GLOBO OCULAR
Es el nombre que se le da al ojo, propiamente dicho, es una esfera hueca
compuesta de tres capas de tejido. Los globos oculares se encuentran protegidos
por las órbitas.
ÓRBITA
La órbita es la cavidad ósea que alberga el globo ocular y otras estructuras anexas
como los párpados, la glándula lagrimal y la vía lagrimal. Tiene forma de pirámide
con base anterior y está ocupada por el globo y, posteriormente, grasa, músculos
y un sistema vascular y nervioso.
En la órbita concurren una serie de estructuras de gran importancia en las que
pueden aparecer una gran variedad de patologías: malformaciones congénitas,
fracturas, inflamaciones, infecciones o lesiones tumorales y quísticas. Parte de
estos problemas pueden ser tratados de forma médica, como las inflamaciones o
las infecciones. El resto de la patología orbitaria generalmente requiere de cirugía.
- Orbitopatía tiroidea
También conocida como Orbitopatía de Graves, es la afectación ocular y
periocular producida en los pacientes con patología de la glándula tiroides. Esta
enfermedad autoinmune aparece en el 15% de los pacientes que padecen una
patología de la glándula tiroides, generalmente hipertiroidismo. 8 de cada 10
pacientes son mujeres. Ambas alteraciones suelen aparecer al mismo tiempo,
aunque eventualmente puede debutar primero la enfermedad ocular y
posteriormente la tiroidea.
Se desconoce el origen de la enfermedad. La teoría más aceptada actualmente
atribuye la enfermedad a los anticuerpos autorreactivos que reaccionan contra
receptores presentes en la glándula tiroides y en los músculos y grasa de la órbita,
provocando un proceso inflamatorio. Esta fase de actividad puede durar de 6
meses a 2 años y una vez controlada no es frecuente que recidive. Una vez se
inicia el proceso ocular, transcurre de forma independiente a la tiroides
La orbitopatía tiroidea es una enfermedad frustrante para el paciente, ya que en
muchos casos habrá consultado varios especialistas sin hallar solución y supone
un desgaste psicológico importante. Nuestro especialista le ayudará a comprender
su enfermedad, le indicará en cada momento los pasos a seguir y coordinará el
tratamiento de forma global con su endocrinólogo.
¿Cómo se manifiesta la enfermedad?
La fase activa puede presentarse como edema palpebral, enrojecimiento ocular,
fotofobia y lagrimeo, sensación de presión detrás del globo, visión doble,
retracción palpebral, aparición de bolsas palpebrales, protrusión de los globos e
incluso pérdida de visión. El grado de afectación es muy variable. El aspecto del
paciente con OT es muy característico, presentando mirada fija o asustada y “ojos
saltones”. Todos estos síntomas se suelen acentuar por las mañanas y van
mejorando en el transcurso del día.
Una vez desaparecida la inflamación, algunos pacientes recuperan su aspecto
inicial, aunque en un gran porcentaje persisten cambios en el rostro de forma
permanente.
- Tumores y fracturas orbitarias
Tumores orbitarios
A pesar de que los tumores orbitarios no son frecuentes, requieren un manejo
inmediato por un oftalmólogo especialista. Existe una amplia variedad de lesiones
tumorales y quísticas que pueden aparecer en la órbita. La mayor parte de los
tumores orbitarios son benignos (angiomas, schwannomas o meningiomas)
aunque también pueden presentarse tumores malignos primarios de la órbita
(linfomas, sarcomas) o metástasis de tumores con otro origen (mama en mujeres y
próstata en hombres). La confirmación del diagnóstico se realiza mediante
anatomía patológica.
El tratamiento de estas lesiones puede ser únicamente quirúrgico, o requerir de
una biopsia orbitaria y posterior tratamiento médico con radioterapia o
quimioterapia. En nuestro centro contamos son un equipo multidisciplinar para el
estudio y tratamiento mediante microcirugía de estas lesiones.
Fracturas orbitarias
Tras un golpe en la órbita, pueden producirse una fractura de sus paredes,
generalmente la interna y la inferior o suelo, ambas formadas por una fina y
delicada lámina ósea. Una vez confirmada la fractura mediante un TC orbitario, se
determinará la necesidad de realizar un tratamiento quirúrgico. La cirugía
reparadora está indicada ante dos situaciones: alteración de los movimientos
oculares por atrapamiento muscular, o cuando existe un hundimiento del globo
ocular (enoftalmos) que produce una asimetría evidente.
Estas cirugías deben realizarse por un oftalmólogo especialista en microcirugía
orbitaria con el fin de garantizar un excelente resultado estético y funcional, sin
poner en riesgo la función visual. periódica por su oftalmólogo oculoplástico para
evitar posibles problemas con la prótesis y garantizar una correcta adaptación.
CEJAS
Las cejas, un elemento protector
Se cree que el vello curvo situado sobre nuestros ojos canaliza cualquier líquido
no deseado (como el sudor o la lluvia) y lo aleja de los ojos para mantener la
visión despejada. La forma y la dirección del vello facilitan la canalización hacia los
lados de dichos líquidos. También sirven de pantalla para la luz y filtran la
suciedad y el polvo que pueda caer sobre los ojos.
Una característica expresiva e identificativa
Los expertos creen también que las cejas ejercen un papel importante en la
comunicación humana y la expresión facial, y ayudan a amplificar expresiones
como la felicidad, la sorpresa o el enfado.
Según un estudio del MIT (Massachusetts Institute of Technology), las cejas
pueden constituir un elemento identificativo más importante incluso que los ojos
mismos.
Algunas enfermedades autoinmunes y desequilibrios hormonales como la
alopecia, el hipotiroidismo y el lupus pueden provocar pérdida de vello en las
cejas.
PESTAÑAS
Las pestañas también cuidan de los ojos y los ayudan a mantenerse sanos. Su
principal función es proteger al ojo ante las posibles impurezas externas. Su forma
y ubicación en nuestro cuerpo impiden el paso de objetos y bacterias
Otra función que podríamos atribuirles a las mismas es que filtran la luz del sol
para que esta no nos afecte o irrite los ojos.
¿Qué son las pestañas?
Las pestañas se definen como el conjunto de pelos situados en la piel de los
párpados superiores e inferiores. De esta forma, cada vez que el ojo abre y cierra,
las pestañas siguen ese movimiento protegiendo, así, los ojos.
Estos pelos son similares a los del cabello, ya que también están formados por
queratina y crecen a raíz de un folículo. Además, también tienen su propio ciclo de
crecimiento en el que maduran y las pestañas se caen. La diferencia está,
principalmente, en el tiempo de maduración, ya que es considerablemente menor
que en el cabello.
Este conjunto de vellos puede variar en función de cada persona de tal forma que
las pestañas serán más o menos largas y densas. Lo que sí que es cierto es que
las superiores son mayor en número que las inferiores y suelen tener una mayor
longitud.
¿Para qué sirven las pestañas?
Las funciones de las pestañas son muy variadas, pero el objetivo final es el
mismo: proteger los ojos para garantizar su correcto funcionamiento.
Filtran la luz del sol
Es una de las funciones de las pestañas que se puede considerar más importante.
Las pestañas cumplen con un papel filtrador impidiendo la entrada de radiación
solar directamente en los ojos.
En este sentido, gracias a las pestañas conseguimos que la luz de alta intensidad
no penetre en nuestros ojos, ya que de permitirlo podría provocar daños internos.
Protegen de partículas externas
Para comprender las funciones de las pestañas, podemos pensar en ellas como
escudos que protegen nuestros ojos. Así, las pestañas no dejan pasar al interior
del ojo cualquier tipo de partícula sólida.
De esta forma las pestañas contribuyen a mantener los ojos en condiciones
óptimas de salud.
Movimientos reflejo
Redundantemente, las pestañas nos permiten pestañear. Junto con los párpados,
estamos constantemente abriendo y cerrando los ojos en una serie de
movimientos involuntarios. Esto se lleva a cabo para evitar la sequedad ocular.
Además, entre las funciones de las pestañas se encuentra la de detectar
partículas u objetos a distancias cortas de los ojos y mandar el impulso al cerebro
para proceder al pestañeo. De esta forma, y una vez más, las pestañas sirven de
escudo y protegen al ojo de posibles agresiones externas.
Evitan enfermedades oculares
En relación a la segunda de las funciones de las pestañas, éstas al impedir la
entrada de partículas sólidas también evitan que virus y bacterias se introduzcan
en el globo ocular. Así, se puede afirmar que las pestañas evitan ciertas
enfermedades o infecciones oculares.
MÚSCULOS EXTRAOCULARES
Los músculos extraoculares son los encargados de generar el movimiento de los
ojos. Se trata de un sistema mecánico perfecto que le da a los ojos la movilidad
necesaria. Los músculos son seis: el recto superior, recto inferior, recto medial (o
interno), recto externo, oblicuo superior y oblicuo inferior.
- Anillo de Zinn
Es un tendón único, punto de unión y origen de cinco de los seis músculos
extraoculares. Todos los músculos extraoculares salvo el oblicuo inferior, tienen su
origen en un mismo punto.
Los músculos extraoculares están en pares, cada par tiene un plano muscular en
común. Dicho plano se forma al unir los puntos medios del origen de los músculos
(anillo de Zinn) con los puntos medios en las inserciones de los tendones en el
glóbulo ocular.
- Planos Musculares
Planos imaginarios originados por cada par de músculos extraoculares; son los
planes sobre los cuales se encuentra un par de músculos en común. En total son
tres: uno para los músculos rectos inferior y superior, otro para los rectos lateral y
medial y otro para los oblicuos superior e inferior
La posición del ojo al momento de la contracción muscular determina qué acción
realiza cada uno de los seis músculos de la órbita.
Cuatro de estos seis músculos de ojo se encargan del movimiento hacia los cuatro
puntos cardinales: norte, sur, este y oeste (es decir, arriba, abajo, derecha e
izquierda). Los otros dos músculos extraoculares son responsables de contrarrestar
los movimientos de la cabeza y ajustar el ojo como corresponda.
Para permitir al ojo tener una movilidad normal y responder a los reflejos y
órdenes, tienen que intervenir estos músculos. Estos tienen fibras cortas para
contraerse más rápidamente. Permiten al ojo realizar estos movimientos:
Monoculares o ducciones
Oculares binoculares paralelos o versiones
No paralelos o vergencias (rotación de los ojos en direcciones opuestas)
Insistimos en que los seis músculos oculares son imprescindibles para el
movimiento de los ojos y para su correcta fijación. Cada uno de los músculos
extrínsecos realiza acciones concretas que dependen directamente de la fuerza
que ejerce el músculo en relación a la línea visual principal y a su inserción en el
ojo (en relación con el centro de rotación).
Estos músculos oculares son inervados, lo que quiere decir que poseen una fibra
nerviosa en cada fibra muscular para dotar a los movimientos oculares de
precisión. Uno de los problemas visuales más comunes relacionados con estos
músculos es el estrabismo.
Recto interno o medial
Es el más grueso y fuerte de todos. Está en la parte interna del anillo Zinn,
concretamente en las cintillas mediales inferior y superior. Desde ese punto llega
hasta la parte medial de la órbita para insertarse a 5,5 milímetros del limbo
escleral. Su cometido básico es la aducción y poder guiar al ojo hacia la aducción
de la nariz. El músculo recto medial tiene una mínima acción secundaria y
terciaria.
Recto externo o lateral
Es el más largo y abarca desde la zona lateral del anillo de Zinn hasta la pared
lateral de la órbita. Ahí el músculo queda separado por grasa peri-orbitaria y se
inserta a 6,9 milímetros del limbo esclero-corneal. La función básica del músculo
recto externo es abductora y separadora. Es decir, permite que los ojos se
muevan hacia las sienes. Tiene una mínima acción secundaria y terciaria.
Recto superior
Este músculo ayuda a guiar el ojo hacia arriba y su función elemental es la
abducción. Parte del anillo tendinoso común, más concretamente de la zona que
hay entre las cintillas superiores, por encima del conducto del nervio óptico.
Después se extiende para fijarse en la esclerótica a 7,7 milímetros del limbo
esclero-corneal. Está inervado por la división superior del tercer par craneal o
nervio motor ocular. Sus funciones son, entre otras, la de elevar el ojo en posición
primaria y la de aducción cuando el ojo no está en posición primaria (acción
secundaria y terciaria).
Recto inferior
Es el más corto de los músculos extrínsecos y lo que hace es guiar al ojo hacia
abajo para bajar la mirada. Esto hace que la función principal de este músculo sea
la depresión. La función secundaria es la extorsión y la terciaria la aducción. Este
músculo se encuentra en la parte inferior del anillo de Zinn y se extiende a lo largo
de la base de la órbita para acabar por insertarse en la esclerótica a 6,5 milímetros
de la córnea.
La vaina muscular del recto inferior está relacionada estrechamente con la del
oblicuo inferior. Ambas forman el ligamento suspensorio del ojo.
Recto superior
También tiene su origen en el anillo de Zinn, y se inserta a 7.7mm del limbo
mientras pasa por encima del oblicuo superior. Al igual que el recto medial, este
músculo es controlado por una rama del tercer par craneal. Su unión en la
esclerótica se realiza mediante una especie de envoltura bien desarrollada que
comparte con el oblicuo superior. Debido al ángulo que tiene el músculo con la
línea de visión en la posición primaria, la contracción del mismo generará
movimientos del globo alrededor de varios ejes. Dichos movimientos (oblicuos por
su naturaleza) son el resultado de tres componentes: elevación, aducción y torsión
(hacia dentro). Si el movimiento es de intorsión o extorsión dependerá si se trata
del ojo derecho o del izquierdo. Por lo tanto el efecto de la contracción de este
músculo dependerá enteramente del ángulo que hace su plano muscular
correspondiente con la línea de visión del ojo.
Oblicuo superior
Tiene su origen en la parte superior del anillo de Zinn. Antes de llegar a insertarse
en la esclerótica, pasa por la fosa troclear. La tróclea es una porción de hueso
ubicado en la parte medial del ojo, la cual cuenta con una porción de cartílago con
una especie de hueco sobre el cual pasa el tendón del músculo. El tendón se une
posteriormente a la esclerótica, pasando por debajo del recto superior. La longitud
de este músculo, desde su origen hasta su llegada a la tróclea, es de 40mm,
mientras que el largo del tendón es de 20mm; siendo así el más largo de los
músculos y teniendo también el más largo de los tendones. El cuarto par craneal
controla los movimientos de este músculo. En su paso por la tróclea, el tendón
forma un ángulo de 51 º con la línea de visión cuando el ojo está en su posición
primaria. En dicha posición la contracción del músculo ocasiona movimientos
sobre distintos ejes, cuyas componentes son: depresión, intorsión y abducción.
Oblicuo Inferior
Este músculo es el único que no presenta su origen en el anillo de Zinn. Nace de
una zona de depresión ubicada en la órbita, muy cerca de la fosa lacrimal. Se
conecta a la esclerótica justo debajo de la inserción del recto lateral. El oblicuo
inferior es controlado por una rama del tercer par craneal. El oblicuo inferior es el
más pequeño de los músculos extraoculares, midiendo apenas 37mm de largo.
Elevador del párpado superior
Este último músculo extraocular controla la elevación del párpado (lo que te permite
abrir los ojos). Con el ojo en posición neutral, el elevador del párpado superior es
responsable de retraer y elevar el párpado superior. Se inserta en la placa tarsal y
tiene su origen en el hueso esfenoides.
PÁRPADOS
Los párpados son velos musculomembranosos situados de canto en la base de la
órbita, por delante del globo del ojo, al que, según las circunstancias, descubren o
cubren. Lo descubren para permitir la visión, y lo cubren para protegerlo contra los
agentes exteriores y contra los efectos nocivos de una luz demasiado viva.
Los párpados, dos para cada ojo, se designan párpado superior y párpado inferior.
El párpado superior es más extenso que el párpado inferior. A pesar de algunas
diferencias de detalle, ambos párpados son bastante parecidos
Configuración externa
Los párpados presentan cada uno dos caras, una anterior o cutánea y la otra
posterior o mucosa y dos extremos, uno interno y el otro externo. La cara cutánea
del párpado inferior es convexa y su parte inferior se observa un surco transversal
a menudo remplazado por una prominencia en forma rodete.
El párpado superior muestra un aspecto muy diferente cuando está cerrado o
abierto: cuando está cerrado se ajusta al globo ocular, estando relacionado por su
parte superior con el surco orbitopalpebral superior. Cuando se abre, forma una
especia de cojinete que se sitúa detrás del surco orbitopalpebral
La cara mucosa de ambos párpados es cóncava y se amolda perfectamente a la
superficie del globo.
El párpado inferior y el párpado superior se reúnen en sus extremos formando la
comisura lateral o exterior y la comisura medial o interna. Las partes de los
párpados que se conectan sin solución de continuidad con la ceja en el caso del
párpado superior o con el tejido de la mejilla en el caso de párpado inferior reciben
el nombre de borde adherente o limbo o surco orbitopalpebral superior y surco
orbitopalpebral inferior.
Los bordes libres de ambos párpados, que se juntan cuando el ojo está cerrado,
delimitan la abertura palpebral que es más o menos extensa según que el ojo esté
más o menos cerrado. En el borde libre palpebral se divide en porción lagrimal y
porción ciliar. La porción lagrimal, está completamente desprovista de pestañas y
representa un 10-15% del borde libre. En su espesor están contenidos los
conductos lagrimales. En la porción ciliar se encuentran las pestañas, estructuras
pilosas de 8 a 10 mm de largo en el párpado superior y de 6 a 8 mm en el párpado
inferior. Su número es de 100 a 150 en el caso del párpado superior y de 70 a 75
en el inferior. En ambos casos están dispuestas en una sola fila pero a distintos
niveles. También se encuentran en esta porción, las glándulas de Meibomio, las
glándulas de Zeis y las glándulas de Moll
Configuración interna
Los párpados están formados por varias capas superpuestas:
- La piel de los párpados es muy fina con numerosos pelos pequeños en su
superficie exterior con glándulas sebáceas asociadas, poco desarrolladas.
Las glándulas sudoríparas son pequeñas pero abundantes
- La capa celular subcutánea es también muy delgada y está formada por
tejido conjuntivo laxo. Se deja fácilmente infiltrar ya sea por líquidos
normales o patológicos.
- La capa muscular de fibras estriadas está constituida por la porción
palpebral del músculo orbicular. Los fascículos más internos del orbicular
reciben el nombre de músculo de Riolano.
- La capa celular submucosa se parece bastante a la capa celular
subcutánea, estando formada por tejido conjuntivo laxo.
- La capa fibrosa o fibrocartilaginosa está formada por los tarsos y los
ligamentos anchos de los párpados.
- La capa muscular de fibras lisas, subyacente a los ligamentos anchos
constituye el músculo palpebral superior y el músculo palpebral inferior,
también llamados músculos de Müller.
- La capa mucosa, la más profunda de las capas del párpado está formada
por la conjuntiva
Músculos de los parpados
- Protractores: encargados del cierre del ojo y son: Orbicular de los ojos,
corrugador, piramidal de la nariz.
- Retractores: encargados de la apertura del ojo y son:
Parpado superior: elevador del parpado superior, frontal, y el musculo de
Müller.
Parpado inferior: musculo tarsal inferior y la fascia cápsulo-palpebral.
Glándulas
- Las glándulas de Meibomio o glándulas tarsales son pequeñas formaciones
arracimadas dispuestas paralelamente entre sí en el espesor de los tarsos.
Son unas 25 a 30 en el párpado superior y de 20 a 25 en el párpado
inferior. Desde el punto de vista funcional, las glándulas de Meibomio son
análogas a las glándulas sebáceas. Segregan un material lipídico que
forma la capa externa de la película lagrimal precorneal.
- Las glándulas de Zeis o glándulas ciliares son, igualmente, glándulas
sebáceas, poco desarrolladas, asociadas a las pestañas. El producto mixto
de las glándulas de Meibomio y de las glándulas de Zeis constituye el
material aglutinante conocido como legañas.
- Las glándulas de Moll son gándulas sudoríparas modificadas que ocupan el
borde libre de los párpados y se abren entre las pestañas
Membrana Intermuscular: Extensión de los músculos extraoculares en su inserción
en el globo ocular. Es el punto de unión de dos músculos extraoculares en la
esclerótica (recto superior y oblicuo superior).
Nervios craneales: Nervios que, entre otras funciones, se encargan de inervar a
los músculos extraoculares, brindando los impulsos necesarios para generar
contracción. Se agrupan en pares craneales, y los encargados de las funciones
oculares forman parte del nervio óptico. Los músculos extraoculares son inervados
por el III, IV y VI par craneal, mientras que el II par craneal es el nervio de la
visión.
Abducción: Movimiento ocular realizado en dirección externa, contraria a la nasal.
Este movimiento es generado únicamente por acción del músculo recto medial.
Aducción: Movimiento ocular realizado en dirección nasal. Este movimiento es
generado únicamente por acción del músculo recto medial
Agonistas: Grupo de músculos extraoculares que se contraen en conjunto para
generar un movimiento en específico.
Antagonistas: Grupo de músculos extraoculares que realizan el movimiento
opuesto de los músculos agonistas. Se agrupan en pares, siendo el músculo
medial el antagonista del lateral, el superior del inferior, el oblicuo superior del
oblicuo inferior y viceversa en todos los casos.
Cápsula de Tenon: Capa de fascia que cubre la esclerótica; lugar de inserción los
músculos extraoculares en el globo ocular.
Extorsión: Torsión del globo ocular en dirección externa, contraria a la nasal.
Intorsión: Torsión del globo ocular en dirección nasal.