CUENTO ADAPTADO
Había una vez una pareja triste, que deseaba más que nada tener un hijo. Llevaban
casados muchos años, pero su deseo no se cumplía. Así que fueron al interior del gran
bosque y pidieron a la naturaleza que les ayudara.
Los árboles viejos, que eran los más sabios, agitaron sus ramas fuertemente y les dijeron
que su deseo se cumpliría si se comprometían a cuidar al bosque. Un año después, la
pareja dio a luz no a uno, sino a dos bebés saludables. Los gemelos eran un niño y una
niña.
La pareja estaba agradecida por su fortuna e hizo una fiesta que duró bastante tiempo, a la
que invitaron a todos sus conocidos. Hicieron el banquete a las afueras del bosque y,
cuando terminaron, lo dejaron sucio y lleno de basura. Olvidaron rápidamente su
compromiso con el bosque. El bosque estaba enojado por lo que había ocurrido y decidió
dar una lección a la pareja.
Los árboles agitaron furiosos sus ramas y les dijeron que, cuando los gemelos cumplieran
diez años, morirían de una enfermedad que les contagiará un extraño. La pareja estaba
muy asustada y no sabía qué hacer, así que empezaron a recoger torpemente la basura
para calmar al bosque mientras lloraban excesivamente. El río profundo, al escuchar sus
llantos les dijo que no podía deshacer el hechizo del bosque, pero que podía cambiarlo
ligeramente. Así, les prometió que, si ellos mantenían limpio el bosque y el río, sus gemelos
no morirían de la extraña enfermedad, sino que caerían profundamente dormidos en la
mañana en que el desconocido los contagiara. Con este sombrío consuelo, la pareja vivió
atemorizada y encerró a sus hijos los primeros diez años de sus vidas, sin tener contacto
con extraños. Les impedían salir y no les quitaban la
vista de encima.
La niña y el niño crecieron sin saber del hechizo, pero
se aburrían mucho porque no conocían a nadie y no
tenían mucho que hacer dentro de su pequeña casa. La
niña era inteligente, alegre y juguetona, mientras que el
niño era más bien tímido y tranquilo, pero igual de
inteligente.
La noche antes de su décimo cumpleaños, la niña le
propuso a su hermano ir a la aldea vecina para conocer
a otros niños. Se despertaron en la madrugada de su
cumpleaños, mientras que sus papás aún roncaban
ruidosamente. Salieron, pero no llegaron muy lejos. En el camino, se encontraron con un
señor que estaba sentado junto a un frondoso árbol.
El extraño estornudaba y tosía descuidadamente sin taparse la boca. Los niños se
acercaron para ver qué le ocurría y, sin darse cuenta, la enfermedad, que era invisible, cayó
sobre ellos.
Papá y mamá se despertaron y vieron que los gemelos no estaban en casa. Desesperados,
salieron a buscar a sus descuidados hijos. Los encontraron tirados en el camino, mientras
dormían profundamente.
Pasaron muchos años y la pareja, desolada, veía a sus hijos dormir, pero cuidaban la
limpieza del bosque, del río y de su propia casa. Aprendieron a vivir sin tirar basura y en
medio de la limpieza. Al ver que la pareja seguía cumpliendo su trato a pesar de que los
años pasaban lentamente sin que los gemelos despertaran, los árboles cambiaron de sentir
y decidieron ayudarles.
Por la noche, con ayuda del viento, el bosque envió polen mágico que voló sobre la cama
de los gemelos. A la mañana siguiente, despertaron como si nada hubiera pasado. Desde
entonces, la familia vivió felizmente y pudo salir a convivir con sus vecinos. Como sabían
que era su deber, nunca dejaron de mantener limpio su entorno. La naturaleza se los
agradeció infinitamente.
Después de leer el cuento, copia las preguntas en tu libreta y contesta:
1. ¿Qué otros cuentos conoces en los que los personajes viven aislados?
2. ¿Qué pasa en el cuento que leímos?
3. ¿Por qué están aislados los personajes en esos cuentos?
4. ¿Cómo crees que se sienten los personajes al no poder convivir con otras
personas?