APUNTE N° 1 LEGISLACIÓN LABORAL.
Concepto.
El derecho laboral o del trabajo, es la rama del derecho que, en
forma principal, se ocupa de regular tuitivamente la situación de las
personas naturales que obligan, de modo total o parcial, su capacidad
de trabajo, durante un período apreciable de tiempo, a un empleo
señalado por otra persona, natural o jurídica, que remunera los
servicios.
Caracteres del concepto, en relación con el trabajo regulado.
Humano. Se trata de una disciplina encargada de regular
solamente el trabajo del ser humano.
Productivo. Este trabajo, supone la regulación de actividades
destinadas a la generación de bienes o servicios.
Por cuenta ajena. Esto, dice directa relación con el desempeño
del trabajo que va en beneficio de otra persona, sea esta natural o
jurídica, percibiendo por ello una contraprestación normalmente en
dinero (remuneración).
Libre. Se regula únicamente el trabajo desarrollado en razón de la
libre elección del trabajador de efectuar una actividad productiva y
remunerada, en contraposición al trabajo esclavo y al impuesto
como pena en algunas legislaciones.
Subordinado. Este carácter es fundamental del derecho del
trabajo, puesto que la relación de subordinación y dependencia de
parte del trabajador, respecto de su empleador constituye un
elemento esencial de esta disciplina, en contraste con el trabajo
desarrollado de manera independiente, el cual se enmarca
netamente en el ámbito civil.
Características del derecho del Trabajo.
1. Es un derecho nuevo. Puesto que su desarrollo se ha gestado
especialmente en los últimos cien años, y de manera particular desde
el término de la primera guerra mundial (1919, Tratado de Versalles).
2. Tuitivo de los trabajadores dependientes. A los cuales se
considera, el sector más débil de la relación laboral.
3. Referido generalmente al ámbito privado. Aún cuando en
ocasiones regule principal o totalmente las relaciones de trabajo que
se dan en empresas, establecimientos o servicios del Estado.
4. De rápida evolución. Como consecuencia del cambio social que,
al mismo tiempo, regula e impulsa.
5. De orden público. Pues busca impedir abusos derivados del
desnivel de poder socioeconómico entre el trabajador aislado y su
empleador, o de las pugnas o conflictos entre el trabajo asociado, las
empresas y los intereses superiores de la sociedad.
6. Inconcluso. Ya que busca incansablemente nuevas normas que
reparen el desajuste social que le ha dado origen.
Es una rama del derecho, con matices tanto de derecho
público como privado.
Esto en razón de que ha emergido de la necesidad de forzar
una solución de armonía entre el ejercicio de la libertad y los deberes
de solidaridad social hacia los más débiles. Siendo claramente un
derecho constituido por normas de orden público, que regulan
relaciones entre particulares, pero con gran ingerencia del interés
general de la comunidad.
Fuentes del derecho del trabajo.
Concepto.
Se llama en general fuente del derecho a la fuerza social que es
capaz de crearlo. De esta manera, el derecho del trabajo no
constituye una excepción al respecto. Y consecuentemente con lo
anterior, se denominan fuentes materiales originarias, a los factores
histórico-culturales que impulsan su nacimiento y desarrollo: la
sociedad civil, las circunstancias políticas, las tendencias sociales, las
creencias religiosas, las concepciones filosóficas, etc. En tanto se
llaman fuentes formales a los medios de expresión a través de los
cuales se hace patente y toma forma el mandato creador: la ley,
tanto nacional como internacional, la constitución, la costumbre, la
doctrina, los actos jurídicos y los actos corporativos.
En relación con las fuentes materiales originarias, sólo cabe
hacer mención de haber sido previamente analizadas a la hora de
estudiar la evolución histórica del derecho del trabajo, razón por la
cual nos abocaremos en este punto al estudio de las denominadas
fuentes formales del derecho del trabajo, dividiendo su análisis en
fuentes nacionales e internacionales.
Fuentes formales de origen nacional.
La Constitución.
La generalización de los principios que inspiran el derecho
internacional del trabajo, han conducido al reconocimiento de ciertas
garantías o derechos laborales básicos en las cartas fundamentales
de los distintos estados.
De esta forma tenemos que en nuestra Constitución, vigente
desde el año 1980, se desarrolla la serie de derechos o garantías
constitucionales respecto de la materia: específicamente enmarcado
en el artículo 19 números 16, 17, 18, y 19.
En las disposiciones antes mencionadas se consagran y
garantizan: la libertad de trabajo, la no discriminación que no se base
únicamente en las capacidades personales, la no prohibición de
trabajo alguno con la excepción de constituir una actividad contraria a
la moral, la seguridad o salubridad pública, o que deba prohibirse en
razón del interés nacional, la libertad de afiliación, el derecho a la
negociación colectiva, el derecho a huelga, la libertad para ingresar a
los cargos públicos, el derecho a la seguridad social, el derecho de
sindicarse.
La ley.
Esta constituye por esencia la fuente formal directa de todo
derecho, y en este entendido el derecho del trabajo no constituye una
excepción. Al respecto cabe hacer presente que dicha normativa no
se agota con el Código del Trabajo, sino que está constituida en
primer término por el propio Código del Trabajo, ley de carácter
netamente laboral, cuya principal preocupación es la regulación de la
relación laboral y su objeto es la tuición de las personas que prestan
servicios remunerados en virtud de un contrato de trabajo. Así
también nos encontramos con legislación relativa a la seguridad
social, las que buscan proporcionar el correspondiente auxilio
económico, medico o social a quien justificadamente lo necesita. Del
mismo modo deba hacerse referencia al denominado derecho
individual del trabajo, que se preocupa de regular todo lo que rodea
al contrato individual de trabajo, y el derecho colectivo del trabajo,
que comprende a los sindicatos, negociaciones colectivas y convenios
colectivos. Además nos encontramos con el denominado derecho
procesal del trabajo, que trata de los tribunales y juicios laborales.
Reglamentos, Decretos y Circulares.
El factor común que tienen estas normas, es su subordinación a
la ley. De una manera u otra, por la vía administrativa se especifica,
detalla o aplica la ley. Los reglamentos suelen tener igual alcance que
ella, pero con frecuencia la ley se remite a ellos. Lo mismo ocurre con
las circulares. Los decretos tienen muy variado objeto y suelen
resolver casos particulares, tales como los dictámenes
administrativos y las resoluciones judiciales. Con todo, aunque en sí
mismos se refieren a situaciones individuales, sientan jurisprudencia
administrativa y por esta vía constituyen fuente del derecho.
La Jurisprudencia.
La variedad de situaciones que debe regir el derecho del
trabajo, hace imposible que a priori puedan contemplarse todos los
casos, y de esta forma es la jurisprudencia la encargada de llenar
esos vacíos.
Tenemos de esta forma la jurisprudencia administrativa,
emanada de la Dirección del Trabajo, la Superintendencia de
Seguridad Social, la Superintendencia de A.F.P, el Concejo de
Defensa del Estado y la Contraloría General de la República.
Por su parte, la jurisprudencia de los tribunales produce efecto
práctico solamente en las causas que fueron objeto de la respectiva
resolución.
La Costumbre y la Doctrina.
Las costumbres que determinan conductas laborales o
interpretaciones de la ley y sus reglamentos, envuelven criterios
éticos y culturales emanados generalmente de una convicción
religiosa, ideológica o filosófica frente al ser humano que sufre, que
tiene necesidades, que no ha sido bien tratado por la sociedad, más
que algo de técnica jurídica o de estricta doctrina laboral. De ahí el
vigor con el que en la creación del derecho del trabajo influyeron
situaciones y concepciones como el cristianismo, el individualismo
filosófico, las corrientes socialistas y el industrialismo moderno. En
directa relación con lo anterior, nos encontramos con la influencia de
la doctrina en la creación del derecho del trabajo. Esta se encuentra
conformada por la opinión que sobre determinadas materias, que en
el marco de esta rama del derecho expresan y teorías que desarrollan
connotados autores, las cuales si bien es cierto originariamente no
tienen fuerza vinculante, en muchos casos son utilizadas por los
propios tribunales de justicias laboral como forma de fundamentación
de resoluciones determinadas, y es en ese entendido, puede lograr
aplicación práctica a un caso determinado, transformándose en
fuente del derecho del trabajo.
Fuentes Empresariales y Profesionales.
Los reglamentos de las empresas, acuerdos sindicales y
convenios colectivos, conforman el principal escenario de gestación
del derecho del trabajo y la acción colectiva de sus trabajadores, su
fuerza impulsora más destacada, su principal fuente. Así cuando una
empresa dicta sus reglamentos internos, o un sindicato se constituye
formalmente, o adopta acuerdos que son obligatorios para todos sus
miembros, están creando formalmente derecho laboral. Al respecto
sólo cabe tener presente que los anteriores alcanzan obligatoriedad
porque la legislación les reconoce valor, pero no se lo otorga, puesto
que el derecho a organizarse para producir (empresa), o para
perfeccionarse y promover sus derechos (sindicato), provienen de la
naturaleza humana y no de la ley. Esta se limita a, y debe:
reconocerlo, reglamentarlo y ampararlo con las consiguientes
ventajas del derecho positivo.
PRINCIPIOS DEL DERECHO DEL TRABAJO.
En el estudio del derecho del trabajo, es claro y existe consenso
respecto de la situación de desigualdad que se presenta en la relación
laboral entre trabajador y empleador. Es precisamente en razón de
intentar equilibrar, al menos en parte, la situación antes descrita, que
nuestro ordenamiento jurídico establece ciertas preferencias o
amparos especiales a favor del trabajador.
Así las cosas en Chile hay algunos principios que orientan el
derecho del trabajo, los cuales deben ser tomados en especial
consideración tanto al crearse la norma jurídica laboral, como así
también a la hora de aplicarse e interpretar dicha norma, los que
inspiran el sentir, contenido y la mencionada interpretación de las
normas laborales.
De esta forma podemos conceptualizar los principios del
derecho del trabajo como: aquellas directrices que informan la
creación de la norma jurídica laboral y orientan la
interpretación de las ya existentes, como así también
resuelven los casos no previstos o en los cuales se suscitan
diferencias entre las partes. De lo anterior se desprende que 3 son
las funciones de estos principios:
- Informadora: Inspiran el derecho del trabajo, sirviendo al
legislador de fundamento para el establecimiento del ordenamiento
jurídico laboral.
- Normativa: Actúan incluso como fuente supletoria, en caso de
ausencia de norma jurídica.
- Interpretativa: para resolver eventuales conflictos de aplicación
práctica. De forma que sirven de criterio orientador para el juez o al
intérprete.
Principios del Derecho del Trabajo.
1.- Principio protector o tutelar. Es el principio base, central,
género de los demás, que serán una especie de él. Este principio se
refiere a que el criterio rector del derecho del trabajo, consiste en la
desigualdad jurídica, y por lo tanto es labor de la ley crear el amparo
jurídico a favor del trabajador.
Este principio se expresa en 3 reglas:
- In dubio pro operario: Entre varios sentidos de la norma jurídica,
debe preferirse el que más favorezca al trabajador.
- Norma más favorable: Cuando hay más de una norma aplicable
debe preferirse la que más favorezca al trabajador, aunque se altere
la jerarquía de las leyes.
- Condición más beneficiosa: Una nueva norma no puede
menoscabar la posición del trabajador. De esta forma debe existir
una situación concreta anteriormente reconocida y determinada, la
que debe ser respetada siempre que sea más favorable al trabajador
que la nueva norma que se debiera aplicar.
2.- Principio de la Irrenunciabilidad. Consiste en la imposibilidad
jurídica de privarse voluntariamente de una o más ventajas que
concede el derecho, por tratarse de normas de orden público, por la
imperatividad de la norma jurídica y su indisponibilidad.
3.- Principio de la Continuidad. Según este principio, el derecho
del trabajo está orientado hacia la estabilidad del vínculo contractual,
en virtud de la cual, se considera al contrato de trabajo como de
tracto sucesivo, por tanto un contrato de larga duración, favoreciendo
de esta forma la estabilidad laboral, generando consecuentemente
una mayor y mejor producción de parte del trabajador en el
desempeño de sus funciones.
4.- Principio de la Primacía de la Realidad. Este principio tiende a
establecer el puente entre lo que es y lo que debe ser; importa
alejarse de la rigurosidad del formalismo de la norma para atender al
dato de realidad y su vinculación con la norma legal. La primacía de
la realidad opera sobre el fraude contractual, la simulación y las
formalidades. Este principio, en caso de discordancia entre la práctica
y lo que emana de los documentos o del contrato, otorgará
preferencia a la primera, es decir a lo que ocurre en los hechos. Este
principio ha sido reconocido por la Corte Suprema.