La autoestima
La autoestima es la valoración que tenemos de nosotros mismos. Se construye y refuerza cada día, así que es
muy importante trabajarla para poder construir nuestros sueños y tener una vida más feliz.
¿Qué es la autoestima?
Existen múltiples definiciones de autoestima. En lo que todas coinciden es que la autoestima es la visión propia
y autocrítica que permite la gestión en la capacidad de pensar, de tomar decisiones de vida y de búsqueda de
la felicidad de manera efectiva.
Es así que la autoestima no es solo una autopercepción del presente, sino una valoración y reconocimiento de
lo que pudiera ser a futuro.
Para el psiquiatra Enrique Rojas, la autoestima “se vive como un juicio positivo sobre uno mismo, al haber
conseguido un entramado personal coherente basado en los cuatro elementos básicos del ser humano: físicos,
psicológicos, sociales y culturales. En estas condiciones va creciendo la propia satisfacción, así como la
seguridad ante uno mismo y ante los demás”.
Esto quiere decir que la autoestima se va construyendo, desarrollando y cambiando durante toda la vida, no es
estática. No obstante, se debe tener en cuenta que el desarrollo de la autoestima durante la niñez es
fundamental para definir bases sólidas de la autoestima durante el resto de la vida de la persona.
Por ello, hay que considerar que la autoestima en los niños y niñas es el resultado de múltiples factores,
principalmente de su relación con su familia y entorno social cercano. Cuando la persona crece en un ambiente
familiar sano, estimulante, motivador y con conductas adecuadas, habrá mayor probabilidad de que desarrolle
buena autoestima, genere autoconfianza y se desenvuelva mejor en la vida.
Elementos de la autoestima
Autoconocimiento.
El autoconocimiento consiste en conocer las partes que conforman al “yo” de la persona. Es decir, consiste en
reconocer qué elementos conforman el cuerpo y la mente propios, tanto en sus limitaciones como
capacidades, habilidades, defectos y virtudes.
Al reconocernos nos damos cuenta de que constantemente cambiamos según el espacio en el que nos
desenvolvemos y valoramos cada uno de los elementos que conforman esta dimensión.
Autoconcepto
El autoconcepto es el sentido de identidad, es la idea que tenemos de nosotros mismos. En cuanto a los
factores que determinan el autoconcepto se encuentran:
Actitud o motivación
La actitud es la forma en cómo enfrentamos o asumimos ciertas situaciones y, por tanto, nos impulsa a actuar
de determinada manera. Usualmente, cuando hay poca motivación hay parálisis e irresponsabilidad y se
tiende a culpar a factores externos.
Aptitudes
Las aptitudes son las habilidades o capacidades que tiene o desarrolla una persona para realizar alguna actividad
de manera adecuada, como la facilidad de comunicación, razonamiento verbal, facilidad de expresión,
razonamiento lógico, inteligencia emocional, capacidad de argumentación, etc.
Esquema corporal
El esquema corporal implica la manera como concebimos la percepción de nuestro propio cuerpo. Aunque se
trata de una percepción de la persona hacia sí misma, usualmente viene influenciado por factores externos,
como la cultura, presión social, edad, confianza, habilidades, modelos físicos dominantes, etc.
Valoración externa
La valoración externa es el complemento de la valoración que hacemos de nosotros mismos. Se trata de las
expresiones de afecto o desagrado que hacen otras personas sobre nosotros y que influyen de manera
importante en el concepto propio.
Autoevaluación
La autoevaluación es la capacidad de desarrollar un juicio propio y analizar lo positivo o negativo de una actitud,
acción o situación, tomando conciencia de mi persona, desarrollando mi propio criterio y reflexionando sobre
normas y valores de la sociedad.
De acuerdo a lo que propone la teoría de la Gestalt, el “darse cuenta” implica prestar más atención a las
propias vivencias para comprender a profundidad lo que está pasando alrededor, cómo lo percibimos, cómo
reaccionamos y las decisiones que tomamos al respecto, para así poder construir de manera adecuada nuestro
propio camino.
El hacer autoevaluaciones periódicas nos permite “darnos cuenta” de nuestras limitaciones y capacidades,
para poder crecer y mejorar cada día. Al respecto, el Dr. Elkins afirma: “El darse cuenta de uno mismo es la
llave para cambiar y crecer”.
Autoaceptación o sentido de pertenencia
Aceptar significa reconocer y experimentar la realidad particular de una manera objetiva, sin negarla ni
evitarla, sino dándonos nuestro propio valor. Por ello, la autoaceptación significa reconocer, aceptar y valorar
todas las partes de mí mismo como un hecho objetivo, así como asumir la capacidad de mejorar mis atributos
de una manera positiva.
La autoaceptación implica admitir como un hecho todas las características físicas, emocionales y psicológicas
que hay en mí como persona, independientemente de que algunas nos gusten y otras no. Por lo tanto,
aceptarse no es necesariamente gustarse, sino reconocerse como persona tal como se es.
Sin autoaceptación no es posible tener autoestima, pues no encerramos en el autorrechazo, por lo tanto, el
crecimiento personal se ve reprimido y no podemos ser felices.
Autorrespeto
Autorrespetarse es visibilizar y valorar todo aquello que nos hace sentir respeto y admiración por nosotros
mismos. Significa entender cómo somos, lo que valemos, lo que necesitamos y atender a esas necesidades,
sin juzgarnos, hacernos daño ni culparnos.
Cuando nos autorrespetamos entendemos que tenemos criterios y valores propios, conocemos mejor qué es
lo que necesitamos y queremos, así que tenemos mejor determinación para alcanzar nuestros objetivos.
Importancia de desarrollar la autoestima
Es muy importante trabajar y mejorar nuestra autoestima periódicamente para poder conocernos mejor,
reforzar nuestras propias capacidades y estar más cerca de alcanzar nuestras metas.
Tener buena autoestima nos ayuda a sentirnos mucho mejor con nosotros mismos y actuar como más
motivación. Por lo tanto, una buena autoestima puede ayudarnos a:
• Conocernos, aceptarnos y aceptarnos tal y como somos.
• Aprender a adaptarnos a las circunstancias que nos rodean.
• Estar en sintonía con nuestra propia realidad para poder crecer como personas.
• Tener mayor salud física, psicológica y emocional.
• Mejorar la asertividad y poner límites.
• Fortalecer la capacidad de afrontar adversidades, frustraciones y fracasos.
• Trabajar en nuestra esencia para poder alcanzar nuestras metas y autorrealizarnos.
• Afrontar las situaciones que se nos presentan con mayor confianza y fortaleza.
• Relacionarnos mejor con otras personas, construir vínculos más profundos y duraderos.
• Establecer estrategias para alcanzar los objetivos que se nos proponen.