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LA FACTURA CAMBIARIA

CONCEPTO

La Factura Cambiaria se originó por el hecho de que se comprobó que un gran

número de compraventas al crédito se documentaban, exclusivamente, con

facturas aceptadas por el comprador, hecho que, al recogerse por el Instituto

Centroamericano de Derecho Comparado implico la inclusión de tal documento

como uno de los títulos disciplinados en el Proyecto de Ley Uniforme

Centroamericana de Títulos Valores. La exposición de motivos de dicho Proyecto

expresa que “frente a esta realidad, tan característica del Derecho Mercantil, de la

creación de nuevas figuras a través de los usos comerciales, si el Proyecto opto

por regular la “Factura Cambiaria”, como institución propia del comercio

centroamericano.

El referido proyecto reconoció haber tomado en consideración al regular la Factura

Cambiaria tres tipos de antecedentes: los que se refieren a la factura comercial en

la forma regulada por los códigos de matriz continental; los que se refieren a la

“duplicata” y “Factura conformada” de las legislaciones brasileña y argentina,

instituciones “sui generis” del derecho latinoamericano; y los usos y costumbres

mercantiles intercentroamericanos.

El Código de Comercio de Guatemala, recogió la iniciativa del Proyecto

Centroamericano e incluyo a la “Factura Cambiaria” como uno de los títulos de

crédito que regula en forma específica.


En su definición, El Código de Comercio expresa: “la factura cambiaria es el título

de crédito que en la compraventa de mercaderías el vendedor podrá librar y

entregar o remitir al comprador y que incorpora un derecho de crédito sobre la

totalidad o la parte insoluta de la compraventa” (Artículo 591).

Para entender mejor la figura jurídica de la factura cambiaria es conveniente hacer

referencia a la factura mercantil en general. Por factura se entiende “la lista de

mercancías objeto de un contrato mercantil, con la mención de sus características

(naturaleza, calidad y tipo), su precio y su cantidad”, se refiere siempre a un

contrato mercantil que suele ser el de compraventa. Al regularse la factura

cambiaria, el Código de Comercio lo que hizo fue darle a la factura una mayor

significación, ya que le dio la naturaleza de título de crédito, siempre y cuando

reúna las características que atribuye a dichos títulos. La doctrina ha definido la

factura cambiaria como “el título de crédito que nace de una compraventa

mercantil a plano, constitutiva de una suma de dinero representativa del precio de

la mercadería y condicionada en sus efectos a los requisitos formales y materiales

determinados en la ley de su creación” La anterior definición dada por la “factura

conformada” argentina podría admitirse para la factura cambiaria del Derecho

guatemalteco. Sin embargo, para precisar mejor un concepto más ajustado a

nuestra legislación, es apropiado hacer algunos señalamientos.

El Código de Comercio en su definición incluye los siguientes elementos: es un

documento que se refiere o emana de una compraventa de mercadería,

compraventa que debe ser real y efectiva ya que “no se podrá librar factura
cambiaria que no corresponda a una venta efectiva de mercaderías entregadas,

real o simbólicamente” (Artículo 591 párrafo tercero, C de c.); la compraventa debe

ser a plazo, esto es que se haya convenido en pagar el precio en uno o más

plazos determinados; y el derecho que incorpora es un derecho de crédito sobre la

totalidad o la parte insoluta del referido precio (Artículo 591 párrafo primero, C. de

c.).

Con fundamento en lo dicho podemos definir la factura cambiara como, el titulo de

crédito que incorpora el derecho a percibir la totalidad o la parte insoluta del precio

de una compraventa a plazo de mercaderías, o si se quiere, como el título de

crédito que obliga al comprador a pagar a su vencimiento la suma que haya

quedado a deber en una compraventa a plazo de mercaderías

NATURALEZA JURIDICA

La factura cambiaria es desde el punto de vista de su naturaleza jurídica un título

de crédito. Su pertenencia a esta categoría jurídica ha sido reconocida por nuestra

legislación, no solo al incluir la factura cambiaria dentro de los títulos de crédito

que en especial regula, sino también al establecer de una manera explícita en la

definición legal que es un título de crédito (Articulo 591 C de c.).

Dentro de la categoría general de los títulos de crédito, la factura cambiaria se

agrupa con los títulos obligacionales o títulos de crédito propiamente dichos, ya

que atribuye a su titular acción para exigir el pago de la suma de dinero pendiente

de cubrirse en un contrato de compraventa a plazo de mercaderías.

El hecho de que la factura cambiaria tenga la naturaleza de título de crédito

implica, que le es aplicable la disciplina general que el Condigo de Comercio


establece para los títulos de crédito y, consecuentemente, que al regularla en

especial solo lo hace en sus aspectos particulares.

CARACTERES

Como notas características de la factura cambiaria pueden consignarse las

siguientes:

a) Es un título completo que se vasta así mismo para producir todos sus efectos

b) Es un título incondicional, ya que incorpora el derecho al cobro de la suma

constitutiva del precio de una mercadería real o simbólicamente entregada, sin

que el ejercicio de dicho derecho este sujeto a contraprestación alguna (Articulo

591 C. de c.). y, además, porque si el comprador acepta la factura, se obliga de

manera simple y pura al pago de la suma en cuestión.

c) Es un título abstracto, que si bien deriva de un negocio jurídico base: la

compraventa a plazo de mercaderías, no tiene una vinculación causal con dicho

negocio, desde luego que en el momento mismo de su creación se desvincula de

él y este ya no tiene ninguna influencia ni sobre la validez del título ni sobre su

eficacia (5). Esta desvinculación de la cusa la corrobora la ley cuando dispone que

“una vez que la factura cambiara fuese aceptada por el comprador, se

considerara, frente a terceros de buena fe, que el contrato de compraventa ha sido

debidamente ejecutado en la forma expuesta en la misma” (Articulo 593 C. de c.),

es decir, que el negocio causal, la compraventa, se vuelve inatacable. El carácter

abstracto de la factura cambiaria se explica por el hecho de que “expresa la suma

de dinero a pagar por el comprador en el plazo convenido, y lo que se transmite es

el valor en dinero que ella representa”


d) Es un título obligacional, desde luego que “incorpora un derecho de crédito

sobre la totalidad o la parte insoluta de la compraventa” (Artículo 591, párrafo

primero, C. de c.), es decir, atribuye a su titular acción para exigir el pago de la

obligación a cargo del comprador.

ELEMENTOS PERSONALES

Los elementos personales de la factura cambiaria son:

a) El vendedor, que es quien libra la factura cambiaria como consecuencia de una

compraventa a plazo de mercaderías que haya realizado. Es pues, el librador o

creador de la factura cambiaria. La ley dice a este efecto que “la factura cambiara

es el título de crédito que en la compraventa de mercaderías el vendedor podrá

librar y entregar o remitir al comprador” (Artículo 591, párrafo primero, C. de c.).

b) El comprador, que es a quien se entrega o envía la factura cambiaria y quien

está obligado a devolverla al vendedor debidamente aceptada (Articulo 591,

párrafo segundo, C. de c.).

c) El aceptante, que es el comprador que, mediante su firma, reconoce como

propia la obligación de pago contenida en la factura cambiaria, convirtiéndose por

tal hecho en principal obligado (Artículos 393 y 621 C. de c.).

d) El tenedor, que es quien tiene el derecho al cobro de la suma de dinero

contenida en la factura cambiaria.

La factura cambiaría por su naturaleza de título de crédito es susceptible de aval y

de endoso, casos en los cuales, surgen las figuras de los avalistas, de los

endosantes y de los endosatarios, las cuales se rigen por las normas generales

del caso.
REQUISITOS

La factura cambiaria debe reunir los requisitos generales de los títulos de crédito y

los especiales siguientes (Articulo 594 C. de c.):

a) El número de orden del título librado.

b) El nombre y domicilio del comprador.

c) La denominación y características principales de las mercaderías vendidas.

d) El precio unitario y el precio total de las mismas.

La omisión de los requisitos especiales mencionados, no afecta la validez del

negocio de compraventa que dio origen a la factura cambiaria, pero esta pierde su

calidad de título de crédito (Articulo 594, último párrafo, C. de c.).

Si el pago debe hacerse por abonos, además de los requisitos anteriores, la

factura cambiaria debe contener (Articulo 595 C. de c.):

a) En número de abonos.

b) La fecha de vencimiento de los mismos.

c) El monto de cada uno.

CREACION

Para la creación de la factura cambiaria se requiere:

a) Que se haya realizada una venta efectiva de mercaderías al crédito (Articulo

591, párrafo segundo, C. de c.).

b) Que las mercaderías hayan sido entregadas real o simbólicamente (Articulo

591, párrafo tercero, C. de c.). Y,


c) Que la compraventa que da origen a la factura cambiaria, no se haya

documentado con letras de cambio, pagares u otros títulos de crédito (Articulo 592

C. de c.).

Es importante señalar que la entrega simbólica, se daría por “la realización de

actos que, sin representar una entrega real y efectiva, significan inequívocamente

la entrega voluntaria de la cosa por el vendedor y la aceptación, en igual forma,

por el comprador” y que “la entrega de los títulos representativos de la mercadería

y sucesión en propiedad, constituye la entrega simbólica equiparada a la real, que

permite al vendedor la expedición de la factura”.

La creación de la factura cambiaria es el acto de su redacción y culmina con la

firma de la misma por el vendedor-librador, firma que es un requisito general

insubsanable de los títulos de crédito y consecuentemente de la factura (Artículo

386 inciso 5º, C. de c.)

ACEPTACION

En la factura cambiaria, al igual que en los demás títulos de crédito, las

obligaciones nacen de la firma puesta en el documento (Articulo 393 C. de c.). El

comprador-librado se obliga únicamente en el caso de que firme la factura

cambiaria que para el efecto le haya enviado el vendedor-librador. El hecho de

que el comprador-librado ponga su firma en la factura cambiaria es lo que

constituye la aceptación de la misma. La aceptación de la factura cambiaria puede

definirse diciendo que es el acto por medio del cual el comprador-librado pone su
firma en la factura, manifestando así su voluntad de obligarse cambiariamente a

efectuar el pago. La naturaleza y caracteres jurídicos de la aceptación de la

factura cambiaria son los mismos que los de la aceptación de la letra de cambio,

razón por la cual nos remitimos a lo dicho al tratar de esta.

La ley impone al comprador-librado la obligación de aceptar la factura cambiaria, a

cuyo efecto dispone “el comprador estará obligado a devolver al vendedor,

debidamente aceptada, la factura cambiaria original” (Articulo 591 C. de c.) y

señala el procedimiento para obtener dicha aceptación.

El primer paso para recabar la aceptación de la factura cambiara es el mismo

envío de la misma por el vendedor-librador al comprador-librado. Dicho envío

puede hacerse directamente de vendedor a comprador, o por intermedio de un

banco o de tercera persona (Articulo 596, párrafo primero, C de c.).

En el caso de que el envío se haga por intermediarios, estos deben “presentar la

factura al comprador para su aceptación y devolverla, una vez firmada por este, o

conservarla en su poder hasta el momento de la presentación para el pago, según

las instrucciones que reciban del vendedor (Articulo 596, párrafo segundo, C. de

c.).

Si la factura no se envió juntamente con “las mercaderías o documentos

representativos de estas, deberá ser enviada por el vendedor en su término no

mayor de tres días al de su libramiento, que nunca podrá exceder en cuarenta y


ocho horas al de la entrega o despacho de las mercaderías, cualquiera de los dos

que sea primero” (Artículo 596, párrafo tercero, C. de c.).

El comprador-librado debe devolver al vendedor la factura cambiaria, debidamente

aceptada: dentro de cinco días contados a partir de la fecha de su recibo, si la

operación se ejecuta en la misma plaza, y dentro de quince días si la operación se

ejecuta en diferente plaza (Articulo 599 C. de c.).

La ley permite al comprador-librador negarse a aceptar la factura cambiaria en

determinadas situaciones (Articulo 599 C. de c.).

a) En caso de avería, extravío o no recibo de las mercaderías, cuando no son

transportadas por su cuenta y riesgo.

b) Si hay defectos o vicios en la cantidad o calidad de las mercaderías.

c) Si no contiene el negocio jurídico convenido. Y,

d) Por omisión de cualquiera de los requisitos que dan a la factura cambiaría su

calidad de título de crédito.

En obediencia al principio de literalidad de los títulos de crédito, la negativa a la

aceptación de la factura cambiaria debe expresar en el propio título

CIRCULACION

La factura cambiaria se crea a favor de una persona determinada: el vendedor,

quien es a la vez, según ya vimos, el creador del título. Como norma general, “los

títulos creados a favor de determinada persona se presumirán a la orden y se


trasmiten mediante endoso y entrega del título” (Articulo 418 C. de c.). Esta

disposición le es aplicable a la factura cambiaria y, por consiguiente, la ley de

circulación de esta es la de los títulos de crédito a la orden.

La forma de transmisión de la factura cambiaria es el endoso y la entrega del título

y por no haber disposición especial alguna para este título, le son aplicables las

disposiciones generales de los títulos a la orden que establece el Código de

Comercio (Articulo 418 y siguientes), por lo cual nos remitimos a lo que

oportunamente dijimos sobre el particular.

PAGO

Hemos dicho que la factura cambiaria incorpora la obligación a cargo del

comprador de pagar a su vencimiento la suma que haya quedado a deber en una

compraventa a plazo de mercadería. El exacto cumplimiento de dicha obligación.

Eso es el pago, será pues la entrega por el comprador al tenedor legítimo de la

factura cambiaria, a su vencimiento, de la suma que la misma exprese.

La ley permite que se pacte el pago por abonos, a cuyo efecto establece los

requisitos especiales que la factura cambiaria debe reunir (Articulo 596 C. de c.).

En el caso de ser pagada la factura cambiara se aplica la disposición general de

los títulos de crédito, conforme a la cual, el tenedor del título para ejercer el

derecho que en el se consigna, tiene la obligación de exhibirlo y entregarlo en el

momento de ser pagado y si solo fuere pagado parcialmente, o en lo accesorio,


debe hacer mención del pago en el título y dar, por separado, el recibo

correspondiente (Articulo 389 C. de c.).

En el caso de factura de pagos por abonos, la ley establece que “los pagos

parciales se harán constar en la misma factura, indicando, asimismo, la fecha en

que fueron hechos” y que “si el interesado lo pide se le podrá extender constancia

por separado” (Artículo 595, párrafo final, C. de c.)

LA FACTURA CAMBIARIA NO ATENDIDA

Las posibilidades de no atención de la factura cambiaria son: la negativa de

aceptación, la no devolución de la factura y la falta de pago. Casos todos en que la

factura cambiaria debe ser protestada (Articulo 601 C. de c.).

El protesto por falta de aceptación debe levantarse dentro de los dos días hábiles

siguientes al vencimiento del plazo de devolución (Articulo 602 C. de c.).

Como forma especial de haber protesto por falta de aceptación, la ley establece

que debe levantarse en la propia factura o en hoja adherida a ella, acompañando

el aviso de recepción postal o cualquier otro documento comprobatorio de su

entrega al comprador o de su devolución por este y que, a falta de la factura, el

protesto puede levantarse por declaración del protestante o a vista de una copia

de la factura fechada y firmada por el vendedor, siempre que adjunte el aviso de


recepción o cualquier otro documento que pruebe que la factura original fue

enviada al comprador (Articulo 603 C. de c.).

Salvo las particularidades de que hemos mención, el protesto de la factura

cambiaria se rige por el precepto relativo al mismo contenido en las disposiciones

generales de los títulos de crédito (Articulo 399 C. de c.) y por las normas del

protesto de las letras de cambio que regulan sus formalidades (Artículos 472 y

siguientes, C. de c.).

El protesto de la factura cambiaria puede dispensarse. A tal efecto, según norma

general aplicable al caso, el vendedor-creador de la factura puede inscribir en la

misma la cláusula: “sin gastos” u otra equivalente (Articulo 399 C. de c.). Los

efectos de la dispensa del protesto son los mismos que para los títulos de crédito

en general.

La factura cambiaria no atendida y debidamente protestada, si es el caso da

derecho a ejercitar acción cambiaria (Artículos 615 y siguientes, C. de c.). Dicha

acción puede ser directa si se ejercita contra el comprador-aceptante que es el

principal obligado cambiarlo, o sus avalistas (Articulo 616 C. de c.) y de regreso, si

se endereza contra el vendedor-librador, los endosantes o los avalistas de uno y

otros (Articulo 621 C. de c.). El régimen jurídico de las acciones cambiarias a que

da origen la factura cambiara no atendida es el general, por lo cual nos remitimos

a lo dicho con anterioridad.


También caben, en relación con la factura cambiaria no atendida, las acciones

causales y de enriquecimiento indebido, las cuales se rigen por las disposiciones

generales pertinentes (Artículos 408 y 409 C. de c.)

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