5.un Amor Mas Profundo Traducido Por Marina Moldoveanu
5.un Amor Mas Profundo Traducido Por Marina Moldoveanu
Libro 5
Un amor
Mas
Profundo
Por
CASANDRA CLARE
Y
MAUREEN jOHNSON
Traducido por: Nightlock97
1
Hijo del Amanecer
Por Cassandra Clare y Sara Rees Brennan
3
Cada Exquisita Cosa
Por Cassandra Clare y Maureen Johnson
4
Aprender de la Perdida
Por Cassandra Clare y Kelly Link
5
Un Amor Más Profundo
Por Cassandra Clare y Maureen Johnson
Traducido por: Nightlock97
6
Los Maldecidos
Por Cassandra Clare y Robin Wasserman
7
A través de la Sangre, a través del Fuego
Por Cassandra Clare y Wasserman
8
La Tierra que Perdí
Por Cassandra Clare y Sarah Rees Brennan
Traducido por: Nightlock97
Ciudad de Cenizas
Ciudad de Cristal
Los Orígenes
Angel Mecánico
Príncipe Mecánico
Princesa Mecánica
Renacimiento
Dama de Medianoche
Cadena de Hierro
La Prueba de Hierro
El Guante de Cobre
La Llave de Bronce
La Máscara de Plata
La Torre de Oro (próximamente)
Traducido por: Nightlock97
–Pienso que primero –dijo Catarina– Comería un pastel de limón. Oh, limones. Los extraño tanto.
Catarina Loss y Tessa Gray estaban caminando bajo Ludgate Hill, justo bajo Old Bailey.
Esto era un juego que a veces jugaban, ¿Qué comerías primero cuando la guerra terminara? Con
todas esas terribles cosas que estaban sucediendo, a veces lo más ordinario se iba a las
profundidades. La comida era racionada, y las raciones eran pequeñas; Una onza de queso, cuatro
delgadas tiras de tocino y un huevo a la semana. Algunas cosas simplemente desaparecían, como
limones. A veces habían naranjas (Tessa las vio en el mercado de frutas y vegetales), pero eran
solo para niños, quienes solo podían tener una cada uno. Tessa tuvo la suerte de tener la fuerza
que tenia. No era exactamente la fuerza de un Shadowhunter, pero un rastro de fuerza angelical
corría dentro de ella y la alimentaba; ella no tenía idea de cómo las enfermeras mundanas se
mantenían de pie.
–O una banana –dijo Catarina– Nunca me han gustado mucho, pero ahora que se han ido,
me encuentro rogando por una. Así es siempre. ¿No?
A Catarina Loss no le importaba la comida. Ella apenas la comía. Pero solo hacia
conversación mientras caminaban por la calle. Esto es lo que hacías, pretendías que la vida era
normal, incluso mientras la muerte llovía desde arriba. Era el espíritu de Londres. Mantenías tu
rutina tanto como podías, incluso cada noche si buscabas dormir en una estación por protección, o
llegabas a casa para descubrir que la casa de tu vecino, o la tuya propia, ya no estaba allí. Los
negocios trataban de permanecer abiertos, incluso si el vidrio de todas las ventanas se hubieran
roto, o una bomba hubiera atravesado el techo. Algunos colgaban letreros que decían, MAS
ABIERTO DE LO NORMAL.
En este punto de Diciembre, Londres estaba en lo mas oscuro. El sol se habia ocultado
justo a las tres de la tarde. Debido a los radares aéreos, Londres estaba ordenado a apagar las
luces cada noche. Cortinas negras tapaban las ventanas todas las noches. Los postes de luz se
apagaban. Los autos apagaban sus luces. Las personas caminaban por las calles con linternas en las
manos, buscando su camino a casa entre la oscuridad cerrada. Londres no era mas que sombras y
rincones, cada callejón ciego, cada muro un espacio oscuro. Hacia parecer a la ciudad misteriosa y
triste.
Traducido por: Nightlock97
Para Tessa, se sentía como si Londres compartiera su luto por Will, por su perdida,
apagando cada luz.
Tessa Gray no habia disfrutado particularmente la navidad ese año. Era difícil disfrutar de
cualquier cosa cuando los alemanes dejaban llover bombas sobre sus cabezas cada vez que tenían
la oportunidad. Los bombarderos aéreos, como eran llamados, eran traídos para traer terror a
Londres, forzarlo a arrodillarse. Había bombas mortales que podían destruir una casa, dejando
solo una pila de restos humeantes donde una familia y niños alguna vez habían reído juntos. En las
mañanas, podías ver las paredes faltantes y las construcciones internas de las casas, expuestos
como una casa de muñecas, pedazos de ropas desgarradas colgando de los ladrillos, juguetes rotos
entre las pilas de escombros. Una vez Tessa habia visto una bañera colgando del costado de lo que
quedaba de una casa. Cosas extraordinarias sucedían, como la casa donde cayo una chimenea,
cayendo sobre la mesa donde una familia comía, destruyéndola, pero sin dañar a nadie. Los
autobuses eran volteados. Los escombros caían, matando instantáneamente el miembro de una
familia, dejando a los demás atónitos e ilesos. Era cuestión de oportunidades, o centímetros.
No habia nada peor que estar solo, la persona que amabas siendo arrancada de ti.
–La generación mas joven sigue insistiéndome en que me vaya –dijo Tessa, rodeando para
evitar un hueco donde una pedazo de pavimento habia explotado– Dicen que debería ir a Nueva
York.
–Son tus niños –dijo Catarina– Solo quieren lo mejor para ti. No lo entienden.
Cuando Will murió, Tessa supo que ya no habia lugar para ella entre los Shadowhunters.
Por un tiempo, pareció que no habia mas lugar para ella en todo el mundo, con tanto de su
corazón en el frio suelo. Entonces, Magnus Bane habia llevado a Tessa a su casa, cuando sentía
que casi podía morir de pena, y cuando Tessa comenzó a resurgir lentamente, los amigos de
Magnus Bane, Catarina Loss y Ragnor Fell, llegaron a su vida.
Nadie mas que otro inmortal podía entender el dolor de un inmortal. Ella no podía estar
mas que agradecida de que ellos hubieran llegado.
Fue Catarina quien presento a Tessa la enfermería cuando la guerra estallo. Catarina
siempre habia sido una sanadora; De Nephilims, Submundos o humanos. Donde sea que fuera
necesitada, allí iba. Ella se habia convertido en enfermera en la anterior Gran Guerra, veinte años
atrás, la guerra que se suponía nunca debía suceder de nuevo. Las dos habían tomado un pequeño
apartamento en Farrington Street, cerca del Instituto de Londres y del Hospital St. Bart. No era tan
lujoso como sus anteriores hogares; Solo un pequeño departamento, de dos habitaciones y un
baño compartido en el pasillo. Era mas fácil de esa manera, y acogedor. Tessa y Catarina
compartían una habitación pequeña, colgando una sabana en medio para la privacidad.
Ocasionalmente, trabajaban de noche y dormían durante el dia. Por lo menos, los asaltos eran solo
de noche ahora; Ya no más sirenas, aviones, bombas o armas anti-aéreas durante las tardes.
Traducido por: Nightlock97
La guerra habia causado un incremente de actividad demoniaca; Todas las guerras lo
hacían, los demonios tomaban ventaja del caos causado por las batallas, lo cual casi superaba a los
Shadowhunters. Aunque era un terrible pensamiento para tener, Tessa consideraba la guerra
como un regalo personal. Aquí, ella podía ser útil. Una de las cosas buenas de ser enfermera, es
que siempre habia algo que se necesitaba hacer. Siempre. En la bahía habia una actividad
constante porque no habia tiempo para sentarse a pensar. Ir a New York y sentarse bajo
seguridad, sería el infierno. No habría nada más que hacer excepto pensar en su familia. Ella no
sabía cómo hacer esto, seguir siendo inmortal mientras tus descendientes se volvían más y más
viejos.
Ella miro hacia arriba a la Catedral de San Pedro, imponiéndose sobre la ciudad
exactamente como lo habia hecho por cientos de años. ¿Cómo se sentiría ver su ciudad abajo, sus
amados hijos, ser volada en pedazos?
En ese momento, un grito resonó por toda la ciudad; La sirena de ataques aéreos.
Momentos después llegaron los zumbidos. Sonaba como la llegada de un ejército de abejas
enojadas. La Luftwaffe estaba sobre sus talones. Las bombas caerían pronto.
–Pensé que podríamos descansar por unos pocos días mas –dijo Catarina con pesar– Fue
demasiado lindo tener solo dos alarmas durante la semana. Supongo que la Luftwaffe también
tenía que celebrar la navidad.
Las dos aceleraron el paso. Entonces, llego ese extraño sonido. Mientras las bombas caían,
silbaban. Tessa y Catarina se detuvieron. El silbido estaba justo sobre sus cabezas, a todo su
alrededor. El silbido no era el problema, el problema fue cuando paro. El silencio significaba que
las bombas estaban a menos de cien pies sobre sus cabezas, con suerte. ¿A dónde ibas después?
¿Dónde ibas cuando la muerte era silenciosa y venia del cielo?
Hubo un sonido metálico y otro silbido, y la calle fue repentinamente iluminada por una
luz fosforescente.
Tessa y Catarina corrieron. Las bombas incendiarias eran frascos que parecían inofensivos
a primera vista, como un frasco térmico. Pero cuando tocaban el suelo, estos escupían fuego. Las
bombas eran distribuidas por toda la calle desde los aviones, iluminando la carretera y lanzando
llamas a los edificios. Los bomberos comenzaron a ir en todas direcciones, tomando los
extinguidores tan rápido como les fuera posible. Catarina se inclino y tomo uno. Tessa vio un
destello azul y la bomba se extinguió. Tessa corrió hasta otro y ahogo las chispas hasta que un
bombero lanzo un balde de agua sobre el. Pero entonces, había cientos mas esparcidas por toda
la calle
Traducido por: Nightlock97
–Mejor vayámonos –dijo Catarina– Parece que será una larga noche.
Londinenses transeúntes inclinaban sus sombreros. Ellos veían lo que Tessa y Catarina
querían mostrar; Dos jóvenes y valientes enfermeras de camino al hospital, no dos seres
inmortales intentando soportar una interminable marea de sufrimiento.
En el otro lado del Támesis, una oscura figura hacia su camino a través de la oscuridad bajo el
viaducto. Antes, durante el dia allí tenía lugar el floreciente Mercado de la Ciudad. Normalmente,
este lugar estaba lleno de los restos y desperdicios de la actividad diaria en la ciudad. Esa noche,
todo estaba en silencio y apenas habia algún remanente del dia en el mercado. Cada pedazo de
basura y fruta podrida habia sido recogida por personas hambrientas. La cortina de oscuridad, la
falta de lámparas y la ausencia de mundanos hacían a esta esquina de Londres lucir abandonada.
Pero la figura encapuchada caminaba sin dudas, incluso mientras las sirenas resonaban a través de
la noche. Su destino estaba a la vuelta de la esquina.
Incluso con la guerra, el Mercado de las Sombras seguía de pie. Aunque ahora en partes.
Como los mundanos con sus tarjetas de racionamiento, ellos limitaban sus suministros, comida,
ropa e incluso sales de baño. Las cosas aquí escaseaban. Los puestos de viejos libros habían
desaparecido. En ves de polvos y pociones, solo una docena o menos de vendedores estaban en
sus puestos. Las chispan y llamas no eran nada comparados con el fuego que rugía en el otro lado
de la ciudad, o las maquinas que lanzaban la muerte desde los cielos, por lo que parecía poco
oportuno tener espectáculos. Los niños aun corrían alrededor; Los jóvenes hombre lobo, los niños
de la calle y huérfanos que habían sido abandonados en la calle bajo la oscuridad de la noche y
ahora deambulaban por la calle, buscando atención y guía paternal. Un pequeño vampiro,
convertido demasiado joven, caminaba junto al Hermano Zachariah, jalando de su túnica por
diversión. Zachariah no le molestaba. El niño parecía sucio y solitario, y si lo complacía seguir a un
Hermano Silencioso, Zachariah no lo detendría.
–Idos –dijo el pequeño niño– Una bomba cayó sobre nosotros y mi maestro vino y me
recogió.
Era demasiado fácil sacar a estos pequeños de los restos destruidos de sus hogares,
llevarlos de la mano hasta algún callejón oscuro, y convertirlo. La actividad demoniaca también era
un trabajo de tiempo completo. Después de todo, ¿Quién podía decir si alguna persona era
Traducido por: Nightlock97
víctima de una bomba o destrozado por algún demonio? ¿Habia alguna diferencia? Los mundanos
tenían sus propias maneras demoniacas.
Una multitud de más niños vampiros corrieron junto a ellos, y el pequeño niño fue tras
ellos. El cielo rugió, profundo junto con los sonidos de más aviones. El Hermano Zachariah escucho
el sonido del bombardeo con el oído de un músico. Las bombas silbaban cuando eran soltadas,
pero también habia ese silencio puntual justo antes de que llegaran a tierra. En la música, el
silencio era tan importante como el sonido. En este caso, el silencio decía mucho más de la historia
por venir. Esta noche, las bombas llovían sobre el otro lado del rio; Una sinfonía de truenos con
demasiadas notas. Esas bombas caerían demasiado cerca del Instituto, demasiado cerca del
Hospital St. Bart, donde Tessa trabajaba. El miedo corrió a través de Zachariah, frio como el rio
cortando a través de la ciudad. Durante esos días vacios desde la muerte de Will, los sentimientos
eran un extraño visitante, pero cuando veía a Tessa, explotaban.
–Una mala noche –dijo una mujer Seelie, de piel plateada y escamada que vendía sapos de
juguete. Ellos saltaban a través de la mesa, sacando sus largas lenguas– ¿Te gustaría un sapo?
Ella apunto a uno de los juguetes. Este se volvió azul, luego, rojo y luego verde, antes de
saltar sobre su espalda, dar una vuelta y convertirse en piedra. Luego exploto de vuelta a la forma
de un sapo y el ciclo continuo.
¿Quién es “El”?
Desde meses atrás, el habia estado rastreando una serie de contactos lentamente a través
del mundo Faerie, intentando encontrar cualquier pista acerca de los Herondale perdidos, de
quienes habia aprendido tiempo atrás en el Mercado de las Sombras y Carnaval de Tennessee. El
no habia ido esa noche a ver a nadie en especifico; El tenia contactos que le proveían de
información en cuanto les llegaban. Pero alguien habia venido a verlo.
–El King’s Head Yard –dijo la mujer, sonriendo ampliamente. Sus dientes eran pequeños y
puntiagudos.
El Hermano Zachariah asintió. King’s Head Yard era un callejón cercano; Una calle en
forma de herradura afuera de Borough High Street. Se accedía a través de un arco entre dos
edificios. Mientras se acercaba, escucho a los aviones sobre su cabeza, el silbido de las bombas
siendo soltadas, y el sonido de estas tocando el suelo.
Nada que hacer mas que seguir. El Hermano Zachariah cruzo el arco, entonces se detuvo.
Traducido por: Nightlock97
Estoy aquí, le dijo a la oscuridad.
Desde el cruce al final de la calle, una figura emergió. Era un faerie, y claramente uno de la
Corte. Era extremadamente alto y casi humano de apariencia, excepto por unas alas, las cuales
eran blancas y marrones, extendidas ampliamente de tal forma que casi tocaba ambas paredes del
callejón.
El faerie se acerco, y el Hermano Zachariah pudo ver una máscara de cobre en la forma de
un halcón, cubriendo la mitad superior de su rostro.
He estado investigando acerca de una familia Shadowhunter desaparecida. Eso es algo que
me concierne mucho.
Era verdad. Desde su encuentro con Belial en el Carnaval de Tennessee, habia estado
siguiendo muchas pistas de faerie. El habia visto, después de todo, un descendiente Herondale
junto a su esposa faerie y su hijo. Ellos habían desaparecido tan pronto como la feria se hubo ido,
pero no era a él a quien temían. Cual fuera el peligro que los perseguía, Zachariah habia aprendido
que venía de los faerie.
–No tienes idea del peligro que hay en lo que buscas. Esto es asunto de faeries. Cesa tu
intromisión en lo que afecta a nuestras tierras, y deja en paz a nuestras tierras.
Repito, dijo el Hermano Zachariah calmadamente, aunque su agarre en el bastón era firme
ahora. Soy un Shadowhunter. Eso es parte de mi trabajo.
Una espada brillo en la mano del faerie. El la blandió hacia el Hermano Zachariah, quien se
movió rápidamente, rodando por el piso y acercándose al faerie, para golpear su mano con el
bastón y hacerlo tirar la espada.
Traducido por: Nightlock97
El silbido de las bombas paro. Eso significaba que estaban justo sobre sus cabezas.
Bajo la mascara de halcón, los dientes del faerie estaban apretados. El cortó con su
espada, cortando el aire frente al Hermano Zachariah, rebanando su capucha. Zachariah salto y
golpeo, su bastón moviéndose a través del aire para golpear la espada. Mientras peleaban, las
bombas caían más y más cerca. Ninguno de los dos se estremeció.
Zachariah tuvo cuidado de no herir al faerie, solo bloqueando sus ataques. Su objetivo
tenia que mantenerse en secreto, pero el faerie venía con cada vez más fuerza. El corto hacia
adelante con la espada, queriendo cortar la garganta de Zachariah; Y el la golpeo fuera de sus
manos, lanzándola a través de la calle.
El se volvió para irse, y el Hermano Zachariah relajo el agarre sobre su bastón solo por un
momento. El faerie se voltio, una espada corta entre sus manos, apuntando al corazón del
Hermano Zachariah. Con la rapidez de los Hermanos Silenciosos se movió a un lado, pero no lo
hizo lo suficientemente rápido. La hoja se hundió profundamente en su hombro y atravesó hasta
el otro lado.
–Has interferido con las Hadas por ultima vez, Grigori –dijo el– Nuestra gente es nuestra
gente, y nuestros enemigos nuestros enemigos. ¡Nunca serán suyos!
El miro hacia abajo y noto una de las bombas incendiarias que habían caído del cielo. Esta
no habia detonado.
El Hermano Zachariah uso las ultimas de sus fuerzas para girar, balanceando consigo la
bomba. Pequeñas bombas aun caían, algunas pequeñas cayeron cerca. La bomba voló a través del
aire y golpeo al faerie justo en el pecho. Esta se rompió, y el faerie grito mientras los pedazos de
metal en su interior eran liberados. El Hermano Zachariah cayo sobre sus rodillas mientras las
llamas de hierro quemaban.
En el St. Bart, los pisos superiores eran considerados demasiado inseguros para ser usados.
Toda la actividad estaba en los pisos bajos y el sótano, donde los doctores y enfermeras corrían
para atender a los heridos y enfermos. Los quemados estaban siendo traídos, las pieles cubiertas
de hollín, luchando por aire. Había también heridos por los ataques; Los quemados, aplastados,
cortados por vidrios rotos por las explosiones y golpeados por escombros. Además, todos los
demás negocios en Londres seguían funcionando. Las demás personas seguían teniendo bebes,
enfermándose y teniendo accidentes normales. Pero la guerra multiplicaba los accidentes. Las
personas caían o eran golpeadas por la oscuridad, habia quienes tenían infartos mientras las
bombas caían. Habia demasiadas personas que necesitaban ayuda.
Desde el momento en que llegaron, Catarina y Tessa fueron de un lado a otro del hospital,
atendiendo a los heridos mientras llegaban, repartiendo provisiones, llevando envases llenos de
agua ensangrentada, retirando y envolviendo vendajes. Siendo una Shadowhunter, Tessa podía
soportar algunas de las cosas más asquerosas del trabajo, como el hecho de que no importa cuán
duro intentes mantenerlo limpio, tu delantal estaría cubierto de sangre y mugre en cuestión de
minutos. Ninguna cantidad de lavadas lo quitaba. No terminabas de limpiarlo de tus brazos
cuando otro paciente llegaba y estaban cubiertos de nuevo. A través de todo eso, las enfermeras
se esforzaban por mantener un aire de calmada profesionalidad. Te movías rápido, pero no
impaciente. Hablabas alto cuando necesitabas ayuda, pero nunca gritabas.
Tessa estaba estacionada en la puerta, dirigiendo a los camilleros mientras traían una
docena de nuevos pacientes. Ellos eran traídos en grupos de quemados ahora. Algunos caminaban
heridos, otros iban en camillas.
–Por allí –dijo Tessa a los camilleros que traían victimas de quemaduras– Con la Hermana
Loss.
Traducido por: Nightlock97
–Tengo uno para ti, hermana –dijo un camillero, bajando una camilla con una figura
envuelta en una sábana blanca en ella.
–Estas bien –dijo Tessa, poniendo la sabana de vuelta en su lugar– Estas bien ahora. Estas
en un hospital, estas aquí en el St. Bart…
Le tomo un momento a Tessa darse cuenta de a donde el estaba mirando. Las marcas en
su piel no eran todas heridas. Su rostro, cubierto en hollín y manchado de sangre, le era más
familiar que la suya propia.
Tessa, dijo Jem. El eco de su voz resonando en su cabeza como el recuerdo del tintineo de
una campana.
Entonces él se desmayo.
– ¡Jem! –no podía ser el. Ella tomo su mano entre las suyas, deseando que estuviera
soñando; la guerra habia alterado su sentido de la realidad con fuerza. Pero la mano delgada y
huesuda entra las suyas le era familiar, incluso desmayada y sin fuerzas. Este era Jem, su Jem,
vestido en la túnica color hueso de los Hermanos Silencioso, las marcas en su cuello pulsando
como si su corazón martillara furiosamente. Su piel ardía bajo su toque.
Jem estaba glamourisado, así que no podía ser examinado. Ningún doctor mundano podía
hacer nada acerca de sus heridas, y ellos estarían impresionados por sus runas, cicatrices e incluso
su sangre.
Ella corto su túnica. Solo le tomo un momento encontrar el origen del trauma; Una gran
herida en su hombro que habia atravesado limpiamente. La herida estaba negra y rodeada de
plateado, su sangre cubría su túnica todo el camino hasta su cintura. Tessa escaneo el pasillo.
Habia demasiada gente y no podía ver a Catarina. Tampoco podía gritar.
Ella se paro y tan calmadamente como pudo hizo su camino a través del caos en el pasillo,
su corazón latiendo tan fuerte que sentía como si en cualquier momento podría subir por su
garganta y salir a través de su boca. Ella encontró a Catarina trabajando en el hombre quemado,
sus manos sobre su cuerpo. Solo Tessa podía ver el brillo blanco emanando de debajo de la sabana
mientras Catarina trabajaba.
–Hermana Loss –dijo Tessa tan calmadamente como pudo– La necesito de inmediato.
Traducido por: Nightlock97
–Solo un momento –dijo Catarina.
Ella miro por sobre su hombro, luego el brillo ceso– Deberías estar mejor pronto –le dijo al
hombre– Una de las otras hermanas estará aquí pronto.
Tessa llevo rápidamente a Catarina de vuelta con Jem. Catarina, viendo la expresión tensa
de Tessa, no hizo preguntas, Solo se arrodillo y retiro la sabana.
Ella miro hacia Tessa– ¿Un Shadowhunter? –Dijo en voz baja– ¿Aquí?
Tessa tomo un lado de la camilla y Catarina el contrario y entre las dos movieron a Jem por
el corredor. Hubo otra explosión, más cerca. El edificio pulso por la explosión. Las luces
parpadearon por un momento, causando gritos de alarma y confusión. Tessa se congelo por un
momento, asegurándose a sí misma que el techo no se vendría abajo y los enterraría a todos. Las
luces volvieron a encenderse y el movimiento continúo.
Habia una pequeña habitación al final del pasillo, la cual era usada por las enfermeras para
sus descansos o siestas, o cuando no podían volver a casa debido a los bombardeos. Ellas pusieron
la camilla de Jem sobre el catre vacio en una esquina de la habitación. Jem yacía tranquilamente,
sus facciones quietas, su respiración entrecortada. El color estaba siendo drenado de su piel.
Tessa saco una piedra de luz de su bolsillo. Era mas segura y confiable, aunque solo podía
usarla en privado. Catarina tomo unas tijeras y corto la tela de la túnica para dejar expuesta la
herida. Las venas en el pecho y brazo de Jem se volvían negras.
– ¿Qué es eso? –Dijo Tessa con voz temblorosa– Parece muy malo.
– ¿Qué es eso?
Ella debía estar loca, pensó Tessa. ¿Ser Paciente? ¿Cómo podía ser paciente en ese
momento? Ese era Jem, no algún otro hombre sin nombre bajo una sabana gris.
Pero cualquier otro paciente era precioso para alguna persona. Tessa se obligo a si misma
a respirar profundamente.
Traducido por: Nightlock97
–Toma su mano –dijo Catarina– Funcionara mejor si tu lo haces. Piensa en él y quien es
para ti. Dale tu fuerza.
Tessa habia practicado un poco de magia de brujos anteriormente, aunque ella no estaba
avanzada. Mientras Catarina observaba, Tessa tomo la mano delgada con la suya propia. Ella curvo
sus dedos alrededor de los de él, sus dedos de violinista, recordando el cuidado con el que él habia
tocado para ella. El tiempo en el cual él habia compuesto para ella. Su voz resonando en su
corazón.
Las personas aun usan el término “Zhi Yin” para referirse a “Amigos Cercanos” o “Almas
Gemelas”, pero en realidad significa “Entender la Música”. Cuando toco, tú ves lo que yo veo. Tú
entiendes mi música.
Tessa olio azúcar quemada. Los cálidos labios de Jem sobre los de ella, la alfombra por
debajo de ellos en el salón de musica, los brazos de él alrededor de ella. Oh, mi Jem.
No puedo ir a la Ciudad de Hueso así. Vine aquí con la esperanza de que pudieran ser
capaces de ayudarme.
No es orgullo, dijo Jem. Tessa sabía que era verdad; Jem era la persona menos orgullosa
que alguna vez hubiera conocido.
Por supuesto, Catarina sabía el nombre del parabatai de Will Herondale, aunque nunca
habia llegado a conocerlo. Ella no entendía del todo lo que habia pasado entre Tessa y Jem en el
pasado. Ella no sabía que ellos habían estado comprometidos a casarse. Antes de que hubiera un
Traducido por: Nightlock97
Tessa y Will, habia un Tessa y Jem. Tessa no hablaba de esas cosas anteriormente por Will, y ahora
no lo hacía por la ausencia de Will.
He venido aquí porque es el único lugar al que puedo ir, dijo Jem. Hablar con la verdad a
los Hermanos significaría poner en peligro otra vida además de la mía. No hare eso.
Tessa miro a Catarina con desesperación– Es verdad –dijo ella– El no buscaría ayuda si
alguien más podría ser herido. Catarina, el no puede morir. No se puede morir.
Catarina respiro profundamente y abrió la puerta solo un poco para ver en el pasillo.
Tessa volvió a tomar un lado de la camilla de Jem. Ella entendía las complicaciones que
esto implicaba. Ellas eran enfermeras, a cargo de personas que podrían estar muriendo a causa de
los ataques. La ciudad estaba siendo bombardeada, ardiendo. Llegar a casa no era algo de simple
trabajo.
La ciudad a la que habían vuelto a salir no era la misma que habían dejado atrás tan solo una hora
antes. El aire estaba tan caliente que respirarlo quemaba los pulmones. Una alta pared naranja se
alzaba sobre los edificios a su alrededor, y la silueta de la Catedral de San Pedro resaltaba contra
esta. La escena parecía a primeras terrorífica y hermosa, como la imagen de un sueño de Blake, un
poeta que su hijo James amaba. ¿Con que alas se atreve a aspirar? ¿Con que mano se atreve a
empuñar el fuego?
Pero no era momento para pensar en cosas como Londres ardiendo. Había dos
ambulancias justo a la salida de la calle. Junto a una, el conductor fumaba un cigarrillo mientras
hablaba con un bombero.
–Necesitamos tu ayuda –le dijo Catarina– Este hombre tiene una infección. No podemos
mantenerlo en el hospital.
– ¿Quieres llevarlo a St. Thomas, hermana? El camino será rudo, hay incendios en casi
cada calle.
–No podemos llevarlo tan lejos –dijo Catarina– Nuestro departamento esta en Farrington
Street. Eso tendrá que funcionar por ahora.
Traducido por: Nightlock97
–Bien, hermana. Llevémoslo a la ambulancia.
Ella volvió al hospital. Tessa se monto en la parte trasera de la ambulancia junto a Jem,
mientras el conductor se sentó en el asiento del chofer.
Tessa habia escuchado muchas historias como esta. Catarina era tanto un Bruja como una
enfermera mundana, con más de cien años de experiencia. Ella habia sido enfermera durante la
última Gran Guerra. Viejos soldados siempre se acercaban para hablar acerca de lo buena que ella
habia sido “La borrosa imagen de esa enfermera que me salvo la última vez”. Pero, por supuesto,
no podía ser ella. Eso habia sido veinte años atrás, y Catarina seguía siendo igual de joven.
Catarina se les hacia familiar debido a su piel oscura. Ellos no veían a una mujer azul con cabello
blanco; Ellos veían a una enfermera de las Indias Orientales. Ella habia enfrentado prejuicios
considerables, pero era bastante claro que Catarina no era tan solo una buena enfermera, era la
mejor enfermera en todo Londres. Cualquier persona que hubiera sido tratado por Catarina era
considerada suertuda. Incluso los gusanos más miserables merecían vivir, y Catarina ayudaba a
todos aquellos que llegaran hasta ella con igualdad. Ella no podía salvar a todos; Pero siempre
habia alguno, al menos uno a la semana, que sobrevivía a situaciones imposibles gracias a que la
Hermana Loss estaba a su lado. Algunos la llamaban el Angel de St. Bart.
–No te preocupes, amigo –le dijo Charlie– Las mejores enfermeras de la ciudad, están
contigo. No podrías estar en manos más seguras.
Jem intento reír, pero en su lugar tosió; Una burbujeante tos que vino junto con un hilillo
de sangre que corrió por la comisura de sus labios. Tessa inmediatamente lo limpio con el borde
de su túnica y se inclino sobre el.
–Tu resiste, James Carstairs –le dijo Tessa, tratando de sonar valiente. Ella apretó su mano
entre las suyas. Ella habia olvidado cuan maravilloso era sostener la mano de Jem; Sus largas y
agraciadas manos, las que podían producir tan hermosa música desde su violín.
–Jem –ella susurro, inclinándose más– Debes resistir, debes hacerlo. Will necesita que
sigas adelante. Yo necesito que lo hagas.
–Para mí, parece un cataplasma –dijo Catarina con calma– Es una rara belladona con un
poco de veneno demoniaco en el. Hasta que pueda conseguir el antídoto que necesita para que
deje de esparcirse en su sangre, o al menos ralentizarlo, usaremos varios torniquetes, eso evitara
que la sangre corra normalmente.
Esto sonaba muy peligroso. Atar sus extremidades, podría estar arriesgándose a perderlo.
Pero Catarina sabía lo que hacía.
–No le será cómodo –dijo Catarina mientras desenrollaba una venda– Pero ayudara.
Sostenlo.
Tessa apretó su cuerpo un poco más fuerte contra el de él, mientras Catarina enrollaba la
venda alrededor de su hombro herido y brazo. Ella hizo un nudo, luego agarro el borde de la venda
y la jalo para apretarla. Jem arqueo su espalda contra el pecho de Tessa.
–Estas bien, Jem –dijo Tessa– Estas bien. Estamos aquí, estoy aquí. Soy yo, Tessa. Soy yo.
Tessa, dijo el. El se quejo mientras Catarina jalaba más de las vendas para apretarla más
sobre su hombro y brazo. Un mundano no habría sido capaz de soportarlo; Jem apenas podía
hacerlo. El sudor empezaba a derramarse por todo su rostro.
–Va a ser un camino rudo, hermanas –les dijo Charlie– Esos bastardos están tratando de
quemar San Pedro. Voy a tener que rodear todo el camino, hay incendios por doquier.
Charlie no exageraba. Delante de ellos, habia una pared de naranja solido contra las
siluetas negras de los edificios ardiendo. Los incendios eran tan altos que parecía como si hubiera
un sol alzándose por sobre sus cabezas, trayendo el dia a la ciudad. Mientras conducían, era como
si estuvieran presionando contra una pared solida de calor. El viento habia acelerado, haciendo
que el fuego se encontrara con más fuego, creando paredes en vez de pasillos. El aire brillaba y
ardía. Mas de una vez, tuvieron que devolverse por causa de calles que ya no estaban allí.
Traducido por: Nightlock97
–Este tampoco es un buen camino –dijo Charlie, devolviendo la ambulancia de nuevo–
Tendré que tomar otro camino.
Entonces, llego el silbido en el aire. Esta vez, el sonido era diferente. Estas no eran bombas
incendiarias; Estos eran explosivos grandes. Después del fuego, el plan era matar. Charlie detuvo
la ambulancia y se estiro para ver donde podrían aterrizar las bombas. Todos se congelaron,
esperando a que el silbido se detuviera. El silencio significaba que la bomba está a menos de cien
pies sobre tu cabeza y cayendo rápido.
Fue un largo momento. Cuando llego, el impacto fue en el otro lado de la calle, enviando la
ola expansiva por la calle junto con polvo en el aire. Charlie se puso en marcha de nuevo.
–Estamos bien –dijo Catarina. Tenía ambas manos puestas sobre el hombro de Jem, y un
brillo azul salía por debajo de los vendajes. Ella lo estaba conteniendo, cual fuera el veneno que
corría por el cuerpo de Jem.
Ellos tuvieron que hacer otra vuelta justo mientras había más silbidos y mas silencio.
Pararon de nuevo. El impacto fue a su derecha esta vez, en la esquina de la calle. La ambulancia
doblo en la esquina justo cuando esta explotaba. El suelo tembló y Charlie giro la ambulancia para
evitar la explosión.
–No iremos por esta dirección –dijo Charlie– Intentare por Show Lane.
La ambulancia se devolvió una vez más. En la camilla, Jem habia parado de moverse. Tessa
no podía decir si el pulso que sentía venia del aire, o del pecho de Jem. El fuego ardía en ambos
lados de la calle, pero la carretera parecía lo suficientemente libre como para transitar a través de
ella. Habia varios bomberos allí en la calle, lanzando agua hacia un almacén en llamas.
Repentinamente, hubo un crujido y el fuego hizo un arco sobre la calle.
–Dios Todo Poderoso –dijo Charlie, deteniendo la ambulancia junto a un alto. Charlie se
apresuro a salir de la ambulancia y correr hasta los hombres, dos de ellos se tambaleaban fuera de
las llamas. Catarina miro arriba y abajo por el parabrisas.
La ambulancia estaba tan caliente como un horno y estar dentro era como estar entre
varios incendios. No habia agua para enfriar el hombro de Jem, así que Tessa uso sus manos para
abanicarlo.
–Hice lo que pude –dijo Catarina– Vivirán, tan pronto como lleguen al hospital. Charlie
necesita llevar la ambulancia.
Si, dijo Jem. De alguna manera, habia encontrado una forma para levantarse con sus
codos. Era porque tenía la fuerza de voluntad de una estrella ardiente, ardiendo en la oscuridad y
rehusándose a morir.
Charlie llego con las víctimas del incendio, cargando a uno sobre sus hombros.
–No –dijo Catarina, montándose en la ambulancia para ayudar a Tessa a poner en pie a
Jem. Tessa se posiciono justo debajo del hombro herido de Jem. El se estremeció por el
movimiento. Estaba claro que Jem no podía caminar, pero habia decidido que lo haría de cualquier
forma. El se obligo a ponerse de pie a punta de fuerza de voluntad. Catarina se apresuro a
sostenerlo de un lado, y Tessa del otro, dándole toda su fuerza para apoyarlo completamente. Era
una extraña sensación, el cuerpo de Jem contra el de ella después de tanto. Ellos salieron de la
ambulancia hacia la calle.
Que linda noche para una caminata, dijo Jem, claramente intentando animarlas. El estaba
sudando a chorros y ya no podía mantener su cabeza en alto. Sus piernas se habían entumecido.
Era como una marioneta con las cuerdas cortadas.
El camino por el que Charlie los habia llevado era transversa la calle donde Vivian, así que
solo tuvieron que retroceder por la calle. Los edificios a su alrededor también estaban en llamas,
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aunque contenidas en su interior. Tessa estaba cubierta en sudor y el calor los estaba cocinando.
El aire esta hinchado de calor, y cada bocanada de aire ardía en su camino por la garganta. Se
sentía como la primera vez que habia cambiado de forma; Un extraño y exquisito dolor.
La calle se estrechaba cada vez más, hasta el punto donde apenas podían caminar uno al
lado del otro. Los costados de Catarina y Tessa rozaban las paredes calientes. Los pies de Jem se
arrastraban por el suelo ahora, nada capaz de tomar ningún otro paso. Cuando salieron a Fleet
Street, Tessa aspiro el relativo aire limpio. El sudor en su rostro era relajante por un momento.
Un bus. Un gran bus londinense de dos pisos, un gran bus estaba haciendo su camino
hacia ellas a través de la noche, porque nada detenía a los buses de trabajar, nada incluyendo la
guerra. Ellas no estaban en una parada, pero Tessa salto en la calle y lo hizo detenerse. El
conductor abrió la puerta y comenzó a gritar.
–Entonces entren, Hermanas –dijo él, cerrando la puerta tras de sí una vez lo hubieron
hecho, arrastrando a Jem consigo– Han conseguido la mejor ambulancia privada en todo Londres a
su servicio. ¿Quieren ir a St. Bart?
–Venimos de allá, está demasiado lleno. Lo llevaremos a nuestra casa, allí cuidaremos de
él. Y necesitamos hacerlo rápido.
Catarina le grito al conductor su dirección por sobre el sonido de otra explosión un poco
más distante, mientras llevaban a Jem sobre un asiento. Era bastante claro que el no sería capaz
de sostenerse a si mismo sentado, tomando en cuenta el gran esfuerzo que le tomaba estar de
pie. Ellas reposaron a Jem sobre el suelo del pasillo entre los asientos y se sentaron cada una a
cada lado.
Solo en Londres, dijo Jem, sonriendo débilmente, Encontrarías un bus haciendo sus rondas
durante un bombardeo masivo.
–Mantén la calma y resiste –dijo Catarina, tomando el pulso de Jem– Pronto estaremos en
el apartamento.
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Tessa podía decir por la forma en que el tono de Catarina se volvía más y más chillón, que
las cosas estaban empeorando.
El bus no podía alcanzar altas velocidades, aun seguía siendo un bus londinense en una
noche oscura bajo un bombardeo, pero iba más rápido que cualquier otro bus que ella hubiera
encontrado. Tessa no tenia ilusiones acerca de la seguridad del bus. Ella habia visto uno volteado
tras haber sido golpeado, yaciendo en la carretera como un elefante sobre su espalda. Pero se
movían, y Jem estaba descansando en el suelo, sus ojos cerrados. Tessa observaba los anuncios en
las paredes mientras avanzaban; Alegres imágenes de personas junto a posters de Salsa Bisto,
aconsejando a los padres para sacar a sus hijos de Londres por su seguridad.
Ellos tuvieron otro poco de buena suerte de vuelta en el departamento. Ellas Vivian en el segundo
piso de una casa pequeña, y sus vecinos, aparentemente se habían ido a los refugios, dejando a
nadie más en la casa para verlas arrastrar el cuerpo de un hombre sangrando por las escaleras.
–Llévalo al baño –dijo Catarina, dejándolo en el oscuro recibidor– Llena la bañera con
agua, mucha agua. Y fría. Buscare mis suministros.
Tessa corrió hasta el baño de la sala, rezando porque el bombeo de agua no se hubiera
interrumpido por el bombardeo. El alivio corrió a través de ella mientras el agua fluía fuera del
grifo. Ellas solo estaban permitidas a usar cinco pulgadas de agua en el baño, lo cual era
reafirmado por una línea pintada en el interior de la bañera. Tessa ignoro esto y abrió el grifo
completamente. Habia aire frio viniendo desde la dirección contraria a los incendios. Ella se
apresuro a volver al salón. Catarina habia removido la túnica de Jem, dejando su pecho al
descubierto. Ella retiro los vendajes, dejando la herida abierta al descubierto, las marcas negras
recorriendo sus venas de nuevo.
–Llevémoslo al baño –dijo Catarina. Juntas, levantaron a Jem. El no era más que peso
muerto mientras maniobraban con su cuerpo a través del salón y lo introducían con cuidado en la
bañera. Catarina posiciono su hombro herido y brazo de tal manera que colgara por fuera de la
bañera, metió su mano dentro de su delantal y saco dos viales. Ella vacio el contenido de uno en el
agua, volviéndola de un color azul claro. Tessa pensó que no era mejor preguntarle a Catarina si él
iba a sobrevivir. Ella sabía que el sobreviviría, porque ellas se encargarían de hacerlo. También, no
preguntabas esa clase de cosas si no quieres la respuesta.
Tessa se arrodillo junto a la bañera, tomo la esponja y comenzó a derramar el agua tintada
de azul sobre la cabeza y pecho de Jem. Olía como una extraña combinación de sulfuro y jazmín, y
parecía bajar su temperatura. Catarina esparció el contenido de otro vial entre sus manos y
comenzó a untarlo sobre la herida, el hombro y brazo. Masajeando la oscuridad que se expandía
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de vuelta a la abertura. La cabeza de Jem colgó hacia atrás, su respiración áspera. Tessa puso su
mano sobre la frente él, asegurándose de que siguiera con vida.
Ellas hicieron esto por una hora. Pronto, Tessa olvido las bombas que llovían afuera, o el
humo o los escombros que volaban. Lo único de lo que era consciente era la esponja y el agua, la
piel de Jem, su cara retorcida de dolor y el constante ir y venir. Tanto Catarina como Tessa estaban
empapadas, y también habia agua a su alrededor en el suelo.
Will, dijo Jem. La voz en la cabeza de Tessa sonaba débil y delirante. Will, ¿Eres tú?
Quizás lo imaginaba, pero Tessa sintió algo guiando su brazo mientras trabajaba. Ella se
sintió más fuerte ahora.
Tessa lucho contra los latidos en su garganta mientras Jem le sonreía a la nada. Si él veía a
Will, déjenlo mirar a Will. Quizá, Will si estaba allí, después de todo. Habia venido a ayudar a su
parabatai.
–Sostenlo –le dijo Catarina– ¡No dejes que se haga daño a si mismo! ¡Esta será la peor
parte!
Juntas, y con cual fuera la fuerza que estuviera ayudando a Tessa, sostuvieron a Jem
mientras se estremecía y gritaba. Debido a que estaba mojado, tuvieron que envolverse alrededor
de sus extremidades para evitar que se hiciera daño y golpeara su cabeza contra las baldosas. El
golpeo a Catarina, haciendo que lo soltara y cayera al suelo mientras golpeaba su cabeza contra la
pared. Pero tras un momento, ella volvió y envolvió sus brazos alrededor del pecho de Jem de
nuevo. Los gritos de Jem se fusionaban con el caos de la noche; El agua chapoteaba y el humo
soplaba en el viento. El rogo por Yin Fen y golpeo a Tessa que fue lanzada hacia atrás contra la
bañera.
– ¿Jem? Catarina…
–Esta vivo –dijo Catarina, tomando una gran bocanada de aire. Tenía sus dedos sobre su
cadera– Hemos hecho todo lo que pudimos aquí, llevémoslo a la cama. Lo sabremos pronto.
La campana que declaraba que estaba todo bien sonó por todo Londres después de las once, pero
no habia nada claramente bien. La Luftwaffe podría haber vuelto a casa y las bombas podrían
haber dejado de caer, pero los incendios solo habían empeorado. El viento los incrementaba y
esparcía. El aire estaba ardiendo con hollín y restos de escombros, y Londres brillaba.
Ellas movieron a Jem a la habitación pequeña. El resto de sus ropas mojadas tenían que
ser removidas. Tessa para ese punto ya habia vestido y desvestido hombres incontables veces, y
Jem era un Hermano Silencioso, cuya intimidad era algo inexistente. Ella podría haber sido capaz
de hacerlo con calmado profesionalismo, pero no podía simplemente ser una enfermera con Jem.
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Ella una vez habia pensado que podría verlo así, que podrían verse el uno al otro de esa forma,
desnudos, en su noche de bodas. Era demasiado íntimo y extraño; Esta no habría sido como Jem
hubiera querido que Tessa lo viera por primera vez, no en estas circunstancias. Así que le encargo
la tarea a Catarina, la enfermera, quien se encargo rápidamente y seco a Jem. Ellas lo recostaron
en la cama y lo envolvieron con todas las sabanas de la casa. Las ropas era fáciles de secar, ellas las
colgaron en las ventanas donde le dieran el aire caliente de los incendios. Entonces Catarina se fue
a la sala, dejando a Tessa para sentarse junto a Jem y sostener su mano. Era extraño volver a estar
en esta situación de sentarse junto a la persona que amabas, esperando. Jem era… Jem.
Exactamente como habia sido todos esos años atrás, excepto por las marcas de los Hermanos
Silenciosos. El era Jem, el chico con el violín, su Jem. La edad no lo habia consumido, como lo habia
hecho con su Will, pero el habia sido llevado lejos de ellos al mismo tiempo.
Tessa toco su collar de jade, oculto bajo su cuello. Ella se sentó y espero mientras
escuchaba el rugido y crepitar afuera, sin dejar de sostener la mano de Jem.
Estoy aquí, James, dijo ella en su mente. Estoy aquí, siempre estaré aquí.
Tessa solo soltó la mano de Jem ocasionalmente, para ir hasta la ventana y asegurarse de
que los incendios no se acercaran demasiado. Habia un halo de luz naranja alrededor de todo. Los
incendios solo estaban a unas pocas calles. Era extrañamente hermoso, estas terribles llamas. La
ciudad ardía; Cientos de años de historia, estructuras y libros ardían.
–Querían quemarnos vivos esta vez –dijo Catarina, acercándose a su amiga. Tessa no la
habia escuchado entrar– Este anillo de fuego, rodea a San Pedro, querían quemar la Catedral.
Querían quemar nuestros espíritus.
– ¿Por qué no bajamos y preparamos un taza de café? –Dijo Catarina– El estará durmiendo
por un tiempo.
–Hare té –dijo Catarina– Incluso te dejare comer los últimos panecillos de la lata.
¿Panecillos?
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Tessa se dio la vuelta. Jem estaba sentado. Tessa y Catarina se apresuraron hasta el.
Catarina comenzó a verificar su pulso y piel. Tessa observo su rostro, su querido rostro. Jem estaba
de vuelta; El estaba allí.
Su Jem.
–Esta sanando –dijo Catarina– Necesitas descansar, pero sanaras. Fue un camino difícil,
supongo.
Por lo cual es que vine con las mejores enfermeras de todo Londres, dijo Jem.
–Quizá, podrías explicarnos como te hiciste esa herida –dijo Catarina– Se dé donde vino.
¿Por qué te atacaron con un arma faerie?
Buscaba información, dijo Jem. Me puse en gran peligro solo para ir tras una pista más
grande. Supongo que mi trabajo no era apreciado.
–Esta claro, fuiste atacado con un arma envenenada con cataplasma. Eso está hecho para
matar, no herir. Normalmente, no es posible sobrevivir a eso. Tus marcas de Hermano Silencioso
te dieron cierta protección, pero…
Tessa parpadeo. Sabía que era un caso serio, pero la forma en que Catarina lo dijo la
golpeo físicamente.
–Deberías dejar de hacer esas investigaciones de nuevo –dijo Catarina, poniendo la sabana
de vuelta sobre Jem– Iré a hacer té.
Ella dejo la habitación en silencio y cerró la puerta tras de sí, dejando a Tessa y Jem juntos
en la oscuridad.
Esta noche el bombardeo pareció peor que antes, dijo Jem. A veces pienso que los
mundanos se hacen mas daño los unos a los otros que el que cualquier demonio podría hacerles a
ellos.
Tessa sintió una oleada de emoción correr a través de ella; Durante la noche todo salía a la
superficie. Ella descanso su cabeza en la cama junto a Jem y lloriqueo. Jem se sentó y la acerco,
ella descanso su cabeza sobre su pecho, ahora caliente, su corazón latiendo fuerte.
Ella levanto la cabeza y seco las lagrimas de sus mejillas. Ella aun no podía decir las
palabras; Desde que Will murió. Desde el dia en que ella se sentó a su lado mientras caía dormido
lentamente para no despertar de nuevo. Jem también estuvo allí, por supuesto, pero en el
transcurso de tres años se veían menos y menos. Se seguían viendo en el Puente Blackfriars, pero
de otra manera nunca lo hubieran hecho.
Pensé que lo mejor era quedarme lejos de ti. Soy un Hermano Silencios, dijo Jem, y la voz
en su cabeza era tranquila. No soy bueno para ti.
– ¿Qué quieres decir? –dijo Tessa, sin poder hacer nada mas– Siempre es mejor para mi
estar cerca de ti.
Ella siempre lo habia sabido. Magnus y Catarina habían hablado con ella acerca de las vidas
inmortales y otros amores. Pero Tessa sabía que, si tenía que vivir hasta que el sol muera, no
habría nadie más en el mundo para ella además de Will o Jem. Aquellas dos almas gemelas, las
únicas dos almas que ella alguna vez hubiera amado.
No se qué confort podría traer una criatura como yo, dijo Jem. Si pudiera morir para
traerlo de vuelta, lo haría. Pero se ha ido, y sin él, el mundo parece más y más perdido para mí.
Lucho por cada gota de emoción que queda en mí. Pero al mismo tiempo, Tessa, no puedo verte
tan solitaria y no desear estar junto a ti. No soy lo que era. No quiero causarte más dolor.
–El mundo entero parece haber enloquecido –dijo Tessa, lagrimas quemando en sus ojos–
Will se ha ido para mi, y tu también te has ido para mí, me tomo un largo tiempo aceptarlo. Y aun
así esta noche me di cuenta; Aun puedo perderte. Puedo perder la esperanza, la delgada línea de
esperanza de que algún dia…
Las palabras se quedaron en el aire. Eran las palabras que nunca se habían dicho el uno al
otro, no antes de que Will muriera o después. Ella habia arrancado violentamente la parte de su
corazón que amaba a Will, y lo habia encerrado en una caja; Ella habia amado a Will, y Jem fue su
mejor amigo, y ellos nunca hablaron acerca de qué pasaría si Jem alguna vez dejara de ser un
Hermano Silencioso. Si de alguna manera, la maldición de ese frio destino fuera levantada,
volviéndolo humano de nuevo. Capas de respirar, vivir y sentir. ¿Entonces qué? ¿Qué harían?
Se lo que piensas. Su voz dentro de su mente era suave. La piel bajo sus manos era tan
caliente. Ella sabía que era debido a la fiebre, pero se dijo a si misma que no lo era. Ella alzo la
mirada y miro en sus ojos, la crueles runas cerrando sus amados ojos para siempre, los
impertérritos planos de su semblante. También lo pienso. ¿Qué si terminara? ¿Qué si fuera posible
para nosotros? ¿Un futuro? ¿Qué haríamos?
Traducido por: Nightlock97
–Me adaptaría a ese futuro –dijo ella– Iría contigo a donde fuera. Incluso si el mundo
estuviera ardiendo, incluso si los Hermanos Silenciosos nos estuvieran cazando hasta los confines
de la tierra, estaría feliz si estuviera contigo.
Ella no podía oírlo en su cabeza, pero si podía sentirlo; El borde de una gran mezcla de
emociones, su anhelo tan desesperado como lo habia sido aquella vez que cayeron juntos sobre la
alfombra del salón de música, la noche en que ella le habia rogado que se casaran tan pronto
como les fuera posible.
Casi el fuego de noches perdidas, el sonido de su música apasionada en los oídos de ella.
Ella puso sus manos sobre los delgados hombros de él y los apretó furiosamente. Ella podía amar
lo suficiente por ambos. Todas las partes de Jem eran mejores que las de cualquier otro hombre
en el mundo.
Sus manos de músico subieron hasta su rostro, hacia su cabello, sus hombros, mientras
pensaba que estaba tomando una última oportunidad para memorizar lo que nunca podría volver
a tocar. Incluso mientras ella lo besaba y se insistía a si misma que podría ser posible, sabía que no
lo era.
Tessa, dijo Jem. Incluso cuando no puedo verte, se que estas muy hermosa.
Lo lamento tanto, mi querida, él le dijo. No es justo para mí, o bien hecho. Cuando estoy
junto a ti, quiero olvidar lo que soy. Pero soy un Hermano Silencioso, y no puedo cambiarlo. No
podemos tener esposa, o amor.
El corazón de Tessa martillaba en su pecho, su piel ardiendo como los incendios sobre
Londres. Ella no habia sentido un deseo como este desde Will. Ella sabía que nunca llegaría a sentir
algo como esto por alguien más: Solo Will o Jem– No te alejes de mí –ella susurro– No dejes de
hablarme. No te encierres en el silencio. ¿Me dirás como fuiste herido? –ella pregunto, apretando
la mano de él. Ella podía sentirlo bajo sus costillas– Por favor, Jem. ¿Qué estabas haciendo?
Jem suspiro.
– ¿Herondale perdidos?
Traducido por: Nightlock97
Esta vez fue Catarina quien hablo, parada en la puerta del dormitorio, sosteniendo una
bandeja con una tetera y dos tazas de té entre sus manos. La tetera tembló entre sus manos, tan
temblorosas como Tessa se sentía. Ella no habia pensado en la presencia de Catarina en la casa.
Catarina afirmo su agarre y rápidamente dejo la tetera y las tazas sobre la comoda. Las
cejas de Jem se arquearon.
Por supuesto, dijo Jem. Su historia es infame. Huyo de una batalla y sus compañeros
Shadowhunters fueron asesinados.
–Ese es el cuento –dijo Catarina– La realidad, es que estaba bajo un hechizo. Lo hacía creer
que su esposa e hijo no nato estaban en peligro. El huyo para ayudarlos. Su miedo era debido a la
seguridad de ellos. Y aun así, el rompió la Ley. Cuando no pudieron encontrarlo, La Clave castigo a
la esposa de Tobías en su lugar. Ellos la asesinaron, pero no antes de que la ayudara a tener a su
hijo. La encante para que pareciera como si aun estuviera embarazada cuando la ejecutaron. En
realidad, tuvo un niño. Su nombre era Ephraim.
–Lleve a Ephraim a América y lo crie allí. El nunca llego a saber lo que era, o quién era. El
era un buen chico, un chico feliz. Era mi niño.
–Nunca te lo dije –dijo Catarina, con la mirada baja– Debí habértelo. Es solo que… fue hace
tanto tiempo. Pero fue un increíble periodo de mi vida. Por un tiempo, no hubo más caos, no mas
peleas. Éramos una familia. Hice solo una cosa para conectarlo con su herencia secreta; Le di un
collar con un cigüeña marcada en el. No podía permitir que su linaje Nephilim fuera destapado por
completo. Pero, por supuesto, creció y tuvo su propia familia. Y ellos tuvieron sus propias familias.
Me quede por un tiempo, y de a poco fui desapareciendo de sus vidas. Es lo que los inmortales
debemos hacer. Uno de sus descendientes tuvo un niño, Roland. El se convirtió en un mago, es
muy conocido en el Submundo. Intente advertirle para que no se involucrara con la magia, pero no
escuchaba. Tuvimos una terrible pelea y nos separamos. Intente encontrarlo, pero se habia ido.
Nunca he sido capaz de encontrar alguna pista sobre su paradero. Lo aleje de mi intentado
salvarlo.
No, esa no es la razón por la que huyo, dijo Jem. Se caso con una mujer que era una
fugitiva. Huyo para protegerla.
Traducido por: Nightlock97
Catarina lo observo.
Estuve en América hace unos años con una Hermana de Hierro, dijo Jem. Fuimos a
recuperar algunas Adamas. Mientras estuvimos allí, encontramos un Mercado de las Sombras
conectado a un Carnaval. Era dirigido por un demonio. Lo confrontamos, nos dijo que había varios
Herondale perdidos en el mundo, que estaban en gran peligro y que estaban más cerca de lo que
pensábamos. Nos dijo que estaban escondiéndose de un enemigo que no era mortal ni demonio.
También, en el Mercado, vi a una mujer faerie con un mortal, tenían un niño. El hombre se llamaba
Roland.
Tessa estaba abrumada por toda la información llegada desde todas partes. Pero fue
golpeada por el pensamiento de un hombre que tiraba toda su vida a la basura para huir con la
mujer que amaba, dando todo lo que tenia para protegerla y contarlo como si nada. Eso sonaba
bastante como un Herondale.
Cuando me di cuenta de lo que estaba sucediendo, intente rastrearlo, pero fui incapaz de
encontrarlo. Por favor, quiero que sepas que no eras tú de quien estaba huyendo. El Gran Demonio
me dijo que estaban siendo perseguidos, y que estaban en un gran peligro. Ahora que se que es
verdad… El faerie que vino a atacarme esta noche, quería matarme. Las fuerzas que buscan a los
Herondale no son mortales o demoniacas, son Hadas. Y las hadas quieren mantener algo bajo
secreto.
–Así que… ¿Yo no lo aleje? –Dijo Catarina– Todo este tiempo… Roland…
Catarina se sacudió a sí misma y recobro la compostura. Tomo la tetera y las tazas y las
llevo a la cama, sentándose en el borde.
–Beban su té –dijo ella– Use los últimos restos de nuestras raciones y los biscochos.
Catarina le dio una sonrisa triste– Pensé que podría encontrar confort en sostener la taza
caliente.
–Nunca dijo nada –replico Tessa– Demasiado problemas son causados por secretos
innecesarios.
Jem volteo su mirada y paso uno de sus dedos por el borde de la taza. Tessa tomo su
mano. Si esto era todo lo que ella podía hacer, ella lo sostendría.
Traducido por: Nightlock97
– ¿Por qué te mantuviste lejano? –Dijo Tessa– Ambos lamentamos la muerte de Will. ¿Por
qué lo decidiste hacerlo solo?
Ella vio el impacto que esas palabras tuvieron en Jem. Ser un Hermano Silencioso
significaba romper algunas cosas que te hacían humano, quemarlas, pero Jem aun estaba allí.
–Tenemos mucho tiempo, Jem. Prométeme que no te separaras de mí, no me alejes de ti.
Tienes que hacerme parte de esta búsqueda, también. Puedo ser de ayuda. Tienes que ser más
cuidadoso.
– ¿Peligro? –Dijo Tessa– Jem, soy inmortal. Y mira afuera, observa la ciudad ardiendo. La
única cosa de la que tengo miedo, es estar sin aquellos a quienes amo.
Por último, ella sintió la presión de los dedos de él, apretándola de vuelta.
Afuera, Londres ardía. Dentro, en ese momento allí dentro, todo lo hacía también.
La mañana llego, fría y gris, con el olor del fuego aun ardiendo en el aire. Londres despertó, se
sacudió a sí misma, tomo sus escombros y restos, y comenzó su acto diario de reparación. Las
cortinas cerradas fueron abiertas a la mañana. Los buses arrancaron, los calderos ardían y las
tiendas abrieron. El miedo no gano. La guerra, el fuego y la muerte no ganaron.
Ella volvió a la habitación y busco alrededor. ¿Lo habia soñado todo? ¿La guerra la habia
vuelto loca? Cuando se dio la vuelta, vio una pequeña nota doblada sobre la comoda, decía TESSA
en ella. Ella la abrió;
Mi Tessa,
No habrá separación entre nosotros. Donde estés, yo estaré. Donde estemos, Will estará.
Tu Jem
El Hermano Zachariah camino a través de Londres. La ciudad era gris como la noche, sus edificios
reducidos a remanentes quebrados de lo que una vez habían sido, hasta se veía como una ciudad
hecha de cenizas y huesos. Quizá, todas las ciudades se convertirían en la Ciudad Silenciosa, algún
dia.
El fue capaz de ocultar algunas cosas de sus hermanos, incluso cuando ellos ya tenían
acceso a su mente. Ellos no sabían todos sus secretos, pero sabían lo suficiente. Esa noche, todas
esas voces habían susurrado, sobrecogidas por todo lo que el habia hecho y lo que casi habia
llegado a hacer.
El estaba agriamente avergonzado de lo que habia dicho esa noche. Tessa aun lamentaba
la muerte de Will. Ambos compartían esa pena, y se amaban el uno al otro. Ella aun lo amaba. El
creía eso. Pero ella no podía sentir lo que ella habia sentido por él una vez. Ella no habia, gracias al
Angel, vivido por tanto tiempo en medio de la oscuridad, huesos y recuerdos de amor. Ella tuvo a
Will, y lo habia amado por tanto tiempo, y ahora Will estaba perdido. El se preocupo de hubiera
tomado ventaja de la miseria de ella. Ella se habia sostenido de algo conocido en un mundo que
habia enloquecido y vuelto extraño.
Pero ella era tan valiente, su Tessa. Creando una nueva vida ahora que la vieja vida estaba
perdida. Ella ya lo habia hecho una vez, como una niña llegando desde América. Él lo habia sentido
como un lazo entre ellos en aquel entonces, dos niños atravesando mares para encontrar un
nuevo hogar. El habia pensando que podrían encontrar un hogar el uno en el otro.
El sabia que fueron solo sueños, pero lo que para el eran sueños podrían haber sido reales
para Tessa. Ella era inmortal y valiente. Ella viviría en este nuevo mundo, construiría una vida
Traducido por: Nightlock97
totalmente nueva. Quizá, podría llegar a amar de nuevo, si podía llegar a encontrar un hombre de
la talla de Will. Aunque, en casi cien años, el Hermano Zachariah no habia encontrado a nadie que
pudiera. Tessa merecía la vida más rica y el amor más grande imaginable.
Tessa merecía más que un hombre quien no podría ser humano de nuevo, quien no podría
amarla con todo su corazón. Aunque él la amaba con todos los fragmentos rotos restantes de su
corazón, no era suficiente. Ella merecía más de lo que el tenia para ofrecer.
Aun así, habia una egoísta felicidad en su interior, una calidez que podría llevar incluso en
el frio mortal de la Ciudad de Huesos. Ella lo habia besado y se habia sostenido de él. Por una
noche, la habia sostenido en sus brazos de nuevo.
Tessa, Tessa, Tessa, el pensó. Ella no podría ser suyo de nuevo, pero él era de ella. Y eso
era suficiente para seguir vivo.
–Un sándwich de tocino –dijo Catarina– Apilado tan alto que apenas puedes sostenerlo, y
untado de tanta mantequilla que el tocino se deslice fuera. Eso es lo primero que comeré. ¿Qué
hay de ti?
Tessa sonrío y apunto con su linterna al suelo, saltando por sobre un pedazo de escombro.
A su alrededor, habían caparazones de edificios. Todo a su alrededor habia sido reducido a
ladrillos humeantes y cenizas. Pero Londres ya se estaba reponiendo, poniendo los escombros en
su lugar. La oscuridad era como un abrazo. Todos en Londres estaban juntos bajo una sabana,
presionándose los unos a los otros juntos.
El señalo a la Catedral de St. Paul, el gran edificio que se imponía para resguardar a
Londres como lo habia hecho por cientos de años.
–Querían tirarla abajo, pero no lo hicieron, ¿Verdad? –El hombre sonrió– No, no lo
hicieron. No pueden quebrarnos. Tengan buen dia, hermanas. Cuídense.
Traducido por: Nightlock97
El hombre se alejo, y Tessa miro hacia la Catedral. Todo a su alrededor habia sido
destruido. Pero se habia salvado. Imposible e improbablemente, se habia salvado de cientos y
cientos de bombas. Londres no lo dejaría morir, y habia vivido.
Cassandra Clare nació de padres Americanos en Teherán, Irán y paso gran parte de su infancia
viajando a través del mundo con su familia. Ella vivió en Francia, Inglaterra y Suecia antes de
cumplir los diez años. Debido a que ella junto a su familia se mudaban constantemente por el
mundo, encontró familiaridad en los libros y a donde quiera que fuera, iba con un libro bajo el
brazo. Ella hizo la preparatoria en Los Angeles, donde paso gran parte del tiempo escribiendo
historias para divertir a sus compañeros, incluida una novela épica llamada “The Beautiful
Traducido por: Nightlock97
Cassandra” basada en la historia epónima Jane Austen (y de donde tomo luego su nombre actual
seudónimo)
Después de la universidad, Cassie vivió en Los Angeles y New York, donde trabajo en varias
revistas de entretenimientos e incluso tabloides bastante sospechosos. Ella comenzó a trabajar en
su novela Ciudad de Huesos, basándose en los paisajes urbanos de Manhattan, su ciudad favorita.
Otras historias de los Cazadores de Sombras Incluyen Las Crónicas de Bane, Historias de la
Academia de Cazadores de Sombras y El Codex de los Cazadores de Sombras.
Sus libros tienen mas de 36 millones de copias alrededor del mundo y han sido traducidos
a treinta y cinco idiomas. Puedes visitarla en [Link].
Maureen Johnson es la bestselling de varias novelas en el New York Times y USA Today,
incluyendo 13 Little Blue Envelopes, Suite Scarlett, y The Name of the Star. Ella también ha
colaborado junto con John Green y Lauren Myracle en Let It Snow y con Cassandra Clare y Sarah
Rees Brennan en Las Crónicas de Bane. Maureen tiene una MFA en escritura de la Universidad de
Columbia. Ella ha sido nominada para un Premio Edgard en los Premios Andre Norton, sus libros
aparecen frecuentemente en la YALSA y Listas de Premios Estatales. La revista Time la ha
nombrado una de las personas más seguidas en Twitter (@maureenjohnson). Maureen vive en
New York, la puedes encontrar en Twitter o en [Link]