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Brigadas Internacionales

Las Brigadas Internacionales fueron unidades


militares compuestas por voluntarios extranjeros de Brigadas Internacionales
más de cincuenta países que participaron en la guerra
civil española (1936-1939) junto al Ejército
Republicano, enfrentándose al bando sublevado al
lado del gobierno de la Segunda República.

Según los datos manejados por estudios realizados


en Estados Unidos por el Batallón Abraham Lincoln
y por el historiador Andreu Castells, llegaron a
participar un total de 59 380 brigadistas extranjeros;
posteriormente, el historiador Hugh Thomas
rebajaría la cifra de combatientes a 40 000, mientras
Voluntarios polacos jurando lealtad a la República.
que las más recientes investigaciones de Michael
Lefebvre y Rémi Skoutelsky dan una cifra de casi
Activa Octubre de 1936-octubre de
35 000.1 ​ La cifra de Rémi Skoutelsky (34 111
1938
individuos: 32 165 interbrigadistas y el resto
País Más de 50 nacionalidades
«elementos repartidos en el ejército español»)
procede de sus investigaciones en el archivo de la Fidelidad Segunda República
Española
Komintern y su cómputo se ha visto corroborado por
un informe del servicio secreto militar ruso elevado Rama/s Ejército Popular de la
al mariscal Voroshilov, comisario de Defensa República
soviético, el 26 de julio de 1938 en el que se dice Tipo Infantería
que a finales del mes de abril la Komintern había Tamaño 35 000-59 380 efectivos
registrado a 31 369 voluntarios en las Brigadas Parte de Fuerzas Armadas de la
Internacionales durante todo el transcurso de la República Española
guerra.2 ​Al mismo tiempo los internacionales nunca Acuartelamiento Albacete (España)
sobrepasaron el número de 20 000 hombres Disolución 23 de septiembre de 1938
presentes en los frentes en un momento determinado
Alto mando
de la guerra (se calcula que fueron entre 12 000 y
Inspector André Marty (1936-1939)
15 000). La nacionalidad más numerosa fue siempre
general
la francesa, con una cifra cercana a los
Comandantes Emilio Kléber, Hans Kahle,
10 000 hombres, buena parte de ellos de la zona de
notables General Walter, General
París. Murieron al menos 15 000 brigadistas.
Lukács, General Gómez
La mayoría no eran soldados, sino trabajadores Insignias
reclutados voluntariamente por los partidos Estandarte
comunistas (Comintern) o veteranos de la Primera
Guerra Mundial. En un informe reservado
presentado al resto de miembros del gobierno
británico en enero de 1937, el secretario del Foreign
Office Anthony Eden comparó a los brigadistas con
las fuerzas de la Italia fascista y la Alemania nazi que Insignia
estaban apoyando al bando franquista: «Es cierto identificativa
que también han cruzado la frontera francesa
voluntarios en número considerable. Pero son de una
categoría diferente. No están organizados, no tienen Cultura e historia
experiencia militar, y en su gran mayoría no están Himno Himno de Marcha de las
armados ni equipados».2 ​ Brigadas
Guerras y batallas
Su base se encontraba en la base aérea de Los
Guerra Civil Española:
Llanos, en Albacete. Las Brigadas participaron en la
Defensa de Madrid
defensa de Madrid en 1936, las batallas del Jarama,
Batalla de Lopera
Guadalajara, Brunete, Belchite, Teruel, Aragón y el
Batalla del Jarama
Ebro, siendo retiradas a partir del 23 de septiembre
Batalla de Guadalajara
de 1938, a fin de modificar la posición del Comité de Ofensiva de Segovia
No Intervención ante la intervención extranjera. Ofensiva de Huesca
Batalla de Brunete
Historia Ofensiva de Zaragoza
Batalla de Belchite
Batalla de Teruel
Antecedentes Retirada de Aragón
Batalla de Caspe
Las Brigadas Internacionales no fueron, al contrario
Batalla del Ebro
de lo que se suele creer, ni los primeros ni los únicos
voluntarios extranjeros que partieron a luchar a
España en favor de la República. Ya antes de su formación (en octubre de 1936) había en la Península un
número, aunque no muy alto, de combatientes extranjeros, que prácticamente desde el día de la sublevación
estaban participando en la contienda. Algunos de ellos ya residían en España antes del golpe del 18 de julio
y procedían mayoritariamente de países con gobiernos fascistas (o pseudofascistas), de donde se habían
visto obligados a exiliarse por su militancia progresista, socialista, comunista o anarquista. Por esta razón,
los dos principales países de origen de estos primeros voluntarios extranjeros fueron Alemania e Italia. De
este primer grupo de combatientes extranjeros que ya vivían en España al estallar la guerra se encontraban,
como dos de los más conocidos, el novelista francés André Malraux y el socialista y antifascista italiano
Fernando De Rosa Lenccini, que años antes había atentado contra Humberto II de Italia.

También hubo otro grupo de extranjeros que a partir


del 18 de julio fue llegando a España por sus propios
medios y se incorporó al bando republicano por simple
simpatía política hacia el Frente Popular. Pero si es
difícil dar cifras sobre los soldados que conformaron
las Brigadas Internacionales, mucho más aún, por la
inexistencia de documentos oficiales, lo es cifrar a los
extranjeros que llegaron antes de octubre de 1936.

En tercer lugar, es destacable la incorporación a las


Manifestación antifascista en Londres recogida en filas del bando republicano de los participantes en las
primera página por el diario La Vanguardia del 11 olimpiadas populares. Esta competición, organizada
de septiembre de 1936. por grupos políticos de izquierda, se estaba celebrando
en Barcelona en el verano de 1936 como contrapartida
a las olimpiadas oficiales que se disputaban en Berlín bajo el gobierno de Adolf Hitler, y en ella tomaban
parte deportistas de diversos países del mundo. Muchos de estos atletas se sumaron a las luchas callejeras de
Barcelona, participaron en el levantamiento de barricadas y en la ocupación del Hotel Colón. La mayoría de
los participantes, cuyo número oscilaba entre 174 y 300, regresó a sus respectivos países el día 24 de ese
mismo mes de julio, tras haber sido protagonistas durante la primera semana de la guerra. Precisamente, el
atleta austriaco Mechter, que murió durante el 19 de julio, es considerado el primer brigadista caído en
combate.

Las unidades formadas por estos primeros voluntarios extranjeros se bautizaron con nombres de militares
izquierdistas o progresistas del siglo anterior, como Walery Wroblewski, comandante en la Comuna de
París, o de figuras políticas de mucho prestigio, como el socialista inglés Tom Mann. En agosto de 1936,
entró en combate el batallón Comuna de París, compuesto principalmente por franceses y belgas al mando
de Jules Dumont, en la batalla de Irún.

Muchos de los combatientes que conformaban estas unidades voluntarias espontáneas se integraron luego
en las Brigadas Internacionales, pero otros muchos, por diversas circunstancias, permanecieron al margen
de ellas y combatieron en otras unidades del Ejército Popular de la República. Numerosos extranjeros no se
integraron en las brigadas debido, principalmente, a discrepancias políticas, ya que las Brigadas empezaron
a ser organizadas y promovidas por el Partido Comunista Francés (de donde salieron los primeros oficiales
brigadistas), lo cual causaba que extranjeros de filiación socialistas, anarquistas, o marxistas ajenos al
comunismo, prefirieran enrolarse en otras unidades.

En algunos de los casos, algunos extranjeros lucharían integrándose en unidades del POUM o de otras
organizaciones de izquierdas disidentes de la Internacional Comunista. Relacionado con esta cuestión, y tras
las jornadas de mayo de 1937 en Barcelona, el gobierno republicano ordenó el 19 de junio de 1937, por un
decreto implementado por Vicente Rojo Lluch siguiendo órdenes del entonces ministro de Defensa
Indalecio Prieto "que todos los extranjeros que prestan servicio al Ejército, quedaban encuadrados en las
Brigadas Internacionales". Esta orden no fue cumplida por muchos soldados extranjeros, que lucharon
hasta el final de la guerra en unidades ajenas a las de los brigadistas.

Creación
Las Brigadas Internacionales no se formaron espontáneamente como sostuvo la Internacional Comunista,
sino que fue ella quien las organizó (a partir de la decisión tomada por su Secretariado el 18 de septiembre
de 1936 en Moscú, a instancias de Stalin), además del reclutamiento y de los aspectos organizativos se
encargaron dirigentes del Partido Comunista Francés, encabezados por André Marty. Pero la inmensa
mayoría de sus integrantes sí fueron verdaderamente "voluntarios de la libertad" (como decía la propaganda
republicana) llegados desde países con gobiernos fascistas o autoritarios, como Alemania, Italia o Polonia,
pero también de países democráticos como Francia (que aportó el mayor número de brigadistas, unos
10 000), Reino Unido o Estados Unidos (con el famoso batallón Abraham Lincoln que llegó a finales de
1936 y cuya entrada en combate se produjo en la batalla del Jarama en febrero de 1937). Así pues, las
Brigadas Internacionales no eran el "Ejército de la Comintern", un instrumento de la política de Stalin,
como aseguraba la propaganda del bando sublevado.3 ​ Un trabajador inglés que se enroló en las Brigadas
Internacionales le explicó así en una carta a su hija por qué había venido a combatir a España:4 ​

De todos los países del mundo, gente obrera como yo ha venido a España a parar al fascismo.
Así, aunque estoy a miles de millas de ti, estoy luchando para protegerte a ti y a todos los
niños de Inglaterra, así como a la gente de todo el mundo.
El Gobierno de la República, presidido por el socialista Francisco Largo Caballero desde el 4 de septiembre
de 1936, en principio fue reacio a aceptar la propuesta, considerando que las Brigadas estaban siendo
formadas y regidas por la Comintern y su partido afiliado en España, el PCE. De hecho, grupos anarquistas
bajo la dirección de la FAI obstaculizaron la entrada de voluntarios antifascistas en la frontera, llegando a
tener retenidos a más de mil brigadistas, como llegó a reconocer el dirigente faísta Diego Abad de Santillán
en su libro de memorias Por qué perdimos la guerra.5 ​ La opinión de estos sectores reticentes dentro del
bando republicano cambiaría en octubre, cuando el avance de los sublevados hacia Madrid evidenció la
crítica situación militar de la República, lo cual hacía urgente reclutar la mayor cantidad posible de
soldados.

Las movilizaciones en favor del reclutamiento para las Brigadas Internacionales se extendieron por toda
Europa y luego por Estados Unidos, pero en países como Alemania e Italia se identificaron como el primer
paso para combatir al fascismo y al nazismo, que ya habían establecido dictaduras en ambos Estados. Los
primeros brigadistas llegaron a Albacete el 14 de octubre de 1936. Las primeras Brigadas formadas (XI, XII
y XIII) estaban compuestas mayoritariamente por franceses, belgas, italianos y alemanes voluntarios.
Dentro de cada brigada se constituyeron batallones, generalmente de miembros de la misma nacionalidad
para facilitar las comunicaciones entre los integrantes.

El 22 de octubre el gobierno aprobó la constitución de las Brigadas Internacionales, siendo designado como
organizador de las mismas el republicano Diego Martínez Barrio. Como presidente de la Junta Delegada del
Gobierno para el abastecimiento de víveres y pertrechos, su labor de coordinación y logística fue de suma
importancia, estableciendo el entonces presidente de las Cortes y vicepresidente de la República su
residencia en Albacete durante un tiempo para desarrollar esta labor.6 ​

La sede internacional de reclutamiento se estableció en París bajo la dirección del Partido Comunista de la
Unión Soviética y el Partido Comunista Francés. Desde el gobierno republicano se tramitaba la
documentación necesaria para el recluta, se hacían llegar estos documentos a París, y desde allí se
embarcaba a los voluntarios que llegaban vía ferrocarril a Barcelona desde toda Europa. Posteriormente, el
gobierno los remitía a Albacete, donde la República había establecido el cuartel general y el centro de
entrenamiento de las Brigadas Internacionales.

El 23 de octubre, Francisco Largo Caballero crea la División Orgánica de Albacete con un Comité de
Organización encargado de asistir de manera centralizada a los voluntarios que llegaban del extranjero. El
líder comunista francés André Marty, secretario general de la Comintern y hombre de la plena confianza de
Stalin al parecer, es nombrado Jefe de la Base de Albacete. Los voluntarios que llegaban iban destinados
luego a distintas poblaciones: La Roda, Tarazona de la Mancha, Villanueva de la Jara y Madrigueras eran
los lugares de mayor concentración.

En el centro de entrenamiento de Albacete se organizaron las cinco brigadas numeradas de la XI a la XV.


La XI, mandada por el general soviético Kléber, y la XII, mandada por el escritor húngaro Máté Zalka
"Lukács", tuvieron un papel destacado en la batalla de Madrid.4 ​ Los voluntarios canadienses formaron el
Batallón Mackenzie-Papineau (los Mac-Paps). También hubo un pequeño grupo de pilotos estadounidenses
que formaron el Escuadrón Yankee, liderado por Bert Acosta. Hubo brigadistas famosos, escritores y poetas
como Ralph Fox, Charles Donnelly, John Cornford o Christopher Caudwell que describirían sus
experiencias en el frente.
El historiador hispanista inglés Hugh Thomas, en su obra clásica sobre la guerra civil española cifró el
número de brigadistas que combatieron en España en unos 40 000, muy lejos de los 100 000 que daba la
propaganda franquista para hinchar la influencia del Comunismo Internacional. Estudios más
pormenorizados y recientes sitúan la cifra en algo menos de 35 000, no muy lejos por tanto de la cifra
estimada por Thomas. Lo que también está demostrado es que nunca hubo más de 20 000 combatientes a la
vez y que murieron en combate unos 10 000.7 ​

Gabriel Jackson ha afirmado que «el motivo abrumador [de los brigadistas] era la desesperación ante el
fracaso de los poderes democráticos para oponerse a un fascismo manifiestamente agresivo».8 ​

Acciones de guerra
Las primeras operaciones de combate en las que participaron las
brigadas (en concreto las números XI, XII y XIV) fueron en la
batalla de Madrid a partir del 4 de noviembre de 1936 hasta febrero
de 1937, durante la primera ofensiva del ejército sublevado, que ya
ocupaba Getafe y Leganés.

Con 1550 hombres y mujeres (1628 según los archivos soviéticos),


se instaló el cuartel general en la Facultad de Filosofía y Letras,
siendo las unidades brigadistas muy activas en los alrededores de la
Casa de Campo, donde se enfrentaron al general Varela en los
accesos desde la carretera de Valencia, la defensa de la Ciudad
Universitaria y los accesos a la sierra de Guadarrama, en un amplio Los brigadistas irlandeses Frank
Ryan (izquierda) y John Robinson de
despliegue que los llevaba en algunas ocasiones a combatir a las
la columna Connolly, integrada en el
puertas de Getafe. Batallón Lincoln.

La XV Brigada, compuesta principalmente por unidades de rusos,


norteamericanos y británicos, se enfrentó a las tropas sublevadas que pretendían conquistar Madrid desde el
6 de febrero de 1937 en la batalla del Jarama, donde los brigadistas británicos y estadounidenses tendrían un
rol destacado. También participó en la contención de la ofensiva rebelde y capturó prisioneros, manteniendo
enfrentamientos hasta el día 27 inclusive.

Durante la batalla de Guadalajara iniciada por tropas italianas del Corpo Truppe Volontarie el 9 de marzo de
1937 para tratar de penetrar desde el norte en Madrid, las tropas republicanas hicieron frente a un ejército de
30 000 hombres, 80 carros de combate y 200 piezas de artillería. En el escenario se encontraron
combatiendo la XI y XII Brigadas Internacionales, que sufrieron gran cantidad de bajas.

En la batalla de Belchite tomaron parte las brigadas XI y XV desde el 26 de agosto hasta el 10 de


septiembre de 1937. Los escasos resultados obtenidos por el bando republicano y la desconfianza del
ministro socialista Indalecio Prieto hacia las Brigadas ocasionó que, poco después de acabada la lucha en
Belchite, el gobierno republicano emitiera diversos decretos destinados a integrar a las Brigadas dentro del
esquema organizativo del Ejército Popular Republicano, restando poder de decisión a la Comintern y al
PCE, y tratando de encuadrar a los brigadistas bajo mando directo de militares profesionales españoles.
Tales intentos chocaron con la oposición de la Comintern, quien con el apoyo del PCE y del gobierno de la
Unión Soviética (casi único suministrador de armas a la República), logró mantener a las Brigadas bajo su
control.
En la ofensiva republicana que se realizó en diciembre de 1937 en la batalla de Teruel, que tenía como fin
desviar la presión de los sublevados sobre el frente norte, participaron todas las Brigadas Internacionales (ya
muy mermadas), excepto la XIV. De cara a las sesiones del Comité de No Intervención, el gobierno
republicano mantuvo que serían sólo las tropas españolas las que lucharían, pero esto pronto se demostró
como una falsedad cuando el 7 de diciembre llegó la orden a la base brigadista en Albacete de que los
soldados en descanso partiesen hacia Aragón.

Los brigadistas tuvieron también un importante papel en los grupos de guerrilleros que se infiltraron tras las
líneas antes de la batalla para sabotear las comunicaciones enemigas.[cita requerida] La reconquista de Teruel
por parte de los franquistas en febrero del 38 costó un altísimo número de bajas, especialmente a la XI
Brigada.

No obstante, la ofensiva de Aragón iniciada en marzo de 1938 significó una dura prueba para las Brigadas
Internacionales, en tanto la severa derrota republicana en estos combates generó también un elevado
número de bajas entre los brigadistas. Durante la batalla de Caspe, las brigadas tuvieron un destacado papel
en la defensa de la localidad, donde se habían concentrado un importante número de unidades
internacionales y republicanas.9 ​A partir de abril de 1938 y ante la extrema dificultad de cubrir las bajas de
los combatientes extranjeros, las Brigadas se reorganizarían incorporando un gran número de reclutas
españoles, con lo cual la proporción de extranjeros empezó a ser minoritaria en casi todos los batallones.

Represión y campos de concentración franquistas


En la retaguardia de la zona sublevada, los voluntarios
internacionales fueron sometidos al mismo tipo de represión
violenta a que se enfrentaban también los milicianos españoles.
Por ejemplo, sólo entre marzo y abril de 1938 las tropas
franquistas habían fusilado a 144 brigadistas, provocando
protestas en Europa y Estados Unidos. También fueron
internados en los campos de concentración abiertos por orden
expresa de Franco; en su caso, se eligió para recluirlos el
campo del San Pedro de Cardeña (Castrillo del Val, Burgos),
prisioneros interbrigadistas haciendo el
saludo fascista, Cardeña 1938 que llegó a albergar a más de 4000 detenidos.10 ​Franco utilizó
a algunos de estos prisioneros para canjearlos por militares
alemanes e italianos en poder de las autoridades republicanas,
mientras que otros eran directamente deportados a Alemania y entregados a la Gestapo nazi: Al menos
treinta brigadistas germanos y austriacos acabaron en campos de concentración nazis, donde murió la mayor
parte de ellos.

Los internacionales eran sometidos en el campo de San Pedro a las mismas condiciones de hacinamiento y
precariedad que se daban en el resto de campos de concentración franquistas; el diplomático británico
Robert MacLeod Hodgson, que visitó el recinto, denunció que los reclusos estaban encerrados las 24 horas
del día en un local atestado de gente, con ratones, piojos, pulgas y sólo con tres retretes para trescientos
hombres, que tampoco disponían de ropa interior, zapatos o medicamentos. Los internos de San Pedro
también tuvieron que someterse a los experimentos de Antonio Vallejo-Nájera, jefe de los Servicios
Psiquiátricos Militares de Franco y conocido como el Mengele español, quien trataba de justificar sus
peculiares teorías raciales y eugenésicas, que a su vez sirvieron para intentar legitimar "científicamente" la
labor represora y de exterminio del franquismo. Ayudado por dos asesores científicos alemanes, concluyó
que estos prisioneros extranjeros eran individuos «degenerados» y «anormales», a causa de la democracia y
el sufragio universal vigentes en «el medio ambiente cultural y social norteamericano» donde «el libertinaje
sexual constituye la tónica». Los internos con rasgos asiáticos, mulatos o africanos eran fotografiados y
ridiculizados en los diversos reportajes propagandísticos del fascismo que se filmaron allí.11 ​

Los últimos brigadistas en salir liberados de las cárceles y campos de concentración franquistas no lo harían
hasta bien entrado 1943, cuatro años y medio después de finalizada la guerra en España.12 ​

La marcha de las Brigadas


Durante 1938 se suceden los intentos para poner fin a la guerra civil
española desde los organismos internacionales, como la Sociedad
de las Naciones, ante el evidente fracaso del Comité de No
Intervención para detener el conflicto.

Tras la grave derrota sufrida en abril por la ofensiva de Aragón, la


República era consciente de su debilidad, y el presidente del
gobierno Juan Negrín juega la baza de apostar por un proceso de
pacificación, emitiendo con ocasión del 1 de mayo de 1938 un
posible acuerdo basado en trece puntos conocidos como los Trece
puntos de Negrín ante la opinión pública internacional, entre los
que se incluía la retirada de todas las fuerzas compuestas por
extranjeros que estuvieran presentes en el conflicto español.
Reorganización de las Brigadas
Internacionales entre mayo y julio de
Esto se unía a una intensa labor diplomática encabezada por
1938.13 ​
Manuel Azaña, en la que se mostraba a Francia y al Reino Unido la
conveniencia de tener un fuerte aliado en el sur ante los
acontecimientos que se precipitaban en Europa tras la amenaza dirigida contra Checoslovaquia por Hitler.
La desfavorable situación bélica y estratégica de la República (desde el 15 de abril quedó cortada en dos la
zona republicana) causó que Francia y Reino Unido no mostrasen entusiasmo por la propuesta de Negrín, e
inclusive la prensa de la Unión Soviética, bajo control gubernamental, admitía seriamente la posibilidad de
que Franco triunfase en España.

El gobierno republicano presidido por Juan Negrín dispuso que en la ofensiva republicana de la batalla del
Ebro participasen las Brigadas Internacionales, y efectivamente ello sucedió a partir del 25 de julio,
interviniendo las Brigadas como tropas de choque. No obstante, el estancamiento de la ofensiva republicana
desde mediados del mes de agosto y la severidad de los contraataques sublevados causaron nuevas bajas
entre los combatientes extranjeros de las Brigadas.

En 1938, el número de brigadistas se había reducido ostensiblemente (quedaba un tercio aproximadamente)


y el 21 de septiembre de ese año, el presidente del gobierno republicano Juan Negrín anunció ante la
Asamblea general de la Sociedad de las Naciones en Ginebra, la retirada inmediata y sin condiciones de
todos los combatientes extranjeros que luchaban en el bando republicano con la esperanza de que el bando
sublevado hiciera lo mismo. Un mes después, el 28 de octubre de 1938, las Brigadas Internacionales
desfilaban por última vez por las calles de Barcelona en un acto encabezado por Azaña y Negrín al que
asistieron unas 250 000 personas. Por esas mismas fechas, Mussolini retiró unos 10 000 soldados del Corpo
Truppe Volontarie "como gesto de buena voluntad" hacia el Comité de No Intervención, pero unos 30 000
soldados italianos siguieron combatiendo en el bando sublevado hasta el final de la guerra.4 ​
El Gobierno de la República comunicó oficialmente a la Sociedad de las Naciones y al Comité de No
Intervención su firme compromiso en la retirada de las Brigadas Internacionales cuando ya se había
estancado mucho el avance de las tropas republicanas en la Batalla del Ebro y cuando había empezado una
severa lucha de desgaste en ese frente de combate.

Para esta fecha se había tornado casi imposible el reclutamiento de soldados extranjeros para las Brigadas
Internacionales, debido a los intermitentes cierres de la frontera realizados por Francia, que impedían el libre
paso de voluntarios, considerando además que el gobierno socialista de Léon Blum (favorable a la
República) había dejado el poder en Francia en junio de 1937 y sus sucesores derechistas procedieron a
cierres intermitentes de la frontera hispano-francesa.

Asimismo, las pugnas internas entre el PCE y el POUM habían desalentado el reclutamiento de extranjeros
en las Brigadas desde los sucesos de mayo de 1937 en Barcelona, pues después de estos hechos, muchos
voluntarios extranjeros no comunistas optaban por acudir a España para unirse a otras unidades del Ejército
Popular de la República y no a las Brigadas. Por su parte, los partidos comunistas afiliados a la Comintern
carecían de más militantes en condiciones de ser enviados a España, lo cual impedía cubrir las bajas sufridas
por las Brigadas.

Por todos estos factores, las Brigadas Internacionales habían reducido mucho su número tras la derrota en
Aragón: los extranjeros de las Brigadas sumaban menos de 10 000 hombres en toda la España republicana
al empezar la batalla del Ebro, sumando en dicha cifra inclusive a los servicios de no combatientes
(médicos, técnicos, etc.). Para entonces en casi todos los batallones de las Brigadas, la mayoría de la tropa
era española, reclutada para llenar los vacíos dejados por extranjeros.

La propuesta de retirar las Brigadas llegó al bando sublevado, si bien Franco comunicó "oficiosamente" que
era tarde ya para cualquier acuerdo con el bando republicano, en tanto las tropas rebeldes contaban con una
situación militar mucho más ventajosa tras su triunfo en Aragón. De todas formas, el Gobierno de la
República consumó el proceso de desmovilización esperando que la buena voluntad sirviera para que las
potencias europeas (neutrales o no) presionaran a Franco. Para esa fecha el valor bélico de las Brigadas se
había reducido bastante, y su valor propagandístico tampoco resultaba relevante para la Comintern tras
publicitarse las pugnas con el POUM y en menor medida con el PSOE. La Unión Soviética también
apoyaba la retirada de las Brigadas, al desear que numerosos militantes comunistas (sobre todo los
integrados en los mandos de las Brigadas) abandonaran España vivos al hacerse cada vez más posible un
triunfo de Franco.

El 23 de septiembre de 1938, los brigadistas vivieron su último día de combate, pero no sería hasta el 27 de
octubre que los internacionales del Ejército del Centro y de Levante, unos 1500 hombres, serían
reagrupados en Valencia. Al día siguiente ocurrió igual con los brigadistas de Cataluña, que fueron reunidos
en Barcelona.

El Ejército Popular les brindó en esa ciudad un gran homenaje bajo el lema: Caballeros de la libertad del
mundo: ¡buen camino! El mayor de los homenajes que se les rindió, fue el desfile celebrado en Barcelona
el 28 de octubre de 1938. Toda la ciudad amaneció con pancartas y carteles alusivos a las Brigadas
Internacionales. Ante Companys, Azaña, Negrín, Vicente Rojo y más de 300 000 personas, los
internacionales desfilaron por la avenida del Catorce de Abril (actual avenida Diagonal), en un ambiente
altamente emotivo, con un histórico discurso de Dolores Ibárruri.
Hubo actos similares de homenaje en Valencia y Madrid. Tras un desfile en el que la gente los despidió con
aplausos, llantos y cubriendo la calzada de rosas, después de un espectacular despliegue de cazas
republicanos en los cielos de Barcelona, los brigadistas estaban listos para partir. Para esto fueron
concentrados en diversas localidades catalanas, de acuerdo a su unidad de origen y nacionalidad.

Tras la retirada
La mayoría de los menos de diez mil brigadistas supervivientes a la guerra trataron de volver a sus países.
Muchos de ellos no tendrían problemas (franceses, británicos, estadounidenses), pero otros muchos se
verían con situaciones difíciles: los italianos, alemanes, austriacos, suizos, búlgaros y canadienses se vieron
entre la espada y la pared. Formalmente eran expulsados de España, pero, o serían detenidos en sus países
al regreso debido que en ellos gobernaban el fascismo y el nazismo, o bien se arriesgaban a la cárcel porque
habían salido sin autorización para servir en un ejército extranjero, o porque sus respectivos gobiernos
perseguían a los militantes comunistas, por lo cual muchos brigadistas debieron marchar como exiliados a
terceros países.

Algunos brigadistas que no tenían un país al cual volver con seguridad, se refugiaron en casas particulares
en Cataluña y otros pasaron la frontera de los Pirineos sólo para quedarse en Francia como exiliados,
incluso de modo clandestino. La Unión Soviética acogió a algunos brigadistas, pero estos eran
exclusivamente líderes comunistas de importancia, mientras que el gobierno soviético rehusaba admitir a
militantes comunistas de menor jerarquía, ofreciéndoles a cambio "facilidades" para sobrevivir en el exilio.

Un caso paradigmático fue el de los brigadistas yugoslavos: cuatro de los voluntarios que combatieron en la
guerra acabaron dirigiendo los cuatro grupos del Ejército Partisano de Liberación que combatió a los nazis
en la Segunda Guerra Mundial: Peko Dapčević el I, Koča Popović el II, Kosta Nađ el III, y Petar Drapšin
el IV.14 15
​ ​

Últimas luchas de los ex brigadistas


Cuando las tropas del bando sublevado lanzaron su campaña en Cataluña el 23 de diciembre de 1938 aún
quedaban unos pocos miles de exbrigadistas esperando salir de España; ante el avance franquista estos
extranjeros reconstruyeron algunos batallones y ofrecieron de nuevo sus servicios al gobierno republicano.
Inicialmente el primer ministro Negrín rechazó este apoyo, pero los antiguos mandos brigadistas (como
André Marty) y los líderes del PCE instaron a que los exbrigadistas aún ubicados en España tomaran de
nuevo las armas.

Así, en enero de 1939 se formaron improvisados batallones de antiguos brigadistas, mayormente eslavos,
italianos, y mexicanos, que participaron en las últimas operaciones bélicas del bando republicano antes de la
retirada de Cataluña; estos combatientes evacuaron el suelo español el 9 de febrero de 1939 junto con los
restos del Ejército Popular y varios miles de refugiados civiles. Unos pocos exbrigadistas habían elegido
quedarse en la región suroriental de España, aún en poder de la República, encuadrados en unidades
militares afectas al PCE; en esa condición lucharon contra el golpe de Estado del coronel Casado a inicios
de marzo de 1939, algunos pudieron huir a último minuto junto con la jefatura del Partido Comunista de
España, mientras otros acabaron capturados por los franquistas.

Organización y estructura interna

Origen de los brigadistas


Hubo brigadistas de más de cincuenta países del
mundo. El país que más voluntarios aportó fue Francia,
con más de 10 000 según algunas fuentes (Andreu
Castells la eleva hasta 15 000). El segundo contingente
más importante fue el de alemanes y austriacos con
unos 5000, en su mayoría exiliados en París y
Bruselas. También destacaron los contingentes de Italia
(4000),16 ​ los 2500 británicos, 2000 estadounidenses, Interbrigadistas de la XI Brigada Internacional
1700 yugoslavos, 1800 Mexicanos, 1200 canadienses, descansando en una retaguardia.
800 cubanos y 600 argentinos. También se enrolaron
en menores cantidades voluntarios de países como
Perú,17 ​ Bolivia,18 ​Abisinia, Polonia, Bélgica, Albania, Checoslovaquia, Hungría, Bulgaria, Suecia (500),
Suiza, Países Bajos, Rumania, Colombia, China, Japón, Chile, Brasil, Uruguay, Argelia, Siria, Líbano, Irak,
Egipto, Marruecos, Palestina y Nueva Zelanda.

Un importante número de brigadistas fue de origen judío, colectivo que mayoritariamente entendió la lucha
contra el fascismo en el contexto de la lucha contra el ascenso del antisemitismo que se estaba dando en
Europa.19 ​ Según distintas estimaciones, hasta 8000 de estos voluntarios, un 15 % del total de brigadistas
internacionales, lucharon por el bando republicano. En general, estos voluntarios habían sido previamente
militantes comunistas y anarquistas, con poca o nula conciencia hebrea, pero también se dieron casos de
unidades específicamente judías, como la Unidad judía Botwin (anteriormente denominada 2.ª Compañía
del Batallón Palafox). Esta participación judía en las brigadas internacionales fue silenciada
sistemáticamente.20 ​

Procedencia política
Los brigadistas procedían de muy diferentes estratos sociales, desde intelectuales a trabajadores manuales,
pasando por militares retirados o soldados veteranos. Hubo en sus filas una gran variedad de procedencias:
sindicalistas, mineros de Europa Central, estibadores y cargadores de los principales puertos europeos,
algunos excombatientes de la Primera Guerra Mundial, médicos, afroamericanos y orientales naturales de
suburbios neoyorquinos, también un numeroso grupo de universitarios británicos procedentes de las zonas
de concentración industrial, algunos escritores, artistas, políticos y muchos militares desempleados de la
Europa del Este. Como vemos, la procedencia tanto geográfica como social y profesional era de una
heterogeneidad impresionante. El importante número de intelectuales, médicos, artistas y científicos que
integraban las brigadas, ha hecho que en muchas ocasiones se les haya definido como “la unidad militar
más intelectual de la historia”.
Hay que añadir en este apartado que hubo varios escritores, como Ernest Hemingway y George Orwell,
que aunque sí fueron testigos directos de la guerra y escribieron algunas obras que se han hecho muy
populares (Por quién doblan las campanas u Homenaje a Cataluña, o que sirvió de inspiración para
escribir Rebelión en la granja), no se encuadraron como combatientes dentro de las Brigadas
Internacionales.

La filiación política mayoritaria era la comunista, ya que casi todos los brigadistas habían sido
invariablemente reclutados por los partidos comunistas de diferentes naciones, afiliados a la Comintern,
aunque unos pocos acudieron a España para enrolarse directamente sin adherirse previamente a un partido
político. Sin embargo, la militancia política variaba según el país de origen; por ejemplo, entre los
brigadistas estadounidenses los reclutas que eran militantes izquierdistas (socialistas, comunistas o
anarquistas) no llegaban ni a la mitad, mientras que en el contingente alemán los soldados de filiación
comunista estaban en torno al 80 %, siendo igual de elevada la proporción de comunistas en unidades
francesas o italianas. Mientras tanto, los batallones británicos y de Europa Oriental mostraban presencia
mayoritaria de obreros sindicalizados, con una minoría de militantes de algún partido.

La filiación de los brigadistas no comunistas era muy variada también: iba desde el socialismo hasta el
anarquismo, pasando por todas las formas del progresismo antifascista o socialdemócratas. No obstante, en
casi todos los batallones la Comintern insistió para que los puestos de jefatura quedaran en poder de
militantes comunistas, lo cual se impuso desde las primeras semanas de existencia de las Brigadas. La única
excepción a este control comunista ocurrió en el Batallón "Garibaldi", donde la Comintern permitió que los
reclutas italianos fueran dirigidos por oficiales anarquistas.

Fueron muchos los brigadistas que posteriormente acabarían convirtiéndose en personajes de notable
importancia histórica. Por dar algunos ejemplos se podrían citar los nombres del alemán Willy Brandt, que
sería alcalde de Berlín y luego canciller de Alemania, el intelectual neerlandés Jef Last, el militar húngaro
Kleber, el pintor mexicano David Alfaro Siqueiros, el general polaco Walter, el presidente yugoslavo Tito
(la participación de este último ha sido bastante discutida), y otros muchos alemanes que llegarían a ocupar
importantes cargos en la República Democrática Alemana. También participó en las Brigadas
Internacionales el albanés Enver Hoxha, quien sería primer ministro de ese país desde 1946 hasta su muerte
en 1985, durante la República Popular de Albania.

Denominación y composición
Los primeros voluntarios llegaron a Albacete el 12 de octubre
de 1936, y a partir de ahí llegaron convoyes casi diariamente
durante los días sucesivos. El día 15, Luigi Longo (luego se
hará llamar Luigi Gallo) empezó a organizar las primeras
compañías. Otros que se suman al primer órgano de dirección
son los militantes comunistas Allard, Wisniewski, Hans Kahle,
Jean Marie François, Lalmanovic o Ribiere. Este comité
organizador se vio superado ante la llegada de tantos
voluntarios y pronto se transformó en un comité militar, en el
que aparte de los ya mencionados entraron otros, como el
comandante Vidal y André Marty, que se convertiría en el jefe
Miembros de las Brigadas Internacionales
de la base y de las Brigadas Internacionales.
en la zona de Guadalajara en 1937.
El encuadramiento en los distintos grupos se efectuó en función de grupos idiomáticos y de origen. Los
jefes en un principio fueron elegidos por los propios voluntarios, pero más tarde la elección pasó a hacerse
en función de las necesidades, aunque la Comintern pronto logró imponer que todos los oficiales (y
candidatos a serlo) fueran militantes comunistas. Al lado de cada jefe militar había un comisario político,
cuyas tareas principales eran de carácter político (mantener la moral, arengar políticamente a las tropas, etc.)
aunque en ocasiones también tenían que asumir labores puramente militares.

Se formaron siete brigadas, llamadas XI, XII, XIII, XIV, XV, 129.ª y 150.ª; Cada brigada se dividía a su
vez en tres batallones (salvo en algunos casos en los que había cuatro) que en un principio rondaban los 650
hombres cada uno. Estos batallones recibían nombres con un claro contenido político, como Garibaldi o
Commune de París.

Las Brigadas estuvieron organizadas de la siguiente forma:

XI BRIGADA
La XI Brigada fue la primera en constituirse formalmente el 22 de octubre de 1936 con tres batallones:
Edgar André, Commune de París y Garibaldi, apoyados por un batallón español. Jefe de la Brigada fue
Manfred Stern primero y Jean Marie François después.

[Link] Batallón "Edgar André". Alemán.


2.º Batallón "Commune de Paris". Franceses y belgas. Trasladado posteriormente a la
XIV.
[Link] Batallón "Dabrowski". Polacos, húngaros, yugoslavos, paraguayos. Trasladado
posteriormente a las Brigadas XII, XIII y 150. (Bandera en la imagen).
4.º Batallón "Garibaldi". Italianos. Trasladados más tarde a la XII.

XII BRIGADA
La XII Brigada se constituyó el 1 de noviembre de 1936 con
los batallones Ernst Thälmann, André Marty y, desde la XI
Brigada, el Garibaldi. El Jefe de la Brigada fue el general
Máté Zalka.

[Link] Batallón "Thaelmann". Alemán. Trasladado


posteriormente a la XI.
2.º Batallón "Garibaldi". Italianos.
[Link] Batallón "André Marty". Franceses y belgas.
Trasladado posteriormente a la 150, XII y XIV. Bandera del Batallón italiano "Garibaldi" -
12 Brigada Internacional
XIII BRIGADA
La XIII Brigada se constituyó el 1 de diciembre de 1936 con
los batallones Chapaiev, Henri Vuillemin y Louise Michel. El jefe de la Brigada fue Wilhelm Zaisser.

[Link] Batallón "Louise Michel". Franceses y belgas. Trasladado posteriormente a la XIV.


2.º Batallón "Chapáyev". De distintos países balcánicos. Trasladado posteriormente a la
129.
[Link] Batallón "Henri Vuillemin". Franceses y belgas. Trasladado posteriormente a la XIV.
4.º Batallón "Mickiewicz Palafox". Polacos y judíos mayoritariamente,20 ​además de unas
decenas de sobrevivientes ucranianos del ejército anarquista de Néstor Majnó.

XIV BRIGADA
La XIV Brigada, a la que se conoció como La Marsellaise por estar conformada por mayoría de franceses,
fue creada el 1 de diciembre de 1936 y reorganizada por completo el 27 de noviembre de 1938.

[Link] Batallón "Noves Nacions". Trasladado posteriormente al "Commune de Paris".


2.º Batallón "Domingo Germinal". Anarquistas españoles y portugueses.
[Link] Batallón "Henri Barbusse". Franceses.
4.º Batallón "Pierre Brachet". Franceses.
Batallón Vaillant-Couturier.

XV BRIGADA
La XV Brigada se formó el 31 de enero de 1937 con los Batallones Dimitrov, 6 de febrero, Pierre Brachet
(que se trasladó pronto a la XIV Brigada), Británico, Lincoln y Washington. El jefe de la Brigada fue Janos
Galicz.

[Link] Batallón "Dimitrov". Yugoslavos y búlgaros. Trasladados posteriormente a la 150 y


después a la XIII.
2.º Batallón Británico.
[Link] Batallón "Lincoln", "Washington", "Mackenzie-Papineau". Estadounidenses,
canadienses, cubanos y argentinos.21 ​ A este batallón se unió la Columna Connolly
formada por un reducido grupo de irlandeses.
4.º Batallón "6 de febrero". Franceses. Trasladados posteriormente a la Brigada XIV.
5.º Cuerpo de Voluntarios "Benito Juárez García". Brigadistas de origen Mexicano. Mas
los guerrilleros mexicanos semi independientes llamados "Unidad Pancho Villa" o "los
Villas".

CXXIX BRIGADA
La 129.ª Brigada se constituyó el 28 de abril de 1937 con restos de batallones de otras Brigadas y miembros
del POUM. La distinta procedencia de sus miembros la llevó a ser conocida como la Brigada de las
cuarenta naciones. Las diferencias entre las fuerzas políticas y el conflicto en Cataluña con el POUM la
hicieron poco efectiva, debiendo ser reorganizada en febrero de 1938. Entonces se nombró jefe de la
Brigada a Wacek Komar (que provenía del Batallón Dabrowski de la XI Brigada).

[Link] Batallón "Dimitrov". De diversos países balcánicos.


2.º Batallón "Djakovic". Yugoslavos y búlgaros.
[Link] Batallón "Masaryk". Checoslovacos.

CL BRIGADA
Formada en junio de 1937 sobre la base del Batallón Dabrowski de la XI Brigada.

[Link] Batallón "Rakosi". Húngaros.

Después de la Guerra
Tras la disolución de las Brigadas internacionales, y con el regreso a sus países de origen, sus miembros
fueron acogidos de forma distinta. En un principio muchos fueron tachados de simples mercenarios,
mientras otros fueron ignorados en su propia tierra. La llegada de la Segunda Guerra Mundial pocos meses
después de acabada la guerra en España evidenció el papel notable que habían tenido estos combatientes, al
ser los primeros soldados de sus respectivos países que habían luchado contra el expansionismo fascista de
Alemania e Italia. Posteriormente, muchos lograron escribir sus memorias de combate, creando asociaciones
fraternales, y manteniendo vivo el recuerdo de su lucha. Un caso
especial ocurrió en países de Europa Oriental donde, tras 1945, se
instalaron gobiernos de izquierda aliados de la URSS; en algunos
de ellos los veteranos de la guerra de España fueron homenajeados
y reconocidos públicamente como precursores de la lucha
antifascista (como en Yugoslavia) pero en otros casos la condición
de ex brigadista era motivo de sospecha por parte de Stalin y sus
aliados, dando pretexto para persecución, arrestos, y hasta violentas Sello de correos de la RDA en
"purgas" de veteranos de las Brigadas, acusados de desviacionismo homenaje a los brigadistas.
ideológico. No fue sino hasta la muerte de Stalin en 1953 que la
URSS y los países del Pacto de Varsovia rehabilitaron a la totalidad
de sus ex brigadistas dentro del proceso de desestalinización.

El 26 de enero de 1996, el Congreso de los Diputados español concedió la nacionalidad española a los
brigadistas si renunciaban a su nacionalidad propia, cumpliendo así la promesa realizada por el régimen de
Juan Negrín cuando estos abandonaron España cincuenta y siete años antes. Aun así, la mayoría de los
veteranos optó por no renunciar.

Años después, la Ley de la Memoria Histórica reconoció a los brigadistas la nacionalidad española por
naturalización, sin exigirles renunciar previamente a la suya propia. En junio de 2009, la embajada española
en Londres entregó a varios brigadistas sus pasaportes españoles.22 ​

Los brigadistas más conocidos


Las Brigadas Internacionales contaron entre sus miembros con personalidades como el joven Willy Brandt,
que sería luego canciller socialdemócrata de la República Federal de Alemania, Wilhelm Zaisser, Ministro
de Seguridad del Estado en la República Democrática Alemana y jefe de la policía política Stasi desde 1950
hasta 1953, así como los literatos Ralph Fox, Charles Donnelly, John Cornford, Gustav Regler, Christopher
Caudwell, Nick Gillain, George Orwell, científicos como Guido Nonveiller, pintores como Wifredo Lam y
militares.

Quizá menos conocidas aunque más legendarias fueron las mujeres brigadistas, entre las que cabría recordar
los nombres de Felicia Browne, Fanny Edelman, Mika Feldman, Tina Modotti, Elisaveta Párshina, Salaria
Kea O'Reilly, Adelina Kondrátieva o Lise Ricol.23 24
​ ​

Brigadistas famosos
Enver Hoxha, primer ministro de Albania entre 1944 y 1985.
Josip Broz Tito, presidente de Yugoslavia entre 1943 y 1980.
Wilhelm Zaisser, Ministro para la Seguridad del Estado de la República Democrática
Alemana entre 1950 y 1953.
Paul Robeson, artista afrodescendiente, fallecido en 1976.
Simón Radowitzky, anarquista ucrano-argentino conocido por matar al Jefe de Policía
argentino Ramón Falcón.
David Alfaro Siqueiros, muralista mexicano.
Apolônio de Carvalho, militar, intelectual y líder comunista brasileño.
Luigi Longo, destacado político comunista italiano.
Willi Bredel, presidente de la Academia de Artes de la República Democrática Alemana.
Frank Ryan, político irlandés, miembro del IRA durante la Guerra Civil Irlandesa.
Koçi Xoxe, político albanés.
Henri Rol-Tanguy, comunista francés, jefe de la insurrección de París durante la liberación
de la ciudad en 1944.
Pablo de la Torriente Brau, reconocido escritor y periodista cubano. Miguel Hernández le
dedicó su "Elegía Segunda".
James Robertson Justice, actor británico.
František Kriegel, médico y político checoslovaco.
Hans Beimler, destacado sindicalista comunista alemán.

Monumentos dedicados a los brigadistas


En algunos lugares, ya durante la guerra se construyeron monumentos en homenaje a los brigadistas. Por
ejemplo en la zona de la batalla del Jarama, el 30 de junio de 1938 fue inaugurado un monumento en forma
de puño. Volvió un grupo de brigadistas para un acto de despedida en noviembre. El monumento fue
destruido después de la guerra.25 ​

El primer monumento a los brigadistas tras la guerra se inauguró el 28 de octubre de 1988, justo en el
cincuentenario de la emotiva despedida que Barcelona brindó a las Brigadas Internacionales. Hablamos de
la obra "David y Goliat", del escultor estadounidense Roy Schifrin, que puede verse en la boca norte del
túnel de la Rovira, en el barrio del Carmel de la capital catalana, gracias también a la Spanish Civil War
Historical Society, que con aportaciones entre otros de personalidades como Woody Allen, Leonard
Bernstein o Gregory Peck, impulsó su creación. Acompaña al monumento una placa con un fragmento del
discurso que ese 28 de octubre de 1938 pronunció Dolores Ibárruri, la Pasionaria, en el adiós de los
brigadistas: «Cuando los años pasen y las heridas de la guerra se vayan restañando, cuando el rechinar de
los días dolorosos y sangrientos se esfumen en un presente de libertad (…) hablad a vuestros hijos,
habladles de estos hombres de las Brigadas Internacionales (...) No os olvidaremos, y cuando el olivo de la
paz florezca… volved».26 ​

Otro monumento a los brigadistas en España puede verse desde 2012 en la Universidad Complutense de
Madrid, aunque está en entredicho que se mantenga.27 ​
Albacete Barcelona Belgrado

Benisa (Alicante) Berlín Canberra

Caspe Dudelange (Luxembourg) Estocolmo

Glasgow Kirkcaldy (Escocia) Londres


Madrid Madrid Ottawa (Canadá)

París Reading (Inglaterra) San Francisco

Seattle Victoria (Canadá) Móstoles (Madrid)

Véase también
Cuartel General de las Brigadas Internacionales
Centro de Estudios y Documentación de las Brigadas Internacionales
Ejército Popular Republicano
¡Ay, Carmela!
Tierra y libertad
Ispansi (¡Españoles!)

Fuentes

Referencias
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Enlaces externos
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