EL SIGNIFICADO DE FAMILIA
En un caluroso atardecer, rodeado de árboles frondosos y la brisa del rio; estaba
jugando Rita, una choquita divertida y muy amiguera. Ella disfrutaba mucho junto a sus
mejores amigos: el camarón y el pejerrey, a quienes conoció desde que eran muy
pequeños
Muy seguido salían los tres en busca de alimento y aventuras; la choquita atrapaba
diversidad de insectos y picaba algunos granos de arroz, mientras que el camarón y el
pejerrey con las algas y el planctón se conformaban. Los demás animales los veían con
mucha paciencia, ya que eran pequeños y estaban expuestos a diversos peligros; quien
estaba más al pendiente de ellos era el sapo, a quien cariñosamente llamaban: “Tio
Sapín”.
El tio Sapín los deleitaba contándoles largas historias que estaban cargadas de
aventuras y emociones. También les daba sabios consejos, el principal: no confiar en
extraños, ni alejarse de la manada. Y así transcurrían los días, dentro de una bonita
convivencia. Ya estaba cercano a culminar la temporada de verano, iba a empezar la
cosecha de arroz, lo que era muy preocupante para las chocas; ya que durante esta
actividad se convertían en presas asediadas; siendo cruelmente depredadas.
La choquita Rita sabía muy bien que se acercaba tiempos peligrosos, que podía hasta
tener un fin muy triste. El tio Sapín le recordaba: ¨no confíes en nadie y no te alejes,
porque te pueden atrapar y nunca podrás regresar¨. Transcurrieron algunos días,
mientras la choquita y sus amigos buscaban alimento, divisaron una manada de ranas
desconocidas. La choquita no tuvo mejor idea que ir a entablar conversación con ellas,
pese a las advertencias y sugerencias recibidas la choquita se les acercó ya que le llamó
mucho la atención los ruidos que hacían con su garganta; por ser parecidos a los ruidos
que hacia el tio Sapín, pensaba que eran tan buenos y amables con él.
Poco a poco, se les iba acercando, mientras sus amigos le gritaban: “¡Regresa Rita,
estás en peligro!”…”¡Cuidado Rita!”…”¡Rita…Rita!”. Pero todas estas advertencias no
fueron suficiente, Rita muy confiada les respondió: ”Tranquilos amigos, es solo un
momento!...¡Ya voy, ya voy!”. No pasó mucho, y una de las ranas, la más grande, la
líder, dio una señal indicando a la manada seguir su marcha. Sin medir el peligro la
choquita Rita, decidió seguirlas, lo que desesperó mas a sus amigos. El camarón se
puso tan rojo como un chupetín, pero el pejerrey mantuvo mas la tranquilidad y le
gritaba: “Te estas exponiendo al peligro…regresa yá, alto!.
Al no tener resultados. El pejerrey de un solo grito hizo reaccionar al camarón quien ya
se tiró sobre el verde pasto; le dijo; “Vamos a avisar a los demás!”. Con mucha prisa
fueron en busca de ayuda, mientras las ranas y la choquita se alejaban más. Cuando
Rita se sintió perdida y quiso regresar, muy tarde fue su reacción, miraba de un lado a
otro, sintió miedo, sobre todo cuando intentó regresar pero una de las ranas la empujó
muy fuerte y le gritó: “Tú te irás con nosotros, tendrás que acompañarnos. Necesitamos
quien limpie nuestros nidos , ¡Y TU LO HARÁS!. Todo esto fue más traumante para Rita
la choquita, quien de nervios se puso a llorar, se sintió tan atemorizada que empezó a
gritar; “¡Auxilio, auxilio!...¡Ayuda, ayuda!. Pero la frondosidad del bosque no permitía que
sus gritos fuesen escuchados, por el contrario, éstos los reducian más.
Lo que Rita la choquita ignoraba es que sus amigos ya venían en su rescate; a mucha
prisa se acercaban guiados por el camarón que aún estaba muy preocupado y el
pejerrey quien se mantenía muy tranquilo. Como ellos conocían mas éstos lugares,
tomaron un atajo para sacarle ventaja a las ranas. El tio Sapín, era quien dirigía el
rescate; armados con palos, ramitas, piedritas, todos envalentonados iban en ayuda de
la choquita.
Hasta que logrando adelantar a las ranas, se ubicaron en lugares estratégicos, salieron
a su encuentro; fue el tío Sapín quien tomó la palabra: “Ustedes están llevando a un
miembro de nuestra familia, se están llevando parte de nosotros, porque esa choquita
que se intentan llevar es parte de nosotros”. Ante tal situación, la rana mayor le contestó:
“Ella sola se nos acercó, nadie le llamó”: A lo que el tio Sapín le increpó: ”Entonces, deja
que venga con nosotros”. Y con una señal dejaron en libertad a Rita la choquita.
Finalmente, la choquita junto a sus amigos, muy felices y tranquilos regresaban al
bosque donde vivían, le pidió disculpas a sus amigos y los demás animales; “Debí
obedecerles, y no ser irresponsable, prometo cumplir mis compromisos y respetar los
consejos de los demás”. A lo que les respondió el tio Sapín; “Nunca confíes en extraños,
no te dejes llevar por las apariencias. Nosotros tus amigos nos unimos para rescatarte,
para ayudarte, porque SOMOS FAMILIA, ¡TODOS SOMOS UNO! ….Y así Rita la
choquita comprendió el verdadero valor y significado de la palabra FAMILIA.