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Teorías Modernas de la Justicia

Filosofía
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Universidad de Flores

Materia: Filosofía del Derecho

Profesor: Juan Bautista Libano

Clase 10

Sobre la Justicia

A modo de introducción

Hola, espero que estén bien. Ya hemos visto algunas ideas y teorías que sirven de
marco para entender las teorías modernas de la justicia.

Ahora nos ocuparemos de alguna de las propuestas de las teorías modernas de la


justicia.

Primero repasaremos clasificaciones posibles para las teorías existentes, para luego
mencionar algunos de los conflictos intrínsecos que pueden darse dentro de la misma
concepción de justicia, y ver por último las propuestas puntuales de los autores más
relevantes sobre el tema.

Espero disfruten la clase.

1. Clasificaciones posibles

Las modernas teorías de la justicia se clasifican de diversas maneras, y hay diferentes


enfoques y perspectivas sobre cómo hacerlo. A continuación, te presentaré una
clasificación común basada en algunas de las teorías más influyentes y debatidas en el
ámbito de la filosofía política y la teoría de la justicia.
1. Teorías contractualistas: Estas teorías se basan en la idea de que la justicia surge de
un contrato o acuerdo hipotético entre individuos racionales e iguales. La teoría
contractualista más conocida es la de John Rawls, quien propuso el enfoque de la
justicia como equidad. Según Rawls, los principios de justicia deben ser acordados
por personas en una posición original de imparcialidad, sin saber cómo se
distribuirán los bienes y las posiciones sociales en la sociedad.

2. Teorías Procesalistas dialógicas: Las teorías procesalistas dialógicas de la justicia se


basan en la idea de que la justicia se construye a través del diálogo y la participación
de los afectados. Estas teorías enfatizan la importancia de los procesos y
procedimientos justos para alcanzar decisiones y resoluciones equitativas. Jürgen
Habermas: Habermas es uno de los filósofos más influyentes en el campo de la
teoría del discurso y la ética comunicativa.

3. Teorías utilitaristas: El utilitarismo sostiene que la justicia se basa en la


maximización del bienestar o la felicidad general. Según esta teoría, una acción o
una distribución es justa si produce la mayor cantidad de felicidad para el mayor
número de personas posible. Jeremy Bentham y John Stuart Mill son dos filósofos
influyentes en esta corriente. Sin embargo, este tipo de enfoques no son tan
modernos, por lo que no nos ocuparemos de ellos.

4. Enfoques basados en derechos: Estas teorías se centran en los derechos y la


protección de las libertades individuales como base de la justicia. El filósofo Robert
Nozick, por ejemplo, desarrolló la teoría de la justicia como derechos de propiedad,
que enfatiza la importancia de la libertad individual y la no interferencia en la
propiedad adquirida de manera justa. Aquí podrían también incluirse algunas
corrientes iusnaturalistas del derecho, como la de Finnis.

5. Teorías del reconocimiento: Estas teorías hacen hincapié en la importancia del


reconocimiento y el respeto de la identidad y la diversidad cultural como aspectos
fundamentales de la justicia. Filósofos como Axel Honneth y Nancy Fraser han
desarrollado teorías que destacan la necesidad de un trato justo y el reconocimiento
igualitario de todos los grupos y personas en la sociedad.
6. Enfoques feministas: Las teorías feministas de la justicia cuestionan y critican las
estructuras y normas patriarcales en la sociedad. Estas teorías buscan abordar las
desigualdades de género y la opresión hacia las mujeres, y promueven la igualdad
de género como elemento central de la justicia. Filósofas como Martha Nussbaum y
Carol Gilligan han contribuido al desarrollo de estos enfoques.

2. Otras clasificaciones posibles

Es importante tener en cuenta que esta clasificación no es exhaustiva y que hay otras
teorías y enfoques relevantes en el ámbito de la justicia. Además, existen muchas variantes
y combinaciones de estas teorías, y los filósofos y académicos continúan debatiendo y
refinando las ideas en este campo en constante evolución.

Por ejemplo, existen diversas formas de clasificar las modernas teorías de la justicia
más allá de la clasificación que te he proporcionado anteriormente. Aquí te presentaré
algunas otras clasificaciones posibles:

1. Teorías de la justicia distributiva y procedimental: Esta clasificación distingue entre


teorías que se centran en la distribución de bienes y recursos en la sociedad (teorías
distributivas) y teorías que se enfocan en los procesos y procedimientos justos para
tomar decisiones (teorías procedimentales). Algunas teorías distributivas se basan
en principios como la igualdad, la equidad o las necesidades, mientras que las
teorías procedimentales hacen hincapié en la imparcialidad, el consentimiento y la
participación de los afectados.

2. Enfoques retributivos y enfoques correctivos: Esta clasificación se refiere a


diferentes concepciones de la justicia en el ámbito del castigo y la reparación. Los
enfoques retributivos sostienen que la justicia consiste en imponer un castigo
proporcionado al delito cometido, mientras que los enfoques correctivos se centran
en la rehabilitación del delincuente y en la reparación del daño causado a las
víctimas y a la comunidad.

3. Teorías basadas en capacidades: Esta clasificación se relaciona con teorías que


consideran que la justicia consiste en asegurar a todos los individuos la capacidad
de funcionar y desarrollarse plenamente. Estas teorías, inspiradas en el enfoque de
desarrollo humano de Amartya Sen y Martha Nussbaum, destacan la importancia de
garantizar oportunidades y recursos básicos que permitan a las personas llevar una
vida digna y ejercer sus capacidades.

4. Enfoques cosmopolitas y comunitaristas: Esta clasificación se refiere a diferentes


concepciones de la justicia en relación con la comunidad y la pertenencia. Los
enfoques cosmopolitas enfatizan la igualdad y la justicia a nivel global,
trascendiendo las fronteras nacionales, mientras que los enfoques comunitaristas
ponen énfasis en la comunidad y los valores compartidos dentro de un grupo o
sociedad específica.

5. Teorías de la justicia intergeneracional: Estas teorías se ocupan de la justicia en


relación con las generaciones futuras. Consideran que la justicia implica tomar
decisiones y establecer políticas que no perjudiquen a las generaciones venideras y
que aseguren la sostenibilidad y el cuidado del medio ambiente.

Estas clasificaciones adicionales proporcionan diferentes perspectivas y dimensiones


para comprender y abordar el concepto de justicia. Cada clasificación destaca aspectos
particulares y puede combinarse con otras para obtener una visión más completa y matizada
de las teorías de la justicia.

En lo que sigue profundizaré un poco en la teoría procesalista dialógica, que puede


ser de utilidad para cuando trabajemos en la próxima unidad el tema de la ética.

3. Teorías Procesalistas dialógicas

Las teorías procesalistas dialógicas de la justicia se basan en la idea de que la justicia


se construye a través del diálogo y la participación de los afectados. Estas teorías enfatizan
la importancia de los procesos y procedimientos justos para alcanzar decisiones y
resoluciones equitativas.

En lugar de centrarse únicamente en el resultado final de una distribución o decisión,


las teorías procesalistas dialógicas sostienen que la justicia se encuentra en el propio
proceso de toma de decisiones. Estas teorías buscan garantizar que todas las partes
involucradas tengan la oportunidad de expresar sus puntos de vista, que se escuchen y
consideren sus perspectivas y que se llegue a un consenso o acuerdo legítimo.

El diálogo y la participación son fundamentales en las teorías procesalistas dialógicas,


ya que se considera que a través de la comunicación y la interacción entre las partes, se
pueden identificar las preocupaciones y necesidades de cada una y se pueden buscar
soluciones que sean aceptables para todos.

Algunos principios clave que suelen estar presentes en las teorías procesalistas
dialógicas de la justicia son:

1. Igualdad de voz: Todas las partes involucradas deben tener una oportunidad igual de
expresar sus opiniones y preocupaciones. No se debe dar preferencia a ningún grupo
o individuo en particular.

2. Inclusión: Se busca la participación de todas las partes afectadas por la decisión o


situación en cuestión, sin dejar de lado a ningún grupo o individuo relevante.

3. Escucha activa: Las opiniones y perspectivas de todas las partes deben ser
escuchadas y consideradas de manera genuina y respetuosa.

4. Deliberación racional: Se fomenta la discusión informada y reflexiva, basada en


argumentos racionales y evidencia, con el objetivo de alcanzar un entendimiento
común y razonado.

5. Consenso o acuerdo legítimo: El objetivo final es llegar a un consenso o acuerdo


que sea considerado legítimo y aceptable para todas las partes involucradas.

Las teorías procesalistas dialógicas de la justicia promueven la idea de que los


procesos justos y participativos fortalecen la legitimidad de las decisiones y contribuyen a
una mayor satisfacción y aceptación por parte de los afectados. Al permitir que las personas
sean escuchadas y participen activamente en el proceso de toma de decisiones, se busca
construir una sociedad más justa y equitativa.
En el ámbito de las teorías procesalistas dialógicas de la justicia, hay varios
exponentes destacados que han contribuido significativamente a su desarrollo. A
continuación se mencionan algunos de los principales exponentes:

1. Jürgen Habermas: uno de los filósofos más influyentes en el campo de la teoría del
discurso y la ética comunicativa. Su obra "Teoría de la acción comunicativa" ha
sido fundamental en el desarrollo de las teorías procesalistas dialógicas de la
justicia. Habermas sostiene que la justicia se logra a través del diálogo y la
participación democrática, donde los ciudadanos racionales pueden discutir y
alcanzar consensos basados en normas y valores compartidos.

2. John Rawls: Aunque Rawls es más conocido por su teoría de la justicia como
equidad, también ha influido en las teorías procesalistas dialógicas. En su obra,
Rawls destaca la importancia de un proceso justo y deliberativo para determinar los
principios de justicia que regulan la distribución de recursos y oportunidades en una
sociedad.

3. Amy Gutmann y Dennis Thompson: Gutmann y Thompson han desarrollado la


teoría del "enfoque deliberativo" de la democracia, que también se relaciona con las
teorías procesalistas dialógicas de la justicia. Argumentan que la democracia
deliberativa implica el diálogo y la deliberación inclusiva entre ciudadanos, donde
las decisiones se toman a través de un proceso justo y participativo.

4. Seyla Benhabib: Benhabib es una filósofa política y teórica del discurso conocida
por su trabajo en la ética de la deliberación y la teoría democrática. Ha abordado la
importancia de la justicia procedimental y la participación ciudadana en la toma de
decisiones políticas y sociales.

Estos son solo algunos de los máximos exponentes en el ámbito de las teorías
procesalistas dialógicas de la justicia. Cabe destacar que hay otros filósofos y académicos
que también han realizado importantes contribuciones en esta área, y la discusión y el
desarrollo de estas teorías continúan en curso.
4. Reflexiones filosóficas sobre las teorías dialógicas

Vale destacar que las teorías procesalistas dialógicas son aquellas teorías que
pretendieran derivar la validez del derecho sólo del derecho vigente y que fueron puestas
entre las cuerdas por el problema del derecho injusto, poco después recibieron también una
“reacción sorprendente”, al decir de Habermas, que rehabilita el prestigio del derecho
natural racional, sirviendo de ejemplo la célebre Teoría de la Justicia de Rawls, de la que
nos ocuparemos más adelante.

El territorio de la ética postkantiana se encuentra poblado de las más variadas


clasificaciones pero quizá la más abarcativa y adecuada sea la división entre éticas
“teleológicas” y éticas “deontológicas”. Las primeras se caracterizan por la aceptación de
ciertos fines, considerados bienes supremos (placer, excelencia virtuosa, utilidad,
solidaridad, etc) como fundamentos de la moralidad a partir de los cuales se construyen
arquitectónicamente ciertos sistemas éticos.

Dichos bienes conforman “contenidos materiales” que originan por ello las llamadas
“éticas materiales” (teleológicas). Las segundas no reconocen ningún contenido
previamente determinado sino que privilegian la configuración de ciertas “formas” cuya
observancia fundamentaría la validez de los resultados cediendo paso a las llamadas “eticas
formales” (deontológicas). El concepto “estrella” de las éticas teleológicas es “lo bueno”
(good), mientras en las éticas formales brilla el de “lo correcto” (right).

Desde la antigüedad y hasta Kant imperó en la ética una visión teleológica; sin haber
caducado esta concepción, de Kant en adelante se han desarrollado profusamente
importantes éticas “deontológicas o formales’’. La doctrina kantiana expresa en todo su
esplendor el ideal de la modernidad: progreso, ciencia, razón y libertad. Si el ser humano se
atreve a saber (sapere aude), la ciencia disciplinará las fuerzas de la naturaleza, la
racionalidad lo dotará de un auténtico señorío moral constituyéndolo en un ser instruido,
autodeterminado, libre y solidario. Habrá un progreso material y moral indefinido hasta
alcanzar el reino de los fines en los que todos se determinarán autónomamente por leyes
universales y reinará la paz perpetua bajo los ideales de libertad, igualdad y fraternidad
proclamados por la revolución francesa. Tan alto paradigma es asediado y atacado por
diversos y sucesivos flancos que originan una encarnizada “crítica de la modernidad”.

Diversas corrientes hegeliano-marxistas, nitzcheanos, estructuralistas,


existencialistas, la teoría crítica, la teoría de la evolución, el psicoanálisis, el historicismo,
el multiculturalismo y toda una pléyade de autores, algunos ininteligibles, van minando los
cimientos culturales de la modernidad diseminando toda clase de nihilismos, escepticismos
y relativismos desesperanzados que brincan en el llamado “posmodernismo”. La “crítica de
la modernidad” muy en boga produce una “intrépida y decidida negación de la razón”, al
decir de Habermas.

Al mismo tiempo enfrentamientos, guerras, genocidios y calamidades varias ofrecen


un panorama de horrores que disuelven la confianza en las bondades de la naturaleza
racional del ser humano. Se hace sentir entonces un reclamo perentorio a la Ética para
“volver a la razón”, pero volver a la razón es “volver a Kant”. Bajo esta consigna aparecen
las Escuelas de Baden, Hamburgo y Frankfurt.

Estaba haciendo falta una teoría filosófica de lo bueno y lo correcto, una teoría ética
que se extienda a los campos de la política y del derecho para encausar normativamente el
desarrollo de la sociedad. Pero una teoría sólida, capaz de restaurar y sostener una
ordenación racional de la vida en sociedad, requiere de cimientos firmes, de una
“fundamentación última” a la que puedan reconducirse incuestionablemente todas sus
diversas manifestaciones. Tal basamento no pueden ofrecerlo ya ni la religión al no existir
una doctrina universalmente válida, ni la tradición por la labilidad multicultural de las
costumbres modernas. Tampoco filosofías políticas paternalistas o autoritarias,
incompatibles con la dignidad de la persona. El hombre moderno queda entonces como
expuesto en una soledad metafísica. El problema que tiene en vilo a los autores es el de la
“fundamentación última” de la ética que, si no se quiere caer en relativismos u otras
posturas escépticas, requiere para estar “bien fundada” normas de “validez universal”. La
universalidad funge como criterio de moralidad.

Pero, al no ser susceptibles de “universalización” los contenidos (controvertidas


éticas materiales) de las normas, se apunta a ladimensión “formal”, sea en una postura
monológica (vgr. Hare), sea mayoritariamente “dialógica” son siempre contingentes y
objeto de muy diversos juicios de valor. Paralelamente, ocurre el desplazamiento del
“paradigma de la conciencia” (“factum” de la conciencia moral normativa) por el “giro
lingüístico” (“factum” del lenguaje) como punto de partida de la reflexión filosófica.

Por encima de todas las determinaciones particulares, el ser humano se caracteriza y


distingue específicamente por el lenguaje, somos seres hablantes. El lenguaje (Pierce)
exhibe una triple dimensión: sintáctica (coordinación interna y construcciones verbales),
semántica (correspondencia entre significantes y significados) y pragmática (usos). En esta
última dimensión, el habla tiene por objeto comunicarnos y la comunicación tiende
necesariamente al entendimiento.

La racionalidad humana no se expresa ya en el sujeto kantiano (particular y universal


a la vez) capaz de querer lo que todos quisieran sino en la intersubjetividad comunicativa
del lenguaje; la filosofía de la reflexión que caracterizó a la Ilustración resulte insuficiente y
el rechazo a toda fundamentación metafísica lleva a definir a la persona humana por su
competencia dialógica para la formación de “consensos” legitimadores, así como a la
búsqueda de la universalización en los procesos productores de las normas por mor de las
condiciones normativas de todo diálogo posible.

De este modo la racionalidad humana, en palabras de Robert Alexy, “no es nada


distinto a la preservación de las reglas del discurso”. La dimensión axiológica (lo bueno) es
subsumida bajo la dentológica (lo correcto). Los lineamientos de las éticas deontológicas
que ponen el acento en los procesos formadores de las normas y consensos se trasladan en
un intercambio intenso al ámbito del Derecho ofreciendo un novedoso ángulo de visión en
la fundamentación de sus principales instituciones.

La perspectiva deontológica de la ética postkantiana ha abierto el cauce a las llamadas


“Teorías procesalista de la Justicia”, entre las que se destacan John Rawls con su “Justicia
como equidad”, Otto Apel yJurgen Habermas con la “Etica Discursiva”, Chaim. Perelman
con su “Teoría de la argumentación”, Robert Alexy con su “Teoría de la argumentación
jurídica”.
El plexo procedimental ofrecido por éstas y similares teorías ha abonado la moderna
concepción del “derecho como argumentación”. Mientras las ideas de Rawls, Apel,
Habermas y Perelman son de referencia e influencia en el proceso de formación de las
leyes, tema que aquí nos interesa en cuanto al deber de obediencia, la teoría de Alexy versa
sobre el proceso de interpretación jurisprudencial de las mismas.

Hoy tiende a prevalecer entre los pensadores una concepción intersubjetiva, dialógica
o comunicativa de la moral, que identifica lo moralmente correcto con aquello que puede
fundamentarse en el consenso racional, es decir, con aquello que todos aceptarían como
correcto si reflexionaran y dialogaran sobre ello suficientemente y en condiciones
adecuadas, dejando de lado pasiones, intereses egoistas, fanatismos y demás elementos
perturbadores

5. Conflictos intrínsecos de la justicia

La noción de justicia implica una serie de dilemas y conflictos intrínsecos que han
sido objeto de debate a lo largo de la historia. En este sentido, sostengo que la justicia,
como concepto y práctica, puede enfrentar varios conflictos intrínsecos.

A continuación, se presentan algunos de los conflictos más comunes en la justicia:

1. Igualdad vs. equidad: La justicia busca tratar a todas las personas por igual, pero a
menudo, la igualdad puede llevar a la inequidad. Por ejemplo, tratar a todas las
personas igualmente en un caso de discriminación racial puede no ser justo para la
persona que ha sido discriminada. En este sentido, existe un conflicto entre tratar a
todos de manera igual (igualdad) y tratar a las personas según sus necesidades y
méritos individuales (equidad). La igualdad puede implicar una distribución
uniforme de recursos, mientras que la equidad puede requerir una distribución
diferenciada para compensar desigualdades existentes.
2. Libertad versus justicia distributiva: La justicia distributiva se refiere a la
distribución equitativa de bienes y recursos, pero puede entrar en conflicto con la
idea de libertad individual. Algunos argumentan que la justicia requiere una
redistribución de recursos, lo cual puede limitar la libertad de las personas para
tomar decisiones y utilizar sus propiedades como deseen. Aquí vale aclarar que
podría tratarse de un conflicto extrínseco si se considera que el concepto de justicia
no incluye el de igualdad.
3. Universalismo versus particularismo: El conflicto entre el universalismo y el
particularismo se refiere a si los principios de justicia deben aplicarse de manera
universal a todas las personas y situaciones, o si se deben tener en cuenta las
diferencias culturales, sociales y contextuales para determinar qué es justo en cada
caso específico.
4. Orden vs. libertad: La justicia a menudo busca mantener el orden social y garantizar
la seguridad pública, pero a veces puede limitar la libertad individual. Por ejemplo,
una persona puede ser detenida por el bien del orden público, aunque no haya
cometido un delito específico.
5. Eficiencia vs. calidad: La justicia busca proporcionar una resolución rápida y
eficiente de los casos, pero a veces esto puede reducir la calidad de la justicia. Por
ejemplo, un juicio rápido puede no permitir una investigación exhaustiva de los
hechos.
6. Protección de la víctima vs. derechos del acusado: La justicia busca proteger a las
víctimas, pero también debe garantizar los derechos de los acusados. Este conflicto
a menudo surge en casos de violencia sexual, donde la justicia debe garantizar que
la víctima reciba justicia y, al mismo tiempo, el acusado tenga un juicio justo.
7. Justicia vs. política: La justicia busca tratar los casos de manera objetiva y justa,
pero a veces puede ser influenciada por la política. Por ejemplo, una decisión
judicial puede ser influenciada por la opinión pública o la presión política.
8. Retribución versus rehabilitación: En el ámbito de la justicia penal, existe un
conflicto entre el enfoque retributivo, que busca castigar proporcionalmente a los
infractores, y el enfoque rehabilitador, que busca la reintegración y la recuperación
de los delincuentes. Estos enfoques a menudo están en tensión en cuanto a cuál es el
objetivo principal del sistema de justicia penal.
9. Justicia versus estabilidad social: En ocasiones, las decisiones y medidas de justicia
pueden entrar en conflicto con la necesidad de mantener la estabilidad social. Por
ejemplo, la redistribución de recursos puede generar tensiones y conflictos en una
sociedad, lo que plantea interrogantes sobre cómo equilibrar la justicia y la cohesión
social.

Estos son solo algunos ejemplos de los conflictos intrínsecos de la justicia. Es importante
tener en cuenta que estos dilemas no siempre tienen respuestas claras y definitivas, y varían
en función de las diferentes teorías y enfoques éticos y filosóficos.

Estos conflictos intrínsecos a menudo requieren un equilibrio delicado para


garantizar que la justicia se aplique de manera justa y equitativa.

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