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RESUMEN 1° PARCIAL – DERECHO INTERNACIONAL PRIVADO.

¿Cuándo un caso es multinacional? Concepto y sistema:

El [Link]. ordena normativamente las soluciones justas de los casos jusprivatistas multinacionales. He aquí el ámbito
de la realidad social en que persigue instaurar un orden justo: las controversias jusprivatistas multinacionales. Nada
más adecuado a la prudencia jurídica, entonces, que introducirnos en el conocimiento preciso y objetivo de la
realidad de aquellos casos o controversias. La vida internacional de las personas da lugar a conductas relacionadas
con diversos territorios nacionales y, por tanto, con diversos territorios jurídicos, pues resulta obvio que cada Estado
nacional organiza su propio derecho interno. Debido a la vinculación del caso con una pluralidad de sistemas jurídicos
nacionales, aquél aparece social y normativamente multinacionalizado. Ahora bien: cuadra precisar con algún rigor
desde ya, los modos y características de aquellas relaciones o conexiones nacionales múltiples de los casos en
examen.

Trascender significa ir más allá de un ordenamiento. Este ir más allá o trascender se realiza por la relación, el vínculo,
la conexión el contacto trascendente que el caso presenta con varios ordenamientos. La conexión puede consistir en
una cualidad o atributo de las personas, por ejemplo, el domicilio o la nacionalidad. En una conexión de las cosas por
su situación en diversos lugares. En una conexión de las conductas por su realización en determinados lugares. Estas
son conexiones espaciales de localización. Pero hay otras conexiones no espaciales sino sustanciales. Puede ocurrir
que el caso se considere conexo o relacionado con un ordenamiento por la cualidad substancial de la solución que
ese ordenamiento da al caso. Por ejemplo, porque favorece la validez de un acto, porque protege mejor a una parte
débil, porque protege mejor a un niño o a cualquier persona necesitada de protección especial. Ahora bien, todos
necesitamos protección. Pero algunos necesitan una protección especial. Puede ocurrir que un ordenamiento dé al
caso una solución espacial justa y otro una "solución notoriamente injusta". La elección y/o preferencia no será por la
localización de los contactos sino por una cualidad ideal o axiológica; la solución más justa.

Se puede observar que determinado ordenamiento pretende tener un interés político especial por el caso para
defender su salud pública, su economía, su seguridad, la educación de su población.

Los contactos entonces empiezan a teñirse de coloraciones materiales de justicia, de política estatal, de fines de
protección. A veces una localización espacial se prefiere por un resultado material o sustancial. Así, la ley del lugar de
celebración generalmente favorece la validez del acto. Pero hay también una preferencia por la nulidad de protección
o libertad del protegido.

Conectar es unir, juntar. El domicilio une un caso al derecho del lugar del domicilio. Conectar es también relacionar.
Por ejemplo, él es un médico a quien conecto con la cirugía más que con la clínica. Los conecto porque son muy
parecidos. Aquí conectar significa relacionar, con un sentido distinto de unir físicamente. No está conectado por
sangre sino sólo por matrimonio. Conectarse telefónicamente o electrónicamente es un modo que significa
comunicación. Llego a Roma para conectarme con el vuelo a Londres. Aquí la conexión alude al transporte. La
palabra contacto puede significar comunicación. Relacionarse es conectar no en sentido material sino inmaterial.

Puede decirse pues que tanto una conexión como una relación puede ser material o física, v. gr. la situación de una
cosa, o inmaterial como la conexión con el derecho más justo y apropiado. Aquí hablo de material en sentido físico.

Pero material también significa importante. Implicancias materiales de una ley: Importante o relevante. Material
también significa sustancial en el sentido de derecho civil o comercial.

Con ello quiero destacar que conexión, contacto o punto de conexión no sólo tienen un significado físico como el
domicilio, la situación de un inmueble o la de una conducta. También tienen un sentido inmaterial. No físico. Algo
que va más allá de lo físico. Podríamos llamarlo un contacto metafísico o substancial. Pero en el doble sentido de ser
un contacto con la solución de derecho material civil o comercial o un contacto con una jurisdicción o sistema
judicial.
Para abreviar, llamaremos a nuestros casos transordenamientos, casos trans o analógicamente, casos cross, en el
sentido de que cruzan los ordenamientos. Parece mejor usar algunas de estas abreviaturas ya que el giro "caso
iusprivatista multinacional o transnacional" es muy farragoso. Un sistema judicial es la institucionalidad del derecho
o, en otras palabras, el derecho institucionalizado. De modo que a la pregunta acerca del derecho de un país es
inexorable la referencia al sistema judicial y, en definitiva, al derecho judicial.

Así, por ejemplo, y en lo que aquí interesa, las disposiciones de derecho internacional privado del nuevo Código
tienen una larga historia doctrinal y jurisprudencial, salvo en sus novedades, como por ejemplo, la cláusula de
excepción general (art. 2597) que deberemos verla funcionar, especialmente en su aplicación jurisprudencial.

El contexto jurisdiccional:

Aquí se advierte que la multinacionalidad del caso debe ser examinada, incluso, desde la óptica de las probables
jurisdicciones nacionales que pudieran decidirla, pues según uno u otro contexto jurisdiccional, el mismo caso puede
ser internacional o no, por influencia de las conexiones relevantes para el sistema de [Link]. de aquel contexto
jurisdiccional. Y ello conduce a incluir la siguiente cuestión que no puede ser escindida de la anterior: un tribunal
nacional, para considerarse o no competente, examinará previamente la multinacionalidad del caso a esos efectos. Y
podrá ocurrir que una conexión poco significativa sea suficiente para que el tribunal se considere con jurisdicción. En
cambio, una conexión muy significativa puede ser insuficiente para abrir una jurisdicción nacional. Desde la
caracterización misma de los casos multinacionales se ve cuán íntima relación existe entre las conexiones
jurisdiccionales y las determinantes del derecho aplicable. El nuevo Código de 2015 autoriza a convenir la sede del
arbitraje en el extranjero o en el país, sin distinguir (art. 1658, inc. a). Ello puede calificar una controversia
jurisdiccionalmente internacional.

La multinacionalidad objetiva:

Desde otro punto de vista, la alegación de una de las partes afirmando la existencia de una relación internacional
sobre la base de conexiones objetivas con el extranjero, basta para examinar esta alegación del caso multinacional.
Así ocurrió en el caso "Cistern S.R.L. c. José Piccardo S.A.I.C.", en el cual la actora demandaba una diferencia de
precio por incumplimiento de un contrato de compraventa de carnes. La demandada alegó no ser ella la compradora,
sino la intermediaria, y que la única compradora fue la sociedad holandesa N.V. Nieuwe Vleesconbinatie, con sede en
Rotterdam, según la comisión reconocida documentadamente por la sociedad holandesa a la actora y por la cláusula
de embarque, en donde aparecía el comprador legitimado para indicar el vapor que transportaría la carne. Había que
examinar, pues, si la sociedad de Rotterdam apoderó a Cistern S.R.L. para emitir declaraciones de voluntad en su
nombre. Ello, en buena metodología, requería examinar qué derecho era aplicable a la representación alegada, a fin
de establecer, sobre la base de ese derecho, la existencia o no de la procura.

La controversia sobre la representación aducida era incuestionablemente multinacional, considerando que mediaban
elementos objetivos susceptibles de plantear la cuestión de resolver si hubo o no representación internacional. No se
trataba de una arbitraria o antojadiza afirmación, sino de una defensa sustentada en los elementos objetivos del
caso, antes referidos. Aquellos elementos acreditados en la causa, y no la mera afirmación de parte, configuraron una
situación, controversia o caso multinacional. Y ello así aunque luego resultara, conforme al derecho competente, que
la representación no existía.

Multinacionalidad objetiva y jurisdicción

El carácter internacional de la controversia adquiere relevancia decisiva respecto de la facultad de las partes para
prorrogar la jurisdicción en jueces o árbitros extranjeros según el art. 2605 del Cód. Civ. y Com. Tan sólo en casos de
índole internacional aquella norma concede dicha facultad de prórroga. Consiguientemente, es decisivo determinar
si el caso reviste ese carácter a tal efecto.

Si se puede considerar que un negocio posee elementos objetivos relevantes para suscitar un eventual conflicto de
jurisdicción internacional, cabe afirmar la internacionalidad del caso ya desde esa primera perspectiva jurisdiccional.
Ordinariamente, esos elementos o conexiones de suficiente intensidad para internacionalizar el caso suelen también
presentar relevancia para caracterizar, por ejemplo, la multinacionalidad de un contrato cuando su sinalagma
funcional —esto es, el desarrollo de su función económica mediante el cumplimiento de sus prestaciones— pone en
contacto dos o más mercados nacionales. O, incluso, cuando su sinalagma genético —esto es, el equilibrio de las
promesas contractuales— se relaciona, mediante las negociaciones, la oferta y la aceptación, con diversos sistemas
jurídicos nacionales. No basta la mera afirmación dogmática de las partes, declarando que el caso es internacional, si
no median aquellas circunstancias objetivas, jurisdiccionales o sustanciales, que lo vinculen a diversos contextos
jurídicos nacionales independientemente de la sola voluntad de las partes, quienes pueden elegir el juez y el derecho
aplicable a un caso internacional, pero no pueden determinar subjetivamente la multinacionalidad del caso.

En el caso "Cistern S.R.L. c. José Piccardo S.A.I.C.", la multinacionalidad de la controversia era objetiva, pues resultaba
incontrovertible que una sociedad con sede en Holanda había reconocido documentadamente una comisión a la
actora, con sede en la Argentina.

Multinacionalidad objetiva y derecho aplicable:

La intensidad o relevancia objetiva de las conexiones multinacionales del caso pueden depender de diversas
apreciaciones valorativas de las normas convencionales, legales o jurisprudenciales.

Multinacionalidad objetiva y reconocimiento y ejecución de sentencias extranjeras:

La internacionalidad objetiva influye también sobre el reconocimiento y ejecución de una sentencia extranjera. Para
apreciar la jurisdicción del juez extranjero a los fines de reconocer o ejecutar su sentencia será decisivo establecer si
existía una conexión suficiente del caso con la jurisdicción del juez extranjero.

Si en un contrato sin internacionalidad objetiva se prorroga la jurisdicción, será difícil el reconocimiento de dicha
jurisdicción prorrogada a la luz del art. 2605 Cód. Civ. y Com que requiere internacionalidad objetiva del asunto para
que proceda la prórroga. Hoy se advierte una tendencia más flexible sobre la internacionalidad que podría llevar a
una revisión del citado art. 1º (ver art. 1658, inc. a del nuevo Código).

Sistema jurídico:

Debe considerarse conceptualmente al derecho internacional privado como la rama del derecho que tiene por objeto
ordenar normativamente la solución justa del caso iusprivatista multinacional, a través de una jurisdicción nacional,
de una pluralidad de jurisdicciones nacionales o de una jurisdicción internacional o supranacional, sin perjuicio de los
modos alternativos de solución de conflictos.

Debe admitirse que a ese fin constituye en un sistema de solución de conflictos entre ordenamientos y que integran
su contenido, sistemáticamente, todas aquellas normas que conducen a la solución de los casos iusprivatistas
multinacionales: las de conflicto, las materiales y las de policía de los ordenamientos involucrados, así como el
estudio de los métodos propios de cada una de ellas y de aquellos otros que resultan complementarios para arribar a
la solución del caso: analítico, comparativo, etcétera

Ahora bien: el funcionamiento y la aplicación de las diversas clases de normas, con el fin de realizar las soluciones de
los casos, vincula la realización de dichas soluciones a las circunstancias condicionantes de la jurisdicción
internacional, de los eventuales conflictos de jurisdicción, del procedimiento a seguir en los casos multinacionales
ante un tribunal generalmente nacional, del auxilio judicial internacional y del reconocimiento y ejecución de
sentencias judiciales y arbitrales, o de actos administrativos que directa o indirectamente incidan en la solución del
caso. Aquí también parece adecuado a la naturaleza de los problemas adoptar una visión integral del objeto del
[Link]. Esta idea también es sostenida hoy por un clásico como el profesor Pierre Lalive: "No se advierte en absoluto
el interés o la ventaja que hay en aislar de tal modo el derecho judicial internacional, o el procedimiento civil
internacional, de los conflictos de leyes privadas y de problemas anexos. Se trata de materias estrechamente ligadas
y cuyas relaciones parecen interesar más y más a la doctrina contemporánea".

De ahí que los casos no siempre, y más bien con poca frecuencia, puedan ser resueltos íntegramente, es decir,
efectivamente, en el ámbito de una sola jurisdicción estatal. Muy a menudo se requerirá una coordinación en el
ámbito de diversas jurisdicciones estatales. Excepcionalmente la jurisdicción de un tribunal internacional podrá
dirimir un caso jusprivatista multinacional. Así ocurrió, sin embargo, en el célebre caso "Boll", fallado por la Corte
Internacional de Justicia en 1958, al rechazar el reclamo de Holanda dirigido a que Suecia dejase sin efecto el
régimen de "educación protectriz", al cual estaba sujeta, en este último país, una menor residente en él, hija de
padre holandés y madre sueca, difunta. Holanda reclamaba la aplicación de la Convención de La Haya del 12 de junio
de 1902 sobre tutela de menores, entonces vinculante para ambos países, según la cual la tutela de menores está
sujeta al Derecho del país al que pertenecen y las autoridades de ese Estado tienen competencia para proceder a su
organización definitiva. En cambio, el régimen sueco de vigilancia protectriz atribuía la protección efectiva a los
abuelos maternos suecos. La Corte sostuvo que la Convención de La Haya enfoca la protección y educación de los
menores, y la ley sueca tiende a salvaguardar a la sociedad de los peligros de la mala educación de los menores, de la
delincuencia de los menores, etc. Por eso esta ley puede ser aplicada aun a menores extranjeros habitantes en
Suecia, con prescindencia de la aplicación de las normas de conflicto de la Convención de La Haya de 1902. La nueva
Convención de La Haya de 1961 no determina ya la ley aplicable, sino las autoridades competentes, "tanto judiciales
como administrativas", de la residencia habitual del menor (art. 1º) que pueden adoptar todas las medidas previstas
por la ley interna con efectos aun frente a terceros (art. 2º). En este caso es fácil advertir la incidencia no sólo de los
intereses privados, sino también de los intereses generales de un país, y aun de la sociedad internacional

Sería imprudente estudiar las soluciones materiales de los casos escindiendo dicho estudio de otros, a saber: quién
realiza, y cómo, dichas soluciones.

Un sistema jurídico no es meramente una suma o conjunto de normas. Un sistema jurídico requiere interrelaciones
estructurales, fines y funcionamiento. Se requiere que las normas sean reconocidas como jurídicamente válidas y
aplicables institucionalmente. Los jueces generalmente hacen esto. Hay jerarquía de jueces. La Corte es el intérprete
final de las normas. Hay institucionalización de la fuerza. El sistema implica coordinación de actividades hacia ciertos
fines. El sistema es finalista. Ello requiere proceso y funcionamiento. Por ello continuidad. El sistema de [Link]. tiene
por fin y función buscar la solución justa de los casos multinacionales. Esto parece muy difícilmente dudoso. Aunque
la palabra "justicia" traiga problemas. La justicia es parte del sistema jurídico. Los principios también, aunque no sean
normas. Y la justicia es condición sine qua non de la continuidad de un sistema jurídico.

Concepto del derecho internacional privado:

A) Los casos jusprivatistas multinacionales


1. Localización multinacional de los casos

El caso concreto se presenta como un conjunto de hechos productores de una situación que requiere o reclama
en justicia la realización de conductas encaminadas a solucionar tal situación. El caso vinculado al derecho
privado, jusprivatista, puede presentar hechos, situaciones, objetos, conductas relacionadas con varios Estados,
cuyos sistemas jurídicos resulten diversos. El caso jusprivatista aparece, entonces, ligado a varios sistemas
jurídicos nacionales, por lo que puede, en este sentido, llamárselo "multinacional", suscitando un problema de
derecho multinacional privado. La extranjería de uno o de varios elementos del caso lo relacionan con una
pluralidad de sistemas jurídicos estatales. La problemática planteada por estos casos es complejísima, y a esa
complejidad no se la puede soslayar, porque ello implicaría traicionar su realidad. Y cuando esta realidad es
traicionada por cualquier "teoría simplificadora", se toma venganza, pues entonces se cierran los caminos de las
justas soluciones. El legislador, el juez, el asesor quedan presos por inadvertencia de los sutiles matices de la
problemática; y como a ellos también, en su obrar, lo primero que se les pide es que sepan, se les puede
igualmente reprochar la insuficiencia de estudio y la prescindencia de consejo. Aunque eso sea obvio en
cualquier problema jurídico, no parece del todo innecesario destacarlo en esta materia.

Casos multinacionales totales y casos multinacionales parciales:

Ahora bien: en los casos jusprivatistas multinacionales se puede distinguir dos dimensiones de su
multinacionalidad. Una dimensión atiende a la multinacionalidad de la situación problemática del caso, vinculada
a varios sistemas jurídicos; otra alude a la multinacionalidad de las conductasexigidas para su solución, que
también puede prevérselas vinculadas a varios sistemas. Por tanto, un caso puede ser multinacional en ambas
dimensiones o sólo en la primera, pues si no se da una situación problemática multinacional, no será menester
una solución de igual índole.

Consiguientemente, a fin de ubicar un caso por su relación con un sistema jurídico nacional, parece prudente no
sólo la localización de los hechos problemáticos del caso, sino también la ubicación de las conductas exigidas
para su solución. La localización de las conductas que solucionan los casos podría obrar la localización del caso
entero.

En otras palabras: hay dos preguntas que formular a fin de una realista localización de los casos. Una es: ¿dónde
han ocurrido los hechos problemáticos? Otra es: ¿dónde tendrán que acontecer las conductas de solución?

Ambas nos hacen advertir, prudentemente, que no se puede examinar el caso tan sólo en su dimensión temporal
pasada, sino también en su proyecto de solución futura. Tal análisis puede conducir a diversas perspectivas de
localización espaciales. El caso real presenta siempre un despliegue temporal, en el cual tanto aparecen los
hechos pétreos del pasado que originan el problema, cuanto las plásticas posibilidades de conductas que
debemos seguir para solucionarlo. Hay que seguir el desarrollo espacial del caso en su historia total.

Lo expuesto, me parece, viene exigido por la misma prudencia jurídica que impone fidelidad a lo real de los
hechos (memoria), flexibilidad para captar situaciones problemáticas nuevas (solertia), incluyendo su dimensión
ordinativa, que orienta la mirada hacia lo que aún no existe y estudia las conductas concretas por cuyo medio se
realizará el fin de la solución justa del caso.

Nuevamente se observa la primera distinción entre casos multinacionales que requieren una solución hacedera
mediante el cumplimiento de conductas en un territorio nacional, y casos que reclaman una solución por vía de
conductas a cumplir multinacionalmente. Por ello, se propicia la siguiente clasificación de los casos.

Hay casos multinacionales totales y casos multinacionales parciales. En los primeros, tanto la situación
problemática del caso cuanto su solución real se hallan vinculadas a varios sistemas jurídicos nacionales. En los
segundos, sólo la situación problemática es multinacional, vinculada a múltiples sistemas jurídicos nacionales,
pero su solución real, en cambio, es hacedera en el ámbito de un solo sistema jurídico nacional, y sólo a éste se
vincula.

Los ejemplos de la vida internacional de las personas son elocuentes. Supongamos que un extranjero,
domiciliado en el exterior, es dueño de un cuantioso patrimonio multinacionalmente radicado, y hacia el fin de su
vida decide domiciliarse en el país y radicar todos sus bienes aquí. Si fallece dejando sus herederos domiciliados
en el extranjero, la sucesión mortis causae será parcialmente multinacional, pues la transmisión de la herencia
podrá cumplirse íntegramente en el territorio nacional, donde se sitúa todo el patrimonio relicto. ¡Qué distinta es
la situación de una herencia totalmente multinacional cuyos herederos y bienes se domicilian y sitúan en los
lugares más variados del mundo! La solución de este caso reclama conductas a cumplir en cada sistema jurídico
nacional de radicación de bienes.

¿Podrá tal distingo dejar de traer consecuencias prácticas concernientes a las vías de solución que se pueda
seguir para hacer justicia en los diferentes tipos de casos multinacionales?

Los casos multinacionales totales no se identifican con los casos absolutamente internacionales que concibió
Jitta, pues en éstos lo multinacional puede también estar circunscripto a la situación problemática del caso sin
que su solución deba ser multinacional. Un caso absolutamente internacional (Jitta) puede ser parcialmente
multinacional en el sentido antes expuesto. La sucesión de herederos domiciliados en el extranjero respecto de
un patrimonio íntegramente radicado en el país presenta un caso cuya situación problemática es multinacional,
aunque su solución es operable nacionalmente (caso parcialmente multinacional). Sin embargo, el caso, desde su
origen (muerte del causante), se vincula con una pluralidad de sistemas jurídicos nacionales (caso absolutamente
internacional).

El caso parcialmente multinacional puede tener solución nacional total; el caso totalmente multinacional puede
tener solución nacional parcial. En el primero, la solución del sistema jurídico nacional es autosuficiente; en el
segundo, la solución nacional es insuficiente. Una solución nacional es autosuficiente cuando puede hacérsela
efectiva plenamente; es insuficiente cuando sólo puede hacérsela efectiva parcialmente. Las soluciones
nacionales que no se puede hacer efectivas siquiera parcialmente no son soluciones, sino, a lo sumo,
declaraciones abstractas que proyectan soluciones.

La clasificación propuesta tiene también otra implicancia, relacionada con los casos multinacionales totales.
Existen casos de esta naturaleza que no requieren una solución multinacional mediante la ejecución de
conductas impuestas por una sentencia de condena. Sin embargo, se requiere que una solución sea reconocida al
menos en diversos sistemas jurídicos. No se trata ya de prevenir el fraccionamiento de una herencia
multinacionalmente localizada, ni de posibilitar el cumplimiento de un pago que requiera ser enjugado con la
realización de bienes situados en distintos territorios jurídicos, sino, simplemente, de obtener que determinada
situación jurídica sea reconocida de modo uniforme en varios sistemas. Así, puede resultar necesario que la
validez de un matrimonio, de una adopción, de una fusión societaria, sea reconocida multinacionalmente, a fin
de prevenir matrimonios, adopciones o fusiones internacionalmente claudicantes, esto es, válidos en un país e
inválidos en otro. Aun señalando la diferencia de matiz, se mantiene el criterio divisorio en su plenitud, pues ese
reconocimiento también supone una conducta de respeto y sumisión a la situación jurídica declarada o
constituida, de modo que se pueda silenciar a quien se jacte en su contra o la impugne.

Los intereses multinacionales controvertidos:

Los casos son conflictos entre partes con intereses contrapuestos en torno de una potencia, objeto de la
controversia, en cuanto ella atribuye un bien de la vida pretendido por un interesado. Tal potencia controvertida
debe ser entendida sociológicamente como un aumento del poder vital en cualesquiera de sus dimensiones
espirituales o materiales. De aquí que el concepto de bien de la vida como potencia no lleva consigo ninguna
apreciación valorativa del enaltecimiento vital que se alcanza por medio de aquel "bien". Si las controversias
multinacionales cuestionan una potencia en cuanto es pretendida por un interés, es necesario determinar el
concepto de interés a que hacemos referencia y analizar los conflictos que originan los encontrados intereses
multinacionales en los casos.

Cabe precisar el concepto de interés, desde la perspectiva jurídica, como la representación de las potencias
concretas que las partes pretenden alcanzar como resultado de las controversias, sean éstas actuales o se prevea
la posibilidad de que se actualicen en el futuro. Nuestro concepto de interés arranca de Heck, quien lo concebía
como "apetito o tendencia apetitiva" encaminado a la satisfacción de una necesidad vital (cfr. Heck,
"Gesetzeauslegung und Interessenjurisprudenz", en Archiv für die zivilistische Praxis, 112, pág. 11). Sin embargo,
halla su precisión exacta en el concepto de potencia que ha definido Goldschmidt: "todo cuanto asegura,
enaltece y prolonga la vida" (cfr. Introducción filosófica al derecho. Teoría trialista del mundo jurídico y sus
horizontes, 6ª ed., 1981, pág. 54). Nuestra tesis con relación a estos dos autores y conceptos respectivos de
interés y potencia afirma que el concepto jurídico de interés, según Heck, debe ser reducido a la categoría
jurídica sociológica de potencia, según Goldschmidt. Tal reducción conduce a la consecuencia metodológica de
no asignar al interés un valor de criterio decisorio de las controversias. El interés no valora: es valorado; el interés
no proporciona el criterio de solución del caso: es valorado por la justicia que ordenará los intereses en conflicto.
Hay que reducir el concepto de interés ordenador de soluciones (Heck) al concepto de interés reducido a su
dimensión sociológica dentro del mundo jurídico como apetito de una potencia. En este orden de conceptos, el
interés no es ordenador de soluciones; el interés es ordenado por la solución justa del caso. Para Heck, el interés
manda; para nosotros, es mandado.

Ahora bien: el interés no es la potencia, sino la representación de la potencia por la parte que la pretende en una
controversia. Tal concepto de interés sólo puede funcionar como categoría jurídica sociológica, indispensable
para el análisis realista de las controversias, pero esencialmente inepto para indicar los criterios de valoración del
orden que deben guardar precisamente los mismos intereses en conflicto y, por consiguiente, de la solución justa
de la controversia.

En los casos multinacionales jusprivatistas, las potencias se hallan visualizadas como intereses privados, esto es,
pretendidas como "suyas" por personas privadas. Por ello habrá intereses "multinacionales" controvertidos si las
partes tienen intereses nacionales distintos. Empero, aquí los conceptos pierden nitidez y manejamos palabras
erizadas de multívocas imprecisiones. Si hemos definido el interés, ahora se trata de acotar la idea de "interés
nacional". Nuevamente hay que partir de las personas privadas. Cabe entender que existe interés nacional si la
persona que persigue una potencia ostenta determinada nacionalidad, o se domicilia en determinado país o ha
radicado capitales en un país, o la potencia perseguida se vincula a la economía de ese país. Advirtamos desde ya
la importante diferencia de matices. Si un exportador domiciliado en Buenos Aires vende mercaderías a un
importador de Méjico y se controvierte el pago de las mercaderías vendidas, la potencia dineraria que persigue el
exportador de Buenos Aires, ¿puede ser calificada de "interés argentino"? Supongamos que nuestro exportador
es nacional argentino y dueño exclusivo de su empresa exportadora. Aun así, ¿está en juego un interés nacional
argentino en la controversia? Parece indudable que está en cuestión el interés de unnacional, argentino, aunque
no es claro si también lo está un interés nacional argentino.

Los Estados nacionales, con el fin de regular la organización del comercio exterior e interior, inciden en los
intereses privados de los comerciantes, limitándolos, condicionándolos o prohibiéndolos en aras de intereses
generales que los Estados defienden, al menos en el ámbito de sus jurisdicciones nacionales. De tal modo,
nuestro exportador podrá verse impedido de enviar cierto tipo de mercaderías que el interés general imponga
destinar exclusivamente al comercio interior. Paralelamente, el importador emplazado en Méjico podría sufrir,
por la preeminencia de intereses generales mejicanos, una interdicción de importar o, en otros casos, una
prohibición de transferir las divisas necesarias para pagar el precio de las mercaderías al exportador de Buenos
Aires. Éstas y otras muchas repercusiones de los intereses públicos de los países sobre los intereses privados de
los comerciantes dan lugar a una acumulación de intereses (públicos y privados) de diversa nacionalidad, que
designamos aquí como "multinacionales".

La descripción sociológica de los intereses multinacionales que se controvierte en el [Link]. quedaría desdibujada
si no se advirtiera los modos típicos y atípicos de agruparse y fortalecerse que dichos intereses suelen presentar
en un panorama realista de los supuestos sociológicos del [Link]., esto es, de los intereses que mueven la
casuística del "mundo multinacional de los negocios". Los comerciantes particulares se asocian a fin de organizar
y robustecer sus intereses profesionales comunes, en uniones de muy diversa índole. Entran en el escenario
sociológico, entonces, intereses privados multinacionalmente asociados, cuyas fuerzas también inciden de modo
significativo sobre los negocios individuales del comercio internacional (cfr. Philippe Kahn, La vente commerciale
internationale, Paris, 1961, especialmente págs. 17 y sigs.).

Los grupos económicos se organizan por medio de participaciones societarias y de negocios multinacionales
entre sociedades tendientes a la celebración de contratos de dominación, de transferencia de beneficios, de
comunidad de beneficios, de arriendo, de explotación, de cesión de explotación, de asociación momentánea, de
joint venture, de agrupación de interés económico. La dimensión socioeconómica del [Link]. debe contar con
estas realidades de nuestro tiempo. Los Estados nacionales se unen también a fin de organizar sus fuerzas de
control del comercio internacional, guiados por necesidades de defensa de sus intereses generales. Otras veces,
adoptan conductas antagónicas frente a otros Estados.

Los Estados nacionales se han lanzado también a la práctica de las actividades comerciales e industriales, y
aparecen contratando con personas privadas extranjeras, dando origen a controversias actuales o eventuales
entre intereses generales de los Estados nacionales e intereses privados de empresas extranjeras co-
contratantes. Los organismos internacionales celebran contratos con personas privadas que suscitan casos en los
cuales pueden entrar en colisión intereses privados con intereses de aquellos "representantes de la humanidad".

Es verdad que resulta ambiguo llamar "intereses multinacionales", a los que se debate en la dimensión
sociológica del [Link]. actual. Pero no es menos imprecisa la terminología de "intereses internacionales",
"transnacionales" o "supranacionales". En este aspecto del [Link]., la palabra "multinacional" parece más
adecuada para señalar la múltiple nacionalidad de los intereses en conflicto. En todo caso, no es tan imprecisa la
descripción que antecede de lo que se ha titulado "intereses multinacionales". A esa realidad aluden estas
palabras.

La dinámica concreta de los intereses que se vinculan a un "caso real", no puede escindirse aislando los intereses
privados de los públicos. Se trata de una síntesis concreta y total en la cual, sólo de modo analítico, y no siempre
con resultados claros, se puede distinguir en aquella unidad real los aspectos "jusprivatistas" de los
"juspublicistas". En este orden de ideas, cabe la referencia a Aristóteles: "El todo es una misma cosa con lo que se
compone de algo, pero no a la manera de un montón, sino a la de una sílaba, que tiene como un todo su propio
ser pues la sílaba no es las letras..." (cfr. Metafísica, libro VII, cap. 17). Así es el caso "jusprivatista" multinacional
en su realidad, y no como recorte ideal de la realidad impuesto por cualesquiera categorías normativas. Es
forzoso, pues, contemplar incluso las incidencias juspublicistas en los intereses privados de los casos
jusprivatistas multinacionales, si es que se quiere ver su totalidad real. ¡Déjese hablar dócilmente el jurista por la
vida del caso! Y no quiera encerrarlo súbitamente en categorías normológicas, antes de que los hechos puedan
comunicarle las misteriosas fuerzas de su realidad incanjeable.

Las novísimas realidades del mundo jurídico jusprivatista multinacional obligan también al jurista a enfrentarse
con lo súbito de casos sin precedentes. Sepa, entonces, saltar sobre lo inesperado con objetiva perspicacia y
flexible mirada, a fin de hallar soluciones justas y crear las estructuras normativas adecuadas.

Fuentes:

1. Normas de conflicto
a) Normas de fuente nacional

Las normas de conflicto argentinas oriundas del derecho interno se hallaban en diversos preceptos del Código
Civil (arts. 6º a 12, 14, 81 a 85, 401, 410, 475, 487, 948, 950, 1180 a 1182, 1205 a 1214, 1220, 3129, 3283, 3286,
3611, 3612, 3634, 3635, 3638, 3825); de la Ley de Propiedad Intelectual 11.723 (arts. 14 y 15); de la ley 24.452
sobre cheque; del Código Aeronáutico, ley 17.285 (arts. 199 a 201); de los arts. 339 y 340 del Código Civil, sobre
adopción; de la ley 19.550, sobre sociedades comerciales (art. 118, primera parte); de la ley 20.091, sobre
entidades de seguros y su control (art. 5º, primera parte); de la ley sobre navegación 20.094 (arts. 597 a 611).
Ahora arts. 2616 y las siguientes normas de conflicto del nuevo Código. He aquí la regulación normativa
argentina del método de elección nacional.

b) Normas de fuente internacional

patentes de invención, marcas de comercio y de fábrica, y ejercicio de profesiones liberales. Entre la Argentina, el
Paraguay y el Uruguay rigen los tratados de Montevideo de 1940 sobre derecho civil, comercial, terrestre, de
navegación comercial, procesal y ejercicio de profesiones liberales, junto con el protocolo adicional. Entre estos
tres países (Argentina, Paraguay y Uruguay) rigen aún los tratados de Montevideo de 1859 sobre derecho penal,
patentes de fábrica, propiedad literaria y artística, marcas de comercio y de fábrica y el protocolo adicional. Estos
tratados contienen, en general, normas de conflicto uniformes basadas en el método de elección internacional
expuestas supra, § I, C), 1., a) (pág. 54). Sólo los aplican las autoridades de los países en que están vigentes y,
además, únicamente a los casos multinacionales conectados a los territorios de esos países. Ello explica que las
normas de conflicto de los tratados no tornen prescindibles las normas de conflicto de fuente nacional que rigen
los casos no vinculados a los territorios de los Estados ratificantes de los tratados, cuya significación cuantitativa
es sin dudas mayor. Si bien los tratados de Montevideo están basados, primordialmente, en el método de
elección, las calificaciones autónomas de conceptos jurídicos se apoyan en sendos métodos analítico y
comparativo; la valoración de una solución de derecho extranjero por el orden público del juez (protocolos
adicionales, art. 4º) da lugar al método de comparación material. En su lugar, examinaremos normas de los
tratados de Montevideo basadas en el método de creación material.

1) Normas convencionales

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