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Musculo Energia.

Técnica de musculo energia terapia manual

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TÉCNICA DE MÚSCULO ENERGÍA.

Concepto

Las técnicas de energía muscular (TEM) son métodos de manipulación de los tejidos
blandos en los cuales se pide al paciente que utilice activamente los músculos desde una
posición controlada, en un sentido específico, realizando un esfuerzo leve contra una
resistencia precisa. La resistencia puede ser equivalente al esfuerzo del paciente
(isométrico), no coincidir con el mismo (isotónico) o superarlo (isolítico), lo que
dependerá del efecto terapéutico requerido. Teniendo en cuenta la agudeza relativa de la
situación, se comenzará la contracción desde una barrera de resistencia previamente
verificada o en un punto cercano a la misma.

Los fisioterapeutas cuentan con una amplia gama de técnicas que se pueden emplear
para ayudar a liberar y relajar músculos, lo que, a su vez, ayudará a que el cuerpo del
paciente promueva los mecanismos de curación. Una técnica de energía muscular es una de
esas herramientas que, si se usan correctamente, pueden tener una influencia importante en
el bienestar del paciente.

La aplicación de las TEM es única, ya que el paciente debe realizar un esfuerzo inicial y
el especialista sólo tiene que facilitar el proceso. La fuerza principal proviene de la
contracción de los tejidos blandos (músculos) del paciente, que luego se utiliza para ayudar
y corregir la disfunción osteomuscular presente.

Historia de la técnica.

Las técnicas de energía muscular (TEM) son una forma de diagnóstico y tratamiento
manipulativo osteopáticos en la que los músculos del paciente se utilizan activamente
cuando es necesario, partiendo de una postura controlada con precisión, en una dirección
específica y contra una fuerza ejercida inequívocamente. Estas técnicas se describieron por
primera vez en 1948 por parte del doctor Fred Mitchell.

En la terapia manipulativa se ha producido una revolución que ha determinado la


evolución de los movimientos bruscos a gran velocidad/poca amplitud (características de
la mayoría de manipulaciones quiroprácticas y, hasta recientemente, también de
manipulaciones osteopáticas) hacia métodos más moderados que prestan mucha más
atención al componente de tejido muscular (DiGiovanna, 1991) Greenman, 1989; Travell
y Simons, 1992). Una aproximación (que se centra básicamente en los tejidos musculares,
aunque también realiza una importante contribución en la movilización articular) ha sido
denominada técnica de energía muscular (TEM) en la medicina osteopática. Existen varios
términos para definirla; la descripción más general y precisa es la de técnicas activas de
relajación muscular (Liebenson, 1989, 1990). Las TEM son el producto de varias escuelas,
aunque sus orígenes pueden encontrarse en técnicas ortopédicas y fisioterapéuticas, así
como en el trabajo osteopático. El interés actual en los métodos TEM traspasa todas las
barreras políticas y terapéuticas.

Ningún individuo en particular se merece la atribución de las TEM, pero los inicios en
el trabajo osteopático deben acreditarse a F. L. Mitchell, en 1958. Desde entonces, su hijo
(Mitchell y cols., 1979), y muchos otros, han desarrollado un sistema altamente sofisticado
de métodos manipulativos (F. Mitchell, tutor de procedimientos biomecánicos, Academia
Americana de Osteopatía, 1976), en el que el paciente ‘utiliza sus músculos solicitados
desde una posición controlada de forma precisa hacia una específica dirección, con una
fuerza en dirección contraria realizada por otra persona’.

Objetivos.

-Restaurar el tono normal de los músculos hipertónicos

-Estirar los músculos débiles

-Preparar los músculos para estiramientos posteriores

-Aumentar la movilidad articular

-Estimular la circulación local

-Mejorar la función osteomuscular


Principios

La técnica de Músculo Energía (MET) es comúnmente utilizada en osteopatía para tratar


problemas musculoesqueléticos. Algunos de los principios específicos de la técnica de
Músculo Energía en el contexto de la osteopatía son los siguientes:

-Evaluación y diagnóstico osteopático: Antes de aplicar la técnica de Músculo Energía, el


osteópata realiza una evaluación exhaustiva de la estructura y función del cuerpo del
paciente para identificar desequilibrios, restricciones de movimiento y áreas de tensión
muscular.

-Corrección de disfunciones musculoesqueléticas: La técnica de Músculo Energía se utiliza


para corregir disfunciones musculoesqueléticas, como desalineaciones articulares,
contracturas musculares, desequilibrios posturales y limitaciones en la movilidad articular.

-Integración con otras técnicas osteopáticas: La técnica de Músculo Energía se puede


combinar con otras técnicas osteopáticas, como manipulaciones articulares, movilizaciones
suaves, estiramientos y técnicas de liberación miofascial, para proporcionar un enfoque
integral y personalizado de tratamiento.

-Enfoque holístico: La osteopatía considera al cuerpo como una unidad integrada en la que
la estructura y la función están interrelacionadas. La técnica de Músculo Energía se aplica
dentro de este enfoque holístico para promover la salud y el bienestar general del paciente.

-Trabajo en colaboración con el paciente: Durante una sesión de MET en osteopatía, el


paciente participa activamente en su propio proceso de curación al realizar las
contracciones musculares controladas y seguir las indicaciones del osteópata para mejorar
su postura y movimiento

Indicaciones

¿Cuándo se debe aplicar TEM energía a un músculo para relajarlo y/o estirarlo?

1. Cuando se pueda demostrar su acortamiento, a menos que el acortamiento sea atribuible


a una restricción articular asociada, en cuyo caso esto debe recibir atención primaria,
posiblemente también involucrando TEM.

2. Cuando contiene áreas de acortamiento, como las que se asocian con puntos gatillo
miofasciales o fibrosis palpable. Es importante señalar que los puntos gatillo evolucionan
dentro de áreas estresadas (hipertónicas) de los músculos fásicos y posturales, y que estos
tejidos requerirán estiramiento, según la evidencia que muestra que los puntos gatillo se
reactivan a menos que las fibras acortadas en las que están alojados se reactiven estirando
hasta una longitud de reposo normal como parte de una intervención terapéutica.

3. Cuando los puntos de dolor perióstico son palpables, lo que indica estrés en el origen y/o
inserción del músculo asociado.

4. En casos de desequilibrio muscular, para reducir la hipertonicidad cuando la debilidad de


un músculo es atribuible, parcial o totalmente, a la inhibición derivada de un músculo
(grupo) antagonista hipertónico.

Contraindicaciones y efectos secundarios

Carnes (2010) han llegado a la conclusión de que TEM (y otras modalidades de terapia
manual) son seguras y producen efectos secundarios mínimos, cuando se aplican
adecuadamente:

Casi la mitad de los pacientes después de la terapia manual experimentan eventos


adversos menores y de corta duración; la mayoría ocurrirá dentro de las 24 h y se resolverá
dentro de los 72 h El riesgo de sufrir eventos adversos importantes es muy bajo.

Sin embargo, si se sospecha patología, no se debe utilizar TEM hasta que se haya
establecido un diagnóstico preciso. La patología (osteoporosis, artritis, etc.) no descarta el
uso de TEM, pero es necesario establecer su presencia para poder modificar la dosis de
aplicación en consecuencia (cantidad de esfuerzo realizado, número de repeticiones,
estiramientos introducidos o no, etc.)

En el texto autorizado Contraindicaciones en rehabilitación física, Batavia (2006) se


señala que:

La mayoría de las preocupaciones [relacionadas con TEM] son de procedimiento (p. ej.,
demasiado agresivas, particularmente en profesionales sin experiencia) o relacionadas con
problemas musculoesqueléticos que también son una preocupación para la terapia de
manipulación articular (p. ej., fragilidad de los tejidos, hipermovilidad). La miositis está
contraindicada porque la TEM implica movimientos resistidos que pueden agravar aún más
una afección inflamatoria.
Errores de los profesionales en la aplicación del TEM

Estos pueden incluir:

1. Control inexacto de la posición de una articulación o músculo con relación a la barrera


de resistencia

2. Fuerza contraria inadecuada a la contracción (remedio: encontrar y igualar la fuerza en


una contracción isométrica; permitir el movimiento en una contracción concéntrica
isotónica; y superar rápidamente la contracción en una maniobra isolítica, o lentamente en
una contracción isotónica excéntrica lenta.

3. Se aplica contrafuerza en una dirección inadecuada (remedio: asegúrese de que la


dirección sea precisa para obtener mejores resultados).

4. Pasar a una nueva posición demasiado apresuradamente después de la contracción (hay


tiempo suficiente para permitir la liberación del tono muscular, tiempo durante el cual se
puede adoptar fácilmente una nueva posición; la prisa es innecesaria y puede ser
contraproducente) (Moore y Kukulka 1991).

Efectos fisiológicos.

Los efectos principales de las TEM son dos, y se pueden explicar en virtud de dos procesos
fisiológicos distintos:

Relajación postisométrica (RPI)

Inhibición recíproca (IR)

Cuando utilizamos las TEM, se producen ciertas influencias neurológicas. Antes de pasar a
discutir el principal proceso de RPI/IR, tenemos que tener en cuenta los dos tipos de
receptores que intervienen en el reflejo miotático:

● Los husos musculares, que son sensibles a los cambios de longitud y velocidad de
cambio de las fibras musculares.
● Los órganos tendinosos de Golgi (OTG), que detectan los cambios prolongados de
tensión.
Al estirar un músculo se produce un aumento de los impulsos transmitidos del huso
muscular a las células del asta posterior de la médula espinal. A su vez, las células del asta
anterior transmiten un aumento de los impulsos motores a las fibras musculares, creando
una tensión protectora para resistirse al estiramiento.

Sin embargo, tras unos cuantos segundos, la tensión aumentada se siente en los OTG,
que transmiten impulsos al asta posterior. Estos impulsos tienen un efecto inhibidor en el
estímulo motor aumentado del asta anterior.

Este efecto inhibidor provoca una reducción de los impulsos motores y, por lo tanto, una
relajación. Esto implica que el estiramiento prolongado de los músculos aumenta su
capacidad de elongación, ya que la relajación protectora de los OTG anula la contracción
protectora debida a los husos musculares. Sin embargo, un estiramiento rápido de estos
provocaría la contracción inmediata del músculo y, dado que no se mantiene, no se
produciría ninguna acción inhibidora. A esto se le conoce como arco reflejo básico.

La RPI es el resultado de una retroalimentación neurológica a través de la médula espinal


hacia el propio músculo cuando se mantiene una contracción isométrica, provocando una
reducción del tono del músculo que se ha contraído. Esta reducción del tono dura
aproximadamente entre 20 y 25 segundos, durante los cuales los tejidos pueden moverse
con mayor facilidad a una nueva longitud en reposo.

Cuando se emplea la IR, la reducción del tono depende del efecto inhibidor fisiológico
de los antagonistas en la contracción de un músculo. Cuando las neuronas motoras del
músculo agonista que se contrae reciben impulsos excitadores de la vía aferente, las
neuronas motoras del músculo antagonista opuesto reciben impulsos inhibidores al mismo
tiempo, lo que evita que se contraiga. Por lo tanto, la contracción o el estiramiento
prolongado del músculo agonista produce la relajación o inhibición del antagonista; de
igual forma, un estiramiento rápido del agonista facilita la contracción del antagonista.

Con la IR se produce un período refractario de aproximadamente 20 segundos; sin


embargo, se considera que la IR es menos potente que la RPI. Los terapeutas tienen que
poder utilizar ambas técnicas porque, en ocasiones, el uso del agonista puede resultar
inapropiado debido al dolor o a una lesión. Dado que la fuerza utilizada en una TEM es
mínima, el riesgo de lesión o de daño del tejido se reduce.

Las TEM pueden utilizarse tanto para enfermedades agudas como crónicas. Por agudo
se entiende cualquier aspecto que resulte obviamente agudo en términos de síntomas, dolor
o espasmo, así como cualquier incidencia ocurrida durante las tres o cuatro semanas
anteriores. Una afección con mayor antigüedad o con una naturaleza menos aguda se
considera crónica a la hora de determinar qué variante de TEM es la más adecuada.

Método de aplicación de la TEM

El miembro del paciente se lleva al punto en que se siente la resistencia, que se conoce
como barrera de restricción o punto de resistencia. Puede resultar más cómodo para el
paciente si lleva el área que va a tratar a un punto levemente anterior al punto de
resistencia, sobre todo si los tejidos están en estado crónico.

Se pide al paciente que contraiga isométricamente el músculo que se desea tratar (RPI)
o el antagonista (IR) utilizando aproximadamente el 10-20% de la capacidad del músculo
contra resistencia aplicada por el terapeuta. El paciente deberá utilizar el agonista si el
método es el de la RPI; esto liberará directamente las estructuras acortadas tensas. Si se
utiliza el método de la IR, el paciente deberá contraer isométricamente el antagonista; esto
inducirá un efecto de relajación en el grupo muscular opuesto (agonista), que sigue
considerándose como una estructura tensa y acortada.

Se le pide al paciente que realice lentamente una contracción isométrica entre 10 y 12


segundos evitando sacudir la zona tratada. Esta contracción es el tiempo necesario para
cargar los OTG, lo que les permite activarse e influir en las fibras intrafusales de los husos
musculares. Esto anula la influencia de los husos musculares, lo que inhibe el tono
muscular. A partir de ahí, el terapeuta tiene la oportunidad de colocar el área afectada en
una nueva posición con un esfuerzo mínimo.

El paciente no debe experimentar incomodidad ni presión durante la contracción. Se


pide al paciente que se relaje por completo respirando profundamente y, al espirar, lleve
pasivamente la articulación específica que extiende el músculo hipertónico a una nueva
posición, lo que normalizará el recorrido articular. Tras una contracción isométrica, que
induce una RPI, hay un período de relajación de 15-30 segundos; este período puede ser el
momento idóneo para estirar los tejidos a su nueva longitud de reposo. Repita este proceso
hasta que ya no se pueda progresar más (por lo general, 3-4 veces) y mantenga la posición
final de reposo durante, aproximadamente, 25-30 segundos.

Se considera que el período de 25-30 segundos es tiempo suficiente para que el sistema
neurológico se adapte a esta nueva posición de reposo. Este tipo de técnica es excelente
para relajar y liberar el tono de los tejidos blandos tensos y acortados.

Técnicas de relajación postisométrica

Aquí se engloban todas aquellas técnicas que usan los principio neurofisiológicos de la
relajación postisométrica y/o la inhibición recíproca para inactivar los PGM de un
determinado y devolverle su longitud original. El principio de las técnicas es conseguir
incrementos progresivos en la longitud muscular a través de contracción voluntarias,
seguidas de fases de elongación muscular activa o pasiva, con la finalidad de recuperar el
rango de movimiento libre de dolor e inactivar los PGM.

Técnica de energía muscular de Mitchell


Se trata de una técnica desarrollada por Mitchell como alternativa a la manipulación
articular, cuando esta no era posible, es de gran utilidad para el tratamiento de los PGM ya
que se aprovecha de la relajación postisométrica para conseguir una ganancia en la longitud
muscular, la técnica consiste en solicitar al paciente, a partir de la posición donde se percibe
la primera barrera de resistencia al estiramiento muscular, unas 3-5 contracciones
isométricas de 3-7 segundos de duración. Tras cada contracción se aumenta el estiramiento
en busca de una nueva barrera motriz. Según Mitchell, las contracciones deben ser
máximas, aunque otros autores proponen usar contracciones suaves, a Diferencia de la
técnica de Lewit cuyo objetivo es la relajación muscular, la finalidad de la técnica de
Mitchell es estirar el músculo

“Punto de resistencia” o “Barrera de restricción”

La barrera de restricción es el primer lugar en el que el terapeuta siente resistencia en la


mano/dedos de palpación. Mediante la experiencia y la práctica continuada, el terapeuta
podrá palpar una oposición de los tejidos blandos mientras el área afectada se coloca
suavemente en la posición en la que se siente la resistencia.

Esta posición de resistencia no es la posición de estiramiento, sino la posición justamente


anterior al punto de estiramiento. El terapeuta debería poder sentir la diferencia y no tener
que esperar a que el paciente diga que siente un estiramiento. En la mayoría de las
aplicaciones de las TEM, la posición de resistencia o justamente anterior a la posición de
resistencia es el método preferido en que se utiliza una TEM.

Evidentemente, una TEM es una forma leve de estiramiento en comparación con otras
técnicas, así que se podría llegar a pensar que es más adecuada para el proceso de
rehabilitación. Hay que tener en cuenta que la mayoría de los problemas derivados del
acortamiento muscular se producen en los músculos posturales. Dado que estos músculos
están compuestos predominantemente por fibras de contracción lenta, una forma más leve
de estiramiento quizá sea lo más adecuado.

Agudo y crónico
Los tejidos blandos que se tratan durante las TEM suelen clasificarse como agudos o
crónicos y suele referirse a tejidos que han sufrido algún tipo de tensión o traumatismo. Si
siente que la afección presente es relativamente aguda (se ha producido en las últimas tres
semanas), la contracción isométrica puede realizarse en el punto de resistencia. Una vez
que el paciente ha contraído el músculo isométricamente durante 10 segundos, el terapeuta
podrá llevar la zona afectada al nuevo punto de resistencia. En las enfermedades crónicas
(persistente durante más de tres semanas), la contracción isométrica empieza en una
posición inmediatamente anterior al punto de resistencia. Una vez que el paciente ha
contraído el músculo durante 10 segundos, el terapeuta podrá ir más allá del punto de
resistencia y estimular el área afectada para que alcance la nueva posición.

RPI frente a IR

Cuánto dolor presente el paciente suele ser el factor decisivo para determinar qué método
debe aplicarse inicialmente. El método de la RPI suele ser la técnica elegida para los
músculos clasificados como “cortos” y “tensos”, ya que suelen ser estos músculos los que
primero se contraen durante el proceso de liberación y relajación.

Sin embargo, en ocasiones, el paciente experimenta incomodidad cuando el agonista, es


decir, la estructura acortada, se contrae; en este caso, parecería más adecuado contraer el
grupo muscular opuesto (antagonista), ya que así se reduciría la percepción de dolor del
paciente, pero se seguiría induciendo una relajación de los tejidos doloridos. Por lo tanto, el
método de la IR, utilizando los antagonistas, que acostumbra ser un método indoloro, suele
ser la primera elección si existe una sensibilidad aumentada en los tejidos principales
acortados.

Una vez reducido el dolor inicial del paciente a través del tratamiento adecuado, las
técnicas de la RPI pueden ir incorporándose (como se ha explicado antes, la RPI utiliza una
contracción isométrica de las estructuras tensas acortadas, en contraposición al método de
la IR, que utiliza los antagonistas). Hasta cierto punto, el factor principal a la hora de
decidir cuál es el mejor enfoque es si el tejido sensible está en estado agudo o crónico.

Desequilibrios musculares
La postura puede definirse como la actitud o posición del cuerpo (Thomas, 1997) y, según
Martin (2002), debería cumplir tres funciones: Mantener la alineación de los segmentos del
cuerpo en cualquier posición: supinación, pronación, sentado, en cuadrupedia y de pie.
Anticipar el cambio para permitir los movimientos voluntarios con un objetivo, como
alcanzar algo o caminar. Reaccionar a perturbaciones inesperadas o alteraciones del
equilibrio. De lo anteriormente expuesto, se puede deducir que la postura es un estado tanto
activo como puramente estático y que es sinónimo de equilibrio.

La postura óptima debe poder mantenerse en todo momento, no sólo cuando se adoptan
posiciones estáticas (p. ej., sentarse, estar de pie, etc.), sino también durante el movimiento.
Si la postura óptima y el control postural deben incentivarse durante el ejercicio, los
principios de la buena postura estática deberían estar totalmente claros.

Una vez entendido esto, se puede identificar la mala postura y se pueden aplicar estrategias
correctivas. La buena postura es el estado de equilibrio muscular y esquelético que protege
las estructuras de carga del cuerpo contra lesiones o la deformidad progresiva,
independientemente de la postura (p. ej., erguido, tumbado, agachado, encorvado, etc.) en
la que estén trabajando o descansando dichas estructuras. La mala postura es una relación
incorrecta entre las diferentes partes del cuerpo que produce un aumento de la tensión en
las estructuras de carga y en la que existe un equilibrio menos eficaz del cuerpo sobre su
base de apoyo.

El sistema neuromuscular, tal como lo conocemos, está compuesto por fibras musculares de
contracción lenta y de contracción rápida, cada una de ellas con un papel diferente en la
función corporal. Las fibras de contracción rápida se utilizan en los movimientos potentes y
bruscos, mientras que las fibras de contracción lenta son para actividades de bajo nivel
sostenidas, como, por ejemplo, mantener la postura correcta. Los músculos también se
pueden dividir en dos categorías más: posturales y fásicos.
Músculos posturales y fásicos

Autores anteriores han sugerido que los músculos que tienen una función
estabilizadora (postural) tienen tendencia a acortarse cuando se tensan, mientras que los
músculos que tienen una función más activa/móvil (fásicos) tienen tendencia a alargarse e
inhibirse. Los músculos que tienden a acortarse tienen una función primaria postural, y
podemos utilizar este libro para identificar las estructuras tensas acortadas. Hay algunas
excepciones a la norma de que ciertos músculos siguen el patrón de acortarse mientras que
otros se alargan: algunos músculos son capaces de modificar su estructura.

Por ejemplo, algunos autores sostienen que los escalenos son posturales por naturaleza
y otros defienden que son fásicos. Sabemos que, dependiendo de qué disfunción presenten,
en pruebas específicas puede parecer que los escalenos se han acortado y están tensos, pero,
en ocasiones, cuando se ponen a prueba, se puede detectar que se han alargado y debilitado.

Hay diferencias entre músculos posturales y fásicos; sin embargo, muchos músculos
pueden mostrar características de ambos tipos y contener una mezcla de fibras tipo I y tipo
II. Los músculos isquiotibiales, por ejemplo, tienen una función estabilizadora postural,
pero son poliarticulares (cruzan más de una articulación) y tienen una notable tendencia a
acortarse.

Músculos posturales

Estos músculos, también conocidos como músculos tónicos, tienen una función
antigravitatoria y, por lo tanto, intervienen de modo importante en el mantenimiento de la
postura. Las fibras de contracción lenta están más adaptadas al mantenimiento de la
postura; son capaces de aguantar la contracción y, por lo general, se acortan y, en
consecuencia, se tensan. Los músculos posturales son predominantemente de contracción
lenta, lo que les hace ser más resistentes a la fatiga, y están inervados por una neurona
motora más pequeña. Por lo tanto, tienen un umbral de excitabilidad más bajo, lo que
significa que el impulso nervioso llega al músculo postural antes que al músculo fásico.
Con esta secuencia de inervación, el músculo postural inhibe el músculo fásico
(antagonista), reduciendo así su potencial contráctil y su activación.

Cuando los músculos tienen que soportar una carga incorrecta o reiterada, los músculos
posturales se acortan y los fásicos se debilitan. Como consecuencia, se altera la relación
longitud-tensión, lo que afecta directamente la postura, ya que los músculos colindantes
desplazan los tejidos blandos y el sistema esquelético.

Músculos posturales-fásicos: (a) vista anterior, (b) vista posterior. Los músculos morados
son predominantemente posturales, mientras que los verdes son predominantemente
fásicos.

Músculos fásicos

El movimiento es la función principal de los músculos fásicos. Estos músculos suelen


ser relativamente más superficiales que los posturales y tienden a atravesar varias
articulaciones (poliarticulares). Están compuestos predominantemente por fibras del tipo II,
de contracción rápida, y están bajo control reflejo voluntario. Un músculo tenso suele ser el
resultado de la inhibición del músculo fásico, cuya función se ve debilitada como resultado.
La relación entre un músculo con tendencia a tensarse y su músculo correspondiente
con tendencia a debilitarse es unidireccional. Cuando el músculo con tendencia a tensarse
se tensa y, por lo tanto, se vuelve más fuerte, se inhibe el músculo con tendencia a
debilitarse, lo que hace que se alargue y, por lo tanto, se debilite. La división de los
músculos en predominantemente posturales y predominantemente fásicos se recoge en la
tabla 5.2.

Efectos del desequilibrio muscular

Los resultados de la investigación de Janda (1983) indican que los músculos tensos o
hiperactivos no sólo obstaculizan al agonista a través de la ley de la inhibición recíproca de
Sherrington, sino que también se vuelven activos en movimientos con los que no están
asociados normalmente.

Nota. Por este motivo, al intentar corregir un desequilibrio osteomuscular, debería


incentivar el alargamiento de un músculo hiperactivo utilizando una TEM antes de intentar
fortalecer un músculo débil elongado.

Si no se corrigen estos desequilibrios musculares, el cuerpo se verá obligado a adoptar


una posición compensatoria, lo que aumentará la presión en el aparato locomotor y,
finalmente, llevará a una disfunción, irritación y lesión tisular. Así se llega a un círculo
vicioso de deterioro osteomuscular, ya que los músculos tónicos se acortan y los músculos
fásicos se alargan. Por último, los desequilibrios musculares se acaban reflejando en la
postura.

Los músculos posturales están inervados por una neurona motora más pequeña y, por lo
tanto, tienen un umbral de excitabilidad más bajo. Dado que el impulso nervioso llega al
músculo postural antes que al fásico, el primero inhibirá al segundo (antagonista),
reduciendo así el potencial contráctil y la activación. Cuando los músculos se someten a
una carga incorrecta o reiterada, los músculos tónicos se acortan y los fásicos se debilitan,
alterando así su relación longitud- tensión. Como consecuencia, la postura se ve
directamente afectada, ya que los músculos colindantes desplazan los tejidos blandos y el
esqueleto.
Variantes de las técnicas.

-Contracción isométrica
utilizando la IR (contexto agudo, sin estiramiento)

Indicaciones

● Relajación del espasmo o la contracción muscular agudo/a.

● Movilización de las articulaciones limitadas.

● Preparación de la articulación para la manipulación.

Punto inicial de la contracción: Para un problema muscular o articular agudo, se comienza


en la barrera de restricción «cómoda» (primer signo de resistencia).

Método: Se utiliza el antagonista del (de los) músculo(s) afectado(s) para la contracción
isométrica, lo que obliga a los músculos acortados a relajarse mediante la inhibición
recíproca. El paciente trata de empujar hacia la barrera de restricción en contra de la
resistencia precisamente equivalente que aplica el fisioterapeuta.
Fuerzas: Las fuerzas del fisioterapeuta y del paciente son equivalentes pero en sentido
contrario. El esfuerzo inicial implica aproximadamente un 20% de la fuerza del paciente (o
menos); se incrementa a no más del 50% en las contracciones siguientes, si resulta
apropiado. El aumento de la duración de la contracción –hasta 20 s– puede ser más
efectivo que cualquier aumento en la fuerza.

Duración de la contracción: 7-10 s inicialmente, aumentando hasta 20 s en las


contracciones siguientes, si se requiere un mayor efecto y si el esfuerzo no provoca dolor.

Acción después de la contracción: La región (músculo/articulación) es llevada pasivamente


hasta su nueva barrera de restricción sin estirar después de asegurar la relajación completa.
Se realiza el movimiento hasta la nueva barrera mientras el paciente espira.

Repeticiones: 3-5 veces o hasta que no sea posible ningún incremento del rango de
movimiento

Contracción isométrica utilizando la RPI (contexto agudo, sin estiramiento)

Indicaciones

● Relajación del espasmo o la contracción muscular agudo/a.

● Movilización de articulaciones limitadas.

● Preparación de la articulación para la manipulación.

Punto inicial de la contracción: En la barrera de resistencia.

Método: Se utilizan los músculos afectados (agonistas) en la contracción isométrica y, por


tanto, los músculos acortados subsiguientemente se relajan mediante una relajación
postisométrica. Si se produce dolor con la contracción no se empleará este método sino el
método previo (uso del antagonista). El fisioterapeuta trata de empujar hacia la barrera de
restricción en contra de la resistencia precisamente equivalente que opone el paciente.

Fuerzas: Las fuerzas del fisioterapeuta y el paciente son equivalentes pero en sentido
contrario. El esfuerzo inicial implica aproximadamente un 20% de la fuerza del paciente; es
apropiado un incremento hasta no más del 50% en las contracciones siguientes. El
incremento de la duración de la contracción (hasta 20 s) puede ser más efectivo que
cualquier incremento de la fuerza.

Duración de la contracción: 7-10 s inicialmente, aumentando hasta 20 s en las


contracciones subsiguientes si se requiere un mayor efecto.

Acción después de la contracción: La zona (músculo/articulación) se lleva de forma pasiva


a su nueva barrera de restricción sin estirar después de asegurarse que el paciente está
completamente relajado. Se realiza el movimiento hasta una nueva barrera durante la
espiración.

Repeticiones: 3-5 veces o hasta que no sea posible ningún incremento del rango de
movimiento.

Contracción isométrica utilizando la RPI (contexto crónico, con estiramiento,


también conocido como estiramiento post-facilitación)

Indicaciones

● Estiramiento de tejidos blandos (fascia, músculo) restringidos, fibróticos, contraídos de


forma crónica o subaguda o de los tejidos que albergan miofasciales activos.

Punto inicial de la contracción: Antes de la barrera de resistencia, en el rango medio de la


amplitud de movimiento.

Método: Se utilizan los músculos afectados (agonistas) para la contracción isométrica y,


por tanto, los músculos acortados se relajan en consecuencia mediante la RPI, lo que
permite llevar a cabo un estiramiento más fácil. El fisioterapeuta trata de empujar a través
de la barrera de restricción en contra de la resistencia precisamente equivalente que aplica
el paciente.

Fuerzas: Las fuerzas que ejercen el fisioterapeuta y el paciente son equivalentes pero en
sentido contrario. El esfuerzo inicial implica aproximadamente un 30% de la fuerza del
paciente; resulta apropiado un incremento hasta no más del 50% en las contracciones
siguientes. El incremento en la duración de la contracción (hasta de 20 s) es más efectivo
que cualquier incremento en la fuerza.
Duración de la contracción: 7-10 s al principio, aumentando hasta 20 s en las siguientes
contracciones si se requiere un mayor efecto.

Acción después de la contracción: Período de reposo de 5 s, aproximadamente, para


garantizar una relajación completa antes de iniciar el estiramiento. Durante una espiración
se lleva la región (el músculo) hasta su nueva barrera de restricción y un pequeño grado
más allá de la misma, sin que se produzca dolor, manteniéndola en esta posición durante al
menos 10 s. De ser posible, el paciente habrá de participar ayudando a movilizar la región
hasta la barrera y sobrepasándola; de esta manera inhibe más efectivamente la estructura
que se está estirando y retrasa la probabilidad de un reflejo miotático.

Repeticiones: 3-5 veces o hasta que no sea posible ningún incremento adicional del rango
de movimiento con cada contracción isométrica, iniciándola desde una posición cercana a
la barrera.

Contracción isométrica mediante IR (contexto crónico, con estiramiento)

Indicaciones

● Este método se utiliza cuando está contraindicada la contracción del agonista a causa del
dolor.

Punto inicial de la contracción: Antes de la barrera de resistencia, en el rango medio de la


amplitud de movimiento.

Método: Se utilizan para la contracción isométrica los antagonistas de los músculos


afectados y, por tanto, los músculos con acortamiento se relajan en consecuencia mediante
la inhibición recíproca, lo que permite llevar a cabo un estiramiento más fácil. El paciente
trata de empujar a través de la barrera de restricción en contra de la resistencia
precisamente equivalente que ejerce el fisioterapeuta.

Fuerzas: Las fuerzas del fisioterapeuta y el paciente son equivalentes pero de sentido
contrario. El esfuerzo inicial implica un 30% de la fuerza del paciente; es apropiado un
incremento hasta no más del 50% en las contracciones siguientes. El incremento en la
duración de la contracción (hasta de 20 s) puede resultar más efectivo que cualquier
incremento en la fuerza.

Duración de la contracción: 7-10 s al principio, aumentando hasta 20 s en las contracciones


siguientes, si se requiere un mayor efecto.

Acción después de la contracción: Período de reposo de 5 s, aproximadamente, para


garantizar la relajación completa antes de iniciar el estiramiento. Durante una espiración se
moviliza la zona (el músculo) hasta su nueva barrera de restricción y un pequeño grado más
allá de la misma, sin que se produzca dolor, manteniéndose en esta posición durante al
menos 10 s. De ser posible, el paciente participará ayudando a movilizar la zona hasta la
barrera y sobrepasarla, para inhibir más eficazmente la estructura que se está estirando y
retrasar la probabilidad de un reflejo miotático.

Repeticiones: 3-5 veces o hasta que no resulte posible un mayor incremento de la amplitud
de movimiento con cada contracción isométrica que comienza en una posición cercana a la
barrera

Contracción concéntrica isotónica (para la tonificación o la rehabilitación)

Indicaciones

● Tonificación de la musculatura debilitada

Uso inicial de la contracción: En la parte media del rango de movimiento, posición cómoda.

Método: Se permite la contracción del músculo mientras el fisioterapeuta ofrece cierta


resistencia (constante).

Fuerzas: El esfuerzo del paciente supera al del fisioterapeuta ya que el esfuerzo del paciente
es mayor que la resistencia ejercida por el fisioterapeuta. El paciente utiliza el máximo
esfuerzo disponible pero la fuerza se va incrementando de forma lenta, no mediante un
esfuerzo brusco. El fisioterapeuta mantiene un grado constante de resistencia.

Duración: 3-4 s.

Repeticiones: 5-7 veces o más si resulta apropiado.


Contracción isocinética (contracciones isotónicas e isométricas combinadas)

Indicaciones

● Tonificación de la musculatura debilitada.

● Adquirir fuerza en todos los músculos que intervienen en una función articular específica.

● Entrenamiento y efecto equilibrante sobre las fibras musculares.

Punto inicial de la contracción: Posición cómoda en la parte media del rango de


movimiento.

Método: El paciente ejerce resistencia con un esfuerzo moderado y variable al principio,


incrementándolo después hasta el esfuerzo máximo, a medida que el fisioterapeuta moviliza
con rapidez la articulación en toda la amplitud de movimiento que sea posible. Este método
difiere de un ejercicio isotónico simple en que las amplitudes del movimiento son
completas, en vez de implicar movimientos individuales, y también en que la resistencia es
variable, aumentando de forma progresiva a medida que avanza el procedimiento.

Fuerzas: La fuerza del fisioterapeuta supera el esfuerzo del paciente para evitar el
movimiento. Los primeros movimientos (p. ej., movilizar el tobillo en todas sus direcciones
de movimiento) implican una fuerza moderada, que después se incrementa hasta la fuerza
completa. Una alternativa consiste en hacer que el fisioterapeuta (o el aparato) ofrezcan
resistencia al esfuerzo del paciente al hacer todos los movimientos.

Duración de la contracción: Hasta 4 s.

Repeticiones: 2-4 veces.

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