LOCOS DE AMOR
La habitación de un motel barato, al borde del Desierto
de Mojave. Paredes pintadas de yeso de color verde
desvaído. Suelo de linóleo marrón oscuro. No hay
alfombras. Una única cama de hierro fundido con
cuatro postes, ligeramente desplazada del centro hacia
la derecha del escenario, colocada horizontalmente al
público. La cama tiene una colcha de color azul
desvaído. Mesa metálica con tablero, muy gastado, de
fórmica amarilla. Dos sillas metálicas a juego, con
diseño en forma de S de los años 50, y con asientos y
respaldos de plástico amarillo, también muy gastados.
La mesa está situada en el extremo frontal de la
izquierda (desde el punto de vista del actor). Las sillas
están al fondo y a la derecha de la mesa. No hay nada
encima de la mesa. Puerta que da al exterior, de color
amarillo desvaído, en el centro de la pared izquierda del
escenario. Cuando se abre esta puerta, en la habitación
brilla una pequeña luz anaranjada que hay en el porche.
Al fondo de la pared de la derecha está la puerta
amarilla del cuarto de baño. Esta puerta, ligeramente
abierta, deja ver parte de un anticuado lavabo de
porcelana, toallas blancas, algunos objetos femeninos, y
permite que en el escenario entre una luz amarillenta.
Gran ventana en el centro de la pared del fondo,
enmarcada por sucias cortinas de plástico, largas, de
color verde oscuro. A través de la ventana brilla la luz
amarillenta-anaranjada de un farol de la calle. En el
extremo frontal izquierdo, junto a la mesa y las sillas,
hay una pequeña plataforma al mismo nivel que el
escenario. Su suelo es negro, y está enmarcada por
cortinas negras. El único objeto que hay en la plataforma es una vieja mecedora de madera de
arce, mirando
hacia la derecha. En el asiento hay un almohadón sin
funda. Una vieja manta de caballo agujereada está
atada al respaldo de la mecedora. El color de la manta
deberá ser suave: tonos grises y negros.
Las luces se apagan en el escenario. En la oscuridad se
escucha la canción de Merle Haggard «Wake Up», de su
álbum «The Way I Am». Las luces empiezan a encenderse lentamente, al ritmo de la canción. El
volumen
aumenta ligeramente junto con las luces, hasta que
éstas llegan a su punto máximo. La plataforma permanece a oscuras, sólo con un pequeño reflejo
de las luces
del escenario. Se ve a tres actores.
Esta obra debe ser interpretada implacablemente, sin
descanso.
PERSONAJES
EL VIEJO está sentado en la mecedora, mirando a la
pared de la derecha, con lo cual sólo puede vérsele
ligeramente de perfil. A su lado, en el suelo, hay una
botella de whiskey. Coge la botella, sirve whiskey en una
taza metálica, y bebe. Tiene una corta barba roja, y lleva
un viejo y sucio sombrero Stetson (de los de ala corta),
una chaqueta desteñida por el sol, con el forro saliéndosele por los codos, pantalones a cuadros
blancos y
negros que le quedan demasiado cortos, y unas botas
vaqueras gastadas, oscuras, un viejo chaleco y una
camisa de color verde pálido. Existe sólo en las mentes
de MAY y de EDDIE, aunque ellos puedan hablarle
directamente y reconocer su presencia física. El VIEJO
les trata como si todos existiesen en el mismo tiempo y
lugar.
MAY está sentada al borde de la cama, de cara al
público, con los pies en el suelo, las piernas separadas,
los codos apoyados sobre las rodillas, las manos caídas
y cruzadas entre las rodillas, la cabeza echada hacia
adelante, mirando al suelo. Está absolutamente quieta y
permanece en esta actitud hasta que habla. Lleva una
falda azul de tela vaquera, una amplia camiseta blanca
y va descalza, con una esclava de piola en el tobillo.
Tiene treinta y pocos años.
EDDIE está sentado junto a la mesa, en la silla del
fondo, de frente a MAY. Lleva botas de cowboy destrozadas y llenas de barro, y unos pantalones
vaqueros muy
gastados, sucios, que huelen a sudor de caballo. Camisa
vaquera marrón con botones de cierre automático. Un
par de espuelas cuelga del cinturón. Al andar cojea
ligeramente y da la impresión de que casi nunca se baja
del caballo. Su cuerpo, en general, posee una peculiar
cualidad de abandono, como si hubiese envejecido antes
de tiempo. Está en los últimos años de la treintena.
En el suelo, entre sus pies, hay una correa de cuero
como las que utilizan los domadores de caballos. En la
mano derecha lleva un guante de montar, y echa resina
en el guante con una bolsita blanca. Mientras hace esto
mira a MAY, e ignora al VIEJO. Cuando la canción va
llegando a su final se inclina hacia adelante, agarra con
la mano enguantada el mango de la correa y lo retuerce
de modo que produce un extraño sonido, debido a la
fricción del cuero y la resina. Acaba la canción. Las
luces están completamente encendidas. Retira la mano y
se quita el guante.
EDDIE (sentado, sacudiendo el guante contra la mesa.)
(breve pausa)
May, mira. ¿May? No me voy a ninguna parte. ¿Lo
ves? Estoy aquí. No me he marchado. Mírame. (Ella
no lo hace.) No sé por qué no quieres mirarme. Soy
yo, ya lo sabes. ¿Quién te has creído que soy? (Pausa.)
¿Quieres algo, un vaso de agua? ¿Eh? (Se levanta
despacio, se acerca a ella cautelosamente, le acaricia la
cabeza con suavidad, y ella sigue quieta.) May, vamos...
No puedes quedarte así. ¿Cuánto tiempo llevas ahí
sentada? ¿Quieres que salga y te traiga algo? ¿Unas
patatas fritas... yo qué sé, cualquier cosa? (Ella le
agarra de repente la pierna que tiene más cerca y se
aferra a ella con fuerza, enterrando la cabeza entre sus
rodillas.) No me voy a marchar. No te preocupes. No
me voy a marchar. Voy a quedarme aquí, ya te lo he
dicho. (Ella se aferra aún más a su pierna; él se queda
ahí parado y le acaricia suavemente la cabeza.) May,
vamos, suéltame. Voy a meterte en la cama, ¿quieres?
(Ella le agarra la otra pierna y se sujeta con fuerza a las
dos.) Vamos... Voy a acostarte, y te prepararé un té
caliente, o lo que te apetezca. ¿Quieres té? (Ella agita
violentamente la cabeza y sigue agarrada a sus pier
MAY
Te huelen los dedos.
EDDIE
A caballo.
MAY
A coño.
EDDIE
Vamos, May.
MAY
Huelen como a metal.
EDDIE
No empecemos con esas idioteces.
MAY
A coño de rica. Muy limpio.
EDDIE
Sí, claro.
MAY
Sabes que es verdad.
EDDIE
He venido a ver si estabas bien.
MAY
¡No te necesito!
EDDIE
Muy bien. (Se da la vuelta para irse y recoge el guante y
la correa.) Estupendo.
MAY
¡No te vayas!
EDDIE
Me marcho.
(Sale por la puerta de la izquierda, dando un portazo.)
MAY (grito de agonía)
¡¡¡No te vayas!!!
(Agarra la almohada, apretándosela contra el pecho, y
luego se tira boca abajo en la cama, gimiendo y
moviéndose de un lado a otro, apoyada sobre los codos y
las rodillas. Fuera de escena se oye a EDDIE que vuelve.
Ella se levanta, aferrada a la almohada, y se queda de
pie a la derecha de la cama, frente a la puerta de la
izquierda. EDDIE entra por esta puerta dando un
portazo. Ha dejado fuera el guante y la correa. Se
quedan un segundo uno frente al otro. Él hace un
movimiento hada ella. MAY se retira hasta el rincón
derecho del fondo de la habitación, apretando la almohada contra el pecho. EDDIE se queda
contra la
pared de la izquierda, mirándola.)
EDDIE
¿Que pasa? ¿Eh? ¿Qué tengo que hacer?
MAY
Ya lo sabes.
EDDIE
¿Qué?
MAY
Vas a quitarme de en medio.
EDDIE
¿De qué estás hablando?
MAY
Vas a quitarme de en medio, o vas a hacer que
alguien lo haga.
EDDIE
¿Y por qué iba a querer hacer eso? ¿Estás de coña?
MAY
Porque soy un estorbo para ti.
EDDIE
No seas estúpida.
MAY
Soy más lista que tú, y tú lo sabes. Puedo oler tus
pensamientos incluso antes de que tú los pienses.
(EDDIE se mueve junto a la pared hasta la esquina del
fondo izquierdo de la habitación. MAY sigue manteniendo su territorio en la esquina opuesta.)
EDDIE
May, estoy tratando de cuidarte, ¿entendido?
MAY
Qué va. Te sientes culpable, únicamente. Cobarde y
culpable.
EDDIE
Fantástico...
(Se mueve a la izquierda hacia la mesa, pegado a la
pared.) (Pausa)
MAY (tranquila, en el rincón)
Voy a matarla, ¿sabes?
EDDIE
¿A quien?
MAY
A quién...
EDDIE
No me hables así.
(MAY empieza a moverse lentamente hacia la derecha,
mientras EDDIE se mueve simultáneamente hacia la
izquierda. Los dos, al moverse, se aprietan contra la
pared.)
MAY
Pienso hacerlo. La mataré a ella y luego te mataré a ti.
Sistemáticamente. Con cuchillos muy afilados. Con dos
cuchillos distintos. Uno para ella y el otro para ti.
(Golpea la pared con un codo. La pared resuena.)
Para que la sangre no se mezcle. Aunque a ella voy a
torturarla antes. A ti no. A ti te mataré de repente. En
mitad de un beso, probablemente. Justo cuando creas
que ya todo ha pasado. Justo en el momento en que
pienses que has conseguido engatusarme. Entonces
morirás.
(Ella llega hasta el límite de la derecha del escenario.
EDDIE está en la esquina izquierda del fondo. Pausa.)
EDDIE
¿Sabes cuántas millas me he apartado de mi camino
sólo por venir aquí a verte? ¿Tienes idea?
MAY
Nadie te ha pedido que vengas.
EDDIE
Dos mil cuatrocientas ochenta.
MAY
¿Ah, sí? ¿Y dónde estabas, en Katmandú o algo así?
EDDIE
Dos mil cuatrocientas ochenta millas.
MAY
¿Y qué?
(Él deja caer la cabeza, mira al suelo. Pausa. Ella le
mira fijamente. Él empieza a moverse lentamente hacia la
izquierda, pegado a la pared mientras habla.)
EDDIE
Te echaba de menos. De verdad. Te he echado de
menos más que a nadie en toda mi vida. No paraba
de pensar en ti todo el rato, mientras conducía. Podía
verte constantemente. A veces, sólo una parte de ti.
MAY
¿Qué parte?
EDDIE
El cuello.
MAY
¿El cuello?
EDDIE
Sí.
MAY
¿Echabas de menos mi cuello?
EDDIE
Te echaba de menos entera pero, por algún motivo, tu
cuello me volvía una y otra vez. Y por culpa de tu
cuello no paré de llorar.
MAY
¿Llorabas?
EDDIE (Se para junto a la puerta de la izquierda. Ella
sigue a la derecha.)
Sí. Lloraba. Como un niño. No lo podía controlar.
Empezaba a llorar de repente, y luego me paraba... y
después, otra vez, volvía a empezar. Durante millas y
más millas. No podía parar de llorar. Me adelantaban
algunos coches, y la gente me miraba. Tenía la cara
desfigurada. No lo podía controlar.
MAY
¿Eso fue antes o después de tu juerguecita con la
Condesa?
EDDIE (Se golpea la cabeza contra la pared. La pared
retumba.)
¡No ha habido ninguna juerga con ninguna Condesa!
MAY
Eres un mentiroso.
EDDIE
La invité una vez a cenar, ¿vale?
MAY
¡Ja!
(Ella se mueve hacia el fondo por la pared de la
derecha.)
EDDIE
Dos veces.
MAY
¡Te la has estado tirando sin parar! No me vengas con
historias.
EDDIE
Puedes creer lo que te apetezca
MAY (se para junto a la puerta del cuarto de baño,
enfrente de EDDIE)
¡Me creeré la verdad! Es menos confusa.
(Pausa)
EDDIE
Voy a llevarte conmigo, May.
(Ella tira la almohada contra la cama y se va al rincón
del fondo de la derecha.)
MAY
No pienso volver a esa caravana, si es lo que tienes
pensado.
EDDIE
Voy a trasladarla. He comprado un terreno en Wyoming.
MAY
¿En Wyoming? ¿Estás loco? Yo no pienso irme a
Wyoming. ¿Qué es lo que hay allí? ¿Hombres Marlboro...?
EDDIE
No puedes quedarte aquí.
MAY
¿Por qué no? Tengo un empleo. Aquí soy ahora una
ciudadana normal.
EDDIE
¿Tienes un empleo?
MAY (se mueve hacia la cabecera de la cama)
Sí. ¿Qué te habías creído, que soy una inútil?
EDDIE
No, pero es que... hace mucho tiempo que no trabajas.
MAY
Soy cocinera.
EDDIE
¿Cocinera? Pero si ni siquiera sabes freír un huevo...
MAY
¡No pienso volver a hablarte!
(Ella se vuelve, corre al cuarto de baño y cierra la
puerta. EDDIE la sigue, intenta abrir la puerta, pero se
ha encerrado.)
EDDIE (en la puerta del cuarto de baño)
May, lo tengo todo pensado. Llevo semanas pensando
en esto. Voy a trasladar la caravana de sitio. Construiré un corral para los caballos. Tendremos una
huerta
grande. Y a lo mejor algunas gallinas.
MAY (desde el otro lado de la puerta)
¡Odio las gallinas! ¡Odio los caballos! ¡Odio toda esa
mierda! Tú lo sabes. Debes confundirme con otra
persona. Y sigues viniendo a verme con esa pobre
vida campestre de ensueño, llena de gallinas y verduras, y yo no puedo soportar nada de eso. Sólo
pensarlo me entran ganas de vomitar.
EDDIE (Mientras tanto EDDIE ha cruzado el escenario
hacia la izquierda y se para junto a la mesa.)
Ya te acostumbrarás.
MAY (entra desde el cuarto de baño)
¡Eres increíble!
(Cierra de un portazo la puerta del cuarto de baño, y
cruza hasta la ventana.)
EDDIE
Esta vez no te voy a dejar, May.
(Se sienta en una silla, junto a la mesa.)
MAY
Para empezar, jamás me has tenido. (Pausa) ¿Cuántas
veces me has hecho esto?
EDDIE
¿El qué?
MAY
Engañarme con alguna fantasía idiota para dejarme
luego tirada como un trapo. ¿Cuántas veces ha ocurrido eso?
EDDIE
No es ninguna fantasía.
MAY
Todo es una fantasía.
EDDIE
Y además, nunca te he dejado tirada.
MAY
¡No, simplemente desapareciste!
EDDIE
Ahora estoy aquí, ¿no?
MAY
Vaya... ¡alabado sea Jesucristo!
EDDIE
Te voy a cuidar, May. De verdad. Voy a quedarme a
tu lado pase lo que pase. Lo prometo.
MAY
Lárgate de aquí.
(Pausa)
EDDIE
¿Por qué tuviste que escaparte?
MAY
¿Escaparme... yo?
EDDIE
Sí. ¿Por qué no pudiste quedarte quieta? Sabías que
iba a volver a recogerte.
MAY (cruzando a la cabecera de la cama)
¿Cómo te figuras que es el estar sentada durante
semanas enteras dentro de una caravana de lata, con
el viento soplando a través de las rendijas? Esperando
que llegue el butano. Haciendo auto-stop bajo la
lluvia para ir a la lavandería... ¿Te parece una vida
muy excitante?
EDDIE (sigue sentado)
Te compré un montón de revistas.
MAY
¿Qué revistas?
EDDIE
Antes de marcharme te compré todas esas revistas de
moda. Creía que te gustaban. Esas que son como
francesas.
MAY
Sí, me gustó especialmente la que tenía a la Condesa
en la portada. Eso fue un detallazo.
(Pausa)
EDDIE
Muy bien.
(Se pone de pie.)
MAY
¿Muy bien qué?
(Eddie se dirige a la puerta de la izquierda.)
MAY
¿Dónde vas?
EDDIE
A sacar mis cosas del camión. Vuelvo ahora mismo.
MAY
¿Es que estás pensando en venirte a vivir aquí?
EDDIE
Bueno, pensaba quedarme a pasar la noche, si te
parece bien.
MAY
¿Hablas en serio?
EDDIE (abre la puerta)
Entonces, supongo que me marcharé.
MAY (se pone de pie)
Espera.
(Él cierra la puerta. Se quedan un rato mirándose. Ella
va despacio hacia él. Se para. Él da algunos pasos hacia
ella. Se para. Se acercan el uno al otro. Se paran. Pausa,
mientras se miran. Se abrazan. Se dan un beso largo y
tierno. Se tratan con mucha dulzura. Ella se aparta
ligeramente de él. Sonríe. Le mira directamente a los
ojos, y de pronto le da un rodillazo en el bajo vientre con
una fuerza tremenda. EDDIE se dobla por la mitad y
cae al suelo como una roca. Ella se queda de pie encima
de él. Pausa.)
MAY
Puedes aguantarlo, ¿no? Eres especialista de cine...
(Ella entra en el cuarto de baño, dando un portazo. En
el marco de la puerta hay micrófonos amplificadores y
un bombo, para que cada vez que un actor dé un
portazo éste resuene un rato con fuerza. Lo mismo
sucede con la puerta de la izquierda. EDDIE permanece
en el suelo, sujetándose el vientre, dolorido. Las luces del
escenario bajan a media intensidad