LA BATALLA DEL CRISTIANO
Efesios 6:10-13
Domingo 2 de junio de 2024
Introducción.
Esta es la última sección de la carta y Pablo inicia con las Palabras “por
último” (por lo demás RV60), es decir, teniendo en cuenta todo lo que Pablo
ya nos ha dicho en toda la carta, ahora concluirá.
Y la conclusión es así,
Hermanos, si ustedes viven conforme a todo lo que les he dicho,
entonces habrá una gran batalla y tienen que estar preparados.
Y ¿qué lo que nos ha dicho Pablo en toda la epístola?
Bueno, repasemos un poco:
Si hemos sido escogidos desde antes de la fundación del mundo
Si hemos experimentado la redención de nuestra alma
Si hemos sido sellados con el Espíritu Santo
Si hemos pasado de muerte a vida
Si nos hemos sentado en los lugares celestiales junto con Cristo
Si ahora estamos en Cristo
Si ahora somos parte del pueblo de Dios
Si ahora conocemos el amor de Cristo que excede a todo conocimiento
Si andamos como es digno de la vocación con la que fuimos llamados
Si andamos en humildad y mansedumbre
Si somos solícitos en guardar la unidad de la iglesia
Si estamos creciendo en la verdad siguiendo a Cristo
Si ya no andamos conforme al mundo
Si nos hemos despojado del viejo hombre
Si ya no le damos lugar al diablo
Si hemos cambiado nuestra forma de comportarnos y de hablar
Si somos imitadores de Dios
Si andamos en amor
Si nos hemos despojado de las obras de la carne
Si andamos como sabios y no como necios
Si aprovechamos bien el tiempo
Si como esposa te sometes a tu esposo
Si como esposo eres cabeza y guía de tu familia
Si como esposo amas a tu esposa como Cristo ama a la iglesia
Si como hijo te sometes a tus padres
Si como hijo honras y obedeces a tus padres
Si como trabajador das testimonio de la fe que hay en ti, haciendo las
cosas como si fueran para Dios
Si como patrón, tratas bien a tus empleados
Entonces irás en contra de la corriente del mundo, y Satanás junto con todo
su ejército, se levantarán furiosos contra ti y querrán destruirte.
Por eso es que Pablo cierra su carta hablándonos de nuestra batalla, nuestro
enemigo y las armas que Dios nos ha provisto.
La vida cristiana es un campo de batalla y no un patio de recreo.
No solo somos peregrinos, sino también soldados.
No solo somos extranjeros, sino que vivimos en territorio enemigo.
Nuestro enemigo es sobrenatural, por lo tanto, nuestras armas son
sobrenaturales.
El cristiano que avanza en el Reino de Dios, el diablo arremeterá contra él.
Vean cómo los apóstoles, en el libro de los Hechos, tuvieron grandes luchas
al extender el Reino de Dios, azotes, burlas, cárceles, golpes, naufragios,
oposición religiosa, por mencionar algunos.
I. NUESTRA FUERZA PROVIENE DE DIOS.
a) Lo primero que Pablo nos dice en el v.10 es que nuestra fuerza y
fortaleza provienen de Dios. No son nuestras capacidades sino el
poder de Dios.
b) El Señor Jesucristo los dijo así: “separados de mí, nada podéis hacer”.
c) Esto se refiere a una plena e íntima comunión con Dios, la cual se
forja a través de la oración y la lectura de la Palabra.
d) Es en el poder de Dios y no en sus propias fuerzas, cuando el cristiano
es fuerte.
e) Así que hermanos, no tenemos por qué temer, no luchamos según
nuestras fuerzas o capacidades, nuestra fortaleza viene de Dios.
Dios es tan bueno que no solo nos fortalece con su poder, sino que
nos da la armadura que necesitamos para resistir y estar firmes.
De esa armadura hablaremos en el próximo sermón, si Dios nos lo
permite.
II. NUESTRO ENEMIGO ES SOBRENATURAL.
a) Nos dice Pablo en el v.11 que debemos ponernos la armadura de Dios
para que podamos hacer frente a las artimañas del diablo.
b) El poder de Dios es infinitamente más grande que el de Satanás, pero
eso no elimina la necesidad de que debemos estar firmes y alertas.
c) Se puede decir del diablo lo siguiente:
Habiendo sido expulsado del cielo, se halla lleno de furia y envidia.
Su acción malévola está dirigida contra Dios y su pueblo. Su
propósito, por tanto, es destronar a su gran Enemigo y lanzar a todo
el pueblo de Dios o a toda persona al infierno.
Él anda alrededor como león rugiente, buscando a quien devorar.
Tiene un ejército poderoso y bien organizado, y ha establecido una
avanzada dentro de los corazones mismos
de aquellos que quiere destruir.
d) Podemos preguntarnos ¿cuáles son las artimañas del diablo?
¿Espantar o aparecerse en los callejones?
¿Mover las cosas o los muebles en las casas?
¿Aparecer rojo, con cuernos y una pata de chivo?
¿Mandar a la Llorona o al Charro Negro para que espanten a la
gente?
Etcétera, cualquier otro cuento o leyenda referentes al diablo
No hermanos, les aseguro que Satanás no tiene el más mínimo interés
en las cosas que les acabo de mencionar.
e) ¿Cuáles son entonces las artimañas de Satanás?
Bueno, la palabra misma lo dice “artimañas, trampas, maniobras
engañosas o fraudulentas para conseguir algo; planes bien
estratificados, etc.”
Algunas de las artimañas de Satanás son las siguientes:
El hombre es bueno y no malo
El hombre es esencialmente bueno y no malo; no somos
pecadores, simplemente esclavos de las circunstancias y, por lo
tanto, no necesitamos un Redentor.
Dios nos ama tal y como somos
Todos somos hijos de Dios, Él nos creó tal y como somos y, por
lo tanto, nos ama así tal cual somos.
No tenemos necesidad de cambiar nada en nosotros, conque
haya amor en nuestro corazón y toleremos a los demás, es más
que suficiente.
Mezclar el error con la verdad
Mezclar el error con verdad suficiente para que éste sea
aceptable, Gn. 3:1.5
Citar las Escrituras de manera incorrecta
Ya lo hizo con el Señor Jesucristo, Mt. 4:6.
Si a esto le agregamos que muchos cristianos no escudriñan las
Escrituras, Satanás se convierte en el maestro de la mala
interpretación de las Escrituras.
Disfrazarse de ángel de luz
Olvídense de todas las imágenes que tienen en su cabeza de
Satanás, él jamás se aparecerá así, él se disfraza de ángel de
luz, 2Co. 11:14.
Todos aquellos que han dicho que un ángel se les apareció y les
comunicó un mensaje especial, es muy probable que no haya
sido un ángel; sobre todo si el mensaje no iba de acuerdo a la
Palabra de Dios y no glorificaba a Dios.
Hacer que sus ministros también se disfracen
Satanás hace que sus ministros también se disfracen, 2Co.
11:13.
Ya desde los tiempos de Pablo se habla de los falsos apóstoles;
pero ahora nos enfrentamos a una “apostolitis” como nunca
antes en la historia de la iglesia. Y no solo de apóstoles, sino de
pastoras, profetas, milagreros, etc.
¿Todos ellos están mal, son siervos de Satanás?
Todos sin excepción, aunque sus “ministerios” sean a nivel
mundial. No pueden ser de Dios, porque hacen lo que la Palabra
de Dios prohíbe o condena.
Ya lo dijo el Señor Jesucristo “el que no es contra nosotros, por
nosotros es”.
Imitar a Dios
Este siempre ha sido el sueño de Satanás, ocupar el lugar de
Dios, 2Ts. 2:1-4.
Recordemos lo que hicieron los hechiceros del Faraón cuando
Moisés convirtió su vara en una serpiente.
Hacerle creer a la gente que no existe
Si no existe, entonces no hay que cuidarnos de sus artimañas.
Estar en los lugares menos esperados
Podríamos pensar que el diablo estaría en el infierno o en
cuevas oscuras, o quizá en templos satánicos; pero no es así,
volvamos a leer 2Ts. 2:4
Prometer el mundo y todo lo que ofrece
Si alguien les dice que vengan a Dios o que acepte el evangelio
y a cambio habrá dinero, negocio próspero, bienes materiales,
estabilidad en todos los sentidos, salud, etc. entonces no es el
verdadero evangelio sino un engaño de Satanás.
Satanás ya una vez le ofreció a Cristo, el mundo y su gloria a
cambio de que lo adorara, Lc. 4:6,7; hoy sigue haciendo lo
mismo.
f) Dice Pablo en el v.12 que nuestra lucha no es contra carne y sangre,
sino contra el reino de las tinieblas, contra el ejército de Satanás, el
cual está perfectamente organizado.
g) Lo dije el domingo pasado en la confraternidad y lo repito hoy una vez
más:
Nuestra lucha no es contra seres humanos, no es contra el vecino o
enemigos terrenales, sino contra el reino de Satanás.
Peor aún, nuestra lucha no es contra los hermanos de la iglesia,
sino contra el ejército de Satanás.
Si como cristiano, tus luchas son con los hermanos de la iglesia, no
has entendido absolutamente nada, aun estás en tinieblas y Satanás
ha levantado su trono en tu corazón.
h) Cuando Pablo fue llamado por el Señor para que lo sirviera, el Señor
le dijo:
¿Por qué me persigues?
Pablo no perseguía a Jesús, al menos no directamente, Pablo
perseguía a la Iglesia, entraba a las casas y sacaba arrastrando a los
cristianos, estaba de acuerdo en la muerte de ellos como lo hizo con
la muerte de Esteban.
Sin embargo, el Señor no le dijo ¿por qué persigues a mis hijos? El
Señor lo encaró y le dijo ¿por qué me persigues?
O amamos y bendecimos a la iglesia, o estamos en contra de ella; o
somos del Reino de Dios o somos del reino de Satanás; o luchamos
contra Satanás y su ejército o luchamos contra Dios.
III. NUESTRAS ARMAS SON SOBRENATURALES.
a) Finalmente, Pablo nos dice en el v.13 lo mismo que ya nos dijo en el
v.11:
“Tomen la armadura de Dios”
b) Nuestra lucha es contra enemigos sobrenaturales, por lo tanto,
nuestras armas también tienen que ser sobrenaturales.
c) Esta armadura Dios la ha forjado y preparado para nosotros.
d) Esta armadura no es algo que se quita y se pone, es la vestimenta
permanente de los cristianos.
e) No podemos estar firmes y luchar contra las artimañas de Satanás, si
no tenemos esta armadura puesta
f) De la armadura de Dios, antes de que la estudiemos a profundidad en
el siguiente sermón, podemos aprender tres cosas:
1. No podemos permitir que el enemigo nos sorprenda sin que la
tengamos puesta.
2. Debemos tomarla inmediatamente, con urgencia.
3. Debemos tomarla toda, es necesaria la armadura completa.
CONCLUSIÓN.
¿Qué podemos concluir sobre estos versículos?
† Si estamos en Cristo haciendo y la voluntad del Padre, Satanás y su
ejército se levantarán contra nosotros.
† Pero no debemos temer, al contrario, debemos fortalecernos en el
Señor y en el poder de su fuerza.
† Además, Dios nos ha preparado una armadura extraordinaria.
† ¿Por qué necesitamos esta armadura?
Porque tenemos enemigos infernales.
† Nunca lo olvidemos:
No luchamos contra seres humanos,
sino contra el reino de las tinieblas
† En Cristo somos más que vencedores,
Rom. 8:37-39