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Análisis de Estructura Narrativa y Recursos Lingüísticos

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ACTIVIDAD DOMICILIARIA INDIVIDUAL

ESTUDIANTE: ESPINOZA VILCA MARIA DEL PILAR

• En base a su historia creada en la sesión 1, definir el género narrativo y su


estructura narrativa (INICIO, DESENLACE, Y CIERRE).
• A la vez, subrayar y reconocer el tipo de los recursos lingüísticos
observados en su narrativa.
• Realizar un organizador de la narración de su historia (elementos narrativos,
tipología del narrador y estilos narrativos).

1. DEFINICIÓN DE GÉNERO NARRATIVO:

• Según el estilo: latinoamericana o contemporánea


• Según el carácter literario: novela corta

2. ESTRUCTURA NARRATIVA:

• Inicio : consiste en la contextualización de las vivencias que esta


a punto de experimentar el personaje principal en base al
acontecimiento o decisión que se ve obligada a tomar, en este
caso la separación de su hijo, por motivos laborales.

• Desenlace: son todas las vivencias dificultosas que va a vivir el


niño, que conlleva a mayor sufrimiento para el personaje
principal quién va relatando dichos sucesos.

• Cierre: la resignación y aceptación a dicha vivencia por parte


del personaje principal.

3. RECONOCER LOS RECURSOS LINGÜÍSTICOS:

Capítulo ADRIEL

¿Un esposo?

Esta es otra parte de mi historia… nadie pudo entenderlo. (HIPERBATON)

Tengo 6 años de casada, tengo 1 hijo de 3 años, y tengo una gran herida en el
pecho, punzante a cada latir, no quería trabajar, lloré, renegué y grite muchas
veces, pero nadie me escucho. (HIPERBOLE)

- “es lo correcto, vamos a estar mejor” – lo dice con mucha seriedad.


- “¿quién va a estar mejor?, ¡no lo necesitamos!, por favor, ¡no quiero!” –
suplico.

Lloro mucho en estos días, se me parte el alma y se me destroza el corazón


(HIPERBOLE); en mi cabeza no ocupa más espacio que el de mi hijo, mi relación
está hecha ya hace un tiempo una mierda, pero de todo esto que culpa tiene
mi hijo, pienso.

Reniego mucho, como un acto desesperado a llevar la contraria a una decisión


firme que ya me impusieron.

- ¿Es por dinero? - se lo cuestionó


- No, pero necesitas desarrollarte en tu perfil profesional, ¿sino para qué
estudiaste? – me lo reprocha
- ¿Y Adriel? – lo preguntó muy desesperada
- Tranquila, él va a estar bien, alguien lo va a cuidar. – lo dice tan relajado.

Lloró, reniego nuevamente, él lo toma como un acto de flojera o de contraria e


insiste y presiona a que busque trabajo. Mientras yo siento que me están
amputando una parte de mí mismo cuerpo, siento que me están arrancando
del pecho el corazón y que me lo están quitando, siento como si me
arrebataran de la forma más agresiva el lazo que me costó construir con mi hijo
(HIPERBOLE Y REPETICIÓN), amo a ese niño, y lo amo tanto que me suprimí y fui
capaz de sobrevivir en los escombros de una relación, ya terminada hace
mucho tiempo para mí.

Ese niño me enseño muchas cosas que no sabía de mí , como de la necesidad


de ir a terapia para ser mejor madre, mejor mujer, mejor persona, (REPETICIÓN)
no tenía ni la menor idea de lo podrida que me encontraba, el fango que
llevaba en mi era enorme y no me había dado cuenta, hasta que un - “mamá,
no, no mamá” – unos ojitos de amor y de preocupación me observaban
mientras me ahogaba en mis lágrimas y depresión , depresión que unos días ya
no soportaba e intentaba encerrarme en el baño y desahogar todo el furor ahí
sin que el me viera. Aun así, me sorprendió, tocaba mi rostro y me daba besitos,
limpiaba las lágrimas y me daba fuerzas, entendí ahí que necesitaba ayuda. Y
lo estaba logrando, lo estaba sobrellevando(REPETICIÓN). Amo mucho a ese
niño, porque sin palabras logro sanar heridas que él no había causado y me
empujo a buscar ayuda; básicamente me decía que, si no lo hacía yo, nadie lo
iba a hacer por mí, entonces, tomé la decisión y fui a terapia.

Aprendí a amar a un ser que no conocía, a un ser que yo estaba construyendo,


y que, aunque salió de mí, y ya no estaba en mi vientre, cada día lo estaba
incrustando como si fuera una parte de mi propio cuerpo, a ese nivel de amor,
experimente con mi hijo, un amor puro e inocente.

Ahora, por presión, me sentía empujada a limitar mis horarios, a dividirme y


compartir mis cariños y abrazos con niños que no tienen mi sangre, a entregar
partecitas de mi (METÁFORA) a niños que no conocía, mientras mi hijo se
quedaba desolado en casa, esperándome. Cuestionándose quizás: “¿qué hice
mal para que mamá ya no esté aquí?”.
- Toy solito mamá, siempre me quedo solito, lloró y lloró y nadie me
escucha – me lo dice casi todos los días, poniendo una carita triste.
- ¿Mi vida, pero porque no llamaste a Ana? – trato de confortarlo, lo
abrazo mientras se me parte el alma y en la garganta se me hace un
nudo. (METAFORA)
- Llamé mamá, guité fuete, pero no taba. – lo dice con desilusión,
frunciendo el ceño.
- Seguro se fue al mercado, hijito – lucho porque mis lagrimas no caigan

Me cuestiono “¿por qué trabajo?” , por un par de monedas que no llenan mi


casa y por el contrario me hacen un zanjo en el corazoncito pequeño y confuso
de mi hijo, que no sabe porque mamá no está, el no entiende, solo sabe que es
feliz dos días a la semana, que esos días no despertará llorando o asustado por
alguna pesadilla, o que si tiene frío, mamá irá a abrigarlo, y cuando despierte lo
esperaran con un rico desayuno, le ayudarán a cepillarse y a cambiarse, sabe
que esos dos días, mamá dedicara su tiempo enterito para él.

- ¿Mañana es día de tabajo, mamá? – me lo pregunta todos los días con


incertidumbre.
- No, mi amor – respondo con alivio
- Yeeeeee – su carita cambia rotundamente y está feliz – mañana teno
suete, mamá – y sonríe mucho más con mayor ilusión. (HIPERBOLE)

No puedo contener las emociones que siento, en cada desilusión que él se lleva
cuando le digo que me toca trabajar, y que volveré lo más rápido, le estoy
enseñando a encender el televisor en su canal favorito, para que no llore y llore
todo el tiempo que se quede solito, en un segundo piso, de una casa de 3 pisos
completamente vacía y grande; porque mi suegra decidió que primero son las
compras para el almuerzo, que su único nieto de tan solo 3 años que duerme
en un departamento completamente solo.

Adriel no sabe lo que sucede día tras día, solo sabe que cuando mamá llega
del trabajo es feliz, comen juntos, pero hay días que tampoco entiende porque
mamá anda cansada y lo único que desea es dormir.

A papá casi no lo ve, pero eso no es mucho problema para él, porque papá
siempre tuvo esa rutina, está acostumbrado a verlo poco, o algunos días a no
verlo.

Odio a mi suegra, y aunque la culpa no es de ella, la odio, en este momento.

Me fui deshumanizando este año, el año en que empecé a trabajar, al inicio, y


la gran mayor parte del año mi rutina era única, amanecer, arropar a mi hijo,
alistar su ropita, alistarme, salir volando, llegar puntual al trabajo, porque odio la
impuntualidad, así mismo, no esperar ni un minuto más la hora de salida, correr,
volar prácticamente para llegar a casa y abrazar a mi hijo. Tengo mucho miedo
de lo que le pueda suceder en el tiempo que no estoy presente, conozco a mi
suegra y su manera simplista y fría (METAFORA) que ha sido con sus hijos. No
quiero eso para mi hijo.
Un día, como una anécdota pasada, mi hijo me cuenta en sus cortas palabras
que “Ana”, lo dejó a solas en su enorme casa con un vecino, - “mamá, yo
depete y Ana no taba, me atute” – me lo dice con nostalgia y miedo – ya no
me asombro, porque me lo dice constantemente – “pero un señor me dijo, ya
no llore, ya viene” – me lo dice como si fuera algo cotidiano. Me asombró y
empiezo a cuestionarlo, pero no logro que me dé más detalles, entonces me
preocupo, soy mujer y desde muy niña vi de cerca el abuso a menores, que
tengo el trauma tan arraigado y bien marcado; creo que no hace falta que
esta parte te la detalle, tú mismo debes saberlo al ver las noticias o quizás lo has
vivido personalmente. Por consecuente me desespero, sé que mi esposo no dirá
nada, o no usará las palabras correctas para con su madre; y yo, bueno a mí
ellos ya me odian, pero debo hablar, bajo las escaleras y cuestionó a mi suegra
aquel suceso.

- Solo fue un ratito, un ida y vuelta al mercado – lo dice con tanta


normalidad que me encrespa.
- Por favor, yo no confío en absolutamente nadie más que en usted, si en
algún momento, no puede cuidar a Adriel, háganoslo saber, para buscar
una solución, pero jamás de los jamases, vuelva a dejar a mi hijo con un
vecino. – se lo digo conteniendo las lágrimas, tratando de no
incomodarla y que ella no lo llegue a interpretar como una falta de
respeto.
- ¡Pero es mi vecino!, él es bien bueno, que desconfiada – lo dice con
ímpetu
- Por favor, se lo ruego, no lo vuelva a hacer, hay tanta maldad en las
personas. – ya estoy llorando y suplicando – “caras vemos, corazones no
sabemos” – me ayudo de una frase.
- Bueno ya, está bien, no sabía que eso te preocupara tanto – lo dice más
relajada.

Me retiro de su sala, mientras mi preocupación va aumentando día tras día, mi


suegra le ha enseñado a mi hijo a ocultarme cosas, - “no se lo vayas a decir a
tu mamá, ya… shhh un secretito entre nosotros” – lo sé, porque mi hijo, fiel a
mamá me lo cuenta todo.

- ¡Comí wafe, mamá!, Ana me dio y me dijo que no te dijera – lo dice


asombrado, porque no entiende porque no debe decirlo.

Yo le tengo limitado los dulces, mi hijo lo sabe, porque hacen daño y lo que
menos quiero es que se me enferme, pero nunca he sido radical, no entiendo
la actitud de mi suegra. Pero no se lo cuestiono, pienso que me hace un gran
favor cuidando a mi hijo.

Adriel me cuenta todo, ya lo tengo bien instruido en esta parte porque como
antes ya mencioné, tengo grandes traumas, y siempre instruí a mi hijo a que con
mamá secretos no hay, por más difícil que sea la situación debe contármelo,
solo debe creerme a mí, yo lo protegeré de todo. Que no importa si otras
personas le dicen que no debe contármelo, él tiene que hacerlo.
Agradezco a la vida que, en este sentido, mi hijo lo entiende a la perfección,
también le enseñe a protegerse, y todos los cuidados que debe tener, que
nadie puede besarle en la boca ni tocar sus partes privadas. Ya se lo enseñé y
hasta a veces lo abrumo de hablarle de esto.

- Ya mamá, nadie boca, nadie pene, nadie poto, ya sabo mamá – lo dice
un poco cansado de escucharlo tantas veces por mi parte.

Mi hijo no volvió a mencionarme algún suceso parecido al del vecino, pero unos
familiares que viven a una cuadra y media de la casa, me cuentan que “Ana”,
pasó en la mañana diciendo que el bebé está solo en casa, - ¨está dormidito y
solito, sí llora, lo van a ver pues¨- lo grita en la calle mientras camina al mercado.
Los familiares me lo cuentan como anécdota graciosa, - “que lo vamos a
escuchar desde aquí” – y se ríen, yo también correspondo a sus risas, pero en el
fondo me siento devastada, me apena tanto.

Mi hijo es mi tesoro más preciado (HIPERBOLE), antes de él, mi vida no tenía


sentido, quise morir tantas veces, y lo intenté en unas 3 oportunidades, sin éxito,
como ya es evidente. Me devolvió el aliento, como enfermo en uci,
desahuciado por muerte cerebral que despierta de un largo sueño una mañana
milagrosa a la que nadie entiende, ni la ciencia lo puede explicar. Así me siento
yo con mi hijo, me rescato sin saberlo y estoy muy agradecida con esto, ahora
aprecio mi vida, y la cuido tanto, no me expongo, y aunque cargo con muchos
errores, trato de superarlos día a día, sé muy bien que es difícil deconstruir años
aprendidos, pero lo intento y en algunas ocasiones, lo he logrado.

“Atormentados Recuerdos”

PILAR ESPINOZA.

4. DESARROLLO:

TEMA: libre

PERSONAJES:

Principales y secundarios

TIEMPO: lineal

NARRADOR: homodiegético

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