El carácter de un ministro de Dios
El carácter es lo que hace que haya una diferencia entre cualidades morales
que distinguen a los hombres.
El carácter es muy importante ya que en base a el podemos administrar y
accionar en nuestra vida, y es necesario que el carácter este bien formado ya
que estamos en medio de una sociedad donde la inmadurez ha primado y por
no tener un carácter formado es que se ha cometido muchos errores.
Es necesario que el carácter sea coherente con nuestros principios y valores
cristianos internos y esto nos ayudara a lograr un autocontrol.
El carácter es el conjunto de características que definen la personalidad de uno
mismo. En otras palabras; cada uno de nosotros podría contar con una
visión bastante diferente y particular de lo que es un buen carácter para
uno mismo.
Una persona que quiera ser un instrumento de Dios exitoso debe
moldear su carácter no solo con conocimiento, sino con sabiduría divina.
Obviamente; a pesar de todas las herramientas científicas modernas, la
fuente de conocimiento perfecta es la Palabra de Dios y la revelación
que podamos obtener de ella.
El primer paso en la vida cristiana de un hombre responsable, es la
prosperidad de su alma y no la prosperidad de sus bienes. No nos
engañemos, ni la prosperidad económica ni la salud física son
necesariamente un símbolo de la prosperidad espiritual, sino el resultado
de la prosperidad espiritual. El apóstol le dice a Gayo ¡así cómo
prospera tu alma!
Otra característica de un cristiano responsable es su reputación. Vs. 3-
4: Pues mucho me regocijé cuando vinieron los hermanos y dieron
testimonio de tu verdad, de cómo andas en la verdad. No tengo yo mayor
gozo que este, el oír que mis hijos andan en la verdad. He aquí la
reputación que ganó Gayo. Juan se expresa con tan buenas palabras
hacia Gayo, porque su alma es próspera y lo es simplemente porque
anda en la verdad.
Andar en la verdad significa obedecer la palabra de Dios. En Juan 17:17
Jesús orando al Padre dijo: Santifícalos en tu verdad; tu palabra es
verdad. Por eso encontramos en esta carta la expresión tan clara y
precisa que de palabras de admiración pasa a palabras de reputación.
He aquí un hombre que no solamente cree en la verdad sino un hombre
que camina en la verdad.