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Modulo de Politicas Sociales

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Temas abordados

  • Derechos de ciudadanía,
  • Pobreza,
  • Estado neoliberal,
  • Integralidad,
  • Historia social,
  • Crisis económica,
  • Políticas públicas,
  • Crisis de deuda,
  • Crisis de la identidad,
  • Economía de mercado
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  • Estado neoliberal,
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  • Historia social,
  • Crisis económica,
  • Políticas públicas,
  • Crisis de deuda,
  • Crisis de la identidad,
  • Economía de mercado

Módulo de políticas sociales

El estado y las políticas sociales


Introducción

A través del XX podemos encontrar variadas definiciones y conceptualización de que se entiende por
estado, ya que los procesos políticos-sociales han dado a luz a diferentes formas de manifestación del
mismo.

El estado puede ser entendido como:

 Un proceso socio-político de organización  Un determinado territorio donde se


de las sociedades históricamente. vinculan culturas y tradiciones.
 Un conductor social.  La activación y regulación de recursos y
 Un conjunto de instituciones. políticas públicas.
 Un conjunto de normas y leyes.

El estado puede ser entendido en relación a:

 La sociedad civil.  Los ciudadanos.


 Los grupos políticos sociales y  Los individuos.
económicos.  Las clases sociales.

Teniendo en cuenta los puntos anteriores nos adentraremos en las diversas transformaciones y
manifestaciones que se sucedieron en el Estado Argentino en los siguientes periodos:

 1880 a 1930: estado liberal


 1930 a 1945: comienzos del estado intervencionista
 1945 a 1975: surgimientos de estado social o de bienestar
 1976 a 2001: ruptura del estado de bienestar y apertura del estado neoliberal
 2002: crisis del estado neoliberal y apertura hacia un estado articulador e integrador

En 1880 el estado se unifica y constituye en todo el territorio nacional. Podríamos denominarla como el
momento en que el Estado no articula ni interviene, no porque no tenga incidencia en la realidad, porque
el acceso a la política por parte del conjunto de la sociedad estaba reducido a una parte de los grupos
sociales que la conformaban y en consecuencia solo una parte de la sociedad gozaba de derechos
políticos.

Entre 1880 y 1930 se lleva adelante una ampliación en el reconocimiento de nuevos derechos que
significa un avance desde los derechos civiles hacia los derechos políticos.

Este proceso esta signado por una complejización de las estructuras e instituciones del estado ya que
ahora otros sectores de la sociedad civil anteriormente excluidos pasan a ser reconocidos legalmente. Este
proceso la sociedad civil se modifica al generarse relaciones dependientes y de mutua interacción. En el
campo de la sociedad civil participan los grupos, asociaciones, clases sociales, individuos, sindicatos y
partidos políticos que van asumiendo importancia en la vida social y política.

En Estado puede ser comprendió como un proceso. Es a la luz de esta caracterización que pueden
comprenderse las sucesivas ampliaciones de derechos en una determinada sociedad histórica. En este
sentido, el Estado intervencionista de la década de 1930 desarrollo principalmente las bases económicas
industriales dejando asentado el terreno para el posterior reconocimiento e intensificación de los derechos
sociales. Pero dado el carácter represivo y fraudulento de esa década, sus límites eran concretos y la
voluntad política de impulsar una democratización de las distintas esferas de la vida social presentaba
muchas limitaciones.

Desde una perspectiva histórico cronológica en desarrollo y extensión de los derechos civiles, políticos,
sociales, económicos y culturales de colectivos y de la humanidad son resultantes de la mayor
participación de grandes sectores de la sociedad que no tenían incidencia en la definición de los asuntos
estatales y políticos-públicos.
Teniendo en cuenta las caracterizaciones señaladas acerca de la comprensión de las distintas dimensiones
del Estado, es necesario señalar que en estos procesos que estamos describiendo intervienen varios de los
puntos sobre los que hacemos referencia, a la par que convendría vislumbrar que en las creciente
complejización social los procesos se entrecruzan cada vez más con distintos aspectos, actores, funciones
y estructuras sociales. Puede entenderse la mayor participación en la riqueza de ciertos sectores de la
sociedad que antes estaban excluidos, en los bienes sociales, así como también aquellas cuestiones
referidas a garantizar niveles cada vez mejores de vida en las distintas esferas en que participan las
personas. Esto no implica que todos los derechos reconocidos puedan ser ejercidos por los distintos
sectores sociales en distintos tiempos y contextos. La ampliación no es lineal ni progresiva, implica un
juego de tensiones y conflictos a partir de los cuales se redefinen esos derechos y la sociedad.

Los derechos de ciudadanía son, deberes que el Estado asume frente a sus miembros.

Al momento, tenemos un conjunto de definiciones y caracterizaciones que nos ayudaran a adentrarnos de


un modo más profundo en las sucesivas transformaciones que fue sufriendo la sociedad a través de sus
múltiples interrelaciones y conflictos.

Estado democrático, integralidad de los derechos y políticas sociales

En la perspectiva de las actuales políticas sociales se hace necesario relacionar la manera en que los
derechos humanos abarcan los ámbitos de la vida, la convivencia social y las posibilidades de desarrollo.
Nos referimos no solo a la responsabilidad del Estado sino a la del conjunto y a cada una de las partes de
la sociedad. Las condiciones, entidades y prácticas que por acción u omisión pueden permitir, vulnerar o
inhibir el acceso y ejercicio de derechos, son múltiples e interdependientes.

Los derechos humanos abarcan todas las esferas o ámbitos en que se desarrolla nuestra existencia y
convivencia social. La expresión esferas de los derechos es utilizada como forma de aludir a la complejidad
y extensión del concepto de derechos humanos en diversos documentos técnicos de las Naciones Unidas.
A nuestro juicio con la expresión esferas se quiere aludir además al carácter interdisciplinario con que
necesariamente deben abordarse las cuestiones de derechos humanos.

Toda actitud que intente simplificar las esferas de los derechos humanos desde una perspectiva disciplinar
o tienda a expresarlos con abstracción de una necesaria visión interdisciplinaria e intersectorial, implica u
reduccionismo que no se compadece con la complejidad del fenómeno de los derechos humanos. Esta
complejidad se relaciona en la vida cotidiana cuando se ponen en juego intereses y necesidades de
particulares que afectan intereses y necesidades colectivas.

La concepción del Estado mínimo o Estado presente y articulador se pone de manifiesto en distintas
estructuras institucionales a partir de la definición de políticas públicas que articularan, en menor o mayor
medida dispositivos concretos para garantizar los medios para el acceso y ejercicio de derechos, como
también el reconocimiento del status jurídico con el establecimiento del mecanismo para que los derechos
vulnerados sean exigibles y protegidos frente a situaciones de desigualdad.

Estado, derechos y sociedad civil son realidades que no deben pensarse aisladas unas de otras, sino que
en permanente retroalimentación. Es necesario vincularlas con las partes activadas que les dan sentido
concentro y por las cuales se manifiestan las políticas públicas, las instituciones, la ciudadanía y los grupos
sociales.

Modelo neoliberal: un recorrido histórico

El liberalismo como vasto movimiento intelectual que ha desencadenado en la interpretación individualista


de la naturaleza humana, y de la sociedad, busca en la misma sus principios supremos en orden a la
configuración de la vida social. La concepción de la realidad individual como el único substrato ontológico
papable, de la razón descartiana como legislación del hombre y de la sociedad, donde la autoridad sea
política o religiosa, fueron rechazados como cimentadores del orden de la vida en comunidad. Es una
cultura que ha causado graves daños al subordinarla al predominio de las personas y los naturales
desequilibrios que existen en la sociedad.

De allí que se rechazan la idea de Estado presente en la sociedad. Esto sucedía en pleno siglo XIX cuando
el laissez-faire parecía garantizar el bien común y el Estado liberal dominaba la escena. La formación de
clases en estas sociedades liberales y mercatorias individualistas fue generando un capitalismo que fue el
motor del progreso económico y social, pero provoco fuera de la tan mentada armonía de intereses
contrapuestos, un empobrecimiento de grandes masas dentro de los estratos sociales y en especial en la
clase trabajadora.

Ante ese desenfreno del capitalismo, se alzó el socialismo enarbolando la idea de igualdad, hasta en la
posesión de los bienes.

El socialismo científico ejercitado en algunos países tuvo una quiebra intelectual evidente a partir de la
década del 50’ del siglo pasado, esto ocurrió por la desnaturalización de una economía planificada hasta
en sus menores detalles que elimina al emprendedor.

La eliminación de los males del orden social, las profundas inequidades y desigualdades, se fueron
superando también gracias a la reforma social cristiana que ya se prefigurara en el siglo XIX. No obstante,
la iglesia tardo muchos años en reconocer al Estado, un rol esencial como regulador de los conflictos
derivados de las tensiones entre capital y trabajo. Los principios morales de justicia han dado suficiente
fundamento a las teorías morales del Estado en un rol o función de resguardar el equilibrio social en
libertad e igualdad. Desde estos conceptos nos ubicamos ya en el siglo XX en las postrimerías de la
década del 60’.

A fines de la década del 60’, en el mundo, los altos salarios no compensaban ya el trabajo intenso y
monótono. Los obreros cuestionan los poderes de los patrones y pronto la pérdida de autoridad dentro de
las fabricas pone en evidencia que el tratado de paz fordista, que había posibilidad un gran crecimiento
económico durante los 50 y 60’, había entrado en crisis.

La crisis capitalista nunca es otra cosa que la ruptura de un patrón de dominación de clase relativamente
estable. Aparece como una crisis económica que se expresa en la caída en la tasa de ganancia, pero su
núcleo es el fracaso de un patrón de dominación establecido. Desde el punto de vista del capital la crisis
solo puede ser resuelta mediante el establecimiento de nuevos patrones de dominación.

Durante la década del 70’ en el mundo la expansión de la economía entro en crisis por un proceso
inflacionario creciente, un ingente déficit público norteamericano que exportaba, vía aumento de masa
monetaria mundial, su carga inflacionaria en el resto de la comunidad internacional. El crecimiento del PBI
mundial fue menor en comparación con las décadas precedentes y el fordismo ya presentaba signos de
agotamiento como modo de trabajo. Por otro lado, surgió un nuevo centro de podes económico en el
mundo: los países del sudeste asiático se convirtieron en la región económica más dinámica de la
economía.

Esta nueva crisis también afecto al consumo: erosiono los altos salarios, el pleno empleo, la expansión del
Estado de Bienestar, junto con la idea de que el capitalismo pudiera asegurar un desarrollo justo para
todos.

Si bien es cierto que, aunque la edad de oro finalizase en 1973-1975 la economía mundial no quebró, el
hecho central en las décadas de crisis es que las operaciones del capitalismo estaban fuera de control.
Surgió una gran cantidad de nuevos problemas económicos cuya solución no se conocía.

Tanto los gobiernos como las empresas implementaron una nueva forma de capitalismo caracterizado por
la globalización de las actividades económicas centrales, la flexibilidad organizativa y una mayor podes de
las empresas con relación a los trabajadores.

El toyotismo reorganizo el proceso de trabajo, reemplazando la vieja idea de producción masiva por una
producción orientada a necesidades específicas, e introduciendo nuevas formas de gerencia y
management en las fábricas.

El sindicalismo tradicional fue devastado y en su lugar se consolido en sindicato de empresa mucho más
flexible que conflictivo. Las transformaciones hacia una mayor flexibilidad tanto en el trabajo como fuera
de él tendieron a ser irreversibles.

El sistema productivo pronto quedo transformado por la revolución tecnológica, la producción prescindía
de los seres humanos a una velocidad superior a aquella en que la economía de mercado creaba nuevos
puestos de trabajo. Ante las dificultades del Estado de Bienestar aparecieron teorías de derecha e
izquierda que pretendían terminar con la crisis que afectaba a la mayoría de las naciones.
El debate central giraba en torno a la continuidad del Estado de bienestar como modelo de sociedad para
los principales países de Occidente y el principal adversario fue el neoliberalismo. Las políticas neoliberales
propugnan una vuelta al mercado de muchos sectores que eran administrados por el Estado. Propugna el
achicamiento del Estado como una manera de estimular la economía y en la práctica realiza importantes
reducciones de impuestos y de programas sociales.

En tanto, el gran dilema de la izquierda era que el único modo de mejorar las condiciones materiales de los
trabajadores y los pobres bajo el capitalismo era mediante una inversión estatal masiva, pero el Estado no
parecía ser un mecanismo confiable de intervención.

Parte de un diagnostico análogo al de Hobsbawn en el sentido de considerar que la crisis económica no es


un quiebre al estilo de la deprecio de los 30’, sino una desaceleración. Es una crisis económica pero no
necesariamente conduce a una reducción drástica en los márgenes de acción político estatales.

Las terceras vías

Y es en estos albores cando apareces las denominadas políticas de terceras vías, que intentaban plantear
una renovación de la socialdemocracia en un mundo en que las viejas ideas de la izquierda habían
quedado obsoletas, mientras que las de la nueva derecha se veían inadecuadas.

Es una tercera vía en cuanto intenta trascender tanto la socialdemocracia a la antigua como al
neoliberalismo. Los llamados Estados de Bienestar han entrado en na espiral descendente y sus
postulados son enjuiciados bajo la lupa de la globalización, los costos financieros y económicos y la
reducción de los ingresos fiscales. La globalización no es solo interdependencia económica, sino la
transformación del tiempo y del espacio. Esto lleva a un mundo de comunicación electrónica instantánea,
fenómeno que reorganiza las instituciones locales y las pautas vitales de la vida cotidiana.

Ulrico Beck define al globalismo como una concepción según la cual el mercado mundial desaloja o
sustituye al quehacer político. El termino globalidad define la existencia de una sociedad mundial y la
ficción de los espacios cerrados. Tanto Giddens como Beck ven a la globalización como una compleja serie
de procesos, impulsados por una amalgama de factores políticos y económicos que está transformando la
vida diaria, especialmente en los países desarrollados, a la vez que crea nuevos sistemas y fuerzas
transnacionales.

La individualización

El nuevo individualismo está asociado a la aniquilación de la tradición y de la costumbre en nuestras vidas,


fenómeno relacionado con el impacto de la globalización. Se produce una transformación de las
significaciones colectivas y hay un quiebre que impacta en el proceso de individualización.

Durante este proceso se establecen cambios significativos como la emergencia de un nuevo tipo social, la
ruptura en las instituciones sociales y la separación creciente entre el objetivo y sujeto. En estas
sociedades se produce el deterioro y descomposición de los centros de sentido conectivo pertenecientes a
la cultura de la sociedad industrial.

El termino individualización no significa atomización, aislamiento o soledad, sino la desintegración y la


sustitución de las formas de vida socio-industriales en las que los individuos construyen sus propias
biografías.

El individuo se ve confrontado con sus nuevas decisiones individuales y auto significa su propia vida al
mismo tiempo que la familia deja de ser la unidad de reproducción social.

La individualización significa la desintegración de las certezas de la sociedad industrial y de la compulsión


de encontrar y buscar nuevas certezas para uno mismo y para quieren carecen de ellas. Pero también
significa nuevas interdependencias, incluso interdependencias globales. La individualización y la
globalización son dos caras del mismo proceso de modernización reflexiva.

La modernidad reflexiva se alcanza solo en la crisis de la familia nuclear y la auto-organización


concomitante de las narraciones vitales, con la pérdida de influencia de las estructuras de clase sobre los
agentes. En la conducta electoras, las pautas de consumo, la afiliación sindical, el desplazamiento de la
producción regulada por la flexibilidad laboral, la desconfianza ecológica y la práctica de la ciencia
institucionalizada.
La sociedad de riesgo es un producto del capitalismo. Los procesos de modernización generan sus propios
riesgos.

Las amenazas que producen este tipo de sociedad exceden la idea que tienen los hombres de seguridad.
Como las estructuras no pueden controlar el riesgo, predomina la noción de incertidumbre. El tránsito de la
época industrial a la del riesgo se realiza anónima e imperceptiblemente en el curso de la modernidad
autónoma conforme al modelo de efectos colaterales latentes. Las contestaciones de la sociedad de riesgo
se producen a causa del dominio de los supuestos de la sociedad industrial sobre el pensamiento y la
acción de las personas e instituciones. Estos procesos de modernización general peligros, que cuestionan,
denuncian y transforman los fundamentos de la sociedad industrial.

Economicismo deshumanizante

El fundamentalismo de mercado se asienta en el principio conductor que pretende que si buscamos el


interés por nosotros mismos también promoveremos el de otros, razón por la que el llamado libre mercado
globalizado no está solucionando la disparidad de la riqueza en nuestro mundo globalizado porque en
realidad está siendo su causa.

El neoliberalismo en América Latina

El modelo neoliberal no fue implantado solo en algunos países latinoamericanos, pero la selección se hizo
más nítidamente en aquellas subregiones donde aparecía más fluida su imposición, ya sea por situaciones
de desestabilización institucional, dictaduras militares o gobiernos democráticos cómplices. Su primera
consecuencia ha sido un sedimento de marginación que costara revertir.

Deuda externa e interna

El problema de los efectos de la deuda sobre la sociedad de los países deudores no es admitido
únicamente por los argentinos. Las privatizaciones de las empresas, los recortes de los gastos sociales, la
exagerada concentración de la riqueza, son algunas de las causas que han acrecentado la deuda social
hacia nuestros pueblos.

Agregando que los diferentes gobiernos han incorporado en sus presupuestos el pago de esta deuda
disminuyendo gravemente los recursos para el bienestar de la sociedad nacional, creando con ello
desempleo, bajos salarios y mala atención de la salud, alimentación, educación y vivienda, aumentando
con esto la miseria de los latinoamericanos y caribeños.

Por más de 3 décadas, América Latina fue insertándose en la miseria y la marginalidad social a la que
fueron condenados los sectores mayoritarios de su población, con una evidente incapacidad del
capitalismo periférico para generar un desarrollo sostenido y un mal manejo de las crisis, sobre todo de su
deuda externa. Recién en los umbrales del nuevo siglo, Brasil y la Argentina, dieron el paso fundante para
desembarazarse de la pesada carga ante los organismos multilaterales de financiamiento externo.

En toda América Latina las transnacionales del campo de la producción, las finanzas y los servicios,
desarrollaron una estrategia de desnacionalización de las economías nacionales, ubicando a cada país o
subregión en una nueva división internacional del trabajo que las favorecía para su expansión hegemónica.
Se produjo también durante estas décadas una crisis de las ideologías, en lo espiritual y lo ético, sobre
todo apuntando a desgastar la identidad de nuestros pueblos, seguido de la rapiña que se ejercía sobre los
recursos naturales.

El nuevo trazado económico modifico sustancialmente la estructura productiva de los países de la Región.

Distintos momentos y dimensiones en la transformación del Estado argentino

Debemos tener en cuenta que ningún modelo es puro en la realidad, sino que convive con formas
subordinadas a el que pujan por imponer su dirección, proyecto o hegemonía en un campo atravesado por
distintas relaciones de fuerzas políticas.

En lo que respecta a lo que hemos denominado Estado no intervencionista en la Argentina de 1880 a


1930, queremos señalar que su forma de relación con el conjunto de la sociedad se ve restringida por la
propia conformación y estructura de ese estado, por la capacidad e intereses que prevalecen al momento
de articularse con otras instancias de la sociedad. Es en este sentido que hemos relacionado Estado y
derechos en el proceso de conformación de la ciudadanía y las identidades. Si esas identidades
ciudadanas estaban ausentes invisibles, o inclusive no existían, se debían a que esa dirección política no
las necesitaba para mantener su dominio.

El Estado intervencionista interviene en la economía o en las relaciones económicas para regularlas o


modificarlas. Para nuestro interés, es importante tener en cuenta la relación entre Estado y comunidad a
través de las políticas sociales que intervienen en los procesos colectivos y comunes.

El Estado interviene en la economía con los fines de crear y modificar las relaciones allí existentes hasta
ese determinado momento histórico. Las formas de intervención pueden ser a través de:

 La activación y regulación de recursos.


 Las generaciones de leyes e instituciones que regular a las distintas partes que intervienen en el
proceso.
 Políticas públicas.

Nos abocaremos y profundizaremos sobre el llamado Estado de Bienestar, proceso en el cual confluyen de
un modo novedoso las formas de derechos señaladas anteriormente, así como la ampliación de políticas
públicas, la transformación en el mundo del trabajo, las estructuras e instituciones del Estado y aspectos
de la vida social, política, económica y cultural de la sociedad.

Articulación del estado: el Estado siempre se articula en relación a la sociedad: sea para modificar
relaciones existentes, sea para desarticular unas y construir, sea por acción u omisión. Con la instalación y
profundización del llamado modelo neoliberal, se tuvo la impresión que el Estado había dejado de
intervenir. El Estado dejo de asumir muchas instancias y políticas públicas que hasta ese momento
cumplía en la regulación de la sociedad. El Estado paso a cumplir otras funciones de regulación e
intervención, dejando en las manos del mercado aquellas de las cuales anteriormente se hacía cargo
desde un lugar cualitativamente y cuantitativamente más amplio y que están relacionadas con la
denominada seguridad social.

Adentrándonos en el Estado de Bienestar, haremos mención a la profundización y extensión de esas


intervenciones y reformulaciones.

Características del Estado de Bienestar

 Fuerte intervención en la economía  Profundización del proceso de


 Redistribución de la riqueza social ciudadanización
 Participación de la riqueza social a  Creación de la seguridad social
mayores sectores de la sociedad  Regulación de las relaciones de trabajo
 Extensión y creación de derechos y  Bajos índices de desocupación
profundización de los derechos sociales  Sociedad civil movilizada
 Predominio de lo público sobre lo privado

Aquello que comienza a institucionalizarse sobre las bases del Estado de Bienestar es la idea de una
regulación por parte del mismo de esferas o instancias de la vida colectiva que con anterioridad no eran
tenidas en cuenta. El vínculo entre el Estado sociedad civil, políticas públicas se ve sustancialmente
reformulado. En este sentido y apoyándonos en las recientes definiciones, podríamos decir que las bases
del Estado de Bienestar se asentaban a partir de:

 La construcción y radicalización de los procesos ampliados de ciudadanización


 Los derechos sociales como conformadores de nuevas identidades sociales
 La reformulación de la democracia y la vida política hasta ese momento histórico
 El surgimiento de nuevos actores colectivos en el espacio publico
 El acceso igualitario y universal a la seguridad social
 La participación en la riqueza social a partir del salario y los bienes sociales-colectivos

La ciudadanía social incluía un marco de deberes y derechos que supuso una des mercantilización parcial
de lo social y una ampliación del alcance, la profundidad y la calidad de la intervención del Estado en la
economía.
En este nuevo proceso de reestructuración de la sociedad comienzan a modificarse las demandas, los
actores, la vida material y simbólica, un nuevo vínculo entre Estado y la sociedad civil. Se trata de otro
paradigma social vinculado fuertemente a la idea de ciudadanía social y anclado en el trabajo como
ordenador y generador de identidades.

Aquello que aparece es cada vez una mayor inclusión de los sectores antes relegados de la vida política,
social, económica y cultural del país. En este sentido es que podemos hablar de un proceso de
universalización, democratización y ciudadanización en la institucionalización de la sociedad salarial.

El principal objeto de la embestida neoliberal se dirigió hacia la conformación del Estado de Bienestar
poniendo fuertemente en cuestión las relaciones y lazos sociales que hasta ese momento prevalecían,
desarticulando las políticas y las relaciones que la comunidad construyo en el tiempo. en este sentido y
haciendo referencia a la articulación del estado, es necesario comprender que las transformaciones en el
seno de nuestra sociedad son también producto de determinadas políticas sociales.

Reforzando su descripción de las implicancias socio-políticas del neoliberalismo, Alonso manifiesta que
este modelo: ha creado convenciones institucionales que contextualiza el ámbito de la necesidad en un
marco muchas más restrictivo, individualizado y fragmentado a la vez que dan más peso al mercado que
al Estado en la formación básica de motivaciones y expectativas de los ciudadanos, con lo que ello
significa de privatización de los sistemas de legitimación y consenso social. Por lo tanto, aquello que
indefectiblemente se pone en juego de cara a las nuevas políticas sociales, es recrearlas como proyectos
de comunidad desde una responsabilidad ético-política.

El neoliberalismo y la represión política ejercida por la dictadura sobre amplios sectores de la sociedad
fueron complementarios y solidarios entre sí.

Estado y políticas sociales

Como señalamos anteriormente, si las políticas públicas son un modo de articulación entre el Estado y la
sociedad, esto significa que tienen la capacidad de modificar las relaciones allí presentes, orientándolas en
función de otra composición y reorganizándolas en relación con los grupos sociales.

Si el triunfo del neoliberalismo supuso una creciente fragmentación y atomización de la sociedad es


necesario comprender que esas transformaciones fueron posibles en el marco de la implementación de
determinadas políticas sociales, donde la fragmentación social se correspondía con la fragmentación y
dispersión de las políticas sociales.

La ideología neoliberal piensa la política como técnica o administración, transformando a las personas en
beneficiarios, en objeto y no en sujetos activos, desarticulando la participación social.

La historia institucional de las políticas sociales en la Argentina

Las primeras organizaciones de socorro de nuestro país aparecieron entre 1500 y 1600 y fueron los
hospitalitos creados por los colonos que acompañaban a las expediciones descubridoras, que se
adentraban en nuestro territorio.

Entre cincuenta y cien años más tarde se organiza la administración colonial sentándose en el territorio
congregaciones religiosas administradas por sus generales desde España, desapareciendo estos pequeños
hospitales o transformándose en beaterías o conventos.

En el siglo XVIII el puerto de Bs. As. Pasa a ser el eje de todas las transacciones comerciales de las colonias
españolas, lo que convierte a la ciudad en centro de la vida política, militar, judicial, religiosa y económica.
Es entonces que aparecen las organizaciones de socorro vecinales. A causa de una epidemia, los vecinos
de buenos aires en el año 1727 crean “La hermandad de Santa Caridad”.

El colegio de huérfanas creado en 1755 y el hospital de mujeres creado en 1768, fueron las primeras
instituciones destinadas a proteger a la mujer creadas en el Rio de la Plata.

En 1779 a solicitud de los vecinos y por intervención del Cabildo, se funda la Casa de Niños Expósitos
también a cargo de la Hermandad de la Santa Caridad, destinada a socorrer niños abandonados y recién
nacidos en riesgo de muerte. La hermandad se disolvió en 1822 pasando a cumplir funciones
administrativas de la Sociedad de Damas de Beneficencia de Bs. As., con aportes estatales y donaciones,
pero administrada de manera privada e integrada por las damas porteñas de la época.

En 1908 se convierte en oficio y dependiente del Ministerio de Relaciones Exteriores y Culto, pero sigue
manteniendo un alto nivel de autonomía en cuanto al uso de los fondos.

La razón de la posición económica de los pobres era consecuencia de alguna debilidad moral y la
estrategia de la intervención propia de la beneficencia se caracteriza por la sanción ejemplificadora o bien
por la internación-segregación física de los necesitados.

En 1883 se creó la dirección de asistencia pública, con el objetivo de centralizar la dirección científica de
todos los hospitales de Bs. As. Y demás servicio de Beneficencia del Municipio. Se proponía una activa
intervención estatal con una administración centralizada para evitar la anarquía institucional.

Esta visión de la asistencia social estaba en consonancia con las nuevas ideas imperantes en el país en el
campo laboral. En esos años se aprueban leyes como la de accidentes de trabajo, la de descanso
dominical e incluso distintos grupos ocupacionales se vieron beneficiados con el otorgamiento de la
jubilación. Sin embargo, las propuestas de estatizar la asistencia social hechas por parte de reformadores
sociales, no prosperaron, por interés contrarios de las mismas.

La anterior Sociedad de Beneficencia fue intervenida por el gobierno de Perón, en 1946 y dos años más
tarde disuelta. Época en que la asistencia social se concentra en la Fundación Eva Perón. En 1943 se creó
la Direccion Nacional de Salud Pública y Asistencia Social que absorbió las funciones de la Direccion
Nacional de Higiene y a todas las organizaciones vinculadas con la provisión de caridad, asistencia social,
vivienda y salud.

En agosto de 1944, la secretaria de trabajo y previsión reunió a todas las agencias oficiales relacionadas a
caridad, vivienda y asistencia social, dejando a ese organismo, ahora rebautizado Direccion Nacional de
Salud Pública, a cargo de la supervisión de los servicios de salud.

En 1947 el gobierno de Perón crea la Direccion Nacional de Asistencia social y al año siguiente la Sociedad
de Beneficencia, intervenida dos años atrás fue incluida en esta institución.

Fundación Eva Perón

Ese mismo año se crea la fundación Eva Perón fuera de la órbita de la Direccion Nacional de Asistencia
Social. Creada para cubrir lagunas en la organización nacional porque en todo el país donde se realiza una
obra siempre hay lagunas que cubrir.

La fundación cambia el sentido de la asistencia social bregando por la justicia social y los derechos
sociales de los más necesitados, distinguiéndose de la Sociedad de beneficencia, la cual pretendía
moralizar a los pobres manteniéndolos en ese lugar.

El 1948, Eva Perón anuncia desde el Ministerio de Trabajo, la declaración de los derechos de la ancianidad.
En 1949 fue derogada por la “Revolución Libertadora”. La fundación construyo hogares de ancianos en
todo el país y logro la sanción de la ley que daba pensiones a mayores de 60 años sin amparo.

La educación, el esparcimiento y la salud de los niños y los jóvenes, fueron objetivo de su preocupación. La
fundación concentro un plan de mil escuelas en el país, además de escuelas agrícolas, escuelas talleres,
jardines de infantes y maternales. En febrero de 1950 se pone en marcha el plan de turismo infantil.

El golpe de Estado arrebato el poder al pueblo en el 1955 promulgo una ley por decreto que dispuso en
cierre y liquidación de los bienes pertenecientes a la Fundación Eva Perón. Se queman y destruyen todos
los bienes que tenían como destino a la ayuda social.

En 1954, el Gobierno derrocado había creado el Ministerio de Salud y Asistencia Social a nivel nacional que
instaura el sanitarismo como política de Estado en la Argentina.

En 1960, los voceros de las ideas desarrollistas proclamaron la necesidad de eliminar los obstáculos para
el desarrollo entre los cuales se incluía a la población marginal que no estaban en condiciones de
participar en el proceso económico. Promover la participación de estos sectores constituía una condición
necesaria para superar los efectos negativos del curso del desarrollo en los países capitalistas periféricos.
Mediante el golpe de Estado de 1976, la Argentina es incorporada al modelo consumismo, que sustituye la
producción por la especulación, minimiza la distribución de la riqueza, cercena el crecimiento, ignora la
integración continental, además de subordinarse a los dictados de los organismos multilaterales de
crédito, incorporando los postulados del Consenso de Washington. Todo lo que era protegido por la
Constitución de 1949 fue privatizado, desregulado y dado garantía de pago de la deuda externa. Se inicia
el periodo del genocidio a manos del Estado, consolidándose una creciente inseguridad social. La
democracia recuperada formalmente queda sometida a los condicionamientos del endeudamiento externo.

En cuanto a la salud, baja la prioridad de la medicina preventiva, salvo para evitar posibles peligros
generales como control de epidemias y contaminación. En lugar de solidaridad y seguridad social, este
modelo intensifica la sensación de desamparo y anomia y el espíritu de competencia por los medios de
vida.

El acceso a la información y la comunicación será a través de medios masivos, controlados por empresas
privadas, con censura, financiados por la publicidad. Habrá noticias incompletas y deformadas,
seleccionadas por monopolios internacionales de la información. Hay también libertad de editar nuevos
diarios, siempre que se cuente con la financiación necesaria.

No habrá participación popular verdadera en ninguna decisión de importancia para el país. Habrá
democracia formal, limitada a elegir entre partidos comprometidos a defender el sistema y controlados
desde arriba. Se alentarán las inversiones extranjeras y existirá una perdida casi total de autonomía en las
decisiones económicas.

Existirá incapacidad de incorporar a toda la población a la actividad consumidora, no por falta de recursos
productivos sino distributivos. Habrá conflictos sociales promovidos por los marginales que serán
reprimidos con violencia.

La democracia se recuperó en 1983.

Las políticas sociales en la década de los años 90’

Efectos y características del Estado neoliberal

 Desarticulación de los lazos solidarios


 Desciudadanización
 Exclusión y perdida de los derechos conquistados en el tiempo
 Fragmentación de lo social y de las políticas sociales
 Focalización y dispersión de las políticas sociales
 Las personas son abordadas como beneficiarios no como sujetos de derechos

Políticas sociales en la década de los 90’

A finales de 1990, la cartera programática del Gobierno nacional destinada a atender la población en
situación de vulnerabilidad social estaba integrada por 76 programas sociales focalizados todos
gestionados en su mayoría sobre una duplicación de estructuras administrativas y en un marco signado
por un bajo rendimiento en términos de impacto, lo cual dio como resultado la perdida de posibles
ventajas de económicas y escalas con una fuerte tendencia a ser administrados en forma clientelar.

La política social abandona el rol consolida torio de la condición social que tradicionalmente ocupo y se
fragmenta en intervenciones territoriales singulares, se focaliza en la pobreza y la marginalidad. Acentúa
la segmentación.

Un proceso de desciudadanización es una creciente pérdida identitaria de los sujetos respecto a los
procesos de inclusión social y participación de la riqueza creada socialmente. Por eso, cuando se habla de
exclusión, tenemos que hacer hincapié y resaltar que estos procesos han causado el efecto de pérdida
masiva en el reconocimiento social. No solo desde las transformaciones en el campo de trabajo, que es
estructurador de relaciones sociales y formador de identidades colectivas, también a nivel cultural y
político.

Varios de los ingredientes del paquete neoliberal habían sido parte integral de la política económica en
regímenes autoritarios o dictatoriales. El programa neoliberal fue asumido por un buen número de
gobiernos surgidos de procesos electorales. La promoción de la economía de mercado y el levantamiento
de los mecanismos de intervención estatal se convirtieron en el núcleo estratégico de las nuevas
democracias latinoamericanas, que pasaron a recibir la denominación de democracias de mercado.

Durante los 90’ la mayoría de los países del mundo se embarcaron en programas de reforma más o menos
ambiciosos, cuyo rasgo principal fue la reducción del aparato estatal a través de desregulación,
descentralización, privatización, tercerización y achicamiento de las dotaciones de las personas. El Banco
Mundial las englobo como reformas de primera generación”.

Las políticas en estos años son focalizadas, dirigidas a paliar sufrimientos individualizados y demostrables,
en una orientación que privilegia la tranquilidad social y la gobernabilidad más que algún concepto de
desarrollo social, a la espera que los ingresos provistos por el mercado provean las soluciones de mediano
y largo plazo.

La crisis del 2001 y 2001 en Argentina

En el 2001 lo privado avanzo sobre apropiando para pocos lo que era del pueblo. A mediados de 2001 la
mitad de la población estaba bajo la línea de pobreza. El signo del tiempo fue consolidad la especulación
sobre la producción, la concentración sobre la distribución, la injusticia y la inequidad. todo en un contexto
en el que la soberanía estaba acotada y condicionada por un creciente y asfixiante endeudamiento
externo e interno, que se inician el 1824 con el empréstito de la Bering Brothers a la provincia de Buenos
Aires.

En 182 no se pudo seguir pagando y el default duro hasta 1857. En 1862, Bartolomé Mitre transfiere los
compromisos de la provincia de bs. As. A la Nación y acuerda otro empréstito con la banca inglesa, para
financiar la guerra al Paraguay.

En 1890, el gobierno de Miguel Juárez Celman, asume que no puede cubrir más los compromisos
generados con la banca de Bering y Carlos Pellegrini, que lo sucede, la renegocia y logra que un grupo de
empresarios locales financien al Estado. La historia muestra una contracara que se verifica durante los
gobiernos populares donde disminuyo la deuda.

El 1956, Pedro Eugenio Aramburu convirtió a la Argentina en adherente al FMI. En 1983 cando se recuperó
la democracia, avanza la privatización de lo que era público. Fundado en la garantía para el pago de lo
adeudado, se renegocia en condicionas ruinosas la deuda y se entrega a precio vil las empresas
prestadoras de servicios públicos. Se acrecienta la deuda externa para respaldar el ajuste estructural de la
economía, la precarización del empleo, para sostener la convertibilidad de la moneda por una década y
para hacer ingresar al primer mundo.

Finalmente, la asfixia social de un ajuste estructural que condeno al hambre y la miseria a millones de
argentino, que hizo crecer exponencialmente el desempleo y hasta se apropió de los ahorros de los
argentinos hizo estallar a la población.

La crisis alentó la emergencia de nuevos actores sociales que comenzaron a ocupar espacios antes
reservados a los partidos políticos y las organizaciones sindicales. El dominio de la mediación en el
conflicto social apareció invadido por nuevas estructuras organizacionales, con fuerte llegada a las esferas
gubernamentales y cambiante capacidad de movilización y control social. La reacción popular trajo
aparejada la caída del presidente Fernando de la Rúa y de las políticas económicas de sus ministros, e
impidió que el país diera en garantía de pago la recaudación impositiva.

Para cambiar este rumbo el modelo neoliberal apelo sistemáticamente al golpe militar. El 1955 primero,
etapa en la que se inicia la desregulación, se liquida el Instituto Argentino de promoción e Intercambio, se
liberaliza la economía, se privatizan los depósitos bancarios, se incorpora a la Argentina a los organismos
internaciones de crédito, se privatizan las empresas del Estado, se decreta la apertura a las inversiones
extranjeras, se liberan las importaciones, se eliminan las barreras arancelarias. Este autoritarismo militar,
con brevísimos interregnos civiles, dura hasta 1973 y regresa impiadosamente en 1976 para consolidar el
proyecto del no país.

La crisis de 2001 y 2001, le devolvió entonces el protagonismo a un pueblo que por razones diversas se
dio cuenta que no era parte de ese proyecto. El eje de dominación paso por la desestructuración popular.
el neoliberalismo hizo que el desempleo se hiciera presente en todo nuestro territorio. Los organismos
internacionales prohibían la emisión monetaria, en cambio los clubes de trueque crearon su propia
moneda, los créditos.

Los numero de la crisis

A mediados del año 2002, la deuda publica era el equivalente a dos PBI. A ello se añadía la
hiperdesocupación, un aumento inédito de los niveles de pobreza e indigencia y una distribución
fuertemente regresiva de los ingresos. En la década de los 90’, la exigencia sumo la necesidad de la
obtención de avance en materia económica, en particular, en materia de control de la inflación. La medida
de éxito de esa política la daba las ganancias de los grupos más concentrados de la economía, la ausencia
de corridas bursátiles y la magnitud de las inversiones especulativas sin que importara la consolidación de
la pobreza y la condena a millones de argentinos a la exclusión social, la fragmentación nacional y el
enorme endeudamiento externo.

Nuevas políticas sociales: integralidad, territorialidad y promoción


La falta de empleo, la pérdida de autoridad de los jefes de hogar por no poder sostener a sus familias, la
carencia de esperanzas de un futuro mejor en muchos jóvenes, la imposibilidad de acceder a una atención
medica preventiva o paliativa o a educación fueron factores que envenenaron nuestra sociedad en ese
periodo oscuro. A todos ellos presto atención la administración de Néstor Kirchner brindando la contención
social indispensable, simplificando y concentrando los anteriores 76 programas enlatados en 3 planes
flexibles tomando como perspectiva la integralidad de las necesidades sociales y el territorio, que buscan
promover a las familias y el empleo para generar procesos crecientes de inclusión social.

Las políticas sociales publicas representan el Estado en movimiento presente, activo y promotor. Establece
un modo de articulación con la sociedad para abrir espacios ciudadanos. Esta perspectiva implica romper
la lógica del modelo neoliberal, para lo cual el Estado debe recuperar su autonomía con relación a lo
económico.

Entendiendo que el desarrollo humano solo es posible si se reconoce a la persona como sujeto de derecho
con protagonismo popular, al Estado le corresponde trabajar sobre las condiciones que lo hagan posible.

Efectos y características del Estado Articulador:

 Rearticulación de los lazos solidarios a partir de la participación y a la promoción.


 Reconocimiento y garantía de ejercicio derechos desde la inclusión social.
 Articulación de la política social en función a las comunidades, el territorio y las nuevas identidades.
 Las personas son abordadas como ciudadanos y actores participes, sujetos de derechos y no como
beneficiarios.
 Integración de la política social con la política económica con eje en la familia y el trabajo en contra
de la dispersión focalizada y la visión estigmatizante de la pobreza.

Integralidad y territorialidad de la política social

La concepción de integralidad surge a partir del bajo impacto demostrado por acciones puntuales y
erráticas, sin coordinación clara de las políticas que se ejecutaban desde el estado central. La integralidad
implica un trabajo de unificación y articulación de recursos. En este sentido decimos que la evolución de la
nueva cuestión social debe ser abordada desde políticas sociales integrales y articuladas en su conjunto,
diferenciándose de las políticas de segmentación y aislamiento y remarcando dos ejes primordiales:

 La familia, las personas y sus derechos


 La equidad territorial

Promoción e integralidad de la política social

Las políticas sociales intentan promover la participación activa de los actores para dar respuestas a las
problemáticas dela comunidad, recuperando las capacidades instaladas a partir de su propia experiencia y
vinculando lo estrictamente social a una política que no se escinde de lo económico.

Esta por último la posibilidad de desfocalización de la asistencia social. En la práctica los programas
focalizados generan compartimientos estancos de intervención, que dividen a la pobreza en ámbitos
especializados.

Common questions

Con tecnología de IA

The Argentine State evolved through several phases: from a liberal state (1880-1930), with limited political participation and recognition of rights, to an interventionist state (1930-1945) focusing on economic regulation. The period from 1945 to 1975 saw the emergence of a welfare state characterized by economic intervention, wealth redistribution, and social and work regulations. From 1976 to 2001, there was a shift towards a neoliberal state, marked by reduced state intervention, privatization, and social welfare cuts. Finally, post-2002 saw attempts to recover from the neoliberal crisis by integrating and articulating state functions more broadly .

In Argentina, citizenship evolved significantly from 1880 to the 2000s. Initially, the state limited political participation, recognizing only certain social groups. Over time, citizenship expanded through increased recognition of civil and political rights, driven by socioeconomic and political transformations. By the mid-20th century, the welfare state further broadened social citizenship by institutionalizing social rights and strengthening citizens' roles. The transition to neoliberal policies in later years, however, led to challenges in maintaining social citizenship as it increased social stratification and reduced access to collective welfare benefits .

The Argentine economic crisis of 2001 profoundly affected state structures and functions. It highlighted the failure of neoliberal policies characterized by increased privatization and reduced government intervention. The crisis resulted in high unemployment and poverty, drastically affecting social cohesion. The collapse caused a political upheaval leading to increased public discontent and protests that forced a reevaluation of state policies. As a response, new policies aimed at social inclusion and economic stabilization were prioritized, shifting focus away from purely market-driven solutions .

The interventionist state in Argentina during the 1930s faced significant limitations, primarily due to its repressive and fraudulent nature. These characteristics restricted political democratization and the broadening of social rights, limiting the state's effectiveness in implementing comprehensive economic and social reforms. Despite laying the groundwork for future social interventions, the state's inability to fully democratize various social spheres led to constrained political and social development during this period .

Neoliberal reforms in Argentina during the 1990s led to significant changes in social policies and societal structures. These reforms resulted in the fragmentation of social programs, focusing more on targeted assistance rather than broad welfare support. This era saw a decline in social solidarity, with policies often approaching individuals as beneficiaries rather than rights-holders. The reforms also increased social exclusion and unequal wealth distribution, contributing to higher poverty and unemployment rates, thereby destabilizing previously stronger societal bonds and social safety nets .

International financial institutions significantly impacted Argentina during the neoliberal era by endorsing and reinforcing market-oriented reforms, including privatization, deregulation, and reduced state roles in economic management. The adherence to policies recommended by entities like the IMF and World Bank led to economic instability, increased foreign debt, and socioeconomic challenges. These pressures contributed to heightened poverty and social inequality, culminating in the economic crisis of 2001, which necessitated reevaluation of these neoliberal strategies .

The transition from a welfare state to a neoliberal state in Argentina had far-reaching implications. This shift led to diminished state intervention in the economy, reduction in social welfare programs, and privatization of public services. As a result, inequality and poverty levels rose due to the decline in redistributive policies and increased reliance on market mechanisms. The social fabric was further fragmented, with a marked reduction in collective welfare initiatives, resulting in social exclusion and economic instability .

The Argentine welfare state played a crucial role in promoting social citizenship and reducing inequality by institutionalizing social rights and extending social security. Key features included strong state intervention in the economy, wealth redistribution, labor regulation, and social security expansion. This approach facilitated the creation of a more inclusive society by integrating marginalized groups and reducing poverty. The welfare state's infrastructure and policies created a foundation for broader social participation and the development of collective identities based on social rights and access to public resources .

During the neoliberal era, socio-political dynamics led to a crisis in citizenship in Argentina through the erosion of social rights and increased individualization of social responsibilities. The focus shifted away from collective welfare, resulting in social fragmentation and exclusion. Public policies transformed from broad-based social welfare programs to targeted, market-driven schemes, diminishing rights-based citizenship. This led to a decline in social solidarity and identity, intensifying social inequalities and undermining the previous advances achieved under the welfare state .

Post-crisis, the Argentine state sought to reorganize policies by reestablishing social safety nets and increasing state intervention in the economy. Efforts focused on promoting social integration through expanded employment programs and consolidation of social welfare initiatives. The state moved towards policies aimed at enhancing social inclusivity, economic stability, and addressing the structural issues exacerbated by the previous neoliberal policies. This shift was marked by reducing the fragmentation of social programs and emphasizing comprehensive and territory-based approaches to welfare .

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