ENSEÑANZAS DE JESUS ESTUDIO NUMERO CUATRO ESPIRITU SANTO
Juan 14:16 16 Y yo rogaré al Padre, y os dará otro Consolador, para que esté con vosotros
para siempre:
1 De las tres Personas de la Deidad, el Espíritu Santo es el menos comprendido. Es
irónico que la Persona que está más cerca de nosotros, nos hace nacer de nuevo,
habita en nosotros y nos transforma es aquella de quien sabemos tan poco.
La Biblia nos dice que el Espíritu Santo es el Espíritu de Cristo (Romanos 8:9;
9
Mas vosotros no vivís según la carne, sino según el Espíritu, si es que el Espíritu
de Dios mora en vosotros. Y si alguno no tiene el Espíritu de Cristo, no es de él.
1 Pedro 1:11 11 escudriñando qué persona y qué tiempo indicaba el Espíritu de
Cristo que estaba en ellos, el cual anunciaba de antemano los sufrimientos de
Cristo, y las glorias que vendrían tras ellos..), y el Espíritu de Dios el Padre (1
Corintios 12:3 3 Por tanto, os hago saber que nadie que hable por el Espíritu de
Dios llama anatema a Jesús; y nadie puede llamar a Jesús Señor, sino por el
Espíritu Santo. ; Romanos 8:9). Y es que muchas veces nos enredamos leyendo
las Escrituras, y la misma declara quién es ese Espíritu. No hay que ir a ideas
abstractas o que no tienen fundamento bíblico, sino ir a la propia Palabra de
Dios.
JESÚS fue concebido por el Espíritu Santo (Mateo 1:18 18 El nacimiento de
Jesucristo fue así: Estando desposada María su madre con José, antes que se
juntasen, se halló que había concebido del Espíritu Santo.), bautizado con el
Espíritú (Marcos 1:10 10 Y luego, cuando subía del agua, vio abrirse los cielos, y
al Espíritu como paloma que descendía sobre él.), conducido por el Espíritu
(Lucas 4:1 Jesús, lleno del Espíritu Santo, volvió del Jordán, y fue llevado por el
Espíritu al desierto) y ejecutó sus milagros por medio del Espíritu (Mateo
12:28 28 Pero si yo por el Espíritu de Dios echo fuera los demonios, ciertamente ha
llegado a vosotros el reino de Dios.). Estos son algunos ejemplos de que la misión
de Jesús y del Espíritu Santo eran totalmente interdependientes. Después de la
ascensión de Jesús, el Espíritu Santo vino a la tierra para estar con los fieles hasta
que Jesús vuelva nuevamente (Juan 14:16 16 Y yo rogaré al Padre, y os dará otro
Consolador, para que esté con vosotros para siempre:). Hoy aprenderemos más
sobre el Espíritu Santo.
Siguiendo las enseñanzas de Jesús, los escritores del Nuevo Testamento dejan en
claro que el Espíritu Santo tiene las características esenciales de una persona:
voluntad (1 Cor. 12:11 11 Pero todas estas cosas las hace uno y el mismo Espíritu,
repartiendo a cada uno en particular como él quiere.), inteligencia (Hech. 15:28
28
Porque ha parecido bien al Espíritu Santo, y a nosotros, no imponeros ninguna
carga más que estas cosas necesarias; Rom. 8:27 27 Mas el que escudriña los
corazones sabe cuál es la intención del Espíritu, porque conforme a la voluntad de
Dios intercede por los santos.) y emociones (Rom. 15:30 30 Pero os ruego,
hermanos, por nuestro Señor Jesucristo y por el amor del Espíritu, que me
ayudéis orando por mí a Dios,; Efe. 4:30 30 Y no contristéis al Espíritu Santo de
1
Dios, con el cual fuisteis sellados para el día de la redención.).
Porque el Espíritu Santo es una Persona divina, debemos someternos
humildemente a su voluntad y dirección. Lo invitaremos a morar en nuestros
corazones (Rom. 8:9 9 Mas vosotros no vivís según la carne, sino según el
Espíritu, si es que el Espíritu de Dios mora en vosotros. Y si alguno no tiene el
Espíritu de Cristo, no es de él.), transformar nuestras vidas (Tit. 3:5 5 nos salvó, no
por obras de justicia que nosotros hubiéramos hecho, sino por su misericordia, por
el lavamiento de la regeneración y por la renovación en el Espíritu Santo,) y
producir el fruto del Espíritu en nuestros caracteres (Gal. 5:22, 23 22 Mas el fruto
del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad,
fe, 23 mansedumbre, templanza; contra tales cosas no hay ley.). Solos no podemos
hacer nada; únicamente por medio su poder obrando en nosotros, podemos llegar
a ser lo que Jesús nos prometió que seríamos.
Entonces al ser el Espíritu Santo una persona él se alegra se entristece, opina
(Efesios 4:30 Y no contristéis al Espíritu Santo de Dios, con el cual fuisteis
sellados para el día de la redención.), se preocupa por nosotros Romanos 8:27
Jesus intercede por nosotros porque sabe la intención del espíritu la cual es
convencernos de pecado, Pero el que escudriña los corazones sabe cuál es la
intención del Espíritu, porque él, conforme a la voluntad de Dios, aintercede por
los santos)
y no una fuerza o poder impersonal . Posee los mismos atributos que la Divinidad,
ya que es Dios (Hechos 5:3, 4 3 Y dijo Pedro: Ananías, ¿por qué llenó Satanás tu
corazón para que mintieses al Espíritu Santo, y sustrajeses del precio de la
heredad? 4 Reteniéndola, ¿no se te quedaba a ti? y vendida, ¿no estaba en tu
poder? ¿Por qué pusiste esto en tu corazón? No has mentido a los hombres, sino
a Dios.). En el Antiguo Testamento, se lo describe participando de la creación de
la tierra (Génesis 1:2 2 Y la tierra estaba desordenada y vacía, y las tinieblas
estaban sobre la faz del abismo, y el Espíritu de Dios se movía sobre la faz de las
aguas.), actuando en el corazón humano (Génesis 6:3 3 Y dijo Jehová: No
contenderá mi espíritu con el hombre para siempre, porque ciertamente él es
carne; mas serán sus días ciento veinte años.) y habilitando a ciertos individuos
para tareas especiales (Jueces 6:34 34 Entonces el Espíritu de Jehová vino sobre
Gedeón, y cuando este tocó el cuerno, los abiezeritas se reunieron con él.).
También fue prometido para los últimos días (Joel 2:28 28 Y después de esto
derramaré mi Espíritu sobre toda carne, y profetizarán vuestros hijos y vuestras
hijas; vuestros ancianos soñarán sueños, y vuestros jóvenes verán visiones.;
Hechos 2:15-17 16 Mas esto es lo dicho por el profeta Joel: 17 Y en los postreros
días, dice Dios, Derramaré de mi Espíritu sobre toda carne, Y vuestros hijos y
vuestras hijas profetizarán; Vuestros jóvenes verán visiones, Y vuestros ancianos
soñarán sueños;).
1.¿Qué promesa le hizo Jesús a sus discípulos? Juan 14:16, 17.
2
16
Y yo rogaré al Padre, y os dará otro Consolador, para que esté con vosotros para
siempre: 17 el Espíritu de verdad, al cual el mundo no puede recibir, porque no le
ve, ni le conoce; pero vosotros le conocéis, porque mora con vosotros, y estará en
vosotros.
La noticia de la partida de Jesús trajo consigo incertidumbre al corazón de los
discípulos. Ellos todavía no comprendían como ocurriría. Después de años en
compañía del Maestro, no aceptaban la idea de su ausencia. Jesús, por lo tanto, no
los dejaría huérfanos. Él les prometió que enviaría a “otro Consolador”, el
Espíritu Santo. La expresión “otro”, usada por Jesús, indica a alguien igual a él.
El Espíritu no solo estaría con los discípulos, sino que habitaría en ellos. Llenos
del Espíritu, estarían seguros para los grandes desafíos que los aguardaban.
Mediante el Espíritu Santo, los discípulos tenían la presencia de Jesús. “No os
dejaré huérfanos; vendré a vosotros” (Juan 14:18), dijo el Señor. No se refería a
visitarlos ocasionalmente, lo que habría sido de muy poco consuelo para
indefensos “huérfanos”. Más bien, les estaba anunciando una relación permanente
e íntima: “yo en vosotros” (Juan 14:20). Esto sería posible solo mediante la
presencia del Espíritu Santo en los creyentes.
2. ¿Cuándo Jesús cumplió su promesa de enviar al Espíritu Santo? Juan 7:39;
39
Esto dijo del Espíritu que habían de recibir los que creyesen en él; pues aún no
había venido el Espíritu Santo, porque Jesús no había sido aún glorificado. 20:22;
22
Y habiendo dicho esto, sopló, y les dijo: Recibid el Espíritu Santo. Hechos 2:4.
4
Y fueron todos llenos del Espíritu Santo, y comenzaron a hablar en otras
lenguas, según el Espíritu les daba que hablasen.
La plenitud del Espíritu Santo no podría ser concedida a no ser después de que
Jesús completara su misión. Su muerte en la cruz y resurrección al tercer día
formaban parte del plan de salvación. Solo faltaba un paso – el Padre debía
aceptar el sacrificio del Hijo en favor del ser humano pecador. Cuando el
sacrificio vicario (o sustituto) de Jesús fue aceptado por Dios, Jesús fue
glorificado, y el Espíritu, enviado a la tierra. Pedro afirmó:
“Exaltado por la diestra de Dios, y habiendo recibido del Padre la promesa del
Espíritu Santo, ha derramado esto que vosotros veis y oís.” (Hechos 2:33).
2 3. ¿Cuál sería la obra del Espíritu Santo? Juan 14:26 26 Mas el Consolador, el
Espíritu Santo, a quien el Padre enviará en mi nombre, él os enseñará todas las
cosas, y os recordará todo lo que yo os he dicho. 16:8, 13. 8 Y cuando él venga,
convencerá al mundo de pecado, de justicia y de juicio. 9 De pecado, por
cuanto no creen en mí; 10 de justicia, por cuanto voy al Padre, y no me veréis
más; 11 y de juicio, por cuanto el príncipe de este mundo ha sido ya juzgado.
12
Aún tengo muchas cosas que deciros, pero ahora no las podéis
sobrellevar. 13 Pero cuando venga el Espíritu de verdad, él os guiará a toda la
verdad; porque no hablará por su propia cuenta, sino que hablará todo lo que
oyere, y os hará saber las cosas que habrán de venir.
El Espíritu, el Consolador, sería enviado para enseñar toda la verdad y
recordarnos lo que Jesús había enseñado. Él, no solo presenta la verdad sobre
Cristo, sino también trae su presencia. De esta manera, tanto el Padre como el
3
Hijo moran en el corazón de aquel que cree (Juan 14:23 23 Respondió Jesús y le
dijo: El que me ama, mi palabra guardará; y mi Padre le amará, y vendremos a él,
y haremos morada con él.). Así, la única forma por la cual podemos permanecer
en Cristo es por medio del Espíritu.
4. ¿Cuál es la disposición de Dios al darnos su Espíritu? Lucas 11:13. 13 Pues si
vosotros, siendo malos, sabéis dar buenas dádivas a vuestros hijos, ¿cuánto más
vuestro Padre celestial dará el Espíritu Santo a los que se lo pidan?
El Espíritu Santo es la mayor dádiva que el Cielo puede conceder a los seres
humanos. Debemos orar con tanto fervor por la venida del Espíritu Santo como
los discípulos oraron en el día del pentecostés. Si ellos necesitaron hacer esto en
aquel tiempo, hoy en día lo necesitamos mucho más. El gran deseo del Señor es
darnos su Espíritu, ya que es por medio del Espíritu que Dios habita en nosotros
(1 Corintios 3:16 16 ¿No sabéis que sois templo de Dios, y que el Espíritu de Dios
mora en vosotros?).
5. ¿A quién concede Dios exclusivamente su Espíritu? Hechos 5:32. 32 Y nosotros
somos testigos suyos de estas cosas, y también el Espíritu Santo, el cual ha dado
Dios a los que le obedecen.
El Espíritu Santo es dado a todo seguidor de Cristo cuando el corazón está
enteramente abierto para que el Señor habite en él. Paulo escribió la orden: “Sed
llenos del Espíritu” (Efesios 5:18), y esa orden también es una promesa de su
cumplimiento. Si buscamos colocar nuestra vida en armonía con la voluntad de
Dios, si nos humillamos y confesamos nuestra dependencia, el Espíritu vendrá en
respuesta a nuestras oraciones.
3
6. Según Jesús, ¿Para cuál pecado no hay perdón? Mateo 12:31, 32.
31
Por tanto os digo: Todo pecado y blasfemia será perdonado a los hombres; mas
la blasfemia contra el Espíritu no les será perdonada. 32 A cualquiera que dijere
alguna palabra contra el Hijo del Hombre, le será perdonado; pero al que hable
contra el Espíritu Santo, no le será perdonado, ni en este siglo ni en el venidero.
Jesús enseñó que una de las funciones del Espíritu sería convencer a los hombres
de pecado (Juan 16:8, 9). El arrepentimiento o la tristeza por el pecado sólo puede
ocurrir por la acción del Espíritu en el corazón. El pecado contra el Espíritu Santo
es el rechazo persistente de atender a sus invitaciones al arrepentimiento. Dios
siempre está dispuesto a aceptar el arrepentimiento, ya que “es amplio en
perdonar” (Isaías 55:7 7 Deje el impío su camino, y el hombre inicuo sus
pensamientos, y vuélvase a Jehová, el cual tendrá de él misericordia, y al Dios
nuestro, el cual será amplio en perdonar.),pero el propio ser humano, por la
dureza de su corazón y apego al pecado, se coloca fuera del alcance de la gracia
de Dios.
Conclusión
Después de la ascensión de Cristo, los discípulos esperaban ansiosos el
cumplimiento de su promesa, de enviar al Espíritu. Al atravesar las puertas
celestiales, Jesús fue entronizado en medio de la adoración de los ángeles (Salmos
4
24:7-10 7 Alzad, oh puertas, vuestras cabezas,
Y alzaos vosotras, puertas eternas,
Y entrará el Rey de gloria.
8
¿Quién es este Rey de gloria?
Jehová el fuerte y valiente,
Jehová el poderoso en batalla.
9
Alzad, oh puertas, vuestras cabezas,
Y alzaos vosotras, puertas eternas,
Y entrará el Rey de gloria.
10
¿Quién es este Rey de gloria?
Jehová de los ejércitos,
Él es el Rey de la gloria. Selah). Cuando esta ceremonia terminó, el Espíritu
Santo descendió sobre los discípulos como prueba de la autoridad de Jesús como
Sacerdote y Rey, y le fue dado todo el poder en el cielo y la tierra.
Jesús no cerró el depósito del cielo después de derramar su Espíritu en el
Pentecostés. Hoy, tenemos el privilegio de ser bautizados con el mismo poder. El
cielo está repleto de tesoros de su gracia, y los que van a Dios con fe pueden
reivindicar todo lo que él prometió.
4
Elena de White escribió que “la naturaleza del Espíritu Santo es un misterio. Los
hombres no pueden explicarla, porque el Señor no se la ha revelado. [...] En
cuanto a estos misterios, demasiado profundos para el entendimiento humano, el
silencio es oro” (HAp Hechos de los apostoles 43).
No obstante, ella también afirmó que “el Espíritu Santo es una persona, porque
testifica en nuestros espíritus que somos hijos de Dios. [...] Debe ser una persona
divina, además, porque en caso contrario no podría escudriñar los secretos que
están ocultos en la mente de Dios” (El evangelismo 447). Esta declaración está
basada en la Biblia (Rom. 8:16; 1 Cor. 2:10, 11). Así que, aunque estamos
limitados por nuestra naturaleza humana, mediante las Escrituras al menos
podemos saber que el Espíritu Santo es una Persona y que es Divino. Lo que
Jesús dijo acerca del Espíritu Santo confirma esta conclusión.
Ahora sí, vayamos al asunto: ¿Quién es el Espíritu Santo?
¿Qué nombre particular usó Cristo para su representante? Juan 14:16-18. ¿En
qué sentido este nombre era tan apropiado? Juan 14:26. 26 Mas el Consolador,
el Espíritu Santo, a quien el Padre enviará en mi nombre, él os enseñará todas las
cosas, y os recordará todo lo que yo os he dicho.
Ayudador, Consejero, Consolador son diferentes traducciones de la palabra
griega paraklētos, que está formada por la preposición para, “al lado de”, y el
adjetivo klētos, “llamado”. Literalmente significa “uno llamado para estar al
lado de” alguien, dando la idea de “una persona convocada en auxilio de uno”.
5
Se puede referir a un mediador, un intercesor, un ayudador, un consejero o
un abogado.
Solamente Juan usa el término paraklētos en el Nuevo Testamento. Es
interesante notar que también aplicó esta palabra a Jesús (1 Juan 2:1).
Durante su ministerio terrenal, Cristo fue el Consejero, Ayudador y
Consolador de los discípulos. Por lo tanto, es muy apropiado que su sucesor
recibiera el mismo nombre. El Espíritu Santo es enviado por el Padre a pedido
del Hijo y en el nombre del Hijo (Juan 14:16, 27). El Espíritu continúa la obra de
Cristo en esta Tierra.
Martes - El Espíritu Santo es de naturaleza divina
Cuando Jesús presentó el Espíritu Santo a los discípulos, lo llamó “otro”
Consolador (Juan 14:16). La palabra griega que Jesús usó para “otro” es allos,
que hace referencia a “otro de la misma clase”, en contraste con heteros, “otro
de una clase o cualidad diferente”. La misma igualdad de naturaleza que une
al Padre y al Hijo se exhibe entre el Hijo y el Espíritu Santo.
Jesús dijo que el Espíritu Santo “os hará saber las cosas que habrán de venir”
(Juan 16:13). Solo un ser divino puede anunciar el futuro (Isa. 46:9, 10).
La divinidad del Espíritu Santo también se muestra en su rol en la inspiración
de las Escrituras, una función que Jesús reconoció explícitamente. Argumentó
que “David dijo por el Espíritu Santo” (Mar. 12:36) lo que está registrado en
Salmos 110:1.
Mientras vivió en esta Tierra, Jesús estuvo constantemente bajo la dirección
del Espíritu Santo. Después de ser ungido por el Espíritu en su bautismo (Mat.
3:16, 17), “fue llevado por el Espíritu al desierto” (Luc. 4:1). Victorioso sobre el
tentador, Jesús “volvió en el poder del Espíritu a Galilea” para llevar adelante
su ministerio (Luc. 4:14). Los milagros que realizó fueron hechos por el
Espíritu Santo (Mat. 12:28). El hecho de que el Hijo de Dios dependía del
Espíritu es otra demostración del carácter divino del Espíritu, porque es difícil
imaginarse al Hijo de Dios dependiendo de algo menos que divino.
Más evidencia de la divinidad del Espíritu se observa en su asociación con el
Padre y el Hijo en textos que mencionan a las tres Personas como iguales.
Jesús comisionó a los apóstoles a bautizar a los nuevos discípulos “en el
nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo” (Mat. 28:19).
¿De qué manera los siguientes versículos nos ayudan a entender la
divinidad del Espíritu Santo? Mateo 12:31, 32.
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La comparación entre hablar contra el Hijo del Hombre, un pecado que puede
ser perdonado, y hablar contra el Espíritu Santo, un pecado que no puede ser
perdonado, muestra que el Espíritu no es un ser común. La blasfemia es un
pecado cometido directamente contra Dios. Concluimos, pues, que el Espíritu
Santo es una de las tres Personas de la Deidad. Aunque mucho se ha escrito
acerca del “pecado imperdonable”, el contexto inmediato se refiere a
personas tan endurecidas contra el Espíritu y su obra salvadora que atribuyen
su obra al diablo.
Miércoles - La obra del Espíritu Santo
Ya hemos visto el importante rol del Espíritu Santo en la vida del Cristo
encarnado y en la inspiración de las Escrituras. Consideremos ahora lo que
Jesús enseñó acerca de la obra del Espíritu para nuestra salvación.
¿Qué tarea indispensable realiza el Espíritu Santo a fin de prepararnos
para aceptar al Salvador? Juan 16:8.
¿Quién toma una medicina si no reconoce que está enfermo? De la misma
manera, no podemos ser salvos a menos que reconozcamos que somos
pecadores. De forma suave pero constante, el Espíritu Santo nos convence de
que hemos pecado, somos culpables y estamos bajo el juicio justo de Dios.
Entonces, el Espíritu nos guía a Cristo, testificando acerca de él (Juan 15:26), el
único que puede salvarnos. Dado que Jesús es la verdad (Juan 14:6), al
llevarnos a Jesús el Espíritu también nos lleva “a toda la verdad” (Juan 16:13).
El Espíritu Santo es llamado justamente “el Espíritu de verdad” (Juan 14:17).
Una vez que hemos sido convencidos de pecado (lo que implica arrepentirnos
de nuestros pecados) y guiados a Jesús y su verdad, estamos listos para que el
Espíritu Santo realice su mayor obra en nosotros.
¿Por qué es tan crucial haber “nacido del Espíritu”? Juan 3:5-8.
Aquellos que han tratado de reformar sus vidas por sí mismos saben cuán
inútiles son sus esfuerzos. Nos resulta imposible, sin la intervención divina,
transformar nuestras vidas deterioradas y pecaminosas en un nuevo ser. La
regeneración de un pecador requiere un poder creador tal que solo puede ser
provisto por el Espíritu Santo. Somos salvados “por el lavamiento de la
regeneración y por la renovación en el Espíritu Santo” (Tit. 3:5). Lo que hace el
Espíritu no es una modificación o mejora de nuestra vida antigua, sino una
transformación de la naturaleza, la creación de una nueva vida. Los resultados
7
de tal milagro son claramente visibles y constituyen un argumento irrefutable
en favor del evangelio.
Necesitamos la obra del Espíritu Santo no solo al comienzo de nuestra vida
cristiana, sino constantemente. Para fomentar nuestro crecimiento espiritual,
él nos enseña y recuerda todo lo que Jesús enseñó (Juan 14:26). Si se lo
permitimos, habitará en nosotros para siempre como nuestro Ayudador,
Consolador y Consejero (Juan 14:16).
Los malos hábitos son difíciles de cambiar. ¿Qué nos deberían decir nuestras
debilidades y nuestra tendencia a pecar acerca de nuestra necesidad
constante de someternos al Espíritu Santo?
Jueves - Llenos del Espíritu Santo
Saber quién es el Espíritu Santo solo tiene sentido si nos lleva a abrir
completamente nuestras vidas para ser llenos de él. Si no invitamos
diariamente al Huésped celestial para que habite en nosotros, otra clase de
espíritu entrará en la vida vacía y producirá un desastre espiritual (Mat. 12:43-
45). Jesús mismo fue “lleno del Espíritu Santo” (Luc. 4:1). “Diariamente recibía
un nuevo bautismo del Espíritu Santo” (PVGM 105).
¿Qué dice Lucas 11:9 al 13 acerca de la manera en que podemos recibir al
Espíritu Santo, y de la generosa disposición del Padre para dárnoslo?
En la Última Cena, Jesús prometió a sus discípulos el Espíritu Santo,
enfatizando su ministerio consolador y docente para atender las necesidades
de ellos en ese momento. Después de la resurrección de Cristo, sin embargo,
el contexto era diferente y los discípulos enfrentaban nuevos desafíos.
¿Cuál fue el tema central de la promesa que Jesús hizo después de su
resurrección? Hechos 1:4-8.
Hechos 1:5 constituye el único registro de Jesús hablando de ser “bautizados
con el Espíritu Santo”. Juan el Bautista había anunciado este bautismo especial
(Mat. 3:11; Juan 1:33), promesa que solo pudo cumplirse después de la
ascensión de Cristo.
¿Qué significa ser bautizado con el Espíritu? En Hechos 1:8, Jesús mismo lo
explicó con una expresión paralela. Vosotros estaréis “bautizados con el
Espíritu Santo” (vers. 5) “cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo”
8
(vers. 8). Ser bautizado es estar totalmente inmerso en algo, normalmente
agua. Incluye a la persona completa. El bautismo con el Espíritu Santo
significa estar totalmente bajo su influencia, totalmente “llenos del Espíritu
Santo” (Efe. 5:18). Esta no es una experiencia que ocurre “una vez para
siempre”, sino que necesita ser renovada constantemente.
Si alguien te preguntara si alguna vez fuiste “lleno del Espíritu”, ¿qué le
responderías? ¿Por qué?
Viernes - Conclusión
Para estudiar y meditar: Lee “La promesa del Espíritu”, Joyas de los
testimonios, t. 3, pp. 209-214; “El don del Espíritu” , Los hechos de los
apóstoles, pp. 39-46.
“En toda ocasión y lugar, en todas las tristezas y aflicciones, cuando la
perspectiva parece sombría y el futuro nos deja perplejos, y nos sentimos
impotentes y solos, se envía al Consolador en respuesta a la oración de fe. Las
circunstancias pueden separarnos de todo amigo terrenal, pero ninguna
circunstancia ni distancia puede separarnos del Consolador celestial.
Dondequiera que estemos, dondequiera que vayamos, está siempre a nuestra
diestra para apoyarnos, sostenernos y animarnos” (DTG 623).
“El Espíritu Santo era el más elevado de todos los dones que podía solicitar de
su Padre para la exaltación de su pueblo. El Espíritu iba a ser dado como
agente regenerador y, sin esto, el sacrificio de Cristo habría sido inútil. El
poder del mal se había estado fortaleciendo durante siglos, y la sumisión de
los hombres a este cautiverio satánico era asombrosa. El pecado podía ser
resistido y vencido únicamente por la poderosa intervención de la tercera
persona de la Divinidad, que iba a venir no con energía modificada, sino en la
plenitud del poder divino. El Espíritu es el que hace eficaz lo que ha sido
realizado por el Redentor del mundo” (DTG 625).