MOVIMIENTOS LIBERTARIOS EN EL ALTO PERÚ Y LA GUERRA CONTRA EL YUGO
ESPAÑOL POR LA LIBERTAD E INDEPENDENCIA
El descontento contra el excesivo dominio y abuso de los españoles también se hacía sentir entre
los criollos y mestizos. Durante el periodo de la Colonia, y antes que se iniciara las luchas por la
independencia, no faltaron disturbios e insurrecciones, unas veces de criollos y otras de mestizos.
Los movimientos emancipadores de criollos y mestizos, es conocido también como La guerra de la
Independencia, que duró alrededor de 15 años. La primera fase de este proceso, se conoce como
movimientos libertarios, movimientos juntistas o revoluciones locales, que se desarrollaron en las
ciudades principales de la, por entonces, Real Audiencia de Charcas.
Chuquisaca
La Guerra de Independencia comenzó con la Revolución de Chuquisaca, ocurrida el 25 de mayo de
1809. Fue un levantamiento popular que es conocido como el Primer grito Libertario de América,
porque a partir de esta fecha comenzó el proceso de Independencia, propiamente dicho, en toda
Hispanoamérica.
En esta ciudad de “intelectuales” nace el pensamiento revolucionario de independencia, inspirado
en los sucesos que ocurrían en el resto de los continentes, como la independencia de los Estados
Unidos, la Revolución Francesa y sobre todo las corrientes de pensamiento que habían surgido con
la Ilustración.
La invasión de los franceses a España provocó en América la división de las autoridades de la
Audiencia de Charcas, en dos grupos: los que seguían siendo leales al rey Fernando VII y los que
atacaban las decisiones de la Junta de Sevilla.
Esto permitió el surgimiento de un grupo de rebeldes, quienes, bajo el argumento de que “La
sumisión y el vasallaje no son a España, sino a la persona del Rey”, decidieron tomar el control de
Chuquisaca, dejando de lado las decisiones de la Junta de Sevilla. En realidad, utilizaron la ocasión
como pretexto para iniciar la lucha por la Independencia.
Preocupado por esta reacción, el presidente de la Audiencia de Charcas, mando a apresar a varios
de los rebeldes, pero solo lograron detener a Jaime Zudáñez, hecho que provocó de inmediato el
enojo del pueblo, que había sido convocado con el repique de las campanas de la iglesia de San
Francisco.
Con ese movimiento del pueblo y los rebeldes se consiguió no solo la libertad de Zudáñez, sino que
también obligaron al presidente de la Audiencia a renunciar a su cargo. Esto sucedió el 25 de mayo
de 1809.
Ya en el poder, los rebeldes designaron al coronel Álvarez de Arenales como Comandante General
de Chuquisaca. Sin embargo, este movimiento solo duró siete meses debido a que las tropas de
Vicente Nieto, nuevo presidente de la Audiencia, proveniente de Buenos Aires, lograron detener y
desterrar a los principales caudillo de la revolución.
La Paz
Motivados por lo acontecido en Charcas, el 16 de julio de 1809 un grupo de rebeldes paceños
aprovecharon la celebración de las festividades de la virgen del Carmen, para tomar posesión del
cuartel de la ciudad de La Paz. Este grupo, liderado por Pedro Domingo Murillo, estaba formado por
Juan Basilio Catacora, Buenaventura Bueno, Apolinar Jaén y Pedro de Indaburo, entre otros.
Las campanas de la catedral sonaron para convocar a la población a un cabildo abierto en el cual
se obligó a renunciar a sus cargos al intendente de la ciudad, Tadeo Dávila, y al Obispo, Remigio
de la Santa y Ortega; además, se suprimieron los impuestos y fueron quemados los documentos de
deudas de la Real Hacienda. Días después, los rebeldes conformaron una Junta Tuitiva o Junta de
gobierno de la cual fue presidente Pedro Domingo Murillo.
Todo lo acontecido en la Paz fue informado al virrey Abascal del Perú, quien decidió enviar a
Goyeneche, presidente de la Audiencia de cusco, con un ejército de 5000 hombres para terminar
con el levantamiento. La superioridad del ejército español obligó a que Murillo se rindiera ante las
fuerzas de Goyeneche.
El 25 de octubre de 1809, Goyeneche inicio un juicio a los rebeldes, y los condeno a morir ahorcados
en la Plaza de Armas de La Paz. De esta forma, Pedro Domingo Murillo y otros doce patriotas fueron
ahorcados el 29 de enero de 1810.
Cochabamba
La revolución tuvo lugar el 14 de septiembre de 1810 y fue encabezado por el coronel Francisco de
Rivero, Esteban Arze y Melchor Guzmán. Los rebeldes tomaron el cuartel, nombraron como
gobernador de la ciudad a Rivero y como jefe de la tropa revolucionaria, a Esteban Arze.
El 14 de noviembre de ese año los patriotas vencieron al ejército español en la batalla de Aroma.
Sin embargo, días después fueron derrotados en Amiraya, por Goyeneche, quien nombró nuevas
autoridades para el gobierno de la ciudad
En noviembre de 1811 Esteban Arze encabeza un nuevo movimiento revolucionario. Pero la
reacción de Goyeneche fue inmediata; preparo un ejército bien armado y fue en busca de los
rebeldes. Finalmente, las tropas realistas vencen a los patriotas en mayo de 1812, en la Batalla de
Quehuiñal en las alturas de Pocona.
Luego de la batalla de Pocona, Goyeneche volvió triunfante a Cochabamba con la intención de
retomar el dominio de la ciudad; sin embargo, encontró una bravía resistencia de la población,
atrincherada en la colina de San Sebastián, en el lugar conocido como “la Coronilla”, el 27 de mayo
de 1812. Fue una batalla cruenta en la que se destacó el heroísmo de las mujeres cochabambinas.
Sin embargo, la valentía de la población fue insuficiente para detener el poderío de Goyeneche,
quien acabo con la vida de niños, indígenas, además de los principales caudillos de esa revolución.
Santa Cruz
Las sublevaciones en Charcas y La Paz predispusieron a una serie de levantamientos en las tierras
orientales, hasta que el 24 de septiembre de 1810 se realizó un cabildo abierto en la ciudad de
Santa Cruz. Este día se produjo el primer pronunciamiento cruceño a favor de la independencia. Se
destituyo al gobernador, Pedro José Toledo Pimentel, y se convocó al pueblo para que concurrieran
al cabildo abierto. Una de las primeras acciones del cabildo fue la formación de una Junta de
Gobierno.
Muchos de los protagonistas de ese cabildo habían llegado desde Chuquisaca, trayendo las ideas
revolucionarias: el cruceño Dr. Antonio Vicente Seoane y el Dr. Juan Manuel Lemoine formaron un
partido que integraron también el padre José Andrés Salvatierra, el coronel Antonio Suarez y otros
luchadores.
Oruro
En la entonces Villa de San Felipe de Austria (actual Oruro), la tarde del 6 de octubre de 1810, se
hallaba reunido un cabildo abierto en la ciudad para decidir acciones en torno a los sucesos
ocurridos en mayo y julio de 1809 y septiembre de 1810 (en Chuquisaca, La Paz, y Cochabamba).
En este cabildo, organizado por Tomás Barrón, se definió el alzamiento que recibió el apoyo de
tropas enviadas desde Cochabamba, al mando de Esteban Arze.
Potosí
El pueblo potosino también decidió rebelarse contra los españoles. Esto sucedió el 10 de noviembre
de 1810. Este movimiento emancipador, que destituyo de su cargo al gobernador Francisco de
Paula Sanz, estuvo dirigido por los patriotas: Salvador Mattos, Pedro Ascárate, Eustaquio Equivarra,
Alejo Nogales, Marciano Nogales, Joaquín de la Quintana, los hermanos Millares, Manuel Molina,
Mariano Toro y Manuel Orozco.
Pese a su arrojo, las fuerzas libertarias fueron derrotadas por las fuerzas españolas, y los
promotores de ese levantamiento fueron perseguidos y castigados.
LA GUERRA DE GUERRILLAS Y LOS EJÉRCITOS LIBERTADORES COMO FORMAS DE
LIBERACIÓN DEL YUGO ESPAÑOL EN NUESTRO TERRITORIO
Las guerrillas
En 1812, empezaron a organizar tropas formadas por indígenas, mestizos y criollos, cuya
característica era la de atacar a los españoles en los momentos más inesperados y de manera
rápida, para no permitirles reaccionar. A estas luchas sorprendidas y en regiones estratégicas
provocadas por los revolucionarios se denominó Guerra de Guerrillas.
Cada grupo guerrillero encabezado por un caudillo tenía delimitado un cierto territorio o republiqueta
para atacar a los españoles. Algunas de las muchas republiquetas que se establecieron en el Alto
Perú fueron los siguientes:
• Al norte, la republiqueta de Larecaja, en las cercanías del Lago Titicaca, a la cabeza de
Ildefonso de las Muñecas. Tenía como objetivo interrumpir las comunicaciones españolas
entre el Alto y el Bajo Perú.
• Al centro, la de Ayopaya entre Cochabamba y los yungas de La Paz, liderada por Eusebio
Lira, Santiago Fajardo, entre otros. La de Santa Cruz, que fue la más extensa y estuvo
comandada por Ignacio Warnes. La de Mizque y Vallegrande, dirigida por Antonio Álvarez de
Arenales, cuya función fue controlar las conexiones entre Cochabamba, Chuquisaca y Santa
Cruz.
• Al sur, la republiqueta de La Laguna, comandada por los esposos Manuel Ascencio Padilla y
Juana Azurduy. Su objetivo era controlar los movimientos realistas próximos a Chuquisaca.
La de Chayanta, al oeste de Chuquisaca, comandada por José Ignacio Zarate y Miguel
Betanzos.
Junto a los principales caudillos que comandaron las republiquetas, se destacaron otros guerrilleros,
como ser: Eustaquio (Moto) Méndez, quien luchó en el valle de Tarija, participo en la Batalla de la
Tablada en abril de 1817. En el Oriente se destacaron José Manuel Mercado (el Colorao), quien
participo en la Batalla de El Pari, y José Manuel Baca (Cañoto), quien además de ser guerrillero era
poeta y cantor popular. En el sur también se dieron a conocer otros guerrilleros, entre los que
podemos mencionar a José Fernando Campero, Ramón y Manuel Rojas, Francisco Uriondo,
Agustín Ravelo, Jacinto Cueto, etc.
Corrientes libertadoras
En momentos en que las tropas del rey de España, Fernando VII, habían logrado casi frenar los
intentos de emancipación de las colonias, en 1816 se organizaron campañas militares, llamadas
corrientes Libertadoras, liberadas desde las provincias Unidas del Río de la Plata, por José de San
Martin, y desde la Región de los Llanos Orientales del Orinoco, por Simón Bolívar y Francisco de
Miranda.
Corrientes Libertadoras del Sur.- Luego de que las provincias del virreinato del Río de la Plata
alcanzaron su independencia el 9 de julio de 1816, los ejércitos argentinos dirigieron sus esfuerzos
hacia Chile. Por eso en 1816 el general José de San Martín preparo un ejército que, junto a caudillos
chilenos como O’Higgins y Carrera, iniciaron marcha hacia tierras chilenas.
El ejército de San Martin ingreso a territorio chileno por distintos puntos, y el 12 de febrero de 1817
derrotaron al ejército español en Chacabuco, abriéndose paso de esta manera para llegar a
Santiago de Chile.
Sin embargo, las fuerzas realistas se organizaron y vencieron a los rebeldes en Talcahuano, en
octubre de 1817, y en Cancha Rayada en marzo de 1818.
Posteriormente, las fuerzas libertarias se reorganizaron y derrotaron a los realistas el 5 de abril de
1818, en la Batalla de Maipú. Esto significo la consolidación de la Independencia de Chile.
El próximo objetivo de San Martín era Perú. Para ello preparo una invasión marítima en la que contó
con el apoyo de O’Higgins y del marino ingles Lord Cochrane, quien facilito los buques.
El 7 de septiembre de 1820, San Martín y sus tropas desembarcaron en la Bahía de Paracas, en
Perú, provenientes de Valparaíso (Chile).
Este acontecimiento provoco la huida del virrey La Serna hacia las montañas. Por esta razón el
ejército libertador pudo llegar fácilmente hasta Lima.
Sin embargo, recién el 28 de julio de 1821 San Martin proclama la Independencia de Perú, y es
nombrado como su protector.
Corrientes Libertadoras del Norte.- Surge la figura de Francisco de Miranda, que fue un militar
venezolano, considerado por muchos como el precursor de la Independencia de América. Participó
en la lucha independista de Estados Unidos y también en la Revolución Francesa; por esta razón
tenía bien claras las ideas de cómo alcanzar la independencia en América. Para ello organizo el
primer movimiento libertario en Sudamérica, pero fracasó; fue detenido y destinado a España, donde
murió en una prisión en 1816.
Fundo una agrupación llamada “La Gran Logia Americana”, cuyo propósito fue luchar por la
independencia, y de la que formaron parte Bolívar, O’Higgins, Belgrano y San Martin, personajes
que fueron finalmente los que consolidaron la independencia de América del Sur.
Así formará parte de la Guerra de Independencia, el venezolano Simón Bolívar, que tenía como idea
central de conformar un gran Estado con todas las naciones liberadas.
A partir de 1816, después de sufrir varias derrotas en sus primeros intentos, fue cuando Bolívar
reorganizó su ejército con el que posteriormente conseguiría todo lo que anhelaba.
Primeramente, se dirigió al territorio del virreinato de la Nueva Granada, donde el 7 de agosto de
1819, tras vencer a los españoles en la Batalla de Boyacá, consiguió la Independencia de Colombia.
Luego, el ejército de Bolívar llego a territorio venezolano donde se enfrentó y venció al ejército
español en la Batalla de Carabobo, el 24 de junio de 1821, con lo cual se logró la Independencia de
Venezuela.
Un ejército comandado por Antonio José de Sucre y Andrés de Santa Cruz, enviados por Bolívar y
San Martín, enfrentó y venció al ejército español en la Batalla de Pichincha, el 24 de mayo de 1822;
de esa manera se consiguió la Independencia de Ecuador.
Posteriormente, a mediados del año 1822 surgió en Perú una división al interior de las fuerzas
patriotas, provocada por un grupo que no quería seguir a Bolívar. Esto hizo que los dos principales
caudillos de los ejércitos patriotas, Bolívar y San Martín, se reunieran en julio de ese año, en
Guayaquil, para dar solución al problema y a su vez tratar asuntos del proceso libertario. Aunque
nunca se supo detalles de este encuentro, que fue de carácter privado, la decisión inmediata que
tomaron fue que Bolívar quedaba al mando de todas las tropas patriotas.
Batalla de Junín.- El año 1824 la ciudad de Lima volvía a ser ocupada por los españoles, pero fue
en ese preciso momento cuando Bolívar llegaba al Perú al mando de un ejército colombiano, que
en cantidad de hombres era similar al ejército realista encabezado por José Canterac. Así, el 6 de
agosto del mismo año ambos ejércitos se enfrentaron en la Batalla de Junín, donde fuerzas de
Bolívar resultaron victoriosas. Con esto se alcanzó definitivamente la Independencia de Perú.
Batalla de Ayacucho.- Ocurrida el 9 de diciembre de 1824. En esta Batalla las fuerzas libertarias
conformado por un ejército de más de 6000 hombres, a la cabeza de Antonio José de Sucre,
volvieron a vencer a las tropas realista. Esta victoria fue la clave en la consecución de la
Independencia de América, puesto que prácticamente termino con las tropas españolas.
Finalmente, el virrey La Serna, derrotado y hecho prisionero, firmo la “Capitulación de Ayacucho”
con el cual se rendía y aceptaba retirarse a España, junto a aquellos soldados realistas que así lo
deseasen. Así, el territorio antes ocupado por los españoles paso a manos del verdadero dueño, el
pueblo americano.
Victoria de Tumusla.- Pese a lo debilitadas que estaban las tropas españolas, un pequeño ejército
encabezado por el general Pedro Olañeta no se resignaba a aceptar la caída del poder español.
Por este motivo, Sucre, a órdenes de Bolívar, se dirigió en la búsqueda de ese pequeño ejército de
realistas que se encontraba acantonado en Potosí. La historia indica que la presencia de este
ejército, que fue el vencedor en Ayacucho provocó en el Alto Perú (hoy Bolivia) la defección de
numerosos jefes realistas, es decir, abandonaron las fuerzas realistas.
El 29 de marzo de 1825, Sucre y su ejército entran a la ciudad de Potosí; obligan a Olañeta a
desocupar la plaza y dirigirse a la provincia de los Chichas.
Sucre envió a sus emisarios tras Olañeta para demandarle su rendición. Sin embargo, en el trayecto
fueron comunicados que el coronel Carlos Medinaceli que formaba parte del ejército de Olañeta, se
rebeló contra este, por lo que el 1ro de abril de 1825, ambos, al mando de sus tropas se enfrentaron
en la Batalla de Tumusla, donde murió Olañeta. La Batalla de Tumusla marcó la independencia del
Alto Perú y con ello la definitiva independencia de América.