemplo, "A"). La capacidad para cambiar de una categoría a
otra indica flexibilidad cognitiva.
Tareas de Alternancia de Categorías. Estas tareas implican presentar a los
participantes una serie de estímulos y pedirles que clasifiquen cada uno en una de dos
categorías diferentes. Luego, se les pide que cambien y clasifiquen los mismos estímulos en
función de una nueva regla. La capacidad para cambiar de una categorización a otra refleja
flexibilidad cognitiva.
Tareas de Inhibición Cognitiva. Aunque no miden directamente la flexibilidad
cognitiva, las tareas de inhibición cognitiva, como la tarea Stroop o la tarea de interferencia
de Flanker, pueden proporcionar información sobre la capacidad del individuo para
suprimir respuestas automáticas y cambiar entre diferentes conjuntos de reglas o estímulos.
Pruebas de Función Ejecutiva. Algunas pruebas de función ejecutiva, como la
Batería de Evaluación Neuropsicológica (NEPSY) o el Test de Funciones Ejecutivas (TEF),
incluyen subpruebas que evalúan la flexibilidad cognitiva, como la tarea de cambio de
reglas.
Al medir la flexibilidad cognitiva en jóvenes universitarios, es importante tener en
cuenta varias consideraciones metodológicas para garantizar la validez y fiabilidad de los
resultados. Aquí hay algunas consideraciones importantes:
Selección adecuada de la muestra. Es crucial seleccionar una muestra
representativa de jóvenes universitarios que refleje la diversidad en términos de género,
edad, nivel educativo, antecedentes socioeconómicos y culturales. Esto garantizará que los
resultados sean generalizables a la población universitaria en su conjunto.
Control de variables confusas. Es fundamental controlar y registrar variables
confusas que puedan influir en la flexibilidad cognitiva, como el nivel de estrés, la calidad
del sueño, la salud mental, el nivel de actividad física y el consumo de sustancias
psicoactivas.
Utilización de instrumentos válidos y confiables. Se deben utilizar instrumentos
de evaluación de flexibilidad cognitiva que hayan demostrado validez y confiabilidad en
investigaciones anteriores. Esto garantizará que las medidas utilizadas sean precisas y
consistentes en la evaluación de la flexibilidad cognitiva en jóvenes universitarios.
Consideración de la fatiga y el aburrimiento. Las tareas de evaluación de la
flexibilidad cognitiva pueden ser mentalmente demandantes y prolongadas. Por lo tanto, es
importante considerar el posible efecto de la fatiga y el aburrimiento en el desempeño de
los participantes, y diseñar procedimientos de evaluación que minimicen estos efectos.
Estándares éticos. Se deben seguir estándares éticos estrictos al trabajar con
participantes universitarios, incluido el consentimiento informado, la confidencialidad de
los datos y la protección del bienestar de los participantes.
Análisis estadístico apropiado. Al analizar los datos, es importante utilizar
métodos estadísticos apropiados que tengan en cuenta la estructura de los datos y las
posibles variables de confusión. Además, se deben considerar técnicas de análisis
multivariado para examinar las relaciones entre diferentes variables de interés.
Interpretación cuidadosa de los resultados. Los resultados deben interpretarse
con cautela, considerando las limitaciones del estudio y las posibles explicaciones
alternativas para los hallazgos observados. Es importante no sobreinterpretar los resultados
y reconocer la complejidad de los procesos cognitivos involucrados en la flexibilidad
mental.
Al abordar estas consideraciones metodológicas, los investigadores pueden realizar
evaluaciones válidas y confiables de la flexibilidad cognitiva en jóvenes universitarios, lo
que proporciona una base sólida para comprender este aspecto crucial del funcionamiento
cognitivo en esta población.
Influencia de la Flexibilidad Cognitiva en Competencias Específicas
La flexibilidad cognitiva está estrechamente relacionada con la capacidad de
resolver conflictos y a la adaptación a cambios de manera efectiva. Aquí hay algunas
formas en que la flexibilidad cognitiva puede influir:
Consideración de múltiples perspectivas. La flexibilidad cognitiva permite a las
personas considerar diferentes puntos de vista y entender las preocupaciones y necesidades
de todas las partes involucradas en el conflicto. Esta habilidad facilita la empatía y el
entendimiento mutuo, lo que puede ayudar a reducir la intensidad del conflicto y promover
una resolución más colaborativa.
Generación de soluciones alternativas. La flexibilidad cognitiva permite a las
personas generar una variedad de posibles soluciones para resolver el conflicto. Aquellos
con mayor flexibilidad cognitiva son capaces de pensar de manera creativa y encontrar
soluciones innovadoras que satisfagan las necesidades de todas las partes involucradas.
Adaptación a nuevas estrategias. En situaciones de conflicto, es importante ser
capaz de cambiar de estrategia si la primera no está funcionando. La flexibilidad cognitiva
permite a las personas adaptar sus enfoques y estrategias de resolución de conflictos según
las circunstancias cambiantes, lo que aumenta la probabilidad de encontrar una solución
efectiva.
Toma de decisiones informada. La flexibilidad cognitiva influye en la capacidad
de evaluar diferentes opciones y tomar decisiones informadas durante el proceso de
resolución de conflictos. Aquellos con mayor flexibilidad cognitiva son capaces de
considerar las posibles consecuencias de cada opción y tomar decisiones que minimicen el
daño y promuevan una resolución positiva del conflicto.
Manejo de emociones. La flexibilidad cognitiva ayuda a las personas a manejar sus
emociones de manera efectiva durante un conflicto. Aquellos con mayor flexibilidad
cognitiva son capaces de regular sus emociones y mantener la calma en situaciones
estresantes, lo que les permite abordar el conflicto de manera más constructiva y racional.
Influencia de la Flexibilidad Cognitiva en las Relaciones de Pareja
La flexibilidad cognitiva puede influir de manera significativa en las relaciones de
pareja, ya que juega un papel clave en varios aspectos del funcionamiento interpersonal y la
adaptación a los cambios en la dinámica de la relación. Aquí hay algunas formas en que la
flexibilidad cognitiva puede impactar las relaciones de pareja:
Resolución de conflictos. Las parejas enfrentan inevitablemente conflictos y
desafíos en su relación. La flexibilidad cognitiva permite a las parejas considerar diferentes
perspectivas, generar soluciones alternativas y adaptar sus comportamientos para resolver
conflictos de manera efectiva y constructiva.
Adaptación a cambios. Las relaciones de pareja atraviesan diferentes etapas y
pueden enfrentar cambios significativos a lo largo del tiempo, como la llegada de hijos,
cambios en las circunstancias laborales o mudanzas. La flexibilidad cognitiva permite a las
parejas adaptarse a estos cambios, ajustar sus roles y expectativas, y encontrar nuevas
formas de apoyarse mutuamente.
Empatía y comprensión. La flexibilidad cognitiva está relacionada con la
capacidad de comprender y aceptar las emociones y perspectivas del otro en la relación.
Esto facilita la empatía y la comunicación efectiva, lo que fortalece la conexión emocional
y la intimidad en la pareja.
Negociación y compromiso. En una relación de pareja saludable, es necesario
llegar a acuerdos y compromisos mutuos. La flexibilidad cognitiva permite a las parejas
negociar de manera efectiva, considerar diferentes opciones y llegar a soluciones que
satisfagan las necesidades y deseos de ambos miembros de la pareja.
Manejo del estrés y la adversidad. Las parejas pueden enfrentar situaciones
estresantes y desafiantes juntas, como problemas financieros, enfermedades o pérdidas. La
flexibilidad cognitiva ayuda a las parejas a manejar el estrés y la adversidad de manera
adaptativa, encontrar nuevas formas de apoyo y afrontamiento, y fortalecer su vínculo
emocional.
En resumen, la flexibilidad cognitiva es un componente crucial para el
funcionamiento saludable de las relaciones de pareja, ya que facilita la resolución de
conflictos, la adaptación a cambios, la empatía y la comprensión mutua, la negociación y el
compromiso, y el manejo del estrés y la adversidad. Una mayor flexibilidad cognitiva
puede promover relaciones más satisfactorias y duraderas al facilitar la adaptación y el
crecimiento mutuo dentro de la pareja.
Implicaciones Prácticas
Las implicaciones prácticas de entender la relación entre flexibilidad cognitiva y
relaciones de pareja son relevantes para la terapia de pareja, el asesoramiento matrimonial y
la promoción del bienestar interpersonal. Además, estas investigaciones pueden guiar
intervenciones específicas y programas de prevención destinados a fortalecer las relaciones.
Intervenciones terapéuticas. Los terapeutas de pareja pueden integrar técnicas
para mejorar la flexibilidad cognitiva en sus prácticas. Esto podría incluir ejercicios
diseñados para fomentar la empatía, la comunicación efectiva y la resolución de problemas.
Programas de entrenamiento. Desarrollar programas de entrenamiento para
parejas que se centren en el fortalecimiento de la flexibilidad cognitiva. Estos programas
podrían ofrecer estrategias y habilidades específicas para ayudar a las parejas a adaptarse a
cambios, resolver conflictos y mantener relaciones saludables a largo plazo.
Educación y prevención. Implementar programas de educación y prevención en
escuelas y comunidades que aborden la importancia de la flexibilidad cognitiva en las
relaciones de pareja. Estos programas podrían enseñar habilidades de comunicación,
resolución de problemas y manejo del estrés desde una perspectiva de flexibilidad
cognitiva.
Futuras direcciones de investigación
Efectividad de las intervenciones. Investigar la efectividad de las intervenciones
diseñadas para mejorar la flexibilidad cognitiva en parejas. Esto incluiría estudios
longitudinales y ensayos clínicos controlados para evaluar el impacto de estas
intervenciones en el funcionamiento de la pareja a lo largo del tiempo.
Factores moderadores y mediadores. Explorar los factores que pueden modular o
mediar la relación entre flexibilidad cognitiva y funcionamiento de la pareja. Esto podría
incluir variables como la personalidad, el estrés, la historia de relaciones pasadas y el apoyo
social.
Diversidad cultural. Examinar cómo la flexibilidad cognitiva y su influencia en las
relaciones de pareja pueden variar en diferentes contextos culturales y sociales. Esto podría
incluir investigaciones transculturales que comparen las prácticas y creencias relacionadas
con las relaciones de pareja en diferentes culturas.
Tecnología y aplicaciones móviles. Desarrollar herramientas y aplicaciones
móviles que ayuden a las parejas a mejorar su flexibilidad cognitiva y fortalecer su
relación. Estas herramientas podrían proporcionar actividades prácticas, ejercicios de
reflexión y seguimiento del progreso en el desarrollo de habilidades relacionadas con la
flexibilidad cognitiva.
En conclusión, comprender la importancia de la flexibilidad cognitiva en las
relaciones de pareja tiene implicaciones prácticas significativas para la terapia, la educación
y la prevención. Además, hay diversas áreas de investigación prometedoras que podrían
explorarse para mejorar la comprensión de esta relación y desarrollar intervenciones
efectivas para promover relaciones saludables y satisfactorias.
Relación de Flexibilidad Cognitiva y Predisposición a la Infidelidad
La relación entre la flexibilidad cognitiva y la predisposición a la infidelidad en
jóvenes universitarios es un tema complejo y multifacético que puede variar dependiendo
de varios factores individuales y contextuales. La flexibilidad cognitiva se refiere a la
capacidad de adaptarse y cambiar la forma en que pensamos en respuesta a nuevas
situaciones o información, mientras que la predisposición a la infidelidad implica la
inclinación o propensión a participar en comportamientos de infidelidad en una relación
romántica.
Algunas investigaciones sugieren que existe una relación entre la flexibilidad
cognitiva y la predisposición a la infidelidad, aunque la naturaleza exacta de esta relación
puede ser difícil de determinar. Por ejemplo, se ha planteado la hipótesis de que las
personas con mayor flexibilidad cognitiva pueden ser más propensas a considerar y
justificar la infidelidad como una opción cuando enfrentan dificultades en su relación o
cuando se presentan oportunidades tentadoras fuera de la misma. Esto podría deberse a su
capacidad para racionalizar y adaptarse a nuevas perspectivas o situaciones.
Sin embargo, también es importante considerar otros factores que pueden influir en
la relación entre la flexibilidad cognitiva y la predisposición a la infidelidad, como las
actitudes hacia el compromiso, la satisfacción en la relación, las normas sociales y
culturales, las experiencias pasadas y la personalidad en general. Por ejemplo, una persona
con alta flexibilidad cognitiva, pero con fuertes valores éticos o morales que desaprueban la
infidelidad puede ser menos propensa a ser infiel, incluso si considera esa opción.
Aquí hay algunas posibles formas en que podrían estar relacionadas:
Adaptabilidad en las relaciones. Se podría argumentar que los individuos con una
mayor flexibilidad cognitiva pueden ser más adaptables en sus relaciones, lo que podría
reducir la probabilidad de infidelidad. Una mayor flexibilidad cognitiva podría permitirles
considerar las consecuencias de sus acciones y tomar decisiones más adaptativas en sus
relaciones.
Resolución de conflictos. La flexibilidad cognitiva también podría estar
relacionada con la capacidad de resolver conflictos de manera efectiva en la relación. Los
individuos con una mayor flexibilidad cognitiva podrían ser capaces de comprender las
perspectivas de su pareja y encontrar soluciones mutuamente satisfactorias, lo que podría
reducir los conflictos y la probabilidad de buscar relaciones fuera de la pareja.
Toma de decisiones. La flexibilidad cognitiva puede influir en la forma en que los
individuos procesan la información y toman decisiones en situaciones emocionales o
conflictivas. Aquellos con una mayor flexibilidad cognitiva podrían ser más capaces de
considerar múltiples opciones y evaluar las consecuencias a largo plazo de sus acciones, lo
que podría influir en su capacidad para resistir la tentación de la infidelidad.
Es importante tener en cuenta que estas son solo algunas posibles formas en que la
flexibilidad cognitiva y la predisposición a la infidelidad podrían estar relacionadas, y se
necesitarían más investigaciones para comprender completamente esta relación. Además,
otros factores como la satisfacción en la relación, las normas sociales y culturales, y las
experiencias pasadas también pueden influir en la probabilidad de infidelidad en jóvenes
universitarios.
1.4.2.2. Predisposición a la Infidelidad
Una relación de pareja, en cada una de sus múltiples manifestaciones, se encarga de
que sus miembros convivan, resuelvan conflictos y resuelvan diversos errores y violaciones
que puedan ocurrir durante la formación de un vínculo.
Expertos en la materia de todo el mundo describen la infidelidad como una
violación de un acuerdo sexual y emocional exclusivo en la relación de pareja,
independientemente de la existencia de un acuerdo legal (Díaz et al., 2002; Guilbault et.al.,
2019; González, Martínez y Martínez, 2009); existe un consenso científico en que existen
dos tipos de infidelidad.
Una se llama infidelidad sexual, que implica una relación sexual con alguien ajeno
a la pareja; y la otra se llama infidelidad emocional que se da cuando un miembro de una
pareja se enamora de alguien diferente a su pareja (Adam, 2019; Canto et al., 2017; García,
Rivera y Díaz, 2011; Guitar et al., 2016)
Las investigaciones en esta línea señalan diferencias en el comportamiento infiel
asociado a múltiples variables, una de ellas es el género, al identificar de forma consistente
que los hombres son más propensos a incurrir en la infidelidad sexual, mientras que las
mujeres tienden a participar más en la infidelidad emocional, ya que las mujeres pueden ser
motivadas principalmente por los sentimientos de abandono, la indiferencia de su pareja o
la falta de cariño; en el caso de los hombres, la monotonía y el deseo de variedad sexual son
los principales desencadenantes de la conducta infiel.
Las diferencias de género también son determinantes en las respuestas ante la
vivencia de una infidelidad de sus parejas, ya que los hombres tienden a expresar más celos
y angustia a consecuencia del involucramiento sexual de sus parejas, mientras que las
mujeres muestran niveles elevados de celos y angustia, pero debido a la infidelidad de tipo
emocional de sus parejas.
Los estudios en la línea de investigación de la infidelidad han permitido identificar
que la conducta infiel es predecible, y los factores más confiables para su predicción son los
interpersonales: el deseo, el amor, la satisfacción y la duración en la relación (Vowels y
Mark, 2021), otras variables que predicen el comportamiento infiel es la historia de
infidelidad en relaciones pasadas, así como haber vivido la infidelidad de la pareja.
La infidelidad conlleva distintas consecuencias para la pareja de la persona infiel,
entre las que se encuentran la depresión y el consumo excesivo de alcohol (Wenger y
Frisco, 2020), estrés, ansiedad, culpa, vergüenza, angustia, ira, rumiación obsesiva y
supresión de emociones. El grado de afectación también dependerá de la alta o baja
autoestima de la pareja de la persona infiel (Shrout y Weigel, 2019), los celos crónicos, lo
cual puede contribuir a disminuir o empeorar el grado de estrés, así como los sentimientos
negativos y la ansiedad provocados por la conducta infiel.
La infidelidad, los celos y la falta de comunicación han sido identificados como los
desencadenantes más importantes de conflicto en la relación de pareja, como resultado a la
violación del acuerdo de exclusividad (Scott et al., 2017), éstos afectan la calidad de la
comunicación al dificultar la estabilidad y cohesión de la relación, lo que genera sospechas
reales o imaginarias hacia la pareja, así como pérdida de confianza, condiciones que llevan
a una comunicación poco asertiva y deficiente, asociándose al aumento de conductas
negativas emitidas durante los conflictos, esto afecta la calidad de la relación y genera las
condiciones necesarias para la búsqueda de una nueva infidelidad.
Drigotas y Barta, (2001) hacen una serie de análisis y planteamientos sobre la
conceptualización de la infidelidad y proponen las siguientes aproximaciones:
Aproximación descriptiva. Señalan que los indicadores de infidelidad entre los
individuos nacidos entre 1953 y 1974 son, para hombres de 27.6% y para las mujeres de
26.2%. Entre los individuos nacidos de 1833 a 1942, la proporción es de 37% de hombres y
12.4% de mujeres. Indican que la insatisfacción marital es la causa principal de infidelidad
para las mujeres. En el caso de los hombres lo más frecuente es el deseo sexual más que lo
emocional. También encuentran que es más probable que el hombre se divorcie por
infidelidad, aunque no existan relaciones sexuales extramaritales por parte de su pareja.
Aproximación normativa. Propone que es muy probable que una persona ligada a
otra que ha sido infiel, sea infiel. Plantea que la conquista sexual es un componente del rol
sexual masculino, por eso, históricamente se observa más infiel que la mujer. Para la mujer
hay mayores sanciones sociales que para el hombre.
Aproximación modelo de inversión. De acuerdo a este modelo la fuerza primera
de las relaciones es el compromiso, el cual es un apego psicológico a, y una motivación a
continuar en una relación. Para los individuos altamente comprometidos es menos probable
que sean infieles porque están motivados a eliminar alternativas potenciales por tratar de
proteger su relación.
Aproximación evolucionista. Plantea que el intercambio de beneficios en la díada
es lo que importa y predice el nivel de satisfacción obtenido con base al nivel de equidad de
dicho intercambio. Una contribución de esta perspectiva es la que señala que es más
probable que el hombre sea infiel sexualmente y no emocionalmente y considera la
infidelidad sexual como más problemática para el hombre que para las mujeres.
Nuevas direcciones. Plantea la necesidad de considerar las diferencias de
personalidad al hablar de infidelidad, pues ellas influyen en la manera como se percibe la
satisfacción percibida dentro de la díada y esto influye sobre el grado de compromiso
dentro de la relación.
Elmslei y Tebaldi (2008), en general, señalan que hombres y mujeres presentan
motivos y razones diferentes para ser infieles. La infidelidad del hombre, desde el punto de
vista biológico, está determinada principalmente por las características propias de cada uno
más que por algo que tenga que ver con la relación conyugal. En el caso de las mujeres
plantean dos conclusiones: las mujeres son infieles mientras mayor su deseo de ser fértiles,
pues ellas buscan hombres con buenos genes, si la fertilidad decrece, decrece el deseo de
mantener relaciones extramaritales; y por tanto, las mujeres son infieles en relación a las
características de la pareja y no en relación a las propias características.
Huizenga (2006) propone que el tener un amorío es diferente a ser infiel. El primero
se puede concebir como alguien que “no quiere decir que no”. El tener un amorío es un
estilo de vida muy actual y este es sólo uno de los siete tipos de affaire. Los otros seis, están
más en la dirección de la infidelidad.
La Infidelidad en el Hombre
Houston (2005) indica que los porcentajes de hombres y mujeres infieles se están
acercando y que aun cuando más hombres son engañados por sus esposas, el 70% de las
mujeres siguen siendo engañadas. Cole (2006) plantea que las decisiones acerca del
comportamiento sexual, generalmente, no se planean con anticipación.
Poca gente planea intencionalmente ser infiel (al menos la primera vez). Un amorío
ocurre, generalmente, no porque se planee, sino porque la gente se encuentra en situaciones
donde sus emociones los conducen a tenerlo. Los escenarios que pueden ayudar a que el
amorío ocurra son:
- Estar cercano o ser interdependiente de alguien que no sea la esposa.
- Estar cerca de alguien en quien se está sexualmente interesado(a).
- Emplear mucho tiempo en una relación de uno a uno con alguien.
- No sentirse cercano o conectado con la esposa.
- Estar en una situación que ofrezca la oportunidad.
- Estar en situaciones que involucren alcohol o drogas.
La Infidelidad Femenina
Ali y Millar (2006) señalan que una mujer que esté en sus cuarentas, creció y se
desarrolló durante las permisivas décadas de los 60 y 70. En general, tuvo experiencias
sexuales antes de casarse, lo cual ocurrió alrededor de cinco años después de la edad en la
que su madre lo hizo. Vive en una cultura que promueve la posibilidad de tener buen sexo y
buena figura aún después de la menopausia.
Esta mujer desea tener gran sexo y citas románticas en su matrimonio, pero ve que
eso no existe, por ello, las parejas empiezan a vivir vidas paralelas. Cuando trabajan,
conviven con otros hombres, salen con ellos a comer y gradualmente pueden empezar a
salir con otro, empiezan a divertirse y a reír juntos, la relación puede entonces evolucionar
y solidificarse y puede resultar que decidan tener un amorío, y no porque ella se sienta
miserable sino simplemente porque puede.
Snyder (2003) señala que el 60% de las mujeres engaña a su pareja. Dentro de las
razones que se dan para el esto, están las siguientes:
- La otra persona le parece deliciosa.
- Está aburrida.
- Piensa que la otra persona es el hombre de sus sueños.
- Desea jugar con lo prohibido.
- Quiere jugar con los jóvenes guapos.
Houston (2005), señala que las mujeres son infieles porque:
- Desean tener un apego emocional e intimidad.
- Desean tener la atención (quieren ser el centro de atención del hombre otra vez).
- Quieren reafirmar que son deseadas (reafirmarse como mujer).
- Desean reexperimentar sentimientos de romance.
- Desean sentirse especiales.
- Están aburridas.
- Se sienten solas.
- Es un deseo sexual.
Por su parte Chapman (citado en Norment, 1998) propone que las mujeres engañan
porque:
- Buscan apoyo emocional.
- Buscan protección.
- Quieren reforzar la idea de que son deseables.
- Se sienten rechazadas.
- Desean tener relaciones.
- Sus maridos las engañan.
- Es una necesidad emocional.
- Se sienten solas.
La predisposición a la infidelidad en jóvenes universitarios puede estar influenciada
por una variedad de factores psicológicos, sociales y contextuales.
Teoría del apego. La teoría del apego sugiere que las experiencias tempranas de
apego con los cuidadores primarios pueden influir en la forma en que las personas
establecen y mantienen relaciones íntimas en la adultez. Los individuos con un apego
inseguro pueden ser más propensos a buscar relaciones extramatrimoniales como una forma
de satisfacer sus necesidades emocionales no satisfechas.
Teoría de la inversión parental. Según esta teoría, los hombres y las mujeres
pueden tener diferentes estrategias de apareamiento debido a las diferencias en la inversión
parental. Los hombres pueden ser más propensos a buscar múltiples parejas para maximizar
su potencial reproductivo, mientras que las mujeres pueden ser más selectivas debido a la
necesidad de recursos y apoyo para criar a los hijos. Estas diferencias pueden influir en la
predisposición a la infidelidad en jóvenes universitarios.
Teoría de la satisfacción en la relación. Esta teoría postula que la satisfacción en
la relación es un predictor importante de la infidelidad. Los individuos que están
insatisfechos en su relación actual pueden ser más propensos a buscar satisfacción
emocional o sexual fuera de la pareja. Factores como la falta de comunicación, la falta de
intimidad o la monotonía en la relación pueden aumentar la predisposición a la infidelidad.
Teoría de la psicología evolutiva. Desde una perspectiva evolutiva, la infidelidad
puede ser vista como una estrategia para maximizar la reproducción y la supervivencia. Los
jóvenes universitarios pueden estar especialmente influenciados por impulsos biológicos y
sociales para buscar variedad sexual y oportunidades reproductivas, lo que puede aumentar
su predisposición a la infidelidad.
Teoría de la atracción y el deseo sexual. Según esta teoría, los factores de
atracción y deseo sexual pueden influir en la predisposición a la infidelidad. Los individuos
que experimentan atracción intensa hacia otras personas fuera de su relación principal
pueden ser más propensos a buscar relaciones extramatrimoniales para satisfacer sus
necesidades emocionales o sexuales.
Estas teorías proporcionan un marco conceptual para comprender la predisposición
a la infidelidad en jóvenes universitarios, pero es importante tener en cuenta que la
infidelidad es un fenómeno complejo y multifacético que puede ser influenciado por una
amplia gama de factores individuales y contextuales.
Procesos Terapéuticos para Superar la Infidelidad
Es posible evidenciar cómo los individuos involucrados en una infidelidad deben
pasar por una serie de procesos personales en su relación para poder reponerse de la
infidelidad. Para la víctima de la infidelidad es un evento, similar a una situación
traumática, en el cual su vida cambia abruptamente frente a la cual debe decidir qué
medidas tomar y cómo reaccionar tanto al acto en sí, como a sus consecuencias.
Así, la víctima, a través de sus procesos debe pasar por todas las emociones, sus
interpretaciones y sus evaluaciones para finalmente hacer una restructuración de lo
sucedido y perdonar al individuo, o la situación en sí (Prieto-Ursúa et al, 2012).
De esta forma, el perdón se busca en el proceso terapéutico ya que permite una
continuidad y superación del evento, contrarrestando síntomas de este como son: baja
autoestima, depresión y ansiedad.
Sin embargo, el perdón no es solo un proceso que debe realizar la victima de la
infidelidad, quien comete la infidelidad también debe perdonar y perdonarse a sí mismo,
comprendiendo la naturaleza de lo sucedido y sus causas con el fin mismo de continuar su
vida, ya sea con la misma pareja o con otra, sin los efectos negativos de la infidelidad
(Prieto-Ursúa et al., 2012).
En la actualidad existen varios modelos terapéuticos para lograr superar una
infidelidad. Dichos modelos se basan en diferentes teorías psicológicas como la terapia
basada en la esperanza y terapia cognitivo conductual. En primer lugar, la terapia basada en
la esperanza busca aumentar el nivel de esperanza que tienen los miembros de la pareja
frente al futuro de la relación a partir de sesiones psicoeducativas y actividades que buscan
aumentar el sentido de pertenencia y brindarles herramientas y habilidades para mejorar su
relación.
Específicamente, esta terapia busca aumentar la esperanza de la pareja en la relación
a partir de charlas de 10 minutos enfocadas en el conocimiento de herramientas de
comunicación, resolución de conflictos e intimidad y posteriormente, una discusión activa
del video entre las parejas participantes, finalizando con la elaboración de una carta de
amor dirigida al otro miembro de la pareja (Ripley & Worthingon, 2002).
Esta técnica fue aplicada en el estudio comparativo realizado por Ripley y
Worthingon (2002), en el cual participaron 43 parejas casadas que vivieron situaciones de
infidelidad y recibieron 6 horas de psicoeducación de terapia basada en la esperanza o
terapia basada en empatía. Se encontró que la terapia focalizada en la esperanza puede ser
útil en el momento de tratar la infidelidad desde la terapia individual.
A pesar de que no se encontró una gran diferencia en el autoreporte respecto a la
relación de las parejas que participaron en la terapia grupal basada en la esperanza, si se
notaron cambios cognoscitivos desde una perspectiva clínica.
La terapia cognitivo conductual, por su parte, se basa en la restructuración de los
esquemas mal adaptativos que tiene el paciente, los cuales producen distorsiones cognitivas
que llevan a que el paciente presente síntomas de depresión o ansiedad, común en los casos
de infidelidad (Galdámez Velásquez, 2015).
Este tipo de terapia ha mostrado tener una gran repercusión positiva en estudios
como el realizado por Atkins, Baucom, & Christensen (2005) donde esta terapia se utiliza
en 19 parejas víctimas de una infidelidad y se encuentra que puede ser efectiva con parejas
que luchan contra la infidelidad, especialmente si la infidelidad se aborda durante el
tratamiento.
Modelos Terapéuticos Basados en el Perdón
En el momento en que se empieza a tratar el impacto de una infidelidad en una
relación de pareja, es crucial ver el perdón como parte esencial para la recuperación tanto
del individuo como de la relación (Meneses, & Greenberg, 2014). El perdón es un término
utilizado comúnmente para explicar el proceso de tratar y curar la rabia, así como reparar el
dolor de una víctima o de una relación en sí.
El perdonar se puede definir como una forma equilibrada y realista de interpretar y
asimilar una acción como la infidelidad, que no está controlada por el afecto negativo de
ninguno de los integrantes de la pareja (Scheinkman. 2005).
El perdón no es algo que sea sencillo de lograr, es por esto que en el momento en
que una persona empieza un proceso consciente de perdón inicia un análisis, con ayuda del
psicólogo, de sus impulsos, emociones y deseos, como el de castigar al otro (Fincham, Hall
& Beach, 2006).
Existen diferentes terapias para superar una infidelidad basadas en el perdón: la
terapia centrada en emociones de Greenberg, Warwar y Malcom y la terapia integrativa de
Baucom, Snyder y Gordon.
La terapia centrada en emociones de Greenberg, Warwar & Malcom ( 2010) basa
sus prácticas en premisas como el hecho que la emoción es una parte crucial para la
construcción del “Self”, en el que existen esquemas de emoción como respuestas
establecidas que producen experiencias, las cuales posteriormente se almacenan en nuestra
memoria y cómo estos aprendizajes de emociones, los cuales nos llevan a acciones, pueden
ser reconsolidadas en terapia y así reestructurar el pensamiento, la acción y la emoción
frente a la infidelidad.
Es así como para esta terapia el perdón se observa desde un enfoque donde las
estructuras emocionales se reconsolidan con el fin de lograr perdonar. De esta forma se
puede observar la funcionalidad de este tipo de terapia en estudios como los realizados por
Greenberg, Warwar y Malcom (2008), en los cuales se demostró con un grupo de 47
participantes que habían sido víctimas de una infidelidad, cómo la terapia centrada en
emociones, usando la técnica de diálogo con la silla vacía, pudo reducir los síntomas
negativos y aumentar el perdón y la capacidad de “dejar ir” de las víctimas con una mayor
efectividad que otras terapias psicológicas.
Otro modelo terapéutico enfocado en el perdón -en el cual se basa este estudio- fue
desarrollado por los psicólogos Baucom, Snyder y Gordon, y se denomina Terapia
Integrativa para la Infidelidad. En esta terapia se integra, a partir de los resultados obtenidos
en sus estudios, técnicas de diferentes tipos de terapias, como la de recuperación de
traumas, la cognitivo conductual, las introspectivas y la de terapia familiar sistémica, todo
con el fin de crear una terapia centrada en el perdón.
Dicho modelo es un proceso en el cual la victima de la infidelidad logra: a) una
visión realista y no distorsionada de la relación, b) no sentirse controlado por un
sentimiento negativo dirigido hacia la pareja y c) un menor deseo de castigar al infiel (Coop
Gordon & Baucom, 1998). Lo anterior se busca lograr a partir de tres etapas, en las que se
abarcan áreas comportamentales, cognitivas y emocionales tanto de la relación como de la
persona.
La primera etapa es el impacto inicial, seguido a esto está la etapa en la cual se le
intenta dar algún tipo de significado o explicación a lo sucedido y finalmente se llega a la
etapa donde el individuo avanza y empieza a hacer ajustes en su vida (Baucom, Snyder, &
Coop Gordon, 2009).
En el modelo expuesto por Baucom, Snyder, y Coop Gordon, el perdón no es solo
una respuesta a un evento traumático, por el contrario, este es una reacción emocional,
cognitiva y comportamental que tiene una relación y que debe ser alcanzada antes de que se
finalice el proceso. Para Baucom, Snyder, y Gordon, las etapas del perdón tienen un mayor
énfasis en lo cognitivo, ya que este es crucial para poder pasar de una a otra.
No obstante, no significa que el componente emocional, principalmente negativo,
no sea intenso y esté presente a lo largo de todo el proceso. Igualmente, los autores de este
modelo aclaran que para el perdón no es necesaria la reconciliación de la pareja, mássí es
de suma importancia la interacción y trabajo en equipo entre la persona que quiere ser
perdonada y la que perdona, haciendo un mayor énfasis en la terapia y emociones de la
víctima (Coop Gordon & Baucom, 1998).
Asimismo, el avance en las diferentes etapas del perdón depende en gran medida de
cómo se maneje la relación, de la pareja, y la fortaleza interna o emocional que tenga cada
uno de los integrantes, lo que hace que cada persona se pueda encontrar en una etapa
diferente del proceso.
La primera etapa descrita por este modelo tiende a ser caótica, errática y con la
realidad distorsionada. La víctima de infidelidad se encuentra desubicada a nivel
emocional, cognitivo y comportamental ya que experimenta la situación como un evento
traumático.
Usualmente, esta no espera una infidelidad por parte de su pareja, por lo que el
sentimiento de confusión e ira son predominantes. Igualmente, en esta etapa, el infiel tiende
a sentir culpa por lo realizado, ya que observa el nivel de afectación que tuvo en su pareja y
tiende a estar conmocionado dado que fue descubierto en una situación donde este se ve
comprometido (Coop Gordon & Baucom, 1998).
La segunda etapa del perdón se centra en lo que ocurrió y por qué pasó la
infidelidad, entender las razones e implicaciones que esta trae y así poderla superar (Coop
Gordon & Baucom, 1998).
Para poder desarrollar esta etapa, se debe iniciar poniendo el evento en contexto, es
decir, se debe hacer una exploración consciente frente a cómo estaba la relación (peleas y
debilidades) en el momento de la infidelidad, cómo estaba cada integrante de la pareja en
ese momento, emocional, cognitiva y conductualmente hablando, qué estaba ocurriendo en
su entorno y qué factores del pasado o de crianza pudieron fomentar la infidelidad (Coop
Gordon & Baucom, 1998).
Pero el infiel no siempre es el único responsable de la infidelidad, en esta etapa
también se busca que la víctima salga de su rol y vea cómo posibles acciones o
características suyas pudieron fomentar que ocurriera la acción.
Esto no significa que la víctima sea culpable de la infidelidad, se trata de ver las
cosas objetivamente con el fin de ver por qué ocurrió, si ésta sólo era un método para
esconder problemas más profundos y salir del papel de víctimas y victimarios (Baucom,
Snyder, & Coop Gordon, 2009).
La última etapa del proceso hace referencia al momento donde la victima de la
infidelidad es capaz de dejar de lado sus sentimientos negativos, deseos de venganza y
distorsiones cognitivas respecto a ella misma, su pareja, la relación y la infidelidad (Coop
Gordon & Baucom, 1998).
Cabe resaltar que, aunque esta sea la última etapa del proceso, el perdón que se
logró alcanzar en este punto no necesariamente se mantendrá en el tiempo o dejará de tener
consecuencias en futuros eventos o en futuras relaciones, ya sea con la misma pareja o con
una diferente (Baucom, Snyder, & Coop Gordon, 2009).
Es así como, en esta fase, el participante es capaz de redireccionar las emociones
que siente respecto al evento sucedido y darles un trato coherente y sano tanto para él como
individuo como para la relación. Todo esto con el fin de que la víctima pueda recuperar su
sensación de empoderamiento y seguridad, necesarias para poder perdonar, y pueda tomar
una decisión consiente sobre el futuro de la relación.
1.4.3. Definición de Conceptos
Flexibilidad Cognitiva: Se define como la capacidad del individuo para adaptar su
pensamiento y comportamiento en respuesta a situaciones cambiantes o nuevas demandas
cognitivas.
Infidelidad. Se define como una violación de un acuerdo sexual y emocional exclusivo en
la relación de pareja, independientemente de la existencia de un acuerdo legal.
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