Reserch Van Gogh
Vincent Van Gogh (Zundert, 30 de marzo de 1853-Auvers-sur-Oise, 29 de julio
de 1890) fue un pintor neerlandés, uno de los principales exponentes del
postimpresionismo. Empezando su carrera a los 32 años, pinto unos 900 cuadros
y cerca de 1600 dibujos en un plazo frenético de cinco años hasta que se suicidó
de un tiro en la cabeza. Vivió bastante solitario, mantenido por su hermano Theo,
persona a la cual le dedica una gran parte de sus cuadros. En su vida vendió
solo un cuadro (Salón de los XX de Bruselas) por lo tanto toda su obra generó
valor luego de su muerte.
Van Gogh sufrió siempre de depresiones e incluso intentó suicidarse varias
veces. Es cierto que se cortó la dichosa oreja (el lóbulo en realidad), que contrajo
una sífilis que dañó todavía más su cerebro, que se comía su pintura con plomo,
que bebía absenta hasta quedar inconsciente, que sus relaciones sociales y
sentimentales fueron desastrosas, que olía fatal y que fue internado en
psiquiátricos. Pero sería muy simplista afirmar que su particular estilo se debe a
su estado psicológico, Van Gogh pintaba de esa forma porque ese era su estilo,
un estilo lúcida y conscientemente adquirido. Loco o cuerdo, sus cuadros eran
relativamente independientes de su psique.
Si la meta de Paul Cézanne fue la búsqueda de la forma, en la obra de Van Gogh
se encuentra la primicia del color, elemento que atraviesa sus diferentes etapas.
Primera Etapa
Los innumerables dibujos y cuadros que realiza durante su primera etapa reflejan
una clara orientación realista, cuadros cargados contenido social que remiten a
la obra de los artistas que admiraba como Courbet y Millet. Este primer estilo
tiende a ser más sombrío, de colores oscuros, pardos y terrosos, de estilo rudo
pero de una factura altamente expresiva que acentúa el dolor y la miseria. El
cuadro más representativo de esta etapa es “Los comedores de patatas”, un óleo
pintado a lienzo en el año 1885 cuando todavía vivía en Nuenen y habitó codo
con codo con la pequeña comunidad de campesinos de este pueblo.
Según Van Gogh, los
campesinos debían
pintarse con los mismos
tonos de la tierra que
cultivaban. Es así que los
colores tierra y los tonos
oscuros dominan este
cuadro. Un trabajo muy
orgánico, casi como los
colores de una patata
recién cosechada, sin
lavar.
De esta manera la patata está muy presente en el lienzo, no sólo físicamente,
sino en todo el concepto, y los campesinos representados en un momento de
serenidad familiar tras un duro día de trabajo, se alimentan del fruto de este
trabajo, algo que Van Gogh consideraba la cosa más noble del mundo.
Sin embargo, hay ciertos factores que lo terminan de anclar al realismo
expresivo, siendo estos la caricaturización de la fisonomía de los personajes y
como el foco de luz central que ilumina en estos rostros, es una iluminación en
penumbra que provoca rasgos tenebristas. (que según Van Gogh permitía
transmitir mejor los rasgos salvajes y primitivos del campesinado, plasmar su
esencia genuina)
“Los comedores de patatas” es considerada la primera gran obra maestra del
pintor, y todavía está muy alejada de lo que vendría después, pero en ella ya
vemos la apuesta de Van Gogh por la expresividad que sería su seña de
identidad.
Segunda Etapa
En 1886 marcha a París a la casa de su hermano, en esta etapa estudia pintura
y los clásicos en el Museo del Louvre. En la capital gala se apasiona por los
colores luminosos y brillantes y cambia cromáticamente el color de su paleta,
adoptando poco a poco la técnica impresionista; de esta etapa salen cuadros
como “Un par de Zapatos” y “el Molino de Galette”. A su vez conoce las teorías
divisionistas y aplica el puntillismo de Seurat en sus composiciones, en la serie
de autorretratos de 1887- 88, de acá salen cuadros como “Interior de un
Restaurante”. (no se si desarrollar o no).
Es también en París donde conoce a
Julien-François Tanguy, a quien retrata
tres veces descubre la estampa
japonesa. El cuadro más representativo
de esto es Retrato de Pere Tanguy
(1887), un retrato de él, hecho sobre un
fondo empapelado de estampas
niponas. Estos grabados contribuyeron a
forjar su nuevo vocabulario artístico a
través de una serie de ensayos al óleo
que tituló fantasías japonesas,
inspiradas en obras de Hiroshige y
Katsushika. Esta admiración es
comprobada por una serie de
correspondencias a su hermano que
habla de la “increíble y limpia claridad de
la que están impregnados todos sus
trabajos”. Esta influencia oriental se mantiene hasta 1888 cuando viaja a la
Provenza y se instala en Arles.
Tercer Etapa
A principios de 1888 se viaja a Provenza y se instala en Arles, es en esta etapa
donde termina de configurar su lenguaje, deja de lado el impresionismo y la
innata expresividad se sus composiciones y comienza a aplicar colores puros
con pinceladas muy empastadas que convierte en gruesas líneas, con un gran
ritmo. La temática que acomete es muy variada, los paisajes, las naturalezas
muertas, las flores, las escenas rústicas, y también los retratos y los interiores.
Esta etapa se caracteriza por hacer un uso extremo de la psicología del color
(algo totalmente opuesto a lo que hacía el impresionismo) Se adueña de la
libertad del color conquistada por los impresionistas, pero sustituye la pincelada
rápida y pequeña a base de toques, por una alargada, ondulante y circular. Acá
también despierta una fascinación por los exteriores nocturnos, siendo la obra
cúlmine de esto “La Noche Estrellada” (1889)
Antes de Hablar de “La Noche Estrellada” hay que aclarar que en 1888 conoce
a Paul Gauguin con quien intenta crear un grupo de artistas pero tienen un
argumento tan heated que resulta en Van Gogh cortándose una oreja. A partir
de esto es trasladado al hospital mental Saint-Remy y es desde ahí donde hace
sus obras más conocidas.
“La noche Estrellada”
La composición está dividida en una suerte de dos franjas o secciones
horizontales: la bóveda celeste y el paisaje. En la bóveda celeste vemos un cielo
nocturno con once estrellas con halo propio, vibrante y exagerado. Dos espirales
nebulosas que se abrazan una a la otra creando la sensación de movimiento y
fluidez, como en dirección a la luna. Esta se encuentra en la esquina superior
derecha en estado menguante, y destaca con la gama de tonos amarillos,
igualmente luminosa y vibrante, como si fuera más bien un sol. Por su parte, En
la base del lienzo, podemos observar un paisaje cargado de colinas y montañas
de curvas poco
pronunciada y un pueblo,
lleno de casas, trigales y
olivares, lo que reafirma la
horizontalidad aparente de
la bóveda celeste.
Dos elementos de la
composición rompen esa
horizontalidad y, junto al
cielo estrellado, acaparan
la atención del espectador:
la torre de la iglesia y un
ciprés. Estos son los
únicos dos elementos que
apuntan hacia el cielo.
Estos elementos quiebran sutilmente la composición, mantienen el equilibrio y
dirigen la mirada al foco de interés del pintor: la noche estrellada.
A su vez, Van Gogh capta un paisaje exterior y uno interior. El cielo en espiral
parece moverse de verdad en el lienzo. Las estrellas tienen su propio halo, que
el pintor exagera para expresar más (y adelantándose unas décadas al
expresionismo). La ciudad en cambio está quieta, estable, realizada con trazos
rectos y breves, en contraste con esas curvas frenéticas del cielo.
En cuanto a significado, muchos han sostenido que este lienzo de Van Gogh es
una expresión de su emocionalidad. En su nivel más elemental, La noche
estrellada representa la vista de Saint-Rémy-de-Provence a la que Van Gogh
tenía acceso desde la ventana del asilo de Saint-Paul-de-Mausole en Arlés,
donde estuvo recluido entre 1889 y 1890.
(Ver tema color)
“Dormitorio en Arlés”
Casi sin formación
académica, su obra resulta
sumamente llamativa al
tacto: el manejo de los
volúmenes es tal que
pareciera que la recámara,
en este caso, estuviese
chueca, volcada sobre sí
misma, en un equilibrio
incierto que remite a una
realidad desfasada, a punto
de colapsar sobre el
espectador. Hay algo en las
proporciones que funciona
solamente sobre sí mismo, y
que invita a una inmersión secundaria: primero, la de la perspectiva —como si
se estuviese entrando al cuarto—; luego, la de la desestabilización, de la pérdida
del suelo.
Pareciera, entonces, que Van Gogh invita a una nueva experimentación de la
realidad aparente, enfatizando siempre la intervención de la experiencia
individual a cada espectador. El juego de sólidos, la pesadez, la necesidad
imperiosa de querer que no se desplome sobre uno mismo
“Los Girasoles”
Se lo como Los Girasoles a los siete lienzos que conforman una colección que
se llama los “Los Girasoles de Arlés” (1888- 1889). Pertenecen al género
naturaleza muerta dentro de la cual destacan las figuras florales, sin embargo
los girasoles no eran considerados flores finas y bellas, per Van Gogh adoraba
su simpleza.
El artista pretendía consolidar un conjunto armónico aprovechando el contraste
entre tonos cálidos y fríos. Cada uno de los cuadros contiene formas simples y
coloridas que, de acuerdo a los expertos, evocan el gusto de Van Gogh por el
arte japonés. De este japonismo provenía también la técnica conocida como
cloisonismo, (pintar superficies planas de color con siluetas claramente
delimitadas por líneas gruesas) muy utilizada por Gauguin.
Los girasoles se revelan, entonces, como uno de sus temas favoritos en esta
etapa de impaciente espera en una habitación de Arles: la inminente llegada de
su amigo Gauguin, lo
llevó a pintar de forma
obsesiva (porque no
conocía otra manera
de hacerlo) versiones
de jarros con girasoles
para así recibirlo
como correspondía.
Hasta el agasajado, el
mismísimo Paul
Gauguin, lo retratará
ensimismado en su
pintura, titulando a la
obra El pintor de los
girasoles.
“Autorretrato con la oreja cortada”
Esta forma parte de los 40 autorretratos que
hace Van Gogh, mostrando las
consecuencias de la mutilación más famosa
de la historia del arte. Se dice que Van Gogh
se retrato al volver del hospital luego de su
discusión con Guiguin, pintor con el cual vivía
en Arlés.
Aún con su estilo habitual de pinceladas
vibrantes, Vincent se muestra calmado y
sereno. Muy abrigado, ya que debía hacer
frío ese invierno en la casita amarilla. Es
curioso que aparezca el vendaje en la parte
derecha de la cabeza cuando el miembro
amputado fue el izquierdo. Todo indica que el
cuadro debió ser pintado delante de un espejo.
Una impresión japonesa aparece tras el retrato, y es que es sabido que el arte
de Japón era el que más apreció el artista, e influyó notablemente en su
desarrollo artístico.
“Trigal con cuervos”
Este es el último cuadro que hace Van Gogh antes de morir y la forma en la cual
usa los estilos funcionan como premonitorio de su trágico final. Sin embargo,
síntomas de esto se pueden ver ya en sus otros paisajes, pintados luego de salir
del hospital en su residencia Auvers-sur-Qise. Durante estas épocas se
muestran paisajes, agitados, realizados con una pincelada rabiosa, abrupta, en
los que no hay dibujo ni forma, tan sólo color.
Trigal con cuervos -a los que dibuja con agresivos trazos negros con una
sensacional abstracción, símbolos proféticos de la muerte- es una composición
de1890, abigarrada, en la que se mezclan con pinceladas, que van en todas las
direcciones, los trigales y los senderos del campo..
Por correspondencias con su hermano, es posible darse cuenta de que Van
Gogh transformaba sus sentimientos y afectos en color y forma. Investigó "la
naturaleza para manipularla al capricho de su estado anímico, cambiando para
ello -si fuese necesario-, los colores reales y la disposición de las cosas en
función mayor expresividad.
Van Gogh es un testigo viviente de la crisis de valores espirituales del siglo XIX
y la figura que abrió el camino a esa larga corriente artística de contenido, que
es la corriente expresionista moderna.