AQUÍ HAY UN MUCHACHO
Aquí hay un muchacho
Que solamente tiene cinco panes y dos peces
Más ¿Qué es eso para tanta gente?
Aquí hay un muchacho
Que solamente tiene un corazón dispuesto a dar
Más, ¿Qué es eso para tanta gente?
Aquí esta este corazón
Que quiere serte fiel
Más, ¿Qué es eso si no tiene a ti?
¿Si no te tiene a ti?
Toma este corazón
Toma cuanto tengo y cuanto soy
Toma mi pasado, mi presente y mi futuro
¡Todo cuanto tengo tómalo!
Mi corazón tomaste
Mis panes bendijiste
A la gente repartiste, y a todos alcanzó
Mi vida está en tus manos
Y quieres repartirla
Como hiciste con mis panes
Aquel día, ¡Oh Señor!
Aquí están mis palabras
Aquí están mis acciones, aquí están mis ilusiones
Más, ¿Qué es eso sin tu amor Señor?
Aquí esta este corazón que quiere serte fiel
Más, ¿Qué es eso si no te tiene a ti?
¿Si no te tiene a ti?
Aquí está este corazón, con mis panes y mis peces
Toma todo y ¡repártelo señor!
Toma este corazón
Toma cuanto tengo y cuanto soy
Toma mi pasado, mi presente y mi futuro
¡Todo cuanto tengo tómalo!
(Tómalo)
Toma este corazón
Toma cuanto tengo y cuanto soy
Toma mi pasado, mi presente y mi futuro
¡Todo cuanto tengo tómalo!
¡Todo cuanto tengo tómalo!
Aquí hay un muchacho
Oración del discípulo
Guía: En el nombre del Padre y el Hijo y del Espíritu Santo.
Amén
Guía: "Sean levadura del mundo”, nos ha dicho Jesús.
Una cantidad insignificante de levadura basta para hacer
fermentar toda la masa. Sin esta pequeñez, la masa quedaría
inerte, hundida en sí misma. Pero se arroja esta nada al
recipiente y desaparece anónima, y luego su fuerza es
irresistible.
Todos: Señor, esperas de mí la misma eficacia, y todos los
talentos que he recibido me los has dado para que sea levadura
del mundo. Mezclado a los demás, mi vida parecerá muy poca
cosa, a veces, hasta yo mismo dudo que haga algo, pero con la
acción del Espíritu Santo, la masa humana se irá levantando
poco a poco, sin que yo me dé cuenta. Porque nada resiste a la
acción del Espíritu, si los hombres le prestan su actuar.
Mujeres
Señor, no permitas que yo me contente con una existencia
mediocre, Sé tú la levadura de mi vida, penetra hasta lo más
íntimo de mí mismo, para que fermentado por tu Gracia, sea yo, a
mi vez, levadura para los que me rodean.
Hombres: Señor, Tú has dicho que tus discípulos deben ser
también la luz del mundo. La luz se comunica, se propaga
irresistiblemente, penetra todo lo que no le ofrece resistencia,
pone en todo una nota de alegría, porque la luz da la vida.
Todos: Ayúdanos Señor, a ser luz del mundo, a comunicar
irresistiblemente la vida y la alegría, porque nuestra vida se tiene
que desarrollar bajo la luz de tu Gracia. Que seamos como
quieres Tú, hijos de la luz, más celosos, más audaces, más
conquistadores que los hijos de las tinieblas. Que mi vida sea un
rastro de luz, que arrastre hacia ti a todos los que te buscan.
AMEN
TEMA 5. EN CRISTO SOMOS DISCIPULOS MISIONEROS COMPROMETIDOS CON
LA SOCIEDAD
Objetivo: Que quien cree y sigue a Cristo, se sienta discípulo misionero enviado a
transformar su entorno.
MATERIAL
La Sagrada Escritura
Vela encendida
Canasta con cinco panes y dos peces, pueden ser de papel.
Periódico (sobre el periódico se colocan la Sagrada Escritura, la vela y la canasta)
Oración
Les invito a recitar en un mismo espíritu está oración.
Oración del discípulo
Guía: En el nombre del Padre y el Hijo y del Espíritu Santo. Amén
Guía: "Sean levadura del mundo”, nos ha dicho Jesús.
Una cantidad insignificante de levadura basta para hacer fermentar toda la masa. Sin
esta pequeñez, la masa quedaría inerte, hundida en sí misma. Pero se arroja esta nada
al recipiente y desaparece anónima, y luego su fuerza es irresistible.
Todos: Señor, esperas de mí la misma eficacia, y todos los talentos que he recibido
me los has dado para que sea levadura del mundo. Mezclado a los demás, mi vida
parecerá muy poca cosa, a veces, hasta yo mismo dudo que haga algo, pero con la
acción del Espíritu Santo, la masa humana se irá levantando poco a poco, sin que yo
me dé cuenta. Porque nada resiste a la acción del Espíritu, si los hombres le prestan su
actuar.
Mujeres
Señor, no permitas que yo me contente con una existencia mediocre, Sé tú la levadura
de mi vida, penetra hasta lo más íntimo de mí mismo, para que fermentado por tu
Gracia, sea yo, a mi vez, levadura para los que me rodean.
Hombres: Señor, Tú has dicho que tus discípulos deben ser también la luz del mundo.
La luz se comunica, se propaga irresistiblemente, penetra todo lo que no le ofrece
resistencia, pone en todo una nota de alegría, porque la luz da la vida.
Todos: Ayúdanos Señor, a ser luz del mundo, a comunicar irresistiblemente la vida y la
alegría, porque nuestra vida se tiene que desarrollar bajo la luz de tu Gracia. Que
seamos como quieres Tú, hijos de la luz, más celosos, más audaces, más
conquistadores que los hijos de las tinieblas. Que mi vida sea un rastro de luz, que
arrastre hacia ti a todos los que te buscan. AMEN.
INTRODUCCIÓN
Hermanos y hermanas llegamos al final de esta semana de reflexión en este camino
cuaresmal, donde nos propusimos caminar junto a nuestro Señor hacia la vivencia de
la experiencia pascual. Para poder concluir y al mismo tiempo asimilar lo que hemos
vivido, es necesario hacer un breve recorrido de esta semana.
El primer día de encuentro, dialogamos sobre la vocación de los discípulos.
Segundo día compartimos sobre el discípulo y su conversión.
Tercer día el discípulo se alimenta de la vida del resucitado.
El cuarto día La fraternidad del discípulo.
Ayer, compartimos sobre la importancia de la fraternidad, como seres humanos
crecemos dentro de una comunidad. El discípulo no se hace solo, se va haciendo en el
encuentro con el otro y en la relación con su entorno.
Hoy dialogaremos sobre el compromiso del discípulo misionero, el servicio hecho con
amor transforma la vida diaria.
VEAMOS
Sabemos que el discípulo no es un extraterrestre, no viene de la luna, el discípulo tiene
necesidades muy concretas, tiene cualidades, limitaciones, enfrenta pruebas a sus
convicciones, tiene anhelos, sueños, como todos. El discípulo no está exento de las
enfermedades, es en las pruebas donde se fortalece y se purifica su fe. El discípulo
debe estar atento y cuidar su formación integral y permanente.
Escuchemos la siguiente narración:
“La dama elegante”
Una dama bonita y elegantemente vestida fue a ver a su psiquiatra, diciendo que se
sentía infeliz y que su vida estaba vacía y no tenía sentido.
El psiquiatra llamó a Margarita, una persona de mediana edad que limpiaba los pisos
de la oficina y luego le dijo a la Señora rica: Voy a pedir a Margarita que te cuente
cómo encontró la felicidad. Lo único que quiero es que la escuches, insistió el
psiquiatra.
Así que Margarita, dejó su escoba, se sentó en una silla y contó su historia. Bueno, mi
esposo murió de malaria y tres meses después a mi hijo único lo atropelló un auto y
murió. No tenía a nadie, no me quedaba nada. Mi vida cambio, no podía dormir, no
podía comer, deje de sonreír, incluso pensé en quitarme la vida.
Una noche un gatito me siguió a casa desde el trabajo. De alguna manera sentí pena
por el gatito. Hacía frío afuera, así que decidí dejar entrar al gatito. Le compré un poco
de leche, y el gatito limpió el plato. Entonces me ronroneó y se frotó contra mi pierna y,
por primera vez en meses, sonreí. Entonces me detuve a pensar, si ayudar a un gatito
podía hacerme sonreír, tal vez haciendo algo por la gente podría hacerme feliz. Así que
al día siguiente horneé unas galletas y las lleve a un vecino que estaba enfermo. Todos
los días trataba de hacer algo bueno por alguien. Me hizo tan feliz verlos felices.
Hoy día no conozco a nadie que duerma y coma mejor que yo. He encontrado la
felicidad, al dársela a los demás, en brindar un servicio amoroso y sincero. Cuando
escuchó eso, la señora rica lloró. Tenía todo lo que el dinero podía comprar, pero había
perdido las cosas que el dinero no puede comprar.
¿Qué te hace pensar esta historia?
¿Con quién te identificas?, ¿Por qué?
¿Qué actitudes necesita tener el discípulo de Jesús para responder a su compromiso?
ILUMINEMOS
En tiempo de Jesús muchas personas lo seguían, tenían necesidades muy concretas,
algunos eran enfermos, otros la necesidad de respuestas frente a lo que vivían como
ciudadanos, otros muchos les movía la curiosidad por conocerlo, En cierta ocasión,
sucedió algo que lo han narrado los cuatro evangelistas, ¿les gustaría saber, que
sucedió?
La multitud de gente espera
Era ya más del mediodía cuando la barca tocó la orilla. Y Jesús se conmovió al ver el
entusiasmo de aquella gente.
Para un hombre como Jesús, que vivía entregado a los demás no hay felicidad mayor
que el ver cómo los otros se imponen también sacrificios por su causa, es decir,
llevaban varias horas sin comer. Esto lo lleva a la entrega absoluta de sí mismo, el
amor se desborda, triunfador de todas las barreras que se le puedan oponer.
Jesús al ver a la multitud, comprendió que en todos ellos, junto a la curiosidad y el
egoísmo, había entre ellos un deseo limpio de encontrar una verdad y un amor. Eran
realmente como ovejas sin pastor, y Jesús no pudo menos de conmoverse. Jesús bajó
de la barca, y empezó a instruirles largamente.
DENLES USTEDES DE COMER
Fueron los discípulos quienes le interrumpieron para decirle la hora que era. Se
acercaron y le dijeron, “El lugar es desierto y la hora muy avanzada, despídelos para
que puedan ir a las aldeas de los alrededores a comprar algo que comer”. En la frase
de los discípulos se unía el interés de aquella gente y cierta cólera, ese “despídelos”,
tiene sabor de un “ya está bien, fue suficiente tiempo”.
La respuesta de Jesús crea un desconcierto en los discípulos, “Dadles ustedes de
comer”. Jesús les motiva al sentido de hospitalidad, de acogida. Si ellos han venido
hasta aquí por mí, son mis invitados, y debemos preocuparnos nosotros de su
alimento. Esta motivación nos alcanza hoy a nosotros, a todos los cristianos que hoy
volvemos a escuchar esta orden de Jesús, Dadles ustedes de comer. Y no la comida
material, sino aquello que da sentido a la vida, es decir, dar a Jesús mismo, hacer que
se encuentren verdaderamente con El.
A los discípulos no les agradó mucho la motivación de Jesús, respondieron en un tono
que podría decir, que molestos. “¿De dónde vamos a sacar alimento para tantos?
Felipe se presenta y dice que hacen falta, por lo menos doscientos denarios para dar
simplemente pan aquella gente. Andrés más ingenuo que Felipe, interviene en la
conversación con una frase que a todos debió de parecerles una broma. “Aquí hay un
muchacho que tiene cinco panes de cebada y dos peces, pero esto ¿qué es para
tantos?”
¿Quién es este muchacho que parece ofrecer gratuitamente su comida? Es uno de
esos anónimos, que cruzan el reino de Dios sin dejarnos ¿Quién es este muchacho
que parece ofrecer gratuitamente su comida? Es uno de esos anónimos, que cruzan el
reino de Dios sin dejarnos siquiera su nombre. Sin embargo, es posible que, sin su
generosidad, no se hubiera producido el milagro. Jesús gusta de que el hombre ponga,
en todas sus grandes cosas, algo que es, objetivamente inútil o totalmente insuficiente,
pero, sin lo cual, tal vez el milagro no se haría. Jesús produce el milagro con lo poco
que ofreció el joven y no sin eso poco. Podemos llamar feliz este joven, que ofrece lo
que tiene, lo comparte con generosidad, y en las manos de Jesús se transforma eso
poco en comida que alimenta a una multitud.
NOS COMPROMETEMOS
Presentamos los cinco panes y los dos peces. En manos de Jesús, todo se transforma,
todo lo multiplica.
¿Cuáles son tus cinco panes y tus dos peces, para que Jesús los multiplique?
¿Qué estarías dispuesto a poner para que Jesús lo multiplique, no sólo para con tu
familia, sino para un círculo más amplio?
CELEBREMOS
Terminamos nuestra reflexión con el canto “Aquí hay un muchacho”
Colocamos nuestros panes y peces, como signo de que deseamos que sea Jesús
quien lo multiplique. Que estos panes y peces, representan nuestro trabajo generoso al
compartir nuestros dones y talentos con todas las personas que encontramos en la
vida.
Puestos de pie, escuchamos el canto y después decimos juntos:
ORACIÓN
Que el Señor te bendiga y te guarde haga resplandecer su rostro sobre ti y tenga
misericordia, el Señor te muestre su rostro, te conceda la paz.
En parejas se signan la frente como signo de una bendición