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Los orígenes e historia de la conciencia – Erich Neumann

[…]El vínculo original con el cuerpo como con algo “peculiarmente propio”, es la
base de todo desarrollo individual. [Después] el Yo se relaciona con el cuerpo, con sus
poderes superiores y con el inconsciente –con cuyos procesos está identificado en gran
medida- de un modo diferente e incluso encontrado.
En tanto principio superior que opera a través de […] la conciencia, el Yo entra el
conflicto con el cuerpo, [lo que a veces] conduce a una disociación parcial, neurótica[…]
Pero incluso entonces la totalidad del cuerpo parece estar en una relación de identidad e
igualdad con la totalidad de la psique, es decir, con el Sí Mismo. Estas dos formaciones de
totalidad, o imágenes de completitud, son supraordinadas a la conciencia del Yo y regulan
los sistemas individuales -incluyendo la conciencia del Yo- [, de lo cual] el Yo sólo puede
ser parcialmente consciente. Todo esto se encuentra en correspondencia con el estado
urobórico de perfección, donde el cuerpo y la psique son idénticos […] esta situación tiene
dos lados, a los cuales los hemos reunido bajo el símbolo del “uróboros alimentario”[…]

Los orígenes e historia de la conciencia – Erich Neumann

[…]La recomposición de Osiris es idéntica a su resurrección y transformación, lo


que hace de él el rey de los espíritus, y a su hijo el rey de la tierra. […]la entronización y
reinado del hijo descansa sobre la espiritualización del padre. La resurrección del muerto,
que simbólicamente es idéntica a la erección del pilar djed y a la colocación de la efigie de
Osiris del año anterior sobre las ramas de sicomoro, precede tanto a la entronización de
Horus como a la festividad Sed en cada ocasión.
Cualquier interpretación que sostenga que estos ritos sirven sencillamente para rogar
a los muertos que ayuden a los vivos es errónea[…] Uno de los fenómenos básicos del
totemismo y de todos los ritos de iniciación, es que el tótem o el ancestro se reencarnan en
el iniciado, encontrando en éste un nuevo lugar de residencia y al mismo tiempo
constituyendo su superior Sí Mismo[…]

Los orígenes e historia de la conciencia – Erich Neumann

[…]Para el miembro del grupo, el Gran Individuo es […] el portador de sus


proyecciones[…] Las partes colectivas aún son infantilmente dependientes, sin un Yo por
centro, sin responsabilidad ni voluntad propias que las distancien de lo colectivo, de modo
que el Gran Individuo es considerado como la fuerza directriz, como el auténtico centro de
la vida [y] es honrado como tal. Es por lo tanto completamente inadmisible reducirlo o
derivarlo de la figura del padre personal. […] al igual que en la remota historia del hombre,
el Gran Individuo se convierte en el portador de la proyección de imágenes arquetípicas
tales como el Sí Mismo, la figura mana, el héroe y el arquetipo del padre, de modo que
también en el curso del desarrollo ontogenético la figura que representa la autoridad, que en
nuestra civilización es el padre, […] se convierte en la portadora de estas proyecciones.
Pero de ninguna manera es sólo el arquetipo del padre el que se proyecta sobre él; es más,
muy a menudo se trata de una imagen completamente diferente, por ejemplo, la del mago,
el viejo sabio, el héroe o, a la inversa, el demonio, la muerte, y otras por el estilo[…]

Los orígenes e historia de la conciencia – Erich Neumann

[…]Aunque el reposo absoluto es algo estático y eterno, inmutable y por lo tanto sin
historia, es al mismo tiempo el lugar de origen y la célula germinal de la creatividad.
Viviendo [así,] se encuentra la serpiente circular, el dragón original del comienzo que se
muerde su propia cola, el autoprocreado Ουϱόβοϱος. […]antiguo símbolo egipcio del cual
se dice: “Draco interfecit se ipsum, maritat se ipsum, impraegnat se ipsum”. Se mata,
desposa y fecunda a sí mismo. Es hombre y mujer, procrea y concibe, devora y da a luz,
activo y pasivo, arriba y debajo, todo en uno. En tanto Serpiente Celestial […] era conocido
en la antigua Babilonia; [es] el arquetipo del ἔυ τὸ πᾶυ, del Uno, que aparece con el nombre
de Leviatán y como Aión, como Océano […] y también como el Ser Primordial que dice:
“Yo soy el Alfa y el Omega”[…] El Uróboros puede ser rastreado en la revelación de san
Juan y entre los gnósticos [y] entre los romanos sincretistas; también [...] en las pinturas de
arena de los indios Navajo y en Giotto; [...] en Egipto[…], África […], México […] e India
[…], entre los gitanos como un amuleto, y también en los textos alquímicos […]
autorepresentación simbólica del estado del despertar que muestra la infancia tanto de la
humanidad como la del niño. La validez y relatividad del símbolo del Uróboros descansa
sobre su base colectiva[…]

Los orígenes e historia de la conciencia – Erich Neumann


[…]No se trata del enamoradizo padre gorila quien, en tanto pater familias, expulsa
a sus hijos “para protegerse de la violencia de su creciente prole ávida de poder”; tampoco
ningún rey malvado envía a su hijo a matar al monstruo, que es él mismo, tal como la
interpretación psicoanalítica carente de sentido nos haría creer.
No, [en] la lucha contra el dragón […] el “rey malvado” o figura de padre personal,
que representa el antiguo sistema imperante, envía al héroe a luchar contra el monstruo -
esfinge, brujas, gigantes, ogros, bestias salvajes, etcétera-, con la esperanza de que esto
signifique su ruina. Este enfrentamiento es la lucha contra la urobórica Gran Madre, con el
inconsciente, ante el cual el héroe podría sucumbir con facilidad porque es la sede de la
angustia del Yo y [...] conlleva la amenaza de impotencia. Con la ayuda de su padre divino,
sin embargo, el héroe consigue derrotar al monstruo[…] El padre divino puede intervenir
como ayudante […] o puede mantenerse al margen esperando. Esperando, porque sólo si el
héroe supera la prueba demostrará su genuina filiación[…]

Los orígenes e historia de la conciencia – Erich Neumann

[…]en la etapa inicial, el individuo estaba completamente integrado a través del


grupo. La integración no consistía necesariamente en algo místico, tal como nos podría
hacer suponer el término más bien nebuloso de «participation mystique». En esencia
significa que, en el grupo original, la solidaridad entre los miembros del grupo estaba
concebida en analogía a la relación existente entre un órgano del cuerpo con respecto al
cuerpo, o de una parte con respecto al todo, y no de una parte con respecto a la suma, y que
la totalidad ejercía un efecto absoluto, de modo que el Yo sólo podía liberarse muy
lentamente de la tiranía del grupo[…]

Los orígenes e historia de la conciencia – Erich Neumann

[…]Racionalización, abstracción y desemotividad son expresiones de la tendencia


“devoradora” de la conciencia del Yo a asimilar los símbolos progresivamente. Dado que el
símbolo es descompuesto en contenidos conscientes, pierde su efecto compulsivo, su
significado convincente, y se vuelve pobre en libido.
De este modo, los dioses griegos ya no son para nosotros, como sí lo fueron para los
griegos, fuerzas vivientes y símbolos del inconsciente, que requerían una aproximación
ritual; […] han sido descompuestos en contenidos culturales, principios conscientes, datos
históricos, asociaciones religiosas, y así sucesivamente. Ellos existen como contenidos de
conciencia y ya no más –o sólo en casos especiales- como símbolos del inconsciente. Sin
embargo, sería erróneo decir que la conciencia posee una naturaleza que procura destruir el
alma, ya que no debemos olvidar que la conciencia construye al mismo tiempo un mundo
nuevo y espiritual en el que, una vez transformadas, asigna un nuevo lugar a las venerables
pero peligrosas figuras del inconsciente[…]

Los orígenes e historia de la conciencia – Erich Neumann

[...]El mito, al ser una proyección del inconsciente colectivo, retrata eventos
transpersonales, y, ya sea interpretado objetiva o subjetivamente, en ningún caso será
adecuada una interpretación personalista. Más aún, la interpretación subjetiva que ve el
mito como un evento psíquico transpersonal es, en vista de los orígenes del mito en el
inconsciente colectivo, mucho más justa que un intento de interpretarlo objetivamente, esto
es, como un evento astral o meteorológico[...]
[...]En consecuencia, el mito del héroe nunca se ocupa de la historia privada de un
individuo, sino siempre de algún evento prototípico y transpersonal de significación
colectiva [...] inclusive cuando interpretamos la lucha y su meta subjetivamente, como un
proceso que sucede al interior del héroe, se trata en realidad de un proceso transpersonal[...]

Los orígenes e historia de la conciencia – Erich Neumann

[...]Sabemos que entre los indios norteamericanos, pero no sólo entre ellos, el
contenido esencial de las iniciaciones consiste en la adquisición de un “espíritu guardián”
individual. Este espíritu, que puede alojarse en un animal u objeto, se introduce en la vida
del iniciado, quien lo experimenta a través de una secuencia completa de obligaciones y
observancias rituales[...]
Este fenómeno universal es la expresión de una “revelación personal” de Dios, que
puede ocurrir en todos los niveles y tomar un gran número de formas [...] debemos suponer
que el individuo que ha tenido la visión de un espíritu en los ritos de iniciación formará un
grupo con otros de ánimo similar, a los cuales conducirá hacia la comunión con el
espíritu[...]

Los orígenes e historia de la conciencia – Erich Neumann


[...]El sistema matriarcal de exogamia obstaculiza la formación de grupos
masculinos, porque los hombres son obligados a casarse fuera de sus tribus y dispersarse,
teniendo que vivir matrilocalmente, como extraños en la tribu de la esposa. El hombre es un
extranjero en [ese] clan [y] un alienado de su lugar original de residencia[...] La autonomía
del grupo femenino se ve fortalecida [...] por esta institución, [...] mientras que la formación
del grupo masculino es destruida[...]
Debemos por lo tanto concluir que los hermanos [...] se encuentran al principio en
peligro constante de sucumbir a las influencias femeninas, a menos que puedan liberarse
manteniéndose [...] distantes[...] Ésta sea probablemente una de las razones del porqué
aparezcan las sociedades de hombres. Con el transcurso del tiempo, el grupo masculino
gana fuerza de manera continua, y consideraciones de tipo militar, político y económico [...]
desembocan en grupos masculinos organizados en la naciente ciudad y estado.
Dentro de estos grupos el cultivo de la amistad es más importante que la rivalidad, y
se pone más énfasis en las similitudes masculinas y en las diferencias con respecto a lo
femenino, que en los celos mutuos[...]

Los orígenes e historia de la conciencia – Erich Neumann

[…]Muerte, castración y desmembramiento son los peligros que amenazan al


amante juvenil, pero éstos no caracterizan adecuadamente la relación que
mantiene con la Gran Madre. Si ella sólo fuera terrible, tan sólo una diosa-
muerte, su resplandeciente imagen carecería de algo que tal vez la convierte en
más terrible todavía y, a la misma vez, en infinitamente deseable. Y es que ella
también es la diosa que conduce a la locura y que fascina, la seductora y la que
proporciona placer, la soberana hechicera. La fascinación del sexo y la orgía de
embriaguez que culminan en inconsciencia y muerte, están inextricablemente
combinadas en ella[…]

Los orígenes e historia de la conciencia – Erich Neumann

[…]En todas partes encontramos en los mitos de la creación inicial el simbolismo alimenticio
pregenital[…] La sístole y diástole de la existencia humana convierten en centrales las
funciones del tracto digestivo. Alimentarse = entrada, nacimiento = salida, el alimento como el
único contenido, ser alimentado como la forma fundamental de la existencia vegetativa-
animal, tal es el lema. Vida = poder = alimento, la fórmula más temprana para obtener poder
sobre cualquier cosa, aparece en el más antiguo de los Textos de las Pirámides[…] El alimento
se convierte en un “contenido cósmico” a ser apresado, y cuando el Sí Mismo finalmente se las

arregla para apresarlo con apana (el aliento digestivo), “él lo consume” […]

[…]En otro pasaje el hambre aparece simbolizado como la muerte; él es el comensal y el


devorador, tal como sabemos a partir del aspecto mortífero y devorador del Uróboros. Incluso
en la actualidad el lenguaje no puede apartarse de estas imágenes elementales. Comer,
devorar, hambre, muerte y boca van juntos; y nosotros aún hablamos, al igual que el primitivo,
de “las garras de la muerte”, una “guerra aniquiladora”, una “enfermedad que consume”. “Ser
tragado y comido” es un arquetipo que aparece no sólo en las pinturas medievales del infierno
y el demonio; nosotros mismos expresamos el hecho de que algo más grande se trague algo
más pequeño con las mismas imágenes, cuando decimos que un hombre está “consumido”
por su trabajo, por un movimiento o por una idea, o “comido” por los celos[…]

Los orígenes e historia de la conciencia – Erich Neumann

[…]Jung ha demostrado que el incesto del héroe permite su renacimiento, que sólo una vez
nacido dos veces se convierte en héroe, y que por tanto quien ha sufrido el doble nacimiento
debe ser considerado un héroe. No es sólo entre los primitivos que el renacimiento constituye
el objetivo central de los ritos de iniciación. Como un iniciado en los misterios, todo gnóstico,
todo brahmán indio y todo cristiano bautizado es un hombre renacido. Esto se debe a que, al
someterse al incesto heroico y al ingresar a las fauces devoradoras del inconsciente, el Yo es
transformado en su naturaleza esencial y renace siendo “otro” […]

Los orígenes e historia de la conciencia – Erich Neumann

[…]La transformación del héroe a través de la lucha contra el dragón constituye una
transfiguración, una glorificación, de hecho, una apoteosis, cuyo elemento central es el
nacimiento en un modo superior de personalidad. Este cambio cualitativo y esencial es lo que
distingue al héroe de la persona normal. Tal como hemos dicho, la mitología representa al
héroe como hijo de dos padres: un padre personal que no cuenta o que es el padre del hombre
carnal inferior, de la parte mortal; y un padre celestial que es el padre de la parte heroica, del
hombre superior, que es “extraordinario” e inmortal. De ahí que el arquetipo del mito del
héroe a menudo sea un mito solar e inclusive lunar[…]

Los orígenes e historia de la conciencia – Erich Neumann

[…]también en Creta podemos seguir el camino que va desde [la] castración y muerte
[del rey anual] hasta [su] sustitución por una víctima humana, y eventualmente animal,
y, por último, al festival de renovación, cuando el poder real era restaurado ritualmente.
Los sacrificios humanos al Minotauro, el rey-toro de Creta [, quizá] pueda[n] explicarse
[así], al igual que la pasión que demuestra la reina Parsifae, madre del Minotauro, hacia
el toro. Desde Egipto, África y Asia, e incluso desde Escandinavia, se acumula
evidencia de que los sacrificios humanos garantizaban y prolongaban la fuerza del rey.
En Creta, como en Egipto, el naciente patriarcado, con su concentración de poder en
manos del rey y sus nobles, […] quebró la sagrada soberanía de la madre-diosa. En el
proceso, el rey anual fue reemplazado por otro que tuvo en principio que prolongar su
vida combatiendo, pero [que después] se convirtió en un inquebrantable reinado [cuya]
continuidad [se sacralizó] mediante sacrificios vicarios y ritos anuales de renovación y
regeneración[…]

Los orígenes e historia de la conciencia – Erich Neumann

RESUMIDO DEBAJO
[…]Hay un fenómeno de gran importancia en la interpretación psicológica, al cual podríamos
llamar el enfoque tipológico dual del mito y el símbolo. Esto sólo significa que está en la
naturaleza de los mitos y los cuentos de hadas trabajar en igual medida, aunque de manera
diferente, sobre los tipos psicológicos contrarios En otras palabras, el extravertido así como el
introvertido se encuentran “a sí mismos” retratados y aludidos en el mito. Por esta razón el
mito debe interpretarse a nivel objetivo para el caso del extravertido y a nivel subjetivo para el
del introvertido, pero ambas interpretaciones son necesarias y significativas. Por citar un
ejemplo, “la cautiva” a nivel objetivo debe entenderse como una mujer de carne y hueso. El
problema de la relación hombre-mujer, sus dificultades y soluciones, encontrarán así su
prototipo en el mito, y de este modo, en tanto evento externo, el tema podrá ser comprendido
hasta por la inteligencia más naive. Pero en tiempos primitivos, cuando la cuestión de una
compañera no presentaba tantos problemas como para nosotros los modernos, llegar hasta la
cautiva y liberarla poseía un significado mucho mayor. La lucha por ella era una forma de
encuentro entre lo masculino y lo femenino, pero, al igual que sucede con la Primera Madre y
el Primer Padre, esta mujer es transpersonal y representa un elemento psíquico colectivo de la
humanidad. De esta manera, junto a la interpretación a nivel objetivo, existe desde el inicio
otra interpretación, igualmente válida, que ve a la cautiva como algo interno –a saber, el alma
misma. Los mitos tratan acerca de la relación del Yo masculino con su alma, y acerca de los
peligros y aventuras de la lucha y de su liberación final. Tanta importancia se le da a lo
milagroso e irreal en los eventos que rodean el objetivo de la lucha contra el dragón, que los
eventos que tienen lugar en el trasfondo psíquico –que para el introvertido constituye el
centro al que dirige su atención- deben incuestionablemente haberse reflejado a sí mismos en
el simbolismo mitológico.

[…]Hay un fenómeno de gran importancia en la interpretación psicológica, al cual podríamos


llamar el enfoque tipológico dual del mito y el símbolo. […]significa que está en la naturaleza
de los mitos y los cuentos de hadas trabajar en igual medida, aunque de manera diferente,
sobre los tipos psicológicos contrarios[. El] extravertido así como el introvertido se
encuentran “a sí mismos” retratados y aludidos en el mito. Por esta razón el mito debe
interpretarse a nivel objetivo para el caso del extravertido y a nivel subjetivo para el del
introvertido[…] “la cautiva” a nivel objetivo debe entenderse como una mujer de carne y
hueso. El problema de la relación hombre-mujer, sus dificultades y soluciones, encontrarán así
su prototipo en el mito[…]otra interpretación […] ve a la cautiva como algo interno –a saber,
el alma misma. Los mitos tratan acerca de la relación del Yo masculino con su alma, y acerca de
los peligros y aventuras de la lucha y de su liberación final[…]

Los orígenes e historia de la conciencia – Erich Neumann

[…]La idea de un inconsciente que tenga “experiencias placenteras” [es, más que] paradójica
[,] un absoluto sinsentido, desde que cualquier experiencia, [incluido el] placer, necesita
pasar a través de la conciencia y del Yo. […]La serenidad del infante es tan enfática como su
experiencia del dolor, pero de ningún modo están asociadas con una fuerte conciencia del Yo.
[…]el placer y el dolor primitivos son en gran medida expresiones de procesos
inconscientes[,] corroboración del hecho de que la conciencia es […] sólo un sistema parcial.
En la enfermedad física queda claro […] que el deterioro y disturbio de la conciencia están
lejos de ser experimentados como continuamente dolorosos. Sólo en el grado en que el Yo se
ha convertido en el centro y portador de la personalidad, es que este dolor o placer resultan
idénticos a la personalidad. En las reacciones neuróticas y especialmente en las histéricas, el
fracaso del Yo y su sufrimiento [suelen venir] acompañados por una “sonrisa de placer” –la
mueca triunfante del inconsciente después de haber tomado posesión del Yo-. Lo misterioso
de dichas manifestaciones neuróticas o psicóticas –que corresponden a la “disfunción” de las
posiciones de placer- puede explicarse como una disociación de la personalidad, esto es, su no-
identidad con el Yo[…]

Los orígenes e historia de la conciencia – Erich Neumann

[…]En la inflación de la castración patriarcal producida por la identificación del Yo con el


espíritu, el proceso es al revés. Éste conduce a la megalomanía y a la expansión desmesurada
del sistema consciente [, que] se ve sobrecargado de contenidos espirituales que no puede
asimilar y de unidades de libido que pertenecen al inconsciente. El símbolo característico de
esta condición es la “ascensión”, y sus síntomas son “perder el suelo que hay bajo los pies”,
pérdida del cuerpo más que desmembramiento, manía en lugar de depresión. La manía está
conectada con todos los signos de la acentuación exagerada del sistema consciente[:]
asociaciones intensificadas, algunas veces conducentes a “fugas” asociativas, paroxismos de
voluntad y acción, optimismo sin sentido, entre otros, [que] contrastan con la ralentización de
asociaciones, debilitamiento de la voluntad y la acción, y el pesimismo tan evidente en la fase
depresiva. Al igual que la identificación con la Gran Madre causa el debilitamiento del lado
masculino de la conciencia y empobrece la actividad de la voluntad y de los poderes directrices
del Yo, la identificación con el padre espiritual debilita el lado femenino. La conciencia carece
del contrapeso inconsciente que podría profundizar y ralentizar los procesos conscientes. En
ambas formas hay una perturbación de la compensación, pero cada caso es diferente[…]

Los orígenes e historia de la conciencia – Erich Neumann


[…]La transformación del héroe a través de la lucha contra el dragón constituye una
transfiguración, una glorificación, […] una apoteosis, cuyo elemento central es el nacimiento
en un modo superior de personalidad. Este cambio cualitativo y esencial es lo que distingue al
héroe de la persona normal[…]

[…]la mitología representa al héroe como hijo de dos padres: un padre personal que no cuenta
o que es el padre del hombre carnal inferior, de la parte mortal; y un padre celestial que es el
padre de la parte heroica, del hombre superior, que es “extraordinario” e inmortal. De ahí que
el arquetipo del mito del héroe a menudo sea un mito solar e inclusive lunar. Glorificación
significa deificación. El héroe es el sol o la luna, esto es, una divinidad. Como simple mortal, él
es en realidad el hijo de un padre puramente personal, pero en tanto héroe es el hijo de un
dios y es identificado, o se idéntica a sí mismo, con ese dios[…]

Los orígenes e historia de la conciencia – Erich Neumann

[…]Quizá el ejemplo histórico más antiguo [de la doble paternidad] se encuentre […] en el
faraón egipcio. Los reyes de Egipto eran por el lado paterno hijos de Horus, los herederos de
Osiris, y, mientras que el reinado se desarrollaba, eran identificados no sólo con Osiris, la luna,
son también con Ra, el sol. El rey se llamaba a sí mismo “el dios Horus”. El pueblo lo llamaba
“Dios” […]

[…] [este] hecho simbólico […] degeneró en una frase únicamente en los tiempos modernos,
con el “derecho divino de los reyes”. […]el rey era llamado “el sol viviente” y “la imagen
viviente de Dios en la tierra” […] era al mismo tiempo el hijo de Ra. […]la expresión encuentra
su origen en la idea, que también encontramos en otros lugares y otras épocas, de que el rey,
aunque aparentemente hijo de su padre, es simultáneamente el hijo del Dios supremo.

[…]El fracaso del hombre moderno en comprender este fenómeno de la “doble paternidad”,
fracaso que comparte con el psicoanálisis, queda patente de manera terrible en Erman, que
añade a modo de conclusión: “Naturalmente que nosotros, con nuestra limitada comprensión,
no debemos preocuparnos en descifrar cómo algo así pueda ser posible”.

[…]Este es el comentario “culto” de un investigador casi dos mil años después de la muerte de
Cristo[…] El parentesco divino corresponde a alguna dualidad en la naturaleza humana,
representada aquí por el héroe[…]
Los orígenes e historia de la conciencia – Erich Neumann

[…]La personalización secundaria está siendo explotada por el hombre occidental con la
finalidad de devaluar las fuerzas inconscientes de las cuales siente miedo. La supremacía de lo
transpersonal, y por lo tanto del inconsciente, que, en términos psicológicos, es la sede de la
transpersonalidad, es denigrada y difamada.

[…]Esta forma de defensa mágica, apotropeica, intenta zanjar el asunto y exorcizar todo
peligro con un poco sincero “nada más que” o “no es tan malo como imaginas”. Así como el
bravo y traicionero Mar Negro era eufemísticamente llamado Ponto Euxino, el “mar
hospitalario”, o las Erinias fueron renombradas como las Euménides, y la abismal
inconmensurabilidad de la Divinidad se convirtió en el “Padre Amoroso y Misericordioso” y en
el “arrullador de los niños”, igualmente ahora confundimos lo transpersonal con lo meramente
personal.

[…]La divinidad primordial del Creador y el feroz e infinitamente extraño animal-tótem


ancestral que habita en el alma humana, han sido tan falseados que ahora se pretende
derivarlos de un prehistórico padre gorila o del depósito de muchos padres similares, quienes
no se habrían comportado con la debida corrección con sus “hijos”.

[…]Incluso las exageraciones de la personalización secundaria son expresiones de los esfuerzos


del hombre para recuperar, mediante introyección, la posesión de los contenidos psíquicos
exteriorizados. Pero la necesaria consecuencia de este proceso, por el cual los contenidos que
antes parecían ser exteriores después son diagnosticados como interiores, es que las fuerzas
transpersonales ahora aparecen en la psique humana y son reconocidas como “factores
psíquicos”.

[…]Cuando esto sucede, parcialmente en la teoría de los instintos, y de manera


completamente consciente en la teoría de los arquetipos de Jung, significa que se ha logrado
una adecuada asimilación. Pero cuando la personalización secundaria se pervierte conduce a
una expansión desmesurada del Yo, que acto seguido intenta demoler lo transpersonal
llamándolo mera ilusión y lo reduce a datos personales del Yo[…]

Los orígenes e historia de la conciencia – Erich Neumann


[…]El Yo de los albores se cansa con facilidad durante esta fase de primera
infancia, porque es pobre en libido; en consecuencia, el germen del Yo es en
gran medida pasivo, puesto que carece de actividad real propia, [atributo de] un
Yo con unidades de libido a su disposición para gastarlas a […] voluntad.

[…][al inicio, ] la conciencia es principalmente receptiva, aun cuando esta


receptividad implique terminar exhausta y conduzca a la pérdida de conciencia
[por] fatiga. A la tendencia del Yo a disolverse en el inconsciente la hemos
llamado “incesto urobórico”[…]

[…]Esta 165 regresión –en la etapa en que el Yo es aún débil y completamente


inconsciente de sí- es placentera, tal como se comprueba por el carácter
positivo de los símbolos durante la fase urobórica, de la cual son típicos la
infancia y el dormir. “Placentera” en este contexto significa la extinción del
incipiente mundo del Yo y la conciencia con todas sus tensiones. Yo y
conciencia, sin embargo, presuponen una tensión entre conciencia e
inconsciente; y sin la energía potencial resultante de dicha tensión, la conciencia
no puede vivir. Durante esta temprana etapa todas las experiencias del Yo en
relación al inconsciente son simultáneamente placenteras y dolorosas. El
incesto urobórico es un típico ejemplo de esto. Incluso la autodisolución es una
experiencia placentera, ya que mientras que el objeto a disolver –el Yo- es débil,
el solvente –que encuentra placentera la disolución- es fuerte. La identidad
inconsciente con el poderoso solvente, la madre urobórica, proporciona un
placer al que debe denominarse masoquista en su forma tardía, pervertida. El
sadismo disolvente del uróboros y el masoquismo del disuelto germen del Yo se
funden en un sentimiento ambivalente de placer-dolor. El sujeto de este
sentimiento es informe, puesto que se trata de la unidad psíquica inconsciente
del uróboros y del germen del Yo. Esta “muerte en éxtasis” está simbolizada por
el pleroma, la “plenitud” conocida por el Yo como una experiencia fronteriza,
siendo indiferente que la plenitud –esto es, el inconsciente colectivo- sea
interpretado como dicha paradisíaca, el mundo de las Ideas platónicas, o como
el omnipresente vacío. La etapa del incesto urobórico es la fase inferior y más
temprana de la historia del Yo. La regresión y fijación a este nivel ocupan un
importante lugar en la vida de la persona promedio y desempeñan un innegable
rol negativo en la vida del neurótico, así como un innegable rol positivo en la
vida del hombre creativo. Dependerá de la intensidad de la conciencia y de la
fase de desarrollo alcanzada por el Yo que el incesto urobórico resulte regresivo
y destructivo o progresivo y creativo. Desde que el mundo del uróboros es el
mundo del origen y la regeneración, del cual la vida y el Yo renacen
eternamente como el día de la noche, se sigue que el uróboros posee un valor
creativo. Por esta razón muchos mitos de creación tienen como emblema el
uróboros: puesto que mientras el incesto urobórico es el símbolo de la muerte,
el uróboros maternal es el símbolo del renacimiento, de la natividad del Yo y del
amanecer de la conciencia, el advenimiento de la luz. Reiwald ha llamado la
atención en su libro hacia un significativo pasaje

Los orígenes e historia de la conciencia – Erich Neumann

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