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Etapas de Erickson

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Quiroga Natalia

Etapa 1. Confianza vs. desconfianza

Esta etata tiene lugar después del nacimiento y hasta los 18 meses. En

esta, la primera tarea del ego es el desarrollo de la confianza. Es decir, los

niños aprenden a confiar o no en los demás. En ello, la calidad de la

relación materna desempeña un papel principal.

Si los padres o los cuidadores exponen al bebé a una relación de afecto y

confianza, más tarde el niño desarrollará el sentimiento de que el mundo,

en especial en el ámbito social, es seguro.

Por el contrario, si los padres no crean ese entorno seguro, si rechazan al

bebé o si no satisfacen sus necesidades básicas, este desarrollará la

desconfianza. La misma se manifestará con sentimientos de frustración ,

inseguridad e insensibilidad por lo que pasa en el entorno.

Ahora bien, es importante dejar claro que esto no significa que los padres

tienen que ser perfectos. Caer en la sobreprotección puede ser tan

perjudicial como el hecho de que el niño desarrolle desconfianza.

Según Erikson, esto provoca un «desajuste sensorial» que se manifiesta en

una personalidad excesivamente crédula, o bien con tendencias depresivas,

paranoides o psicóticas.
Tapia, Valeria

Etapa 2. Autonomía vs. vergüenza y duda

Se desarrolla entre los 18 meses y los 3 años de edad. Es una fase que se

relaciona con el crecimiento de la autonomía, ya que el niño empieza su

desarrollo cognitivo y muscular, sobre todo cuando empieza a controlar y

ejercitar sus esfínteres. Sin embargo, es un proceso que también se vincula

a la vergüenza y la duda, dado que es progresivo.

Una vez más, los padres o tutores se convierten en figuras determinantes

para su culminación con éxito. No es conveniente que estos desalienten o

empujen demasiado al niño, ya que este necesita explorar y manipular su

medio para desarrollar su autonomía.

Si los padres intervienen o dan soluciones, el menor pensará que es

incapaz y acabará por darse por vencido. Tampoco es conveniente burlarse

o atender la situación con regaños, dado que esto aumentará la vergüenza

en el menor y le hará dudar de sus habilidades.

Superar con éxito esta fase permitirá que los menores desarrollen una
autoestima fuerte y sana. En cambio, si hay interferencias, el niño tendrá

desajustes para resolver pequeños problemas y no desarrollará suficiente

autoconfianza para tomar decisiones.


Herbas Daiana

Etapa 3. Iniciativa vs. culpa

Esta etapa va desde los 3 hasta los 5 años de edad. El desarrollo

intelectual y físico del niño avanza rápido. Crece su interés por relacionarse

con otros niños para poner a prueba sus habilidades y capacidades. En

este periodo, la curiosidad es mayor, por lo que conviene estimularlos para

que desarrollen su creatividad.

Ahora bien, si el menor ya puede asumir control a través del juego, también

debe ser responsable… y culpable. De cierto modo, experimentar culpa le

hará reconocer las cosas que están mal. Sin embargo, hay que evitar que

este sentimiento se exprese de manera desmedida, ya que les hace sentir

que son incapaces de afrontar nuevos desafíos. Dicho de otro modo, la

culpa alimenta el miedo.


Contreras Vanina

Etapa 4. Laboriosidad vs. inferioridad

A partir de los 5 años y hasta los 13 se da una de las etapas más

determinantes del desarrollo psicosocial. De acuerdo con Erikson, los niños

empiezan a reemplazar de manera gradual los deseos de juego para ser

más productivos y cumplir con tareas más complicadas.

De hecho, su interés por completar actividades que demanden esfuerzo

propio, conocimientos y habilidades es mucho mayor. Asimismo, esperan

obtener un reconocimiento por estas. De cualquier modo, tanto la familia

como la escuela y los agentes sociales son claves para su estimulación

positiva.

Si se presentan dificultades al completar los retos de esta fase, el menor

puede experimentar cierta sensación de inferioridad. Es fundamental

brindarle ayuda para gestionar sus fracasos , ya que de lo contrario optará

por descartar cualquier reto que considere difícil solo por miedo a sentir de

nuevo tal sensación. Incluso, esto se puede reflejar en su manera de

comportarse con otros compañeros.


Moreno Yamil

Etapa 5. Identidad vs. difusión de identidad

En este punto de las etapas del desarrollo psicosocial de Erikson, los niños

pasan a ser adolescentes. En concreto, esta fase se desarrolla entre los 13

y los 21 años. Es un periodo en el que aparece de manera constante la

pregunta «¿quién soy?». Y es que, justamente, es el momento en el que se

empieza a moldear la personalidad.

Los adolescentes eligen a quién parecerse y cuál es el rol que quieren tener

en la sociedad. En consecuencia, actúan de manera más independiente y

dan más importancia a la vida social. Además, aparecen pensamientos

sobre el futuro, como qué estudiar o dónde vivir. A raíz de sus experiencias,

afianzan su identidad.

Es importante que durante esta etapa haya un discernimiento entre las

actividades que son propias para la edad y las que tienden a ser

«infantiles». Erikson señala que superar esta fase con éxito es acabar de

edificar una base sólida para la vida adulta.


Gomez Nerea

Etapa 6. Intimidad vs. aislamiento

En esta etapa, los adolescentes pasan a ser adultos jóvenes. Ocurre entre

los 21 y los 39 años. Aunque aún está presente la necesidad de responder

a los deseos del entorno para «encajar», se empiezan a trazar límites sobre

lo que la persona no va a sacrificar para agradar a otros.

La tarea principal en este punto es lograr cierto grado de intimidad, lo que

resulta ser contrario al aislamiento. Es decir, cambia la manera de

relacionarse, ya que se buscan relaciones íntimas en las que haya mayor

compromiso mutuo. Esto, a su vez, generará sensación de seguridad y

confianza.

Cuando no ocurre de este modo y la persona no consigue un compañero,

aparece la promiscuidad y la soledad. Hay una tendencia a elegir relaciones

superficiales y a tener conductas autodestructivas. El aislamiento crea

inseguridad y un sentimiento de inferioridad que conlleva a problemas de

carácter e inseguridad.
Vargas, Rosa

Etapa 7. Generatividad vs. Estancamiento

Durante la adultez media, entre los 40 y los 65 años, la persona empieza a

dedicar más tiempo a la familia y a asuntos asociados al trabajo. Es una

etapa que se caracteriza por la búsqueda del equilibrio entre la

productividad y el estancamiento. La productividad tiene que ver con la

preocupación por las siguientes generaciones, no solo de los seres

queridos, sino abarcando a la sociedad en general.

En este punto, la persona entiende que la vida no se trata solo de uno

mismo. Por ello, buscan contribuir a la sociedad y dejar un legado. Como

ejemplos, Erikson destaca la enseñanza, la escritura, el activismo social y

las artes. Alcanzar este objetivo conduce a una sensación de logro.

Cuando la persona siente que no ha contribuido a la sociedad, llega a

pensar que no está capacitada y pierde el sentido de logro . Incluso, puede

introducirse en una dinámica de no parar de hacer cosas para sentirse útil,

lo que acarrea consecuencias negativas en otros ámbitos.


Campero, Nadia

Etapa 8. Integridad del ego vs. desesperación

La última etapa ocurre a partir de los 65 años o en la llamada edad de la

vejez. Es el momento en el que la persona ya no es tan productiva, sus

habilidades se reducen y empiezan a darse situaciones de duelo, como

fallecimientos de amigos y seres queridos. Erikson sugiere que la persona

tiene dos opciones: elegir la integridad o la desesperación.

La integridad es poder echar una mirada al pasado con la sensación de

haber dejado huella, de haber alcanzado logros y de que vivir haya valido la

pena. Alcanzar este estado permite, entre otras cosas, solucionar

pendientes. Por ejemplo, reconciliarse con una persona que en el pasado

no estuvo a la altura.

Por el contrario, la desesperación evoca la nostalgia y hace que predomine

el miedo a la muerte. Hay una constante desesperanza y un temor por la

pérdida de autosuficiencia y de seres queridos.

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