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Lambayeque —también denominado como Sicán— es una cultura arqueológica del Antiguo

Perú que se manifestó entre los siglos VIII y XIV d. C. en el territorio costeño que corresponde
al departamento de Lambayeque, llegando a su apogeo entre los siglos X y XI. Esta cultura se
formó tras el declive de la cultura moche, asimilando gran parte del conocimiento y tradiciones
culturales de esta.

En su desarrollo se distinguen tres fases o etapas:

Fase temprana (700-900).

Fase intermedia (900-1100).

Fase tardía (1100-1375).

Destacaron en arquitectura, e incluso llegaron a ser grandes navegantes. Si los moche


asombraron con la belleza de sus joyas y su ingeniería hidráulica, los lambayeque sorprenden
aún más con sus aleaciones, sus finos acabados y sus enormes sistemas de irrigación. Aunque
no lograron el tamaño de los moche, ni su complejidad política, no cabe duda de que en estas
artes fueron sus discípulos predilectos.

Ejemplares emblemáticos del arte lambayeque son el tumi o cuchillo ceremonial de oro y la
máscara funeraria de oro. Es de destacar también la tumba fastuosa del llamado Señor de
Sicán, descubierta en la Huaca del Loro, en Batán Grande, y la tumba de la sacerdotisa de
Chornancap, descubierta en la huaca del mismo nombre. En textilería realizaron las técnicas
típicas como bordado, tejido, teñido y estampado; a las que se le agregó la técnica de la pluma.
Al mismo tiempo, utilizaron materiales que aún representan a Perú como la lana y el algodón.

Espacio y tiempo

La cultura lambayeque tuvo su núcleo de desarrollo entre los valles de Motupe por el norte y
Jequetepeque por el sur, entre el 700 y 1350. Si bien su centro cultural abarcaba
principalmente el actual departamento de Lambayeque, su influencia se extendió en toda el
área comprendida desde Sullana al norte (departamento de Piura), hasta cerca de Trujillo al sur
(departamento de La Libertad).

Adorno discoidal dorado, laminado y calado decorado con lentejuelas.

Lambayeque surgió en el territorio de la cultura moche, cuando esta decayó, posiblemente, por
un devastador fenómeno climatológico de El Niño.

Habiendo surgido cuando las cultura wari y tiwanaku se hallaban en auge, Lambayeque añadió
a la herencia cultural moche los aportes culturales de ambas civilizaciones. Por su ubicación
geográfica, también recibió influencia cultural de la cultura cajamarca. Una cuarta influencia
provino de los chimú. Pese a que Lambayeque era un poco más antigua, ambos descendían de
los moche, solo que Lambayeque surgió en el norte, mientras que chimú, en el sur. Casi todo el
desenvolvimiento de lambayeque transcurrió paralelo al de chimú y por ello hubo una
influencia recíproca entre ambas culturas.

Origen legendario

Una leyenda, transmitida por el cronista español Miguel Cabello Valboa, relata que un gran rey
de nombre Naylamp, Naymlap o Ñañlap, llegó por mar desde el sur, en medio de una gran flota
de balsas y acompañado de una lujosa corte de funcionarios, versados en diferentes artes y
oficios. Desembarcó en la boca del río Faquisllanga (río Lambayeque) y se adentró unos 2 km
tierra adentro, instalándose en un lugar donde edificó una huaca a la que llamó Chot, que
probablemente es la que se conoce actualmente como Huaca Chotuna. El rey trajo un ídolo de
piedra verde (esmeralda o jade) llamado "Yampallec" (del que deriva el nombre de
Lambayeque), que era una representación de su propia imagen, la misma que guardó en la
huaca de Chot.

Naylamp inauguró un largo período de paz y prosperidad en la región. Tuvo hijos en su esposa
y 40 concubinas y murió en avanzada edad. La nobleza le enterró en su palacio, pero deseosos
de hacer creer en su inmortalidad, anunciaron que, hastiado de la vida terrena, había
empleado su poder para hacerse crecer alas y se había remontado en vuelo al cielo. Así fue
convertido en divinidad.

Tumi: representación de Naylamp.

Naylamp inauguró una dinastía de varios soberanos, doce en total, incluyendo a él; el último de
ellos, el rey Fempallec, quiso trasladar el ídolo Yampallec a otro lugar, provocando la ira de los
dioses. En ese trance, un demonio en forma de mujer se le apareció a Fempallec y lo tentó a
tener relaciones carnales. El pecado del rey ocasionó una serie de desgracias para la nación
lambayeque: lluvias, sequías, hambruna. El castigo se completó cuando posteriormente llegó
de los reinos del sur un tirano poderoso, el Chimo Cápac o Chimú Cápac, que se adueñó de las
ricas tierras de Lambayeque.

Esta leyenda explicaría cómo una dinastía de reyes exitosos dominó la región basándose en un
culto religioso, y que finalmente la falta de atención en el gobierno por el último de ellos
terminó con la dinastía, mientras que el pueblo fue conquistado por un tirano del sur. Se sabe
que ese tirano era un rey chimú, que conquistó Lambayeque. Los sacerdotes, desesperados,
habrían buscado explicaciones a su desdicha. Por eso el mito termina sugiriendo una ofensa a
los dioses y el consecuente castigo que éstos supieron propinar.

Origen y significado del término Sicán


El estudioso alemán Hans Henrich Brüning (1922-1923), al revisar el expediente de compra de
la hacienda Batán Grande, dio a conocer que esta tuvo por nombre "Sicán" y afirmó que era
muchick, además, dedujo erróneamente que era el producto de la unión de dos palabras: SI=
Luna, AN = Casa o templo (vocablos recogidos por Fray Antonio de la Calancha en 1638), que
significa “Casa o templo de la Luna”. Esta aseveración la han aceptado otros investigadores
([Link] 1965 y [Link]ón 1966) desde la década de 1920 hasta ahora. Izumi Shimada, llevado
por esta hipótesis, ha continuado asegurando que la Cultura Sicán-llamada por él
“Lambayeque” hasta 1983, tuvo una religión que erigió como Diosa a la luna, poco enfatizada
en su iconografía. José Maeda (1982) tras un análisis del vocablo con datos etnohistóricos
(Revista “Umbral" n°9-10, FACHSE (UNPRG), Diciembre del 2005 pp 58-69), propone lo
siguiente:

1. Que la palabra original en el idioma muchik sería XLLANG, que pronunciado sería “SIAN”
según el diccionario matriz de Don Fernando de la Carrera y Daza (1644) titulado “Arte de la
lengua yunga”; la palabra “Xllang” significa SOL y la encontramos por ejemplo en el antiguo
nombre del río “Lambayeque”: FAXLLANG (A); la pronunciación “Sian” fue escrita con la “C” y
la “P” al centro, no siendo una palabra compuesta como sugiere Brüning.

2. Entre 1782 y 1785 el Obispo Baltasar Jaime Martínez Compañón y Bujanda hizo un programa
de investigación y recopilación de datos de diferentes materias, incluyendo la lingüística dentro
del antiguo Obispado de Trujillo; él recopiló 43 palabras castellanas con sus respectivas
traducciones en las siguientes lenguas: Quechua, yunga (o muchik), Sec (Sechura); Colán (de
Piura), Catacaos (o Tallán); Culli (Huamachuco), Hivita (Huaylillas) y Cholón (Dpto de San
Martín); en la lengua sechurana encontramos que la palabra SICANNI (corrspondiendo la n° 13)
significa “HERMANO”; efectivamente documentos que datan del año 1536 dan cuenta del indio
principal llamado “Cicáni” o “Cani”, el mismo que diera su nombre a la estancia que desde
1565 se llamó “Cican”, en 1721 toma el nombre de "Batán" y a partir de 1868 se conocería
como “Batán Grande”, que incluía a otras estancias como: Fabellep, Xotoro, Falcep, Sodo, Raco,
Calup, Lalech (La Leche) o Lamcarlech ("Cabeza de Vaca" en muchik), Sadup, Vidup, Pochoc y
Lup. Maeda cree que el personaje nativo vino de Sechura, como muchos de sus paisanos en
esa época y que, después de servir al Cacique o Señor de Xayanca por el año 1530, migró sin
retorno con cerca de 200 indios (tributarios) jayancanos al área serrana de Guambos
(importante zona minera que pertenecía a la jurisdicción del cacicazgo de Túcume,
actualmente pertenece de Cajamarca) tal como atestiguaban el cacique Facollape y otros
nativos en la “Visita de Jayanca y Pacora” que hizo en 1540 don Sebastián de la Gama, Teniente
de Gobernador de San Miguel de Piura.

Etapas de la historia

El arqueólogo japonés Izumi Shimada, que estudió esta cultura durante varios años, ha dividido
la historia de Lambayeque (o "Sicán" como prefiere denominarla) en tres etapas:

Sicán temprana (750-900 d. C.)


Es una etapa poco conocida, porque los objetos arqueológicos (cerámica, textiles, arquitectura)
son escasos. Está asociada a la fase final de la cultura moche y a la gran influencia de Wari.
Estas evidencias indican que Lambayeque estaba todavía en plena formación y muy susceptible
a las influencias externas.

Los sicanes parecen haberse desarrollado primariamente en el área de Lambayeque y las áreas
circundantes en la mitad norteña de la costa norte del Perú. Debieron mucho de su
extraordinario desarrollo a la gran capacidad agrícola de la región Lambayeque, así como a los
avanzados antecedentes culturales en la costa norte, particularmente los del Mochica norteño
(hacia 100 a 750 d. C.) y la adopción selecta de conceptos religiosos introducidos por la cultura
Wari y culturas afiliadas.

En esencia, el periodo Sicán Temprano fue consecuencia de interacción interregional y


movimientos poblacionales de largo plazo sin precedente, en el que se fusionaron las dos
tradiciones culturales andinas más importantes de la costa norte y la sierra sur. Fue una era de
transformaciones en que valores, creencias, tecnologías e instituciones existentes (locales), así
como las introducidas fueron revisadas y adoptadas, modificadas o rechazadas selectivamente.
El resultado puede denominarse como una «verdadera cultura andina», ya que forjó una nueva
identidad mediante una fusión selectiva de elementos de las tradiciones andinas más
prominentes del norte y del sur. (Shimada,2014).

Sicán medio (900-1100 d. C.)

En esta etapa Lambayeque se unificó y fue adquiriendo una identidad cultural propia. Se
estableció una capital en el complejo Batán Grande, liderada por reyes-sacerdotes (teocracia)
que difundieron el culto al dios Sicán (Luna). La leyenda de Naylamp explicaría esta etapa. Es
un período de apogeo, de donde provienen los suntuosos enterramientos de gente rica que
has sido develados por los arqueólogos, como la tumba del Señor de Sicán (hallado en la huaca
del Oro), cuando se desarrolla el comercio y construye el sistema de irrigación que conectó los
valles lambayecanos.

La caída de la cultura Wari (hacia 800-850 d. C.) y el consiguiente debilitamiento de su


influencia brindó el momento para la rápida emergencia de la identidad y autonomía política y
religiosa de Sicán. Al parecer es durante los primeros cincuenta años de este periodo (900-950
d. C.) que se establecen rápida y paralelamente las bases de las tecnologías, ideologías e
instituciones políticas que aseguraron el destacado crecimiento del poder político y económico,
así como el prestigio social y religioso. Algunos elementos representaron un lógico
refinamiento de desarrollos anteriores, en tanto que otros constituyeron innovaciones
culturales; es decir, vemos la amalgamación innovada de antiguas y nuevas ideas, instituciones,
materiales y tecnologías en una renovada configuración que denominamos Sicán Medio. Al
mismo tiempo, el sitio de Sicán en el Santuario de Pómac emergió como el centro preeminente
cívico y religioso de la región Lambayeque.
El notable desarrollo de la cultura Sicán en el periodo Sicán Medio es discutido a profundidad
posteriormente en cuanto a su: a) arte y religión distintivos, b) tecnologías innovadoras y
producción a gran escala y sin precedente de una amplia variedad de productos cerámicos y
metálicos, y c) resurgimiento de templos montículos monumentales y autoridad religiosa.
Hacia 1000 d. C., la cultura Sicán se jactaba de distinciones adicionales, incluidas d) una
composición multiétnica y jerarquía social claramente demarcada, e) tumbas de fosa de élite
de dimensiones y riqueza material sin precedente, y f) una red comercial a larga distancia que
aseguró un conjunto de bienes de prestigio exóticos desde Ecuador y Colombia, al norte, y la
Amazonía andina, al este, a cambio del intercambio de productos agrícolas locales y
metalúrgicos. Todas estas características son prueba de una economía productiva, marcada
diferenciación social y una religión influyente que aseguraron un poderoso e influyente Estado
teocrático.

Hacia el 1000 d. C., la entidad política de Sicán Medio había establecido también sus dominios
sobre la costa norte norteña desde al menos el valle de Piura, al norte, hasta el valle de
Chicama, al sur, una distancia de 350 km. Hay indicaciones de que su dominio haya incluido,
además, al valle de Moche (el centro de poder del anterior Mochica sureño y el posterior
Imperio chimú). Más aún, ejerció fuerte influencia artística, religiosa y probablemente
económica sobre un área más extensa, tan lejos por el norte, como el valle de Tumbes, y,
probablemente, hasta el valle de Ica, por el sur, una distancia total de 1300 km. En muchas
áreas de esta extensa esfera de influencia vemos no solo cerámica y textiles de Sicán
importados del núcleo Sicán en la región Lambayeque, sino también imitaciones locales. Como
se detalla a continuación, su red comercial se extendió mucho más al norte. Esta distribución
rápida y extensiva de un conjunto de productos de Sicán Medio altamente diagnósticos
constituyeron lo que los arqueólogos denominamos un «horizonte cultural»

El poder, el prestigio y la riqueza que surgió en la época temprana del periodo Sicán Medio
disminuyó tan rápido como el liderazgo, y las clases bajas enfrentaron los primeros golpes de
una sequía de tres décadas que empezó alrededor de 1020 d. C., seguida por un
megafenómeno de El Niño, con lluvias torrenciales asociadas y una inundación devastadora
entre los años 1050 y 1100 d. C.

La sequía antes mencionada podría haber reducido significativamente la cantidad de agua que
llegaba a la costa y, consecuentemente, la producción agrícola. La poca habilidad de los líderes
de minimizar o revertir estos efectos adversos puede haber resultado, primero, en una falta de
confianza y culminado eventualmente en la destrucción del templo. De hecho, entre la sequía y
la inundación, toda la arquitectura importante que simbolizaba el liderazgo de Sicán Medio en
la capital de Sicán fue sistemáticamente incendiada. (Shimada,2014).

Sicán tardío (1100-1375 d. C.)

Es la etapa de decadencia y final. Batán Grande sufrió un gran incendio que coincidió con un
periodo de sequías; los pobladores, hartos de tributar a los reyes-sacerdotes, se trasladarían a
la ciudad de Túcume, renegando del culto al dios Naylamp. Finalmente serían conquistados por
el rey chimú (Chimú Cápac), quien los convirtió en provincia de su reino (1375). La parte final
de la leyenda de Naylamp trataría de explicar esta última etapa.

La transición del periodo Sicán Medio al Sicán Tardío alrededor de 1100 d. C. fue un punto
crucial en la historia de esta cultura. La destrucción y el abandono de la capital de Sicán estuvo
acompañada en el tiempo por abruptos e importantes cambios en el arte sicán; los íconos que
habían simbolizado la religión y élite de Sicán, de manera que impregnaron los medios
artísticos, básicamente desaparecieron. Aun aquellos íconos que decoraban cerámica
paleteada utilitaria desaparecieron. En contraste, los motivos abstractos, altamente
convencionales, persistieron en la cerámica paleteada del Sicán Tardío. Los felinos míticos y
otras criaturas que habían sido auxiliares a la deidad sicán y que precedieron al surgimiento del
arte de Sicán Medio, también sobrevivieron a la transición Sicán Medio-Sicán Tardío. En la
capital de Sicán Tardío de El Purgatorio en la unión de los valles de La Leche y Lambayeque, se
observan sucesivas fases de frisos de barro en la Huaca Las Balsas, cuya ocupación abarca
desde Sicán Tardío hasta el periodo inca, y muestran olas estilizadas, botes de caña con
estilizadas aves y ‘hombres-ave’, así como otros motivos relacionados con el océano y las aves,
importantes temas de la iconografía de Sicán Medio. La forma de la cerámica tanto doméstica
como fina, el uso de decoración pintada en negro fugitivo y la popularidad de la cerámica negra
y marrón también continuaron durante el periodo Sicán Tardío. (Shimada,2014).

Aspecto político

Fue gobernada por el rey-sacerdote (teocracia), que vivía en un palacio rodeado de una
fastuosa corte. Cuando moría se le enterraba en una tumba con ricas ofrendas, como se puede
apreciar en la del llamado Señor de Sicán, descubierta en la Huaca del Oro (perteneciente a la
zona arqueológica de Batán Grande) en 1991.

Aspecto social

Fue una sociedad clasista. Los lambayeque tuvieron una rígida estratificación social.

En la cima de su pirámide social estaba la élite, que estaba conformada por el rey y su familia.

Luego se hallaba el cuerpo de administradores, quienes se encargaban de vigilar el orden


económico.

Seguían los artesanos y especialistas, quienes producían bienes de lujo para la élite y también
para la exportación.

Por último, estaban los agricultores y la gente común, que trabajaban para mantener a todas
las clases anteriores.

Aspecto económico

La economía estuvo basada en la agricultura intensiva y por irrigación.


Los lambayeque heredaron parte de los sistemas de irrigación construidos por los moche; pero
sus obras fueron más colosales porque los espacios que lograron irrigar fueron mucho
mayores. Tienen la autoría de casi toda la red de canales, bocatomas y reservorios, que articuló
los valles de Reque, Lambayeque, La Leche y Saña. Destacan los canales denominados Taymi
Antiguo, Collique y Raca Rumi.

El resultado fue una agricultura próspera, con cultivos de pallares, frijoles, camote, calabaza,
zapallo loche, maíz y algodón. Ello convirtió a la costa norte peruana en la zona más rica y
productiva del Antiguo Perú.

Articular tantos valles y estar en una zona estratégica (fácil de vincularse con las distintas
regiones), les permitió destacar también en el comercio.

Aspecto religioso

De esta cultura se conservó por vía oral el ya mencionado mito o leyenda de Naylamp,

La divinidad principal de los lambayeques era el mismo Naylamp, hombre de ojos alados, que
está representado en cuchillos ceremoniales (Tumis), en las máscaras funerarias y en otros
trabajos de orfebrería, así como en los ceramios.

Arquitectura

Los lambayeque construyeron grandes complejos monumentales en donde residían los reyes-
sacerdotes, se dirigía el culto religioso y se administraba la economía. Por el tamaño y la
inexistencia de barrios populares, algunos estudiosos prefieren considerarlos centros
ceremoniales y no ciudades (el pueblo vivía en su inmediaciones y solo ingresaba para pagar
tributos u ofrendar a los dioses).

Eran complejos con varias pirámides hechas de ladrillos de adobe, todas truncas (sin vértice ni
punta, igual que las de los moches). Debido a las lluvias torrenciales, que caen de tiempo en
tiempo, y a la acción de los inescrupulosos huaqueros (ladrones de tumbas antiguas), muestran
poco de su antigua imponencia arquitectónica (están muy deterioradas). Las principales
pirámides o huacas se hallan en Batán Grande, Túcume y Apurlec.

Cerca de Batán Grande se halla otro conjunto importante, acaso más antiguo, conocido con el
nombre de Pampa Grande. Otro monumento digno de mencionar es la Huaca Chotuna, a 6 km
de Lambayeque, que tiene como monumento principal una pirámide de 15 m de altura, con
decoraciones semejantes a la Huaca del Dragón, cercana a Chan Chan (de los chimúes).
Cercana a Chotuna se halla la Huaca Chornancap, que destaca por sus murales policromados
con iconografía Lambayeque y por ser sede de entierros, siendo el más notable el de la llamada
sacerdotisa de Chornancap.

Batán Grande

Artículo principal: Batán Grande

Huaca del Oro vista desde el cerro Las Salinas.

Se la considera la capital de Lambayeque durante la etapa de Sicán Medio. Está integrado por
20 pirámides, superiores a los 30 m. de altura, entre las cuales destacan: la Huaca del Oro (o
del Loro), Huaca Las Ventanas, Huaca La Merced, Huaca Botija, Huaca Corte, Huaca Ingeniero,
Huaca Rodillona, etc. No solo sirvió de lugar de culto religioso, adonde afluyeron miles de
peregrinos por su prestigio como centro ceremonial, sino también de importante centro
administrativo, que permitió a los reyes-sacerdotes afianzar su poder.

En la huaca del Oro, el arqueólogo Izumi Shimada desenterró la tumba de un personaje lleno
de ornamentos de oro al que denominó como el Señor de Sicán, que vivió entre los siglos XI y
XII

Túcume

Artículo principal: Túcume

Huacas de Túcume.

Capital de Lambayeque durante la etapa Sicán Tardío, al igual que en el caso anterior, cumplió
una importante función administrativa, aparte de la religiosa. Se encuentra a 10 km al sudoeste
de Batán Grande, en un lugar estratégico, por estar ubicado en la confluencia de dos ríos,
Lambayeque y La Leche, decisivos para la economía agrícola del reino.

Apurlec

Artículo principal: Apurlec

Este complejo es considerado uno de los más grandes del antiguo Perú y el que más puede
aproximarse a la categoría de ciudad. Es notable por sus pirámides, depósitos y extensas calles,
así como por sus canales y campos de cultivo en áreas anexas, lo cual indica que fue un
importante centro de producción y distribución agrícola (más que ceremonial, como lo fueron
los dos anteriores).

Pinturas murales
En muchos monumentos arquitectónicos se pueden apreciar pinturas murales.
Lamentablemente, muchas de estas pinturas están deterioradas por los estragos del clima y la
acción destructora humana. No obstante, en la huaca Chornancap, en Lambayeque,
encontramos paredes que reflejan temas relacionados con la agricultura y las cabezas trofeo.
También en la Huaca del Oro, del complejo Batán Grande, se descubrieron en 1953 restos de
un relieve pintado de rojo, amarillo y azul. Igualmente en Túcume, en su sector noreste, se
desenterraron relieves planos con pintura que representan aves estilizadas. En la Huaca
Chotuna también se pueden ver decoración en relieve que representan a aves marinas volando
o en picada. En 1983 Walter Alva y Susana Alva descubrieron un mural en Úcupe, en el valle de
Saña.

Metalurgia

Vasos de oro del periodo Sicán medio, hallados en Lambayeque.

El empleo de metales provenía de la tradición moche, que en Lambayeque se perfeccionó con


un mayor dominio técnico y nuevos estilos. Cubrieron todo el proceso metalúrgico, desde la
extracción del metal (de las minas) hasta la preparación de aleaciones, y en esto último,
precisamente, superaron a sus antecesores moches.

Minería

Todo el proceso de trabajo de los metales empieza con la obtención del mineral en las minas.
Existe evidencia de martillos e instrumentos de piedra especiales para sacar los trozos de
mineral de sus metalurgia. El mineral era molido con pesados martillos de piedra y colocado en
hornos para su fundición. Los hornos eran pequeños agujeros hechos en el suelo, que vistos
desde arriba tienen forma de pera. Miden aproximadamente 30 × 25 cm y alcanzan
profundidades de 20 a 25 cm. Interiormente llevan un recubrimiento resistente al calor.

Orfebrería

Máscara funeraria proveniente de Batán Grande.

En orfebrería, es decir, en el arte de hacer joyas, fueron verdaderos maestros. Y eso porque las
técnicas anteriores fueron dominadas ampliamente, además de crearse otras nuevas para
obtener brillos excepcionales e inventarse utensilios para moldear formas caprichosas. Dichas
técnicas avanzadas son el vaciado, el laminado, cera perdida, soldaduras, repujado, planchado,
aleaciones y dorado. Con el añadido decorativo de piedras preciosas (esmeraldas, turquesas,
amatistas, cuarzo rosado, cristal de roca) y de perlas (blancas, rosadas y negras), hicieron
máscaras, tumis (cuchillos ceremoniales), cetros, vasos, brazaletes, orejeras y collares, muchos
de ellos con la imagen de Naylamp (el mítico ser que provenía del mar).
Destaca especialmente el tumi lambayeque, cuchillo ceremonial considerado como el “rey de
la metalurgia precolombina”, el cual que consta de dos partes: el mango, que probablemente
representa al dios Naylamp, y la hoja, que tiene forma de medialuna. Otro ejemplar destacable
es la máscara funeraria de oro, también con rasgos de Naylamp u de otra divinidad con
atributos marinos.

Cerámica

Cántaro representando una entidad divina (Museo Nacional Sicán).

La cerámica lambayeque tiene un estilo propio, sencillo y bello. A diferencia de la moche, se


caracteriza por utilizar colores sobrios u oscuros, como el negro y gris, con un acabado similar
al metal; aunque también hay colores "apastelados", como crema y naranja. Se encuentra con
frecuencia la imagen de Naylamp, que también vemos en la orfebrería, así como un pequeño
adorno: la escultura de un "simio agazapado".

Los trabajos se caracterizan por tener base en forma de pedestal (es decir, una base alta y
circular), un cuerpo globular, picos largos y cónicos y asa en forma de puente. La forma más
conocida es el llamado Huaco Rey, de forma globular con pedestal y con un solo pico largo.

En 1985, Shimada caracterizó cronológicamente a esta cerámica en tres períodos:

El Sicán antiguo (750-900) caracterizado por la fuerte influencia de estilos foráneos como
Cajamarca Medio y Wari/Pachacamac. Constituye una fase de transición entre el fin del Moche
o el surgimiento de Sicán.

El Sicán medio (900-1100) época que decae Wari, la cerámica de este período con el símbolo
del señor de Sicán, se ha encontrado desde Ancón y Pachacámac hasta la Isla de la Plata cerca a
Guayaquil.

El Sicán tardío (1100-1375) la cerámica presenta un bruñido negro oscuro y negro manchado,
por influencia de la cultura chimú, que acabó imponiendo su dominación en el territorio.

Últimos descubrimientos

En 2011, arqueólogos del Proyecto Arqueológico Chotuna-Chornancap, encabezados por Carlos


Wester La Torre, descubrieron la tumba de una mujer ataviada con collares de chaquira y
ornamentos de oro, plata y cobre, a la que denominaron la sacerdotisa de Chornancap. Se
ubica en una estructura arquitectónica situada a unos 80 metros al sur de la huaca
Chornancap.1

En agosto de 2012 se dio a conocer un hallazgo de una tumba bajo los restos de la sacerdotisa
de Chornancap, perteneciente también a un personaje de la elite.2

En julio del 2013, trabajadores de Odebrecht para el Proyecto Irrigación Olmos, encontraron
por primera vez vestigios de entierros a modo de sacrificios humanos y quemas de ofrendas
ante la presencia de fenómenos naturales que destruyó sus cultivos. La zona de los hallazgos
está ubicada a solo 300 metros de Olmos. Se trata de 15 ceramios y 11 esqueletos humanos de
hombres, mujeres y niños. La zona de Olmos es considerada como fronteriza de la expansión
de los sicán.3

En septiembre de 2016, se dio a conocer el descubrimiento de un agrupamiento de 17


entierros prehispánicos en Chornancap, destacando una de ellos, al parecer perteneciente a un
personaje principal, rodeado de objetos cerámicos, y flanqueado por los restos de dos niños
con los pies amputados. Data de los siglos XV y XVI (época de la ocupación chimú-inca).45

Véase también

Apurlec.

Batán Grande.

Túcume.

Señor de Sicán.

Museo Nacional Sicán.

Referencias

Wester La Torre, Carlos (2012). Sacerdotisa Lambayeque de Chornancap. Misterio e historia.


Lima-Perú: Ministerio de Cultura del Perú. Dirección de Museos y Bienes Muebles.

«Lambayeque: Hallan tumba bajo restos de Sacerdotisa Chornancap». Perú 21. 11 de agosto
de 2012. Archivado desde el original el 21 de mayo de 2015.

«Descubren tumbas de la cultura Lambayeque durante trabajos del proyecto Olmos». 10 de


enero de 2014. Consultado el 27 de mayo de 2015.

«Reportan hallazgo de 17 entierros en huaca Chornancap en Lambayeque». [Link]. Lima. 2


de septiembre de 2016. Consultado el 16 de octubre de 2014.

ABC Cultura (7 de septiembre de 2016). «Complejo Chotuna-Chornancap». [Link].


Madrid. Consultado el 14 de octubre de 2016.

Bibliografía

Kauffmann Doig, Federico: Historia y arte del Perú antiguo (tomo 3). Lima: Peisa, 2002. ISBN
9972-40-215-0.

Pozzi-Escot, Denise: Historia del Perú III. El Perú Antiguo III (500-1400). El Horizonte Medio y los
estados regionales. Lima: El Comercio, 2010. ISBN 978-612-4069-88-8.

Varios autores: Documental del Perú. Barcelona (España): Lexus, sin año. ISBN 978-9962-04-
017-0.

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