Aunque apenas dura un instante, su recuerdo puede acompañarnos el resto de nuestra
vida. Su valor es inmenso, pero nadie es tan pobre que no pueda compartirla o tan rico que
no la necesite. ¿De qué estamos hablando? De una sonrisa.
La sonrisa podemos describirla como la contracción de los músculos de la cara en la que
los ojos se iluminan y las comisuras de la boca se curvan ligeramente hacia arriba en una
expresión de satisfacción. Un recién nacido durante sus primeras semanas sonríe, lo que se
conoce como sonrisas reflejas o involuntarias. Incluso ya de adultos, esta sonrisa
involuntaria se sigue manifestando cuando comemos, escuchamos música o leemos algo.
Cuando cumple las seis semanas, este sonríe en respuesta a otro rostro o voz, esta es una
sonrisa voluntaria y consciente, nos provoca ánimo tanto a bebés o como a adultos. Incluso
se comenta que tiene una influencia beneficiosa en nuestra salud. Ya que, una simple
sonrisa provoca que el cerebro produzca endorfinas a través de un proceso que al final nos
hace sentir bien. Además, el sonreír tiene un efecto positivo en otros, ya que transmite sin
palabras nuestros sentimientos. Una cálida sonrisa hace que nos sintamos más cómodos y
que sobrellevemos mejor la frustración y desafíos.
Incluso la Biblia nos recomienda: “No retengas el bien de aquellos a quienes debes hacerlo,
si está a tu alcance ayudarlos” (Proverbios 3:27) En efecto, este simple gesto puede
beneficiarnos a nosotros y a los demás. ¿ Por qué no nos esforzamos por compartir con
otros el valioso regalo de una afectuosa sonrisa?
Que cariñoso nuestro creador al darnos esta reacción y querer vernos felices, ¿le gustaría
conocer más sobre este? Le invito a ingresar al sitio [Link] ahi encontrara mas información.