0% encontró este documento útil (0 votos)
91 vistas5 páginas

Los Engobes

Cargado por

P F
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd
0% encontró este documento útil (0 votos)
91 vistas5 páginas

Los Engobes

Cargado por

P F
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd

LOS ENGOBES.

Datos Históricos.
Desde la más remota antigüedad, los engobes han sido utilizados por los ceramistas como
una de las primeras técnicas de decoración de las piezas. Fundamentalmente consisten en
barbotinas (es decir, arcillas de consistencia cremosa) de color diferente al cuerpo de la
pieza. Los primeros engobes fueron hechos a partir de tierras arcillosas coloreadas
naturalmente, que se aplicaban como decoración sobre la pieza húmeda, y luego se bruñían.
Este método es usado aún hoy día por los alfareros del noroeste de Argentina, así como
también en otros puntos del mundo.
Actualmente preparamos los engobes a partir de una arcilla blanca, la cual se colorea con
óxidos, acompañados de una pequeña proporción de fundente o esmalte (en el caso de la
cerámica de baja temperatura), o feldespato, talco, etc, en el caso de la cerámica de alta
temperatura (gres o porcelana). Estos elementos cumplen la función de acentuar y fijar el
color que dan los óxidos, además de ayudar a adaptar el engobe a la pasta en el secado.
También se suele usar cuarzo como antiplástico, para ajustar el encogimiento del engobe y
evitar que se desprenda del cuerpo antes de la cocción.

Preparación de los engobes.


Para preparar el engobe hace falta un mortero de porcelana, que permita moler y mezclar
íntimamente sus componentes. Es importante comenzar por moler los óxidos colorantes,
junto con el fundente o esmalte (o cuarzo, feldespato, etc.), para asegurarse de que el color
del óxido se disperse bien en la mezcla. Se agrega la arcilla poco a poco, moliendo siempre.
Al final se incorpora el agua, en pequeñas cantidades, hasta que el engobe tenga una
consistencia cremosa. Es útil agregar un par de gotas de silicato de sodio al agua; facilita la
mezcla y mejora su adherencia a la pieza. Si se tamiza el engobe mejora también la mezcla y
su aplicación.

Fórmulas de engobes.
Las fórmulas que daremos a continuación están en partes o medidas (no en peso). Deben
entenderse como medidas rasas; por ejemplo, cucharadas al ras de cada material. En caso
de que se pida ½ medida, se carga la cuchara al ras, se divide el total en dos partes, y se
desecha una de ellas; lo mismo para el caso de que se pida ¼ de medida. Los juegos de
cucharas usados en repostería, que resultan muy útiles para medir los materiales. Estas
fórmulas son para baja temperatura (1020º/1040º).

1) Engobe rojo de hierro.


12 medidas de arcilla blanca tíncar.
2 medidas de fundente alcalino
2 medidas de óxido de hierro.

2) Engobe verde cromo.


12 medidas de arcilla blanca tíncar
2 medidas de fundente alcalino.
2 medidas de óxido de cromo.

3) Engobe pardo de manganeso.


12 medidas de arcilla blanca tíncar
2 medidas de fundente alcalino.
1 medida de óxido de manganeso.
4) Engobe azul cobalto.
12 medidas de arcilla blanca tíncar.
2 medidas de fundente alcalino.
¼ de medida de óxido de cobalto.

5) Engobe ocre de cobre.


9 medidas de arcilla blanca tíncar.
3 partes de cuarzo.
½ medida de óxido de cobre.

Este último engobe da un tono ocre moteado aplicado solo, sin ningún esmalte encima.
pero da tono verde moteado bajo esmalte.
Hasta aquí, las fórmulas contienen un solo óxido colorante. El tono de éste se puede aclarar
rebajando la cantidad, por ejemplo: ¼ de medida de óxido de hierro dará un tono rosa al
engobe; lo mismo vale para el óxido de cromo, que dará un verde claro, y así con los demás.
Las fórmulas siguientes contienen más de un óxido colorante, lo que permite obtener una
mayor variedad de tonos.

6) Engobe pardo rojizo.


12 medidas de arcilla blanca tíncar.
2 medidas de fundente alcalino.
1 medida de óxido de hierro.
½ medida de óxido de cromo.

7) Engobe pardo verdoso.


12 medidas de arcilla blanca tíncar.
2 medidas de fundente alcalino.
1 medida de óxido de cromo.
½ medida de óxido de hierro.

8) Engobe rojizo jaspeado.


12 medidas de arcilla blanca tíncar.
2 medidas de fundente alcalino.
¼ de medida de óxido de hierro.
¼ de medida de óxido de manganeso ( sin moler).

9) Engobe amarillo naranja.


12 medidas de arcilla blanca tíncar.
2 medidas de fundente alcalino.
1 y ½ medidas de óxido de cinc.
1 y ½ medidas de óxido de titanio.
½ medida de óxido de hierro.

La siguientes fórmulas son en base a una arcilla roja. Se la suele usar para obtener tonos
más oscuros o distintos a los que dan los óxidos.

10) Engobe terracota.


9 partes de arcilla roja.
1 parte de fundente alcalino.

11) Engobe terracota claro.


5 partes de arcilla roja.
4 partes de arcilla blanca tíncar
1 parte de fundente alcalino.
12) Engobe negro.
12 medidas de arcilla roja.
2 medidas de fundente alcalino.
2 medidas de óxido de manganeso.
1 medida de óxido de hierro.
1 medida de óxido de cromo.
½ medida de óxido de cobalto (o bien, pigmento negro).

Si en este último engobe se utiliza arcilla blanca, en lugar de la roja, el tono de negro será
menos profundo.
Pueden crearse nuevos colores por mezclas de dos o más óxidos. Para eso hay que tener en
cuenta que es necesario poner cantidades más pequeñas de cada uno, si se desea evitar la
formación de tonos muy oscuros.

Otras posibilidades.
Es posible colorear los engobes con los pigmentos para decoración bajo cubierta. Estos
tienen menor poder colorante que los óxidos en general, pero permiten lograr algunos tonos
difíciles de obtener de otra manera. Al estar finamente molidos se puede preparar el engobe
a partir de una barbotina blanca de colada. La fórmula para un engobe hecho con pigmentos
puede ser ésta:

10 medidas de barbotina de colada.


1 medidas de esmalte transparente alcalino.
2 a 3 medidas de pigmento b/ cubierta.

Métodos de aplicación.
Los engobes pueden aplicarse mediante pincel o pinceleta, por baño o inmersión, por
vertido, o incluso a soplete, siempre y cuando se los pase por un tamiz de malla 80.
También pueden aplicarse mediante reservas de papel o cera, superponerlos, esgrafiarlos,
etc., brindándonos así un amplio campo de posibilidades decorativas.
Pueden ser bruñidos en estado cuero o seco. Algunos ceramistas bruñen el engobe mediante
una piedra dura tipo ágata, o mediante cucharas, etc. El bruñido busca aplanar las partículas
de arcilla del engobe, confiriéndoles un suave brillo.

Té de moca.
Este particular tipo de decoración debe su nombre al cuarzo árabe o piedra moca, que tiene
un diseño como de musgo en su superficie. El efecto se consigue preparando un vehículo a
base de una decocción de tabaco, a la cual se agrega un colorante tal como un óxido o un
pigmento oscuro. Esta preparación se aplica sobre un engobe claro fresco, generándose así
el diseño tipo moca.
Receta de té de moca.
-25 grs. de tabaco cortado.
-1/2 litro de agua.
-30 grs. de óxido de hierro, manganeso, cromo o cobalto (o bien pigmento oscuro)
Se hierve el agua con el tabaco durante 30 a 40 minutos, se pasa por un filtro de
malla 200, se agrega el pigmento u óxido bien molido, y se vuelve a filtrar.
Otro método alternativo consiste en preparar el agua de tabaco y guardarla en un
frasco con tapa de rosca hasta que se vaya a usar. Cuando haga falta se saca un
poco de té y se lo mezcla con el colorante elegido. Se lo prueba y si está muy espeso,
el diseño no se formará; si está muy líquido se correrá en exceso y perderá fuerza.

Si se guarda el té en una heladera mejoran sus cualidades. Las mejores barbotinas para el
engobe son las de tipo de colada, ya que los compuestos alcalinos que actúan como
defloculantes ayudan a que se produzca la reacción.
Engobes naturales.
Son aquellos que se preparan a partir de tierras arcillosas coloreadas naturalmente. Este
método, como ya dijéramos, es usado aún hoy por los alfareros tradicionales de distintas
partes del mundo.
El método de preparación generalmente utilizado consiste en moler el material arcilloso,
poniéndolo luego en un frasco alto de vidrio para luego agregarle abundante agua (el doble
de su volumen o más). Se revuelve bien la barbotina así obtenida, y se la deja decantar
hasta que se deposite y separe la arcilla del agua. Se quita con cuidado el agua que se
separa en la parte de arriba, y se vuelve a poner más agua, agitando la mezcla.
Este proceso se repite durante un tiempo, para eliminar mediante lavado las sales solubles
que suelen contener este tipo de arcillas, y que provocarían manchas blancuzcas en los
colores de los engobes. Luego se quita el agua por última vez, y se retira la parte superior de
la arcilla, que está formada por las partículas más finas del material.
En el caso de algunas arcillas como las que se encuentran en el noroeste de Argentina, la
temperatura de cocción debe ser menor de 850º C, ya que algunos tonos como lilas y
violáceos, ocres y naranjas, se alteran y oscurecen dando tonos rojizos, al sobrepasar ese
límite. La cocción en horno de leña parece favorecer el desarrollo de este tipo de colores.

Otra forma de preparación muy interesante es la propuesta por el maestro artesano Carlos
Moreira, quien trabaja siempre a partir de arcillas coloreadas naturales. Luego de explicar
como molerlas, etc., les agrega agua hasta formar una crema semilíquida. A esta crema le
agrega agua de cactus, que prepara de la siguiente manera:
“En un litro de agua se ponen dados cortados de dos cm. o más de pencas de cactus,
se lo deja una hora en reposo; queda con la densidad justa para agregar al engobe y se
facilita la aplicación del mismo.”
“Al fabricar el engobe (piedra molida) siempre es necesario agregar un porcentaje de
la misma arcilla con que se ha fabricado la pieza para que ambos tengan la misma
contracción al secarse y hornearse.”

Terra sigillata.
Es un tipo de engobe de partícula coloidal, es decir, sumamente fina. Su nombre deriva de
las cerámicas romanas bañadas en un fino engobe rojo, de apariencia similar a un esmalte,
que llevaban el sello de las legiones (del latín “sigillum” = sello).
Estos engobes coloidales permiten realizar trabajos de bruñido de un brillo imposible de
conseguir mediante otras clases de engobe. El brillo se mantendrá intacto luego del
horneado, que se realiza entre los 900º y los 1050º/1100º C. Por encima de esta
temperatura, la aparición de fases cristalinas eliminará su característico brillo.

La sigillata se obtiene por decantación de una arcilla adecuada, eliminando las partículas más
gruesas (cuarzo, calcita, etc.) y guardando las partículas más finas. Para ello se mezcla la
arcilla con mucha agua y un defloculante (silicato de sodio, hexametafosfato de sodio), se
deja reposar y se conserva la parte que permanece en suspensión. Esta se concentra
después por evaporación o floculación mediante vinagre, que actúa como espesante.

Las arcillas más adecuadas para conseguir una buena sigillata son de tipo illítico, de grano
fino y ricas en hierro y álcalis como el potasio. No resultan buenas las caoliníticas, ya que por
decantación se enriquecen en alúmina y se empobrecen en fundentes alcalinos, volviéndose
más refractarias. Las arcillas de arroyos de montaña parecen ser muy adecuadas para este
tipo de engobes.

En nuestra zona, las arcillas de barrancas e islas del Paraná y otros ríos, suelen ser muy
plásticas y de grano lo bastante fino como para intentar hacer engobes de esta naturaleza.
La arcilla elegida no debe contener sales solubles. Para averiguar esto se deja secar una
muestra, y si aparecen manchas blancas se la desecha.
Algunos autores proponen moler la arcilla en un molino a bolas, con el doble de agua y el
agregado de un defloculante. Puede prepararse una sigillata blanca moliendo una arcilla
blanca tipo Tíncar, para luego colorearla con pigmentos u óxidos, que deberán estar muy
finamente molidos. Las sales colorantes solubles son una buena opción, ya que el grano del
óxido puede restarle su característico brillo a la sigillata.

La aplicación debe ser en capa muy fina, ya que los análisis efectuados sobre restos de
sigillatas revelan que la aplicación varía entre 5 a 15 micrones. Por encima de estos
espesores el engobe se pela y desprende del soporte. La densidad adecuada para una
sigillata se halla entre 1,050 y 1,100.

Las pastas más adecuadas para aplicar esta clase de engobes son las calcáreas, ya que la cal
contribuye a la vitrificación y por su color claro ayudan a la aparición del brillo y color
característicos.

Fórmulas para preparar sigillata.

Fórmula sugerida por Cheryl Tall: mezclar 1000 grs. de caolín plástico blanco, con 500 grs de
arcilla ball clay (arcilla blanca) más 7 grs. de fosfato trisódico como defloculante, agregando
el doble de agua. Se mezcla y se deja reposar 24 horas hasta que se separe en tres partes,
se desecha el agua y se utiliza la parte media de arcilla.

Fórmula de Fiona Salazar: mezclar 1.500 grs. de arcilla ball clay en 3,5 lts. de agua, moler
7,5 grs. de hexametafosfato de sodio, y agregar a la mezcla; remover y dejar reposar 48
horas. Se desecha el agua y se usa la parte media de la arcilla; se le añade un trocito de
cloruro de calcio, se agita bien hasta que esté listo para usarse.

La arcilla ball clay (o arcilla de bola) es el nombre dado en los países de habla inglesa a un
tipo de arcilla blanca plástica. En nuestro medio las más parecidas son las arcillas tipo tíncar.

Dante Darío Alberro.


Docente del Taller de Cerámica.
Escuela Municipal de Artes Plásticas
“Manuel Musto” / Rosario.

También podría gustarte