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Una Breve Historia de los
Derechos Humanos
La Constitución de Estados Unidos de América (1787) y la Carta de Derechos
(1791)
La Carta de Derechos de la Constitución de EE.UU. protege las libertades básicas de los
ciudadanos de Estados Unidos.
Escrita en el verano de 1787 en Filadelfia, la Constitución de Estados Unidos de
América es la ley fundamental del sistema federal estadounidense y es el
documento histórico del mundo occidental. Es la constitución nacional escrita más
antigua en uso y define los organismos principales del gobierno y sus
jurisdicciones, y los derechos básicos de los ciudadanos.
Las primeras diez enmiendas a la Constitución (la Carta de Derechos), entraron en
vigor el 15 de diciembre de 1791, limitando los poderes del gobierno federal de
Estados Unidos y protegiendo los derechos de todos los ciudadanos, residentes y
visitantes en territorio estadounidense.
La Carta de Derechos protege la libertad de expresión, la libertad religiosa, el
derecho de tener y portar armas, el derecho de reunirse y la libertad de petición.
También prohíbe la búsqueda e incautación irrazonable, el castigo cruel e inusual
y la autoincriminación obligada. Entre las protecciones legales que brinda, la
Declaración de Derechos le prohíbe al Congreso pasar ninguna ley respecto al
establecimiento de religión y le prohíbe al gobierno federal privar a cualquier
persona de la vida, libertad o propiedad sin el debido proceso legal. En casos
criminales federales se requiere de una acusación por un gran jurado, por
cualquier delito capital, o crimen reprobable, garantiza un juicio público rápido con
un jurado imparcial en el distrito en el cual ocurrió el crimen y prohíbe el doble
enjuiciamiento.
Una Breve Historia de los
Derechos Humanos
Después de la Revolución Francesa en 1789, la Declaración de los Derechos del Hombre y del
Ciudadano otorgó libertades especificas contra la opresión, como "una expresión de la voluntad
general”.
La Declaración de los Derechos del Hombre y de los Ciudadanos en 1789
En 1789, el pueblo de Francia causó la abolición de una monarquía absoluta y
creó la plataforma para el establecimiento de la primera República Francesa. Sólo
seis semanas después del ataque súbito a la Bastilla, y apenas tres semanas
después de la abolición del feudalismo, la Asamblea Nacional Constituyente
adoptó la Declaración de los Derechos del Hombre y de los Ciudadanos (en
francés: La Déclaration des Droits de l’Homme et du Citoyen) como el primer paso
para escribir la constitución de la Republica de Francia.
La Declaración proclama que a todos los ciudadanos se les deben garantizar los
derechos de “libertad de propiedad, seguridad y resistencia a la opresión”.
Argumenta que la necesidad de la ley se deriva del hecho de que “…el ejercicio de
los derechos naturales de cada hombre, tiene sólo aquellos límites que aseguran a
los demás miembros de la misma sociedad el goce de estos mismos derechos”.
Por lo tanto, la Declaración ve a la ley como “una expresión de la voluntad
general”, destinada a promocionar esta equidad de derechos y prohibir “sólo
acciones dañinas para la sociedad”.
La Primera Convención de Ginebra (1864)
El documento original de la primera Convención de Ginebra en 1864 promovió el cuidado de los
heridos de guerra.
En 1864, dieciséis países europeos y varios países de América asistieron a una
conferencia en Ginebra, por la invitación del Consejo Federal Suizo, y por la
iniciativa de la Comisión de Ginebra. La conferencia diplomática se llevó a cabo
con el propósito de adoptar un convenio para el tratamiento de soldados heridos
en combate.
Los principios más importantes establecidos en la Convención y mantenidos por
las últimas Convenciones de Ginebra estipulan la obligación de proveer atención
medica sin discriminación a personal militar herido o enfermo y de respetar el
transporte y el equipo del personal médico con el signo distintivo de la cruz roja
sobre fondo blanco.
Las Naciones Unidas (1945)
Cincuenta naciones se reunieron en San Francisco en 1945 y fundaron la Organización de las
Naciones Unidas para proteger y promocionar la paz.
La Segunda Guerra Mundial se había librado violentamente de 1939 a 1945, y
al aproximarse el fin, las ciudades de toda Europa y Asia yacían en ruinas
humeantes. Millones de personas murieron, millones más quedaron sin hogar
o morían de hambre. Las fuerzas rusas se acercaban, rodeando los restos de
la resistencia alemana en la bombardeada capital de Alemania, Berlín. En el
Pacífico, los infantes de Marina de Estados Unidos todavía estaban luchando
con las fuerzas japonesas atrincheradas en islas como Okinawa.
En abril de 1945, delegados de cincuenta naciones se reunieron en San
Francisco, llenos de optimismo y esperanza. La meta de la Conferencia de las
Naciones Unidas sobre Organización Internacional era crear un organismo
internacional para promover la paz y evitar guerras futuras. Los ideales de la
organización se establecieron en el preámbulo al Acta Constitutiva que
propusieron: “Nosotros, la gente de las Naciones Unidas, estamos decididos a
proteger a las generaciones venideras del azote de la guerra, la cual dos veces
en nuestra vida ha producido un sufrimiento incalculable a la humanidad”.
El Acta Constitutiva de la nueva organización de las Naciones Unidas entró en
vigencia el 24 de octubre de 1945, fecha que se celebra cada año como Día de
las Naciones Unidas.
La Declaración Universal de los Derechos Humanos (1948)
La Declaración Universal de los Derechos Humanos ha inspirado a muchas otras leyes sobre
los derechos humanos y a tratados por todo el mundo.
Para 1948, la nueva Comisión de Derechos Humanos de las Naciones Unidas
se había apoderado de la atención del mundo. Bajo la presidencia dinámica de
Eleanor Roosevelt (viuda del presidente Franklin Roosevelt, defensora de los
derechos humanos por derecho propio y delegada de Estados Unidos ante la
ONU), la Comisión se dispuso a redactar el documento que se convirtió en la
Declaración Universal de los Derechos Humanos. Roosevelt, a quien se
atribuyó la inspiración del documento, se refirió a la Declaración como la Carta
Magna internacional para toda la humanidad. Fue adoptada por las Naciones
Unidas el 10 de diciembre de 1948.
En su preámbulo y en el Artículo 1, la Declaración proclama, sin lugar a
equivocaciones, los derechos inherentes a todos los seres humanos: “La
ignorancia y el desprecio de los derechos humanos han resultado en actos de
barbarie ultrajantes para la conciencia de la humanidad, y la llegada de un
mundo donde los seres humanos gocen de libertad de expresión y creencia y
sean libres del miedo y la miseria se ha proclamado como la más alta
aspiración de la gente común... Todos los seres humanos nacen libres e
iguales en dignidad y derechos”.
Los países miembros de las Naciones Unidas se comprometieron a trabajar
juntos para promover los 30 Artículos de los derechos humanos que, por
primera vez en la historia, se habían reunido y sistematizado en un solo
documento. En consecuencia, muchos de estos derechos, en diferentes
formas, en la actualidad son parte de las leyes constitucionales de las naciones
democráticas.