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Éxodo 9

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Éxodo 9

Éx. 8: -Plagas de ranas, piojos y moscas.


Quinta plaga: la peste
9 Entonces el SEÑOR dijo a Moisés: —Ve al faraón y dile que el SEÑOR, el Dios de los hebreos, ha
dicho así: “Deja ir a mi pueblo para que me sirva. 2 Porque si rehúsas dejarlos ir y los sigues
deteniendo, 3 he aquí la mano del SEÑOR traerá una terrible peste sobre tu ganado que está en el
campo: caballos, asnos, camellos, vacas y ovejas. 4 Pero el SEÑOR hará distinción entre el ganado
de Israel y el de Egipto, de modo que no muera nada de todo lo que pertenece a los hijos de
Israel”. 5 El SEÑOR fijó un plazo diciendo: —Mañana el SEÑOR hará esto en el país. 6 Al día siguiente
el SEÑOR hizo esto, y murió todo el ganado de Egipto. Pero del ganado de los hijos de Israel no
murió ni un solo animal. 7 El faraón envió observadores, y he aquí que del ganado de los hijos de
Israel no había muerto ni un solo animal. Pero el corazón del faraón se endureció, y no dejó ir al
pueblo. (Tener mucho ganado significaba riqueza. Esto fue una gran pérdida para sus dueños; ellos
habían empobrecido a Israel con mas de 400 años de esclavitud y, ahora, Dios los empobrecía a
ellos. Faraón pudo comprobar que las palabras de Moisés eran verdaderas, que cuando decía que
ocurriría una plaga que no tocaría a Israel así sucedía. Pero el se mantenía sin creer ni temer a Dios,
seguía endurecido)
Sexta plaga: las úlceras 8 El SEÑOR dijo a Moisés y a Aarón: —Tomen puñados de hollín (cenizas)
de un horno, y que Moisés lo esparza hacia el cielo, en presencia del faraón. 9 Este se convertirá en
polvo sobre toda la tierra de Egipto, y ocasionará sarpullido que producirá úlceras, tanto en los
hombres como en los animales, en toda la tierra de Egipto. 10 Tomaron, pues, el hollín del horno y se
pusieron de pie delante del faraón. Moisés lo esparció hacia el cielo, y se convirtió en sarpullido que
producía úlceras, tanto en los hombres como en los animales. (Parte de los trabajos forzados del
pueblo de Israel era cocer ladrillos en hornos. MacArthur: Aarón y Moisés tomaron dos puñados de
cenizas, no de un horno cualquiera, sino de un horno de cocer ladrillos. ¡Aquello que había
participado de manera tan destacada en su trabajo opresivo se convirtió en la fuente de un doloroso
ataque sobre la salud de los opresores!) 11 Y los magos no podían estar en presencia de Moisés por
causa de las úlceras, porque los magos tenían úlceras, como todos los egipcios. (Se muestra la
impotencia de los hechiceros y sus magias, ante el poder del verdadero Dios, algunas cosas
pudieron imitar, pero jamás podrían deshacer el castigo de Dios ni librarse ellos mismos de las
plagas) 12 Pero el SEÑOR endureció el corazón del faraón. Y este no los escuchó, tal como el SEÑOR
lo había dicho a Moisés.
Séptima plaga: el granizo 13 Entonces el SEÑOR dijo a Moisés: —Levántate muy de mañana,
preséntate delante del faraón y dile que el SEÑOR, el Dios de los hebreos, dice así: “Deja ir a mi
pueblo para que me sirva. 14 Porque yo enviaré esta vez todas mis plagas sobre ti (lit. corazón),
sobre tus servidores y sobre tu pueblo, para que entiendas que no hay otro como yo en toda la
tierra. 15 Porque hasta ahora yo podría haber extendido mi mano para herirte a ti y a tu pueblo con
una plaga tal que ya habrías sido eliminado de la tierra. (Dios si hubiera querido, en un parpadeo
hubiera exterminado al faraón y a todos los egipcios. Pero vemos que aún en medio del castigo,
Dios es misericordioso y paciente. Cuando las aguas del Nilo las hizo sangre, Dios les permitió
encontrar agua en pozos, cuando envió ranas, Dios le dio la opción de escoger cuando quería que se
quitaran las ranas, cuando envió la plaga de moscas, faraón les dijo a Moisés y a Aarón: “rueguen
por mí” y Dios escuchó la oración y no quedó ni una sola mosca. Dios es misericordioso y compasivo
aún cuando como juez está ejecutando su castigo. Dios no desata todo su poder con el cual
destruye, Dios da oportunidades en medio de la aflicción para que las personas se arrepientan,
Faraón en cada plaga tuvo una oportunidad, y desechó todas.) 16 Pero por esto mismo te he dejado
con vida (puesto, afirmado, mantenido, sostenido), para mostrarte mi poder y para dar a conocer mi
nombre en toda la tierra. 17 ¿Todavía te insolentas contra mi pueblo para no dejarlos ir? (Dios es
quien levantó a faraón, Dios lo puso en la posición donde estaba. Romanos 13:1 “Sométase toda
persona a las autoridades superiores; porque no hay autoridad sino de parte de Dios, y las que hay,
por Dios han sido establecidas.” Todas las autoridades, sea que hagan lo bueno o lo malo, fueron
puestas por Dios. Y Dios tiene propósitos que cumplirá mediante ellas.) 18 He aquí, mañana a estas
horas yo haré caer granizo tan pesado, como nunca lo hubo en Egipto desde el día en que fue
fundado, hasta ahora. 19 Ordena, pues, que recojan tu ganado y todo lo que tienes en el campo, en
un lugar seguro; porque el granizo caerá sobre todo hombre o animal que se halle en el campo y
que no haya sido recogido en casa, y morirá”. (Dios está mostrando nuevamente misericordia
advirtiendo de lo que haría y aconsejando como amortiguar el golpe de su misma plaga. Mathew

1
Henry: “Cuando la justicia de Dios amenaza ruina, al mismo tiempo su misericordia muestra una
salida.” Nuestro Dios castiga y muestra misericordia al mismo tiempo, no sólo una cosa o la otra,
sino ambas cosas.) 20 De los servidores del faraón, el que temió la palabra del SEÑOR hizo que sus
criados y su ganado huyeran a casa. 21 Pero los que no tomaron en serio la palabra del SEÑOR
dejaron a sus criados y sus ganados en el campo. (Habrían egipcios que si se tomaron enserio las
advertencias y temerían a Dios, de hecho cuando el pueblo por fin sería libre, también egipcios se
irían con el pueblo.) 22 El SEÑOR dijo a Moisés: —Extiende tu mano hacia el cielo para que caiga
granizo sobre toda la tierra de Egipto, sobre los hombres, sobre los animales y sobre toda la hierba
del campo en la tierra de Egipto. 23 Moisés extendió su vara hacia el cielo, y el SEÑOR envió truenos
y granizo. El fuego se descargó sobre la tierra, y el SEÑOR hizo llover granizo sobre la tierra de
Egipto. 24 Hubo, pues, granizo y fuego centelleante mezclado con el granizo, y era tan pesado que
nunca lo hubo como aquel en toda la tierra de Egipto desde que comenzó a ser nación. (Se
combinaron una granizada terrible y una gran tormenta eléctrica) 25 El granizo destruyó en toda la
tierra de Egipto todo lo que estaba en el campo, tanto los hombres como los animales. El granizo
también arruinó toda la hierba del campo y destrozó todos los árboles del campo. 26 Solo en la tierra
de Gosén, donde habitaban los hijos de Israel, no cayó granizo. 27 Entonces el faraón mandó llamar a
Moisés y a Aarón y les dijo: —He pecado esta vez. El SEÑOR es el justo; yo y mi pueblo somos los
culpables. (¿Cómo que esta vez? ¿Y las otras veces no?) 28 Rueguen al SEÑOR para que cesen los
truenos de Dios y el granizo, y yo los dejaré ir, y ustedes no se detendrán más. 29 Moisés le
respondió: —Al salir yo de la ciudad, extenderé mis manos al SEÑOR, y los truenos cesarán, y no
habrá más granizo, para que sepas que la tierra es del SEÑOR. 30 Pero yo sé que ni tú ni tus
servidores temen todavía la presencia del SEÑOR Dios. (Moisés una vez más oraría y la plaga se
quitaría no porque faraón y sus funcionarios se hubieran arrepentido sinceramente, sino para
que faraón fuera testigo que del Señor es la tierra. Él manda plagas y Él las quita, Él tiene todo el
poder y control de la situación, no sus magos, no sus falsos dioses, solamente nuestro Dios. Sal.
24:1 De Jehová es la tierra y su plenitud; El mundo, y los que en él habitan .) 31 El lino y la cebada
fueron destruidos, porque la cebada estaba en espiga y el lino en flor. 32 Pero el trigo y el centeno no
fueron destruidos, pues eran tardíos. (Esto sitúa la plaga entre enero y febrero.) 33 Después de haber
salido de la presencia del faraón y de la ciudad, Moisés extendió sus manos al SEÑOR, y cesaron los
truenos y el granizo; y no cayó más lluvia sobre la tierra. 34 Entonces, al ver que habían cesado la
lluvia, el granizo y los truenos, el faraón volvió a pecar. Tanto él como sus servidores endurecieron
su corazón. (Ya no sólo era el faraón quien se endurecía) 35 El corazón del faraón se endureció, y no
dejó ir a los hijos de Israel, tal como el SEÑOR lo había dicho por medio de Moisés.

1) Dios se glorifica en sus muestras de poder. V. 14-16


 Recordemos que la primera vez que Moisés se presentó ante faraón, este había menospreciado y
desdeñado a Dios diciendo: “¿Quién es Jehová el para que yo le obedezca? No lo conozco, ni dejaré
ir al pueblo.” Dios sigue dando respuesta a Faraón, pareciera que Dios está diciendo: “¿Qué quién
soy yo? Soy el único Dios verdadero a diferencia de tus dioses, mía es toda la tierra, mías son todas
las criaturas hasta la más pequeña de ellas, mías son las vidas de todos los hombres. Yo protejo a
mi pueblo, yo destruyo a mis enemigos. Soy el todopoderoso, yo SOY EL QUE SOY.”
 Y Dios le dice a faraón que la razón por la cuál lo puso como rey y permitió que sobreviviera a las
plagas es para que Él sea reconocido como el único, el todopoderoso, y para la fama de Su nombre.
De hecho, todo lo que Dios está haciendo aquí en Egipto no sería olvidado jamás. Cuando Israel
entraría en la tierra prometida para conquistar, los pueblos temerían y muchos se desanimarían por
completo de pelear porque habían escuchado las cosas que Dios había hecho para sacar a su pueblo
de Egipto. Dios está enviando plagas y hará maravillas para que Él sea respetado, temido,
reverenciado y que se sepa en todo el mundo que no hay nadie como Él.
 Hay ateos o agnósticos que dicen, si existe Dios, ¿por qué hay tsunamis, tornados, terremotos,
pandemias, volcanes, huracanes? Cómo si eso fuera una prueba de que Dios no existe, pero todo lo
contrario, son pruebas del incomparable y temible poder de nuestro Dios. Hay quienes piensan que
esas cosas las manda el diablo y no Dios. Pero el diablo no está en control de la naturaleza, Dios es
quien tiene el control de la naturaleza, cada átomo del universo está en Su control. Él es el único
Dios, el soberano, nada ocurre sin el decreto suyo. Aquí vemos que Dios se glorifica mediante
plagas, y todos los desastres naturales sirven para que Dios sea recordado, temido, reverenciado
como el todopoderoso que Él es. Humíllate ante el único y todopoderoso Dios, reconoce Su
grandeza, ve cuan grande es Él y cuán ínfimo, pequeño e insignificante eres tú en comparación, pon
tu fe, tu confianza en Él, ámale, conócele mediante Su Palabra, ten comunión con Él mediante la

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oración. Encomienda a Él tus caminos, di: “Él es mi Dios, Él me hizo y no yo a mí mismo, soy pueblo
suyo y oveja de su prado.” (Sal. 100:3) Qué terrible es el pensamiento del poder de Dios para sus
enemigos, pero qué aliento y confianza nos da a sus hijos.
2) Remordimiento no es arrepentimiento. V. 27-28, 30
 Dios dijo en el v.14 que ahora enviaría las plagas sobre el corazón de faraón, dando a entender que
las plagas que vendrían le afectarían como no les afectaron las anteriores. Y vemos que así es. Por
primera vez faraón parece doblegarse un poco y admite haber pecado, y no sería la última vez que
lo haga. Pero, aunque faraón admitiera su pecado, no hay arrepentimiento sincero, son solo
palabras, es sólo remordimiento, quiere quitarse las plagas de encima.
 Tengan cuidado, puede que ustedes se estén engañando a si mismos con un falso arrepentimiento
de sus pecados. Arrepentimiento no es sólo sentirte mal por fallarle a Dios, puedes como faraón
reconocer que has pecado y sin embargo seguir endurecido sin querer abandonar tu maldad. En la
Biblia hay muchos ejemplos de personas que en verdad sentían remordimiento por lo que hicieron,
pero siguieron haciendo las mismas cosas, su vida no cambió nada. Ej. Saúl, Judas Iscariote.
 ¿Qué es el verdadero arrepentimiento? Spurgeon: Arrepentimiento no es decir que lo sientes,
tampoco es admitir tus pecados. Arrepentimiento es alejarse del pecado y ser obediente a un Dios
Santo. / Paul Washer: El verdadero arrepentimiento consiste en asumir toda la responsabilidad por
los hechos de uno, total transparencia ante Dios, confesión sincera y apartarse del pecado. Prov.
28:13 El que encubre sus pecados no prosperará; Mas el que los confiesa y se aparta alcanzará
misericordia. Faraón si en verdad se hubiera arrepentido, ¿qué hubiera hecho? ¡Dejar ir al pueblo de
una vez! Si, tienes que reconocer tu pecado, admitir tu culpa ante Dios, pero al mismo tiempo tienes
que apartarte de él, pelear en verdad para abandonar tu pecado con la ayuda del Espíritu Santo,
rogarle a Dios que te ayude a vencer sobre esos pecados tuyos porque quieres agradarle y no
contristar Su corazón. Examínate en este momento porque puede que creas que te has arrepentido
de ciertos pecados pero que, en realidad, solo dijiste unas palabras para calmar tu conciencia,
hablaste sólo con remordimiento, pero sigues coqueteando con el pecado, sigues sin apartarte de Él.
“Pastor, pero mínimo reconozco que peco y le digo a Dios que me perdone, debe eso de servir de
algo”. Supongamos que un día tu esposo o esposa te engaña, tu lo descubres y te dice que le
perdones pero que no dejará de ver a la otra persona. ¿Aceptarías dar tu perdón? Y entonces al día
siguiente va a ver a la otra persona de nuevo y otra vez va contigo y te pide perdón, el día siguiente
hace lo mismo y te pide perdón, y así lo hace sin parar. ¿Aceptarías dar así tu perdón? ¡Claro que
no! Detestarías cada vez que te fuera a pedir perdón de esa manera tan falsa, tan hipócrita, sin
cambiar. ¿Y por qué Dios te tiene que perdonar cuando le pides perdón de una manera hipócrita,
sólo de palabras pero sigues endurecido en tu corazón, sin querer abandonar tus pecados.
¡Arrepiéntete de tu falso arrepentimiento! Te ruego que te examines el día por el bien de tu alma,
examínate si es que te preocupa a dónde irás cuando mueras, Dios no perdonará pecados de los que
no te hayas arrepentido en verdad, y si no eres perdonado de tus pecados, tu destino no es el cielo
donde están los pecadores arrepentidos y perdonados, sino el infierno donde irán muchas personas
que sabían que eran pecadoras, y que se reconocieron pecadoras, pero nunca se apartaron de su
pecado. La misericordia de Dios es, pues, para los que confiesan su pecado y se apartan de Él. Éste
es el verdadero arrepentimiento.

No te endurezcas, arrepiéntete
En vez de humillarse ante su Creador por sus muestras de poder, faraón no se arrepiente en verdad,
sino que todavía se endurece. ¿Te endurecerás tú también? Dios te bendice cada día con la vida que
te da, con su aire y su sol y miles de cosas más y te endureces, en amor te envía aflicciones para
que puedas volver a Él pero te endureces. ¿Hasta cuándo permanecerás alejado de Dios? No
provoques a ira al todopoderoso con tu terquedad pues horrenda cosa es caer en manos de un Dios
vivo (Heb. 10:13). No caigas en sus manos, sino refúgiate bajo la sombra de sus alas. Clama hoy
por misericordia y la recibirás. Jn. 6:37 “…al que a mí viene, no le echo fuera.”

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