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El Bien Común

El documento explora el concepto de dignidad humana a través de la historia del pensamiento filosófico. Aborda el significado del término, su contenido e importancia, así como su vinculación con los derechos humanos. Señala que la dignidad humana no es un derecho del hombre, sino el fundamento de los derechos que se le conceden.

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El Bien Común

El documento explora el concepto de dignidad humana a través de la historia del pensamiento filosófico. Aborda el significado del término, su contenido e importancia, así como su vinculación con los derechos humanos. Señala que la dignidad humana no es un derecho del hombre, sino el fundamento de los derechos que se le conceden.

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El bien comn, entendido comn, como susceptible de ser gozado por todos y cada uno, de los miembros del

cuerpo social, sin privilegios de clase, como idea, fue ya sustentada por Platn como objetivo del gobernante, ese ser sabio, guardin del estado, capaz de distribuir equitativamente lo que a cada uno le corresponde, como individuo, que desarrolla su vida dentro de la polis, a la que est intrnsecamente unido, tendiendo al bien de todos que es mucho ms que la suma de los bienes personales. El gobernante no debe aspirar a riquezas personales, ni al beneficio de algunos, sino al de la totalidad. Como dato curioso, Platn distingue la moral del gobernante como persona que debe ser intachable, y la moral del poltica, que puede utilizar ciertos medios que no son aceptables en el plano personal, como mentir, si es por el bien de todos. Aristteles desarroll ms an esta idea, entendiendo ese fin del bien de todos, como una virtud. Los romanos distinguieron entre las cosas extrapatrimoniales, aquellas que eran comunes a toda la humanidad, como el aire o el agua corriente, y las cosas pblicas, que pertenecan al pueblo romano, como algo distinto de los individuos que lo componen, y esas cosas como bienes sujetos al goce popular. Cicern, consider a los hombres como iguales, aunque desde una visin aristocrtica La Suma Teolgica de Santo Toms de Aquino (1225-1274) vuelve a poner ese concepto en consideracin, cuando afirma que el objetivo de las leyes es el bien comn, objetivo de todo gobierno, que es el bien de todos, como medio para lograr el fin ltimo, que es la gracia de Dios. En el siglo XVI, Erasmo de Rotterdam (1466-1536) se destac como pacifista, considerando que la nica guerra justa era la que se haca en legtima defensa, no cuando se inicia el ataque, ya que esto no sera para el bien comn, criticando a Maquiavelo en su particular visin del bien comn. En efecto, sostuvo Maquivelo (1467-1527), en su obra El Prncipe donde analiza la realidad poltica de los estados en su evolucin histrica, que el bien comn era el bien del estado, representado en el prncipe, al que se subordinan todos los bienes individuales. Conviene sin embargo, al prncipe tender al bien de todos para sostener su poder, pero sin ser magnnimo. Al prncipe se lo debe respetar e incluso temer, aunque no en la extrema medida que se llegue a despreciarlo. Vemos que Maquiavelo tambin necesita lograr el bien comn como objetivo del estado, pero con una finalidad prctica, y no moral. El Prncipe necesita consenso para , mantenerse en el poder, pero ese bien comn, se logra a costa de cualquier medio, incluso, a costa de ciertos individuos. En 1516, Toms Moro escribe la Utopa, donde habla de un bien comn que trasciende a los pueblos particulares, para lograr un orden jurdico de toda la humanidad, en vistas a su bien comn, como un derecho natural vigente y justo. La Iglesia catlica, a partir de la encclica, Rerum Novarum (1891) ha incorporado ese concepto, bregando por mayor solidaridad con respecto a los ms necesitados, reconociendo a los obreros el aporte que al bien comn, realizan con su trabajo, por lo cual sus necesidades bsicas deben ser satisfechas, con la colaboracin de todos los ciudadanos.

El filsofo catlico Jacques Maritain, (1882-1973) expuso en su obra La persona humana y el bien comn al bien comn, como lo que trasciende al bien particular de cada uno, que debe tender al bien del conjunto social, y al mismo tiempo, al desarrollo individual, no solo material sino fundamentalmente moral. El hombre, individuo en su materia, y persona en su espritu, se realiza en plenitud dentro de la sociedad, y para aportar a la sociedad. Hay una interdependencia recproca entre persona y estado, por la cual el hombre engrandece al cuerpo social, y a su vez l crece en su dimensin personal, en vistas a su trascendencia. La autoridad a travs de leyes justas (las injustas no seran leyes) debe redistribuir los bienes sociales, respetando los derechos de cada uno, en beneficio de las personas, tendiendo a su perfeccin y asegurando su proteccin desde el estado. A fines del siglo XVIII Immanuel Kant, intenta crear una tica universal, estableciendo un deber moral que pueda aplicarse en cualquier tiempo y lugar, creando su imperativo categrico, poniendo como mxima a realizar: obrar de tal modo que puedas querer que tus actos puedan ser ley para todos. As el obrar bien se convierte en un deber, no solo para cada persona en particular, sino an para el estado. Un estado es justo para Kant, cuando sus leyes establezcan a los ciudadanos obrar bien como deber. El excesivo individualismo de nuestra era, no debe hacernos perder el punto de vista de que la propiedad cumple una funcin social, y que el bien de todos es mucho ms que unos pocos puedan acceder a la gran cantidad de bienes de consumo y adelantos tecnolgicos, dejando a otros en la pobreza y en la marginalidad.

La necesidad de normas para la convivencia social

Normas de trfico - JV Mestre

La convivencia social no es fcil, por ello es necesario llegar a acuerdos que permitan establecer las normas que la puedan garantizar.

Aristteles afirm que el hombre es un animal social, pero, sin embargo, el ser humano es muy diferente de las hormigas o abejas. De ah que haya que establecer normas sociales para poder convivir. Las hormigas o abejas no obedecen normas externas, sino que actan a travs de sus instintos, mientras que los hombres no siguen sus instintos, por lo que deben existir reglas y normas que les obliguen a convivir socialmente. Es lo que Immanuel Kant llam la insociable sociabilidad del ser humano.

El Pacto Social de Thomas Hobbes


La primera propuesta filosfica con este planteamiento es el de Thomas Hobbes. As, segn Hobbes, el hombre necesita crearse normas para poder vivir con la seguridad garantizada por el estado. Sin esas normas, el hombre vive en una situacin de anarqua en el que no existen las leyes ni las prohibiciones, situacin que lleva a una guerra de todos contra todos.

Hobbes parte de la idea siguiente: el hombre es malo, por lo que hay que limitar su libertad individual, y la mejor manera de limitar su libertad es a travs de una sociedad con normas. El Estado, que surge del pacto, es el origen de las normas sociales.

La libertad absoluta que pretende Nietzsche


Nietzsche presenta como valor fundamental el del Superhombre, la superacin de la mediocridad del ser humano. Un ser totalmente libre y autosuficiente, que no convive con los dems. Por eso puede ser libre. Nietzsche ha comprendido que la convivencia social no es compatible con la libertad total y absoluta. Por eso pretende la renuncia a la sociedad, si con ello consigue la libertad absoluta. Nietzsche entiende por libertad absoluta el hecho de seguir los instintos bsicos sin ningn tipo de limitacin, de ah que la sociedad y este tipo de libertad sean totalmente incompatibles.

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La propuesta filosfica de Thomas Hobbes Jrgen Habermas y el dilogo El Origen de la cultura segn Freud

La libertad en plena sociedad


John Stuart Mill encuentra una frmula imaginativa para poder hacer compatible los conceptos de libertad y de sociedad. Existen dos mbitos de la vida humana: mbitos pblico y privado. En el mbito pblico el Estado es quien organiza la vida social a travs de las normas de convivencia, mientras que en el mbito privado, mientras los actos no afecten a terceras personas, la libertad es total.

Esta es una de las mximas de la sociedad occidental, separando por completo los mbitos pblico y privado. En el mbito pblico debo obedecer las leyes y las normas sociales, en el mbito privado es cada uno quien establece sus principios de la buena vida

Leer ms en Suite101: La necesidad de normas para la convivencia social [Link]


Resumen: La dignidadhumana no es un derecho del hombre, es el fundamento de los derechosque se conceden al hombre, por ello las constituciones provinciales, nacionales y los tratadosinternacionales se refieren a ella, sobre su carcterde justificacin ltima existe una suerte de consenso universal, que se traduce en todos los textos legales. En el presente estudio se realiza un acercamiento profundo sobre dicho concepto, su significado, contenido, importancia y la vinculacin con los distintos derechos 1.-Significado terminolgico: Segn el diccionarioenciclopdico El Ateneo (t. II), el significado de la palabra dignidad es: "... calidad de digno; que merece algo, en sentido favorable o adverso; correspondiente, proporcionado al merito y condicin de una persona o cosa...". Pero en este aspecto y a los fines de profundizar el significado de este vocablo y lograr una mayor comprensin del origen e importancia del concepto de dignidad humana, me voy a permitir remitirme a un autor clave, fundamental, del que arranca directamente la concepcin actual del concepto de dignidad humana, este es Kant. El filsofo de Knisberg, en sus obras "Fundamentacin de la metafsica de las costumbres" y "principiosmetafsicos del Derecho" utiliza, como soporte de la dignidad de la persona humana el argumento segn el cual "...Los seres cuya existencia no descansa en nuestra voluntad, sino en la naturaleza, tienen, cuando se trata de seres irracionales, un valor puramente relativo, como medios, y por eso se llaman cosas; en cambio, los seres irracionales se llaman personas porque su naturaleza los distingue ya como fines en s mismos, esto es, como algo que no puede ser usado como medio y, por tanto, limita, en este sentido, todo capricho (y es objeto de respeto). Estos no son pues, meros fines subjetivos, cuya existencia, como efectos de nuestra accin, tiene un valor para nosotros, sino que son fines objetivos, esto es, realidades cuya existencia es en s misma, un fin...". Ese elemento teleolgico, no puramente negativo, consustancial a la dignidad de la persona humana es la que permite afirmarla como sujeto. La dignidad significa para Kant -tal y como expresa en la "Metafsica de las costumbres"- que la persona humana no tiene precio, sino dignidad: "Aquello -dice Kantque constituye la condicin para que algo sea un fin en s mismo, eso

no tiene meramente valor relativo o precio, sino un valor intrnseco, esto es, dignidad ". Tambin es importante recordar lo expresado por el filosofo Jacques Maritain en su obra "los derechos del hombre y la ley natural", en esta nos explica el significado de la dignidad del hombre segn la perspectiva de la filosofa cristiana, expresando "...decir que el hombrees una persona, es decir que en el fondo de su ser es un todo, mas que una parte. Este misterio de nuestra naturaleza es el que el pensamiento religioso designa diciendo que la persona humana es la imagen de Dios. El valor de la persona, su libertad, sus derechos, surgen del orden de las cosas naturalmente sagradas que llevan la seal del Padre de los seres. La persona tiene una dignidad absoluta porque esta en relacin directa con lo absoluto...". Continua este autor diciendo en su particular estilo literario que "...supongo que admts que existe una naturaleza humana, y que esta naturaleza humana es la misma en todos los hombres. Supongo que admits tambin que el hombres es un ser dotado de inteligencia, y que en tanto tal, obra comprendiendo lo que hace, teniendo por lo tanto el poder de determinarse por si mismo a los fines que persigue. Por otra parte, por tener una naturaleza, por estar constituido de una forma determinada, el hombre tiene evidentemente fines que responden a su constitucinnatural y que son los mismos para todos ...". Los derechos fundamentales como el derecho a la existencia y a la vida -el derecho a la libertad personalo derecho de conducir la vida como dueo de si mismo y de sus actos, responsable de estos ante Dios y ante la ley, el derecho a la bsqueda de la perfeccin de la vida humana, moraly racional, el derecho a la bsqueda del bien eterno, el derecho a la integridad corporal, el derecho a la propiedad privada de los bienes materiales, que es una salvaguardia de las libertades de la persona, el derecho de casarse segn la propia eleccin, y de fundar una familia con la seguridadde las libertades que le son propias, el derecho de asociacin, el respeto a la libertad humana en cada uno, todos estos derecho arraigan en la vocacin de la persona, agente espiritual y libre, al orden de los valoresabsolutos y a un destino superior al tiempo. Ahora bien, la idea que ms nos interesa jurdicamente, y que considero la correcta, es que la dignidad humana viene a ser el fundamento ltimo de algunos derechos que se les reconocen a la persona en nuestra Constitucin provincial, en todas las cartas magnas provinciales nacionales y en los tratados internacionales, precisamente por que sobre su carcter de justificacin ltima existe una suerte de consenso universal, que se traduce en los textos legales del tenor de los mencionados. As, es que estos textos (salvo excepciones), utilizando este fundamento no otorgan o conceden a sus destinatarios una "dignidad humana" si no que por el contrario, se limitan a reconocer en ellos, como algo natural propio de su esencia de seres humanos, la dignidad humana, y a partir de ese reconocimiento si conceden, otorgan e imponen derechos y obligaciones que se derivan de esa dignidad previamente reconocida, (por ej. la libertad -art. 7 C.P.C.-). En sntesis la dignidad

humana no es un derecho del hombre, es el fundamento de los derechos que se conceden al hombre, idea esta que profundizare en el acpite siguiente. 2.-La dignidad humana como fundamento de los derechos: Considero que de la dignidad de la persona como valor central, emanan la justicia, la vida, la libertad, la igualdad, la seguridad y la solidaridad, que son dimensiones bsicas de la persona, que en cuanto tales se convierten en valores y determinan la existencia y legitimidad de todos los Derechos reconocidos por nuestra Constitucin Provincial. Por otra parte esos valores -justicia, vida, libertad, igualdad, seguridad- estn indisolublemente unidos por su raz y fundamento: el valor de la dignidad de la persona humana. De ah que la legitimidad y fundamento de un concretoderecho humano, como por ej. el derecho a la libertad (art.7 C.P.C.) o el derecho a la integridad fsica y moral (art.4 C.P.C.), no est en la exclusiva referencia a un determinado valor (vida o justicia o seguridad o libertad) sino en la necesaria referencia a todos los valores. Esa necesaria unin sistemtica de los valores entre s es patente en la Constitucin de Crdoba, quien en su prembulo declara la intencin primera de sus redactores, cual es "... con la finalidad de exaltar la dignidad de la persona", asimismo en el art. 4 le asigna el carcter de inviolable. Hay que tener en cuenta, adems, que estos valores que fundamentan, junto con la dignidad humana, los derechos reconocidos por la Constitucin, no constituyen categoras axiolgicas cerradas y estticas, sino que se hallan abiertos a las continuas y sucesivas necesidades que los hombres experimentan en el devenir de la historia. de ah surge, tambin la intrnseca unin existente entre el objeto de los derechos y el fundamento de los mismos -la dignidad humana. As, entre estos valores, implcitos en la Carta Magna provincial, la justicia, como valor, en cierto modo encierra a mi criterio, el significado de todos los dems valores en cuanto que supone que a todas y cada una de las personas les sea atribuido y garantizado lo que le corresponde -lo suyo-, lo que le corresponde por su especial dignidad. Si del valor dignidad derivbamos el valor justicia, del valor justicia podemos ahora, a su vez, inferir otros cuatro valores; pues si la definicin clsica de justicia connotaba "dar a cada cual lo suyo", he aqu cuatro dimensiones que son "lo suyo" para todo persona humana: vida, igualdad, libertad y seguridad: El valor vida, adems de la perspectiva biolgica, comn a la de los otros animales y las plantas, posee otra dimensin especfica de la vida humana, que tiene el calificativo de racional, social, histrica, espiritual, etc., y en ella radican los dems valores: libertad, seguridad, etc. Es decir, mientras los dems seres vivientes a lo sumo llegan a un determinado nivel de conciencia, el ser humano al ser capaz de autoconciencia, autoposesin o autodominio, puede acceder a los dems valores citados: seguridad, igualdad, libertad, etc. Valores que, en cuanto inspiran acciones concretas, dignifican a quienes pretenden alcanzarlos.

Desde esta perspectiva integral, el valor vida inspira o est presente, es la que hace posible el ejercicio de la libertad en sus diferentes manifestaciones, y que no puede ser cercenada sin que deje de producirse injusticia. Estando garantizado este derecho en la Constitucin provincial en su art. 4. A su vez este derecho, nos plantea una serie de problemaso interrogantes ticos y jurdicos, relacionados con el comienzo de la vida, su transcurso y el final de la misma. Da cuenta de ello, las discusiones que surgen para determinar con exactitud el comienzo de la vida humana, (segn la C.P.C. (art.4) se reconoce su origen desde la concepcin), mas an, en la actualidad, donde los constantes e impresionantes avances de la ciencia y la medicina, nos plantean nuevos problemas, como la clonacin, la fertilizacin in vitro, y la tan polmica biogentica. Sumado a las ya clsicas discusiones en cuanto al aborto, eutanasia, etc. Actuales cuestiones estas, que llevan a los juristas a replantearse teoras estructuradas, relacionadas con, la vida humana artificialmente producida, (procreacin artificial), la naturaleza y el sentido del sufrimiento y la muerte; y tambin lo que es "vida digna". El valor libertad, es quiz sobre el que ms se ha insistido por parte de filsofos, poetas, profetas y polticos. La libertad puede ser definida, en trminos muy amplios, como la exencin de una necesidad para el cumplimiento de un fin. La libertad puede ser contemplada desde dos perspectivas diferentes: negativa una, positiva la otra. Desde una perspectiva negativa se habla de la libertad negativa, que consiste en la ausencia de coaccin. Supone la existencia de un mbito para poder actuar sin que existe en el mismo la interferencia ni de otros sujetos ni del Estado. Su antivalor es la coaccin, que supone la interferencia grave y deliberada por parte de otra persona, ya fsica, ya jurdica, por virtud del cual el sujeto no puede actuar cuando y cmo desea. La dimensin positiva de la libertad significa la posibilidad de participacin de forma racional y libre en la vida social. La libertad tiene sustancialmente tres manifestaciones que juegan siempre en toda afirmacin concreta de una libertad: a) Exencin o independenciao autonoma, por la que se constituye una esfera de autonoma privada, de decisin personal o colectiva protegida frente a presiones que puedan determinarla. b) Poder hacer, esto es, capacidad positiva, para llevar a cabo esas decisiones y actuar eficazmente en la vida social. c) Libertad de eleccin, entre hacer o no hacer, o entre varios "haceres" posibles. En nuestra carta magna, la libertad se encuentra expresamente reconocida en su art. 7. El valor igualdad tiene su antivalor en la discriminacin, es el principio inspirador de todos los derechos econmicos, sociales y culturales. Suele ser considerado como una "metanorma", o una norma que establece un criterio por el que todas las dems normasse relacionen con los sujetos del derecho. Sintticamente podra formularse as: para toda persona, si rene las condiciones de aplicabilidad de una norma, debe aplicarse sta siempre de idntica manera. Salvo que circunstancias relevantes justifiquen un tratamiento normativo diferente,

en beneficio del sujeto afectado por tales circunstancias. Por ejemplo, respecto al derecho al sufragio (art. 30 de la Const. Prov.) la diferencia de sexoes irrelevante actualmente, pero la diferencia de edad -caso de un nio sin uso de razn- es relevante para un tratamiento normativo no idntico. En otros casos, las normas pueden propender a enmendar una desigualdad real generada por razones histricas, en estos casos se hablar de una discriminacin inversa, que asume el principio igualitario aunque proponga un tratamiento normativo diferencial. Por ejemplo, las leyes que disponen que un porcentaje de empleados de una empresa han de ser discapacitados, favorece para que personas con discapacidades puedan ser admitidos como trabajadores en las mismas; con ello se tiende a que una situacin de desigualdad real entre los candidatos a un empleo, se revierta logrando que se admita que un discapacitado fsico puede ser igualmente competente para desarrollar tareas especficas que no afecten a su discapacidad. Si bien se afirma que la historia del hombre es la historia de la lucha por su libertad, cuando no la tiene para conseguirla, cuando la tiene para conservarla y cuando la ha perdido para recuperarla; siempre me pareci que el concepto de igualdad es una idea que se encuentra muy arraigada en todos los seres humanos, como el principal criterio de justicia. As, an en los casos de hombres que se encuentran privados de su libertad, en condicin de esclavos, reducidos a la categora de cosas; an en ellos, la idea de igualdad sigue siendo el criterio de justicia, al punto que aunque pueda admitir o aceptar su condicin de esclavos, no les es posible admitir o aceptar que entre ellos se hagan diferencias, que se castigue mas a uno que a otro o se premie mas a uno que a otro. Considero que es un valor consustancial con la dignidad humana, y por lo tanto, merecedor de una declamacin y proteccin legal. Dicho valor igualdad se encuentra expresamente reconocido como un derecho del hombre, en nuestra carta magna en el artculo sptimo. El valor seguridad,tiene diversas implicancias, as la seguridad que implica el respeto a su integridad fsica y espiritual, la cual encuentra su recepcin normativa en el art. 4 de la Constitucin, y su respectivo correlato en distintas disposiciones infra-constitucionales. En nuestros tiempos no podemos dejar de reconocer que el hombre tiene en virtud de su dignidad innata, un derecho no solo a su proteccin fsica, sino a la proteccin de aquellos actos, hechos o situaciones que le produzcan un perjuicio moral, o que afecten sus convicciones religiosas, o creencias intimas. La seguridad implica el continuo respeto al hombre, por parte de los dems hombres y del Estado, con la finalidad de garantizar al mismo el desenvolvimiento en forma libre, pacfica y tranquila de su existir. Tambin podemos sostener que el concepto de seguridad, se encuentra relacionado ntimamente con el Estadode Derecho, o sea aquel estado que se encuentra

subordinado a leyes y no por encima de ellas o con el poder desconocerlas, de esta forma la persona, encuentra un alto grado de certeza en el mantenimientode ciertas reglas jurdicas bsicas, en que las mismas se aplican de una forma predeterminada, bajo ciertos requisitos expresa y previamente establecidos, lo cual conocemos como seguridad jurdica. 3.-La dignidad Humana en la Constitucin de la Provincia de Crdoba. En nuestra carta magna, la dignidad humana se encuentra literalmente expresada en diversas disposiciones, as tenemos que ya en la primera manifestacin de los Constituyentes que sancionaron la misma, el prembulo, se lee: "... nos los representantes del pueblo de la provincia de Crdoba, reunidos en convencin constituyente, con la finalidad de exaltar la dignidad de la personay garantizar el pleno ejercicio de sus derechos...", as vemos como la dignidad humana figura como la primera finalidad de la elaboracin de esa ley fundamental. Luego, en orden de aparicin, esta el art. 4, que reza "...la vida desde su concepcin, la dignidad y la integridad fsica y moral de la persona son inviolables. Su respeto y proteccin es deber de la comunidady, en especial, de los poderes pblicos. Aqu vemos que se le atribuye a la dignidad humana, el carcter de inviolable, sobre el cual me he referido anteriormente, y que es la caracterstica atribuida por la tendencia jurdica contempornea, garantizar su respeto declarndola inviolable. Asimismo, es evidente que, se tiene en cuenta el principio de la "eminente dignidad de la persona humana, a la que todos los miembros de los poderes pblicos, sin excepcin alguna, estn obligados a respetar y proteger, que, como postulado occidental y cristiano es el fundamento de todos los derechos y deberes, consecuentemente de su regulacin normativa, constituyendo por eso mismo el supremo valor de nuestro rgimen poltico, de modo que el estado se halla al serviciode la persona humana y no la persona al servicio del estado, por cuanto se considera que el hombre es un ser que tiene fines propios que cumplir Tambin en el art.7 que dice "...todas las personas en la Provincia son libres o iguales ante la ley, y no se admiten discriminaciones...", en este caso vemos como se regula en forma indirecta sobre el derecho a la igualdad y a la libertad, derivados ambos de la dignidad humana, estableciendo el reconocimiento expreso y como agregado, la prohibicin de sus respectivos antivalores -la discriminacin y la coaccin. Ms adelante, el art.18 reza "...Todas las personas en la Provincia gozan de los derechos y garantas que la Constitucin Nacional y los tratados Internacionales ratificados por la Repblicareconocen, y estn sujetos a los deberes y restricciones que imponen...". Se advierte en esta clasula, en un todo de acuerdo a la supremaca constitucional, que los habitantes de la provincia pasan a gozar de los derechos y garantas reconocidos por la carta magna nacional y los tratados incorporados recientemente a ella con la reforma del ao 1994. Luego en el art. 20 "...derechos no enumerados. los derechos enumerados y reconocidos por esta Constitucin no importan denegacin de los dems que se derivan de la forma democrtica de gobierno(art.2) y de la condicin natural del

hombre. Refirindose en esta forma con una frase distinta al mismo aspecto, dignidad humana, condicin natural del hombre, en base a la cual no pueden ser negados o desconocidos los derechos que en ella se funden. Prosiguiendo, tenemos el art. 21 "... de los extranjeros. No se puede dictar en la provincia ley o reglamento que haga inferior la condicin de extranjero a la del nacional..." Este artculo es expresin del reconocimiento de la igualdad innata de todos los hombres, sin importar su calidad de extranjeros, demostrando as, con esta prohibicin el espritu con que nuestra Constitucin considera a las personas, o sea sin distinciones de ese ndole. Tambin en el art.23 referido a los derechos del trabajador, dice "...todas las personas en la provincia tienen derecho: inc.1: a la libre eleccin de su trabajoy a condiciones laborales equitativas, dignas, seguras, salubres y morales. inc.3 a una jornada limitada... con descansos adecuados y vacaciones paga, inc. 4 a una retribucin justa a igual remuneracin por igual tarea. La regulacin expresa, aunque en forma programtica, de todos estos aspectos, encuentran vinculacin directa con lo que debemos entender por dignidad humana, los distintos aspectos que comprende, las condiciones dignas en la realizacin de su trabajo, el garantizarle jornadas limitadas que redundan en una mejor calidad de vida de la persona al poder disponer de un tiempo libre para dedicarlo a sus familiares, personas de su entorno ntimo, descanso, ocio, etc. Constituyendo todos estos, distintos aspectos que en forma indirecta encuentran su fundamento en la dignidad que a todo habitante de la provincia de Crdoba le es reconocida por su sola condicin de persona. 4.-El reconocimiento de la Dignidad humana en el derecho pblico provincial comparado. En este punto, he realizado un pequeo trabajo de bsqueda y deteccin en otras constituciones provinciales, de las normas que se refieren a la dignidad humana en forma expresa. As, es que luego de esta comparacin, me ha impresionado el aspecto de que en algunas constituciones provinciales no esta expresada ni una sola vez en todo su texto, la palabra dignidad humana, (ej. Const. Pcia. Entre Ros, Const. Pcia. Mendoza); no obstante de que se les reconozca y asegure los derechos que se derivan de la misma. As. En el prembulo de la Constitucin de la ciudad autnoma de Buenos Aires . se lee: " ...con el propsito de garantizar la dignidade impulsar la prosperidad de sus habitantes ..." . Luego en su art.11"...todas las personas tienen idntica dignidad y son iguales ante la ley..." En el art.12 "...la ciudad garantiza. el derecho a la privacidad, intimidad y confidencialidad como parte integrante de la dignidad humana ..."

Y finalmente en el art. 13 "...la ciudad garantiza la libertad de los habitantes como parte de la inviolable dignidad de las personas." En la Constitucin de la Provincia de Entre Ros:el art. 6 dice "...los derechos declaraciones y garantas enumerados en la constitucin ... no sern entendidos como negacin de otros derechos y garantas no enumerados pero que nacen del principio de soberana del pueblo, de la forma republicana de gobierno y que corresponden al hombre en su calidad de tal..." La Constitucin de la Provincia del Chaco: en su prembulo expresa: "... nos los representantes del pueblo de la provincia del chaco ... respetuosos de nuestra cultura fundante, con la finalidad de exaltar la dignidad de la persona humana..." En su artculo octavo: "...los habitantes de la provincia tienen idntica dignidad social..." El art.14: "...los derechos deberes, declaraciones y garantas enumerados ... en la Constitucin Nacional, ... no sern entendidos como negacin de otros no enumerados que ataen a la esencia de la democracia, al sistema republicano de gobierno, a la libertad, a la dignidad y la seguridad de la persona humana Y finalmente en la Constitucin de la Provincia de Buenos Aires, en el art. 12 dice:"...todas las personas de la provincia, gozan entre otros de los siguientes derechos: 3- al respeto de la dignidad..." 5.-El reconocimiento de la Dignidad humana en los textos legales internacionales: En las normas de Derecho internacional reguladoras de Derechos Humanos es frecuente las referencia a la dignidad de la persona humana. En ocasiones la referencia a la dignidad de la persona humana es incorrecta(a mi juicio): caracterizndola impropiamente, en forma de derecho. As lo hace, por ejemplo, el artculo 11,1 de la Convencin Americana de Derechos Humanos: Toda persona tiene derecho ...al reconocimiento de su [Link] otras ocasiones, sin embargo, la dignidad aparece correctamente reconocida como fundamento de los Derechos Humanos. Esto tiene lugar en multitud de normas. Entre ellas pueden sealarse los siguientes: El Prembulo de la Declaracin Universal de Derechos Humanos afirma -en el primer Considerando- que: la libertad, la justicia y la paz en el mundo tienen por base el reconocimiento de la dignidad ... ; el quinto Considerando del Prembulo afirma que: los pueblos de las Naciones Unidas han reafirmado en la Carta su fe en ...la dignidad y el valor de la persona.... El artculo primero de la Declaracin Universal proclama que: todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad... La Declaracin Americana de los Derechos y Deberes del Hombre afirma, en el Considerando 1, que: los pueblos americanos han dignificado la persona humana...; el Considerando 2 de la Declaracin Americana dice que:...los Estados americanos han reconocido que los derechos esenciales del hombre no nacen del hecho de ser nacional de un determinado Estado,

sino que tienen como fundamento los atributos de la persona humana... . El 2 Considerando de la Declaracin sobre la proteccin de todas las personas contra la tortura y otros tratos o penas crueles, inhumanas o degradantes, aprobada por la Asamblea general de las Naciones Unidas, en sesin de 9 de Diciembre de 1975 se afirma explcitamente que los Derechos Humanos: emanan de la dignidad inherente de la persona humana. En el mismo sentido que el indicado en el punto anterior se expresa la letra d) del nmero 1 del artculo 1 de la Convencin relativa a la lucha contra la discriminacin en la esfera de la enseanza, etc... . En la Constitucin espaola de 1978 aparece tambin la dignidad de la persona como fundamento de los Derechos Humanos, cuando afirma en el artculo 10.1. que: la dignidad de la persona, los derechos inviolables que le son inherentes ... son el fundamento del orden poltico y de la paz social. 6.-El Derecho a la propia Intimidad: En el derecho a la intimidad personal (19 inc.2 C.P.C.; art.19 C.N.), se impone como un imperativo el equilibrio entre la tutelade la libertad de expresin o el derecho de imprimir sin censura previa; con la adecuada proteccin de la dignidad, honra, los sentimientos y la intimidad del comn de los hombres y por consiguiente la garanta jurisdiccional para el sostenimiento de estos valores de la personalidad, garanta que puede encontrar un medio apto de ejercicio a travs de la rectificacin, respuesta o procedimientosque se aproximen a ese objeto. Ambos valores deben ser debidamente sopesados, sin perder de vista que, con la respuesta, se trata de asegurar el derecho natural, primario, elemental a la legtima defensa de la dignidad, la honra y la intimidad. A que la vida del comn de los hombres no sea convertida en materiade escndalo por el periodista, el comentarista o el locutor de turno. A que su vida, su privacidad, su honra siga siendo suya; a seguir respetndose a si mismo. En este orden de ideas, el derecho de respuesta o rectificacin se encuentra incorporado en varias constituciones provinciales, as en la de Catamarca, art. 15; en la de Formosa, art. 12; en la de Jujuy, art. 23; en la de La Pampa, art.8; en la de Neuqun, art.22; en la de Salta, art. 23; en la de San Juan, art.25; en la de San Luis, art.21; en la de Santa Cruz, art. 15; en la de Santa Fe, art.11; en la de Santiago del Estero, art. 20; y en la de Tierra del Fuego, art. 47. Y adems en el mbito nacional, existen procedimientos que se correlacionan con el derecho de respuesta. El derecho a la intimidad y al honor tiene una estructura tutela en el artculo 1071 bis del Cdigo Civil, que establece que "el que arbitrariamente se entrometiere en la vida ajena publicando retratos, difundiendo correspondencia, mortificando a otro en sus costumbres o sentimientos, o perturbando de cualquier modo su intimidad y el hecho no fuere delitopenal" podr pedir al juez, "de acuerdo a las circunstancias, la publicacin de la sentencia en un diario o peridico del lugar, si esta medida fuese procedente para una adecuada reparacin". Esto se complementa, en cuanto al honor, con lo dispuesto por el art.

114 del Cdigo Penal, que determina que "Cuando la injuria o calumnia se hubiere propagado por medio de la prensa... el juez o tribunal ordenar, si lo pidiere el ofendido, que los editores inserten en los respectivos impresos peridicos, a costa del culpable, la sentencia o satisfaccin". 7.-La crceles, ejemplo de la vulneracin de la dignidad del hombre: A solo ejemplo de la continua vulneracin de la cual es objeto la dignidad del hombre, me referir al tema de las crceles en la Repblica Argentina, no de un modo profundo, sino tomndolo como un mero ejemplo de la realidad de la contradictoria e hipcrita sociedad contempornea, la que se regodea con grandilocuentes discursos sobre el reconocimiento, la exaltacin y las proclamaciones de los derechos del hombre, y al mismo tiempo efecta hechos y actos totalmente contrarios a los mismos. Las crceles reflejan hoy dos caras de una realidad, una suerte de comparacin entre ser y deber ser, entre la ley positiva y la realidad, recordemos la frase " ... las crceles sern sanas y limpias, para seguridad y no para castigo...", "...tratamiento educativo, curativo, asistencial...". Con toda claridad nuestra Constitucin Nacional determina que las crceles sern sanas y limpias, para seguridad y no para castigo de los reos detenidos en ellas; sin embargo la realidad, que en definitiva es y ser la nica verdad, nos muestra algo totalmente distinto. Las crceles enfrentan hoy distintos problemas: superpoblacin, falta de gente idnea y capacitada para la educacinde los reclusos, carencia de medios necesarios para el mantenimiento de los establecimientos, ausencia de una adecuada clasificacin de los detenidos, serios disturbios sexuales, abusos, presencia de detenidos portadores de enfermedades contagiosas (SIDA, etc.). En definitiva no hay autntica conciencia carcelaria. Por otro lado, el incremento de la actividad delictiva y la falta de recurso asignados por el Estado a esta problemtica, son algunos de los problemas irresueltos que ataen a todos, afectan a la sociedad en su conjunto, y que no deben ser pasados por alto. Ante estas falencias, me pregunto es acaso que las personas condenadas por la comisin de algn delito, pierden su dignidad como personas?. Las condiciones de vida de los establecimientos carcelarios estn lejos de cumplir su misin(la que le determina la ley -resocializar-) para convertirse en cambio en depsitos donde viven alojados hombres y mujeres dejados a su suerte. Es menester plantear en primer lugar, para entender un poco ms la finalidad de la prisin, que es lo que entendemos por pena, y cual es la finalidad que la misma cumple en nuestro ordenamiento jurdico, o sea que se quiere lograr con la pena?, castigar, maltratar, hacer sufrir, vengarse?, es el reo una persona como cualquier otra, con los mismos derechos, derecho a la vida, derecho a un ambiente sano, a un trato igualitario?. Hoy la realidad nos muestra que existe un absoluto olvido de la dignidad de los detenidos. El punto de partida para resolver estos interrogantes es indagar acerca de la finalidad de la pena en nuestro ordenamiento legal. La pena es un mal consistente en la prdida de bienes como retribucin por haber violado el deber de no

delinquir, es la prdida de un bien del delincuente. La prdida de un bien es jurdicamente un mal, porque significa la privacin a la persona de algo que gozaba, o la imposicin de una carga personal que no estaba obligado a soportar. La pena no es reparadora, sino retributiva. Mas all de las distintas teoras que tratan de justificar la pena, en nuestro ordenamiento el fin de la pena no es una expiacin en sentido moral como se la concibi hasta Beccaria, no es la expiacin de la culpa, ni un mal consistente en la motivacin inmoral de la voluntad curable por la fuerza del dolor que le causa la pena y que le expa la culpa. Tampoco es una expiacin en sentido que trate de devolver mal por mal. Todo esto no condice con la realidad, que esconden los sombros muros carcelarios, la realidad carcelaria no esta lejos de asemejarse a las antiguas mazmorras donde en condiciones infrahumanas, amontonaban a vagos, prostitutas, jvenes dscolos, etc. A nadie escapa el auge que ha adquirido la delincuenciahoy en da, la poblacincarcelaria aumenta un 13% cada ao. Sin ir ms lejos en la provincia de Crdoba en 1997 haba 3.133 personas, a pesar de existir ocho establecimientos carcelarios, con capacidad para 2.591 personas. Esto trae como consecuencia que celdas diseadas para dos, estn ocupadas por tres o cuatro personas; que ms all de las incomodidades que la convivencia forzada de hombres en recintos con capacidad real para la mitad significa, conlleva por un lado situaciones promiscuas, propagacin de enfermedades contagiosas (SIDA), y por otro lado, en virtud de la ausencia de una adecuada clasificacin de los detenidos de acuerdo al delito cometido, las crceles se convierten en una gran escuela de delincuencia, conviven en un mismo mbito asesinos, violadores, ladrones... Otro problema que atenta contra la dignidad humana de los detenidos, es la falta de suficiente trabajo dentro de los establecimientos, con lo cual adems de afectar el desarrollointegral de la persona, se corre el gran peligro del ocio colectivo, lo cual genera an ms peligrosidad entre los reclusos. Una vez mas me pregunto se puede reinsertar a la sociedad a una persona detenida en esta condiciones, para que se convierta en un ser til a la sociedad? no ser que todo el sistema penal (penal, procesal, penitenciario) es una excusa para hacer efectiva la venganza en la persona de los delincuentes, llegando al desconocimiento de su dignidad como persona? La crueldad y el egosmo de una sociedad que olvida y humilla a los que por distintas circunstancias de su vida han violado las normas; una sociedad que considera que hay que aislar y segregar slo para seguridad, sin importar la readaptacin, sin importar que son personas, y la inactividad del estado frente a estas situaciones nos confirman una vez ms que no se cumple con la finalidad de la pena, y reafirma la tan conocida frase "de la crcel el bueno sale malo, y el malo sale peor" Entonces, la crcel sirve o no sirve?. La respuesta esta a la vista. Considero que en la medida que se mantenga el actual sistema carcelario la influencia que la crcel

puede ejercer para impedir posteriores transgresiones es nula, es necesario un cambio profundo. Este cambio implica, redisear la capacidad de los establecimientos, formacin de un nuevo cuerpo de funcionarios y empleados penitenciarios capacitados e idneos, eliminar la violencia y severidad sin ningn provecho, evitar abusos sexuales, establecer una clara separacin de los delincuentes de manera que no se mezcle el delincuente de ocasin con el reincidente y con los reos mas peligrosos, desarrollar una adecuada actividad laboral, etc. Creo que debe cambiar la concepcin sobre las crceles como primer paso hacia un verdadero respeto de la dignidad del hombre, la misin de las crceles no debe ser aislar al delincuente sino reeducar a hombres, no hay que destruir al hombre sino al delincuente que hay en l. Se debe tener presente que el penado por el hecho de ser tal, no es un ser extra-social, por lo cual es necesario un trato humanitario, hay que respetar la condicin humana del penado, su dignidad. Debe ensersele que l forma parte de la sociedad como hombre y como ciudadano y crearle un sentido de responsabilidadrespecto de sus semejantes. La aspiracin tiene que ser a no aniquilar la libertad por la pena, sino a restringirla por el mal uso que de esa libertad ha hecho, dotndolo de una nueva aptitud para su buen uso y reeducndolo para su posterior disfrute. [Link] De todo lo expuesto hasta aqu, considero que nuestra Constitucin provincial considera a la dignidad humana, como algo natural de todo hombre, y en virtud de ello es que se encarga de destacar que su finalidad es exaltar la dignidad de la persona, reconocindola como algo propio y natural de l -no otorgado por el estado-, y limitndose a garantizarla, estableciendo para ello su carcter de inviolable (art. 4 C.P.C). Es evidente que nuestra Constitucin no es la nica que reconoce la dignidad de persona, sino que en el transcurso del presente siglo se ha dado una creciente concientizacin del significado que tiene el respeto de la dignidad en todos los seres humanos. Este fenmeno que no reconoce fronteras, se manifiesta en la redaccin de diversos textos nacionales, regionales e internacionales, tratados, convenios, etc. muchos de ellos con el carcter o la aspiracin al menos de universalidad. En los cuales la idea del respeto hacia la dignidad del hombre, ha tomado una fuerza arrolladora. Si bien algunos autores sostienen que es siempre un mal signo para los derechos, y con mayor razn para los fundamentales como los derivados de la dignidad del hombre, que necesiten ser solemnemente declarados, pues tal declaracin supone que ellos son desconocidos o avasallados en la vida real y con una cierta generalidad. Es, a mi juicio, esta declaracin o reconocimiento solemne, un primer paso para lograr el objetivo final de que los mismos sean respetados, reconocidos y efectivamente ejercidos en la vida real. As, este fenmeno mundial al que me refiero se traduce en el reconocimiento de la persona, de su dignidad, y esta, al generarse en estos ltimos tiempos, y quiz como

consecuencia de los diversos acontecimientos del reciente siglo pasado,(dos primeras guerrasmundiales, tratados de derechos humanos, etc.) una conciencia de la necesidad de su respeto y resguardo, ha venido a quedar universalmente aceptada, compeliendo a los estados a reconocer dicha dignidad natural en sus regulaciones; so peligro de tacha de autoritario al que la niegue y de reclamo por la comunidad internacional. Hoy da vivimos en una sociedad que, en el plano de las proclamaciones, exalta la dignidad de la persona humana, mientras en el plano de los hechos denigra la condicin del hombre, la mediatiza, la empequeece. Lo lamentable de todos estos derechos derivados del reconocimiento de la dignidad del hombre, (libertad, igualdad, honor, intimidad, vida, integridad, etc.) es que si bien se encuentran reconocidos y proclamados, no son respetados en la vida del hombre con la asiduidad que desearamos, producindole as un atropello continuo, y progresivo a su dignidad. Tambin creo que el valor que tiene el reconocimiento constitucional de la dignidad humana es, el servir de pauta interpretativa de las normas de la carta magna provincial. En este sentido, una sociedad verdaderamente democrtica a la que se refiere la propia Constitucin (art.2) debe dar prioridad a ultranza a los derechos esenciales de la persona que hacen a su dignidad. Considero que la dignidad del hombre precede natural y ontolgicamente a la idea de estado e implica un conjunto de derechos y deberes naturales (primarios y secundarios), como el derecho al honor, a la intimidad, a la buena reputacin, a la propia imagen a la integridad corporal, etc. La constitucin no crea esos derechos porque la dignidad del ser humano existe con Constitucin o sin ella, y aun contra ella. Solo los reconoce y protege.

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