Un día, un ejército enemigo se acercó al pueblo con intenciones de invadirlo.
Todos estaban
El historia de Tomoe: la niña que preocupados, pero Tomoe, con su espíritu indomable, se levantó.
quería ser samurái
—Nos defenderemos —declaró con firmeza—. Juntos, protegeremos nuestro hogar.
E
n un pequeño pueblo en el corazón de Japón, en una época en que los samuráis eran el
Muchos guerreros dudaron al ver a una mujer al frente, pero su confianza era contagiosa.
símbolo de valor y honor, vivía Tomoe Gozen. Tenía cabellos oscuros como la noche, y
unos ojos tan penetrantes que parecía que podían ver a través de todo.
—Si Tomoe cree que podemos hacerlo, yo también —decía uno.
A pesar de ser mujer en una época dominada por hombres, Tomoe nunca dejó que eso la
detuviera.
—¡Estoy con ella! —exclamaba otro.
—¿Por qué quieres aprender el arte del combate, Tomoe? —preguntaba sorprendido el maestro
samurái cuando ella se acercó pidiendo ser su discípula. La batalla fue intensa. Las espadas chocaban y el sonido del metal llenaba el aire. Tomoe
lideraba el ataque. A pesar de enfrentarse a adversarios más grandes y fuertes, su destreza y
coraje la hicieron destacar.
—Deseo proteger a mi pueblo y demostrar que todos, sin importar si somos hombres o mujeres,
tenemos el coraje dentro de nosotros —respondió con determinación.
En un momento crítico, un enemigo intentó sorprenderla, pero Tomoe, rápida como el viento,
logró esquivarlo y, con un movimiento preciso, lo desarmó.
Así, día tras día, Tomoe entrenó bajo el ardiente sol y la fría luna. Su espada se movía con gracia
y precisión, y pronto fue reconocida no solo por su valentía, sino también por su destreza y
habilidad. —¡Nunca subestimes el corazón de un guerrero, sin importar su género! —gritó Tomoe,
inspirando a todos a su alrededor.
El enemigo, viendo el espíritu indomable de Tomoe y de su pueblo, decidió retirarse. La victoria
pertenecía al pueblo de Tomoe.
AEl historia de Tomoe: la niña que quería ser samuráil finalizar la batalla, todos se reunieron
alrededor de la valiente guerrera, celebrando su triunfo.
—Has demostrado que el valor y el honor no conocen género —dijo el maestro samurái, con una
sonrisa de orgullo.
Tomoe, mirando a todos sus amigos y compañeros, respondió:
—Hoy, hemos aprendido que juntos, y con el corazón lleno de valor, podemos enfrentar
cualquier desafío.
El pueblo vivió en paz, y la historia de Tomoe Gozen, la valiente samurái, se cuenta
desde entonces de generación en generación. Su legado fue un recordatorio de que
todos, sin importar quiénes sean, tienen el poder de hacer una diferencia y defender
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