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Ecocidio en la Amazonía Peruana: Análisis

a luchar por nuestros bosques
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CENTRAL UNICA PROVINCIAL DE RONDAS

CAMPESINAS TOCACHE
LEGALIZANDO LA IMPROVIZACION
Trochea caminos directos al abismo
Autor; Dr. Rolando Reategui Lozano. Profesor Principal de la UNMSM.
Recopilado, analizado e incrementado por Newpton Vásquez Hernández, presidente Provincial CUNARC – Tocache

El Congreso acaba de legalizar el ecocidio principalmente en la Amazonía peruana al


publicar en el diario El Peruano la modificación de la Ley 29763, Ley Forestal y de Fauna
Silvestre, aprobada por insistencia por el Congreso de la República, a través de los
proyectos de ley 649, 894 y 2315/2021-CR. Esta Ley aprobado por el congreso sin el
debido debate en las organizaciones civiles organizadas, ni menos en la academia y a
ello se suma, sin el debido proceso, violando su propio reglamento. Ello, desprestigia
aún más al Congreso de la República que según la última encuesta tiene una aceptación
del 5% con tendencia a la baja, en otras palabras, ya no representan a casi nadie, pero a
pesar de ello, vienen aprobando una serie de leyes y entre ellas la nueva Ley Forestal y
de Fauna Silvestre. Aquí, algunas pinceladas.
Para poder entender de este ecocidio, hablemos un poco de historia del proceso de
deforestación en la Amazonía peruana -la deforestación es la conversión de bosques
a otros usos de la tierra o una reducción significativa a largo plazo de la cubierta
forestal. Esto incluye la conversión de bosques naturales en plantaciones de árboles,
agricultura, pastizales, recursos hídricos y áreas urbanas; excluye áreas para talar donde
el bosque es manejado para regenerarse naturalmente o con la ayuda de medidas de
silvicultura.
Esto ocasiona, por lo tanto, Degradación forestal, que son cambios dentro del
bosque que afectan la estructura o función de un área o sitio durante varias décadas
y, por lo tanto, debilitan la capacidad del bosque para producir productos y/o
servicios ecosistémicos-.
Primero tenemos que entender que la deforestación no es de ahora, es un proceso
antiguo que ha crecido durante los últimos tres siglos, cubriendo un promedio de seis
millones de hectáreas por año.
Se produjo mayoritariamente en el hemisferio norte en los siglos XVIII y XIX, aunque en
el siglo XX comenzó a cultivarse en el hemisferio sur, especialmente en las selvas
tropicales de la región amazónica. Hace unos ocho mil años, los humanos comenzaron a
talar el bosque en cantidades pequeñas pero significativas. Con la expansión de la
agricultura, la gente despejó la tierra de árboles y arbustos para que la luz del sol pudiera
llegar a la tierra. El roce se realizó mediante el método de tala y quema.
Después de uno o dos años, los escombros caídos y los árboles muertos durante la
estación seca fueron quemados y sembrados en suelo enriquecido con
cenizas. Durante los seis mil años transcurridos desde la prehistoria hasta el inicio de la
era histórica, hace unos dos mil años, el hombre perfeccionó sus herramientas para
trabajar la tierra como lo hizo con las hachas y los arados en la Edad del Bronce y luego
en la Edad del Hierro, y domar los bueyes y los caballos que tiraban de los arados.
Estos avances significaron que la agricultura tomó el relevo de las tierras forestales, que
fueron taladas donde se desarrollaron.
Precisando en nuestro país, la deforestación en la Amazonía peruana no es una
problemática reciente. Hay tres hitos en la historia peruana que marcan el inicio y
desarrollo de este problema. Al principio, en 1880, el Estado peruano intentó
fomentar la inmigración europea fijando el precio de los recursos naturales.
Sin embargo, el resultado fue principalmente la exportación de caucho a Estados
Unidos y Europa. Esta fase se denomina “fiebre del caucho”, que se basó en la
comercialización del caucho procedente del árbol del caucho. Este material tuvo una
gran demanda como materia prima para la fabricación de neumáticos.

Así, aproximadamente 1.200.000 hectáreas de bosque natural fueron designadas para


plantaciones.
En segundo lugar, el país experimentó una recesión económica a mediados de 1914, ya
que las empresas asiáticas de caucho eran económicamente más ventajosas para los
inversores.
Por tanto, la fase agrícola selvática comenzó a restaurar la economía del Perú. Sin
embargo, este hecho provocó que gran parte del bosque virgen fuera invadido y
convertido en tierra de cultivo maderas como la caoba y el cedro,
Asimismo, en 1918 se comenzaron a utilizar hermosas maderas como la caoba y el
cedro, exportadas legalmente al mercado norteamericano; sin embargo, las empresas
ilegales vendieron más madera al interior del país.
Finalmente, la integración de la selva peruana a la vida nacional e internacional requirió
dos acontecimientos.
Primero, la Carretera Marginal de la Selva fue construida durante la
administración del Presidente Belaúnde Terry con la intención de ser una importante
extensión sur-norte que conectara caminos de acceso existentes o propuestos de este a
oeste para promover actividades agrícolas y pastoriles. Como resultado de estas
actividades agrícolas insostenibles, se talaron 615.375 hectáreas de bosque, de las
cuales 138.000 hectáreas estaban en uso. En segundo lugar, en 2007 se firmó el Tratado
de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN). Este acuerdo es para impulsar la
economía del país al optimizar la inversión extranjera en Perú, pero provoca
una explotación masiva de las tierras por el cultivo de café y cacao en la selva alta
principalmente,
Siguiendo el modelo clásico de construcción de un Estado-nación, surgió la idea de que
la Amazonia era una región rica para ser colonizada y adquirida del espacio esencial del
Perú, especialmente porque estaba "deshabitada" y contaba con vastos recursos.
En segundo lugar, la idea de que la Amazonía constituía una entidad geográfica
esencialmente homogénea, enfoque que, como veremos, correspondió a la ausencia de
cuerpos políticos consolidados (en forma de provincias o territorios) hasta finales del
siglo XX.
Ambos puntos de partida se basaron a su vez en una cierta comprensión
del exotismo del Amazonas, que los primeros exploradores europeos cultivaron desde
la antigüedad. Frente a ambos puntos de partida, los gobiernos peruanos han invertido
continuamente en dos proyectos de largo plazo.
Uno es de carácter social, primero en torno a la colonización y luego a la ampliación de
la red vial, y el otro es económico, con fórmulas extractivistas privilegiadas. Para bien o
para mal, todos los gobiernos peruanos han aceptado estos proyectos como un
cierto santo grial del "problema amazónico".
Recientemente, a finales del siglo XX, el proyecto social de la Amazonía vuelve a revelar
la existencia de comunidades indígenas, sus características culturales y dramáticas
privaciones, lo que tiene un fuerte impacto en las políticas sociales y educativas de los
gobiernos.
El ecocidio en la Amazonía no se detiene
Esta manera de “entender” a la Amazonía peruana ha ocasionado que entre el 2001 y
2020 se han perdido 2 636 585 ha, siendo los departamentos de Loreto, San Martín,
Ucayali, Junín, Madre de Dios y Amazonas los que concentran más del 77 % de la pérdida
de bosques del último año. Antes del 2020, la tasa más alta de deforestación se dio en
2014 con 177 566 ha., en 2021, año en que se registraron 132 400 hectáreas
deforestadas y en el 2022 se deforestaron 144 682 hectáreas, a ello, hay que agregarle
otras 16 408 a causa de los incendios. Hoy en día sabemos que el 37% de la madera que
se comercializa en el país proviene de la tala ilegal. Pero se advierte la tala ilegal está
muy vinculada con otros delitos, no solo es importante actuar sobre la tala ilegal porque
es uno de los inicios del problema de la deforestación, sino porque no vamos a poder
responder contra ella solamente desde la perspectiva del delito de la tala ilegal.

Unas pocas grandes empresas que se encuentran en la cima de la cadena de suministro


de madera son en gran medida responsables de la deforestación en la Amazonía
peruana. Estas empresas satisfacen la demanda tanto nacional como extranjera de
palma aceitera, cacao y madera.
Por lo general, se mantienen alejados de los delitos ambientales que promueven, se
esconden detrás de empresas papeleras, utilizan documentos falsos y cooperan con
intermediarios y funcionarios gubernamentales cómplices. Buenos ejemplos de este
proceso son los casos como del Grupo Romero y Grupo Melka. Estas empresas han
operado tradicionalmente en Malasia e Indonesia, países donde la deforestación es alta
debido a la industria agrícola. Llegaron a la Amazonía peruana para recolectar aceite
de palma y cacao. Estas empresas talaron y siguen talando miles de hectáreas de
bosques primarios en nuestra selva.
Otra razón de los problemas es la creciente demanda de oro, que ejerce una
intensa presión sobre la región amazónica, donde se realizan alrededor de 1,28 millones
de kilómetros cuadrados de minería legal e ilegal. Esta expansión minera
también llegó a las tierras de los pueblos indígenas de la Amazonía, ocupando hasta el
20% de ellas, alrededor de 450 mil kilómetros cuadrados. El departamento
de Amazonas del Perú tiene derechos mineros sobre 245.435 hectáreas (6,25% del
área), mientras que Madre de Dios tiene 1.566 derechos mineros y
983 hectáreas en desarrollo.

Del tráfico de sustancias ilícitas nació también el narcotráfico en la Amazonía


peruana, ya en 1975 se concentraba en la zona norte del país, principalmente en el Alto
Huallaga. A principios del siglo XXI el tráfico se desplazó hacia los valles de los ríos
Apurímac, Ene y Mantaro. El VRAEM, como se le conoce por sus siglas, es una región
conformada por 61 regiones alrededor de los departamentos de Junín, Cuzco,
Ayacucho, Apurímac y Huancavelica en el sur del país. De acuerdo a las últimas
informaciones proporcionados principalmente por los organismos internacionales como
la DEA, y para cerrar con “broche de oro” Perú es el segundo productor de coca del
mundo. La producción está casi “repartida por toda la Amazonia". La mínima presencia
estatal, las extracciones forzosas y las operaciones antidrogas en curso en el VRAEM son
un fracaso. Un indicador de ello, es el aumento pistas ilegales. Por mencionar solo un
ejemplo, en 2020 se identificaron oficialmente 46 pistas de aterrizaje ilegales
en Ucayal. Mientras tanto, en 2020, Ucayal reportó la pérdida de 42.000 hectáreas
de selva.

En este marco se aprueba la modificación de esta Ley y rechazamos porque es:


a. Privatista y empresarial, ya que promueve los diversos tipos de cultivos
agroindustriales en la cual estarían los poderes facticos y el narcotráfico
principalmente.
b. También tiene un fin extractivista y mercantilista, en términos concretos
promueve la legalización de los madereros ilegales, a ello, agregar las nuevas
concesiones forestales, entre otros y trae consigo la deforestación acelerada de
los bosques, por lo tanto, la perdida de fertilidad de los suelos y su acelerado
proceso de erosión y degradación, ya ni que decir de la pérdida de biodiversidad.
c. Es populista porque supuestamente es para “legalizar” los cultivos que se han
venido practicando los últimos veinte años en cabeceras de cuenca, fajas
marginales y en áreas de conservación, sabiendo que por la Constitución, Leyes
y Convenios no es posible. Tener en cuenta la deforestación ilegal que se ha
producido en el Perú en los últimos 40 años, como las más de 100 mil ha de coca,
amapola, marihuana, -y de pistas clandestinas que utilizan los narcotraficantes-,
invasiones a comunidades y Áreas Naturales Protegidas, narco-palma, narco-
café y narco-cacao.
d. Es una amenaza a las comunidades indígenas ya que por lo general sus territorios
no están debidamente delimitados y por lo tanto se generará en poco tiempo,
conflictos socioambientales de consecuencias insospechables. Esta vivo todavía
en nosotros el baguazo.
e. El gobierno central deja a su suerte a los gobiernos regionales y locales referente
a la inversión pública en materia forestal. Todos sabemos que en estas instancias
del estado priorizan actividades que les proporcionen réditos electorales en el
corto plazo y no en el largo plazo, como son los proyectos forestales.
f. Quedan totalmente desprotegidos los defensores y dirigentes ambientales. El
año pasado fueron asesinados varios dirigentes. En otras palabras, el Crimen
Organizado ya está desde hace tiempo en nuestro país.
Por lo tanto, Proponemos:

a. Derogar las modificaciones aprobadas de esta Ley aprobadas por el parlamento


y poner a debate una nueva Ley Forestal y de Fauna Silvestre encaminadas hacia
el Desarrollo Sostenible.
b. Poner en agenda del Congreso el nuevo Ordenamiento del Territorio en base de
Cuencas Hidrográficas. Uno de los impulsores invisibles que inician procesos
de desorden y cambio de uso del suelo es la infraestructura vial no planificada
porque facilita el acceso a áreas remotas promoviendo diversas actividades
como la reubicación agrícola y la tala ilegal, minería ilegal e incluso narcotráfico.
c. La articulación de todo el aparato del Estado y proporcionar nuevos
instrumentos de investigación para enfrentarlo anticipadamente como delito de
crimen organizado.
d. Fortalecer económica y tecnológicamente a la fiscalía especializada en la lucha
contra el crimen organizado, para anticiparse a los crímenes y de estas
actividades ilegales.
e. Fortalecer a la organización de Rondas Campesinas, partiendo del derecho
consuetudinario, su marco estatutario y normas constitucionales en la lucha
contra la deforestación y eco genocidio ambiental.
En un país como el nuestro dónde impera la ley de los poderes facticos, la Gran
Unidad de los sectores que impulsamos dar un nuevo curso al país, con un Proyecto
Nacional, Nueva constitución y con un gobierno Democrático, con ancha base social
y que impulse el Desarrollo Sostenible está en primera agenda. Manos a la obra.

En la práctica los impactos de esta norma constituyen la legalización de lo ilegal, como


se muestra en la siguiente figura:

Como se puede apreciar, se ha utilizado el nombre de los pequeños agricultores sin


tierras, que legítimamente merecen una respuesta sostenible por parte del Estado, para
meter a economías ilegales y formalizar miles de hectáreas de deforestación provocadas
por empresas de agronegocios y que ahora pasarían a ser legales. Este es el fondo del
asunto y no tanto la preocupación social ni tampoco ambiental.

Como ha sido claro esta norma está sustentada ampliamente por el sector empresarial
que incluso se han valido de pronunciamientos de comunidades locales para sus
propósitos económicos antes que sociales y ambientales. Es por ello el amplio rechazo
que ha generado esta norma tanto por organizaciones sociales como por organizaciones
no gubernamentales e incluso la academia. Algunas entidades públicas que
anteriormente se pronunciaron en contra del proyecto ahora brillan por su silencio.

Tocache, 02-05-2024

Juan Correa Padilla


Secretario de Ecología y medio ambiente

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