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Historia y evolución de la serigrafía

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La palabra serigrafía está formada a partir de la combinación de la voz latina sericum

–seda– y el vocablo griego graphé –escribir–, en referencia a las pantallas hechas con
hilos de seda que, desde el siglo XVII, se emplearon para realizar este tipo de estampas. El
término fue acuñado por Carl Zigrosser, comisario del Departamento de Dibujo y Estampa
del Museo de Bellas Artes de Filadelfia, en la década de 1940.

La serigrafía, tal y como la conocemos a día de hoy, apenas cuenta con un siglo de historia
a sus espaldas. El desarrollo del sistema de impresión serigráfica actual dio comienzo a
principios del siglo XX de forma paralela en Europa y Estados Unidos. Sin embargo,
debido a que esta técnica se fundamenta sobre el concepto de plantilla, su origen se ha
vinculado directamente a uno de los métodos de estampación más antiguos: el estarcido –
técnica que consiste en aplicar pintura sobre las áreas de una plantilla que permanecen
expuestas con el fin de crear un diseño–.

El artista Andy Warhol estampando mediante serigrafía su famosa serie de Sopa Campbell.
1/El estarcido

Las primeras manifestaciones de estarcidos se remontan hasta la Prehistoria, época en la que se


emplearon distintos materiales y objetos a modo de plantilla para conseguir conjuntos de
imágenes tan impresionantes como los que decoran la famosa Cueva de las Manos, en Argentina.
Se trata de pinturas realizadas mediante la aplicación de pigmentos en polvo sobre distintos
objetos colocados contra la pared, lo que daba como resultado esas imágenes en negativo que han
sido halladas en numerosos lugares alrededor del planeta.

También se tiene constancia de la existencia de otros métodos de estarcido llevados a cabo en Asia
Oriental y zonas del pacífico como las islas Fidji, donde los habitantes adornaban sus telas
mediante grandes hojas de plátano horadadas con formas y dibujos.

Sin embargo, este sistema presentaba un problema crucial: no permitía la reproducción de


elementos aislados dentro de las formas vacías de la plantilla –por ejemplo, el espacio interior de
la letra o–. Como solución se propuso el empleo de puentes que unían las distintas zonas de la
plantilla, algo que, por otro lado, seguía sin posibilitar la creación de imágenes más complejas. Un
ejemplo cercano en el tiempo del uso de estos puentes son las populares reglas escolares que
incluían una tosca plantilla de números y letras.

Historia de la serigrafía

Hojas de plátano horadadas, 3000 a.C.

Cueva de las Manos

Cueva de las Manos, Argentina

2/El kappazuri-e

Una mejora significativa en el proceso de estarcido se introdujo en la China de la Dinastía Song


entre los siglos X y XII, ya que se empiezan a utilizar marcos de cartón con una trama de cabellos o
hilos de seda tensados para generar las plantillas. Esta incipiente serigrafía fue adoptada por otros
países asiáticos, de los que sobresale Japón, donde el grabado siempre ha ocupado un lugar
destacado dentro de las Bellas Artes.

En el siglo XVII una serie de artistas nipones desarrollaron un nuevo proceso de impresión
conocido como Kappazuri-e. Esta técnica consistía en sellar la pantalla con plantillas de papel
bañadas en aceite que repelían las tintas al agua. Así, valiéndose de una brocha, rellenaban con
acuarela las partes del dibujo que debían transferirse al papel. El mayor representante de esta
técnica fue Urakusai Nagahide gracias a sus populares estampas que recogían escenas del Desfile
Anual de Disfraces que se celebraba en Kyoto.
Esta técnica llegó al continente europeo unas décadas más tarde, siendo Francia el país donde
mayor calado tuvo. Allí apareció el llamado pochoir, una variación de esta incipiente serigrafía que
se empleó sobre todo para estampar barajas de naipes.

Historia de la serigrafía

Kappazuri-e de Nakamura Nagahide

3/La serigrafía moderna

El nacimiento de la pantalla de serigrafía moderna tuvo lugar en Reino Unido hacia mediados del
siglo XIX, la cual presentaba ya un marco de madera con una tela de seda tensada sobre él. En
origen, estos avances se implantaron únicamente en el ámbito de la industria textil para la
decoración de telas. De hecho, aquí fue cuando se desarrolló en Francia la popular estampación a
la lionesa: un sistema de estampación en una mesa continua que se sigue empleando a día de hoy.
En estos primeros momentos, las plantillas se hacían con colas que extendían sobre la pantalla y la
tinta sólo se aplicaba en las zonas deseadas.

Con la irrupción del siglo XX y los nuevos avances en el campo de la fotografía, el foco se vuelve
hacia EE.UU., donde en 1907 se registra la primera patente de una mejorada pantalla de serigrafía
por Samuel Simon de Manchester. En pocos años, la técnica fue evolucionando muy rápidamente,
introduciéndose las primeras emulsiones fotosensibles y la impresión de varios colores.

Paradójicamente, fueron las dos grandes guerras del siglo XX las que permitieron un desarrollo
inusitado de la serigrafía, ya que se utilizó para la estampación masiva de todo tipo de material
bélico: insignias, banderines, etiquetas, distintivos, etc. También es en este momento cuando se
introduce el uso de tintas fosforescentes en la impresión de mapas para vuelos nocturnos.

Tras el fin de la Segunda Guerra Mundial, la técnica de la serigrafía se popularizó, convirtiéndose


en una herramienta fundamental para cualquier ámbito profesional y, por tanto, llegando a
emplearse como medio para realizar trabajos editoriales, publicitarios, decorativos, de embalaje,
en la industria textil, etc. Pero no fue hasta bien entrada la década de 1950 cuando empezaron a
introducirse nuevas tintas y pantallas de serigrafía que permitieron la estampación sobre un
abanico enorme de soportes y superficies, incluidas las tridimensionales.

Historia de la serigrafía, estampado mesa lionesa

Estampación continua en mesa lionesa

4/La serigrafía en la actualidad

A día de hoy, gracias al desarrollo de emulsiones fotosensibles más precisas, nuevos tejidos
sintéticos para las pantallas, mallas de gran finura y una infinidad de avances en todos los ámbitos
de la técnica, la serigrafía es capaz de conseguir unos resultados inmejorables. Cabe destacar que
la serigrafía se ocupa de ciertos sectores que sólo pueden ser atendidos por ella. Un buen ejemplo
es la enorme variedad y calidad de sus tintas, capaces de reproducir colores y efectos que otras
técnicas no permiten.
Por otro lado, también se ha desarrollado enormemente la serigrafía artística. La aparición de
tintas al agua para serigrafía y el bajo coste de los materiales básicos han posibilitado la
democratización de la técnica y la aparición de un buen número de talleres y artistas que utilizan la
serigrafía como medio para la creación de obra gráfica. Es ahí donde se sitúa Ora Labora Studio;
puedes ver una muestra de nuestro trabajo y saber a qué nos referimos cuando hablamos de obra
gráfica y serigrafía artística.

No obstante, dada la tradición industrial de este método de estampación, la serigrafía artística, al


igual que sucede con otras técnicas de grabado cuyos usos estuvieron ligados a otros ámbitos
profesionales como la publicidad o la imprenta, se ve obligada a luchar contra una serie de
prejuicios profundamente incrustados en la conciencia colectiva. Con todo, la creación gráfica
contemporánea ha conseguido ocupar un lugar que cada vez se aleja más de esa anticuada
concepción. Y, gracias a su carácter de obra múltiple, se destaca de manera especial por su afán
democratizador, permitiendo el acceso al arte a un importante sector poblacional al que
tradicionalmente se mantuvo apartado y excluido.

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