Éxodo 9
Éxodo 9
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Henry: “Cuando la justicia de Dios amenaza ruina, al mismo tiempo su misericordia muestra una
salida.” Nuestro Dios castiga y muestra misericordia al mismo tiempo, no sólo una cosa o la otra,
sino ambas cosas.) 20 De los servidores del faraón, el que temió la palabra del SEÑOR hizo que sus
criados y su ganado huyeran a casa. 21 Pero los que no tomaron en serio la palabra del SEÑOR
dejaron a sus criados y sus ganados en el campo. (Habrían egipcios que si se tomaron enserio las
advertencias y temerían a Dios, de hecho cuando el pueblo por fin sería libre, también egipcios se
irían con el pueblo.) 22 El SEÑOR dijo a Moisés: —Extiende tu mano hacia el cielo para que caiga
granizo sobre toda la tierra de Egipto, sobre los hombres, sobre los animales y sobre toda la hierba
del campo en la tierra de Egipto. 23 Moisés extendió su vara hacia el cielo, y el SEÑOR envió truenos
y granizo. El fuego se descargó sobre la tierra, y el SEÑOR hizo llover granizo sobre la tierra de
Egipto. 24 Hubo, pues, granizo y fuego centelleante mezclado con el granizo, y era tan pesado que
nunca lo hubo como aquel en toda la tierra de Egipto desde que comenzó a ser nación. (Se
combinaron una granizada terrible y una gran tormenta eléctrica) 25 El granizo destruyó en toda la
tierra de Egipto todo lo que estaba en el campo, tanto los hombres como los animales. El granizo
también arruinó toda la hierba del campo y destrozó todos los árboles del campo. 26 Solo en la tierra
de Gosén, donde habitaban los hijos de Israel, no cayó granizo. 27 Entonces el faraón mandó llamar a
Moisés y a Aarón y les dijo: —He pecado esta vez. El SEÑOR es el justo; yo y mi pueblo somos los
culpables. (¿Cómo que esta vez? ¿Y las otras veces no?) 28 Rueguen al SEÑOR para que cesen los
truenos de Dios y el granizo, y yo los dejaré ir, y ustedes no se detendrán más. 29 Moisés le
respondió: —Al salir yo de la ciudad, extenderé mis manos al SEÑOR, y los truenos cesarán, y no
habrá más granizo, para que sepas que la tierra es del SEÑOR. 30 Pero yo sé que ni tú ni tus
servidores temen todavía la presencia del SEÑOR Dios. (Moisés una vez más oraría y la plaga se
quitaría no porque faraón y sus funcionarios se hubieran arrepentido sinceramente, sino para
que faraón fuera testigo que del Señor es la tierra. Él manda plagas y Él las quita, Él tiene todo el
poder y control de la situación, no sus magos, no sus falsos dioses, solamente nuestro Dios. Sal.
24:1 De Jehová es la tierra y su plenitud; El mundo, y los que en él habitan .) 31 El lino y la cebada
fueron destruidos, porque la cebada estaba en espiga y el lino en flor. 32 Pero el trigo y el centeno no
fueron destruidos, pues eran tardíos. (Esto sitúa la plaga entre enero y febrero.) 33 Después de haber
salido de la presencia del faraón y de la ciudad, Moisés extendió sus manos al SEÑOR, y cesaron los
truenos y el granizo; y no cayó más lluvia sobre la tierra. 34 Entonces, al ver que habían cesado la
lluvia, el granizo y los truenos, el faraón volvió a pecar. Tanto él como sus servidores endurecieron
su corazón. (Ya no sólo era el faraón quien se endurecía) 35 El corazón del faraón se endureció, y no
dejó ir a los hijos de Israel, tal como el SEÑOR lo había dicho por medio de Moisés.
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oración. Encomienda a Él tus caminos, di: “Él es mi Dios, Él me hizo y no yo a mí mismo, soy pueblo
suyo y oveja de su prado.” (Sal. 100:3) Qué terrible es el pensamiento del poder de Dios para sus
enemigos, pero qué aliento y confianza nos da a sus hijos.
2) Remordimiento no es arrepentimiento. V. 27-28, 30
Dios dijo en el v.14 que ahora enviaría las plagas sobre el corazón de faraón, dando a entender que
las plagas que vendrían le afectarían como no les afectaron las anteriores. Y vemos que así es. Por
primera vez faraón parece doblegarse un poco y admite haber pecado, y no sería la última vez que
lo haga. Pero, aunque faraón admitiera su pecado, no hay arrepentimiento sincero, son solo
palabras, es sólo remordimiento, quiere quitarse las plagas de encima.
Tengan cuidado, puede que ustedes se estén engañando a si mismos con un falso arrepentimiento
de sus pecados. Arrepentimiento no es sólo sentirte mal por fallarle a Dios, puedes como faraón
reconocer que has pecado y sin embargo seguir endurecido sin querer abandonar tu maldad. En la
Biblia hay muchos ejemplos de personas que en verdad sentían remordimiento por lo que hicieron,
pero siguieron haciendo las mismas cosas, su vida no cambió nada. Ej. Saúl, Judas Iscariote.
¿Qué es el verdadero arrepentimiento? Spurgeon: Arrepentimiento no es decir que lo sientes,
tampoco es admitir tus pecados. Arrepentimiento es alejarse del pecado y ser obediente a un Dios
Santo. / Paul Washer: El verdadero arrepentimiento consiste en asumir toda la responsabilidad por
los hechos de uno, total transparencia ante Dios, confesión sincera y apartarse del pecado. Prov.
28:13 El que encubre sus pecados no prosperará; Mas el que los confiesa y se aparta alcanzará
misericordia. Faraón si en verdad se hubiera arrepentido, ¿qué hubiera hecho? ¡Dejar ir al pueblo de
una vez! Si, tienes que reconocer tu pecado, admitir tu culpa ante Dios, pero al mismo tiempo tienes
que apartarte de él, pelear en verdad para abandonar tu pecado con la ayuda del Espíritu Santo,
rogarle a Dios que te ayude a vencer sobre esos pecados tuyos porque quieres agradarle y no
contristar Su corazón. Examínate en este momento porque puede que creas que te has arrepentido
de ciertos pecados pero que, en realidad, solo dijiste unas palabras para calmar tu conciencia,
hablaste sólo con remordimiento, pero sigues coqueteando con el pecado, sigues sin apartarte de Él.
“Pastor, pero mínimo reconozco que peco y le digo a Dios que me perdone, debe eso de servir de
algo”. Supongamos que un día tu esposo o esposa te engaña, tu lo descubres y te dice que le
perdones pero que no dejará de ver a la otra persona. ¿Aceptarías dar tu perdón? Y entonces al día
siguiente va a ver a la otra persona de nuevo y otra vez va contigo y te pide perdón, el día siguiente
hace lo mismo y te pide perdón, y así lo hace sin parar. ¿Aceptarías dar así tu perdón? ¡Claro que
no! Detestarías cada vez que te fuera a pedir perdón de esa manera tan falsa, tan hipócrita, sin
cambiar. ¿Y por qué Dios te tiene que perdonar cuando le pides perdón de una manera hipócrita,
sólo de palabras pero sigues endurecido en tu corazón, sin querer abandonar tus pecados.
¡Arrepiéntete de tu falso arrepentimiento! Te ruego que te examines el día por el bien de tu alma,
examínate si es que te preocupa a dónde irás cuando mueras, Dios no perdonará pecados de los que
no te hayas arrepentido en verdad, y si no eres perdonado de tus pecados, tu destino no es el cielo
donde están los pecadores arrepentidos y perdonados, sino el infierno donde irán muchas personas
que sabían que eran pecadoras, y que se reconocieron pecadoras, pero nunca se apartaron de su
pecado. La misericordia de Dios es, pues, para los que confiesan su pecado y se apartan de Él. Éste
es el verdadero arrepentimiento.
No te endurezcas, arrepiéntete
En vez de humillarse ante su Creador por sus muestras de poder, faraón no se arrepiente en verdad,
sino que todavía se endurece. ¿Te endurecerás tú también? Dios te bendice cada día con la vida que
te da, con su aire y su sol y miles de cosas más y te endureces, en amor te envía aflicciones para
que puedas volver a Él pero te endureces. ¿Hasta cuándo permanecerás alejado de Dios? No
provoques a ira al todopoderoso con tu terquedad pues horrenda cosa es caer en manos de un Dios
vivo (Heb. 10:13). No caigas en sus manos, sino refúgiate bajo la sombra de sus alas. Clama hoy
por misericordia y la recibirás. Jn. 6:37 “…al que a mí viene, no le echo fuera.”