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BLOQUE 12:

Normalización democrática de España e integración en Europa (desde 1975).

12.1. La Transición: alternativas políticas tras la muerte de Franco. El papel del rey
y el Gobierno de Adolfo Suárez. El restablecimiento de la democracia: las elecciones
de junio de 1977. La Constitución de 1978. El Estado de las Autonomías. El
terrorismo durante la transición.

Transición
La transición supuso un cambio de régimen político –de la dictadura a la democracia-
gradual, no violento y basado en el acuerdo de las principales fuerzas políticas. La democracia
era una exigencia de la mayor parte de la población y representaba la única solución para que
España se integrara en Europa. Comenzó con la muerte de Franco (20 de noviembre de
1975) y finalizó en 1982, con la victoria electoral del PSOE.
A la muerte del dictador se daban tres alternativas políticas: la continuidad del régimen
franquista con alguna modificación superficial, defendida por el bunker; la reforma política a
partir de las leyes e instituciones del franquismo, propuesta por los aperturistas y que sería la
que se impusiera; y la ruptura democrática, acabando con el régimen dictatorial de forma
inmediata, vía defendida por la oposición democrática.
El papel del rey fue fundamental. El 22 de noviembre de 1975 asumió la jefatura del
Estado, jurando los Principios del Movimiento Nacional y las Leyes Fundamentales del
régimen, pero dejando entrever en su discurso de proclamación, su voluntad democrática:
afirmaba su legitimidad en base a la tradición (no aludía a su condición de heredero del
régimen de Franco); exponía su intención de establecer un marco representativo de todos los
españoles; y, por último, exponía su intención de caminar hacia el reconocimiento de
derechos sociales y económicos, como condición para el ejercicio de las libertades políticas. El
nuevo monarca suscitó el recelo tanto de la extrema derecha como de los republicanos.
El rey decidió mantener a Carlos Arias Navarro como presidente de un Gobierno formado
por ministros representantes del franquismo inmovilista, militares, y reformistas como José
Mª Areilza, Alfonso Osorio y Manuel Fraga, con Torcuato Fernández Miranda como presidente
de las Cortes y del Consejo del Reino. El enfrentamiento entre reformistas y Arias Navarro, la
agitación social, la represión del gobierno y la incapacidad de Arias Navarro para impulsar la
reforma política; llevó a que éste, presionado por el rey, dimitiera. A continuación, el rey
nombró como presidente a Adolfo Suárez, que tenía un perfil falangista, experiencia de
Estado y actitud reformista. Suárez inicia contactos con Felipe González, Santiago Carrillo y
con CCOO; provocando la dimisión del vicepresidente, el ultraconservador general De
Santiago, dando entrada al general Gutiérrez Mellado, militar liberal que llevó a cabo una
importante reforma de las Fuerzas Armadas.
Para hacer posible la transición a la democracia, Suárez presentó al país el proyecto de
Ley para la Reforma Política, ideada por Fernández Miranda, que fue aprobado por las Cortes
franquistas y ratificado por el pueblo español en referéndum (15 de diciembre de 1976). En
esta ley se establecía la soberanía popular y unas nuevas Cortes bicamerales: Congreso
elegido por sufragio universal y Senado, con una quinta parte nombrada por el rey.
Surgieron en el ámbito nacional, numerosos partidos políticos, entre los que destacan:
- Alianza Popular (AP): formación de derechas, creada en octubre de 1976, encabezada por
Manuel Fraga.
- Unión de Centro Democrático (UCD): Grupo centrista que aglutinaba en torno a Suárez a
numerosos ministros de los primeros gobiernos de la monarquía, además reunía a
socialdemócratas, liberales y democristianos.
- Partido Socialista Obrero Español (PSOE): partido presidido por Felipe González.
- Partido Comunista de España (PCE): Partido presidido por Santiago Carrillo.
Junto a estos cuatro grandes partidos había otros, también de ámbito nacional, aunque
de menor importancia. Tal era el caso de Fuerza Nueva, grupo dirigido por Blas Piñar, de
extrema derecha y, el Partido Socialista Popular (PSP) encabezado por Tierno Galván (“el
viejo profesor”) y que acabaría integrándose en el PSOE. Dentro de los partidos nacionalistas
destacan: El PNV (Partido Nacionalista Vasco), partido tradicional de la derecha nacionalista
moderada vasca; dentro de la izquierda nacionalista surge la coalición Herri Batasuna,
ligada a la organización terrorista ETA. En Cataluña tenemos Ezquerra Republicana de
Catalunya, de izquierdas y, la coalición Convergencia i Unió (CIU), liderada por Jordi Puyol,
de carácter moderado. En Galicia destacó el Bloque Nacionalista Galego; en Andalucía, el
Partido Socialista Andaluz, luego el Partido Andalucista; y en Valencia, la Unió Valenciana.
El camino hacia la cita electoral (15 junio 1977) fue difícil. En 1977 hubo un
recrudecimiento del terrorismo, tanto de extrema derecha (matanza de los abogados
laboralistas de Atocha), como de ETA y GRAPO (atentados y secuestros a miembros de las
Fuerzas Armadas y del aparato del Estado, como el secuestro del presidente del Consejo de
Estado). A pesar del obstáculo terrorista en febrero se aprueba la ley sobre el derecho de
asociación política. El 9 de abril de 1977, Suárez legaliza el PCE por decreto ley, provocando
la reacción negativa del ejército. Las elecciones generales celebradas el 15 de junio de 1977,
consiguieron el restablecimiento de la democracia. Dieron el triunfo (en minoría) a la UCD de
Adolfo Suárez, siendo la principal fuerza política de la oposición el PSOE. Ante los resultados
favorables de los nacionalistas, fue reinstaurada la Generalitat en Cataluña, con Josep
Tarradellas como presidente; y se aprobó un régimen preautonómico para el País Vasco.

Constitución de 1978
Las Cortes inician la elaboración de la nueva Constitución, en manos de una ponencia de
siete miembros. Se debatió en las Cortes, siendo aprobada en referéndum el 6 de diciembre
de 1978, y promulgada el 29. El texto constitucional contiene los siguientes principios:
- España se define como un “Estado social y democrático”
- “La soberanía nacional reside en el pueblo español del que emanan los poderes del Estado”
- La forma del Estado es la monarquía parlamentaria. Con el consecuente papel limitado de
la Corona.
- El rey es el Jefe del Estado y tienen el mando supremo de las Fuerzas Armadas.
- En la sucesión a la Jefatura de Estado se favorece al varón sobre la mujer.
- El poder legislativo reside en dos cámaras elegidas por sufragio universa: el Congreso y el
Senado. El Senado tiene además, representación territorial.
- El poder ejecutivo reside en el Gobierno, que dirige la política interior y exterior y depende
para su permanencia de la confianza del legislativo.
- El poder judicial corresponde a los juzgados y tribunales.
- El Estado se define como no confesional, aunque establece relaciones de cooperación con
la Iglesia Católica.
- Se recoge una declaración de derechos y libertades muy avanzada, incluyendo numerosos
derechos de carácter social y económico (título I). La Constitución contiene un marcado
carácter social. El Estado se comprometía a promover el bienestar dentro de un sistema de
economía de mercado que sancionaba la propiedad privada, pero también el derecho de
intervención del Estado.
- La unidad de España es compatible con la pluralidad nacional (artículo 2). Esto significa
que el Estado español es unitario, es decir, no federal, pero tampoco centralista, sino
autonómico (título VIII). Distingue entre nacionalidades y regiones; con dos vías para crear
comunidades autónomas: vía rápida (art. 151) para las nacionalidades históricas (utilizado
por Andalucía), y vía lenta (art. 143).
- El castellano es el idioma oficial del Estado; el resto de las lenguas existentes en España
son también oficiales en sus respectivas comunidades autónomas.

Estado de las Autonomías


Ya aprobada la Constitución de 1978, se disolvieron las Cortes y se convocaron nuevas
elecciones (marzo 1979), ganadas por la UCD, que volvió a gobernar en minoría. En esta
segunda legislatura se desarrolló el Estado de las Autonomías. La organización territorial del
Estado español diseñado en la Constitución se corresponde con un modelo de Estado unitario
de las autonomías. Es unitario porque la Constitución establece la “indisoluble unidad de la
Nación española, patria común e indivisible de todos los españoles”, y además porque el
Estado tiene competencia exclusiva en numerosas materias fundamentales. Sin embargo,
también en la Constitución, se reconocen las diferentes comunidades históricas que
conforman España y les concede amplio margen de autonomía, que puede modificarse y
ampliarse con el tiempo. La Constitución:
 Estableció un régimen especial para País Vasco y Navarra sobre la base de los derechos
históricos de los territorios forales.
 Distinguió a las comunidades históricas, aquellas que habían visto aprobados sus
estatutos de autonomía durante la Segunda República (Cataluña, País Vasco y Galicia,
este último en fase de promulgación cuando estalló la Guerra Civil). En ellas, la presencia
de partidos nacionalistas era más evidente y pudieron acceder a la autonomía a través del
artículo 151 de la Constitución.
 El resto de territorios accederían a la autonomía acogidos al artículo 143. Esta distinción
fue alterada como consecuencia del referéndum autonómico de Andalucía que se acogió al
artículo 151.
Con ello se puso en marcha el proceso autonómico, que pasó por la elaboración de
los estatutos por las correspondientes asambleas de parlamentarios y por su posterior
aprobación por las Cortes y ratificación en referéndum. Surgió así el actual mapa
administrativo de España, compuesto por 17 comunidades autónomas y las dos ciudades
autónomas de Ceuta y Melilla. Tras la aprobación de los correspondientes estatutos de
autonomía se convocaron en cada territorio elecciones autonómicas para configurar los
Parlamentos. El siguiente paso fue negociar la transferencia de competencias desde el
Gobierno central a las distintas Comunidades Autónomas. Así se aprobó la LOAPA (Ley
Orgánica de Armonización del Proceso Autonómico). Esta ley fue recurrida por los gobiernos
vasco y catalán en el Tribunal Constitucional, por lo que, en 1983, fue reformulada como Ley
de Proceso Autonómico. La cesión de transferencias precisó del establecimiento de fuentes
de financiación, que quedó reflejado en la Ley Orgánica de Financiación de las
Comunidades Autónomas. En 1992, PSOE y PP firmaron el segundo gran pacto
autonómico, por el que se acordó transferir nuevas competencias e igualar a las comunidades
que accedieron a la autonomía. Este proceso de descentralización dio lugar a una nueva
organización territorial del Estado que la acercó a los sistemas de corte federal.

La escalada terrorista

Mientras la mayoría de las fuerzas políticas y de la sociedad española apostaban por un


consenso que posibilitase una transición pacífica, algunos sectores pretendieron desestabilizar
el país y obstaculizar la construcción del sistema democrático. Las principales amenazas
provenían del involucionismo político, del golpismo militar y del terrorismo extremista. Las
fuerzas de extrema derecha, nostálgicas del franquismo, organizaron manifestaciones en las
que, con la excusa de condenar algunos atentados terroristas, se atacaba al Gobierno, al
proceso democrático y se exigía que el ejército se hiciera con el poder. Se crearon algunos
grupos armados, como los Guerrilleros de Cristo Rey, la triple A o el Batallón Vasco Español,
que cometieron atentados y asesinatos. También hubo intentos de desestabilización política
promovidos por algunos militares y, en buena parte, incitados por la prensa ultraderechista,
como el intento de golpe de Estado conocido como “Operación Galaxia” (1978); y,
evidentemente, el frustrado golpe de Estado del 23-F de 1981.
Sin embargo, la principal actividad terrorista provenía del grupo vasco ETA, que
emprendió una campaña de atentados que causaría 365 muertos entre 1975 y 1982. El
terrorismo etarra buscó sus víctimas entre las fuerzas armadas, los cuerpos de seguridad y
algunas personalidades vinculadas al franquismo al franquismo, estimulando así las
apetencias involucionistas de estos sectores. Surgió asimismo un terrorismo de extrema
izquierda vinculado a organizaciones como el GRAPO (Grupos Revolucionarios Antifascistas
Primero de Octubre), los Comandos Autónomos Anticapitalistas y el FRAP (Frente
Revolucionario Antifascista y Patriótico), que protagonizaron atentados con víctimas y
diversos secuestros. Si bien finalmente se impuso el consenso y un acuerdo político
generalizado, durante el proceso de transición, entre 1975 y 1982, en España se produjeron
más de 3.200 actos violentos que produjeron casi 600 víctimas mortales y más de 2000
heridos, el 60% de ellos realizados por ETA.
12. 2. Las etapas políticas de la democracia. Los gobiernos de la UCD. El golpe de
Estado del 23 de febrero de 1981. La alternancia política: gobiernos socialistas y
gobiernos del Partido Popular.

Tras la promulgación de la Constitución 1978 comenzó la segunda etapa de la Transición,


con los Gobiernos de Suárez y Calvo Sotelo (1979-1982). En 1979 se realizaron
elecciones generales y municipales que volvió a ganar UCD de Adolfo Suárez, si bien los
ayuntamientos de las grandes capitales pasaron a manos del PSOE, con el apoyo del PCE. El
nuevo gobierno trató de desarrollar los mandatos constitucionales: se aprobaron los
Estatutos de Autonomía de Cataluña y el País Vasco; se realizó la ley de la Reforma
Fiscal (por primera vez los impuestos directos superaban a los indirectos y la contribución a
Hacienda era progresiva); se elaboró el Estatuto de los Trabajadores con el reconocimiento
de la libertad sindical, la negociación colectiva y derecho de huelga; se aprobó la Ley Orgánica
de Libertad Religiosa y su tratamiento en la enseñanza pública; y se inició la tramitación legal
de la Ley del Divorcio. Todas estas reformas legales supusieron enfrentamientos muy
importantes dentro del seno del partido gobernante de la UCD. Las distintas familias internas
lucharon entre sí. Por otra parte, la situación social era muy grave ante el aumento del paro y
el nulo control de la inflación. La acción del terrorismo de ETA acentuó el malestar con el
gobierno. Ante estas dificultades, a inicios de 1981, Suárez dimitió. Cuando se estaba
produciendo la votación para elegir un nuevo presidente, el 23 de febrero de 1981, tuvo lugar
un golpe de Estado: el asalto al Congreso por parte de un grupo de guardias civiles bajo el
mando del teniente coronel de la guardia civil Antonio Tejero. Fue el momento de máximo
peligro de la Transición. El rey, como jefe del ejército, jugó un papel fundamental para parar
el golpe.
Entre 1981 y 1982 gobernó Leopoldo Calvo Sotelo, en medio de una fuerte crisis
interna: la UCD no se pudo mantener unida porque sus miembros más derechistas se fueron
integrando en Alianza Popular, en tanto que los socialdemócratas lo hacían en el PSOE. En 1981
se aprobó la ley del Divorcio ante la oposición de los sectores más católicos y de la jerarquía
eclesiástica.
Los Gobiernos de Felipe González (1982-1996):
El final de la transición puede considerarse el triunfo del PSOE en las elecciones de
1982. Primero porque llegaba al poder un partido que ya no tenía nada que ver con el
Franquismo. Segundo, porque a partir de entonces ya no volvió a existir peligro real de
involución, de nuevos golpes de Estado. Y tercero, porque el ascenso de la izquierda al poder
introducía signos claros de normalidad democrática y expectativas de nuevos cambios, que de
hecho se produjeron. Elegido con las promesas sanear la administración, una política
socialdemócrata, la realización de un referéndum anti-OTAN, modernizar las empresas y crear
800.000 puestos de trabajo, su acción de gobierno frustró muchas esperanzas. Es de
destacar el ingreso de España en la OTAN (1982), al que se opuso la izquierda (muy
ambiguamente el PSOE), que posicionó claramente a España en el bloque occidental como
aliada de Estados Unidos, en el contexto de la Guerra Fría. El PSOE llevó a cabo una política de
saneamiento económico con un devaluación de la moneda, la reconversión industrial de la
industria pesada obsoleta (altos hornos, astilleros...), privatización de empresas estatales
(SEAT) que originó un incremento del paro. La política fiscal permitió reducir la inflación, a la
vez que saneaba las grandes entidades financieras. La liberalización del mercado del trabajo y
los incrementos de beneficios empresariales originó una oleada de protestas por parte de los
sindicatos. La existencia de bolsas de pobreza en el sur trató de ser solucionada con el Plan de
Empleo Rural. La entrada definitiva de España (junto con Portugal) en la Comunidad
Económica Europea (CCE, antecedente de la UE actual) en 1986 se produjo tras una larga
negociación. Se produjo un enfrentamiento con la Iglesia a consecuencia de la Ley Orgánica
del Derecho a la Educación y la LOGSE, que aumentó con la ley de despenalización del
aborto. En 1986, al final de su primer mandato, el gobierno convocó el referéndum sobre la
permanencia en la OTAN. Su actitud a favor de la permanencia, después de haber defendido
la salida cuando estaban en la oposición, le restó votos en las elecciones generales de ese año.
Pero en las elecciones de ese mismo año (1986) volvió a ganar las elecciones por mayoría
absoluta. La implantación del IVA y la entrada en el Sistema Monetario Europeo facilitó la
inversión extranjera. La inversión de fondos estructurales europeos permitió la extensión del
Estado de bienestar y un incremento considerable del nivel de vida de los españoles. Sin
embargo, este crecimiento económico favoreció las inversiones especulativas. Se produjo
una gran concentración empresarial y financiera. La exhibición de la riqueza por parte
de los nuevos ricos a la vez que se producía una política de moderación salarial, originó
tensiones sociales. En 1988 se produjo la primera huelga general, que se repetiría en
1992. El gasto social creció con el incremento de pensiones no contributivas y con la
aplicación de la Ley General de Sanidad. Las inversiones en infraestructuras fueron
colosales: en 1985 sólo existían 1900 kilómetros de autopistas y autovías que pasaron a 5500
en 1992; se construyó el AVE Madrid-Sevilla.
En 1989 volvió a ganar las elecciones pero sin poseer la mayoría absoluta. Los
casos de corrupción, tráfico de influencias y la especulación minaron definitivamente la
popularidad de Felipe González. Los grandes gastos sociales y de infraestructuras de los
fastos de 1992 (Olimpiadas de Barcelona y Exposición Mundial de Sevilla) originaron un
incremento de la inflación. La firma del tratado de Maastrich que colocaba a la economía
española bajo unas restricciones comunitarias acentuaron las divisiones internas del partido. El
aumento del paro, que llegó a los 3.000.000, obligó al presidente a convocar elecciones.
Las elecciones de 1993 también fueron ganadas por el PSOE, pero en minoría, por
lo que tuvo que contar con el apoyo de CiU y PNV. Los desequilibrios de las cuentas públicas
obligó a una política de ajustes públicos (recortes en los derechos del paro, recortes en
gastos de sanidad y enseñanza...). Además se produjeron conflictos comerciales importantes
con la Unión Europea, con Marruecos y con Canadá. La opinión pública y los partidos de la
oposición acusaron al gobierno de haber negociado mal la entrada en la Unión Europea y de no
saber defender los intereses nacionales en el exterior. Los casos de corrupción y de
abusos el poder comenzaron a ser públicos (Roldán, GAL, CESID).

Los Gobiernos de José María Aznar (1996-2004):


Las elecciones de 1996 dieron la victoria al Partido Popular liderado por José María
Aznar, que necesitó el pacto con los nacionalistas de CiU PNV. El primer gobierno de
Aznar se caracterizó por la negociación con los partidos nacionalistas ampliando la
autonomía fiscal de las comunidades (Cesión del 30% del IRPF y la negociación de un nuevo
sistema presupuestario), por las negociaciones con las centrales sindicales garantizando el
poder adquisitivo de las pensiones (Pacto de Toledo). Para sanear las cuentas públicas
congeló el salario de los funcionarios y redujo al mínimo los gastos en infraestructuras y los
gastos sociales. Además llevó a cabo la privatización de grandes empresas como Iberia,
Repsol y Telefónica. Esta política de ajustes permitió a España cumplir con las obligaciones de
Maastrich y entrar en la Europa del Euro en 1999. La bajada de intereses que se produjo como
consecuencia de la entrada en el euro (intereses nunca conocidos del 4,5%) permitió aumentar
el ahorro y conseguir presupuestos con déficit cero. A pesar de esta situación en los primeros
años no se produjo el ansiado retroceso del paro; para ello se realizó una nueva reforma
liberalizadora del mercado laboral (despido libre). El saneamiento de las cuentas públicas
animó a la actividad inversora alcanzando la Bolsa máximos históricos. El incremento de
apoyos fiscales a las empresas permitió la afloración de una parte muy importante de la
economía sumergida. La contrapartida a estos éxitos económicos fue la disminución de la
calidad de los empleos (sustitución del empleo indefinido por el precario y los contratos
“basura”) y el descenso del poder adquisitivo por la inflación, no controlada, originada por la
entrada del euro.
En el País Vasco la situación se complicó por los asesinatos de concejales socialistas
y populares por el grupo terrorista ETA. El asesinato de Miguel Ángel Blanco (12 de julio de
1997) tuvo una fuerte repercusión. Los países europeos aprobaron una ley de extradición rápida
y un aumento de colaboración internacional. Los partidos nacionalistas vascos aprobaron la
declaración de Estella-Lizarra para abrir un "proceso de diálogo y negociación" que lograra
el cese del terrorismo. ETA decretó un alto el fuego que duró 14 meses. La polarización entre
nacionalistas y constitucionalistas creó un clima político de enfrentamiento entre el gobierno
central y las comunidades históricas.
En marzo del 2000 se celebraron elecciones generales obteniendo el PP mayoría
absoluta. A pesar de la buena situación económica, durante esta legislatura el clima de
tensión social y política fue en aumento a causa de la actitud del gobierno de imponer sus
planteamientos, costase lo que costase. Así llevó a cabo una reforma laboral por decreto; es
decir, sin el consenso de los sindicatos, que provocó en junio de 2002 una huelga general.
Además desarrolló una serie de leyes que modificaban la legislación socialista precedente: Ley
de Extranjería, Ley Orgánica de Universidades, Ley Orgánica de la calidad de la
Enseñanza (LOCE), Ley de Partidos (por iniciativa del PSOE, dotó al gobierno de una mayor
capacidad para ilegalizar a los grupos políticos afines a ETA). Otras actuaciones destacadas del
gobierno de Aznar en este periodo fueron: la supresión del servicio militar obligatorio y la
creación de un ejército profesional o la creación de un Plan Hidrológico que preveía grandes
trasvases de unas cuencas fluviales a otras. El prestigio del gobierno fue minándose con la
difusión de los escándalos financieros de la privatización de Telefónica, el caso Gescartera, el
hundimiento del petrolero Prestige y la activa participación de España en la guerra de Iraq
(2003). Esto último supuso un giro importante en la política internacional de España al alinearse
con [Link]. Tras los sucesos del 11 de marzo de 2004 (atentados de Madrid) el PP perdió las
elecciones en marzo de 2004.

Los Gobiernos de José Luis Rodríguez Zapatero (2004-2008):


La victoria de los socialistas en las elecciones de 2004 fue totalmente inesperada. Durante esta
primera legislatura (2004-2008), gobernó en minoría. La primera medida adoptada fue la
retirada de las tropas de Irak. A partir de aquí se comprometió a retirar el Plan Hidrológico
Nacional y reformar las leyes educativas (Ley Orgánica de Educación LOE) aprobadas por los
populares. En esta primera etapa se desarrolló una importante labor legislativa de carácter
social: Ley Orgánica para la Igualdad Efectiva de Mujeres y Hombres, Ley de
Dependencia, Ley que permite el matrimonio entre personas del mismo sexo. Algunas
de estas actuaciones supusieron la oposición de la Iglesia católica. En política interior se produjo
la renovación de algunos estatutos de Autonomía, como los de Cataluña, comunidad Valenciana,
Andalucía o Castilla-La Mancha. La segunda legislatura (2008-2011) también en minoría,
estaría marcada por la crisis financiera y mundial de 2008, con una política de austeridad y
recorte público dirigida desde la UE.
El triunfo del PP en 2011 con Rajoy (2011-2015) al frente, aplicaría la política económica de
la UE, mientras se enfrentaba a la corrupción política y al independentismo catalán. Durante
su mandato Juan Carlos I abdicaría en su hijo, siendo proclamado rey con el nombre de
Felipe VI.
12. 3. La integración de España en Europa. Consecuencias económicas y sociales. La
modernización de las infraestructuras. El Programa de Convergencia y la creación del
euro.

La Transición española también propició la proyección internacional de España. La


entrada en la OTAN, en la CEE y la liberalización de la economía, ayudaron a convertirla en
uno de los Estados de referencia mundial. La integración de España en las instituciones
europeas era un objetivo compartido por prácticamente todas las fuerzas políticas durante la
Transición.
La integración de España en la CEE fue un camino arduo. Tras la negativa a Franco en la
década de 1960 y el Acuerdo Preferencial de 1970, a su muerte se abrió el proceso. En 1977,
el gobierno de Adolfo Suárez solicitó la apertura de negociaciones, con el bloqueó francés
ante la amenaza que podía suponer para sus intereses agrarios. Las negociaciones
empezaron en 1979, firmando el Tratado de Adhesión que conducía al ingreso efectivo el 1 de
enero de 1986, junto a Portugal.
España, desde su ingreso, se mostró favorable a los cambios introducidos en los
sucesivos TRATADOS:
 Maastricht (1992). Refundó la Comunidad Europea con el nuevo nombre de Unión
Europea. Incrementó la unión económica y monetaria como antesala de una mayor
integridad política. Los acuerdos de Maastricht fueron ratificados casi unánimemente por el
Parlamento español. El acuerdo obligaba a un Plan de Convergencia económica que daría
derecho a los Estados a formar parte de la Unión Económica y Monetaria Europea:
o La tasa de inflación no podía superar en más de un punto y medio la media de los
tres países de la Unión con menos inflación.
o El límite de déficit público se situó en el 3% del PIB.
o Los tipos de interés no debían ser mayores a dos puntos por encima de cómo fueran
en los tres países con menores tipos. Además había que mantener un tipo de
cambio estable.
Para España el logro del Plan de Convergencia parecía factible inicialmente, pero el
escenario cambió con el fin del boom económico de los 80 y la crisis en España como
consecuencia de los acontecimientos de 1992. Pero la crisis fue tan aguda como corta en
el tiempo, los signos de crecimiento ya se observaban en 1994. En 1999 España cumplió
los objetivos del Plan de Convergencia, siendo uno de los once países fundadores de la
Unión Económica y Monetaria Europea (zona euro). En el Consejo Europeo reunido en
diciembre de 1995 en Madrid, había dado nombre definitivo a la nueva moneda única
europea: EURO. Moneda que entró en circulación el 1 de enero de 2002 en la eurozona.
Otros tratados europeos que han marcado la ampliación y la reforma de la Unión Europea:
 Ámsterdam (1997), había revisado los resultados de Maastricht avanzando en sus
objetivos.
 Niza (2000), reformó el Tratado de Ámsterdam aceptando el concepto de Europa de dos
velocidades y aprobando reformas estructurales, que se estancaron con el auge de los
países euroescépticos.
Según Maastricht, la unión económica sería el preámbulo de una mayor integridad política,
elaborándose el proyecto de Constitución Europea (2003) aceptado por España y
paralizado por el rechazo de Francia y Holanda.
 Lisboa (2007), pretendió una visión reducida de la Constitución; ante el rechazo de Irlanda
quedó en suspenso a la espera de nuevas iniciativas.
La integración de España en Europa, acarreó importantes consecuencias:
 Económicas. El PIB se ha duplicado entre 1985 y 2013. Al tiempo se ha recortado la
distancia entre los demás miembros de la UE y España (ingresó con un 72% de la media y
en 2014 tenía un 91%, tras haber alcanzado en 2007 antes de la crisis el 103%). El
comercio exterior ha multiplicado por 7 el valor de sus importaciones. Destaca el
desarrollo de la agricultura que se ha beneficiado de la PAC.
 Sociales. Beneficiándose de los Fondos de Cohesión (FEDER, FEOGA, IFOP, FSE), que
actuando en distintos sectores han ayudado al desarrollo y modernización de la sociedad
española. Colaboración frente al terrorismo, con la creación de un espacio europeo de
seguridad y justicia. El ámbito científico se ha visto respaldado por las ayudas a la
investigación (Horizonte 2020).
 Modernización de las infraestructuras. Las inversiones de la UE en España han sido
fundamentales para el desarrollo del país. Han costeado infraestructuras viarias
(carreteras y autopistas, red de ferrocarriles, etc.), educativas, rurales, etc. Las
inversiones de la UE fueron de más de 300.000 millones entre 1986 y 2013.

FUENTES HISTÓRICAS:

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