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RODOLFO JORGE WALSH

Lamarque, Río Negro, el 9 de enero de 1927. Desaparece 50 años después en la esquina de San Juan y
Entre Ríos, por su “Carta abierta a la Junta Militar”, el 25 de marzo. Periodista, escritor, dramaturgo y
traductor argentino que militó en la Alianza Libertadora Nacionalista e integró las organizaciones guerrilleras
FAP y Montoneros.
Walsh tuvo dos versiones: el escritor y el militante político. La literatura y la política entrecruzada. Fiel reflejo
del compromiso periodístico, sin dejar de lado sus ideas políticas, muy complejas de analizar y de
comprender.
WALSH ESCRITOR
Creador indiscutido del género de Novela de no ficción o Novela testimonio, con “Operación Masacre” que
desarrolla los fusilamientos de José León Suárez en 1956. Hecho que catapultó a Walsh al compromiso
periodístico por encontrar ese “muerto que vive” y romper con las paredes de su pensamiento, a tal punto de
comprometerse al máximo con la realidad para cerrar la investigación periodística. Se anticipó casi una
década a Truman Capote y su “A sangre fría”, libro citado como pionero del género.
En sus obras, Walsh siempre utilizaba la primera persona, señal de la subjetividad que asumía. Es justamente
por eso, que algunos escritores catalogan a las obras como una autobiografía novelada. Siempre
contextualizado por el momento histórico.
En 1968, hace escala en Madrid para dirigirse a Cuba por el bloqueo que existía a ese país, de modo tal que
se tenía que desviar demasiado para llegar a la Isla. En España conoce a Perón exiliado, quien le presenta a
Raimundo Ongaro, Secretario General de la CGT de los Argentinos, que finalmente le propuso hacer el
semanario de la CGT, que salió publicada por primera vez el 1 de mayo de 1968. En el semanario de la CGT
participaron Horacio Verbitsky y Rogelio García Lupo.
Un punto de inflexión del Walsh escritor y militante sin dudas es su paso por Cuba. En la Isla, fundó la
agencia Prensa Latina junto con Jorge Mascetti. Había decidido que no sería nunca más un simple
observador privilegiado del mundo, sino que quería formar parte activamente de él: como jefe de Servicios
Especiales en el Departamento de Informaciones de Prensa Latina, usó sus conocimientos de criptógrafo
aficionado para descubrir, a través de unos cables comerciales, la invasión a Bahía de Cochinos,
instrumentada por la CIA. Que ingenuamente fue publicada al poco tiempo de conocerse, lo que generó que
la CIA tome mayores recaudos y por ende no pudieron profundizar.
WALSH MILITANTE
Ideológicamente, Walsh fue de punta a punta, para terminar finalmente en un punto medio. “He tardado 15
años en pasar del mero nacionalismo a la izquierda”, expresó el escritor. Comenzó en la Alianza Libertadora
Nacionalista, que luego lo criticó duramente, pasó a Montoneros y finalizó en Fuerzas Armadas Peronistas.
En Montoneros estabilizó su militancia y puso en práctica su vocación. Ingresó en 1973 bajo el pseudónimo
“Profesor Neurus” y el nombre de guerra “Esteban”. Desde el Departamento de Informaciones de Montoneros,
publicó el diario Noticias que se encargaba de dar la mirada de la organización guerrillera.
A principios de 1974 se distanció por escrito con las tácticas y estrategias de la cúpula de Montoneros. No fue
escuchado. “Nosotros le decíamos traidores a ellos, a los Vandor, a los Matera, a los Remorino. Pero los
traidores éramos nosotros. Porque Perón siempre los apoyó a ellos.” Junto con Horacio Verbitsky se inclinan
hacía FAP, “Rodolfo me hizo entrar en Montoneros, yo me fui antes que él. Después, yo lo hice entrar en
FAP”, expresó Verbitsky en el programa ¿Qué fue de tu vida?
Mientras los montoneros inauguran el Partido Montonero en Italia con cámaras de televisión, con reportajes,
el humilde profesor Rodolfo Walsh, se va a San Vicente disfrazado de profesor de inglés. Crea antes de eso,
crea la Agencia Clandestina de Noticias (ANCLA) producto de la censura impenetrable que existió en la última
dictadura cívico-eclesiástica-militar.
Una formidable manufactura de información de las atrocidades que pasan. Un aparato pensado
complejamente, previamente analizado para que cada gacetilla llegue a su destino. Cargando al hombro gran
parte del trabajo, apoyándose en sus colaboradores en lo más mínimo y no por ser autoritario, sino para que
no sean perseguidos. “Reproduzca esta información, hágala circular por los medios a su alcance: a mano, a
máquina, a mimeógrafo, oralmente. Mande copias a sus amigos: nueve de cada diez las estarán esperando.
Millones quieren ser informados. El terror se basa en la incomunicación. Rompa el aislamiento. Vuelva a
sentir la satisfacción moral de un acto de libertad. Derrote el terror. Haga circular esta información”, eran las
palabras desesperantes de las gacetillas de prensa de ANCLA que llegaban a todos los gráficos nacionales e
internacionales.
El 29 de setiembre de 1976 muere su hija Vicki. Tenía 26 años, era militante de Montoneros. Lilia Ferreira
investigó que “Vicki fue emboscada en una reunión de conducción de Montoneros de Capital en una casa de
Villa Luro. Ella salió a la terraza de la casa, antes envolvió a su hija en un colchón, y al grito de que ‘Ustedes
no nos matan, nosotros elegimos morir’ se suicidó con un disparo en la cabeza”. También muere su amigo
“Paco” Urondo en Mendoza, perseguido por fuerzas militares. Hechos que desencadenan la idea de escribir
su obra póstuma por excelencia, “Carta abierta de un escritor a la Junta Militar”.
El 24 de marzo al cumplirse un año de la dictadura, envía su famosa carta a las redacciones de los diarios, y
nadie la pública, como era de esperar. Finaliza su carta diciendo: “Sin esperanza de ser escuchado, con la
certeza de ser perseguido, pero fiel al compromiso que asumí hace mucho tiempo de dar testimonio en
momentos difíciles”, firma Rodolfo Walsh. Las estadísticas, datos informativos, números precisados en la
carta eran de una profundidad muy superior a lo que se conocía en el momento. Ejemplo de periodismo de
investigación.
En consecuencia, el 25 de marzo, entre las 13.30 y las 16, Walsh es secuestrado por un grupo de Tareas de
la ESMA, comandado por el oficial de Inteligencia García Velasco. Sobrevivientes de la ESMA le acercaron a
su hija Patricia Walsh una versión de lo sucedido. Según esa versión Rodolfo debía ser tacleado por el oficial
de Marina Alfredo Astiz, quien falló en su intento. Esto generó una momentánea confusión que permitió a
Rodolfo gatillar el revólver calibre 22 que guardaba en la entrepierna. Así hirió a uno de sus agresores, que
quedó rengo (a fines del 77 ese hombre fue galardonado con una medalla en una ceremonia secreta de la
ESMA). El 25 de marzo de 1977 asesinan al hombre que decidió para siempre ser “fiel al compromiso de dar
testimonios en tiempos difíciles”.
HORACIO VERBITSKY
Nació en Buenos Aires el 11 de febrero de 1942. Es un periodista y escritor nacido, hijo de Bernardo Verbitsky
de quien heredó la profesión en la que lleva medio siglo de trayectoria. Se crió en Ramos Mejía. Desde
pequeño recorrió las redacciones de diarios. Ha relatado que sus elecciones vitales estuvieron marcadas por
la impronta de su padre. Cuando era adolescente, fue testigo del bombardeo a la Plaza de Mayo del 16 de
septiembre de 1955. . Tras el crimen de Walsh (25 de marzo de 1977), Verbistky reanudó la publicación y
distribución de los cables de ANCLA (10 de agosto de 1977).
Ya en Argentina, durante la dictadura, junto a Walsh y otros, difundió cables de la Agencia de Noticias
Clandestinas que denunciaban la represión ilegal. En ese 1976, hizo circular la primera Historia de la Guerra
Sucia, con noticias del campo de concentración en la ESMA y de cómo arrojaban personas al río. Tras el
crimen de Walsh, Verbitsky reanudó la publicación y distribución de los cables de ANCLA.
Para sobrevivir, imposibilitado de trabajar como periodista público, ayudó a escribir tres libros por encargo que
no firmó, con temas que fueron desde la comida judía y la gimnasia yoga hasta la aviación civil. Este último,
firmado por un comodoro retirado, le agradeció en la primera página: "Este libro no hubiera podido llegar a las
prensas de no haber recibido el permanente aliento y la eficaz colaboración de Horacio Verbitsky". Eso ha
sido usado por sectores de ultraderecha en un intento por mellar la autoridad de Horacio para denunciar a los
genocidas. Sin embargo, cabe colegir que el intento es infundado, ya que el militar en cuestión estaba retirado
y no tenía relación con la represión ilegal (incluso tiene una cuñada desaparecida, Elena Holmberg ); que su
agradecimiento fue público y que Verbitsky nunca ocultó el hecho, sino que lo mencionó en varios reportajes.
En los último años, Verbitsky pasó a ser considerado “uno de los mejores periodista de investigación de
la Argentina"; y el periodista más consultado en el mundo respecto de lo que sucede en el país. La
explicación a ello se halla en sus libros.
Entre sus volúmenes más reconocidos se destacan:
 Ezeiza, con tres reediciones en sólo un mes. Fue su primera gran investigación periodística en libro,
comparable a la Operación Masacre de Rodolfo Walsh;
 Robo para la corona, el más exitoso libro de periodismo y el más vendido en la Argentina luego de Cien
años de soledad de Gabriel García Márquez
 El vuelo, por el cual Hollywood quiso hacer un film, a lo que se negó.
Ya en el siglo XXI, se abocó a una investigación histórica de largo plazo acerca de la Iglesia Católica (o de la
historia argentina con la Iglesia como eje), en cinco tomos.
Es autor de un concepto que, en el libro de un inglés, fue usado como parte del prefacio, a lo que HV opinó:
"Fue reproducido sin mención de su origen (...) Convertirse en anónimo popular es la máxima aspiración de
cualquier autor, por lo cual se agradece el homenaje".
Los años setenta
"He sido peronista desde los 13 años. He sido periodista desde los 18. He sido militante peronista desde los
19. He sido militante montonero. Dejé de ser peronista en 1973 y dejé de ser montonero en 1977. Sigo siendo
periodista".
Horacio Verbitsky, entrevistado por el semanario La Maga3
En los años setenta, junto a Rodolfo Walsh, se integró al Peronismo de las Bases (PB), con las Fuerzas
Armadas Peronistas constituidas en 1968, como brazo armado. Horacio Verbitsky ha relatado cómo las FAP
criticaron el fusilamiento de Pedro Aramburu.
En 1972, con una de las escisiones de las FAP, se sumó a Montoneros. Hacia 1977, al igual que Walsh,
terminó por distanciarse también de esa organización (donde no estuvo más de cuatro años), con críticas
públicas y documentadas.
Declaró: "Participé en enfrentamientos armados y, por suerte, no murió nadie".
En dictadura
Durante la dictadura, junto a Walsh y otros, difundió cables de su Agencia de Noticias Clandestina que
denunciaban la represión ilegal. En ese 1976, hizo circular la primera Historia de la Guerra Sucia, con noticias
de la ESMA y de cómo arrojaban personas al río. Tras el crimen de Walsh (24 de marzo de 1977), Horacio
Verbitsky reanudó la publicación y distribución de los cables de ANCLA (10 de agosto de 1977).
En democracia
El 23 de mayo de 1987, en el contexto de alzamientos carapintadas contra la flamante democracia, pidió a la
Justicia que no se permitiera publicar una solicitada de adhesión al dictador Jorge Videla. Decía:
"En principio, habría apología del delito, pero resulta probable que constituya un acto preparatorio para el
quebrantamiento del orden constitucional".
Obtuvo de la Cámara Federal el reconocimiento de que el texto de aquella solicitada constituía apología del
delito. Y la ratificación del fallo por parte de la Corte Suprema de Justicia.
Verbitsky ha sido y es blanco de la diatriba de sectores de derechas e izquierdas que fueron objeto de sus
minuciosas investigaciones
. En ese sentido, le han atribuido falacias contradictorias que van desde estar al servicio de las fuerzas
armadas y de seguridad, como de atentar contra las fuerzas armadas y de seguridad.
Uno de esos intentos difamatorios incluyó la denuncia de un sobreviviente al atentado a la Superintendencia
de Seguridad de la Policía Federal, rechazada por el fiscal Álvarez Berlanda; la jueza María Servini de Cubría;
la Cámara Federal y la Cámara de Casación Penal. Tal avanzada había sido la respuesta directa a la
intervención de Verbitsky en la «causa Simón», en la que el juez Gabriel Cavallo; la Cámara Federal y, por
último, la Corte habrían de declarar la nulidad de las leyes de Punto Final y de Obediencia Debida.
De este tipo de operaciones, la más difundida fue la que siguió a sus denuncias contra la corrupción del
gobierno menemista publicadas en el libro Robo para la Corona, de la que participó el ex montonero Rodolfo
Galimberti. La intentona encendió la solidaridad nacional e internacional y la Justicia no halló nada para
incriminar a Verbitsky.
Por el contrario, Verbitsky sí ganó en la Justicia cuando fue querellado por el presidente Carlos Menem.
Obtuvo un fallo histórico en el que la jueza María Laura Garrigós de Rébori sentenció que el periodista tiene
"el deber de informar" (1996).
Otros acusados de corrupción desistieron de querellarlo, tal el caso de María Julia Alsogaray por la
reproducción de palabras ofensivas pronunciadas por el ministro de InteriorJosé Luis Manzano.
Durante los años noventa, promovió la creación de Periodistas (Asociación para la Defensa del Periodismo
Independiente), fundada por 23 colegas prestigiosos de la prensa argentina.
Desde 2000, preside el CELS. Integra de modo destacado el espacio Carta Abierta que nuclea a intelectuales
afines al proyecto de país que conducido por los Kirchner.
En el CELS
Desde 2000, Verbitsky preside el Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS), fundado en 1979 para
enfrentar las violaciones a los derechos humanos por parte de la dictadura cívico militar, y brindar ayuda a
familiares de las víctimas. Como tal,
 Solicitó a la justicia argentina la nulidad de la Ley de Obediencia Debida (2001).
 Impulsó el Acuerdo para una Política de Seguridad Democrática, junto a León Arslanian, entre otros (14
de junio de 2010).
 Recibió a la Presidente de la Nación para agradecer su participación en la ley que eliminó la pena de
prisión por calumnias e injurias y que Verbitsky motorizara desde el CELS (5 de julio de 2010).
Algunas de sus intervenciones influyeron en fallos judiciales o en modificar la legislación, nacional (como la
derogación de la figura del Desacato), o provincial, al punto de que se hable del «Fallo Verbitsky», contrario al
uso inconstitucional de la prisión preventiva en las cárceles de la provincia, donde siete de cada diez presos
lo están sin condena, según datos del Ministerio de Justicia de Buenos Aires.
El 15 de julio de 2010, junto a otras organizaciones defensoras de los derechos humanos, le agradecieron al
juez Baltasar Garzón la apertura de juicios en España cuando en la Argentina estaba vedada la Justicia por
delitos de lesa humanidad y lo apoyaron en su decisión de investigar los crímenes franquistas. Fue en un acto
de la Secretaría de Derechos Humanos de la Nación que funciona en la ex ESMA.
El 23 de noviembre de 2010, en el Congreso de la Nación, Verbitsky fue uno de los presentadores
del Acuerdo por una Seguridad Democrática, fruto del intercambio de sectores políticos y organizaciones
sociales para frenar el avance de las respuestas represivas ante el «fenómeno de la inseguridad».
Hacia el 24 de febrero de 2011, Verbitsky reclamó la separación del Ministerio de Justicia del de Seguridad
bonaerense a cargo de Ricardo Casal. Lo hizo en un acto en la Cámara de Diputados bonaerense, durante la
presentación de un documento con «propuestas para una reforma de la política de seguridad que ponga freno
a la violencia policial y brinde respuestas efectivas». 41 (Primeras consecuencias del acto). El CELS desmintió
críticas de la Gobernación Scioli.
Esto dijo respecto de una consulta del diario Perfil:"Hace mucho que no participo de Carta Abierta. Participé
en un momento en que había lo que Carta Abierta llamó una ofensiva destituyente, y me pareció
imprescindible nuclear todas las fuerzas necesarias. Mi lugar de expresión y militancia no es Carta Abierta.
Tengo muchos amigos y mucha simpatía, pero me expreso a través de mi trabajo como periodista, en mis
libros y en mi trabajo en el CELS".42
En diciembre de 2011 y marzo de 2012, presentó las actividades internacionales que el CELS realizó
en Buenos Aires (ver Presentaciones públicas...)
Comenzó en diciembre de los años 60 la labor de periodismo. Se inscribió en Medicina, no sabía muy bien lo
que se iba. Se guió por sus compañeros de la infancia. Se fue a Noticias Gráficas a ver a su papá para pedirle
dinero para comprar los libros para la facultad. Entró a la sala de redacción y no estaba nadie. Le preguntó a
un señor que justo pasó por ahí (Secretario de Redacción) y le dijo que no estaba. Le preguntó por qué lo
busca. Le dijo que necesitaba unos mangos para los libros de la facultad. No le da vergüenza pedirle plata a
su padre, siendo bastante grande. ¿Por qué no trabaja? ¿De qué? Venga mañana a las 3 y así empezó su
carrera profesional. Si todos tuviéramos esa suerte. Al año siguiente, como era de esperar, dejó la facultad. Y
de dedicó pura y exclusivamente al periodismo. Empezó en la sección Pronóstico del Tiempo.
¿Cómo se conocieron con Rodolfo Wash?
Cuando el volvió de Cuba en 1962, en la Operación Verdad. Para la creación de la Agencia de Prensa Latina,
para romper el bloqueo informativo a la Isla. Él tenía 15 años más que yo. “WALSH NO ERA PERONISTA” Yo
entré a FAP por Walsh y después Walsh entró a Montoneros por mí. “Nosotros nos fuimos porque queríamos
hacer política. Actuar sobre la realidad. FAP se marginó. Montoneros llegó a tener la inmensidad en tan poco
tiempo debido a que 12 pendejos incidían en la realidad”. Entré a Clarín e hice el seguimiento de Perón a
Madrid, cuando vino a dar su apoyo a Cámpora. Montoneros decide sacar Noticias, me convocan a mí.
Renuncio a Clarín. Después de la muerte de Perón, se clausuró el diario. Me fui a Perú para ver el proceso
revolucionario. Me exilio antes del golpe. Estuve 1 año, y llegué disimuladamente en diciembre del 75. Ahí
pase a la clandestinidad con Montoneros, yo no quería dejar de pertenecer. Quería ser fiel a los compañeros
abatidos. Nace ANCLA de Walsh (Agencia de Noticias Clandestina). En los cables se denuncia los
desaparecidos y demás y se mandan a todos los diarios de acá y del exterior. Después de la muestre de
Rodolfo la seguí yo solo.
Yo sabía de la complicidad de la Iglesia en la dictadura, pero ellos también recomendaron el método de tirar a
los compañeros desde los aviones.
DEMOCRACIA Y DICTADURA
Horacio Verbitsky escribió en Walsh y la Prensa Clandestina que “varias empresas periodísticas
aprovecharon los rimeros tiempos de la dictadura para desembarazarse de los delegados más molestos, que
en los cinco años previos habían conseguido para el gremio los niveles salariales más altos de su historia”.
Además, el libro plantea que “el gremio de prensa no escapaba al a agitación general, las reivindicaciones
eran constantes, al igual que la discusión política en las redacciones”.
Enrique Vázquez, plantea un mea culpa: “Los periodistas somos culpables porque en su momento faltaron
agallas. No dijimos ni una sola palabra de la Argentina secreta. Nunca pensamos que nuestro silencio nos
transformaría en cómplices de lo que pasó”. Carlos Gabetta, compañero en la revista Humor de Vázquez,
escribió en Humor de 1984 que “muchos periodistas resistieron de diversa manera. Un silencio digno, la
sistemática negativa a entrar, un oportuno cambio de sección y hasta un liso y llano cambio de profesión”.
Ramiro de Casasbellas afirma que “los diarios y las revistas dialogan entre ellos y con el poder a través de
sus editoriales, lo que sus lectores menos leen. Si Clarín no está del todo seguro de publicar cierta
información, utiliza la formula de ‘según la Agencia de Noticias Argentinas…’ para salir del paso”.
El poder militar tuvo, para algunos, en los primeros años de dictadura la coartada ideal para mantener ese
estado de glaciación a la prensa y a la sociedad y para manejar a su antojo los hilos de un suspenso que en
rigor no existió: la evolución de la “guerra contra la subversión”, el minuto a minuto, las estadísticas, las bajas.
El 25 de marzo, la proclama de las Fuerzas Armadas salió en La Nación, la proclama decía que “las Fuerzas
Armadas han asumido la conducción del Estado. Es una decisión por la Patria”.
Videla, ante periodistas extranjeros, expresó que “el objetivo fundamental del Proceso es permitir la plena
vigencia de la democracia representativa, republicana y federal, tal como lo concibe nuestra tradición”, nota
que salió publicada en La Nación el 13 de abril de 1976.
CENSURA Y LIBERTAD DE PRENSA
El único documento oficial nace el mismo 24 de marzo del 76 y corresponde al comunicado N° 19 de la Junta
Milita que establecía penas de diez años de reclusión “al que por cualquier medio difundiere, divulgare o
propagare noticias, comunicados o imágenes con el propósito de perturbar, perjudicar, o desprestigiar la
actividad de las Fueras Armadas, de seguridad o policiales”.
Para ser un poco transparente, los medios tenían permitido ser un poco críticos sobre las medidas
económicas, y así lo reflejaban en sus tapas. Cuando clausuran Crónica y La Opinión, Clarín publica en sus
editoriales: “Los órganos periodísticos se manejan con prudencia. El gobierno no ejerce presiones indebidas”.
La Razón fue la clara más brutal y despiadada de la prensa hacía el Proceso. La Nación, fiel a su estilo
golpista, fue reflexiva y serena.
Los medios fogueaban que la democracia debía esperar, que no era algo urgente en el país. Ni aun cuando la
Junta recambió y recambió, pero su agonía no tenía vuelta atrás.
Lo que no se entiende hasta el día de hoy es que las editoriales de los diarios (excepto La Nación) intentaban
dos operaciones simultáneas: exigir de vez en cuando explicaciones acerca de los excesos represivos y del
control de prensa, por un lado. Y por el otro, defender a capa y espada al gobierno militar ante cada presunta
intromisión extranjera en materia de derechos humanos.
En 1998, Horacio Verbitsky publicó en Página12 partes de un informe de la Sociedad Interamericana de
Prensa sobre la situación del periodismo gráfico en Argentina durante la última dictadura cívico-eclesiástica-
militar. Si bien el informe salió a la luz un año después del Golpe de Estado en Miami, recién se debatió en
Argentina mediante la publicación de Página 12. Con tan solo una oración de ese informe, ya basta: “Miedo
personal a no sufrir daño, miedo a la clausura u otro castigo oficial”. Muy distinta al realidad de la prensa en la
actualidad.
La rígida censura de prensa impuesta el 24 de marzo duró solo 36 horas. EL progresivo retorno a la
normalidad en todos los órdenes y la fluida comunicación entre el gobierno y los diarios la han reducido al
cumplimiento de normas indicativas.
“La democracia de masas es incompatible con el orden económico: los casos de Brasil, Chile, Uruguay y
Argentina están confirmado esta afirmación. Afortunadamente el Gobierno militar optó por el camino liberal,
aunque se haya aplicando en forma pragmática y gradual”, expresó Álvaro Alsogaray en La Razón un mes
después del Golpe de Estado.
Pero la censura no fue exclusiva, ni invento, de la Junta Militar. Sino que antes ya había un aparato que se
encargaba, sin vueltas, de clausurar, suspender y cerrar medios gráficos. Con la muerte de Perón en 1974, su
esposa, por ese entonces, y vice presidenta, asumió el poder comandada de fondo por el nefasto López
Rega.
“El general Perón, figura central de la política argentina en los últimos treinta años, murió ayer a las 13.15. En
la conciencia de millones de hombres y mujeres, la noticia tardará en volverse tolerable. Más allá del fragor de
la lucha política que lo envolvió, la Argentina llora a un líder excepcional”, texto que sacó Noticias, redacción
que se conoció tiempo después que fue hecha por Rodolfo Walsh.
Desde el 28 de noviembre de 1974 regía la ley 20.840 que en nombre de la seguridad nacional imponía
prisión de dos a seis años a quien “divulgara, propagandizara o difundiera noticias que alteren o supriman el
orden institucional y l paz social de la Nación”. Todos en algún modo sufrieron la censura, o a su prima
hermana la autocensura.
Aunque en un principio las organizaciones guerrilleras podían ser mencionadas siempre que aparecieran en
minúscula, luego del cerco se acentuó y se obligaba a los medios a nombrarlas como organizaciones
delictivas o mediante eufemismos memorables: Montoneros pasó a ser “la organización declarada ilegal en
primer término”, mientras que ERP se convirtió en “la organización declarada ilegal en segundo término”.
A mitad de diciembre del 74, el diario Crónica vendía 800 mil ejemplares; lanzó un reclutamiento de
voluntarios que coincidieran con la idea de recuperar las Islas Malvinas. Se inscribieron 10 mil voluntarios,
esto intranquilizó a Isabel Martínez, a la cancillería y a los militares. Sin recurrir a la justicia, mediante decreto
de ley 16.970, ordenó la clausura del diario Crónica.
En marzo del 74 ya se clausuró el diario El Mundo, en agosto Noticias y el diario La Calle. Miguel Bonasso,
cuenta que “el archivo de Noticias fue a parar a dependencias de la Marina, exactamente a la Escuela de
Mecánica de la Armada y fue utilizado cuando Massera financió Convicción”.
Entre fines del 74 y comienzos del 75, la situación era hostil ante los medios de prensa y la vida cotidiana
cada vez más se parecía a una guerra, pero lo que estaba por venir nadie se imaginó.
Paren las rotativas plantea un antes, durante y después del Golpe de Estado del 76, desde el periodismo.
ANTES: El 13 de febrero un decreto suspendió por diez días a La Opinión. El motivo por haber publicado en
distintas ediciones “noticias falsas o deformantes de la verdad, o bien comentarios que instigan a la quiebra
del orden constitucional”. El 16 de febrero, Isabel ordenó el levantamiento del programa Tiempo Nuevo, de
Bernardo Neustad y Mariano Grondona en canal 11.
“Desde tres semanas antes del Golpe un diario echó a rodar una penosa cuenta regresiva”, cuenta Carlos
Ulanovsky. “La Razón dijo sin decir” el Golpe de Estado pero sin mencionarlo. El martes 2 de marzo titulo su
tapa “Hay nuevas Incógnitas, el 19 de marzo “Culmina el Proceso”, el 22 “Ante jornadas decisivas” y el martes
23, cuando los medios ya sabían todo lo que iba a suceder, “Es inminente el final. Todo está dicho”.
Ulanovsky afirma que “con la guerrilla terminaron, pero practicando desde el Estado los mismos métodos que
condenaban en lo que ellos denominaban ‘ejércitos regulares’”
DURANTE: Los editores y directores de diarios y revistas fueron informados por los militares acerca de qué
era lo que ellos esperaban. Algunas recuerdan como de no más de cuarenta y ocho horas y otros como de
dos semanas, los responsables de publicaciones escritas debían acercar cada página a una oficina ubicada
en la Casa de Gobierno para que personal de inteligencia autorizara su publicación. CITAR Comunicado 19.
Para Pablo Mendelevich, La Opinión, la censura se mantuvo rígida el 24 y 25 de marzo, y se flexibilizó porque
alguien de los militares hizo ver que con semejantes procedimientos los diarios no saldrán. “Pero ese solo día
bastó para que se instale la autocensura. Había temas que no se podía tocar, policiales por ejemplo, pero en
economía se podía avanzar”.
Cuando el Golpe de Estado llegó, Roberto Cossa, El Cronista, como muchos otros periodistas, sabía cuándo
y cómo se iba a producir el golpe. Hugo Murno, jefe de sección (política), se miró con Cossa y se dijeron que
“había que irse del país”. Muy distinto a la actualidad.
DESPUES: Luego del golpe, los militares crearon el “Servicio Gratuito de Lectura Previa” que funcionaba en
Casa Rosada. Lecturas propagandísticas. Rodolfo Terragno, director de Cuestionario, no aceptó la imposición
de información de los militares. Hoy, Terragno es un periodista desaparecido. Cuestionario planteaba poner
una sección, Cronología, en donde se contabilizaba los enfrentamientos y los desaparecidos.
La primera censura ocurrió en Salta, con la intervención del diario El Intransigente a causa de una caricatura
humorística, cuarenta y ocho horas después del Golpe. Menos de una semana después, Mayoría cierra sus
ediciones. “Crisis sobrevive unos meses, luego cierra por las amenazas, censura y el riesgo de quienes
trabajan en el diario”, explicó Victoria Cohen.
“En el año 76, La Opinión había desarrollado un proyecto periodístico y empresarial que tenía un enorme
futuro. El pueblo se puso en contra”, explicó Jorge Rotemberg, socio de Timerman.

EL TRATAMIENTO DE LOS MEDIOS GRÁFICOS DE LOS DESAPARECIDOS


Los medios gráficos, y todos en general, se han transformado con el correr de los años en actores activos de
la sociedad que participan del poder defendiendo sus intereses.
“La desaparición de delegados del gremio periodístico era facilitada por las empresas que hoy- ante el
prestigio democrático de los medios- un razonamiento miserable. Sin embargo de trata de la misma situación
paralela que se vivió desde horas antes del golpe en las grandes fabricas y establecimientos del país que
fueron rodeadas por tanques del ejército, cuyos listados de actividad sindicales fueron proporcionadas por las
patronales.
El libro Decíamos Ayer afirma que “los medios gráficos son la cadena de transmisión de la operación
propagandística de la dictadura especialmente en sus editoriales o en la apuesta trivial del pan y circo”, esto
se asemeja a la actualidad, pero como no hay dictadura, se regocijan en aquellos que financiaron la última
dictadura. Clarín A partir del 78-79 se empieza a atrever publicar los desaparecidos.
La Nación nunca publicó una solicitada pidiendo por algún familiar desaparecido. En cambio Clarín, La
Prensa y Crónica si lo hicieron, pero una vez que el tema quedo en segunda plana. Cuando el foco de
atención eran otros eventos y no le daban el espacio suficiente, lógico, censura.
CLARÍN
Eduardo Blaustein expresa en Decíamos Ayer que “Clarín se somete al poder de la Junta y gacha la cabeza,
renunciando a su presunta misión esencial: la mediación ante los lectores”. Además agrega que “en los
diarios y las revistas desaparecen el por qué y el cómo”, preguntas básicas del periodismo gráfico.
En el diario en una crónica informativa de uno de los primeros encuentros de Videla con la prensa, un
redactor lo trata como “macanudo” para poner un tono de color. Estas apariciones “macanudas” de Videla
cobran una cariz definitivamente consiente e instrumental en el mes del Mundial de fútbol, pero su imagen fue
trabajada en los medios desde hace mucho tiempo antes de asumir el Gobierno de Facto. Como lo habían
hecho con Ongania, en el golpe a Illia.
En la dictadura, Clarín tiene un silencio en su sección política. Del entretenimiento se encargaba
espectáculos. Deportes era un mundo aparte, encargada de la propaganda a grande escala y con lenguaje de
cancha, como por ejemplo: “La purretada de Chacarita” intentaban dar al lector una cercanía.

LA NACIÓN
En 1977, La Nación publico un fascículo sobre el Proceso Militar. Uno de los párrafos decía: “Los militares por
años se habían limitado a enterrar a sus muertos víctimas de los atentados terroristas. Ahora devolvieron el
golpe aniquilándola a la guerrilla a un precio muy alto para el país, tomado de rehén por una violencia que
negaba la humanidad misma del oponente”.
En las páginas económicas del 15 de marzo de 1981, La Nación escribe que “Las Fuerzas Armadas y los
empresarios tienen la misma necesidad de alcanzar el éxito de esta etapa que se inicia; el fracaso reivindica
si se produce, tendencias populistas que ni las Fuerzas Armadas, ni los empresarios quieren.
Si bien todos los medios gráficos fueron responsables, en mayor o menor medida, la culpa más grande recae
en La Nación por ser un diario que tenía 106 años de existencia el día que ocurrió el último Golpe de Estado.
Pero Terragno afirma que “La Nación fue golpista desde que Mitre no está en el poder”. Ahora bien, si nos
fijamos que los lectores de La Nación son: funcionarios judiciales y diplomáticos, hombres de empresa,
políticos semijubilados pero no clandestinos, la gente de campo, miembros de las Fuerzas Armadas,
profesionales, la Curia, figuras de la cultura señera y de la que hoy denominan progresista liberal.
Al igual que Clarín, pero en menor profundidad, se separó de las políticas económicas. Arremetió contra el
peronismo agonizante de los 70, con palabras abundantes. Pero eligió la austeridad a la hora de enaltecer el
augusto silencio, “la preocupación” de las FF.AA. cuya estrategia consiste en dejar que el gobierno de Isabel
se pudra, como se pudrió por ineficaz, se pudra más y más, para entonces irrumpir en el gobierno con el
mayor respaldo posible.
Ocupó el rol de defensa estratégica del gobierno militar. Reivindicó y otorgó una dimensión fabulada del
enemigo subversivo al que el gobierno necesitaba desesperadamente como su enemigo, para su propia
existencia. Así el Estado, podrá ejercer con mayor eficacia la violencia.

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