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Ineficacia en Derechos de Autor y Estado

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DERECHOS PATRIMONIALES DE AUTOR Y CONEXOS-Ineficacia de

estipulaciones sobre formas de explotación o modalidades de utilización


inexistentes o desconocidas protege al autor de la obra

(…) la medida no sólo es justificada, sino también pertinente para proteger, en


esencia, al autor de la obra, el intérprete de la novela o la canción, el productor
fonográfico de la música, la emisión del canal de radio o de la televisión, pues evita
la presencia de aspectos que culminen en futuras desventajas o desequilibrios dentro
del campo contractual y/o económico, que pueden presentarse al momento de pactar
cláusulas sin entidad conocida. Incluso, puede afirmarse que, en caso de que
surgiesen, en el desarrollo del convenio nuevas formas de negociación, es,
fundamentalmente, la autonomía de la voluntad la que deberá primar para decidir si
se pacta o no como una nueva condición, pero dentro de un marco real y tangible.
Por consiguiente, para la Sala Plena, la medida adoptada en la norma demandada
establece de modo inequívoco la necesidad de que, por ejemplo, bajo la presencia de
cláusulas abiertas estas tienen, inescindiblemente, que ser determinables al momento
del pacto.

DERECHOS PATRIMONIALES DE AUTOR Y CONEXOS-Ineficacia de


estipulaciones sobre formas de explotación o modalidades de utilización
inexistentes o desconocidas no afecta la libertad económica y contractual

La intervención no impide el ejercicio de la libertad económica y contractual de los


interesados en el negocio, que pueden acordar sin dificultades lo relacionado con la
explotación y la utilización de la obra y de las prestaciones protegidas por los
derechos conexos por medios existentes o conocidos, lo que permite una valoración
razonable de lo que podría ser el precio.

DERECHOS PATRIMONIALES DE AUTOR Y CONEXOS-Justificación


de la intervención del Estado

El que el Estado sí pueda intervenir en la actividad económica relativa a los derechos


patrimoniales de autor y conexos, permite concluir, de manera preliminar, que el
mero hecho de que la ley intervenga no puede tenerse como fundamento para
declarar su inconstitucionalidad. En esta materia no existe una prohibición
constitucional a que el Estado intervenga, ni existe una norma superior que disponga
que en estos asuntos todo debe dejarse, de manera exclusiva y excluyente, a la
Expediente D-14.038
M.P. Jorge Enrique Ibáñez Najar

libertad económica de los interesados, para que ellos, en ejercicio de su autonomía


de la voluntad, lleguen a cualquier tipo de acuerdo. Lo que debe analizarse, entonces,
no es la intervención del Estado per se, sino si ella está o no justificada y si, en
realidad, respeta los límites que tiene el legislador al momento de configurar las
normas en esta materia.

COSA JUZGADA CONSTITUCIONAL-Inexistencia por cargos distintos

NORMAS COMUNITARIAS-Valor normativo

DERECHO INTERNO Y DERECHO COMUNITARIO-Jurisprudencia


constitucional

La aplicación en el derecho interno de las normas del derecho comunitario, según los
pronunciamientos de esta Corporación, se incorporan al ordenamiento jurídico de
forma directa, con similar rigor y valor que las leyes proferidas por el Congreso de
la República, “pero dotadas de preeminencia y de aplicación preferencial. En efecto,
en la Sentencia C-1490 de 2000, la Corte precisó que, por ejemplo, en el caso de las
decisiones adoptadas por la Comisión del Acuerdo de Cartagena, las mismas no
requieren haber sido ratificadas previamente por el Congreso de la República para
que su cumplimiento sea obligatorio, pues sus disposiciones son directamente
aplicables a nivel interno, sin necesidad de que se sometan al trámite ordinario de
incorporación (CP arts. 189, 150.16 y 241.10)”

NORMATIVIDAD ANDINA E INTERPRETACION PREJUDICIAL DEL


TRIBUNAL DE JUSTICIA DE LA COMUNIDAD ANDINA-Alcance

NORMATIVIDAD DE LA COMUNIDAD ANDINA-Características

DECISION 351 DEL ACUERDO DE CARTAGENA-Finalidad

DECISION ANDINA 351 DE 1993-Regulación en cuanto a los derechos


morales de autor hace parte del bloque de constitucionalidad

BLOQUE DE CONSTITUCIONALIDAD-No integración de norma andina


relativa a derechos patrimoniales de autor

2
Expediente D-14.038
M.P. Jorge Enrique Ibáñez Najar

(…) la Sala debe destacar que las decisiones emitidas por la Comunidad Andina,
relativas a los derechos patrimoniales, no pueden entenderse como parte del bloque
de constitucionalidad, a partir del artículo 93 de la Constitución, razón por la cual,
como se anunció en el examen de aptitud de la demanda, tampoco puede utilizarse
como parámetro de control en los términos solicitados en la demanda. En efecto, el
artículo 31 de la Decisión Andina 351 de 1993, relativo a los derechos patrimoniales
de autor, no puede emplearse como parámetro de juzgamiento en el presente caso.

PROPIEDAD INTELECTUAL-Protección constitucional/PROPIEDAD


INTELECTUAL-Jurisprudencia constitucional

PROPIEDAD INTELECTUAL-Alcance del concepto

(…) la propiedad intelectual es entendida como un instrumento que propende por la


realización de los individuos de manera libre e igualitaria, puesto que “reconoce en
cabeza de quien es creador de una obra (literaria, artística, científica, musical,
teatral o audiovisual), si bien se refiere de manera especial a las expectativas de
explotación económica que de él surgen, no se reduce a ellas, que apenas constituyen
una de las dimensiones del ‘derecho de autor’; la otra, es la referida a los derechos
morales o personales, que se caracterizan por ser inalienables, imprescriptibles e
irrenunciables; no obstante, el Estado tiene una injerencia más activa en lo que hace
a la dimensión patrimonial, pues respecto de ella está obligado a intervenir no sólo
para efectos de garantizarla sino también de regular el derecho de disposición que el
titular tiene sobre la misma, lo que justifica el concepto genérico, que utilizó el
Constituyente en nuestro ordenamiento superior, siguiendo la tendencia de la
doctrina internacional.”

DERECHOS DE AUTOR-Protección constitucional

DERECHOS DE AUTOR-Contenido y alcance

DERECHOS DE AUTOR-Compuesto por derechos morales y patrimoniales

DERECHOS MORALES DE AUTOR-Concepto

3
Expediente D-14.038
M.P. Jorge Enrique Ibáñez Najar

Los derechos morales de autor son aquellos cuyo origen surge de la creación de la
obra y no del reconocimiento administrativo. Son derechos extrapatrimoniales,
inalienables, imprescriptibles e irrenunciables.

DERECHOS PATRIMONIALES DE AUTOR-Concepto

DERECHOS PATRIMONIALES DE AUTOR-Garantías básicas

DERECHOS PATRIMONIALES DE AUTOR-Categorías

DERECHOS DE AUTOR Y CONEXOS-Contenido y alcance

PROPIEDAD INTELECTUAL-Amplio margen de configuración legislativa

LIBERTAD DE CONFIGURACION LEGISLATIVA EN MATERIA DE


DERECHOS DE AUTOR-Contenido

LIBERTAD DE CONFIGURACION LEGISLATIVA EN MATERIA DE


DERECHOS DE AUTOR-Límites

(…) los límites a imponer al ejercicio de los derechos de autor, en unificación con la
doctrina denominada: “de los tres pasos”, la cual se deriva del artículo 21 de la
Decisión 351 de 1993, conforme al cual: “Las limitaciones y excepciones al derecho
de autor que se establezcan mediante las legislaciones internas de los Países
Miembros, se circunscribirán a aquellos casos que no atenten contra la normal
explotación de las obras o no causen perjuicio injustificado a los legítimos intereses
del titular o titulares de los derechos”, deben ser (i) legales y taxativos; (ii) su
aplicación no debe atentar contra la normal explotación de la obra; (iii) ni causarle
al titular del derecho un perjuicio injustificado en sus legítimos derechos e intereses.

TEST DE PROPORCIONALIDAD-Alcance

JUICIO DE PROPORCIONALIDAD-Intensidad leve

4
Expediente D-14.038
M.P. Jorge Enrique Ibáñez Najar

REPÚBLICA DE COLOMBIA

CORTE CONSTITUCIONAL
Sala Plena

SENTENCIA C-077 DE 2023

Referencia: Expediente D-14.038

Acción pública de inconstitucionalidad en contra


del artículo 181 (parcial) de la Ley 1955 de 2019,
“Por [la] cual se expide el Plan Nacional de
Desarrollo 2018-2022. Pacto por Colombia, Pacto
por la Equidad”

Magistrado ponente: Jorge Enrique Ibáñez Najar

Bogotá D.C., veintidós (22) de marzo de dos mil veintitrés (2023)

La Sala Plena de la Corte Constitucional, en ejercicio de sus atribuciones


constitucionales y de los requisitos y trámites establecidos en el Decreto Ley 2067 de
1991, ha proferido la siguiente

SENTENCIA

I. ANTECEDENTES

A. Norma demandada

1. A continuación, se transcribe el texto del artículo demandado con el enunciado

5
Expediente D-14.038
M.P. Jorge Enrique Ibáñez Najar

específicamente cuestionado subrayado y en negrita:


“LEY 1955 de 2019

(mayo 25)1

Por el cual se expide el Plan Nacional de Desarrollo 2018-2022.


‘Pacto por Colombia, Pacto por la Equidad’

El Congreso de Colombia

[…]

ARTÍCULO 181. ACUERDOS SOBRE DERECHOS


PATRIMONIALES. Modifíquese el artículo 183 de la Ley 23 de 1982, el cual
quedará así:

Artículo 183. Acuerdos sobre derechos patrimoniales. Los acuerdos sobre


derechos patrimoniales de autor o conexos, deberán guiarse por las siguientes
reglas:

Los derechos patrimoniales de autor o conexos pueden transferirse, o


licenciarse por acto entre vivos, quedando limitada dicha transferencia o
licencia a las modalidades de explotación previstas y al tiempo y ámbito
territorial que se determinen contractualmente.

La falta de mención del tiempo limita la transferencia o licencia a cinco (5)


años, y la del ámbito territorial, al país en el que se realice la transferencia o
licencia.

Los actos o contratos por los cuales se transfieren, parcial o totalmente, los
derechos patrimoniales de autor o conexos deberán constar por escrito como
condición de validez.

Todo acto por el cual se enajene, transfiera, cambie o limite el dominio sobre el
derecho de autor, o los derechos conexos, así como cualquier otro acto o

1
Diario Oficial No. 50.964 del 25 de mayo de 2019.
6
Expediente D-14.038
M.P. Jorge Enrique Ibáñez Najar

contrato que implique exclusividad, deberá ser inscrito en el Registro Nacional


del Derecho de Autor, para efectos de publicidad y oponibilidad ante terceros.

Será ineficaz toda estipulación en virtud de la cual el autor transfiera de modo


general o indeterminable la producción futura, o se obligue a restringir su
producción intelectual o a no producir.

Será ineficaz toda estipulación que prevea formas de explotación o


modalidades de utilización de derechos patrimoniales de autor o conexos, que
sean inexistentes o desconocidas al tiempo de convenir la transferencia,
autorización o licencia.”

B. La demanda

2. En ejercicio de la acción pública de inconstitucionalidad prevista en el artículo


241.4 de la Constitución Política, el 5 de noviembre de 2020 la ciudadana Tatiana
Londoño Camargo presentó demanda de inconstitucionalidad en contra del enunciado
normativo: “Será ineficaz toda estipulación que prevea formas de explotación o
modalidades de utilización de derechos patrimoniales de autor o conexos, que sean
inexistentes o desconocidas al tiempo de convenir la transferencia, autorización o
licencia.”, contenido en el inciso final del artículo 181 de la Ley 1955 de 2019, “Por
[la] cual se expide el Plan Nacional de Desarrollo 2018-2022. Pacto por Colombia,
Pacto por la Equidad”. Esto, por considerar que dicha norma resulta incompatible
con lo dispuesto en el Preámbulo, y en los artículos 9, 16, 58, 61, 71, 121, 136.1,
150.16, 227 y 333 de la Constitución Política.

3. A modo de contexto, la demandante inicia señalando que la competencia para


regular de manera uniforme los asuntos relacionados con los derechos de autor y
conexos se encuentra radicada en los órganos de la Comunidad Andina de Naciones,
en virtud de lo pactado en el Acuerdo de Integración Subregional Andino (1969),
llamado también Acuerdo de Cartagena, y en el Tratado de Creación del Tribunal de
Justicia de la Comunidad Andina (1979) y su protocolo modificatorio (1996). Refiere
que, en el marco de esta organización internacional, la Comisión del Acuerdo de
Cartagena expidió la Decisión 351 del 17 de diciembre de 1993, por medio de la cual
se creó el Régimen Común sobre Derechos de Autor y Derechos Conexos, en cuyos
artículos 13 y 15 se autoriza la reproducción y comunicación pública de una obra,
7
Expediente D-14.038
M.P. Jorge Enrique Ibáñez Najar

como formas de explotación de los derechos patrimoniales de autor, por cualquier


medio o procedimiento conocido “o por conocerse.” Hecha la anterior acotación,
formula cuatro cargos de inconstitucionalidad, conforme pasa a verse.

4. Primer cargo: violación del mandato constitucional de integración regional


(artículos 9, 121, 150.16 y 227 de la Constitución). Según se expresa en la demanda,
la ratificación de los mencionados instrumentos supranacionales por parte del Estado
colombiano significó para el Congreso de la República la imposición de límites a su
capacidad de legislar sobre los derechos de autor y conexos, quedando sujeto a regular
solo aquellas materias que sirvan de complemento indispensable a la normatividad
andina. Es decir, según la demandante, al legislador le está vedado establecer medidas
que contraríen, impidan u obstaculicen la ejecución o aplicación del ordenamiento
comunitario. Para la actora, con la disposición demandada, que establece la
prohibición de que el autor de una obra pueda convenir formas de explotación o
modalidades de utilización de sus derechos patrimoniales que sean inexistentes al
momento de suscribir el acuerdo, el legislador se atribuyó una competencia que no le
correspondía, pues modificó una norma andina que reconoce el derecho exclusivo del
autor a autorizar o prohibir la reproducción, comunicación o explotación de su obra
por cualquier medio, aún desconocido o inexistente. Tal regulación, a su juicio,
quebranta el mandato constitucional de propender por la integración económica,
social y política con los Estados de la región, pues el supuesto básico de respeto por el
deber de integración regional es la observancia de las normas que expiden los órganos
supranacionales.

5. Segundo cargo: desconocimiento de la garantía constitucional de protección de


los derechos patrimoniales de autor (artículos 58, 61 y 150.24 de la Constitución).
La demandante destaca que el artículo 61 de la Constitución Política consagra, en
cabeza del Estado, el deber de protección de la propiedad intelectual, concepto que
abarca a los derechos de autor. Por consiguiente, afirma que la potestad del legislador
para regular el régimen de propiedad intelectual, en virtud de lo dispuesto en el
artículo 150.24 de la Constitución, debe interpretarse en el sentido de que cualquier
medida relacionada con los derechos patrimoniales de autor estará orientada hacia la
protección de dicha garantía, sin que puedan introducirse condiciones que limiten
irrazonablemente su ejercicio. En criterio de la actora, la disposición acusada
desconoce los citados mandatos superiores porque, antes que proteger a los autores y
demás titulares de derechos patrimoniales, les impone restricciones a la libre

8
Expediente D-14.038
M.P. Jorge Enrique Ibáñez Najar

utilización y explotación de sus obras, lo cual se encamina en un sentido distinto al


previsto en el artículo 21 de la Decisión 351 de 1993, y les causa perjuicios
injustificados a sus intereses legítimos protegidos por la Constitución.

6. Tercer cargo: desconocimiento de la autonomía de la voluntad privada y de la


libertad de empresa (artículos 16, 61 y 333 de la Constitución). La demandante
advierte que el enunciado normativo acusado se opone a las garantías constitucionales
relativas a la autonomía de la voluntad privada y la libertad de empresa, por cuanto
desconoce la facultad que tienen los artistas, escritores, intérpretes, directores,
productores y, en general, cualquier autor, de disponer libremente de los derechos de
reproducción y comunicación pública de sus obras, los cuales son, en esencia, de
naturaleza dispositiva, según el ordenamiento interno y comunitario. De esta manera,
señala que, al impedírseles competir libremente en el mercado, se genera un grave
perjuicio a su actividad económica, sin justificación razonable.

7. Cuarto cargo: desconocimiento del fomento a la cultura en los Planes de


Desarrollo y de los incentivos a las manifestaciones culturales (artículo 71 de la
Constitución). Según lo refiere la actora, con la disposición acusada se introduce al
Plan Nacional de Desarrollo una norma que no se aviene a los contenidos de dicho
instrumento, sino que, por el contrario, desconoce abiertamente el fomento a la
producción científica y a la cultura, pues desincentiva toda creación intelectual de
naturaleza artística, científica o literaria, ante la imposibilidad de ser divulgada o
reproducida de cualquier forma que represente un mayor beneficio económico para su
autor.

C. Trámite procesal

8. El 12 de noviembre de 2020, la demanda de la referencia fue repartida al


despacho del magistrado sustanciador y, mediante Auto del 30 de noviembre del
mismo año, se dispuso su admisión. En dicho proveído también se decretó la práctica
de una prueba,2 y se ordenó que, una vez ésta se recaudara, se procedería con la
2
Se solicitó al al Tribunal de Justicia de la Comunidad Andina de Naciones su interpretación de la Decisión 351 de
1993, por medio de la cual se establece el Régimen Común sobre Derechos de Autor y Conexos. Para tal efecto, se
concedió el término de treinta (30) días de conformidad con lo previsto en el Estatuto del Tribunal de Justicia. De igual
manera, se ordenó enviarle copia del escrito de la demanda y sus anexos, así como de la providencia, para que sirvieran
como informe sucinto de los hechos.
9
Expediente D-14.038
M.P. Jorge Enrique Ibáñez Najar

comunicación del inicio del proceso,3 la fijación en lista de la norma acusada,4 la


invitación a participar del asunto a autoridades, organizaciones, universidades y
expertos,5 y el traslado a la señora Procuradora General de la Nación para lo de su
competencia.

9. El 30 de marzo de 2021, el Ministerio de Relaciones Exteriores, a través del


Encargado de Negocios de la Embajada de Colombia en Quito (Ecuador), le remitió al
Secretario General del Tribunal de Justicia de la Comunidad Andina la carta rogatoria
por medio de la cual le trasladó a esa organización internacional la solicitud de
interpretación prejudicial requerida en el proceso de la referencia.6

10. Sin embargo, comoquiera que en esa oportunidad no se le remitió al Tribunal de


Justicia de la Comunidad Andina copia del escrito de la demanda y sus anexos, la
Secretaría General de dicho organismo, a través de un correo electrónico enviado el
30 de abril de 2021, le solicitó directamente a la Corte Constitucional el envío de la
referida documentación.

11. En atención a este requerimiento, por Auto del 12 de mayo de 2021, se ordenó
que se le enviara al Tribunal de Justicia de la Comunidad Andina copia de la demanda
de la referencia y de sus anexos, así como del auto admisorio proferido el 30 de
noviembre de 2020, documentos que fueron recibidos satisfactoriamente el 14 de
mayo de 2021, según acuse de recibo de la misma fecha que obra en el expediente
electrónico.

3
Al Presidente de la República, al Presidente del Congreso de la República, al Ministerio de Hacienda y Crédito
Público, al Ministerio del Interior y de Justicia, al Ministerio de Cultura y al Ministerio de Relaciones Exteriores.
4
Por el término de diez (10) días, con el fin de otorgar a los ciudadanos e interesados la oportunidad de impugnar o
defender la constitucionalidad de la norma parcialmente acusada.
5
A la Dirección Nacional de Derechos de Autor (DNDA); a la Asociación Colombiana de Intérpretes y Productores
Fonográficos (ACINPRO); a la Sociedad de Autores y Compositores de Colombia (SAYCO); a Directores
Audiovisuales Sociedad Colombiana de Gestión (DASC); a la Red Colombiana de Escritores Audiovisuales (REDES);
al Centro Colombiano del Derecho de Autor (CECOLDA); al Centro de Estudios de Derecho del Entretenimiento,
Tecnología e Información (CENTI) de la Pontificia Universidad Javeriana; al Centro de Estudios en Propiedad
Industrial, Derechos de Autor y Nuevas Tecnologías de la Universidad Externado de Colombia; a la Academia
Colombiana de Jurisprudencia y a las facultades de Derecho de las Universidades Sergio Arboleda, de los Andes, del
Rosario, Nacional y de Medellín.
6
La prueba de esta gestión consta en el documento allegado por la Cancillería de Colombia el 18 de mayo de 2021, el
cual puede consultarse en el expediente electrónico.
10
Expediente D-14.038
M.P. Jorge Enrique Ibáñez Najar

12. En vista de que habían trascurrido más de tres meses sin obtener la interpretación
prejudicial decretada como prueba, por Auto del 6 de septiembre de 2021, se solicitó
al Tribunal de Justicia de la Comunidad Andina, por intermedio del Ministerio de
Relaciones Exteriores, remitir lo más pronto posible su interpretación de la Decisión
351 de 1993, conforme a lo ordenado en el Auto del 30 de noviembre de 2020.7

13. En cumplimiento de dicha providencia, el asesor de Cooperación Judicial de la


Cancillería de Colombia informó, a través de correo electrónico enviado el 23 de
septiembre de 2021, que mediante memorando de la misma fecha remitió a la
Embajada de Colombia ante la República de Ecuador copia de la carta rogatoria por
medio de la cual trasladó la consulta de la Corte Constitucional al Tribunal de Justicia
de la Comunidad Andina.

14. Luego de más de cuatro meses sin obtener la interpretación prejudicial solicitada,
mediante Auto del 22 de febrero de 2022, se insistió, por segunda vez, en la práctica
de la prueba decretada y no recaudada.8

15. En vista de que el Ministerio de Relaciones Exteriores no dio respuesta a lo


ordenado en la anterior providencia, por Auto del 17 de junio de 2022, se le requirió
para que, en el término de cinco (5) días hábiles siguientes a la comunicación de dicho
proveído, rindiera informe sobre las gestiones adelantadas hasta la fecha por la
Cancillería de Colombia y por la Embajada de Colombia ante la República de
Ecuador con el fin de obtener del Tribunal de Justicia de la Comunidad Andina su
interpretación de la Decisión 351 de 1993.9

16. El 29 de julio de 2022, la Secretaría General de la Corte comunicó que, en


respuesta al Auto del 17 de junio de 2022, se recibió Oficio núm. S-GACCJ-22-
018659 del 27 de julio del mismo año, suscrito por el Coordinador del Grupo de

7
Conforme a la constancia secretarial que obra dentro del expediente electrónico, este proveído fue notificado por
anotación en el Estado núm. 1841 del 8 de septiembre de 2021, y comunicado al Ministerio de Relaciones Exteriores
mediante Oficio núm. OPC-190/21 remitido, en la misma fecha, al correo electrónico judicial@[Link].
8
Según la constancia secretarial que obra dentro del expediente electrónico, el anterior proveído fue notificado por
anotación en el Estado núm. 026 del 24 de febrero de 2022, y comunicado al Ministerio de Relaciones Exteriores
mediante Oficio núm. OPC-034/22 remitido, ese mismo día, al correo electrónico judicial@[Link].
9
Según la constancia secretarial que obra dentro del expediente electrónico, el anterior proveído fue notificado por
anotación en el Estado núm. 085 del 22 de junio de 2022, y comunicado al Ministerio de Relaciones Exteriores mediante
Oficio núm. OPC-080/22 remitido, ese mismo día, al correo electrónico judicial@[Link].
11
Expediente D-14.038
M.P. Jorge Enrique Ibáñez Najar

Trabajo de Asuntos Consulares y Cooperación Judicial del Ministerio de Relaciones


Exteriores, en el que informó que “mediante memorando I-GACCJ-22-008648 de 27
de julio de 2022 se reiteró a la Embajada de Colombia en Ecuador la solicitud de
fecha 24 de febrero de 2022.” Sin embargo, no se allegó la constancia respectiva.

17. Con el propósito de avanzar en la solución del presente asunto, por Auto del 5 de
septiembre de 2022, se ordenó continuar con el trámite procesal del expediente D-
14.038.

18. El 16 de diciembre de 2022 la Secretaría General de la Corte informó que, el 15


de diciembre de 2022, el Secretario General del Tribunal de Justicia de la Comunidad
Andina remitió, mediante correo electrónico, la interpretación prejudicial solicitada en
el presente proceso, suscrita por los doctores Hugo R. Gómez Apac y Luis Felipe
Aguilar Feijoó, en calidad de Presidente y Secretario General de la mencionada
corporación, respectivamente.

D. Intervenciones

19. Dentro del término de fijación en lista, que venció el 22 de septiembre de 2022,10
se recibieron treinta y cuatro (34) intervenciones y once (11) conceptos técnicos. 11 A
continuación, la Sala procede a realizar una síntesis de cada uno de estos
pronunciamientos en función del tipo de solicitud formulada.

INTERVENCIONES
SOLICITUDES DE EXEQUIBILIDAD SIMPLE
Interviniente(s) Argumentos centrales
En su condición de compositores musicales afirman
Ciudadanos Ramón
que la norma acusada les genera beneficios, pues no
Antonio Chaverra y
1 les permite ceder, mediante contratos de adhesión,
Jesús Miguel Vides
derechos inexistentes, respecto de los cuales no
Cano
tienen claridad de una posible negociación bajo
10
Según informe secretarial que obra dentro del expediente electrónico, el 9 de septiembre de 2022 se fijó en lista el
proceso por el término de diez (10) días.
11
Según informe secretarial que obra dentro del expediente electrónico, con posterioridad al vencimiento del término de
fijación en lista se recibieron las intervenciones de la Dirección Nacional de Derechos de Autor (escrito de
complementación) y de Sony Music Entertainment Colombia SA.
12
Expediente D-14.038
M.P. Jorge Enrique Ibáñez Najar

acuerdos de cesión o licencia.

Exponen que en su ejercicio profesional suscriben


contratos de adhesión o contratos “inamovibles”, en
los cuales no tienen la suficiente participación para
disponer de algunos derechos. Por eso, consideran
que la norma demandada les resulta favorable, ya
que impide aceptar cláusulas abusivas que restringen
la explotación de sus derechos y en las que no es
posible avizorar el grado de rentabilidad que podrían
llegar a tener.

Advierten que de llegar a declararse la


inexequibilidad de la norma acusada, se verían
obligados a ceder todos sus derechos, incluyendo
aquellos desconocidos, lo cual es perjudicial para sus
intereses.
Considera que el apartado acusado protege la
actividad de los guionistas y libretistas, y de los
autores en general, pues permite conservar en la
firma de sus contratos derechos patrimoniales o
modalidades de explotación “inexistentes” o
“desconocidas” que no están en condiciones de ser
negociadas por las partes, pues, al no existir, resulta
Sociedad de Directores imposible ponderar sus particularidades y eventuales
Audiovisuales, beneficios. En ese sentido, advierte que ceder las
2 Guionistas y utilidades de derechos futuros equivale a que los
Dramaturgos de Chile autores y autoras de Colombia tengan que negociar
(ATN) “a ciegas”.

Desde la experiencia chilena, informa que al no


contar con una norma como la prevista en el artículo
181 de la Ley 1955 de 2019, los autores de ese país
se ven forzados a suscribir acuerdos en los cuales
renuncian a todos sus derechos.

13
Expediente D-14.038
M.P. Jorge Enrique Ibáñez Najar

Por tal razón, asegura que, retirando la posibilidad de


negociar derechos “inexistentes”, el Estado
colombiano asume un liderazgo a nivel continental
en la defensa y justo trato de los autores, en
particular de los guionistas y libretistas, cuidando
que el escritor audiovisual no renuncie a negociar,
respecto de sus creaciones, los usos y formas de
explotación desconocidas a la hora de contratar.
Como entidad extranjera que aboga por la defensa de
los escritores audiovisuales de la Argentina, señala
que la norma demandada dignifica la actividad de los
guionistas y libretistas porque les permite conservar
en los contratos suscritos por ellos derechos
patrimoniales o modalidades de explotación
inexistentes, respecto de los cuales los autores no
pueden determinar su valor económico. Por tanto,
considera que negociar usos futuros resulta
desproporcionado para los autores, pues les retira la
Sociedad General de
posibilidad de disponer sobre el destino de sus obras
3 Autores de la Argentina
y vivir de ellas.
(ARGENTORES)
Desde la experiencia argentina, observa que
comúnmente los autores deben firmar acuerdos
renunciando a todos sus derechos para poder
participar en una obra audiovisual. Por ello, cree que
la norma enjuiciada realmente protege los derechos
de los escritores, derechos que son los que,
finalmente, les permiten vivir de sus guiones y
libretos y, por lo mismo, mantener un ingreso
económico.
Como entidad que aboga por la defensa de los
actores y actrices en Colombia, considera que el
Asociación Colombiana apartado acusado del artículo 181 de la Ley 1955 de
4
de Actores (ACA) 2019 dignifica la actividad de los guionistas y
libretistas, especialmente de los actores y actrices,
porque les permite preservar en sus contratos

14
Expediente D-14.038
M.P. Jorge Enrique Ibáñez Najar

derechos patrimoniales o modalidades de


explotación inexistentes, respecto de los cuales los
creadores no pueden determinar su valor económico.
En esa medida, aduce que negociar usos futuros
resulta desproporcionado para los autores, pues
perderían la posibilidad de disponer sobre el destino
de sus obras.

Asimismo, sostiene que, al excluir la posibilidad de


negociar derechos inexistentes, se facilita a los
guionistas y libretistas, actores y actrices la
posibilidad de contar con ingresos económicos para
su subsistencia.
En defensa de los intérpretes audiovisuales (actores
de imagen y voz, o solo voz), la sociedad
interviniente comienza destacando la conveniencia
que representa para el productor audiovisual tener la
totalidad de los derechos para explotar la obra,
puesto que con ello evita solicitar autorización a
cada titular de derechos de autor o conexos por cada
licencia que desee otorgar.

Sin embargo, encuentra que la prohibición contenida


Actores Sociedad en el artículo 181 de la Ley 1955 de 2019 constituye
5 Colombiana de Gestión una garantía para el autor y para el artista interprete,
(ACTORES S.C.G.) ya que pone en un plano de igualdad tanto al
productor de una obra audiovisual como al actor que
participó en ella.

Sobre esa base, trae a colación el artículo 61 de la


Carta Política, para concluir que, en caso de retirarse
el apartado acusado del ordenamiento jurídico, se
generaría un vacío legal en la protección de la
propiedad intelectual de los titulares, afectando el
derecho fundamental a la igualdad (artículo 13), ya
que al negociar una modalidad de explotación de

15
Expediente D-14.038
M.P. Jorge Enrique Ibáñez Najar

obras inexistentes, quien cede el derecho no tiene la


información suficiente del nivel de uso de su obra
que le permita dimensionar económicamente los
resultados.
Comienza su intervención descartando la posible
configuración del fenómeno de la cosa juzgada
constitucional, pues si bien es cierto que mediante la
Sentencia C-157 de 2021 la Corte Constitucional se
pronunció sobre la norma demanda, en aquella
oportunidad se analizaron cargos distintos a los que
ahora se estudian.

Como consideración preliminar, advierte que, de


acuerdo con la jurisprudencia constitucional, la
Decisión Andina 351 forma parte del bloque de
constitucionalidad en sentido estricto, únicamente en
lo que concierne a la regulación de los derechos
morales de autor (C-069/19). De esta manera,
Universidad Libre de destaca que por fuera del ámbito de protección de los
Bogotá-Observatorio de derechos morales de autor, cualquier tipo de
6
Intervención Ciudadana discrepancia o contradicción entre la normatividad
Constitucional interna y las disposiciones contenidas en la Decisión
Andina 351, no generan un problema de
constitucionalidad, sino una antinomia legal que
debe ser resuelta por cada operador jurídico, de
conformidad con los principios de interpretación
normativa y con los atributos de preeminencia y
aplicación preferente de la normatividad
comunitaria.

Hecha la anterior acotación, la interviniente sostiene


que ni el Acuerdo de Cartagena ni la Decisión
Andina 351 limitan de forma absoluta la posibilidad
de los Estados Parte de legislar en materia de
derechos de autor, sino que, por el contrario, ciertos
aspectos en la regulación de esta materia quedaron

16
Expediente D-14.038
M.P. Jorge Enrique Ibáñez Najar

sujetos a la legislación interna que cada Estado


efectúe. Cita los artículos 21, 29 y 30 de la Decisión
Andina 351, y aduce que, cuando un Estado legisla
en temas como la cesión o concesión de derechos
patrimoniales de autor, no está usurpando funciones
otorgadas al órgano comunitario, sino que, por el
contrario, está desarrollando el principio de
“complemento indispensable”, al legislar un asunto
que expresamente está sujeto a la normatividad
interna, tal y como lo establece el artículo 30 de la
referida norma comunitaria.

Al verificar el tenor literal de la norma demandada,


observa que esta precisamente regula aspectos
relativos a la transferencia, autorización o licencia de
derechos patrimoniales de autor o conexos. Por ende,
entiende que la norma demandada regula un aspecto
expresamente autorizado por la Decisión Andina
351. Esto, a su turno, desvirtúa el supuesto
entorpecimiento de los procesos de integración
regional comunitaria que deben ser promovidos por
el Estado Colombiano.

De otra parte, considera que los argumentos en los


que se funda el cargo por violación de los artículos
61 y 150.24 de la Constitución recaen
principalmente sobre efectos hipotéticos de la norma
demandada y resultan ser un análisis sobre su
inconveniencia. De este modo, resalta que el cargo
carece de una metodología adecuada para establecer
la razonabilidad o proporcionalidad de las
limitaciones que la norma acusada impone en los
procesos de transferencia, autorización o licencia de
derechos patrimoniales de autor o conexos, pues no
incorpora un estudio bajo la herramienta
metodológica del test de proporcionalidad, necesaria

17
Expediente D-14.038
M.P. Jorge Enrique Ibáñez Najar

para establecer si, bajo una lógica constitucional, la


norma demandada, en efecto, resulta en medidas
constitucionalmente desproporcionadas. Por ende,
considera que este cargo debe ser rechazado.

De cualquier forma, considera que, aun aplicando


test de proporcionalidad, la limitación adoptada por
la norma demandada resulta constitucional. Esto, por
cuanto aquella busca proteger al autor, como parte
débil de la relación contractual, de situaciones de
inequidad negocial o contra prestacional, al limitar la
posibilidad de ceder, transferir o licenciar sus
derechos patrimoniales bajo formas de explotación
aún inexistentes. Al reconocerse que normalmente el
autor no tiene la misma capacidad negocial de su
contraparte, se introduce la limitación normativa
estudiada para promover que, en cada negocio de
cesión, transferencia o licenciamiento, el autor
conozca de antemano y con certeza la manera como
su obra será explotada o utilizada y así ponderar
adecuadamente la contraprestación económica a su
favor.

A juicio del observatorio interviniente, esta


finalidad, no solo no se encuentra prohibida, sino
que resulta legítima, en concordancia con el mandato
constitucional contenido en el artículo 61 de
protección a la propiedad intelectual. Por lo tanto,
afirma que ni el fin buscado ni el medio empleado se
encuentran constitucionalmente prohibidos.

En lo que respecta a la adecuación o idoneidad entre


medio y fin, advierte que es evidente que con la
limitación a la autonomía de la voluntad que la
norma demandada consagra se acortan las asimetrías
contractuales, pues únicamente podrán cederse,

18
Expediente D-14.038
M.P. Jorge Enrique Ibáñez Najar

transferirse o licenciarse derechos patrimoniales de


autor bajo medios actualmente conocidos, lo que
permite al autor contar con la información necesaria
para determinar el adecuado valor de su
contraprestación. Debates relativos a si existen otros
medios diferentes para lograr tal finalidad o si la
medida adoptada genera efectos indeseados, no son
propios de un test de proporcionalidad débil, que es
el que corresponde aplicar en el caso bajo estudio.

Por lo anterior, considera que la medida adoptada


por la norma demandada resulta constitucionalmente
razonable y proporcional, razón por la cual solicita
que el cargo sea desestimado.

Finalmente, en cuanto a la violación de los artículos


58 y 61 de la Constitución Política, resalta que
aspectos como que si la norma genera o no
dificultades para la renegociación de contratos o si
genera o no mayores costos de transacción en dichos
contratos son reflexiones de inconveniencia
respetables, pero no representan un argumento de
inconstitucionalidad. Para la interviniente es el
Congreso de la República el que debe deliberar y
discutir acerca de la conveniencia o no de las
medidas que la norma acusada adopta, pues tales
reflexiones de inconveniencia no pueden ser motivo
para que la Corte Constitucional declare su
inexequibilidad.
Para la ciudadana interviniente, escritora audiovisual
de profesión, la mayoría de los creadores
audiovisuales son “invisibles” para la sociedad,
Ciudadana Alexandra
7 motivo por el cual considera que eliminar del
Cardona Restrepo
ordenamiento jurídico la disposición demandada
representa que solo determinados individuos o
empresas sean los que disfruten del éxito económico

19
Expediente D-14.038
M.P. Jorge Enrique Ibáñez Najar

de una obra y del derecho respecto de su destinación


futura, excluyendo a los escritores y creadores de la
posibilidad de ejercer todos los derechos
patrimoniales.

Sobre esa base, asegura que no permitirle al escritor


audiovisual el derecho sobre la explotación futura de
su obra, lo condena a la “inexistencia”. Resalta la
necesidad del reconocimiento del autor en cada uno
de los procesos creativos y de resultado de una obra
audiovisual, incluido el aspecto económico e
intelectual que se derive de ésta.
En representación de Sociedades de Gestión
Colectiva Latinoamericanas que administran
derechos de los autores de obras audiovisuales,
guionistas y directores, así como también de autores
de obras teatrales, el Secretario General de la
FESAAL advierte que el artículo 181 de la Ley 1955
de 2019 regula no solo derechos patrimoniales, sino
fundamentalmente derechos morales.
Federación de
Pone de presente que dicha norma es exequible
Sociedades de Autores
porque dignifica los derechos morales de la actividad
8 Audiovisuales
de los creadores, ya que les brinda la oportunidad de
Latinoamericanos
controlar cómo serán exhibidas sus obras en el
(FESAAL)
futuro.

A modo de ejemplo, plantea que un director tiene la


autoridad respecto a cómo se exhibirá su película o
“corte final”, el cual estaría amenazado si no se le
permitiera opinar sobre las nuevas modalidades de
comunicación pública, que incluso puedan requerir
adaptaciones o nuevas ediciones o corte de sus obras
audiovisuales.
SOLICITUDES DE EXEQUIBILIDAD SIMPLE QUE ADOPTAN UN
MISMO FORMATO

20
Expediente D-14.038
M.P. Jorge Enrique Ibáñez Najar

Ciudadano Jaime En su condición de escritores audiovisuales,


9
Arturo Díaz Barbosa guionistas y/o libretistas, los ciudadanos
Ciudadana Juliana intervinientes afirman que en el ejercicio de su
10
Lema Flórez profesión normalmente deben suscribir contratos
Ciudadana Silvia Elena “predispuestos” o “amañados”, por lo que
11
León Peláez consideran que la norma prevista en el artículo 185
Ciudadana Camila de la Ley 1955 de 2019 resulta muy beneficiosa para
12
Salamanca Barreto ellos, ya que es la ley la que directamente impide
Ciudadano Carlos que tengan que aceptar cláusulas abusivas, que no
13 Alberto Fernández de les dejan un solo derecho patrimonial o modalidad
Soto Pérez de explotación como parte de la propiedad
Ciudadana Claudia intelectual de la pueden disponer.
14
Liliana Neira Núñez
Ciudadano Jorge Hiller Informan que en la mayoría de los contratos que
15
G. suscriben muchas veces se ven obligados a ceder sus
Ciudadano Juan David derechos en todas las formas de explotación
16
Cobos Pérez conocidas “o por conocerse”, y que normalmente
Ciudadano Julio Hernán sus guiones o libretos son comprados por una suma
17
Correal Triana de dinero fija sin que puedan obtener de la
Ciudadana Lizet Zárrate explotación una utilidad adicional, si la obra es
18
Díaz exitosa o si surgen nuevas y desconocidas
Ciudadana María posibilidades de explotación o divulgación de éstas.
19
Carolina Barrera
Ciudadana Patricia Aducen que gracias a la promulgación de la Ley
20 Helena Ramírez Pepe Sánchez (Ley 1835 de 2017) se ha dignificado
Montenegro su trabajo, permitiéndoles obtener un nuevo derecho
Ciudadano Paul de remuneración por cada distribución de sus obras
21 en canales de televisión o en otros medios de
Rodríguez Díaz
Ciudadana Sandra Rita comunicación.
22
Paba Orozco
Ciudadana Sandra Sin embargo, advierten que la cesión o entrega del
23 resto de sus derechos patrimoniales, incluidas
Liliana Motato Sierra
Ciudadana Leila María aquellas formas de explotación hoy desconocidas,
24 “parecerá ineludible en caso de que la Corte
Facchini Pacheco
Ciudadano Andrés Constitucional decida la inconstitucionalidad del
25 párrafo demandado del artículo 181.”
Guevara Espinosa
21
Expediente D-14.038
M.P. Jorge Enrique Ibáñez Najar

Ciudadano Alejandro
26
Osorio Fajardo
Ciudadana Ángela
27 Adriana Barreto
Cubides
Ciudadana Gilma Elena
28
Peña
SOLICITUDES DE INEXEQUIBILIDAD
Como entidad que administra los derechos que le
corresponden a los productores audiovisuales
nacionales y extranjeros, destaca que los artículos 13
y 15 de la Decisión Andina 351 de 1993 prevén,
como uno de los derechos exclusivos de los autores,
la posibilidad de autorizar o prohibir la
comunicación pública de sus obras mediante
cualquier procedimiento conocido o “por
conocerse”.

Desde ese punto de vista, expone que el último


Entidad de Gestión inciso del artículo 181 de la Ley 1955 de 2019, al
Colectiva de Derechos declarar la ineficacia de un acuerdo contractual
de Productores mediante el cual se permita al autor la comunicación
29
Audiovisuales de pública de su obra por un procedimiento que este
Colombia (EGEDA “por conocerse”, no guarda consonancia con la
COLOMBIA) Decisión Andina 351 de 1993, sino que, por el
contrario, la desconoce. En ese sentido, afirma que la
disposición acusada no está creando un derecho, sino
que está cercenando el ya existente contemplado en
la norma comunitaria Andina.

Destaca que, en los países de mayor producción


audiovisual, la manera de explotar normalmente las
obras es, precisamente, es cediendo o autorizando la
posibilidad de que estas pueda ser explotadas
mediante mecanismos desarrollados en el futuro,
producto de los avances tecnológicos, que permitan

22
Expediente D-14.038
M.P. Jorge Enrique Ibáñez Najar

llevarlas a mayores audiencias.

Considera, entonces, que no autorizar este tipo de


explotación resultaría en un perjuicio injustificado
para los derechos de los autores, que podrían verse
excluidos de participar en importantes producciones
del orden mundial, debido a los altos costos de
transacción contractual que esta limitación
representaría para las productoras encargadas de
desarrollar las obras. Adicionalmente, las
productoras, que en virtud de presunciones de cesión
de derechos vigentes en la gran mayoría de
legislaciones, incluyendo la colombiana, son las
titulares de los derechos de autor sobre éstas,
sufrirían enormes perjuicios, haciendo prácticamente
imposible que se consiga la autorización de todos los
autores independientes que participaron en la
creación de una obra, con el fin de poder transmitirla
por un nuevo medio tecnológico que le permita
obtener los réditos económicos necesarios para
cubrir los enormes costos de producción de una obra
artística como la audiovisual.

Finalmente, resaltar que según el régimen que se


encontraba vigente antes de la promulgación de la
ley demandada, los autores no estaban obligados a
ceder o autorizar dicha forma de explotación de las
obras, sino que contaban con la posibilidad de
escoger, según sus mejores intereses, el hacerlo o no.
Ahora, al privarlos de esta posibilidad, se genera un
impacto negativo, dado que, en su gran mayoría, se
verán perjudicados en sus intereses, tanto autores e
intérpretes como productores, todos ellos autores
titulares de derechos patrimoniales exclusivos según
las normas vigentes.
30 Asociación Nacional de Como entidad que agremia a diferentes medios de

23
Expediente D-14.038
M.P. Jorge Enrique Ibáñez Najar

Medios de comunicación y productores de contenido, afirma


Comunicación que es costumbre en el mercado de los derechos de
(ASOMEDIOS) autor y conexos incluir en los contratos de
autorización, licenciamiento o cesión una cláusula
para que se permita la explotación del contenido
protegido a través de cualquier medio conocido o por
conocer al momento de suscribir el contrato. Esta es
la costumbre tanto en Colombia como en el resto del
mundo, en la que el titular de derecho tiene libertad
de negarse o aprobar que dicha cláusula se incluya
en el contrato o negociar la inclusión de la cláusula a
cambio de un mayor pago o regalías diferenciales, es
decir, se le permite libremente negociar sobre la
explotación de sus derechos en medios
desconocidos.

Aduce que esto sucede porque el mercado de los


derechos de autor y conexo, en Colombia y en
cualquier parte del mundo, está ligado a una cadena
de valor de alta complejidad con multiplicidad de
agentes participantes en cada intercambio y en su
creación, como lo reconoce el estudio desarrollado
por Fedesarrollo denominado “Mercado de
Derechos de Autor en Colombia.”

Informa que en la creación de una obra audiovisual


intervienen diferentes personas, como, por ejemplo:
el director, el guionista, los actores, los músicos, etc.
Cada una de estas personas debe autorizar la
incorporación a la obra audiovisual de su aporte y,
por lo tanto, su derecho. Lo mismo sucede con una
composición musical, en la cual pueden participar
varios autores, cada uno manteniendo su derecho.
Esta complejidad hace necesaria la negociación
previa de usos futuros de la explotación de la obra,
en formatos que no están previstos en la actualidad.

24
Expediente D-14.038
M.P. Jorge Enrique Ibáñez Najar

Esta negociación incluso se da antes de que la misma


obra se realice, pues quienes invierten en su creación
quieren asegurarse que podrán explotar la obra a
futuro, como todo hombre de negocios lo haría
respecto de cualquier inversión bajo un esquema de
libre mercado. De ahí que sea tan difícil negociar
posteriormente, incluso décadas después, la
explotación de los derechos de todas las personas
que intervienen en la creación de una obra, que para
el caso de las obras audiovisuales pueden ser cientos,
cuando ya se pueda tener conocimiento de los
cambios tecnológicos o de mercado que dan lugar a
nuevos mecanismos de reproducción, comunicación
pública o puesta a disposición de la obra.

Asegura que esto, a su turno, tiene efectos negativos


para todos los titulares de derechos que participan o
tienen intereses en la obra determinada, pues de no
contarse con la autorización de absolutamente todos
los participantes, los demás se ven privados de que la
obra continúe siendo explotada y, por lo mismo,
generando ingresos para ellos a través del pago de
regalías específicas o por comunicación pública,
pagados a los que tienen derecho por ley.

Agrega que tal situación también afecta el flujo de


las ideas y representaciones culturales materializadas
en las obras que han quedado bloqueadas para su
explotación futura, afectando a los ciudadanos en
general.

La asociación interviniente finaliza señalando que, si


bien celebra, reconoce y respeta los derechos que
recaen sobre los autores, interpretes, productores
fonográficos, organismos de radiodifusión y, en

25
Expediente D-14.038
M.P. Jorge Enrique Ibáñez Najar

general, los titulares de derechos de autor y conexos,


el sistema de protección debe estar en equilibrio para
que no se afecten los derechos de quienes crean las
obras y se fomente el acceso a bienes culturales para
la ciudadanía en general.

Considera que, en el presente caso, la norma


demandada no protege realmente a los titulares de
derechos de autor y conexos, sino que limita su
derecho, y además tiene la potencialidad de restringir
el acceso cultural a la ciudadanía, por los efectos
prácticos que puede tener la norma. De igual manera,
genera un efecto nefasto para las políticas públicas
creadas hasta el momento de promoción de la
economía creativa y especialmente del audiovisual,
que se nutren de la inversión extranjera, afectando a
toda la cadena de valor creativa.
En representación de los productores independientes
del cine y el audiovisual, afirma que la Decisión 351
de 1993 de la Comunidad Andina prevalece sobre las
leyes nacionales que regulan la materia. En ese
sentido, refiere que la Ley 23 de 1982 y sus
posteriores reformas no pueden contrariar las
Asociación Colombiana disposiciones de la Decisión Andina 351.
de Productores
31 Independientes del Cine Como sustento de tal afirmación, trae a colación el
y el Audiovisual artículo 4 de la Decisión 472 de 1996, en el que se
12
(ASOCINDE) dispone la suspensión de una norma que contraríe las
disposiciones de la Comunidad Andina. Sobre esa
base, considera que el enunciado normativo
demandado no puede aplicarse a ninguna situación
jurídica ni generar efectos jurídicos.

Para la interviniente, el artículo 181 de la Ley 1955

12
La interviniente presentó dos escritos idénticos.
26
Expediente D-14.038
M.P. Jorge Enrique Ibáñez Najar

de 2019: i) contraría el artículo 13 de la Decisión


351 de 1993, al no permitirse a los titulares de los
derechos patrimoniales negociar bajo un alcance más
abierto y general, como lo dispone la Decisión 351
en mención; ii) desconoce el artículo 15 de la
Decisión 351 de 1993, puesto que la norma
comunitaria establece que las formas de
comunicación pública de una obra pueden llevarse a
cabo por cualquier procedimiento conocido o “por
conocerse” y; iii) contraría el artículo 20 de la Ley
23 de 1983, en lo relacionado con la obra por
encargo, ya que ésta se encuentra contemplada como
la presunción de la cesión de los derechos
patrimoniales de autor a favor del “encargante”. Por
tanto, considera que la aplicación de la norma
acusada provoca un desajuste en dicha figura, porque
solo permite la presunción al momento de la firma
del contrato, sin que ello corresponda con la
inversión realizada por el “encargante”.

El ciudadano interviniente expone que en su


experiencia como director, actor y guionista ha
trabajado con producciones internacionales, en las
que se incluye en el contrato de manera explícita la
cesión de los derechos inexistentes o desconocidos.
En ese sentido, considera que una renegociación de
Ciudadano Nicolás los contratos resulta demasiado onerosa e imposible
32
Reyes Rivera13 en la práctica, debido a que la cantidad de personas
que participan en producciones de tal magnitud
representa una dificultad para renegociar los
acuerdos pactados con cada uno de ellos.

Advierte que, de no incluirse la cláusula que permita


pactar derechos “por conocer”, las productoras

13
El interviniente presentó dos escritos idénticos.
27
Expediente D-14.038
M.P. Jorge Enrique Ibáñez Najar

acudirán a otros mercados en los que no exista tal


restricción, perjudicando a la industria y a los artistas
nacionales.

Destaca, asimismo, que el ordenamiento jurídico


cuenta con la Ley Pepe Sánchez (Ley 1835 de 2017),
que reconoce el pago de regalías por sindicaciones,
retransmisiones y re-exhibiciones, situación que
considera se ve afectada al tener que renegociar,
pues se genera un “limbo” presupuestal porque el
artista puede reclamar un pago diferente en cada
negociación, volviendo imposible retransmitir o
exhibir de nuevo la obra ya producida.

A modo de ejemplo, plantea que, si Paramount


quisiera vender para otro medio que no sea Amazon
su serie Jack Ryan, producida en Colombia, en lugar
de pagar las regalías a las que hay lugar hoy en día,
con base en los honorarios pagados en 2018 cuando
se realizó, deberán buscar a más de mil personas y
renegociarlas una a una para poder exhibir la serie en
un nuevo formato, y eso hace que sea imposible.
Como organización internacional que vela por los
intereses de la industria fonográfica en todo el
mundo, afirma que la limitación establecida por el
legislador al régimen de derechos patrimoniales de
Federación
autor y conexos no cumple con los criterios de
Internacional de
racionalidad y proporcionalidad. Ello, en la medida
Productores
en que la norma demandada excede los límites que
33 Fonográficos (IFPI)-
ha fijado la Corte para regular la materia, ya que i)
Oficina Regional para
afecta derechos interrelacionados con los derechos
América Latina y el
patrimoniales de autor y conexos, como lo son la
Caribe
autonomía de la voluntad privada y la libertad
contractual; ii) impide y afecta la normal explotación
de las obras y perjudica las expectativas de lucro de
los titulares; y iii) es desproporcional porque no

28
Expediente D-14.038
M.P. Jorge Enrique Ibáñez Najar

repercute en la protección del interés social o en la


garantía de los derechos fundamentales y, por el
contrario, los afecta.

Advierte que el derecho comunitario, en lo referente


al régimen de propiedad intelectual enmarcado en la
Decisión 351 de 1993, permite y faculta a los
titulares de derechos patrimoniales de autor y
conexos a autorizar, transferir o licenciar la
explotación de sus obras en medios conocidos o por
conocerse. De esta manera, considera que la norma
acusada desconoce las limitaciones constitucionales
a la protección de los derechos patrimoniales de
autor y conexos, por cuanto no complementa o
adiciona para su eficaz implementación el régimen
de propiedad intelectual comunitario, sino que lo
contraviene. Esta cuestión, a su juicio, supone la
vulneración de una de las limitantes que tiene el
legislador para desarrollar la protección
constitucional de la propiedad intelectual consagrada
en el artículo 61 de la Constitución, y desconoce la
transferencia de competencias que se configuró con
la suscripción y entrada en vigencia del Acuerdo de
Cartagena.

Finalmente, expone que la contradicción entre una


norma de derecho doméstico con una norma de
derecho comunitario que regula los derechos
patrimoniales de autor y conexos no implica la
inexequibilidad de la primera. Sin embargo, una
norma doméstica que obstaculiza o se opone a las
normas comunitarias en la materia, a su modo de
ver, viola la protección constitucional de la
propiedad intelectual, por cuanto desconoce uno de
los límites que ha identificado la Corte
Constitucional sobre el margen de configuración

29
Expediente D-14.038
M.P. Jorge Enrique Ibáñez Najar

legislativa que tiene el legislador para desarrollar


normas relativas a este régimen.
En representación de los productores fonográficos
señala que la norma acusada: i) limita
injustificadamente la autonomía de la voluntad
privada y la libertad contractual, y i) vulnera el
principio de la libertad de empresa.

Con apoyo de la jurisprudencia constitucional,


especialmente, en las Sentencias C-186 de 2011, C-
345 de 2017 y C-069 de 2019, afirma que la
estipulación de determinar ineficaces las cláusulas en
las que se ceda la explotación de las obras
desconocidas no se relaciona ni se justifica con
ninguna de las limitaciones constitucionales a la
autonomía de la voluntad privada y la libertad
Asociación para la
contractual.
Protección de los
Derechos Intelectuales
En ese sentido, manifiesta que la disposición acusada
34 sobre Fonogramas y
no implica la protección de derechos fundamentales
Videos Musicales
ni la prestación de un servicio público. Tampoco
(PROMÚSICA
protege el interés general, ya que los derechos
COLOMBIA)
patrimoniales de autor o conexos son derechos de
carácter particular. De igual forma, agrega que el
precepto demandado no previene el abuso del
derecho, debido a que la explotación de una obra en
medios conocidos o “por conocer” no afecta las
buenas costumbres, la seguridad, la tranquilidad o a
la sanidad medioambiental.

Por otra parte, refiere que la disposición acusada


vulnera tres elementos del núcleo esencial del
derecho a la libertad de empresa, a saber: i) la
concurrencia en el mercado, ii) la libre iniciativa
privada y iii) el derecho a recibir un lucro razonable
por la actividad ejercida.

30
Expediente D-14.038
M.P. Jorge Enrique Ibáñez Najar

Finalmente, advierte que la limitación contemplada


en el artículo 181 de la Ley 1955 de 2019 no
persigue los criterios que la jurisprudencia
constitucional, en Sentencia C-359 de 2016, ha
identificado como razonables y proporcionales para
limitar la libertad de empresa. Por lo tanto, considera
que la disposición acusada no tiene justificación
constitucional.

CONCEPTOS TÉCNICOS
SOLICITUDES DE EXEQUIBILIDAD SIMPLE
Experto Argumentos centrales
La autoridad interviniente considera que el hecho de
que se estipule en un acuerdo o contrato la
disposición abierta de los derechos patrimoniales de
autor o conexos para que estos sean explotados bajo
formas desconocidas e inexistentes y, por supuesto,
no reguladas al tiempo de convenir la trasferencia,
autorización o licencia, atenta contra el derecho
patrimonial del autor y genera incertidumbre sobre
esos mismos derechos y los de sus herederos.

Ministerio de Desde el punto de vista de la normativa


1
Relaciones Exteriores internacional, expone que la Decisión Andina 351 de
1993 tiene por finalidad proteger a los autores y
demás titulares de derechos sobre las obras del
ingenio en el campo literario, artístico o científico,
cualquiera que sea el género o forma de expresión, y
sin importar el mérito literario o artístico ni su
destino. Además, en lo relativo a los derechos
conexos, encuentra que esta decisión reconoce y
protege la labor y las prestaciones de los artistas,
intérpretes y ejecutantes, de los productores de
fonogramas y de los organismos de radiodifusión.
31
Expediente D-14.038
M.P. Jorge Enrique Ibáñez Najar

Con fundamento en lo dispuesto en sus artículos 30


y 36, que tratan sobre la transmisión y cesión de
derechos, y de los derechos conexos, afirma que
dichas normas han protegido los derechos
patrimoniales de autor y conexos por un lapso de 50
años, y que no contienen ninguna limitación para
que el autor enajene o explote su obra, siempre
dentro del marco del Convenio y de las normas
internas vigentes de cada país firmante.
Expone que lo que pretende el legislador con
regulaciones como la demandada no es limitar el
goce efectivo de los derechos patrimoniales de autor,
sino, por el contrario, permitir que los autores
puedan, al momento de decidir disponer de sus
derechos, tener el pleno conocimiento de las
condiciones bajo las cuales están realizando dicha
transacción. Además, al establecer que no se admite
el reconocimiento de derechos más amplios que los
expresamente concedidos por el autor, aunque se
autoricen expresamente formas de explotación o
Directores modalidades de utilización de derechos
Audiovisuales Sociedad patrimoniales de autor inexistentes o desconocidos al
2
Colombiana de Gestión momento de suscribir el contrato esta estipulación no
(DASC) será ineficaz solamente por lo establecido en la
norma acusada, sino por el solo hecho de que
efectivamente dichas modalidades no se encuentran
taxativamente enunciadas en el acuerdo legal.

La protección por la que se aboga de los derechos de


los autores y directores no se circunscribe
exclusivamente a una discusión en el ámbito
económico, de hecho, tiene un alcance mucho más
amplio, en el entendido de que, incluso, si se llegase
a declarar la inexequibilidad de la norma
demandada, se podría llegar a permear la esfera de

32
Expediente D-14.038
M.P. Jorge Enrique Ibáñez Najar

los derechos de autor de carácter moral, en tanto, con


estos medios de explotación o modalidades de
explotación inexistentes o desconocidos de los
derechos patrimoniales de autor y conexos, y con el
desarrollo de las nuevas tecnologías y su rapidez, no
se sabrá cómo serán utilizados y expuestos sus
derechos, ni en qué medida podrían llegar a
deformarse o desnaturalizarse, dejando a los autores
desprovistos de cualquier forma de amparo al haber
“aceptado” o “accedido” estas formas de
explotación. No se puede ignorar que los derechos
de autor morales son de carácter irrenunciable,
imprescriptible e inalienable, y hacen parte del
bloque de constitucionalidad.

Resalta que en Europa y, especialmente, en España,


desde 1996 las leyes de ese país establecen que la
transmisión de los derechos de explotación no
alcanza a las modalidades de utilización o medios de
difusión inexistentes o desconocidos al tiempo de la
cesión. Situación que busca revestir de especial
protección los derechos de los autores, al dejar sin
eficacia estipulaciones contractuales imprevisibles,
lo que de poder surtirse perdería toda equidad y
transparencia entre las partes que celebran o
convienen la transferencia, autorización o licencia de
sus derechos patrimoniales.

Sobre esto último, recuerda que en la Sentencia C-


069 de 2019, la Corte determinó que “todo acto de
transferencia se limita a las modalidades de
explotación vigentes al momento de su suscripción,
sin que sea válido la celebración de cesiones futuras
indeterminadas.”
Unidad Administrativa Luego de exponer algunas consideraciones generales
3
Especial- Dirección acerca del régimen de transferencia de los derechos

33
Expediente D-14.038
M.P. Jorge Enrique Ibáñez Najar

Nacional de Derecho de de autor (contrato de cesión, obra por encargo y


Autor transferencia por disposición legal), la autoridad
experta considera que si bien los artículos citados
por la accionante prevén formas de explotación o
utilización a través de cualquier procedimiento
conocido o por conocerse, lo cierto es que el artículo
31 de la Decisión Andina 351 de 1993 establece que
los usos o formas de explotación estarán restringidas
a las pactadas expresamente en los contratos de
transferencia o de licencia.

Explica que esta norma comunitaria busca otorgar


una mayor protección a los autores y titulares de
derechos patrimoniales de autor, dado que si bien la
legislación andina contempla formas de uso o
explotación por cualquier medio o forma conocida o
por conocer, los limita solo a aquellos que hayan
sido pactados de forma expresa en los contratos
respectivos, de manera, que en caso de surgir alguna
nueva forma de uso o explotación, la misma deberá
necesariamente ser pactada con el autor o titular de
derechos.

En su opinión, el inciso final del artículo 183 de la


Ley 23 de 1982 demandado no viola la Decisión
Andina 351 de 1993, por cuanto aquél busca
asegurar el cumplimiento de las normas que
conforman el ordenamiento jurídico de la
Comunidad Andina, más exactamente lo establecido
en el artículo 31 de la Decisión Andina 351 de 1993,
cumpliéndose de esta forma el principio de
complemento indispensable.

De cualquier forma, advierte que la demandante no


expone de manera clara de qué manera el inciso
demandado contraría las normas comunitarias o de

34
Expediente D-14.038
M.P. Jorge Enrique Ibáñez Najar

qué modo obstaculiza su aplicación, cuando, como


ha quedado demostrado, la disposición acusada lo
que persigue es armonizar la legislación nacional
con la normatividad andina y la implementación de
lo dispuesto en el artículo 31 de la Decisión Andina
351 de 1993.

Por último, sostiene que no es por vía de la acción


pública de inconstitucionalidad que la demandante
puede cuestionar el incumplimiento de obligaciones
emanadas de las normas o convenios que conforman
el ordenamiento jurídico de la Comunidad Andina,
pues para ello existe el Tribunal de Justicia de la
Comunidad Andina, órgano ante el cual se puede
instaurar la respectiva acción de incumplimiento, por
lo que la Corte Constitucional, en principio, no sería
competente para conocer y decidir si una norma
interna es contraria a las normas o convenios que
conforman el ordenamiento jurídico de la
Comunidad Andina.
Considera que la norma acusada tiene como
propósito proteger a los autores y artistas en la
disposición contractual de sus derechos,
particularmente frente a aquellas modalidades de
explotación hoy inexistentes o desconocidas, pero
que en el futuro pueden convertirse en importantes
medios de usufructo de las obras. Si el autor de un
Centro Colombiano de
guion cede los derechos patrimoniales de
4 Derechos de Autor
reproducción, distribución y comunicación al
(CECOLDA)
público a un productor audiovisual para la
explotación de dichos derechos en salas de cine, el
alcance de dicha cesión se entiende para tales usos y
medios pactados en el contrato. Dicha cesión no
permitiría que el productor audiovisual pudiese
reproducir y distribuir NFTs (Tokens No fungibles)
usando el guion del autor sin haber obtenido cesión

35
Expediente D-14.038
M.P. Jorge Enrique Ibáñez Najar

expresa frente a dicho medio o uso. Situaciones


como esta se presentarían si se declaran
inconstitucionales normas como la que pretende la
demanda, al permitirse, a favor del cesionario,
nuevas formas de explotación que no se pactaron al
momento de celebrar el contrato de cesión.

La ley colombiana garantiza que el objeto del


contrato de cesión de derechos patrimoniales sea
definido. Para tener el nivel de claridad suficiente es
mandatorio pactar cuáles son los medios de
explotación y derechos que tendrá el cesionario
sobre la obra. En la Sentencia C-069 de 2019, la
Corte Constitucional estableció que todo acto de
transferencia se limita a las modalidades de
explotación vigentes al momento de la suscripción
del acuerdo, sin que sea válida la celebración de
cesiones futuras indeterminadas.

El artículo 13 de la Decisión 351 de 1993 inicia


señalando que “el autor o, en su caso, sus
derechohabientes, tienen el derecho exclusivo de
realizar, autorizar o prohibir”, y procede a enunciar
los modos en que se pueden ejercer tales derechos.
Se trata de una lista abierta –a modo de cláusula
general de protección– bajo el entendido de que los
derechos patrimoniales de autor “son tantos como
formas de utilización de la obra sean posibles”
(Sentencia C-276 de 1996).

La demanda tiene varias imprecisiones. Una de ellas


consiste en que allí se menciona que las cesiones
frente a nuevos medios de explotación son
permitidas en países como Alemania, entre otros. Sin
embargo, en el caso alemán, ni siquiera se permite la
figura de la cesión de los derechos patrimoniales de

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Expediente D-14.038
M.P. Jorge Enrique Ibáñez Najar

autor, por cuanto Alemania pertenece a aquellos


países monistas en donde los derechos patrimoniales
y morales no pueden ser cedidos y, técnicamente, se
habla de licencias, más no de concesiones. La Ley
23 de 1982, basada, entre otras, en la Ley autoral
alemana, recoge diversos principios básicos
consagrados en dicha legislación respecto de la
imposibilidad de ceder más de lo expresamente
cedido por el autor, la prohibición de cesión de obra
futura y el principio de in dubio pro autore, que
precisamente son garantizados por la norma que se
acusa de inconstitucional.
La organización experta, que representa a los
escritores audiovisuales en Colombia, expone que el
Congreso de la República acudió favorablemente en
defensa de los autores y artistas, intérpretes y
ejecutantes, pues antes de la expedición del artículo
181 era una práctica común pactar en los contratos
de prestación de servicios acordados con
productores, editoras y distribuidores la cesión total
de los derechos patrimoniales de autor, con el
Red Colombiana de
agravante de que se cedían no sólo las modalidades y
Escritores
derechos de explotación “existentes y conocidos”
Audiovisuales, de
sino también aquellos derechos o modalidades de
5 Teatro, Radio y Nuevas
explotación “por conocerse” o futuras y
Tecnologías-Sociedad
desconocidas al momento de contratar. Esta práctica,
de Gestión Colectiva
a su juicio, resultaba desproporcionada y contraria a
(REDES SGC)
los intereses de autores y artistas por vaciar para
siempre de contenido la capacidad de disposición y
provecho sobre sus obras y prestaciones.

Explica que, si bien la rentabilidad del derecho hoy


no puede calcularse, mañana sí podría determinarse,
y al ceder el derecho futuro, este derecho dejaría de
representar una merecida ganancia para el autor o
artista (pasando a ser ganancia sólo para el productor

37
Expediente D-14.038
M.P. Jorge Enrique Ibáñez Najar

o distribuidor titular derivado que se lucra con el


éxito de esa nueva modalidad de explotación, sin
reconocimiento económico al autor quién fue el que
hizo posible la obra o prestación protegida). Así,
antes de la expedición del artículo 181 de la Ley
1955 los autores y artistas debían firmar
regularmente contratos de adhesión no solo cediendo
las modalidades de explotación y derechos
patrimoniales conocidos o existentes, sino también
aquellas modalidades y derechos por conocerse o
futuros. Hoy en día siguen suscribiendo
regularmente contratos de adhesión, pero al menos,
por disposición legal (del inciso demandado) pueden
reservarse los derechos sobre sus obras y
prestaciones, quedando con la posibilidad de
negociarlas y obtener nuevas ganancias en el futuro,
cuando existan.

Informa que los contratos que firman los autores y


artistas, como los escritores de REDES SGC, son
comúnmente contratos de adhesión que redactan las
empresas del sector creativo, editoras, productoras y
distribuidoras. Estos actores diseñan las condiciones
de los contratos de explotación de las obras y
prestaciones protegidas, y el autor o titular originario
ante el riesgo de que no sea contratado se somete a
tales condiciones, pues una cosa parece ser clara,
autores y creadores suele haber muchos, pero canales
de explotación de las obras más bien pocos.

Señala, por ejemplo, que el escritor del guion de una


obra audiovisual que, por ser muy exitosa, se explota
en diversas modalidades, es excluido de los
rendimientos económicos que produce su creación.
Esto ha conducido a que los escritores de obras
audiovisuales tengan que trabajar por proyectos y

38
Expediente D-14.038
M.P. Jorge Enrique Ibáñez Najar

como se dice coloquialmente “al día”. Y que por


cuenta de honorarios más bien bajos o limitados
descuiden sus prestaciones de seguridad social.
Afirma que en la actualidad son escasos los
escritores audiovisuales, actores y directores en edad
de pensionarse que pueden presumir de contar con
una pensión que les permita asegurarse su mínimo
vital al final de la vida.

Es por eso por lo que sostiene que el Congreso de la


República, a través de la expedición del inciso
demandado, respondió al llamado de atención que
hizo la Corte Constitucional en la Sentencia T-367
de 2009, en el sentido de actualizar la legislación
sobre los derechos de autor de suerte que en la
celebración de los contratos de cesión de derechos
patrimoniales se garanticen las condiciones
materiales mínimas de subsistencia para los autores.

De otra parte, aduce que el inciso acusado del


artículo 181 no vulnera la integración económica y
nacional, porque, contrario a lo que expresó la
actora, el legislador nacional, al expedir el artículo
181 de la Ley 1955, se expresó en los límites que
establece el principio comunitario de complemento
indispensable. Según este principio, las legislaciones
de los países miembros de la Comunidad Andina
solo pueden regular aspectos no contemplados en las
normas comunitarias o expresamente delegados por
el legislador andino a los legisladores nacionales.
Así, la expedición del inciso acusado se dio en
desarrollo de los artículos 97 y 108 de la Decisión
Andina 351 de 1993, que expresamente delegan en
los países miembros la forma como las personas
naturales o jurídicas pueden ser titulares de derechos
patrimoniales de autor y la forma como el titular

39
Expediente D-14.038
M.P. Jorge Enrique Ibáñez Najar

originario (creador de la obra) o el titular derivado


(adquirente de los derechos patrimoniales de autor)
pueden ejercer dicha titularidad.

De igual forma, considera que tampoco vulnera la


protección constitucional de la propiedad intelectual
porque, lejos de impedir el ejercicio de esta forma de
propiedad, el legislador le devolvió al autor su
capacidad de disponer sobre derechos o formas de
utilización no conocidas, que si bien la legislación
civil limitaba en su negociación por tratarse de
objetos contractuales inexistentes y por ello por
fuera del comercio, eran negociadas de manera
sistemática antes de la vigencia del inciso acusado.
Precisa que el objeto de las negociaciones no son las
obras en sí mismas, sino los derechos patrimoniales
sobre las obras, expresión de la facultad de decidir o
no sobre la forma en que el autor quiere explotar
económicamente su creación.

Refiere la demandante parte de una premisa falsa por


varias razones: i) el artículo 1518 del Código Civil
impide la negociación de objetos contractuales
inexistentes, como los derechos patrimoniales o
modalidades de explotación inexistentes, entonces,
es claro que negociar tales derechos o modalidades,
conforme a los artículos 1519 y 1521 del mismo
ordenamiento, representa negociar un objeto ilícito,
pues los derechos patrimoniales o modalidades de
explotación inexistentes estarían por fuera del
comercio; ii) negociar derechos patrimoniales de
autor o modalidades de explotación futuras va en
contravía del artículo 72 de la Ley 23 de 1982, el
cual surge de la necesidad de restringir la
negociabilidad o explotación de nuevos derechos o
modalidades de explotación sobre las obras, si no

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Expediente D-14.038
M.P. Jorge Enrique Ibáñez Najar

son susceptibles de estimación económica; iii) el


legislador no restringió la capacidad de negociar los
derechos patrimoniales de autor, ya que en caso de
que llegue a existir en el futuro el derecho o
modalidad de explotación respectiva, en el futuro y
cuando exista, el autor o titular originario tendrá
plena libertad de decidir sobre qué hacer con su
derecho o modalidad de explotación; iv) la
propiedad intelectual, entre la que se enmarca el
derecho de autor, tiene como toda forma de
propiedad una función social, que en favor de los
autores y artistas implica el aseguramiento a sus
derechos a la seguridad social y a su mínimo vital; v)
la norma demandada no puede suponer un perjuicio
para los autores, cuando busca llenar de nuevo de
contenido la capacidad de disposición económica
sobre sus obras; vi) la norma acusada se encuentra
en países con una exuberante producción audiovisual
como España, y no ha paralizado la industria
audiovisual española ni impedido que los
productores y distribuidores audiovisuales puedan
seguir generando rentabilidad en su favor. Por el
contrario, las corrientes legislativas de la Unión
Europea van hacia la idea de que existe una
importante brecha de valor entre las utilidades que
obtienen autores y artistas (sustancialmente
menores), y las utilidades que obtienen productores,
editores, distribuidores y radiodifusores (mucho
mayores), por cuenta de prácticas cuestionables
como los contratos Buy Out, por lo que el legislador
comunitario europeo con la Directiva 2019/790,
decidió crear herramientas que equilibraran y
mejoraran la posición contractual de los autores
como se explica antes.

Por último, asegura que la norma demandada no

41
Expediente D-14.038
M.P. Jorge Enrique Ibáñez Najar

vulnera los principios de la voluntad privada y de la


libertad de empresa, dado que los autores sí pueden
decidir libremente si negocian sus derechos o
modalidades de explotación, siempre que las mismas
existan, es decir, se consideren un objeto lícito o en
el comercio; y que la búsqueda de la protección de
los autores y artistas, su seguridad social y una justa
y equitativa remuneración por la explotación de sus
obras no sólo representan un beneficio individual,
sino que enriquezcan el patrimonio cultural de la
nación.
Luego de realizar algunas consideraciones generales
en torno a la régimen jurídico de los derechos de
autor, a la explotación económica de los derechos
patrimoniales de autor y la autonomía de la voluntad
privada junto con sus respectivas limitaciones, la
interviniente se refiere a la proporcionalidad de la
medida adoptada por el legislador en la norma
demandada.

Sobre esto último, afirma que la restricción impuesta


por el legislador respecto de la ineficacia de la
Universidad Externado
cláusula contractual que regule las diversas formas
de Colombia-Centro de
6 de explotación inexistentes o desconocidas al
Estudios de la
momento de celebrar el contrato, transferencia o
Propiedad Intelectual
licencia se encuentra justificada.

En su criterio, se trata de una medida pertinente y


suficiente dentro del abanico de opciones con las que
contaba el legislador para proteger a la posición
débil de las relaciones contractuales, esto es, al
autor. En ese sentido, la interpretación restrictiva en
favor del autor se erige como una garantía de
defensa y respaldo cuyo propósito es controlar el
contenido del contrato evitando favorecer posiciones
asimétricas.

42
Expediente D-14.038
M.P. Jorge Enrique Ibáñez Najar

A su modo de ver, el inciso final del artículo 181 de


la ley 1955 de 2019, al regular la ineficacia del
contrato que incorpore cláusulas sobre las formas o
medios que permiten explotar el derecho patrimonial
de autor que no existan al momento del celebrarlo, es
una medida proporcional que se ajusta a la
Constitución. Para la interviniente, la restricción
impuesta por el legislador se encuentra justificada
porque no desconoce ni las normas constitucionales
ni los acuerdos de integración regional que aduce la
accionante.

En consecuencia, dando aplicación al principio de


proporcionalidad y al “test débil de razonabilidad”,
considera que la restricción impuesta por el
legislador no introduce condiciones irrazonables o
desproporcionadas, pues su finalidad es la
salvaguardia de los derechos patrimoniales de autor,
y el medio, que es la ineficacia de las estipulaciones
contractuales que regulen las diversas formas de
explotación inexistentes o desconocidas al momento
de celebrar el contrato, transferencia o licencia, es
pertinente para garantizar dicho fin.

En suma, refiere que la restricción impuesta por el


legislador se encuentra justificada, pues no
desconoce ni las normas constitucionales ni los
acuerdos de integración regional que aduce la
accionante. El Congreso de la República, según su
parecer, ostenta libertad de configuración normativa
amplia y suficiente para adoptar medidas
conducentes y pertinentes que resguarden los
intereses patrimoniales de los autores, artistas,
intérpretes y ejecutantes mediante el reconocimiento
de nuevos derechos de orden patrimonial, así como

43
Expediente D-14.038
M.P. Jorge Enrique Ibáñez Najar

el establecimiento de medidas restrictivas tendientes


a favorecer las prerrogativas económicas que
ostentan los sujetos en mención.
Considera que el inciso final del artículo 181 de la
Ley 1955 de 2019 no desconoce el alcance de los
artículos 13 y 15 de la Decisión 351 de 1993, porque
dicho artículo es una limitación válida a la luz del
artículo 21 de mencionada Decisión. La limitación
que introduce no atenta contra la normal explotación
de las obras ni causan perjuicios injustificados a los
legítimos intereses del titular del derecho de autor,
porque no afecta un derecho cierto del titular. Y lo
anterior porque el titular de un derecho de autor no
tiene nada distinto a una mera expectativa respecto a
los réditos que le produzcan las formas de
explotación o modalidades de utilización de
derechos patrimoniales de autor que sean
inexistentes o desconocidas al momento del contrato.
Universidad del
7 Rosario-Facultad de Advierte que la demanda parte de una interpretación
Jurisprudencia sumamente restrictiva del artículo 30 de la Decisión
351 de 1993, porque considera que éste sólo puede
usarse para el desarrollo del “Principio de
complemento indispensable.” Dicho en otras
palabras, la demanda parte de la premisa según la
cual el derecho de cada país miembro sobre
contratos y obligaciones no puede modificarse si ello
implica de alguna manera un conflicto normativo
con el artículo 13 de la Decisión 351 de 1993, y si no
es necesario para la correcta aplicación del derecho
andino.

A su modo de ver, el artículo 30 de la Decisión 351


de 1993 sí le permite a un país miembro, como
Colombia, regular aspectos de su derecho de
contratos y de obligaciones, sin más límites que los

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Expediente D-14.038
M.P. Jorge Enrique Ibáñez Najar

establecidos en los artículos 31 y 32 de la


mencionada decisión. Ello quiere decir que cada país
miembro puede, por ejemplo, señalar en qué
condiciones una estipulación en un contrato que
verse sobre derechos patrimoniales de autor puede
ser ineficaz, sin que ello constituya una usurpación
de funciones.

Por otra parte, afirma que, desde la perspectiva del


derecho de contratos, una estipulación contractual en
virtud de la cual una de las partes transfiere, autoriza
o da en licencia a la otra sus derechos patrimoniales
de autor a cambio de una remuneración proveniente
de formas de explotación o modalidades de
utilización inexistentes o desconocidas puede ser
considerada ineficaz o, peor aún, ser considerada
abusiva. La razón de ello es que dicha estipulación
no nace para el derecho, pero si lo hiciera, crearía
una desigualdad injustificable entre las partes del
contrato.

Asimismo, refiere que una estipulación contractual


en virtud de la cual una de las partes transfiere,
autoriza o da en licencia sus derechos patrimoniales
de autor a cambio de una remuneración proveniente
de formas de explotación o modalidades de
utilización inexistentes o desconocidas genera
restricciones a la autonomía de los creadores e
impide la libre competencia. Ello se debe a que dicha
estipulación genera un vínculo de exclusividad entre
las partes (en virtud del artículo 15 de la Decisión
351 de 1993), la cual está sujeta a la duración del
contrato (salvo pacto en contrario). La exclusividad
de la transferencia, autorización o licencia impide
que el creador pueda negociar con otros productores
que estén desarrollando o tengan acceso a nuevas

45
Expediente D-14.038
M.P. Jorge Enrique Ibáñez Najar

formas de explotación o modalidades de utilización


de los derechos patrimoniales de autor que son
desconocidos hoy.

De esta manera, encuentra que la norma demandada


es coherente con las disposiciones sobre
estipulaciones abusivas, propias del derecho de
contratos, y las disposiciones sobre acuerdos
restrictivos de la competencia, y que su existencia en
el ordenamiento jurídico no genera problemas como
contradicciones o alteraciones.

Adicionalmente, advierte que lo que está “en juego”


con la norma demandada es la posibilidad de que los
creadores tengan derecho a autorizar o prohibir la
reproducción, comunicación o difusión pública de
sus obras en las nuevas formas o modalidades de
explotación de los derechos patrimoniales de autor
que vayan surgiendo. Visto de esta manera, la norma
demandada les da el poder a los creadores de
negociar los derechos de su obra de manera sucesiva
en el tiempo, en vez de negociar sus derechos en una
sola oportunidad.

Considera necesario tener en cuenta que los


creadores son la parte débil de los contratos que
involucran la transferencia, autorización o licencia
de los derechos patrimoniales de autor, tanto para
formas o modalidades de explotación existentes y
conocidas como inexistentes y desconocidas. Los
productores y, en general, las empresas de creación y
producción de contenido como las mencionadas en
la demanda son menores en número y cuentan con
muchos más recursos que los creadores. Como las
partes no tienen el mismo poder de negociación, el
derecho protege a la parte débil de estipulaciones

46
Expediente D-14.038
M.P. Jorge Enrique Ibáñez Najar

abusivas que la contraparte fuerte pueda incluir en


los contratos y que la otra parte se vea forzada a
aceptar.

De igual manera, encuentra necesario tener presente


que los creadores no tienen toda la información con
la que cuentan los productores respecto a las formas
y modalidades de explotación de los derechos
patrimoniales de autor. Y, por lo tanto, los primeros
dependen de la información que les brinden los
segundos para tener una idea de los ingresos que
produce la difusión pública de su obra. Esto permite
que los productores tengan mayor poder de
negociación y fijen de manera ventajosa los precios
de los contratos. Estas asimetrías de información
pueden llevar a contratos que sean ineficientes, bien
sea porque se produce mucho contenido (y
típicamente es de baja calidad) o porque se produce
muy poco (y hay una demanda insatisfecha). La
asimetría de información es una de las llamadas
“fallas de mercado” y precisamente por ello
justifica la intervención del Estado en la economía –
lo cual hace, en este caso, que la norma demandada
tenga un cariz distinto a la luz del artículo 334 de la
Constitución Política.

Concluye su intervención señalando que es posible


imaginar que la norma demandada traiga efectos
positivos para los creadores, en contra de lo que
sugiere la demanda. Si los creadores tienen una
expectativa de que van a ser mejor pagados, porque
van a poder negociar más cosas en su favor,
posiblemente haya más inversión en la generar ideas
sujetas al régimen de derechos patrimoniales de
autor. Ello puede implicar mejores ingresos y
contratos más equilibrados. Si las negociaciones

47
Expediente D-14.038
M.P. Jorge Enrique Ibáñez Najar

entre creadores y productores implican que los


segundos tienen que compartir información con los
primeros para poder negociar precios, ello beneficia
a los creadores, porque tendrán mejor información
para saber cuánto pueden producir sus obras (si es
que el público las acoge, que no necesariamente es el
caso). A su vez, si los creadores tienen mayor
libertad para buscar nuevos productores que realicen
sus ideas, se van a ver beneficiados por participar en
mercados con más demanda por sus productos. Así
pues, la norma demandada no necesariamente va a
conducir a los escenarios pesimistas que describe la
demanda.
SOLICITUD DE INEXEQUIBILIDAD
El Equipo de Conceptos Jurídicos de la Facultad de
Derecho, Ciencias Políticas y Sociales considera que
la disposición acusada vulnera la autonomía de la
voluntad y la libertad económica.

Como sustento de tal afirmación, a manera de


consideración preliminar, expone la inviabilidad de
la aplicación de la figura del bloque de
constitucionalidad como justificación de la
inexequibilidad de la norma acusada. Lo anterior,
Universidad Nacional
porque la jurisprudencia constitucional ha señalado
8 de Colombia-Equipo de
que las regulaciones directas sobre derechos morales
Conceptos Jurídicos
de autor son las que hacen parte del bloque de
constitucionalidad, mientras que, la disposición
demandada versa sobre derechos patrimoniales de
simple remuneración.

Desde ese punto de vista, fundamenta la protección


de la autonomía de la voluntad privada en la libertad
contractual, pues, considera que las modalidades de
explotación de derechos patrimoniales deben
respetar el principio de libertad de configuración. De

48
Expediente D-14.038
M.P. Jorge Enrique Ibáñez Najar

esta forma, estima que el precepto demandado limita


las estipulaciones contractuales que ya se dan en la
práctica.

Informa que los negocios jurídicos sobre los


derechos patrimoniales de autor se suelen dar de dos
formas: a través de licencias (autorización temporal
para el uso de la obra) o a través de la transmisión de
derechos (cesión de los derechos patrimoniales del
autor). Al respecto, considera que las mismas
condiciones y requisitos que rigen las cesiones y
licencias de las modalidades existentes de
explotación, deben regir la posibilidad de una
modalidad de usos de derechos patrimoniales
futuros.

Con base en dichas consideraciones, concluye que la


imposibilidad de permitir la explotación o utilización
de los derechos de autor en modalidades nuevas, aun
cuando esté expresamente pactado, constituye un
límite injustificado a la autonomía de las partes, a la
libertad económica y a la capacidad de negociación
del autor.

SOLICITUDES MIXTAS
La sociedad experta le solicita a la Corte, por un
parte, inhibirse de emitir un pronunciamiento de
fondo respecto de aquellos cargos que debaten un
supuesto incumplimiento de Colombia a sus
Sociedad de Autores y compromisos con la Comunidad Andina o una
9 Compositores de supuesta infracción de la norma demandada con las
Colombia (SAYCO) disposiciones del sistema andino de integración.
Advierte que la acción de inconstitucionalidad no es
el escenario pertinente para discutir si una norma
interna es contraria o no a una de orden comunitario;
y por otra, declarar exequible el inciso final del

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Expediente D-14.038
M.P. Jorge Enrique Ibáñez Najar

artículo 181 de la Ley 1955 de 2019 respecto de los


cargos restantes.

Lo anterior, por cuanto la norma demandada i) sí


podía ser expedida por el Congreso de la República,
ya que es el órgano competente para regular lo
relativo a la cesión y concesión de licencias de
derecho de autor (art. 30 de la Decisión Andina 351
de 1993), así como lo relativo a la titularidad de los
derechos patrimoniales de autor por parte de
personas naturales o jurídicas (art. 9 de la Decisión
Andina 351 de 1993); ii) es desarrollo del
ordenamiento comunitario andino a título de
complemento indispensable. Complemento
legislativo hecho en consonancia con la facultad
expresa de regular lo atinente a los contratos, según
lo dispone el artículo 30 de la Decisión Andina 351
de 1993 y la forma en la que las personas pueden
ejercer su titularidad originaria o derivada; iii) no
afecta la normal explotación de las obras. No
interfiere con las ventanas usuales de distribución y
comercialización de las obras. Tampoco con la
exhibición de obras en salas de cine o en plataformas
on line (para el caso de lo audiovisual), ni con el uso
de obras musicales en plataformas de streaming, ni
con las descargas en línea, mucho menos con la
venta de discos (para el caso del sector musical). De
ningún modo afecta la venta de ejemplares de libros,
ni la distribución de audiolibros, o la puesta a
disposición de libros electrónicos (para el caso de la
industria editorial); iv) constituye una restricción
justificada, adecuada, específica y proporcional al
principio de libertad contractual y a la autonomía
privada; y v) corresponde a una acción afirmativa del
legislador de protección a los creadores de la cultura,
hecha con un objetivo muy preciso: garantizar que si

50
Expediente D-14.038
M.P. Jorge Enrique Ibáñez Najar

en un futuro surgen nuevas formas de explotación y


usufructo de las obras (hoy inexistentes o
desconocidas), sus creadores tengan la oportunidad
de participar en los beneficios materiales de ésta.

Para el centro educativo experto el inciso de la


norma demandada regula tanto los negocios de
cesión de derechos como los negocios en los que se
otorgan licencias; dos situaciones que a su modo de
ver no son equivalentes, dado los efectos opuestos
que generan.

Desde ese punto de vista, trae a colación el artículo


61 de la Carta Política y el artículo 30 de la Decisión
Andina 351 de 1993 y, con base en ello, concluye
que el marco normativo aplicable habilita al
legislador para regular los negocios jurídicos sobre
derechos patrimoniales de obras protegidas por el
Pontificia Universidad
derecho de autor.
Javeriana-Centro de
Estudios de Derecho del
10 Sin embargo, manifiesta que, en el caso de la cesión
Entretenimiento,
de derechos patrimoniales, la ineficacia contemplada
Tecnología e
en la disposición acusada resulta en una restricción
Información (CENTI)
desproporcionada de la autonomía de la voluntad
privada, porque, bajo esta modalidad las partes del
negocio han manifestado la intención de conceder la
explotación de su obra respecto de todos los medios,
“los conozca o no”.

Por otra parte, considera que, en los negocios de


licencia de derechos patrimoniales de autor,
contrario a lo que ocurre con los negocios de cesión,
la ineficacia impuesta no restringe de manera
permanente y desproporcionada los derechos del
licenciatario. Lo anterior, porque el negocio de
licencia, por su naturaleza, no crea un nuevo titular

51
Expediente D-14.038
M.P. Jorge Enrique Ibáñez Najar

de un derecho de propiedad. Por consiguiente,


estima que la restricción demandada no afecta la
seguridad jurídica ni la libertad de empresa o la
propiedad privada.

En consecuencia, considera que el último inciso del


artículo 181 de la Ley 1955 de 2019 debe ser
declarado inexequible en lo que respecta a los
negocios jurídicos de cesión, mientras que, en lo que
atañe de los negocios jurídicos de licencia, debe
declararse exequible.

CONCEPTO SIN SOLICITUD EXPRESA


En representación de artistas intérpretes, ejecutantes
y productores fonográficos, la sociedad experta
expone que la autonomía de la voluntad privada y la
libertad contractual son condiciones inherentes al
ejercicio y disposición de los derechos de propiedad
intelectual, tanto del derecho de autor como de los
derechos conexos. Por lo tanto, asegura que la
propiedad intelectual es una modalidad sui generis
de propiedad.
Asociación Colombiana
de Intérpretes y En esa medida, enfatiza en que la autonomía de la
11 Productores voluntad es un derecho ligado a la dignidad humana,
Fonográficos en tanto se erige como el instrumento principal e
(ACINPRO) idóneo para satisfacer sus necesidades básicas. En tal
sentido, considera indispensable conferir un cierto
grado de autorregulación mediante la garantía de un
núcleo esencial de libertad contractual.

Por último, agrega que, mediante los artículos 13 y


15 de la Decisión Andina 351 de 1993, se han
determinado derechos o facultades a los autores de
prohibir o autorizar la comunicación pública,
inclusive a través de cualquier procedimiento

52
Expediente D-14.038
M.P. Jorge Enrique Ibáñez Najar

conocido o “por conocerse”.

E. Concepto del Ministerio Público

20. La Procuradora General de la Nación, en concepto número 7128 del 24 de


octubre de 2022, le solicita a la Corte declarar la exequibilidad del inciso final del
artículo 181 de la Ley 1955 de 2019. Considera que dicha norma constituye una
manifestación legítima del margen de configuración normativa del legislador en
materia de libertad contractual y de propiedad intelectual.

21. Al respecto, explica que el enunciado normativo demandado persigue una


finalidad que no está prohibida por la Constitución, pues “propende por salvaguardar
los derechos de los autores de obras que pueden verse menguados en el futuro por la
suscripción de una cláusula en los contratos de cesión o licencia de sus invenciones
que permita la explotación de estas por medios que, para la fecha de suscripción del
negocio jurídico no existan, pero que puedan llegar a conocerse con posterioridad y
generar ingresos importantes para el adquiriente o beneficiario de la autorización
que no eran previsibles para el creador al momento de la disposición.”14 De esta
manera, encuentra que “se trata de una norma que busca garantizar el equilibrio
contractual en los negocios relacionados con los derechos de autor, lo que resulta
consonante con el mandato contenido en el artículo 61 de la Carta Política”.15

22. Asimismo, advierte que la norma cuestionada contiene una medida


potencialmente adecuada para cumplir con la antedicha finalidad, puesto que por
ministerio de la ley se declara la ineficacia del pacto de la mencionada cláusula
contractual, “con lo cual (i) se impide que, por las dinámicas y las posiciones
dominantes del mercado, los autores de las obras deban ceder la explotación futura
de sus innovaciones por medios desconocidos; y (ii) se libera a los acreedores de la
carga de acudir a procesos judiciales para demostrar la naturaleza abusiva que, en
algunos casos, puede llegar a subyacer a dicha estipulación negocial.”16
23. Adicionalmente, resalta que con la medida objeto de reproche “no se restringe la
disposición de las prerrogativas patrimoniales de autor, dado que, una vez aparezca

14
Concepto del Ministerio Público, pp. 4-5.
15
Ibíd., p. 5.
16
Ibíd., p. 5.
53
Expediente D-14.038
M.P. Jorge Enrique Ibáñez Najar

un nuevo medio de explotación de obras, la norma examinada no impide que su


creador pueda enajenar las mismas con toda libertad, optando por exigir una
contraprestación adicional de adquirente inicial o renunciar a esta, negociar con
otro interesado el aprovechamiento, la innovación o reservarse para sí el derecho
respectivo.”17

24. De otra parte, el Ministerio Público considera que la norma demandada tampoco
desconoce el deber superior de integración regional, por cuanto, a su juicio, un
examen detenido de la norma andina permite advertir que no se presenta la antinomia
alegada por la actora. Sobre esta acusación, destaca que:

“… los artículos 13 y 15 de la Decisión Andina 351 de 1993 establecen el


derecho del autor de una obra a explotarla, entre otras formas, por medio de su
comunicación pública a través de los procedimientos ‘conocidos’ para la fecha
(ej. proyección, emisión, transmisión o explotación) o ‘por conocerse’ en el
futuro.

Así, bajo el amparo de las mencionadas disposiciones no se puede privar al


creador de la prerrogativa de aprovechar su innovación en el evento en que
aparezcan nuevos instrumentos que le permitan obtener lucro con esta, pero que
para la fecha de la adopción de la referida decisión comunitaria no existan.

En este sentido, las referidas normas andinas no regulan la posibilidad de que,


en un contrato de explotación de una obra, se pueda estipular una cláusula por
medio de la cual el autor disponga de su derecho a aprovechar en el futuro su
innovación con un instrumento nuevo que aparezca con posterioridad al
negocio jurídico.

Por consiguiente, el último inciso del artículo 181 de la Ley 1955 de 2019, en el
que se establece la invalidez de las cláusulas contractuales que dispongan la
cesión o licencia de la explotación de obras por medios inexistentes al momento
de la suscripción del negocio jurídico, no contradice los artículos 13 y 15 de la
Decisión Andina 351 de 1993, en tanto en éstos no se regula dicha materia.

Al respecto, se resalta que el referido precepto de la Ley 1955 de 2019 se


17
Ibíd., p. 5.
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Expediente D-14.038
M.P. Jorge Enrique Ibáñez Najar

enmarca en la potestad normativa que el artículo 30 de la Decisión Andina 351


de 1993 le concede a los Estados, indicando que ‘las disposiciones relativas a la
cesión o concesión de derechos patrimoniales y a las licencias de uso de las
obras protegidas, se regirán por lo previsto en las legislaciones internas de los
Países Miembros’.”18
25. Finalmente, asegura que al tener como finalidad la salvaguarda del autor frente a
eventuales acuerdos que en el futuro le impidan obtener provecho de sus obras, la
disposición demandada, prima facie, no parece ser contraria al mandato contenido en
el artículo 71 de la Constitución, que le impone al legislador la obligación de
fomentar la cultura en la ley del Plan Nacional de Desarrollo. Antes bien, refiere que
aquella se orienta a salvaguardar la propiedad intelectual del individuo, la cual merece
especial protección en los términos del artículo 61 de la Carta Política.

26. En cualquier caso, recuerda que en los juicios de constitucionalidad no se analiza


la conveniencia de las decisiones legislativas, sino que se examina exclusivamente la
salvaguarda de la supremacía de las normas de la Carta Política que, en una parte
significativa de la regulación de la vida en sociedad, le otorgan al legislador la
libertad para escoger las medidas que considere oportunas para optimizar los
mandatos superiores.

II. CONSIDERACIONES

A. Competencia

27. De conformidad con lo dispuesto en el artículo 241, numeral 4, de la


Constitución Política, la Corte es competente para conocer y decidir definitivamente
sobre la demanda de inconstitucionalidad de la referencia.

B. Cuestiones previas

28. Antes de analizar la constitucionalidad de la norma demandada, dadas las


particularidades de este caso, la Sala considera necesario tratar dos cuestiones previas.
18
Ibíd., pp. 5-6.
55
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M.P. Jorge Enrique Ibáñez Najar

La primera es la relativa a la viabilidad del juicio de constitucionalidad, valga decir, el


análisis preliminar sobre la vigencia de la norma demandada, sobre la eventual
configuración del fenómeno de la cosa juzgada y sobre la aptitud sustancial de la
demanda. La segunda es la relativa a la Decisión Andina 351 de 1993 y a la
interpretación prejudicial que del artículo 31 de ésta hizo el Tribunal de Justicia de la
Comunidad Andina.

a) Viabilidad del juicio de constitucionalidad

29. Se debe destacar que la norma demandada hace parte de la Ley 1955 de 2019,
“Por la cual se expide el Plan Nacional de Desarrollo 2018-2022. Pacto por
Colombia, Pacto por la Equidad.” Esta norma, al momento de proferirse esta
sentencia está vigente y produce efectos jurídicos, en la medida en que el proyecto
relativo al nuevo plan de desarrollo todavía está en trámite en el Congreso de la
República.

30. Del mismo modo, se debe poner de presente que el artículo 181 de la Ley 1955
de 2019, del cual hace parte la norma demandada, fue declarado exequible, por los
cargos analizados, en la Sentencia C-157 de 2021. El cargo que analizó la Sala en esta
sentencia es sustancialmente diferente a los cargos que plantea la demanda. En efecto,
en dicha sentencia la Sala se ocupó de resolver el siguiente problema jurídico:

“De conformidad con los cargos propuestos y la delimitación del problema


jurídico, le corresponde a la Corte resolver ¿si durante el desarrollo del
procedimiento de aprobación del artículo 181 de la Ley 1955 de 2019, se
vulneró el principio democrático, consagrado en los artículos 157 y 160 de la
Constitución, al eludir el debate sobre la disposición demandada en la
Plenaria de la Cámara de Representantes, así como en la Plenaria del Senado
que acogió la totalidad del texto aprobado por la primera célula legislativa?

31. Como puede verse, el cargo que ya estudió y resolvió la Sala en la Sentencia C-
157 de 2021 tiene dos diferencias relevantes frente a los que se plantean en esta
oportunidad. La primera y más evidente es la de que en aquél se señala como
vulneradas normas constitucionales que ahora no se mencionan, pues la
argumentación de la demanda sub examine se construye a partir de otros referentes.
La segunda es la de que aquél iba dirigido en contra de todo el contenido del artículo

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Expediente D-14.038
M.P. Jorge Enrique Ibáñez Najar

181 de la Ley 1955 de 2019, mientras que los que ahora se analizan se circunscriben a
la norma enunciada en el inciso final de dicho artículo. Por lo tanto, respecto de los
cargos planteados en la demanda que ahora se estudia no se ha configurado el
fenómeno de la cosa juzgada constitucional19 y, en consecuencia, la Sala puede
pronunciarse sobre la exequibilidad de la norma demandada.

32. Por último, en lo que atañe a la aptitud sustancial de la demanda, la Sala destaca
que ella fue admitida por el magistrado sustanciador, por considerar que cumplía
todos los requisitos exigibles para ello. Sin embargo, frente a la petición de algunos
de los intervinientes, concretamente SAYCO y la Universidad Libre de Colombia, a
continuación, la Sala Plena realizará el examen de aptitud sustantiva de la demanda,
en los siguientes términos.

33. Los artículos 2 y 6 del Decreto Ley 2067 de 1991, “por el cual se dicta el
régimen procedimental de los juicios y actuaciones que deban surtirse ante la Corte
Constitucional,” establecen los requisitos que debe cumplir toda demanda de
inconstitucionalidad.

34. De ese modo, el artículo 2 dispone que la acción pública de inconstitucionalidad


debe presentarse por escrito y en duplicado y que, en su contenido, el demandante
debe: (i) señalar las normas censuradas y transcribirlas o adjuntar un ejemplar de su
publicación oficial; (ii) indicar las disposiciones constitucionales que se estiman
infringidas; (iii) presentar las razones por las cuales dichas normas se consideran
violadas; (iv) si se trata de la existencia de un vicio en el proceso de formación de la
norma, se debe, además, indicar el trámite previsto en la Constitución para expedir el
acto demandado y el modo en que fue desconocido y; (v) explicar la competencia de
la Corte Constitucional para conocer sobre la demanda.

19
Por medio de la Sentencia C-007 de 2016, esta Corporación analizó la definición, los efectos y las diferencias relativas
a la cosa juzgada constitucional. En torno a su definición, reiteró lo dispuesto en la Sentencia C-774 de 2001, señalando
que “es una institución jurídico procesal que tiene su fundamento en el artículo 243 de la Constitución Política (…)
mediante la cual se otorga a las decisiones plasmadas en una sentencia de constitucionalidad, el carácter de
inmutables, vinculantes y definitivas.” En ese sentido, cuando se comprueba la existencia de cosa juzgada se crea una
prohibición “para que el juez constitucional vuelva a conocer y decidir sobre lo resuelto.” Así entonces, con la
finalidad de revisar la existencia de la cosa juzgada, es necesario analizar dos elementos fundamentales: (i) identidad de
objeto e (ii) identidad en el cargo de inconstitucionalidad. Respecto a esta tipología, la Corte ha determinado que la cosa
juzgada se compone por diferentes categorías, tales como la “cosa juzgada formal y material, absoluta y relativa,
relativa implícita y relativa explícita y, finalmente, aparente.”
57
Expediente D-14.038
M.P. Jorge Enrique Ibáñez Najar

35. Respecto a la exigencia de exponer las razones por las cuales se considera que se
vulneran las normas constitucionales, la Corte, de manera pacífica y reiterada, ha
indicado que tales razones deben satisfacer unas condiciones mínimas para que sea
posible realizar el control de constitucionalidad.20 Lo anterior, se traduce en que solo
habrá lugar a iniciar un juicio de inconstitucionalidad, cuando la acusación presentada
se apoye en razones claras, esto es, cuando la acusación formulada por el actor es
comprensible y de fácil entendimiento; ciertas, si la acusación recae directamente
sobre el contenido de la disposición demandada y no sobre una proposición jurídica
inferida o deducida por el actor; específicas, en cuanto se defina o se muestre en
forma diáfana la manera como la norma vulnera la Carta Política; pertinentes, cuando
se utilizan argumentos de naturaleza estrictamente constitucional y no razones de
orden legal, personal, doctrinal o de simple conveniencia y; suficientes, en la medida
en que la acusación contenga todos los elementos fácticos y probatorios que devienen
necesarios para adelantar el juicio de inconstitucionalidad, de forma que suscite por lo
menos una sospecha o duda mínima sobre la constitucionalidad del precepto. Esto es:
“plantear al menos un cargo concreto de inconstitucionalidad que satisfaga dichas
condiciones mínimas, es decir, debe proponer verdadera controversia de raigambre
constitucional.”21

36. De acuerdo con lo anterior, la jurisprudencia ha sostenido de manera consistente


que estas exigencias son plenamente compatibles con el carácter público de la acción
de inconstitucionalidad, pues “(…) las acusaciones en contra de normas adoptadas
por órganos representativos se apoyen en razones con aptitud para poner en duda la
validez constitucional de la regulación, de modo que pueda apreciarse, al
menos prima facie, un riesgo para la supremacía de la Constitución.”22 Ahora bien,
la imposición de exigencias excesivamente rigurosas puede traer como consecuencia
“(…) reservar la acción solo a ciudadanos con especial formación en métodos de
interpretación legal y constitucional,”23 lo que implica desconocer su carácter
público, la vigencia del principio de supremacía constitucional (art. 4 C.P.), el
derecho a participar en el control del poder político (art. 40-6 C.P.) y el acceso a la
administración de justicia (art. 229 C.P.). La importancia de la acción pública de
inconstitucionalidad en el sistema jurídico colombiano justifica la existencia de

20
Cfr. Corte Constitucional, sentencias C-980 de 2005 y C-501 de 2014.
21
Cfr. Corte Constitucional, sentencias C-509 de 1996, C-237 de 1997, C-447 de 1997 y C-426 de 2002.
22
Cfr. Corte Constitucional, Sentencia C-292 de 2019.
23
Ibidem.
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Expediente D-14.038
M.P. Jorge Enrique Ibáñez Najar

requisitos mínimos y razonables para que la Corte pueda pronunciarse de fondo y para
evitar que cualquier tipo de acusación pueda invalidar una decisión del Congreso de la
República, que tiene pleno sustento en el principio democrático y que se presume
acorde con la Constitución.

37. En ese sentido, y como se mencionó en precedencia, la Sociedad de Autores y


Compositores de Colombia -SAYCO- y la Universidad Libre de Colombia
cuestionaron la aptitud de algunos cargos de la demanda. Respecto a SAYCO, solicitó
a la Corte inhibirse respecto a la censura sobre el supuesto incumplimiento de
Colombia a sus compromisos con la Comunidad Andina o una supuesta infracción de
la norma demandada con las disposiciones del sistema andino de integración, que
corresponde al primer cargo. Frente a la Universidad Libre de Colombia, sostuvo que
los argumentos en los que se funda el segundo cargo por violación de los artículos 61
y 150.24 de la Constitución recaen principalmente sobre efectos hipotéticos de la
norma demandada y resultan ser un análisis sobre su inconveniencia, sin establecer
una metodología clara que permita deducir la razonabilidad de las limitaciones de la
norma demandada en lo que atañe a los procesos de transferencia, autorización o
licencia de derechos patrimoniales de autor o conexos.

38. Preliminarmente, es preciso señalar que, el análisis sobre la admisión de la


demanda en relación al primer cargo se realizará únicamente sobre las normas
constitucionales que se consideran infringidas, es decir, los artículos 9, 121, 150.16 y
227 de la Constitución, en tanto que, como se explicará detalladamente en el siguiente
literal, relativo al estudio del artículo 31 de la Decisión Andina 351 de 1993 y la
interpretación prejudicial realizada por el Tribunal de Justicia de la Comunidad
Andina el 15 de diciembre de 2022, dicha disposición, para el caso concreto, no
constituye parámetro de constitucionalidad.

Análisis del cargo primero

39. Realizada la anterior aclaración, la Sala Plena evaluará la admisibilidad del


cargo primero. Para ese efecto, la Corte constata que, respecto a la claridad, los
argumentos expuestos por la demandante permiten identificar que, en criterio de la
actora, la norma censurada prohíbe al autor de una obra establecer las formas de
explotación o modalidades de utilización de sus derechos patrimoniales que sean

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M.P. Jorge Enrique Ibáñez Najar

inexistentes al momento de suscribir el acuerdo, aspecto que desborda la competencia


del legislador en la materia, en atención a los compromisos internacionales adquiridos
por Colombia al respecto.

40. Aunado a ello, el cargo cumple con el requisito de certeza, en la medida en que
este se construye no desde la perspectiva subjetiva y particular de la demandante, sino
de una proposición jurídica existente en el ordenamiento jurídico, cuya aplicación, en
su criterio, es contrario a las disposiciones de la Carta Política, particularmente, lo
contenido en el artículo 9 de la Carta Política.

41. Ahora bien, el cargo se acata la especificidad, pues los argumentos señalados,
no sólo ostentan un contenido de índole constitucional, sino que se exponen con
puntualidad lo que la actora considera contrario a la Carta Política, lo cual,
adicionalmente, supone el cumplimiento del requisito de pertinencia, dado que las
consideraciones nacen en la Constitución Política y no en otro tipo de aspectos que,
lejos de contribuir con elementos de juicio para llevar a cabo el análisis de
inconstitucionalidad, hayan demostrado un enfoque con finalidad distinta a la
pretendida.

42. Por lo expuesto, el cargo logra sembrar en la Sala Plena una mínima duda sobre
su constitucionalidad, situación que conlleva a concluir con la suficiencia en los
argumentos, y, por consiguiente, llevar a cabo el estudio de fondo del cargo
formulado en la demanda.

Análisis del cargo segundo

43. En este punto, la Sala Plena confirma que el cargo presentado en la demanda de
inconstitucionalidad acata el requisito de claridad, puesto que es factible advertir que,
la pretensión de la actora se circunscribe en puntualizar que la norma enjuiciada limita
irrazonablemente los derechos patrimoniales de autor protegidos por los artículos 61 y
150.24 de la Carta Política, esencialmente, frente a la libre utilización y explotación
de sus obras.

44. En lo referente a la certeza, al igual que los demás cargos de la demanda, la


censura en contra del artículo 181 (parcial) de la Ley 1955 de 2019, se sustenta sobre

60
Expediente D-14.038
M.P. Jorge Enrique Ibáñez Najar

la existencia de una norma real que hace parte del ordenamiento jurídico vigente, sin
que, del texto de la demanda pueda precaverse algún grado interpretativo frente a su
alcance, razón por la cual se entiende satisfecha tal exigencia.

45. A su turno, contrario a lo expresado por la Universidad Libre de Colombia, el


cargo es tanto específico como pertinente, no sólo porque señala con alto grado de
contundencia la razón y el motivo de la eventual inconstitucionalidad de la
disposición censurada, sino también, porque denota un esfuerzo argumentativo que se
sustenta desde una visión de rango constitucional, como lo es, la eventual restricción
que la actora le atribuye a esta frente a la protección que la propia Constitución
garantiza a los derechos de autor.

46. En síntesis, y en los términos anteriormente expuestos, para la Sala Plena el


cargo formulado genera una mínima duda capaz de impulsar el análisis de fondo la
norma censurada sobre la base del cargo presentado por la demandante, es decir, que
se observó el requisito de suficiencia.

47. En vista de las anteriores circunstancias, la Sala se pronunciará de fondo sobre la


constitucionalidad de la norma demandada.

b) El artículo 31 de la Decisión Andina 351 de 1993 y su interpretación


prejudicial hecha por el Tribunal de Justicia de la Comunidad Andina el 15 de
diciembre de 2022

48. Como se indicó en los antecedentes de esta providencia, conforme a la prueba


decretada en su oportunidad, el 15 de diciembre de 2022 el Tribunal de Justicia de la
Comunidad Andina allegó al proceso la interpretación prejudicial del artículo 31 de la
Decisión 351 de 1993, que trata sobre las formas de explotación que se pueden pactar
en un contrato de transferencia de derechos patrimoniales de autor y conexos, así
como de autorización o licencia de uso, al amparo de dicha normativa comunitaria.

49. Por su importancia ilustrativa para la solución de la presente controversia, a


continuación, se transcribirá textualmente el contenido del mencionado documento:

61
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M.P. Jorge Enrique Ibáñez Najar

“1. Sobre las formas de explotación que se pueden pactar en un contrato de


transferencia de derechos patrimoniales, así como de autorización o
licencia de uso, al amparo de lo establecido en el Artículo 31 de la Decisión
351

1.1. El Artículo 31 de la Decisión 351 dispone lo siguiente:

«Artículo 31.- Toda transferencia de los derechos patrimoniales, así como


las autorizaciones o licencias de uso, se entenderán limitadas a las formas de
explotación y demás modalidades pactadas expresamente en el contrato
respectivo.»

(Énfasis añadido)

1.2. El Artículo 31 de la Decisión 351 reconoce la libertad contractual de las


partes para incluir, como objeto del contrato de transferencia de derechos
patrimoniales, las modalidades de explotación del derecho (de autor o
conexo) transferido, autorizado o licenciado. Al referirse la norma a
«pactadas expresamente», queda claro que se debe identificar en el contrato,
de manera expresa, la modalidad de explotación.

1.3. La identificación de la modalidad de explotación no puede ser


indeterminada, como sería aquella que dice «cualquier otra modalidad de
explotación que aparezca en el futuro», sino que, por lo menos, debe
identificar el género de la modalidad de explotación, o individualizar el
medio o la tecnología de la explotación —la que puede ser incipiente o
experimental—, o indicar algunos rasgos de la modalidad de explotación que
permitan su identificación futura.

1.4. Dicho en otros términos, incluye tanto la determinación precisa de una


forma de explotación ya existente como aquellas que de modo razonable se
pueden deducir o inferir de lo expresamente pactado en el contrato. Así, por
ejemplo, es válido consignar en el contrato «todas aquellas formas de
explotación que se realicen a través del internet». En este ejemplo, al menos
se está identificado el medio (o la tecnología) de la explotación, por lo que si
en el futuro aparecen nuevas aplicaciones tecnológicas que permiten la
explotación de derechos de autor o derechos conexos, utilizando el internet,
62
Expediente D-14.038
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tales aplicaciones se encuentran comprendidas dentro de lo pactado, pues lo


pactado expresamente aludió a «todas aquellas formas de explotación que se
realicen a través del internet».

1.5. Así, las partes podrían pactar expresamente lo que se conoce como
«cláusulas catch-all», esto es, cláusulas generalmente incluidas al final de
una enumeración ejemplificativa que abarca a todo el género enumerado e
incluye, por inferencia, las especies no enumeradas directamente pero que
obedecen a las características del género. De esta manera, por ejemplo, si un
contrato aludiera a la «distribución de la obra por casete, disquete, disco
compacto (CD) y otros soportes materiales susceptibles de lectura por
dispositivos analógicos, digitales o electrónicos de reproducción», es claro
que no quedarían excluidos otros soportes materiales como el disco versátil
digital (DVD), el disco Blu-ray grabable (BD-R) o el disco Blu-ray
regrabable (BD-RE), aunque estos no hayan sido textualmente enumerados o
incluso no se los conociera en el momento del contrato.

1.6. En reconocimiento de las prácticas comunes en el mercado de los


derechos de autor y derechos conexos, este Tribunal considera que el
Artículo 31 de la Decisión 351 debe interpretarse en un sentido amplio, lo
que significa que toda transferencia, autorización o licencia de uso de
derechos patrimoniales de autor o derechos conexos estará limitada por las
formas de explotación y modalidades pactadas expresamente en el contrato,
lo que incluye aquellas razonablemente deducidas o inferidas del texto
expreso pactado en el contrato.

1.7. Sí es posible, por tanto, que las partes acuerden una transferencia,
autorización o licencia por medio de la individualización descriptiva y
ejemplificativa de las formas y modalidades de explotación en función de la
tecnología vigente o de las tecnologías nuevas, incipientes o en fase
experimental. Por la naturaleza tuitiva de la propiedad intelectual, el autor o
intérprete conserva todos los derechos que no ceda, pero podrá ceder sus
derechos si manifiesta su acuerdo con relación a formas y modalidades de
explotación estricta o latamente definidas.

1.8. Lo anterior guarda armonía con la integralidad de la Decisión 351, en


la cual diversos artículos reconocen la multiforme y abierta disposición y uso
63
Expediente D-14.038
M.P. Jorge Enrique Ibáñez Najar

de los derechos de autor y derechos conexos. Así, por ejemplo, los Literales
a) y b) del Artículo 13 de la Decisión en comento, reconocen el derecho del
autor o sus derechohabientes a reproducir y comunicar públicamente la obra
por cualquier forma, medio o procedimiento.

1.9. De igual manera, el Literal i) del Artículo 15 de la Decisión 351 define


como “comunicación pública” de la obra: «[E]n general, la difusión, por
cualquier procedimiento conocido o por conocerse, de los signos, las
palabras, los sonidos o las imágenes» (Énfasis añadido). El texto de esta
norma de hecho reconoce como relevantes para el ejercicio de los derechos
de autor y derechos conexos los procedimientos futuros de la comunicación
pública de las obras.

1.10. En virtud de la interpretación sistemática explicada en los párrafos


anteriores, este Tribunal observa que el Artículo 31 de la Decisión 351
reconoce implícitamente el derecho de los titulares de derechos de autor y
derechos conexos de negociar la transferencia, autorización y concesión de
licencias por cualquier forma de explotación y modalidad actual o en
desarrollo (v.g., en fase de experimentación); definida, descrita, delimitada o
ejemplificada; en respeto de la autonomía de la voluntad de las partes y los
usos comunes del mercado pertinente, siempre y cuando no se pretenda
extender el alcance de la cesión a todas las formas y modalidades de
explotación; es decir, a un límite excesivamente incierto y difuso.

1.11. Deben entenderse transferidas las modalidades expresamente


determinadas, de modo que el titular se reserva para sí las modalidades que
no constan en el contrato. Así, por ejemplo, se puede licenciar la
reproducción de una obra, mas no su distribución.

1.12. En el contrato respectivo se debe precisar si la licencia del derecho es


con exclusividad o no, así como otros aspectos como el plazo, si es a título
oneroso o gratuito, etc.

En los términos expuestos, el Tribunal de Justicia de la Comunidad Andina


deja consignada la presente Interpretación Prejudicial para ser aplicada por
la autoridad consultante al resolver el proceso interno No D-14038, la que
deberá adoptarla al emitir el correspondiente fallo de conformidad con lo
64
Expediente D-14.038
M.P. Jorge Enrique Ibáñez Najar

dispuesto en el Artículo 35 del Tratado de Creación del Tribunal de Justicia


de la Comunidad Andina, en concordancia con el Artículo 128 párrafo
tercero de su Estatuto.

El suscrito Secretario del Tribunal de Justicia de la Comunidad Andina, en


ejercicio de la competencia prevista en el Literal c) del Artículo 19 del
Estatuto del Tribunal y en el Literal e) del Artículo Segundo del Acuerdo
02/2021 del 5 de marzo de 2021, certifica que la presente Interpretación
Prejudicial ha sido aprobada por los Magistrados Gustavo García Brito, Luis
Rafael Vergara Quintero, Hernán Rodrigo Romero Zambrano y Hugo R.
Gómez Apac en la sesión judicial de fecha 15 de diciembre de 2022, conforme
consta en el Acta 45-J-TJCA-2022.

[Siguen firmas]”

50. Sobre esa base, la jurisprudencia de esta Corporación ha indicado que, como
resultado del proceso de integración entre los Estados, se edifica un sistema relacional
entre los países participantes, el cual se conoce como “derecho comunitario” o
“derecho de la integración.” Su origen, “responde a la necesidad de los Estados de
uniformar el manejo de ciertos asuntos que les resultan comunes, especialmente en
materia económica, sin descartar otros órdenes como el político o el militar, sobre la
base de la creación de un ordenamiento jurídico especial, provisto de unas reglas y
principios propios, aplicable a todos los miembros que concurren a la unión, que, si
bien tiene su origen en un tratado internacional, lo cierto es que, con ocasión de ese
mismo acuerdo, adquiere una nota distintiva para su regulación, por virtud de la
cual, para efectos de su expedición, no es necesario recurrir, en cada caso, ni al
esquema de negociación tradicional de los tratados internacionales, ni a los
procedimientos ordinarios previstos en el derecho interno.”24

51. De conformidad con los artículos 9 y 227 de la Carta Política,25 el Estado


colombiano está facultado para participar en tales procesos de integración, motivo por
24
Cfr. Corte Constitucional, Sentencia SU-081 de 2020.
25
“Artículo 9. Las relaciones exteriores del Estado se fundamentan en la soberanía nacional, en el respeto a la
autodeterminación de los pueblos y en el reconocimiento de los principios del derecho internacional aceptados por
Colombia. De igual manera, la política exterior de Colombia se orientará hacia la integración latinoamericana y del
Caribe”. “Artículo 227. El Estado promoverá la integración económica, social y política con las demás naciones y
especialmente, con los países de América Latina y del Caribe mediante la celebración de tratados que sobre bases de
equidad, igualdad y reciprocidad, creen organismos supranacionales, inclusive para conformar una comunidad
65
Expediente D-14.038
M.P. Jorge Enrique Ibáñez Najar

el cual ratificó el proceso realizado en el Acuerdo de Cartagena que permitió la


creación de la Comunidad Andina de Naciones. Como parte de dicho acuerdo, se
decidió que los órganos comunitarios estarían habilitados para formular un sistema
normativo “con el vigor y la eficacia requeridos para que aquél[o]s pudieran regular
directamente las cuestiones atinentes a la materia de integración y la conducta de los
países comprometidos y de sus habitantes, sin tener que recurrir a los procedimientos
ordinarios del derecho interno de cada país.”26

52. Cabe destacar que “[l]a integración normativa se acordó exclusivamente en


materias económicas, comerciales, aduaneras, industriales y financieras 27, y se
dispuso, a su vez, la creación de un ordenamiento jurídico de la Comunidad Andina,
agrupado por el conjunto de normas dispuestas, hoy en día, en el artículo 1° de la
Decisión 472 de 199928. Por su origen, este marco normativo también suele
denominarse derecho supranacional.”29

53. La aplicación en el derecho interno de las normas del derecho comunitario,


según los pronunciamientos de esta Corporación, se incorporan al ordenamiento
jurídico de forma directa, con similar rigor y valor que las leyes proferidas por el
Congreso de la República, “pero dotadas de preeminencia y de aplicación
preferencial. En efecto, en la Sentencia C-1490 de 200030, la Corte precisó que, por
ejemplo, en el caso de las decisiones adoptadas por la Comisión del Acuerdo de
Cartagena, las mismas no requieren haber sido ratificadas previamente por el
Congreso de la República para que su cumplimiento sea obligatorio, pues sus
disposiciones son directamente aplicables a nivel interno, sin necesidad de que se
sometan al trámite ordinario de incorporación (CP arts. 189, 150.16 y 241.10).”31

latinoamericana de naciones. La ley podrá establecer elecciones directas para la constitución del Parlamento Andino y
del Parlamento Latinoamericano”. Énfasis por fuera del texto original.
26
Cfr. Corte Constitucional, Sentencia C-228 de 1995.
27
Véase, al respecto, el Acuerdo de Integración Subregional Andino o Acuerdo de Cartagena. Fuente:
[Link]
28
Decisión 472 de 1999, “Codificación del Tratado de creación del tribunal de justicia de la Comunidad Andina”. La
norma en cita dispone que: “Artículo 1. El ordenamiento jurídico de la Comunidad Andina, comprende: a) El Acuerdo
de Cartagena, sus protocolos e instrumentos adicionales; b) El presente tratado y sus protocolos modificatorios; c) Las
decisiones del Consejo Andino de ministros de relaciones exteriores y la Comisión de la Comunidad Andina; d) Las
resoluciones de la secretaría General de la Comunidad Andina; y e) Los convenios de complementación industrial y
otros que adopten los Países Miembros entre sí y en el marco del proceso de la integración subregional andina”.
29
Cfr. Corte Constitucional, Sentencia SU-081 de 2020.
30
M.P. Fabio Morón Díaz.
31
Cfr. Corte Constitucional, Sentencia SU-081 de 2020.
66
Expediente D-14.038
M.P. Jorge Enrique Ibáñez Najar

54. Dicha situación es posible, por cuanto “al momento en que se avaló la creación
de los organismos que integran el Acuerdo de Cartagena, también se autorizó
constitucionalmente la transferencia de competencias soberanas por parte de los
Estados a dichas autoridades supranacionales, con el propósito de mantener un
esquema de unidad entre los Países Miembros, en términos normativos y de justicia,
en lo que comporta a las materias objeto de integración.”32 Por consiguiente, la
pretensión de la supranacionalidad es la uniformidad y el trato igualitario para sus
miembros, “lo cual solo se puede lograr a través de una organización con poderes
suficientes para decidir autónomamente, en el marco de su tratado constitutivo, la
regulación y las formas de protección del proceso de unificación, sin tener que
recurrir en cada caso a la formalización de tratados públicos, sujetos a la
aprobación legislativa o a cualquier otra técnica similar.”33

55. En ese sentido, para esta Corporación, la normativa que hace parte del
ordenamiento jurídico de la Comunidad Andina, obedece “al tránsito de la
competencia reguladora nacional en cabeza del Congreso de la República hacía los
órganos comunitarios, única y específicamente en los asuntos cuya decisión haya
sido otorgada por los Países Miembros. En este sentido, la normatividad comunitaria
o supranacional ocupa el terreno de la legislación nacional, sin que se requiera
pronunciamiento adicional alguno y en las materias asignadas, desplazando de este
modo al derecho interno.”34

56. Sobre ese punto, en el siguiente cuadro se hará referencia a las cuatro notas
características de la normatividad de la Comunidad Andina: (i) aplicabilidad
inmediata; (ii) eficacia directa; (iii) autonomía y (iv) primacía (esto es, preeminencia
y aplicación preferencial), así:

Característica Definición (Sentencia SU-081 de 2020)


Supone que las decisiones adoptadas por los
órganos de la Comunidad Andina obligan a
Aplicabilidad inmediata
los Países Miembros, desde la fecha en que
sean aprobadas, tal y como lo determina el

32
Ibidem.
33
Idem.
34
Cfr. Corte Constitucional, Sentencia SU-081 de 2020.
67
Expediente D-14.038
M.P. Jorge Enrique Ibáñez Najar

artículo 2 de la Decisión 472 de 1999.


Implica que las decisiones o las resoluciones
de los Autoridades Andinas se aplican
directamente a los Países Miembros, a partir
de su publicación en la Gaceta Oficial de
Acuerdo, a menos que las mismas señalen
una fecha posterior, como lo determina el
artículo 3 del Estatuto Normativo en cita.35
En virtud de esta característica, tal
normatividad “(…) pasa a formar parte del
ordenamiento de cada uno de los Países
Eficacia directa
Andinos de forma directa, sin requerir de
ningún tipo de instancias intermedias –ni
legislativas, ni ejecutivas, ni judiciales–, con
lo cual surte el efecto de generar derechos y
obligaciones para todos los habitantes de la
Comunidad, tanto en sus interrelaciones
como particulares, como con los Estados y
los órganos [del sistema], en el ámbito de las
materias reguladas por el derecho
comunitario.”
Por virtud de cual se está en presencia de un
sistema jurídico construido sobre los pilares
de la coherencia y la unidad, con principios y
Autonomía reglas propios, que lo distinguen de la
generalidad de los derechos y obligaciones
que surgen de los rasgos tradicionales del
derecho internacional.
Se traduce en que las normas de dicho
ordenamiento prevalecen y son de aplicación
Primacía de la normatividad de
preferencial sobre las normas nacionales, sin
la Comunidad Andina
que puedan oponerse medidas o actos
jurídicos unilaterales de los Estados

35
“Artículo 3. Las Decisiones del Consejo Andino de Ministros de Relaciones Exteriores o de la Comisión y las
Resoluciones de la Secretaría General serán directamente aplicables en los Países Miembros a partir de la fecha de su
publicación en la Gaceta Oficial del Acuerdo, a menos que las mismas señalen una fecha posterior. (…)”.
68
Expediente D-14.038
M.P. Jorge Enrique Ibáñez Najar

Miembros. En desarrollo de esta nota


distintiva, los Países se obligan a adoptar en
el derecho interno las decisiones que sean
necesarias para asegurar el cumplimiento de
las normas que integran el ordenamiento
jurídico de la Comunidad; a la vez que se
comprometen a no adoptar ni emplear medida
alguna que sea contraria a dicho régimen o
que de alguna manera obstaculice su
aplicación, como lo dispone el artículo 4 de la
Decisión 472 de 1999.

57. Ahora bien, aunque las normas denominadas “supranacionales” se integran al


ordenamiento jurídico interno con la misma jerarquía de las leyes, en las materias que
regula la Comunidad Andina, “lo cierto es que, a fin de asegurar su operatividad, el
propio derecho supranacional les otorga los atributos de preeminencia y aplicación
preferente, los cuales, a partir de lo expuesto, es claro que se limitan a servir como
instrumentos para lograr (i) la coordinación entre ambos esquemas normativos y
para (ii) definir eventuales escenarios de contradicción, sin que, por ello, pueda
considerarse que se está en presencia de normas que gozan de la misma jerarquía de
la Constitución, o de un valor superior al de las leyes ordinarias, pues su origen, en
todo caso, se encuentra vinculado a un tratado internacional, que, como tal, hace
parte de un proceso de integración económica, comercial y aduanera.”36 En este
contexto, esta Corporación puntualizó que:

“[N]o existe la superioridad del derecho comunitario sobre la Constitución, y


(…) no es cierto que comparta con ella idéntica jerarquía. Adicionalmente, el
derecho comunitario tampoco conforma un cuerpo normativo intermedio
entre la Carta Fundamental y la ley ordinaria, ya que la aprobación de los
tratados por el Congreso se lleva a cabo mediante una ley ordinaria, de
modo que, analizadas las cosas desde la perspectiva del juicio de
constitucionalidad, las presuntas contradicciones entre la ley y el derecho
comunitario andino no generan la declaración de inexequibilidad, cuyo
presupuesto es la inconformidad de una norma inferior con otra superior y
36
Cfr. Corte Constitucional, Sentencia SU-081 de 2020.
69
Expediente D-14.038
M.P. Jorge Enrique Ibáñez Najar

no con otra de la misma jerarquía o proveniente de algún órgano


comunitario.

Siendo así, la prevalencia de las normas comunitarias sobre las normas


locales y la obligatoria aplicación directa de las decisiones de los órganos
comunitarios creadoras de derecho secundario son situaciones distintas al
juicio abstracto de constitucionalidad, y comportan unos alcances singulares,
por cuya virtud la apreciación de las eventuales contradicciones entre las
prescripciones regionales y el derecho interno corresponde a los jueces y a
los operadores jurídicos encargados de resolver esos conflictos concretos,
teniendo como norte los efectos especiales y directos que en el ordenamiento
interno despliegan las normas supranacionales, cuya prevalencia sobre las
normas locales reguladoras de una misma materia implica el desplazamiento
que no la derogación de la norma nacional.”37

58. Con fundamento en lo expuesto, y “en lo que corresponde a la teoría del bloque
de constitucionalidad, cabe señalar que, como regla general, en las sentencias C-231
de 1997 y C-256 de 1998, esta Corporación señaló que el derecho comunitario no
hace parte de este régimen especial, por cuanto no se acomoda a lo consagrado en el
artículo 93 del Texto Superior, ya que las normas que en él se expiden no buscan ni
pretenden regular derechos humanos, sino establecer condiciones para impulsar la
integración comercial, aduanera, económica, industrial y financiera de los Países
Miembros38, es decir, consolidar un mercado común39.”40

37
Cfr. Corte Constitucional, Sentencia C-256 de 1998.
38
En la citada Sentencia C-256 de 1998, M.P. Fabio Morón Díaz, se expuso que: “Ni los tratados de integración ni el
derecho comunitario se acomodan a los supuestos normados por el artículo 93 constitucional, ya que sin perjuicio del
respeto a los principios superiores del orden constitucional, su finalidad no es el reconocimiento de los derechos
humanos sino la regulación de aspectos económicos, fiscales, aduaneros, monetarios, técnicos, etc. No existe la
superioridad del derecho comunitario sobre la Constitución, y (…) no es cierto que comparta con ella idéntica
jerarquía. Adicionalmente, el derecho comunitario tampoco conforma un cuerpo normativo intermedio entre la Carta
Fundamental y la ley ordinaria”. En línea con lo expuesto, el artículo 93 de la Carta Política dispone que: “Los
tratados y convenios internacionales ratificados por el Congreso, que reconocen los derechos humanos y que prohíben
su limitación en los estados de excepción, prevalecen en el orden interno. (…)”.
39
Como ya se dijo, se trata de una regla general, pues sobre la base de la distinción existente entre los derechos morales
y los derechos patrimoniales de autor, la jurisprudencia de la Corte ha excluido del tratamiento previamente reseñado a
la primera de estas categorías, al estimar que las disposiciones del derecho comunitario relativas a los derechos morales
de autor, al regular un derecho fundamental de carácter inalienable e irrenunciable, se convierten en parte del bloque de
constitucionalidad stricto sensu, al tenor del citado artículo 93 de la Constitución. Esta determinación ha sido reiterada
en diferentes oportunidades por esta Corporación, como se aprecia de lo señalado en la Sentencia C-148 de 2015, M.P.
Gloria Stella Ortiz Delgado. en la que se expuso lo siguiente: “La jurisprudencia constitucional ha reconocido, frente al
70
Expediente D-14.038
M.P. Jorge Enrique Ibáñez Najar

59. Puesta así la situación, y en relación con el asunto que ahora resuelve la Corte, es
preciso recordar que el segundo cargo propuesto por la demandante incluye entre sus
argumentos el relativo a la trasgresión del artículo 21 de la Decisión 351 de 1993 de
la Comunidad Andina, por cuanto, en su criterio, impone restricciones a la libre
utilización y explotación de las obras por parte de los autores y demás titulares de los
derechos patrimoniales. En el mismo sentido, en el primer cargo propuesto en la
demanda se cuestiona que el desconocimiento de la referida decisión puede traer
como consecuencia la vulneración de varias normas constitucionales, en particular, las
relativas a las relaciones internacionales.

60. Fijado así el asunto, la Sala, conforme a su jurisprudencia pacífica y reiterada, de


la que se acaba de dar cuenta, considera necesario referirse de manera precisa a la
Decisión 351 de 1993. Esta decisión, en cuanto atañe a los derechos morales de autor,
como parte de la propiedad intelectual, ha sido reconocida por la Corte como parte del
bloque de constitucionalidad en sentido estricto, lo que implica que ella hace parte del
parámetro de juzgamiento al momento de ejercer el control de constitucionalidad
respecto de normas relativas a esta materia. Ahora bien, la misma decisión, en cuanto
se refiere a los derechos patrimoniales de autor, que no se han reconocido como
derechos fundamentales, no hace parte del bloque de constitucionalidad en sentido
estricto y, por tanto, no puede tenerse como parámetro de juzgamiento para ejercer el
control de constitucionalidad.

61. A partir de la anterior distinción, la Sala debe destacar que las decisiones
emitidas por la Comunidad Andina, relativas a los derechos patrimoniales, no pueden
entenderse como parte del bloque de constitucionalidad, a partir del artículo 93 de la
Constitución, razón por la cual, como se anunció en el examen de aptitud de la
demanda, tampoco puede utilizarse como parámetro de control en los términos
solicitados en la demanda. En efecto, el artículo 31 de la Decisión Andina 351 de
1993, relativo a los derechos patrimoniales de autor, no puede emplearse como
derecho moral de autor, que la Decisión Andina 351 de 1993, expedida por la Comisión del Acuerdo de Cartagena,
forma parte del bloque de constitucionalidad. Desde esa óptica, ha reconocido su valor como parámetro de control de
constitucionalidad, en lo relativo a la protección de los derechos morales de autor. A su vez, ha sostenido que ese
elemento moral de estos derechos, es de carácter fundamental, bajo la idea de que se trata de derechos que emanan de
la misma condición de hombre” . En el mismo sentido se pueden consultar las Sentencias C-334 de 1993, C-276 de
1996, C-155 de 1998, C-1490 de 2000, C-988 de 2004, C-1118 de 2005, C-1197 de 2005, C-966 de 2012, C-1023 de
2012, C-851 de 2013 y C-069 de 2019.
40
Cfr. Corte Constitucional, Sentencia SU-081 de 2020.
71
Expediente D-14.038
M.P. Jorge Enrique Ibáñez Najar

parámetro de juzgamiento en el presente caso. Por tanto, el estudio del segundo cargo
se circunscribirá, en cuanto al parámetro de juzgamiento, a los artículos 58, 61 y
150.24 de la Constitución.

62. No obstante, lo anterior no significa que dicha decisión y su interpretación


prejudicial sean irrelevantes en este proceso. Por el contrario, la Sala reconoce que
ambos referentes son elementos valiosos y útiles para comprender el contexto de la
norma demandada, de cara a la decisión que la Sala deba adoptar.

C. Planteamiento del problema jurídico y esquema de solución

63. Dispuesto lo anterior, en esta oportunidad le corresponde a la Corte determinar si


la norma enunciada en el inciso final del artículo 181 de la Ley 1955 de 2019, al
disponer que será ineficaz toda estipulación que prevea formas de explotación o
modalidades de utilización de derechos patrimoniales de autor o conexos, que sean
inexistentes o desconocidas al tiempo de convenir la transferencia, autorización o
licencia, desborda los límites que tiene el Congreso de la República para regular la
materia (arts. 9, 121, 150.16 y 227 CP).

64. Del mismo modo, la Corte debe establecer si la referida norma crea una
limitación injustificada a los autores y titulares de derechos conexos para disponer de
sus derechos patrimoniales y si contraría los compromisos de protección de estos,
asumidos por la República (arts. 58, 61 y 150.24 CP).

65. Le atañe también a la Corte verificar si la norma demandada es incompatible o


no con el principio de libertad contractual y de empresa, del que gozan tanto los
autores de obras y los artistas, intérpretes y ejecutantes, productores fonográficos y
organismos de radiodifusión, a propósito de la negociación de sus derechos
patrimoniales de autor y conexos (arts. 16, 61 y 333 CP).

66. Por último, le incumbe a la Corte constatar si la norma demandada contraviene


lo previsto en la Carta sobre el fomento a la cultura en los planes de desarrollo y su
sobre los incentivos a las manifestaciones culturales (art. 71 CP).

72
Expediente D-14.038
M.P. Jorge Enrique Ibáñez Najar

67. De esa manera, y con el propósito de resolver los problemas planteados, la Sala
dará cuenta 1) del marco general dado por la Constitución y por la jurisprudencia
constitucional para la protección de la propiedad intelectual; 2) del panorama
constitucional de los derechos de autor y derechos conexos, tanto de los derechos
morales como de los patrimoniales y conexos; 3) de la competencia del legislador
para regular esta materia y de sus límites en relación con la propiedad intelectual y la
libertad contractual. Por último, como base en los anteriores elementos de juicio, la
Sala procederá a resolver los problemas jurídicos planteados.

D. El marco general dado por la Constitución y por la jurisprudencia


constitucional para la protección de la propiedad intelectual

68. El artículo 61 de la Carta Política establece en cabeza del Estado la protección de


la propiedad intelectual “por el tiempo y mediante las formalidades que establezca la
ley.” Sobre esa base, la jurisprudencia de esta Corporación ha sido profusa respecto a
los alcances de dicha salvaguardia, encargándose de analizar su relación con el
derecho interno y las normas propias del bloque de constitucionalidad.

69. En la Sentencia C-334 de 1993, la Corte, como resultado de la revisión


constitucional de la Ley 23 de 1992, “por medio de la cual se aprueba el ‘Convenio
para la protección de los productores de fonogramas contra la reproducción no
autorizada de sus fonogramas’, hecho en Ginebra el 29 de octubre de 1971”, se
ocupó de resolver el siguiente interrogante: ¿qué es propiedad intelectual? Con ese
propósito, indicó que se trataba de una modalidad peculiar de la propiedad en sentido
estricto, pues guardaba similitudes y diferencias con el derecho que se encarga de su
regulación.

70. Al respecto, señaló que, tanto la propiedad intelectual como la propiedad común,
congregan “los elementos esenciales de la propiedad: el usus, el fructus y el abusus,
con las limitaciones que establecen la Constitución y la ley.” Sin embargo, se
diferencian en torno a su estructura. Primero, por el contenido moral que lleva
consigo, del cual se desprende que la propiedad intelectual “es inalienable,
irrenunciable e imprescriptible e independiente del contenido patrimonial del mismo,
contrario a lo que ocurre con el derecho de propiedad común, que sólo tiene un
contenido patrimonial, alienable, renunciable y prescriptible.” Segundo, porque

73
Expediente D-14.038
M.P. Jorge Enrique Ibáñez Najar

“recae sobre una cosa incorporal. La propiedad común en sentido estricto sólo recae
sobre cosas corporales.” Y, tercero, dado que la propiedad intelectual, “por
determinación de la ley, es temporal (art. 11 de la Ley 23 de 1982) mientras que la
común es perpetua.”

71. Posteriormente, la Corte profirió las Sentencias C-262 de 1996 y C-276 de 1996.
En la primera de estas, se explicó que la propiedad intelectual agrupaba distintos
sistemas de reconocimiento y protección “de los derechos derivados de las creaciones
humanas, entendidas éstas en un sentido amplio, de suerte que quedan involucradas
las manifestaciones artísticas, científicas e industriales.” Adicionalmente, agregó
que, a partir de ello, “se ha reconocido la protección para las creaciones sonoras,
audiovisuales (televisión, cine y vídeo), diseños industriales, nombres comerciales,
lemas comerciales, obtenciones vegetales etc., mediante la concesión de títulos de
protección particular, marcas o patentes.”

72. Luego, en la mencionada Sentencia C-276 de 1996, esta Corporación se encargó


de definir tanto el concepto de propiedad intelectual, como lo que debía comprenderse
por derechos de autor. Frente a lo primero, indicó que las “creaciones del intelecto, y
aquellas relacionadas con su divulgación y difusión, en cuanto bienes inmateriales
han sido agrupadas, para efectos jurídicos, en los denominados derechos de
propiedad intelectual, los cuales, a su vez, comprenden los derechos de autor, los
derechos de propiedad industrial y los derechos sobre descubrimientos científicos, así
como otras formas y manifestaciones de la capacidad creadora del individuo.”

73. Aunado a lo expuesto, en esa ocasión la Corte explicó que “la legislación
colombiana incorporó, a través de la ley 33 de 1989, las decisiones y definiciones
sobre propiedad intelectual establecidas en el Convenio de Estocolmo del 14 de julio
de 1967, el cual fue promovido por la Organización Mundial de la Propiedad
Intelectual, (Organismo de las Naciones Unidas), del que hace parte nuestro país;
dicho Convenio, en su artículo 2, consagra de manera específica las actividades que
se entenderán como generadoras de derechos de autor, las cuales se incluyeron en la
normatividad nacional sobre la materia, a través de la mencionada ley 23 de 1982 y
de la ley 44 de 1993, que la modificó y adicionó.”

74. Ahora bien, frente al conceto de “propiedad intelectual”, contendido en el


artículo 61 de la Carta Política, la Sala sostuvo que, en el contexto del Estado Social y

74
Expediente D-14.038
M.P. Jorge Enrique Ibáñez Najar

Democrático de Derecho, la propiedad intelectual es entendida como un instrumento


que propende por la realización de los individuos de manera libre e igualitaria, puesto
que “reconoce en cabeza de quien es creador de una obra (literaria, artística,
científica, musical, teatral o audiovisual), si bien se refiere de manera especial a las
expectativas de explotación económica que de él surgen, no se reduce a ellas, que
apenas constituyen una de las dimensiones del ‘derecho de autor’; la otra, es la
referida a los derechos morales o personales, que se caracterizan por ser
inalienables, imprescriptibles e irrenunciables; no obstante, el Estado tiene una
injerencia más activa en lo que hace a la dimensión patrimonial, pues respecto de
ella está obligado a intervenir no sólo para efectos de garantizarla sino también de
regular el derecho de disposición que el titular tiene sobre la misma, lo que justifica
el concepto genérico, que utilizó el Constituyente en nuestro ordenamiento superior,
siguiendo la tendencia de la doctrina internacional.”

75. Por otro lado, en lo referente a los derechos de autor, señaló que su objeto de
protección, en esencia, es la obra, es decir, “la expresión personal de la inteligencia
que desarrolla un pensamiento que se manifiesta bajo una forma perceptible, tiene
originalidad o individualidad suficiente, y es apta para ser difundida y reproducida.”
Añadió que dicha protección está condicionada al cumplimiento de los siguientes
presupuestos: “el derecho de autor protege las creaciones formales no las ideas; la
originalidad es condición necesaria para la protección; ella, además, no depende del
valor o mérito de la obra, ni de su destino o forma de expresión y, en la mayoría de
legislaciones, no está sujeta al cumplimiento de formalidades; cosa distinta es el
registro que de ellas lleve el Estado, en el caso colombiano denominado Registro
Nacional de Derechos de Autor, el cual tiene fines específicos de publicidad y
seguridad jurídica, según se consigna de manera expresa en el artículo 193 de la ley
23 de 1982.”

76. Años después, en la Sentencia C-1490 de 2000 la Corte incorporó al bloque de


constitucionalidad la Decisión 351 del Acuerdo de Cartagena, que contiene el régimen
común sobre derecho de autor y conexos, por cuanto regula los derechos morales de
autor, que, según la interpretación de esta Corporación son fundamentales, como ya se
puso de presente en el análisis de la cuestión previa en esta providencia.

77. Luego, en la Sentencia C-053 de 2001, se conceptualizó el contenido y el alcance


de los derechos de autor en la jurisprudencia constitucional. Con ese propósito, se

75
Expediente D-14.038
M.P. Jorge Enrique Ibáñez Najar

reiteró la naturaleza de la propiedad intelectual, estableciendo que esta comprende “la


regulación de todas aquellas relaciones que surgen con ocasión de los derechos de
autor y conexos, los derechos sobre la propiedad industrial y los derechos sobre
descubrimientos científicos, invenciones y mejoras útiles.” Así entonces, puntualizó
que como parte de los derechos de autor se incluyen los “derechos conexos”, que
“son todos aquellos que protegen a los artistas, intérpretes y ejecutantes, así como a
los productores de fonogramas y a los organismos de radiodifusión (...) [y] surgen en
virtud de la relación entre personas naturales creadoras de obras originales, sean
éstas literarias, artísticas o científicas, y que recaen exclusivamente sobre las
expresiones de las mismas.”

78. Ahora bien, esta Corporación, por medio de la Sentencia C-069 de 2019 revisó la
constitucionalidad de la Ley 1835 de 2017. En esa oportunidad, la Corte indicó que
los autores, “conservarán en todo caso el derecho a recibir una remuneración
equitativa por los actos de comunicación pública incluida la puesta a disposición y el
alquiler comercial al público que se hagan de la obra audiovisual, remuneración que
será pagada directamente por quien realice la comunicación pública.” Y, de otra, se
dispuso que “[l]a remuneración a que se refiere este artículo, no se entenderá
comprendida en las cesiones de derechos que el autor hubiere efectuado con
anterioridad a esta ley.” Puesto que, la norma carecía “de la posibilidad de afectar
derechos adquiridos de manera previa a la expedición y entrada en vigor de la Ley
1835 de 2017. En efecto, al no existir para tal momento el derecho impugnado, el
mismo jamás pudo ser objeto de cesión a favor de los productores y, por lo mismo,
bajo ninguna circunstancia se estaría afectando una situación jurídica preexistente.
Incluso, como se señala en la ley, todo acto de transferencia se limita a las
modalidades de explotación vigentes al momento de su suscripción, sin que sea válido
la celebración de cesiones futuras indeterminadas (Ley 23 de 1982, art. 183). Ello se
complementa con lo dispuesto en el artículo 78 de la Ley 23 de 1982, en la que se
aclara que todo contrato debe ser interpretado de manera restrictiva, de suerte que
estos no otorgan más derechos que los expresamente conferidos por el autor en el
instrumento respectivo.”

79. Finalmente, es importante indicar que el Código Civil colombiano, dentro del
título relativo a “los actos y declaraciones de la voluntad”, en su artículo 1518
establece los requisitos de los objetos de las obligaciones, previendo que, “[n]o sólo
las cosas que existen pueden ser objeto de una declaración de voluntad, sino las que

76
Expediente D-14.038
M.P. Jorge Enrique Ibáñez Najar

se espera que existan; pero es menester que las unas y las otras sean comerciales y
que estén determinadas, a lo menos, en cuanto a su género. La cantidad puede ser
incierta con tal que el acto o contrato fije reglas o contenga datos que sirvan para
determinarla. Si el objeto es un hecho, es necesario que sea física y moralmente
posible. Es físicamente imposible el que es contrario a la naturaleza, y moralmente
imposible el prohibido por las leyes, o contrario a las buenas costumbres o al orden
público.”

E. El panorama constitucional de los derechos morales de autor y,


patrimoniales de autor y conexos

a) Aproximación general a la materia

80. En sintonía con lo hasta ahora expuesto, la Corte ha tenido la oportunidad, en


varias ocasiones, de pronunciarse sobre los derechos de autor, puntualizando que son
de interés social y tienen carácter preferente sobre los intérpretes o ejecutantes, como
también, “de los productores de fonogramas y de los organismos de radiodifusión, y
en caso de conflicto primarán los derechos de autor.” En consecuencia, los derechos
de autor se encargan de la protección de las obras fruto del ingenio y el intelecto. De
tal realidad, según la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual, se
salvaguarda la forma de expresión de las ideas y no las ideas en sentido estricto. Bajo
ese parámetro, se reitera que la Corte ha comprendido que, se entiende por obra, a
toda “expresión personal de la inteligencia que desarrolla un pensamiento que se
manifiesta bajo una forma perceptible, tiene originalidad o individualidad suficiente,
y es apta para ser difundida y reproducida.”41

81. Lo anterior, según la jurisprudencia constitucional, se traduce en que “la


protección de los derechos de autor se circunscribe a las expresiones del intelecto
que cumplan las siguientes condiciones: (i) debe tratarse de una creación formal del
ingenio humano –es decir, de obras y no de simples ideas–; (ii) exigen que su
expresión constituya un acto original o de individualidad; y (iii) tienen que tener la
potencialidad de ser reproducidas, emitidas o difundidas por algún medio conocido o
por conocer. Los requisitos mencionados se aplican sin importar el tipo de obra,
como ocurre con las “creaciones originarias o primigenias (literarias, musicales,
41
Cfr. Corte Constitucional, Sentencia C-276 de 1996.
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Expediente D-14.038
M.P. Jorge Enrique Ibáñez Najar

dramáticas o teatrales, artísticas, científicas y audiovisuales, incluyéndose también


en los últimos tiempos los programas de computador), o [con las] creaciones
derivadas (adaptaciones, traducciones, compilaciones, (…), etc.).”42

82. En ese sentido, para la Corte, a partir “de los derechos de autor se constituye
entonces una forma de propiedad sui generis, que permite controlar el uso y
explotación que se haga de las creaciones intelectuales. Por regla general, la
protección que se otorga no está subordinada a ninguna formalidad, por lo que en
aquellos casos en los que existe el registro, este cumple un papel declarativo y no
constitutivo.”43 Así entonces, esta Corporación enlistó las obras que son
salvaguardadas por los derechos de autor, entre otras, las siguientes:

“a) Las obras expresadas por escrito, es decir, los libros, folletos y
cualquier tipo de obra expresada mediante letras, signos o marcas
convencionales; b) Las conferencias, alocuciones, sermones y otras obras
de la misma naturaleza; c) Las composiciones musicales con letra o sin
ella; d) Las obras dramáticas y dramático-musicales; e) Las obras
coreográficas y las pantomimas; f) Las obras cinematográficas y demás
obras audiovisuales expresadas por cualquier procedimiento; g) Las
obras de bellas artes, incluidos los dibujos, pinturas, esculturas, grabados
y litografías; h) Las obras de arquitectura; i) Las obras fotográficas y las
expresadas por procedimiento análogo a la fotografía; j) Las obras de
arte aplicado; k) Las ilustraciones, mapas, croquis, planos, bosquejos y
las obras plásticas relativas a la geografía, la topografía, la arquitectura
o las ciencias; l) Los programas de ordenador; ll) Las antologías o
compilaciones de obras diversas y las bases de datos, que por la selección
o disposición de las materias constituyan creaciones personales.”

83. Ahora bien, en lo concerniente al objeto de los derechos de autor, esta


Corporación indicó que, según el artículo 1 de la Decisión 351 de la Comunidad
Andina de Naciones, se trata de reconocer “una adecuada y efectiva protección a los
autores y demás titulares de derechos, sobre las obras del ingenio, en el campo
literario, artístico o científico, cualquiera que sea el género o forma de expresión y

42
Ibidem.
43
Cfr. Corte Constitucional, Sentencia C-069 de 2019.
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M.P. Jorge Enrique Ibáñez Najar

sin importar el mérito literario o artístico ni su destino.”44 A su turno, también


recordó la importancia del artículo 2 de la Ley 23 de 198245 y de la Ley 44 de 199346,
al igual que lo dispuesto en la Convención de Berna para la Protección de Obras
Literarias y Artísticas, la cual señala que “[l]os términos ‘obras literarias y artísticas’
comprenden todas las producciones en el campo literario, científico y artístico,
cualquiera que sea el modo o forma de expresión, tales como los libros, folletos y
otros escritos (…).”47

84. En síntesis, en esa ocasión la Corte concluyó afirmando que, “de acuerdo con la
normatividad nacional e internacional que regula el derecho de autor la protección
recae sobre todas aquellas creaciones del espíritu, en el campo científico, literario o
artístico, cualquiera que sea el género, forma de expresión, y sin que importe el
mérito literario o artístico, ni su destino. Dentro de esta protección, y en los términos
mencionados, se incluyen los libros, folletos y otros escritos, sin que se excluya
ninguna especie.”

85. Por otro lado, como ya fue enunciado en líneas precedentes, en torno a los
componentes del derecho de autor, se puede afirmar que el ordenamiento jurídico ha
reconocido dos dimensiones: los derechos morales y los derechos patrimoniales. En
sintonía con la OMPI,48 “los primeros le permiten al autor tomar medidas para
preservar y proteger los vínculos que lo unen con su obra; mientras que los segundos
le confieren la posibilidad de percibir una retribución económica cuando los terceros

44
Cfr. Corte Constitucional, Sentencia C-1023 de 2012.
45
Cita tomada de la Sentencia C-1023 de 2012: “sobre derecho de autor, establece que este recae sobre las obras
científicas, literarias y artísticas las cuales se comprenden todas las creaciones del espíritu en el campo científico,
literario y artístico, cualquiera que sea el modo o forma de expresión y cualquiera que sea su destinación , tales como:
los libros, folletos y otros escritos; las conferencias, alocuciones, sermones y otras obras de la misma naturaleza (…)”.
46
Cita tomada de la Sentencia C-1023 de 2012: “Por la cual se modifica y adiciona la Ley 23 de 1982 y se modifica la
Ley 29 de 1944, precisa así mismo que ‘Los términos « obras literarias y artísticas » comprenden todas las
producciones en el campo literario, científico y artístico, cualquiera que sea el modo o forma de expresión, tales como
los libros, folletos y otros escritos; las conferencias, alocuciones, sermones y otras obras de la misma naturaleza; las
obras dramáticas o dramático-musicales; las obras coreográficas y las pantomimas; las composiciones musicales con o
sin letra; las obras cinematográficas, a las cuales se asimilan las obras expresadas por procedimiento análogo a la
cinematografía; las obras de dibujo, pintura, arquitectura, escultura, grabado, litografía; las obras fotográficas a las
cuales se asimilan las expresadas por procedimiento análogo a la fotografía; las obras de artes aplicadas; las
ilustraciones, mapas, planos, croquis y obras plásticas relativos a la geografía, a la topografía, a la arquitectura o a las
ciencias’.”
47
Cfr. Corte Constitucional, Sentencia C-1023 de 2012.
48
Siglas que identifican a la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual.
79
Expediente D-14.038
M.P. Jorge Enrique Ibáñez Najar

hagan uso de ella, a la vez que lo facultan para autorizar o prohibir determinados
actos sobre dicha creación.”49

b) Los derechos morales de autor

86. Los derechos morales de autor son aquellos cuyo origen surge de la creación de
la obra y no del reconocimiento administrativo. Son derechos extrapatrimoniales,
inalienables, imprescriptibles e irrenunciables. Incluyen: “el derecho a divulgar la
obra, el derecho al reconocimiento de la paternidad intelectual, el derecho al respeto
y a la integridad de la obra, impidiendo las modificaciones no autorizadas sobre la
misma y el derecho al retracto, que le permite al autor retirarla del comercio.”50
Además de lo expuesto, es preciso recordar que la Corte ha sostenido que los
derechos morales de autor son fundamentales, “en cuanto la facultad creadora del
hombre, la posibilidad de expresar las ideas o sentimientos de forma particular, su
capacidad de invención, su ingenio y en general todas las formas de manifestación
del espíritu, son prerrogativas inherentes a la condición racional propia de la
naturaleza humana, y a la dimensión libre que de ella se deriva.”51

87. Adicionalmente, los derechos de autor “tienen como finalidad ‘proteger los
intereses intelectuales del autor’ por lo que el Estado concreta su acción,
‘garantizando el derecho que le asiste al titular de divulgar su obra o [de]
mantenerla en la esfera de su intimidad, de reivindicar el reconocimiento de [su]
paternidad (…), de exigir [el] respeto a [su] integridad (…) y de retractarse o
arrepentirse de su contenido.’”52

88. En el siguiente cuadro, a partir de la Sentencia C-069 de 2019, se sintetiza el


contenido de tales derechos, así:

Derecho Contenido (Sentencia C-069 de 2019)


Corresponde a la posibilidad que tiene el
Paternidad
autor de revindicar en cualquier tiempo

49
Idem.
50
Cfr. Corte Constitucional, Sentencia C-053 de 2001.
51
Cfr. Corte Constitucional, Sentencia C-155 de 1998.
52
Cfr. Corte Constitucional, Sentencia C-069 de 2019.
80
Expediente D-14.038
M.P. Jorge Enrique Ibáñez Najar

la condición de creador de la obra, como


cuando se omite la mención de su
nombre o seudónimo, o se hace
referencia a otro nombre o seudónimo.
Este derecho incluye la facultad de
exigir que la mención se realice en la
forma especial que el autor hubiese
elegido (ya sea a través de un nombre
abreviado, o con algún agregado o
seudónimo).
Atañe a la facultad dada al autor en
virtud de la cual puede oponerse a
cualquier tipo de deformación,
Integridad
modificación o mutilación de la obra,
con la que se transgreda la integridad de
la obra o se cause un perjuicio al autor.
Incorpora la posibilidad del autor de
Ineditud decidir si quiere o no dar a conocer su
obra al público.
En los casos en que la obra ya hubiese
sido publicada, el autor mantiene la
Modificación facultad para introducir cambios, ya sea
para aclararla, corregirla, adicionarle
conceptos, perfeccionarla, etc.
Constituye la posibilidad que se otorga
al autor para retirar su obra del público,
aún después de haber autorizado su
divulgación. También incluye la
autorización para suspender una forma
de utilización previamente autorizada.
Retracto
En este tipo de eventos, es posible que se
prevea una compensación por los daños
que pueda ocasionar a las personas
(naturales o jurídicas) que gozaban de
los derechos de explotación. En caso de
coautoría, este derecho –al igual que el

81
Expediente D-14.038
M.P. Jorge Enrique Ibáñez Najar

de modificación– deberá ser ejercido de


común acuerdo por sus creadores.

89. En síntesis, es dable concluir que la titularidad de los derechos morales de autor
radica en el creador de la obra, pues se trata del resultado de la exaltación de su
personalidad. De esa manera, “terminológicamente a los autores también se les ha
nombrado como titulares originarios, pues es a ellos a quienes se les reconocen tanto
los derechos morales como los patrimoniales, sin perjuicio de que estos últimos sean
susceptibles de ser transferidos a terceros. Lo anterior no ocurre y se insiste en ello,
en el caso de los derechos morales, ya que, en atención a su carácter personal e
inalienable, la única posibilidad de que dispone la ley para transferirlos es por causa
de muerte, en los términos previstos en el parágrafo 2 del artículo 30 de la Ley 23 de
1982.”53

b) Los derechos patrimoniales de autor y conexos

90. Los derechos patrimoniales de autor y conexos, sin tener la categoría de


fundamentales, se relacionan directamente con la explotación económica de la obra, la
interpretación, el fonograma y la señal de radiodifusión, razón por la cual son
transferibles, prescriptibles y renunciables. Incluyen: “el derecho de reproducción
material, el derecho de comunicación pública no material, de representación,
ejecución pública y radiodifusión, transformación, traducción, adaptación y arreglo
musical, y cualquier otra forma de utilización de la obra.”54 En efecto, esta categoría
de derechos permite al titular de la obra y la plena capacidad de disponer de ella, “y
por lo tanto [puede ser] objeto eventual de una regulación especial que establezca las
condiciones y limitaciones para el ejercicio de la misma, con miras a su explotación
económica, (reproducción material de la obra, comunicación pública en forma no
material, transformación de la obra).”55

91. Bajo ese entendido, “en los derechos patrimoniales quien sea titular de la
posibilidad de explotar económicamente la obra, es que tiene la plena disposición
sobre ella, sin perjuicio de los derechos morales que se preservan para el autor. En

53
Cfr. Corte Constitucional, Sentencia C-069 de 2019.
54
Idem.
55
Cfr. Corte Constitucional, Sentencia C-276 de 1996.
82
Expediente D-14.038
M.P. Jorge Enrique Ibáñez Najar

general, los titulares tienen la facultad de controlar los actos de reproducción,


comunicación pública, distribución, transformación y/o cualquier otro que suponga
la utilización de la obra. Precisamente, el listado de atribuciones no es taxativo, pues
las potestades que emanan del contenido patrimonial pueden ser tantas como formas
de utilización de la obra sean posibles, salvo las limitaciones que estipule la ley. En
este punto, la Decisión 351 de la CAN es explícita en señalar que ‘las legislaciones
internas de los Países Miembros podrán reconocer otros derechos de carácter
patrimonial’.”56

92. Ahora bien, en el siguiente cuadro se sintetizará el contenido de las garantías


básicas de los derechos patrimoniales, así:

Garantía Contenido (Sentencia C-069 de 2019)


Comprende la facultad exclusiva de
explotar la obra original o derivada, a
partir de la fijación por cualquier medio
Derecho de reproducción o procedimiento. En el caso de que se
trate de la explotación económica de la
obra transformada, se requiere la
autorización previa de su autor.
Incluye la posibilidad de que un grupo
de personas pueda tener acceso al
contenido de la obra, reunidas o no en un
Derecho de comunicación pública
mismo lugar, sin que se hubiese
realizado previamente una distribución
de ejemplares a cada una de ellas.
Se trata de la atribución para crear obras
derivadas de la original, bien sean
traducciones, adaptaciones,
compilaciones, etc. En todo caso, este
Derecho de transformación
tipo de cambios están supeditados a la
autorización expresa del autor, en virtud
de sus derechos morales. Una vez se
realiza la transformación con

56
Idem.
83
Expediente D-14.038
M.P. Jorge Enrique Ibáñez Najar

autorización expresa del autor (o si es


del caso de sus herederos), se crea un
nuevo titular del derecho de autor sobre
la adaptación o modificación de la obra,
la cual no podrá ser difundida sin
mencionar el título de la creación
originaria y su autor.
Abarca la posibilidad de poner a
disposición del público la obra, sus
copias o ejemplares. Para tal efecto, se
podrán utilizar cualquiera de las
modalidades de venta, alquiler, préstamo
o cualquier otro que permita su
Derecho de distribución
explotación económica. El autor de la
obra tiene la posibilidad de restringir las
modalidades y tipos de distribución que
pueda ser utilizado por el tercero que
adquiera los derechos patrimoniales de
la obra.

93. El autor puede ser titular tanto de los derechos morales, que son intransferibles, y
de los derechos patrimoniales, que sí puede transferir. Empero, “los autores tienen la
facultad de transferir la posibilidad de explotar económicamente su creación, dando
lugar a un nuevo titular del derecho patrimonial. Esta persona se denomina titular
derivado, respecto del cual jamás podrán concurrir los derechos morales y los
derechos patrimoniales de una obra original.”57 Además, “[l]os diferentes derechos
comprendidos [en la esfera patrimonial] del autor pueden ser utilizados o ser objeto
de disposición por parte de sus titulares de manera independiente entre sí y están
sometidos a una mayor o menor restricción dependiendo del caso.”58

94. Estos derechos, según la jurisprudencia constitucional, pueden ser transferidos


por “por un acto entre vivos, por causa de muerte, por disposición legal o por

57
Cfr. Corte Constitucional, Sentencia C-276 de 1996.
58
Cfr. Corte Constitucional, Sentencia C-851 de 2013.
84
Expediente D-14.038
M.P. Jorge Enrique Ibáñez Najar

presunción de legitimación.”59 En síntesis, la Corte ha agrupado tales fenómenos del


siguiente modo:

“(a) La cesión: la cual puede ser de tipo (1) convencional o por (2)
disposición legal (cessio legis). La primera corresponde a un acuerdo de
voluntades que se plasma en un contrato de cesión y que solo transfiere los
derechos que existan al momento de su suscripción y que hubieren sido
consagrados de forma expresa en el contrato. La segunda comprende los
casos en los que la ley ha dispuesto expresamente la transferencia de los
derechos, como ocurre por causa de muerte, o cuando se plantean
presunciones de cesión de pleno derecho en favor de sujetos determinables
y respecto de ciertos atributos de explotación.

(b) Por presunción de cesión establecida en la ley, salvo pacto en


contrario, o también llamada presunción de legitimación. Se trata de
aquellos casos en que la ley presume de hecho, salvo pacto en contrario,
que una persona distinta del autor es el titular de los derechos
patrimoniales de la obra. Ello responde a la circunstancia de que existe
alguien que diseñó un plan concreto para su elaboración, por su cuenta y
riesgo, como ocurre en el caso de las obras cinematográficas.
Precisamente, y sin perjuicio del examen que más adelante se realizará
con mayor detalle, el artículo 98 de la Ley 23 de 1982 dispone que: “Los
derechos patrimoniales sobre la obra cinematográfica se reconocerán,
salvo estipulación en contrario a favor del productor.”60

95. Por consiguiente, “cabe señalar que independientemente de la vía que se utilice
para transferir los derechos patrimoniales de autor, lo cierto es que las prerrogativas
del derecho que sean pactadas de forma expresa, o los atributos que sean
traspasados por cesión legal o por presunción de legitimación, son oponibles a todas
las personas.”61

59
Cfr. Corte Constitucional, Sentencia C-069 de 2019.
60
Cfr. Corte Constitucional, sentencias C-276 de 1996 y C-069 de 2019.
61
Cfr. Corte Constitucional, Sentencia C-069 de 2019.
85
Expediente D-14.038
M.P. Jorge Enrique Ibáñez Najar

96. La Corte ha distinguido dos categorías dentro de los derechos patrimoniales, a


saber:

Categoría Definición
Confieren al titular el poder de autorizar
o prohibir el uso de la obra, con la
posibilidad de obtener una remuneración
por la autorización de su explotación. En
concreto, se trata del desenvolvimiento
de los atributos o facultades ya
Los derechos exclusivos mencionadas de reproducción,
comunicación pública, distribución y
transformación. Su regulación se
encuentra tanto en el artículo 12 de la
Ley 23 de 1982 como en el artículo 13
de la Decisión 351 de 1993. (Sentencia
C-069 de 2019).
Se caracterizan porque, a diferencia de
lo que sucede con los derechos
exclusivos, no permiten autorizar o
denegar la utilización de la obra, sino
que tan solo facultan al titular del
derecho para cobrar por ese uso en
determinados casos, entendiendo que,
por regla general, se trata de una
Los derechos de simple o mera
remuneración de carácter inalienable e
remuneración
irrenunciable. Como ejemplos de esta
categoría, tenemos: el derecho de
participación o reventa, el derecho de
remuneración por copia privada, el
derecho de remuneración por utilización
de fonogramas, el derecho de
remuneración de los autores de la obra
audiovisual. (Sentencia C-069 de 2019).

86
Expediente D-14.038
M.P. Jorge Enrique Ibáñez Najar

97. Finalmente, la Corte ha puntualizado que, los derechos conexos de autor se


refieren “a las personas que participan en la difusión y no en la creación de las obras
literarias o artísticas. Comprenden los derechos de los intérpretes, artistas y
ejecutantes, los productores de fonogramas y los organismos de radiodifusión. Así
pues, la razón de ser del derecho de los artistas, intérpretes y ejecutantes, debe
buscarse en la existencia de una creatividad semejante a la que realiza el autor,
porque sin duda, el artista da a su interpretación un toque personal y creativo.”62

F. Competencia del legislador para regular esta materia y sus límites en


relación con la propiedad intelectual y la libertad contractual

98. La Corte ha reconocido que existe un amplio margen de configuración legislativa


en materia de derechos de autor y, al mismo tiempo, ha precisado que existen unos
límites que no pueden desconocerse. Por ello, “ha condicionado ese poder de
regulación a que las medidas adoptadas: (i) se orienten a la protección de la
propiedad intelectual y (ii) no establezcan condiciones irrazonables o
desproporcionadas para acceder a dicha protección”. Lo anterior, por cuanto “la
manera de proteger los derechos de propiedad intelectual, así como el diseño de los
mecanismos adecuados para el efecto, es potestad del legislador, a quien la
Constitución habilita para establecer las formalidades necesarias para hacer efectiva
esa protección, para lo cual debe tener como directrices todos los postulados
constitucionales y los instrumentos internacionales de los cuales el Estado
Colombiano es parte.”63

99. En la Sentencia C-069 de 2019, además de lo expuesto, se reiteró lo dicho en la


Sentencia C-519 de 1999, en el sentido de que, “[a]unque el legislador goza de
competencia para establecer las modalidades del amparo de los indicados derechos,
lo que no puede esquivar es la responsabilidad que la Constitución le ha confiado en
la búsqueda de instrumentos aptos para obtener que en la práctica los autores no
sean víctimas de imposiciones arbitrarias o abusivas por parte de quienes ejecutan,
representan, exhiben, usan o explotan sus obras, para desconocer lo que
constitucionalmente se les debe por tales conceptos.”64

62
Cfr. Corte Constitucional, Sentencia C-1118 de 2005.
63
Cfr. Corte Constitucional, Sentencia C-871 de 2010.
64
Ibidem.
87
Expediente D-14.038
M.P. Jorge Enrique Ibáñez Najar

100. Como ya fue advertido en precedencia, el artículo 61 de la Constitución otorga al


Estado la protección de las expresiones de la propiedad intelectual, lo que incluye
también a los derechos de autor. Esa tarea, además, “se encuentra asignada al
legislador en virtud del artículo 150, en el que se dispone como competencia del
Congreso hacer las leyes, y entre ellas, con carácter especial, expedir la dirigida
a ‘[r]egular el régimen de propiedad industrial, patentes y marcas y las otras formas
de propiedad intelectual’, conforme se establece en el numeral 24.”65

101. Debe insistirse, en concordancia con lo ya expuesto, que la jurisprudencia de esta


Corte ha concebido que el legislador tiene una alto grado de libertad de configuración
respecto a la normativa que regule lo relacionado con la propiedad intelectual y la
libertad económica que le es propia, “no solo por la habilitación expresa de
regulación que se dispone en el citado numeral 24 del artículo 150 del Texto
Superior, sino también porque al tener varios de sus componentes un contenido
eminentemente patrimonial o económico (con excepción de los derechos morales de
autor), se habilita al Congreso de la República para expedir leyes de intervención en
la economía, al amparo de los artículos 150.21 y 334 de la Constitución, con miras
alcanzar alguno de los fines que allí se especifican, como lo son, entre otros, mejorar
la calidad de vida de los habitantes y lograr que las personas de menores ingresos
tengan acceso efectivo a los bienes y servicios básicos.”66

102. Sobre ese particular, es preciso indicar que la ley puede intervenir en la
economía que se desarrolla en torno a los derechos de autor, pues la Carta así lo
autoriza en los artículos 61, 150.21, 150.24 y 334, de modo que se le “otorga al
legislador la competencia para disponer del tiempo y de las formalidades en que
dicha salvaguarda se tornará efectiva. Esto implica que el Congreso pueda
establecer que algunos de los derechos que integran esta modalidad específica de
propiedad tengan un carácter intemporal, mientras que otros se sujetan a un plazo
determinado para su ejercicio; a la vez que está habilitado para definir los requisitos
de los cuales depende el nacimiento de cada uno de ellos, las potestades que se les
atribuyen, las características que los identifican y las limitaciones que les
correspondan”.

65
Cfr. Corte Constitucional, Sentencia C-069 de 2019.
66
Ibidem.
88
Expediente D-14.038
M.P. Jorge Enrique Ibáñez Najar

103. De ese modo, es plausible afirmar que la protección del Estado frente a los
derechos de autor no es uniforme, en tanto que esta se circunscribe a las garantías que
para ese propósito determine el legislador, “en respuesta a las características propias
de la diversidad de obras que abarcan esta disciplina. No obstante, el ejercicio del
ámbito de configuración del legislador tiene como límites los postulados superiores
que orientan a su protección, junto con el contenido de los derechos que se
interrelacionan en su desarrollo, como ocurre con la libertad de expresión y el
derecho al libre desarrollo de la personalidad. Adicionalmente, en caso de establecer
restricciones al disfrute de los derechos de autor, se requiere que ellas sean
razonables y proporcionales.”67

104. Tal y como se enunció en el capítulo que antecede, otro límite al legislador en
esta materia está dado por las disposiciones que protegen este tipo de derechos en los
tratados internacionales, particularmente, las derivadas del denominado derecho
comunitario, cuyo origen surge del proceso de integración de la Comunidad Andina
de Naciones. Concretamente, como resultado de los acuerdos, se determinó que los
órganos comunitarios estarían habilitados para formular un sistema normativo “con el
vigor y la eficacia requeridos para que aquéll[o]s pudieran regular directamente las
cuestiones atinentes a la materia de integración y la conducta de los países
comprometidos y de sus habitantes, sin tener que recurrir a los procedimientos
ordinarios del derecho interno de cada país.”68

105. En consecuencia, y teniendo en cuenta que la integración se previó en materias


económicas, comerciales, aduaneras, industriales y financieras, la Comisión del
Acuerdo de Cartagena expidió la Decisión Andina 351 de 1993, con el propósito de
crear un Régimen Común sobre Derechos de Autor y Derechos Conexos.
Textualmente, en el artículo 1, se señala que: “Las disposiciones de la presente
Decisión tienen por finalidad reconocer una adecuada y efectiva protección a los
autores y demás titulares de derechos, sobre las obras del ingenio, en el campo
literario, artístico o científico, cualquiera que sea el género o forma de expresión y
sin importar el mérito literario o artístico ni su destino.”

106. De ese manera, la jurisprudencia constitucional ha reconocido que dicha decisión


“hace parte del derecho comunitario y resulta plenamente exigible en Colombia, por

67
Cfr. Corte Constitucional, sentencias C-035 de 2015 y C-069 de 2019.
68
Cfr. Corte Constitucional, Sentencia C-228 de 1995.
89
Expediente D-14.038
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lo que la legislación que se expida en el país, así como su reglamentación, debe estar
acorde con las previsiones que allí se consagran.”69 Sobre ese particular, el Tribunal
de Justicia de la Comunidad Andina, ha considerado que: “(…) el hecho de
pertenecer al Acuerdo de Integración Subregional le impone a los Países Miembros
dos obligaciones [esenciales]: una[,] la de adoptar medidas que aseguren el
cumplimiento efectivo del ordenamiento jurídico de la Comunidad Andina en su
ámbito territorial; y la otra, [referente a] la prohibición de adoptar medidas,
desarrollar conductas o ejecutar actos, sean de naturaleza legislativa, administrativa
o judicial, que contraríen, impidan u obstaculicen la ejecución o aplicación del
ordenamiento comunitario.”70

107. Asimismo, esta Corporación ha admitido “que el derecho comunitario goza de


los atributos de preeminencia y preferencia sobre lo regulado en el derecho interno
de cada país, en las materias que así se hubiese acordado, toda vez que cada Estado
renuncia al quehacer normativo para alcanzar un objetivo social y económico común
con los países de la región. Esto ha sido denominado por la jurisprudencia
constitucional como el concepto de supranacionalidad.” Lo anterior, porque el
derecho comunitario “se distingue por ser un derecho que apunta hacia la
integración y no solamente hacia la cooperación. Igualmente, es un derecho que no
se desarrolla únicamente a partir de tratados, protocolos o convenciones, puesto que
los órganos comunitarios están dotados de la atribución de generar normas jurídicas
vinculantes. Por eso, en el caso del derecho comunitario se habla de la existencia de
un derecho primario y un derecho secundario, siendo el primero aquél que está
contenido en los tratados internacionales, y, el segundo, el que es creado por los
órganos comunitarios investidos de competencia para el efecto. // Una característica
fundamental del ordenamiento comunitario andino se relaciona con la aplicación
directa de las decisiones que crean derecho secundario, las cuales son obligatorias
desde el momento mismo de su promulgación, salvo que expresamente se consagre
que la norma concreta deba ser incorporada al derecho interno de cada país.
Asimismo, debe destacarse que las normas comunitarias prevalecen sobre las normas
locales.”71

69
Cfr. Corte Constitucional, Sentencia C-069 de 2019.
70
En torno a esta temática, se reitera la consulta de las sentencias C-228 de 1995, C-137 de 1996, C-231 de 1997 y C-
256 de 1998.
71
Cfr. Corte Constitucional, Sentencia C-231 de 1997. Dicha posición fue asumida por la Corte en la Sentencia C-155
de 1998.
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M.P. Jorge Enrique Ibáñez Najar

108. Por lo tanto, “no cabe duda de que la manera de proteger los derechos de autor,
así como el diseño de los mecanismos adecuados para el efecto, es una potestad que
le compete al legislador, a quien la Constitución habilita para establecer el tiempo y
las formalidades necesarias para salvaguardar el citado derecho, para lo cual debe
tener como directrices los postulados superiores que rigen la manera como se ejerce
dicha atribución (CP. arts. 61, 150 y 334), los derechos que se interrelacionan con su
desarrollo, la prohibición de crear condiciones irrazonables o desproporcionadas
respecto de su ejercicio y los mandatos derivados del derecho comunitario, sin
perjuicio de la aplicación de otros tratados internacionales que sean vinculantes en
el ámbito interno.”72

109. En conclusión, los límites a imponer al ejercicio de los derechos de autor, en


unificación con la doctrina denominada: “de los tres pasos”, la cual se deriva del
artículo 21 de la Decisión 351 de 1993, conforme al cual: “Las limitaciones y
excepciones al derecho de autor que se establezcan mediante las legislaciones
internas de los Países Miembros, se circunscribirán a aquellos casos que no atenten
contra la normal explotación de las obras o no causen perjuicio injustificado a los
legítimos intereses del titular o titulares de los derechos”, deben ser (i) legales y
taxativos; (ii) su aplicación no debe atentar contra la normal explotación de la obra;
(iii) ni causarle al titular del derecho un perjuicio injustificado en sus legítimos
derechos e intereses.73

G. Solución a los problemas jurídicos planteados

110. A continuación, se presentarán las temáticas descritas en la formulación al


problema jurídico y, luego, la solución a los cargos formulados en la acción pública
de inconstitucionalidad que ahora ocupa la atención de la Corte, no sin antes aclarar
que dicho análisis se realizará de manera conjunta en virtud de la identidad
dogmática, contextual y lógica que comparten dichos cargos, sobre todo, en lo
relacionado la supuesta restricción a la libertad económica que, en criterio del actor,
prevé la disposición censurada.

111. Tal y como fue anunciado en precedencia, la Sala analizará y resolverá de

72
Cfr. Corte Constitucional, Sentencia C-069 de 2019.
73
Idem.
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M.P. Jorge Enrique Ibáñez Najar

manera conjunta los cargos formulados en la demanda, dada la identidad dogmática y


sustancial existente entre ellos, como también su relación consecuencial. Así
entonces, es preciso recordar que, en ejercicio de la acción pública de
inconstitucionalidad se solicita la Corte declarar la inexequibilidad de la norma
enunciada en el inciso final del artículo 181 de la Ley 1955 de 2019, “Por [la] cual se
expide el Plan Nacional de Desarrollo 2018-2022. Pacto por Colombia, Pacto por la
Equidad”.

112. La actora sostiene, de manera acertada, que la norma demandada interviene en


los acuerdos que se celebren sobre las formas de explotación o modalidades de
utilización de derechos patrimoniales de autor y conexos. En efecto, la norma señala
que será ineficaz cualquier estipulación que prevea formas de explotación o
modalidades de utilización de tales derechos que “sean inexistentes o desconocidas al
tiempo de convenir la transferencia, autorización o licencia.”

113. La ineficacia comporta, a modo de consecuencia, que, si bien pueden existir en


el acuerdo estipulaciones en tal sentido, ellas no serán vinculantes para las partes,
valga decir que no les serán oponibles. Ante esta situación cierta, la demanda destaca
que esta norma desborda las competencias del legislador, afecta la protección de la
propiedad intelectual, afecta la libertad económica y contractual de los contratantes, y
desconoce el deber del Estado de promover la cultura. Como puede verse, los
múltiples reparos parten de la misma base: la ley no puede, sin transgredir la
Constitución, imponer una restricción de este tipo a las partes del contrato. Lo que
pretende la demanda es que no haya una intervención del Estado, por medio de la ley,
en la actividad contractual relativa a las formas de explotación y a las modalidades de
utilización de los derechos patrimoniales de autor y conexos, a fin de que las partes
tengan libertad para acordar que ello puede presentarse, incluso, por medios
inexistentes al momento de celebrar el contrato, o que sean desconocidos en ese
momento.

114. La actora plantea que la norma demandada tiene graves consecuencias en la


actividad artística, que también predica de las actividades científicas, pues a su modo
de ver desincentiva su realización, pues genera un límite para la explotación de su
resultado. Esto, prosigue la demanda, acaba por generar una afectación económica
tanto para los titulares de derechos patrimoniales de autor y conexos como para los
terceros que adquieren dichos derechos, pues priva a unos y a otros de la posibilidad

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Expediente D-14.038
M.P. Jorge Enrique Ibáñez Najar

de explotar la obra, interpretación, fonograma o señal de radiodifusión en medios y


canales que de momento son desconocidos, pero que muy probablemente aparecerán
en el futuro próximo.

115. Antes de empezar el análisis de los cargos, la Sala considera oportuno reiterar,
como ya se concluyó en el análisis de la segunda cuestión previa, que, en este caso,
relativo a los derechos patrimoniales de autor y conexos, la Decisión 351 de 1993 no
hace parte del bloque de constitucionalidad y, por tanto, no puede tenerse como
parámetro de juzgamiento para establecer la constitucionalidad o inconstitucionalidad
de la norma demandada. Otro sería el escenario si se tratara de derechos morales de
autor, evento en el cual dicha decisión sí hace parte del bloque de constitucionalidad
y, por ende, es un parámetro de juzgamiento, como lo reconoció la Sala en la
Sentencia C-1490 de 2000, al considerar que estos derechos (los morales de autor)
son derechos fundamentales.

116. Ahora bien, el análisis debe comenzar por destacar que en materia de derechos
patrimoniales de autor y conexos, el legislador tiene un amplio margen de
configuración. Este margen, según ha reconocido esta Corte, tiene dos límites
principales: 1) las medidas adoptadas deben orientarse a la protección de los derechos
de autor; y 2) no se pueden establecer condiciones irrazonables o desproporcionadas
para acceder a dicha protección.

117. El estudio debe proseguir por reconocer que el Estado, por medio de la ley,
puede intervenir en la actividad económica relativa a los derechos patrimoniales de
autor y conexos. En efecto, conforme al mandato de los artículos 61, 150 y 334, la ley
puede regular esta actividad con el propósito de lograr los fines del Estado, entre
otros, el de mejorar la calidad de vida de los habitantes y el de conseguir que las
personas tengan acceso efectivo a los bienes y servicios básicos.

118. El que el Estado sí pueda intervenir en la actividad económica relativa a los


derechos patrimoniales de autor y conexos, permite concluir, de manera preliminar,
que el mero hecho de que la ley intervenga no puede tenerse como fundamento para
declarar su inconstitucionalidad. En esta materia no existe una prohibición
constitucional a que el Estado intervenga, ni existe una norma superior que disponga
que en estos asuntos todo debe dejarse, de manera exclusiva y excluyente, a la libertad

93
Expediente D-14.038
M.P. Jorge Enrique Ibáñez Najar

económica de los interesados, para que ellos, en ejercicio de su autonomía de la


voluntad, lleguen a cualquier tipo de acuerdo.

119. Lo que debe analizarse, entonces, no es la intervención del Estado per se, sino si
ella está o no justificada y si, en realidad, respeta los límites que tiene el legislador al
momento de configurar las normas en esta materia. En cuanto a lo primero, cuando se
trata de derechos patrimoniales de autor, en la Sentencia C-519 de 1999 la Sala fijó
una regla muy importante para el asunto sub judice. Esta regla es la siguiente:
“[a]unque el legislador goza de competencia para establecer las modalidades del
amparo de los indicados derechos, lo que no puede esquivar es la responsabilidad
que la Constitución le ha confiado en la búsqueda de instrumentos aptos para
obtener que en la práctica los autores no sean víctimas de imposiciones arbitrarias
o abusivas por parte de quienes ejecutan, representan, exhiben, usan o explotan sus
obras, para desconocer lo que constitucionalmente se les debe por tales conceptos.”
(Énfasis propio)

120. La anterior regla no parte de considerar que las partes del acuerdo estén en
igualdad de condiciones, como suele ocurrir al momento de una negociación. Por el
contrario, parte de la base de que en este tipo de negocios hay una parte más débil: los
autores, que puede ser víctima de “imposiciones arbitrarias o abusivas por parte de
quienes ejecutan, representan, exhiben, usan o explotan sus obras, para desconocer
lo que constitucionalmente se les debe por tales conceptos.”

121. En esta oportunidad la Sala reitera la antedicha regla y la aplicará para establecer
si la intervención que el Estado hizo por medio de la norma demandada está o no
justificada en términos constitucionales, por intermedio de un test de proporcionalidad
de intensidad leve.

122. En este punto, es necesario acotar que la jurisprudencia constitucional se ha


pronunciado en múltiples oportunidades sobre la naturaleza del principio de
proporcionalidad, señalando que se trata de una herramienta de carácter metodológico
que le permite al juez adoptar una decisión con racionalidad, predictibilidad y
legitimidad, la cual se ejerce por medio de una estructura conformada, a su vez, por
tres subprincipios: (i) idoneidad, (ii) necesidad y (iii) proporcionalidad en sentido
estricto. La práctica de este tipo de juicios tiene como sustento identificar si una
medida adoptada por el legislador es adecuada para el fin propuesto. Luego, en torno

94
Expediente D-14.038
M.P. Jorge Enrique Ibáñez Najar

a la necesidad, es preciso analizar si esta es menos restrictiva de otros principios,


“considerándose su invalidez en caso de que exista otra con un impacto inferior y con
una idoneidad semejante para la obtención de los propósitos de la autoridad
normativa. Finalmente, el estudio de proporcionalidad en sentido estricto se concreta
en una ponderación entre los bienes o principios en conflicto, que incluye la
consideración de su peso abstracto, la intensidad de la afectación – beneficio, y
finalmente, algunas consideraciones -en caso de contar con los elementos- sobre la
certeza de los efectos de tal relación.”74

123. Tal estructura “se ha integrado por esta Corporación a un juicio de


razonabilidad, consistente en la consideración de intensidades específicas -leve,
intermedia y estricta-, que condicionan la actuación del juez constitucional, al fijar
un estándar de aquello que debe justificarse en cada uno de los tres aspectos
mencionados para concluir que la medida legislativa se sujeta al ordenamiento
superior.”75

124. En la Sentencia C-673 de 2001, reiterada en la C-234 de 2019, se establecieron


los siguientes criterios: “(i) en el test de intensidad leve -que es el ordinario- el juicio
de constitucionalidad debe establecer que la finalidad y el medio sean legítimos, esto
es, constitucionalmente no prohibidos; y, que el medio sea potencialmente adecuado
para alcanzar el fin. (ii) En el juicio de intensidad intermedio, por su parte, el fin
debe ser legítimo e importante, por promover “intereses públicos valorados por la
Carta o en razón a la magnitud del problema que el legislador busca resolver”; y el
medio, además de no estar prohibido, debe ser adecuado y efectivamente conducente
para la consecución del fin. Y, finalmente, (iii) el test de intensidad estricta exige
establecer que el fin es legítimo, importante e imperioso; y el medio, además de
legítimo, debe ser adecuado, efectivamente conducente y necesario para la
consecución del fin, esto es, que no puede ser reemplazado por uno menos lesivo.
Adicionalmente, en estos casos, se exige adelantar un juicio de proporcionalidad en
sentido estricto”.

125. Respecto a la aplicación concreta de las tipologías indicadas, la Corte ha


determinado que “el test débil se aplica ‘cuando se estudia la razonabilidad del
ejercicio legislativo en materias económicas, tributarias o de política internacional’,

74
Cfr. Corte Constitucional, Sentencia C-022 de 2020
75
Idem.
95
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al test intermedio, cuando la medida acusada involucra categorías que bajo algunos
supuestos han sido consideradas como semi sospechosas; y, al test estricto, cuando
está de por medio una categoría sospechosa en los términos -enunciativos- del
artículo 13, inciso 1º, de la C.P., o cuando la medida recae de manera directa en
personas en condición de debilidad manifiesta, o de grupos marginados o
discriminados.”76

126. En consecuencia, y en relación con el tema que convoca en esta ocasión a la Sala
Plena de la Corte, es decir, una medida legislativa de naturaleza patrimonial que
involucra inescindiblemente aspectos de índole económico, y, al no advertir que la
norma demandada involucre categorías semi sospechosas o sospechas, en la medida
en que, de la lectura y el contexto de la cual hace parte se termina con claridad su
objetivo, el análisis que procede corresponde al test de intensidad leve. Esto, para
concluir si, en efecto, la medida adoptada por el legislador cumple la finalidad
pretendida.

127. Bajo ese aspecto, teniendo en cuenta que, en el presente asunto se debate si la
norma censurada resulta desproporcionada frente a la protección constitucional de la
que gozan los derechos de autor y los derechos conexos, debe destacarse que esta se
refiere a formas de explotación que sean inexistentes o desconocidas al tiempo de
convenir la transferencia, autorización o licencia. Si se trata de formas inexistentes es
evidente que ninguna de las partes tiene una mayor o mejor información sobre ellas,
por lo cual a ambas les resulta muy difícil hacer una adecuada valoración de lo que la
transferencia, autorización o licencia puede significar en términos económicos, de
suerte que se estaría negociando a ciegas, o al menos sin un referente objetivo de lo
que los derechos patrimoniales de autor y los derechos conexos pudieren costar. Y si
se trata de formas desconocidas, bien podría ser que alguno de los extremos del
contrato tenga una información mayor o mejor sobre ellas, lo cual generaría una
asimetría negocial. Ahora bien, es más probable que quien se dedique a explotar y a
explotar obras tenga, en esta materia, por razón de su oficio, un mejor conocimiento,
que aquél que se dedica a crearlas.

128. Se trate de la primera situación o de la segunda, la Sala encuentra que no es


irrazonable, ni desproporcionado asumir que, en la práctica, cuando se trata de
convenir la transferencia, autorización o licencia, los autores están en una situación
76
Cfr. Corte Constitucional, Sentencia C-220 de 2017
96
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expuesta al riesgo de imposiciones que pueden ser arbitrarias o abusivas. De una


parte, el no poder determinar cuál sería el valor de lo que se conviene, porque,
justamente, no existe todavía el medio para explotarlo o utilizarlo, valga decir, el
escenario de indeterminación permite que dicho valor se fije de forma arbitraria e
incluso abusiva.

129. En ese contexto, la norma demandada, al tener por ineficaz una estipulación en
tal sentido, adopta una medida idónea y necesaria apta para evitar que en la práctica
los autores puedan ser víctimas de imposiciones arbitrarias o abusivas. La
intervención no impide el ejercicio de la libertad económica y contractual de los
interesados en el negocio, que pueden acordar sin dificultades lo relacionado con la
explotación y la utilización de la obra y de las prestaciones protegidas por los
derechos conexos por medios existentes o conocidos, lo que permite una valoración
razonable de lo que podría ser el precio.

130. En cuanto atañe a los límites que tiene el legislador en esta materia, la Sala
destaca, en primer lugar, que la medida está orientada a proteger los derechos de autor
y derechos conexos, pues impide negociar sobre un asunto incierto o desconocido,
con el riesgo de arbitrariedad y abuso que apareja, como acaba de verse. Y, en
segundo lugar, las condiciones establecidas en ella para acceder a dicha protección, se
insiste, no son irrazonables o desproporcionadas. Ello es así, porque la norma no
impide los acuerdos, ni la explotación o exhibición de las obras, interpretaciones o
ejecuciones, fonogramas y señales de los organismos de radiodifusión. Tampoco
afecta, en ningún modo, el ejercicio de la libertad económica y contractual cuando se
trata de medios existentes o conocidos, que son, en la actualidad, todos los que están
disponibles. La eventual afectación vendría en un futuro próximo, cuando lo que
ahora no existe llegue a existir y lo que todavía es desconocido se conozca. Empero,
frente a ello, la norma demandada no impide que pueda haber una negociación,
igualmente futura, ni un acuerdo al respecto.

131. En síntesis, la medida sub judice no sólo es justificada, sino también pertinente
para proteger, en esencia, al autor de la obra, el intérprete de la novela o la canción, el
productor fonográfico de la música, la emisión del canal de radio o de la televisión,
pues evita la presencia de aspectos que culminen en futuras desventajas o
desequilibrios dentro del campo contractual y/o económico, que pueden presentarse al
momento de pactar cláusulas sin entidad conocida. Incluso, puede afirmarse que, en

97
Expediente D-14.038
M.P. Jorge Enrique Ibáñez Najar

caso de que surgiesen, en el desarrollo del convenio nuevas formas de negociación,


es, fundamentalmente, la autonomía de la voluntad la que deberá primar para decidir
si se pacta o no como una nueva condición, pero dentro de un marco real y tangible.
Por consiguiente, para la Sala Plena, la medida adoptada en la norma demandada
establece de modo inequívoco la necesidad de que, por ejemplo, bajo la presencia de
cláusulas abiertas estas tienen, inescindiblemente, que ser determinables al momento
del pacto.

132. En definitiva, la aplicación del test conlleva a concluir que: (i) la norma
censurada es idónea para proteger, positivamente, los intereses de los derechos
patrimoniales de autor y conexos, por cuanto evita un posible desequilibrio
contractual frente a la comercialización de sus obras y prestaciones; y, en
consecuencia, (ii) es posible establecer que la medida es adecuada para la finalidad
propuesta por la disposición.

133. Como fue expuesto en la parte dogmática de esta providencia, no es una


situación excepcional, en materia de derechos patrimoniales de autor y conexos, el
que la explotación de la obra, interpretación o ejecución, el fonograma o la señal
pueda generar discrepancias y dificultades entre los interesados, debido a que estas
actividades suelen prolongarse por largo tiempo. A partir de esta situación, se
promulgó la Ley 1835 de 2017 -conocida como la Ley Pepe Sánchez-, cuyo artículo 1
modificó el artículo 98 de la Ley 23 de 1982. En esta ley se intervino de manera
sustancial en la explotación y exhibición de las obras. De una parte, se estableció que
los autores “conservarán en todo caso el derecho a recibir una remuneración
equitativa por los actos de comunicación pública incluida la puesta a disposición y el
alquiler comercial al público que se hagan de la obra audiovisual, remuneración que
será pagada directamente por quien realice la comunicación pública.” Y, de otra, se
dispuso que “[l]a remuneración a que se refiere este artículo, no se entenderá
comprendida en las cesiones de derechos que el autor hubiere efectuado con
anterioridad a esta ley.”

134. La ley en comento fue demandada en su momento, lo que brindó a la Sala la


oportunidad de analizar su compatibilidad con la Constitución en la Sentencia C-069
de 2019. En esta sentencia la Corte declaró la exequibilidad de las referidas normas,
en una decisión que constituye un importante referente para este caso. Para llegar a

98
Expediente D-14.038
M.P. Jorge Enrique Ibáñez Najar

dicha conclusión, en la sentencia se argumenta que la primera norma “carece de la


posibilidad de afectar derechos adquiridos de manera previa a la expedición y
entrada en vigor de la Ley 1835 de 2017. En efecto, al no existir para tal momento el
derecho impugnado, el mismo jamás pudo ser objeto de cesión a favor de los
productores y, por lo mismo, bajo ninguna circunstancia se estaría afectando una
situación jurídica preexistente. Incluso, como se señala en la ley, todo acto de
transferencia se limita a las modalidades de explotación vigentes al momento de su
suscripción, sin que sea válido la celebración de cesiones futuras indeterminadas
(Ley 23 de 1982, art. 183). Ello se complementa con lo dispuesto en el artículo 78 de
la Ley 23 de 1982, en la que se aclara que todo contrato debe ser interpretado de
manera restrictiva, de suerte que estos no otorgan más derechos que los
expresamente conferidos por el autor en el instrumento respectivo”. (Énfasis propio)

135. Esta intervención hecha por la ley es de mayor entidad que la que ahora se
examina, dado que establece un cambio en la remuneración a los autores, que además
de equitativo no puede considerarse incluido en las cesiones hechas con anterioridad a
la ley. Al examinar su constitucionalidad, la Sala llegó a la conclusión de que era
compatible con la Carta. De este análisis vale la pena destacar que, en ese caso, como
ocurre en este, lo que no existe o se desconoce al momento de celebrar el respectivo
contrato, difícilmente puede tenerse como incluido, en términos equitativos y
razonables, en el contrato.

136. En ese sentido, la jurisprudencia constitucional, además de las consideraciones


antedichas, ha sido clara en determinar que la interpretación de los contratos relativos
a los derechos derivados de la propiedad intelectual deberán interpretarse
restrictivamente en pro de las garantías de sus destinatarios, y es eso, esencialmente,
es lo que pretende la norma censurada, puesto que, como ya se dijo, evita la
posibilidad de convenir situaciones desconocidas que, a futuro, incluso, puedan
resultar en un desequilibrio económico para los titulares de los derechos
patrimoniales.

137. Finalmente, debe aclararse que la demandante, en torno la supuesta lesión del
artículo 71 de la Constitución, solamente se enfocó en lo atinente a los asuntos que
involucran la cultura, razón por la cual, tampoco encuentra la Corte que la norma
demandada lesione una de las finalidades de los Planes de Desarrollo, como lo es la
promoción de la cultura, toda vez que, por el contrario, no sólo cumple con el

99
Expediente D-14.038
M.P. Jorge Enrique Ibáñez Najar

mandato previsto en el artículo 71 de la Constitución, sino que lo garantiza por medio


de una restricción legítima en el marco del Estado Social de Derecho, protegiendo de
manera concreta los derechos patrimoniales de quienes suscriben los contratos
relacionados con la propiedad intelectual, en los términos anotados en precedencia.

138. Por consiguiente, la Sala Plena no considera que el inciso final del artículo 181
de la Ley 1955 de 2019 lesione los artículos de la Constitución indicados en la
demanda, por las razones que anteceden, motivo por el cual declarará la exequibilidad
de esa disposición.

H. Síntesis de la decisión

139. En el presente caso, la Corte estudió la demanda interpuesta por una ciudadana
en contra del inciso final del artículo 181 de la Ley 1955 de 2019, “Por [la] cual se
expide el Plan Nacional de Desarrollo 2018-2022. Pacto por Colombia, Pacto por la
Equidad”, tras considerar que esa disposición, en esencia, contrariaba la normativa
constitucional relativa a la facultad de regulación, en cabeza del Congreso de la
República, de los aspectos relacionados con la propiedad intelectual, concretamente,
frente a los derechos patrimoniales de autor y derechos conexos, puesto que
establecía una restricción injustificada a la libertad de empresa y a la autonomía de la
voluntad respecto de los contratos celebrados con ocasión de estos. Adicionalmente,
la demandante sostuvo que se desconocía la normativa de la Carta Política que prevé
el fomento, en los planes de desarrollo, de aspectos relativos a la cultura.

140. En el análisis de la primera cuestión previa, se concluyó que sí era viable el


juicio de constitucionalidad de la norma demandada. Esto, porque 1) la norma está
vigente y produce efectos jurídicos; 2) si bien la Corte ya se pronunció sobre la
constitucionalidad de ella en la Sentencia C-157 de 2021, lo hizo al estudiar cargos
sustancialmente distintos a los que se plantean en este caso, de modo que no se
configura el fenómeno de la cosa juzgada constitucional; y 3) la demanda tiene
aptitud sustancial.

141. En el análisis de la segunda cuestión previa, se concluyó que la Decisión


Andina 351 de 1993, en cuanto atañe a los derechos patrimoniales de autor y
conexos, no hace parte del bloque de constitucionalidad y, por tanto, no puede

100
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M.P. Jorge Enrique Ibáñez Najar

tenerse como parámetro de juzgamiento. Con todo, esta decisión y su interpretación


prejudicial por el Tribunal de Justicia de la Comunidad Andina son elementos de
juicio importantes y relevantes para el examen de la norma demandada.

142. Superadas las dos cuestiones previas, se procedió a plantear los siguientes
problemas jurídicos: 1) le corresponde a la Corte determinar si la norma enunciada
en el inciso final del artículo 181 de la Ley 1955 de 2019, al disponer que será
ineficaz toda estipulación que prevea formas de explotación o modalidades de
utilización de derechos patrimoniales de autor o conexos, que sean inexistentes o
desconocidas al tiempo de convenir la transferencia, autorización o licencia,
desborda los límites que tiene el Congreso de la República para regular la materia
(art. 9, 121, 150.16 y 227 CP); 2) del mismo modo, la Corte debe establecer si la
referida norma crea una limitación injustificada a los autores y titulares de derechos
conexos para disponer de sus derechos patrimoniales y si contraría los compromisos
de protección de estos, asumidos por la República (art. 58, 61 y 150.24 CP); 3) le
atañe también a la Corte verificar si la norma demandada es incompatible o no con el
principio de libertad contractual y de empresa, del que gozan tanto los productores
como los autores de las obras y, en general, los artistas, escritores, intérpretes o
ejecutantes, productores de fonogramas, organismos de radiodifusión, directores, a
propósito de la negociación de sus derechos patrimoniales de autor y conexos (art.
16, 61 y 333 CP); y 4) le incumbe a la Corte constatar si la norma demandada
contraviene lo previsto en la Carta sobre el fomento a la cultura en los planes de
desarrollo y su sobre los incentivos a las manifestaciones culturales (art. 71 CP).

143. Para resolver estos problemas jurídicos, se desarrolló el siguiente esquema: en


primer lugar, se dio cuenta de 1) del marco general dado por la Constitución y por la
jurisprudencia constitucional para la protección de la propiedad intelectual; 2) del
panorama constitucional de los derechos de autor, tanto de los derechos morales como
de los patrimoniales y conexos; 3) de la competencia del legislador para regular esta
materia y de sus límites en relación con la propiedad intelectual y la libertad
contractual. Luego, como base en los anteriores elementos de juicio, se procedió a
resolver los problemas jurídicos planteados.

144. Luego de analizar de manera conjunta los cuatro cargos planteados, la Sala
concluyó que: 1) el Congreso de la República goza de un amplio margen de
configuración legislativa frente a los derechos patrimoniales de autor y los derechos

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patrimoniales de los artistas, intérpretes, y ejecutantes, productores de fonogramas y


organismos de radiodifusión, siempre que las medidas que adopte se orienten a la
protección de la propiedad intelectual y no establezcan condiciones irrazonables o
desproporcionadas para acceder a dicha protección, lo cual se cumple en este caso,
pues la ley busca proteger a los titulares de los derechos patrimoniales de autor y a los
titulares de los derechos conexos, al impedir un desequilibrio contractual frente a
estipulación sobre medios de explotación inexistentes o desconocidos; 2) no existía
vulneración de la autonomía de la voluntad ni de la libertad contractual, en tanto que,
si bien el Estado intervino en esa regulación, lo cierto es que esta fue justificada en la
necesidad de proteger los intereses de los autores y titulares de los derechos conexos;
y (iii) sostuvo que no se desconocía el compromiso constitucional del Estado de
fomentar la cultura en los planes de desarrollo, en virtud de considerar que, por el
contrario, normas como la analizada permiten proteger, en mayor medida tales
intereses.

145. Por lo anterior, la Corte declaró la exequibilidad de la norma cuestionada.

III. DECISIÓN

En mérito de lo expuesto, la Sala Plena de la Corte Constitucional, administrando


justicia en nombre del pueblo y por mandato de la Constitución,

RESUELVE:

Por los cargos analizados, declarar EXEQUIBLE la norma enunciada en el inciso


final del artículo 181 de la Ley 1955 de 2019, “Por [la] cual se expide el Plan
Nacional de Desarrollo 2018-2022. Pacto por Colombia, Pacto por la Equidad.”

Notifíquese, comuníquese y cúmplase,

102
Expediente D-14.038
M.P. Jorge Enrique Ibáñez Najar

DIANA FAJARDO RIVERA


Presidenta

NATALIA ÁNGEL CABO


Magistrada

JUAN CARLOS CORTÉS GONZÁLEZ


Magistrado

JORGE ENRIQUE IBÁÑEZ NAJAR


Magistrado

ALEJANDRO LINARES CANTILLO


Magistrado

ANTONIO JOSÉ LIZARAZO OCAMPO


Magistrado
Con aclaración de voto

PAOLA ANDREA MENESES MOSQUERA


Magistrada

103
Expediente D-14.038
M.P. Jorge Enrique Ibáñez Najar

CRISTINA PARDO SCHLESINGER


Magistrada

JOSE FERNANDO REYES CUARTAS


Magistrado

MARTHA VICTORIA SÁCHICA MÉNDEZ


Secretaria General

ACLARACIÓN DE VOTO DEL MAGISTRADO


ANTONIO JOSÉ LIZARAZO OCAMPO
A LA SENTENCIA C-077/23

Expediente: D-14.038

Demanda de inconstitucionalidad contra el artículo


181 (parcial) de la Ley 1955 de 201977

Con el acostumbrado respeto por las decisiones de la mayoría, presento las razones de
mi aclaración de voto a la Sentencia C-077 de 2023, en la que la Sala Plena declaró la
exequibilidad de la norma acusada por los cargos analizados. En concreto, aunque
acompañé la decisión adoptada en la sentencia, aclaré mi voto para precisar los
siguientes puntos.

77 “Por [la] cual se expide el Plan Nacional de Desarrollo 2018-2022. Pacto por Colombia, Pacto por la Equidad”.

104
Expediente D-14.038
M.P. Jorge Enrique Ibáñez Najar

Vigencia de la norma demandada. Comparto que la norma cuestionada estaba vigente


para el momento en que se adoptó la sentencia. Sin embargo, aclaro que las razones
que me permiten llegar a esta conclusión son diferentes a las expresadas en el fallo.

En efecto, en la providencia se concluyó que la disposición normativa se encontraba


vigente y producía efectos porque “el proyecto relativo al nuevo plan de desarrollo
todavía está en trámite en el Congreso de la República”. Sin embargo, esa
argumentación no corresponde al estudio que debe adelantarse para determinar la
vigencia de la ley del Plan Nacional de Desarrollo, pues no tiene en cuenta la
temporalidad de dicha ley.

Así, en la Sentencia C-226 de 202178, en relación con la vigencia de las normas del
Plan Nacional de Desarrollo, la Sala Plena señaló que debe constatarse que estas
hagan parte del ordenamiento jurídico (existencia) y no hayan agotado su objeto al
haber cumplido la hipótesis prescriptiva que contienen (eficacia). Y precisó que el
agotamiento de la hipótesis prescriptiva ocurre, entre otras cosas, cuando se trata de
una norma con vigencia temporal, como es el caso de la ley cuatrienal del Plan
Nacional de Desarrollo o de la ley anual de presupuesto (Sentencia C-070 de 2020).

Por lo tanto, en la Sentencia C-077 de 2023 se debió valorar si se agotó o no la


hipótesis prescriptiva que contenía la norma demandada parcialmente. Para ello, era
necesario tomar en cuenta las particulares características de la ley del Plan Nacional
de Desarrollo que fueron consideradas en la Sentencia C-157 de 202179, que señaló
las reglas judiciales para “verificar la validez jurídica de las normas contenidas en el
Plan Nacional de Desarrollo”80 y dio cuenta de la línea sostenida a partir de la
Sentencia C-415 de 202081, que considera el cuatrenio como regla general de vigencia
pero que permite excepciones cuando se trata de normas de carácter permanente o que
implican reformas estructurales, siempre y cuando, tengan un fin planificador y de
impulso de la ejecución del plan. Los aspectos mencionados, como dije, no fueron
evaluados en la providencia.

78 Reiterada en la Sentencia C-190 de 2022.


79 Que estudió la misma norma acusada, pero en relación por la presunta vulneración de los artículos 157 y 160 superiores.
80 Véase la nota al pie n.º 71.
81 Esta sentencia ha sido reiterada entre otras, en las Sentencias C-464 de 2020; C-493 de 2020; C-030 de 2021; C-047 de 2021; C-

095 de 2021; C-105 de 2021; C-276 de 2021; C-049 de 2022 y C-161 de 2022.

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Expediente D-14.038
M.P. Jorge Enrique Ibáñez Najar

Cosa juzgada constitucional. Aunque concuerdo con la mayoría en la conclusión de


que no se configuró la cosa juzgada en relación con el estudio que se realizó en la
Sentencia C-157 de 2021, pues los cargos analizados en esa ocasión eran diferentes,
no comparto el segundo argumento para descartar su configuración. Según se expresó,
no existía cosa juzgada porque en la Sentencia C-157 de 2021 se estudió un reparo
dirigido en contra de todo el artículo acusado, mientras que en la demanda estudiada
en esta oportunidad solo se atacó parcialmente la norma.

En efecto, en la Sentencia C-157 de 2021 se estudió un reparo en contra de todo el


artículo 181 de la Ley 1955 de 2019 por vulneración del principio democrático
consagrado en los artículos 157 y 160 de la Constitución, al eludir el debate sobre la
disposición demandada en la Plenaria de la Cámara de Representantes, así como en la
Plenaria del Senado que acogió la totalidad del texto aprobado por la primera célula
legislativa. Ahora, el hecho de que en esta ocasión se cuestionara el mismo artículo
pero de forma parcial, no es un argumento razonable para descartar la cosa juzgada,
pues lo determinante para analizar esta figura procesal es que la decisión anterior
recaiga sobre el mismo enunciado normativo y agote cualquier debate sobre la
constitucionalidad de la norma que se cuestiona, por ello, es necesario identificar los
cargos que orientaron el pronunciamiento previo de la Corte y confrontarlos con los
que se formulan posteriormente.

Pues bien, en el caso concreto, no se presentaba cosa juzgada porque en la Sentencia


C-157 de 2021 este tribunal juzgó la constitucionalidad del artículo 181 de la Ley
1955 de 2019 desde la perspectiva de los cargos estudiados que hacían referencia al
trámite legislativo, por lo que dejó abierta la posibilidad para que a futuro se
formularan nuevas demandas de inconstitucionalidad contra el mismo enunciado
normativo que fue objeto de control relativo, pero por otros cargos.

Inconsistencia en los cargos admitidos y estudiados. Aunque acompañé el resolutivo


de la sentencia porque la decisión de exequibilidad fue precisa en señalar que recaía
sobre los cargos analizados, lo cierto es que cuestioné la falta de consistencia del fallo
entre los cargos admitidos y los cargos analizados.

En efecto, el magistrado ponente admitió la demanda sin rechazar ningún cargo y ese
escrito planteó reparos en contra del texto acusado al estimar que vulneraba el
preámbulo y los artículos 9, 16, 58, 61, 71, 121, 136.1, 150.16, 150.24, 227 y 333 de

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M.P. Jorge Enrique Ibáñez Najar

la Constitución. Sin embargo, en las consideraciones de este fallo no se confrontó la


norma atacada con todos los textos constitucionales que presuntamente se infringían.
Por el contrario, la sentencia, sin justificación alguna, dejó de estudiar los cargos por
el presunto desconocimiento del preámbulo y los artículos 136.1 y 150.16 de la
Constitución, a pesar de que fueron admitidos por el despacho sustanciador.

ANTONIO JOSÉ LIZARAZO OCAMPO


Magistrado

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