Gnosticismo
Gnosticismo
Estos varios grupos enfatizaban el conocimiento espiritual (gnosis) por encima de las enseñanzas y
tradiciones protoortodoxas y la autoridad de instituciones religiosas. La cosmogonía gnóstica
generalmente presenta una distinción entre un Dios supremo y oculto, y una deidad menor y
malévola (en ocasiones asociada con la deidad bíblica de Yahveh [Jehová]),[3] deidad que es la
responsable de crear el universo material.[4] En consecuencia, los gnósticos consideraban que la
existencia material es defectuosa o malévola, y creían que el principal elemento de salvación era el
conocimiento directo de la divinidad oculta, que puede alcanzarse a través de intuiciones místicas o
esotéricas. Muchos textos gnósticos discuten no los conceptos de pecado y arrepentimiento, sino
los de ilusión e iluminación.[4]
Los escritos gnósticos florecieron entre ciertos grupos cristianos en el mundo mediterráneo hasta
mediados del siglo ii, cuando los primeros padres de la iglesia los denunciaron como herejía.[5]
Esfuerzos por destruir estos textos fueron exitosos en general, lo que resultó en que muy poco de
los escritos de los teólogos gnósticos sobreviviera.[6] Sin embargo, maestros gnósticos tempranos
como Valentín creían que sus creencias eran compatibles con el cristianismo. Cristo es visto como
un ser divino que ha tomado forma humana para liderar la humanidad de vuelta a la Luz, el
reconocimiento de su propia naturaleza divina.[7] Sin embargo, el gnosticismo no se refiere a un
único sistema estandarizado, y el énfasis en la experiencia directa da espacio a una amplia
variedad de enseñanzas, incluyendo corrientes distintas como el Valentinianismo o el Setianismo, o
corrientes posteriores cómo el Catarismo. En el Imperio Persa, las ideas gnósticas se difundieron
incluso hasta China a través del movimiento relacionado llamado Maniqueísmo, en tanto que el
Mandeísmo (la única religión gnóstica de la antigüedad que todavía sobrevive) sigue aún vigente en
Irak, Irán y comunidades de la diáspora.
Por siglos, la mayoría del conocimiento académico sobre el gnosticismo estuvo limitado a los
escritos anti-heréticos de figuras cristianas ortodoxas como Ireneo de Lyon e Hipólito de Roma. Un
renovado interés en el gnosticismo ocurrió después del descubrimiento, en 1945, de la Biblioteca de
Nag Hammadi en Egipto; una colección de raros y antiguos textos cristianos y gnósticos, entre los
que se incluyen el Evangelio apócrifo de Tomás y el Apócrifo de Juan. Académicos como Elaine
Pagels han reconocido la influencia de fuentes tales como el judaísmo helenístico, el zoroastrismo
y el platonismo en los textos de Nag Hammadi,[4] y algunos académicos han notado posibles
vínculos con el budismo y el hinduismo, aunque la evidencia de influencia directa de estas últimas
fuentes no es conclusiva.[4] Desde la década de 1990, el gnosticismo ha sido examinado con
mayor detalle en la academia. Una cuestión importante en esta investigación académica es si el
gnosticismo debe considerarse una forma de cristianismo temprano, un fenómeno interreligioso o
como una religión independiente. Más aún, otros académicos contemporáneos como Michael Allen
Williams y David G. Robertson han disputado si «gnosticismo» es todavía una categoría válida o útil
en lo absoluto, o si en cambio era simplemente un término técnico de los heresiólogos proto-
ortodoxos para referirse a un grupo dispar de grupos cristianos contémporaneos.[8] [9]
Etimología
Gnosis es un sustantivo griego femenino que significa «conocimiento» o «conciencia».[10] Se utiliza
a menudo para referirse al conocimiento basado en la experiencia o percepción personal en
comparación con el conocimiento intelectual (εἴδειν, eídein). Un término relacionado es el adjetivo
gnostikos, «cognitivo»,[11] un adjetivo razonablemente común en griego clásico.[12] En un contexto
religioso, la gnosis es conocimiento místico o esotérico basado en la participación directa con lo
divino. En la mayoría de sistemas gnósticos, la causa suficiente de la salvación es este
«conocimiento de» («familiaridad con») lo divino. Es un «conocer» interior, comparable con aquél al
que invitaba Plotino (neoplatonismo), y difiere de las perspectivas cristianas proto-ortodoxas.[13]
Los gnósticos son «aquellos que están orientados hacia el conocimiento y el entendimiento —o la
percepción y el aprendizaje— como una modalidad particular de vida».[14] El significado usual de
gnostikos en los textos clásicos griegos es el de «culto» (aprendido o educado) o «intelectual»,
como lo usa Platón en la comparación entre «práctico» (praktikos) e «intelectual» (gnostikos). El uso
platónico de «culto» o «aprendido» es típico de los textos clásicos.
Para el periodo helenístico, el término empezó a asociarse con los misterios greco-romanos,
convirtiéndose en un sinónimo del término griego musterion. El adjetivo gnóstico no se usa en el
Nuevo Testamento, pero Clemente de Alejandría habla del cristiano «culto» (gnostikos) en términos
elogiosos.[15] El uso de gnostikos en relación con la herejía se origina en los intérpretes de Ireneo.
Algunos académicos consideran que Ireneo utiliza a veces la palabra gnostikos para significar
simplemente «intelectual», en tanto que su mención de la «secta intelectual» es una designación
específica.[8] El término «gnosticismo» no aparece en fuentes antiguas,[16] y fue acuñado por
primera vez en el siglo xvii por Henry More en un comentario sobre las siete cartas del Libro del
Apocalipsis, donde More usa el término «Gnosticisme» para describir la herejía en Tiatira.[17] El
término gnosticismo se derivó del uso del adjetivo griego gnostikos (en griego γνωστικός, «culto»,
«aprendido», «intelectual») por san Ireneo (c. 185) para describir a la escuela de Valentín como «he
legomene gnostike haeresis», la herejía llamada Aprendida (gnóstica).[18]
Orígenes
Los orígenes del gnosticismo son oscuros y aún hoy motivo de debate. Los grupos cristianos proto-
ortodoxos llamaron a los gnósticos una herejía del cristianismo,[19] pero de acuerdo con los
académicos modernos el origen de la teología gnóstica está estrechamente relacionado con
medios sectarios judíos y sectas cristianas primitivas.[1] [20]
[21]
Los académicos debaten si los
orígenes del gnosticismo tienen raíces en el neoplatonismo y el budismo, debido a similitudes en
sus creencias, pero su origen es actualmente desconocido. A medida que el cristianismo se
desarrolló y se hizo más popular, lo propio ocurrió con el gnosticismo, y a menudo coexistían en los
mismos lugares grupos cristianos proto-ortodoxos y grupos cristianos gnósticos. La creencia
gnóstica era generalizada dentro del cristianismo hasta que las comunidades cristianas proto-
ortodoxas expulsaron al grupo en los siglos ii y iii. El gnosticismo se convirtió así en uno de los
primeros grupos en ser declarado herético.[22]
Algunos académicos prefieren hablar de «gnosis» para referirse a las ideas del siglo i que luego
habrían de desarrollarse en el gnosticismo, y reservar el término «gnosticismo» para la síntesis de
estas ideas en un movimiento coherente en el siglo ii.[23] De acuerdo con James M. Robinson,
ningún texto gnóstico antecede claramente al cristianismo, y «el gnosticismo precristiano como tal
es difícil de encontrarse, de manera tal que se pueda cerrar el debate de manera definitiva».[24] Sin
embargo, la biblioteca de Nag Hammadi contenía enseñanzas herméticas que, de manera
debatible, se remontan al Antiguo Reino de Egipto (c. 2686-2181 a. C.).[25]
Orígenes judeocristianos
Los académicos contemporáneos tienden a estar de acuerdo en que el gnosticismo tiene orígenes
judeocristianos, originándose a finales del siglo i entre sectas judías no-rabínicas y sectas
cristianas primitivas.[1] [20]
[27]
La antropóloga británica Ethel S. Drower añade: «el judaísmo
heterodoxo en Galilea y Samaria parece haber tomado la forma que ahora llamamos gnóstica, y es
muy posible que existiera algún tiempo antes de la era cristiana».[28]: xv
Muchos de los líderes de escuelas gnósticas fueron identificados por los padres de la iglesia como
judíos cristianos, y palabras y nombres de Dios en hebreo eran aplicadas en algunos sistemas
gnósticos.[29] Las especulaciones cosmogónicas entre los cristianos gnósticos se basaron al
menos en parte en los textos místicos judíos del Maaseh Breishit y el Maaseh Merkabah. Esta tesis
es propuesta particularmente por Gershom Scholem (1897-1982) y Gilles Quispel (1916-2006).
Scholem encontró rasgos de gnosis judía en el imaginario de la Merkabah, que también pueden
hallarse en documentos gnósticos «cristianos», por ejemplo en el ser «llevado» al tercer cielo que
menciona el apóstol Pablo.[30] Quispel ve el gnosticismo como un desarrollo judío independiente,
trazando sus orígenes a los judíos alejandrinos, un grupo con el que Valentín también estaba
conectado.[30]
Muchos de los textos de Nag Hammadi hacen referencia al judaísmo, en algunos casos con un
rechazo violento al Dios judío.[20] Gershom Scholem describió alguna vez al gnosticismo como «el
caso más grande de antisemitismo metafísico».[31] El profesor Steven Bayme afirmó que el
gnosticismo debería caracterizarse mejor como antijudaísmo.[32] La investigación reciente sobre
los orígenes del gnosticismo muestra una fuerte influencia judía, particularmente de la literatura de
las Hejalot.[33]
Dentro del cristianismo primitivo, las enseñanzas de Pablo y Juan pueden haber sido un punto de
partida para ideas gnósticas, con un énfasis creciente en la oposición entre carne y espíritu, el valor
del carisma, y la descalificación de la ley judía. El cuerpo mortal pertenecía al mundo de los poderes
inferiores y mundanos (los arcontes), y solo el espíritu o el alma podían ser salvos. El término
gnostikos puede haber adquirido mayor significado allí.[1]
Alejandría fue de una importancia central para el nacimiento del gnosticismo. La ecclesia cristiana
(es decir, la congregación, iglesia) era de origen judeocristiano, pero atraía también a miembros
griegos, y varias corrientes de pensamiento estaban disponibles, como el «apocalipticismo judaico,
la especulación sobre la sabiduría divina, la filosofía griega y las religiones mistéricas
helenísticas».[1]
En relación con la cristología angelical de algunos cristianos primitivos, Darrell Hannah señala que:
El Pastor de Hermas es una obra literaria cristiana que era considerada como escritura canónica por
algunos de los primeros padres de la iglesia como Ireneo. Jesús es identificado con la cristología
angelical en la parábola 5, cuando el autor menciona un Hijo de Dios, como un hombre virtuoso
lleno de un Santo «espíritu preexistente».[36]
Influencias neoplatónicas
Conexiones gnósticas con el neoplatonismo fueron propuestas por primera vez en la década de
1880.[30] Ugo Bianchi, quien organizó el Congreso de Messina de 1966 sobre los orígenes del
gnosticismo, propuso también orígenes órficos y platónicos.[30] Los gnósticos tomaron varias
ideas y términos importantes del platonismo,[37] usando conceptos filosóficos griegos a lo largo de
sus textos, incluyendo conceptos tales como el de hipóstasis (realidad, existencia), ousia (esencia,
sustancia, ser), y demiurgo (Dios creador). Tanto los gnósticos setianos como los valentinianos
parecen haber sido influidos por Platón, por el platonismo medio y por las academias o escuelas de
pensamiento del neopitagorismo.[38] Las dos escuelas intentaron "un esfuerzo hacia la
conciliación, incluso la afiliación" con la filosofía antigua posterior,[39] esfuerzos en los que fueron
rechazados por algunos neoplatónicos, incluyendo a Plotino.
Orígenes o influencias persas
Las primeras investigaciones sobre los orígenes del gnosticismo proponían orígenes o influencias
persas, dispersándose hasta Europa e incorporando elementos judíos.[30] De acuerdo con Wilhelm
Bousset (1865–1920), el gnosticismo fue una forma de sincretismo iranio y mesopotámico,[30] y
Richard August Reitzenstein (1861–1931) famosamente situó los orígenes del gnosticismo en
Persia.[30]
Carsten Colpe ha analizado y criticado la hipótesis iraní de Reitzenstein, mostrando que muchas de
sus hipótesis son insostenibles.[30] Sin embargo, Geo Widengren (1907–1996) propuso que el
origen del gnosticismo (mandeísta) estuvo en el zurvanismo zoroastrista (mazdeano), en conjunto
con ideas del mundo mesopotamio aramaico.
Sin embargo, estudiosos especializados en el mandeísmo como Kurt Rudolph, Mark Lidzbarski,
Rudolf Macúch, Ethel S. Drower, James F. McGrath, Charles G. Häberl, Jorunn Jacobsen Buckley o
Şinasi Gündüz defienden un origen palestino. La mayoría de estos expertos creen que los mandeos
probablemente tienen una conexión histórica con el círculo íntimo de discípulos de Juan el
Bautistas.[40] [41]
[42]
[43]
[44]
[45]
[46]
[47]
Charles Häberl, que también es lingüista especializado en
mandeo, encuentra influencias palestinas y arameas samaritanas en el mandeo y acepta que los
mandeos tienen una «historia palestina compartida con los judíos».[48] [49]
Paralelos budistas
Características
Su carácter iniciático, por el cual ciertas doctrinas secretas del Cristo o el "ungido" estaban
destinadas a ser reveladas a una élite de iniciados. De esta forma, los gnósticos cristianos
reclaman constituir testigos especiales de Cristo, con acceso directo al conocimiento de lo divino
a través de la gnosis o experimentación introspectiva a través de la cual se podía llegar al
conocimiento de las verdades trascendentales. La gnosis era, pues, la forma suprema de
conocimiento, solamente al alcance de iniciados.
El mismo conocimiento de las verdades trascendentes producía la salvación. Según las diversas
corrientes, la importancia de practicar una vida cristiana podía variar, siendo en cualquier caso
algo secundario.
Su carácter dualista, por el cual se hacía una escisión tajante entre la materia y el espíritu. El mal
y la perdición estaban ligados a la materia, mientras que lo divino y la salvación pertenecían a lo
espiritual. Por esa razón no podía existir salvación alguna en la materia ni en el cuerpo. El ser
humano solo podía acceder a la salvación a través de la pequeña chispa de divinidad que era el
espíritu. Solo a través de la conciencia del propio espíritu, de su carácter divino y de su acceso
introspectivo a las verdades trascendentes sobre su propia naturaleza podía este liberarse y
salvarse. Esta experimentación casi empírica de lo divino era la gnosis, una experiencia interna
del espíritu. Aquí se puede ver en el platonismo un antecedente claro del gnosticismo, tanto en su
dualismo materia-espíritu, como en su forma instrospectiva de acceder al conocimiento superior,
siendo la gnosis una versión religiosa de la mayéutica de Sócrates. Este dualismo también
prefigura el futuro maniqueísmo.
Su peculiar cristología: Siendo la materia el anclaje y origen del mal, no es concebible que
Jesucristo pudiera ser un ser divino y asociarse a un cuerpo material a la vez, puesto que la
materia es contaminadora. Por esa razón surge la doctrina del Cuerpo aparente de Cristo, según la
cual la Divinidad no pudo venir en carne, sino que vino en espíritu, mostrando a los hombres un
cuerpo «aparentemente» material (docetismo). Otras corrientes sostienen que Jesucristo fue un
hombre vulgar que en la época de su ministerio fue levantado, adoptado por una fuerza divina
(adopcionismo). Otras doctrinas afirman que la verdadera misión de Cristo era transmitir a los
espíritus humanos el principio del autoconocimiento que permitía que las almas se salvaran por
sí mismas al liberarse de la materia. Otras enseñanzas proponían incluso que Jesús no era un ser
divino.
Peculiares enseñanzas sobre la divinidad. Entre estas se encontraba la de que todo espíritu era
divino, incluyendo la parte espiritual del hombre (el alma), que no necesitaba a nadie para
salvarse a sí mismo, siendo Cristo enviado a revelar esa verdad. Por otra parte, el
creador/ordenador de la materia (llamado Demiurgo), al multiplicar con su creación la materia,
sería un ser malvado y opuesto al verdadero Ser Supremo del cual surgió.
Interpretación alegórica del cristianismo y de las escrituras. Así, se reinterpretan a la luz gnóstica
las historias de la creación, etc. dándoles significados filosóficos.
Establecimiento de jerarquías espirituales: En la cima de los seres existe un Dios, un ser perfecto
e inmanente cuya propia perfección hace que no tenga relación alguna con el resto de seres
imperfectos. Es inmutable e inaccesible. Descendiendo en una escala de seres emanados de
aquel llegamos al Demiurgo, antítesis y culmen de la degeneración progresiva de los seres
espirituales, y origen del mal. En su maldad, el Demiurgo crea el mundo, la materia, encadenando
la esencia espiritual de los hombres a la prisión de la carne. En este escenario se libra una batalla
entre los principios del bien y el mal, la materia (apariencia) y el espíritu (sustancia). Podemos ver
paralelismos claros con el zoroastrismo.
Entre los conceptos místicos con características mitológicas presentes en el gnosticismo podemos
encontrar:
Arconte (gnosticismo)
Demiurgo
Mónada
Abraxas
Eón
Pléroma
Historia y fuentes
Finales del siglo i y principios del siglo ii: desarrollo de las ideas gnósticas, contemporáneo a la
redacción del Nuevo Testamento;
mediados del siglo ii hasta comienzos del siglo iii: punto cumbre de los maestros gnósticos
clásicos y sus sistemas, «que afirmaban que sus sistemas representaban la verdad interior
revelada por Jesús»;[53]
finales del siglo ii hasta el siglo iv: reacción de la iglesia proto-ortodoxa y condena como herejía, y
posterior declive.
El Génesis se reinterpretó en medios judíos, viendo a Yahvé como un Dios celoso que esclavizaba
a la gente; la libertad debía obtenerse de este Dios celoso;
Se desarrolló una tradición sapiencial, en la que los dichos de Jesús se interpretaron como
indicadores de una sabiduría esotérica, en la que el alma podía ser divinizada mediante la
identificación con la sabiduría.[53] [nota
1]
Algunos de los dichos de Jesús pueden haber sido
incorporados a los evangelios para poner un límite a este desarrollo. Los conflictos descritos en 1
Corintios pueden haber sido inspirados por un choque entre esta tradición sapiencial y el
evangelio paulino de la crucifixión y la resurreción; Se desarrolló una historia mítica sobre el
descenso de una criatura celestial para revelar el mundo divino como el verdadero hogar de los
seres humanos. El cristianismo judío veía al Mesías, o Cristo, como "un aspecto eterno de la
naturaleza oculta de Dios, su "espíritu" y "verdad", que se revelaba a lo largo de la historia
sagrada".[53]
Se desarrolló una historia mítica sobre el descenso de una criatura celestial para revelar el mundo
divino como el verdadero hogar de los seres humanos.[53] El cristianismo judío veía al Mesías, o
Cristo, como «un aspecto eterno de la naturaleza oculta de Dios, su 'espíritu' y 'verdad', que se
revelaba a lo largo de la historia sagrada».[55]
Algunos cristianos identifican como gnóstico a Simón el Mago, personaje que aparece en una
narración en Hechos de los apóstoles en el Nuevo Testamento. Su personalidad más relevante fue
Valentín de Alejandría, que llevó a Roma una doctrina gnóstica intelectualizante. En Roma tuvo un
papel activo en la vida pública de la Iglesia. Su prestigio era tal que se le tuvo en consideración
como posible obispo de Roma. Otro gnóstico de renombre es Pablo de Samósata, autor de una
célebre herejía sobre la naturaleza de Cristo. Carpócrates concibió la idea de la libertad moral de los
perfectos, en la práctica una ausencia total de reglas morales.
Finalmente, el amplio rango de variación moral del gnosticismo fue visto con recelo y el obispo
Ireneo de Lyon lo declaró herejía en el 180 d. C., para la Iglesia católica.
El movimiento se extendió en las zonas controladas por el Imperio romano y los godos arrianos,[56]
y el Imperio persa. Siguió desarrollándose en el Mediterráneo y Oriente Medio antes y durante los
siglos ii y iii, pero su declive se produjo también durante el siglo iii, debido a la creciente aversión de
la Iglesia nicena y al deterioro económico y cultural del Imperio romano.[57] La conversión al islam y
la Cruzada Albigense (1209-1229) redujeron en gran medida el número de gnósticos que quedaban
a lo largo de la Edad Media, aunque todavía existen en la actualidad comunidades mandeas en Irak,
Irán y comunidades de la diáspora. Ideas gnósticas y pseudognósticas llegaron a influir en algunas
de las filosofías de varios movimientos místicos esotéricos de los siglos xix y xx en Europa y
Norteamérica, incluyendo algunos que se identifican explícitamente como resurgimientos o incluso
continuaciones de grupos gnósticos anteriores.
En 1945 fue descubierta una biblioteca de manuscritos gnósticos en Nag Hammadi (Egipto), que ha
permitido un conocimiento mejor de sus doctrinas, anteriormente solo conocidas a través de citas,
refutaciones, apologías y heresiologías realizadas por Padres de la Iglesia.
Neognosticismo
Esta sección es un extracto de Gnosticismo moderno.
Dillon señala que el gnosticismo plantea cuestiones sobre el desarrollo del cristianismo
primitivo.[58]
Ortodoxia y herejía
Los heresiólogos cristianos, sobre todo Ireneo, consideraban el gnosticismo como una herejía
cristiana. Los estudiosos modernos señalan que el cristianismo primitivo era diverso, y que la
ortodoxia cristiana solo se asentó en el siglo iv, cuando el Imperio romano entró en declive y el
gnosticismo perdió su influencia.[59] [57]
[60]
[58]
Los gnósticos y los cristianos proto-ortodoxos
compartían cierta terminología. Al principio, era difícil distinguir unos de otros.[61]
Según Walter Bauer, las «herejías» bien pueden haber sido la forma original del cristianismo en
muchas regiones.[62] Este tema fue desarrollado por Elaine Pagels,[63] quien sostiene que «la
iglesia proto-ortodoxa se encontró en debates con cristianos gnósticos que les ayudaron a
estabilizar sus propias creencias».[58] Según Gilles Quispel, el catolicismo surgió como respuesta al
gnosticismo, estableciendo salvaguardas en la forma del episcopado monárquico, el credo y el
canon de las sagradas escrituras.[64]
Jesús histórico
Véanse también: Jesucristo en la mitología comparada y Teoría del mito de Jesús.
Los movimientos gnósticos pueden contener información sobre el Jesús histórico, en tanto algunos
textos preservan dichos que muestran similitudes con los dichos canónicos.[65] Especialmente el
Evangelio de Tomás tiene una cantidad significativa de dichos paralelos.[65] Sin embargo, una
diferencia notable es que los dichos canónicos se centran en el fin de los tiempos, mientras que los
dichos de Tomás se centran en un reino de los cielos que ya está aquí, y no en un evento futuro.[66]
Según Helmut Koester, esto se debe a que los dichos de Tomás son más antiguos, lo que implica
que en las primeras formas de cristianismo se consideraba a Jesús como un maestro de
sabiduría.[66] Una hipótesis alternativa afirma que los autores de Tomás escribieron en el siglo ii,
cambiando los dichos existentes y eliminando las preocupaciones apocalípticas.[66] Según April
DeConick, tal cambio se produjo cuando el fin de los tiempos no llegó, y la tradición tomista se
orientó hacia una «nueva teología del misticismo» y un «compromiso teológico con un reino de los
cielos plenamente presente aquí y ahora, en el que su iglesia había alcanzado el estatus divino de
Adán y Eva antes de la Caída».[66]
Literatura juanina
El prólogo del Evangelio de Juan describe al Logos encarnado, la luz que vino a la tierra, en la
persona de Jesús.[67] El Apócrifo de Juan contiene un esquema de tres descendientes del reino
celestial, siendo el tercero Jesús, al igual que en el Evangelio de Juan. Las similitudes apuntan
probablemente a una relación entre las ideas gnósticas y la comunidad juanina.[67] Según Raymond
E. Brown, el Evangelio de Juan muestra «el desarrollo de ciertas ideas gnósticas, especialmente
Cristo como revelador celestial, el énfasis en la luz frente a la oscuridad y animosidad antijudía».[67]
El material juanino revela debates sobre el mito del redentor.[53] Las cartas juaninas muestran que
hubo diferentes interpretaciones del relato evangélico, y las imágenes juaninas pueden haber
contribuido a las ideas gnósticas del siglo ii sobre Jesús como redentor que descendió del cielo.[53]
Según DeConick, el Evangelio de Juan muestra un «sistema de transición del cristianismo primitivo
a las creencias gnósticas en un Dios que trasciende nuestro mundo».[67] Según DeConick, Juan
puede mostrar una bifurcación de la idea del Dios judío en el Padre celestial de Jesús y el padre de
los judíos, «el Padre del Diablo» (la mayoría de traducciones dicen «de [tu] padre el Diablo»), que
puede haberse desarrollado en la idea gnóstica de la Mónada y el Demiurgo.[67]
Pablo y el gnosticismo
Tertuliano llama a Pablo «el apóstol de los herejes»,[68] porque los escritos de Pablo eran atractivos
para los gnósticos, y eran interpretados de forma gnóstica, mientras que los cristianos judíos
encontraban que se alejaba de las raíces judías del cristianismo.[69] En 1 Corintios, Pablo se refiere
a algunos miembros de la iglesia como «poseedores de conocimiento» (en griego: τὸν ἔχοντα
γνῶσιν, ton ejonta gnosin).[70] James Dunn afirma que, en algunos casos, Pablo afirmaba puntos de
vista más cercanos al gnosticismo que al cristianismo proto-ortodoxo.[71]
Según Clemente de Alejandría, los discípulos de Valentín decían que éste era alumno de un tal
Teudas, que era alumno de Pablo,[71] y Elaine Pagels señala que las epístolas de Pablo fueron
interpretadas por Valentín de forma gnóstica, y que Pablo podría ser considerado un protognóstico
además de un protocatólico.[72] Muchos textos de Nag Hammadi, incluyendo, por ejemplo, la
Oración de Pablo y el Apocalipsis copto de Pablo, consideran a Pablo como «el gran apóstol».[71] El
hecho de que afirmara haber recibido su evangelio directamente por revelación de Dios atrajo a los
gnósticos, que reclamaban gnosis de Cristo resucitado.[73] Los naasenos, cainitas y valentinianos
se referían a las epístolas de Pablo.[74] Timothy Freke y Peter Gandy han explorado en profundidad
esta idea de Pablo como maestro gnóstico;[75] si bien su premisa de que Jesús fue inventado por
los primeros cristianos basándose en un supuesto culto mistérico grecorromano ha sido rechazada
por los estudiosos.[76] [nota
2]
Sin embargo, su revelación era diferente de las revelaciones
gnósticas.[77]
Principales movimientos
Gnosticismo judeo-israelita
Elcesaitas
Los elcesaitas fueron una secta bautismal judeocristiana que se originó en la Transjordania y
estuvo activa entre los años 100 y 400 d. C.[78] Los miembros de esta secta realizaban frecuentes
bautismos de purificación y tenían una disposición gnóstica.[78] [81]
: 123 La secta lleva el nombre de
su líder Elkesai.[82]
Según Joseph Lightfoot, el padre de la Iglesia Epifanio (que escribió en el siglo iv d. C.) parece
hacer una distinción entre dos grupos principales dentro de los esenios:[79] «De los que vinieron
antes de su tiempo [Elxai (Elkesai), un profeta oseo] y durante él, los oseos y los nazaríes».[83]
Mandeísmo
El nombre «mandeo» procede del arameo manda, que significa conocimiento.[88] Juan el Bautista
es una figura clave en la religión, ya que el énfasis en el bautismo forma parte de sus creencias
fundamentales. Según Nathaniel Deutsch, «la antropogonía mandea hace eco de relatos tanto
rabínicos como gnósticos».[89] Los mandeos veneran a Adán, Abel, Set, Enós, Noé, Sem, Aram y,
especialmente, a Juan el Bautista. En la era moderna sobreviven cantidades importantes de las
Sagradas Escrituras originales mandeas, escritas en arameo mandeo. El libro sagrado más
importante se conoce como el Ginza Rabba y tiene porciones identificadas por algunos estudiosos
como copiadas ya en los siglos ii y iii,[81] mientras que otros académicos como S. F. Dunlap lo
sitúan en el siglo i.[90] También existe el Qolastā, o Libro Canónico de Oración y el Libro Mandeo de
Juan (Sidra ḏ'Yahia) y otras escrituras.
Los mandeos creen que existe una batalla o conflicto constante entre las fuerzas del bien y del mal.
Las fuerzas del bien están representadas por Nhura (luz) y Maia Hayyi (el agua viva) y las del mal
por Hshuka (oscuridad) y Maia Tahmi (el agua muerta o rancia). Las dos aguas se mezclan en todas
las cosas para lograr un equilibrio. Los mandeos también creen en una vida después de la muerte o
cielo llamada Alma d-Nhura (Mundo de Luz).[91]
En el mandeísmo, el Mundo de la Luz está gobernado por un Dios Supremo, conocido como Hayyi
Rabbi («La Gran Vida» o «El Gran Dios Viviente»).[81] [88]
[91]
Dios es tan grande, vasto e
incomprensible que no hay palabras que puedan describir completamente lo impresionante que es
Dios. Se cree que un número innumerable de Utras (ángeles o guardianes),[92]: 8 manifestados de la
luz, rodean y realizan actos de adoración para alabar y honrar a Dios. Habitan en mundos separados
del mundo de la luz y algunos se denominan comúnmente como emanaciones y son seres
subordinados al Dios Supremo, que también se conoce como «La Primera Vida». Los nombres de
los Utras incluyen Segunda, Tercera y Cuarta Vida (es decir, Yōšamin, Abatur y Ptahil).[92]: 8 [93]
El Señor de las Tinieblas (Krun) es el gobernante del Mundo de las Tinieblas formado por aguas
oscuras que representan el caos.[81] [93]
El principal defensor del mundo de las tinieblas es un
monstruo gigante, o dragón, con el nombre de Ur, y una gobernante malvada también habita el
mundo de las tinieblas, conocida como Ruha.[93] Los mandeos creen que estos gobernantes
malévolos crearon una descendencia demoníaca que se considera dueña de los siete planetas y las
doce constelaciones del zodiaco.[93]
Según las creencias mandeas, el mundo material es una mezcla de luz y oscuridad creada por
Ptahil, que desempeña el papel de demiurgo, con ayuda de poderes oscuros, como Ruha, los Siete, y
los Doce.[93]: 343–366 El cuerpo de Adán (de quien se cree que fue el primer humano creado por Dios
en la tradición abrahámica) fue formado por estos seres oscuros, pero su alma (o mente) fue una
creación directa de la Luz. Por lo tanto, los mandeos creen que el alma humana es capaz de
salvarse porque se origina en el Mundo de la Luz. El alma, a veces denominada «Adán interior» o
Adán kasia, necesita urgentemente ser rescatada de la oscuridad, para poder ascender al reino
celestial del Mundo de la Luz.[93] Los bautismos son un tema central en el mandeísmo, ya que se
cree que son necesarios para la redención del alma. Los mandeos no llevan a cabo un único
bautismo, como en religiones como el cristianismo, sino que consideran los bautismos como un
acto ritual capaz de acercar el alma a la salvación.[94] Por ello, los mandeos se bautizan
repetidamente a lo largo de su vida.[95] Los mandeos consideran que Juan el Bautista fue un
mandeo nazareno.[81]: 3 [96] [97]
Juan es considerado su más grande y último maestro.[81] [92]
Según Magris, las sectas bautistas samaritanas eran una rama de los seguidores de Juan el
Bautista.[98] Una rama estaba a su vez encabezada por Dositeo, Simón el Mago y Menandro. En
este entorno surgió la idea de que el mundo fue creado por ángeles ignorantes. Su ritual bautismal
eliminaba las consecuencias del pecado y conducía a una regeneración por la que se superaba la
muerte natural, causada por estos ángeles.[98] Los líderes samaritanos eran vistos como «la
encarnación del poder, espíritu o sabiduría de Dios, y como los redentores y reveladores del
'verdadero conocimiento'».[98]
Los simonianos se centraban en Simón el Mago, el mago bautizado por Felipe y reprendido por
Pedro en Hechos 8, que se convirtió en el cristianismo primitivo en el arquetipo de falso maestro.
La atribución por parte de Justino Mártir, Ireneo y otros de una conexión entre las escuelas de su
tiempo y la persona que aparece en Hechos 8 puede ser tan legendaria como las historias que se le
atribuyen en varios libros apócrifos. Justino Mártir identifica a Menandro de Antioquía como
alumno de Simón Mago. Según Hipólito, el simonianismo es una forma anterior de la doctrina
valentiniana.[99]
Los quqitas eran un grupo que seguía un tipo de gnosticismo samaritano e iranio en el siglo ii d. C.
en Erbil y en las cercanías de lo que hoy es el norte de Irak. La secta recibió el nombre de su
fundador Quq, conocido como «el alfarero». La ideología quqita surgió en Edesa, Siria, en el siglo ii.
Los quqitas hacían hincapié en la Biblia hebrea, introdujeron cambios en el Nuevo Testamento,
asociaban a doce profetas con doce apóstoles y sostenían que estos últimos se correspondían con
el mismo número de evangelios. Sus creencias parecen haber sido eclécticas, con elementos de
judaísmo, cristianismo, paganismo, astrología y gnosticismo.
Gnosticismo sirio-egipcio
Setita-Barbeloita
El setianismo fue una de las principales corrientes de gnosticismo durante los siglos ii y iii, así
como el prototipo del gnosticismo tal y como fue condenado por Ireneo.[102] El setianismo atribuía
su gnosis a Set, tercer hijo de Adán y Eva, y a Norea, esposa de Noé, quien también desempeña un
papel en el mandeanismo y el maniqueísmo. Su texto principal es el Apócrifo de Juan, que no
contiene elementos cristianos[102] y es una amalgama de dos mitos anteriores.[98] Textos previos,
como el Apocalipsis de Adán, muestran signos de ser precristianos y se centran en Set, tercer hijo
de Adán y Eva.[103] Textos setianos posteriores siguen interactuando con el platonismo. Textos
setianos como el Zostrianos o el Alógenes se basan en imágenes de textos setianos más antiguos,
pero utilizan «un gran repositorio de conceptualidad filosófica derivada del platonismo
contemporáneo, (es decir, del platonismo medio tardío) sin rastros de contenido cristiano».[104]
Según Smith, el setianismo pudo comenzar como una tradición precristiana, posiblemente un culto
sincrético que incorporó elementos del cristianismo y el platonismo a medida que crecía.[107]
Según Temporini, Vogt y Haase, los setianos tempranos pueden ser idénticos o estar relacionados
con los nazarenos, los ofitas o el grupo sectario llamado «herejes» por Filón.[103]
Según Turner, el setianismo estuvo influido por el cristianismo y el platonismo medio, y se originó
en el siglo ii como fusión de un grupo bautizante judío de posible linaje sacerdotal, los llamados
barbeloítas, denominados así por Barbelo, la primera emanación del Dios Supremo, y un grupo de
exégetas bíblicos, los setitas, la «simiente de Set».[105] A finales del siglo ii, el setianismo crecía
aparte de la ortodoxia cristiana en desarrollo, que rechazaba el punto de vista docetista de los
setianos sobre Cristo.[105] A comienzos del siglo iii, el setianismo fue plenamente rechazado por
los heresiólogos cristianos, a la vez que el setianismo se orientaba hacia las prácticas
contemplativas del platonismo al tiempo que perdía interés por sus orígenes primigenios.[105] A
finales del siglo iii, el setianismo fue atacado por neoplatonistas como Plotino, y el setianismo se
distanció del platonismo. Entre principios y mediados del siglo iv, el setianismo se fragmentó en
varios grupos gnósticos sectarios, como los arcónticos, los audianos, los borboritas y los fibionitas,
y quizá los stratiotici y los secundianos.[105] Algunos de estos grupos existieron hasta la Edad
Media.[105]
Valentinianismo
El valentinianismo debe su nombre a su fundador Valentín (c. 100-180), que fue candidato a obispo
de Roma pero creó su propio grupo cuando otra persona fue elegida.[108] El valentinianismo floreció
a partir de mediados del siglo ii. La escuela fue popular y se extendió por el noroeste de África y
Egipto, y por Asia Menor y Siria en el este,[109] e Ireneo nombra específicamente a Valentín como
gnostikos. Fue una tradición intelectualmente vibrante,[110] con una forma de gnosticismo
elaborada y filosóficamente «densa». Los estudiantes de Valentín elaboraron sus enseñanzas y
materiales, y se conocen diversas variedades de su mito central.
El gnosticismo valentiniano puede haber sido más monista que dualista.[nota 3] En los mitos
valentinianos, la creación de una materialidad defectuosa no se debe a ningún fallo moral por parte
del Demiurgo, sino al hecho de que éste es menos perfecto que las entidades superiores de las que
emanó.[112] Los valentinianos tratan la realidad física con menos desprecio que otros grupos
gnósticos, y conciben la materialidad no como una sustancia separada de lo divino, sino como
atribuible a un error de percepción que se simboliza mitopoéticamente como el acto de creación
material.[112]
Los seguidores de Valentín intentaron descifrar sistemáticamente las Epístolas, alegando que la
mayoría de cristianos cometían el error de leerlas literalmente en lugar de alegóricamente. Los
valentinianos entendían el conflicto entre judíos y gentiles en la Epístola a los Romanos como una
referencia codificada a las diferencias entre psíquicos (personas que son parcialmente espirituales
pero que aún no han logrado la separación de la carnalidad) y pneumáticos (personas totalmente
espirituales). Los valentinianos argumentaban que tales códigos eran intrínsecos en el gnosticismo,
donde la reserva y el secreto son importantes para asegurar la progresión adecuada hacia el
verdadero entendimiento interior.[nota 4]
Basilideanos
Los basilidianos o basilideanos fueron fundados por Basílides de Alejandría en el siglo ii. Basílides
afirmaba haber sido instruido en sus doctrinas por Glauco, discípulo de San Pedro, pero también
podría haber sido alumno de Menandro.[115] El basilidismo pervivió hasta finales del siglo iv., en
tanto Epifanio sabía de basilidianos que vivían en el delta del Nilo. Sin embargo, estuvo limitado
casi exclusivamente a Egipto, si bien según Sulpicio Severo parece haber encontrado entrada en
España a través de un tal Marcos de Menfis. San Jerónimo afirma que los priscilianistas estaban
«infectados» de basilidismo.
Tradiciones tomasinas
Marción
Marción fue un líder eclesiástico de Sinope (actual Turquía), que predicó en Roma hacia el año
150 d. C.,[98] pero fue expulsado y fundó su propia congregación, que se extendió por todo el
Mediterráneo. Rechazaba el Antiguo Testamento y seguía un canon cristiano limitado, que incluía
sólo una versión redactada de Lucas y diez cartas editadas de Pablo.[118] Algunos expertos no lo
consideran un gnóstico,[119] [nota
5] pero sus enseñanzas se asemejan claramente a algunas
enseñanzas gnósticas.[98] Predicaba una diferencia radical entre el Dios del Antiguo Testamento, el
Demiurgo, el «malvado creador del universo material», y el Dios supremo, el «Dios amoroso y
espiritual que es el padre de Jesús», que había enviado a Jesús a la tierra para liberar a la
humanidad de la tiranía de la Ley judía.[120] Al igual que los gnósticos, Marción sostenía que Jesús
era esencialmente un espíritu divino que se aparecía a los hombres con forma humana, y no alguien
con un verdadero cuerpo físico.[121] Marción sostenía que el Padre celestial (el padre de Jesucristo)
era un dios totalmente ajeno, que no había participado en la creación del mundo, ni tenía conexión
alguna con él.[121]
Hermetismo
Cerinto (c. 100), fundador de una escuela con elementos gnósticos. Al igual que los gnósticos,
Cerinto representaba a Cristo como un espíritu celestial separado del hombre Jesús, y citaba al
demiurgo como creador del mundo material. A diferencia de los gnósticos, sin embargo, Cerinto
enseñaba a los cristianos a observar la ley judía; su demiurgo era santo y no bajo, y predicaba la
Segunda Venida. Su gnosis era una enseñanza secreta atribuida a un apóstol. Algunos
académicos creen que la Primera epístola de Juan fue escrita como respuesta a Cerinto.[123]
Los cainitas reciben ese nombre porque Hipólito de Roma afirma que adoraban a Caín, así como
a Esaú, Coré y los sodomitas. Hay pocas pruebas sobre la naturaleza de este grupo. Hipólito
afirma que creían que la indulgencia en el pecado era la clave para la salvación, porque como el
cuerpo es malo, uno debe contaminarlo a través de la actividad inmoral (véase «libertinaje»). El
apelativo cainita se utiliza como nombre de un movimiento religioso, y no en el sentido bíblico
habitual de personas descendientes de Caín.
Los carpocratianos, secta libertina que seguía únicamente el Evangelio según los hebreos.[124]
La escuela de Justino el gnóstico, que combinaba elementos gnósticos con la antigua religión
griega.
Los Borboritas, una secta gnóstica libertina, de la que se dice que desciende de los
Nicolaítas.[125]
Gnosticismo persa
Las Escuelas Persas, que aparecieron en la provincia persa occidental de Babilonia (en concreto, en
la provincia sasánida de Asuristán) y cuyos escritos se redactaron originalmente en los dialectos
arameos que se hablaban en Babilonia en aquella época, son representativas de lo que se
considera una de las formas de pensamiento gnóstico más antiguas. Estos movimientos son
generalmente considerados como religiones por derecho propio, en vez de emanaciones del
cristianismo o el judaísmo.
Maniqueísmo
El maniqueísmo fue fundado por el profeta Mani (216-276). El padre de Mani era miembro de la
secta judeocristiana de los Elcesaitas, un subgrupo de los gnósticos ebionitas. A los 12 y 24 años,
Mani tuvo visiones de un «gemelo celestial» suyo, que le llamaba a abandonar la secta de su padre
y predicar el verdadero mensaje de Cristo. Entre los años 240 y 241, Mani viajó al reino indogriego
de los sacas, en el actual Afganistán, donde estudió el hinduismo y sus diversas filosofías
existentes. A su regreso, en 242, se unió a la corte de Sapor I, a quien dedicó su única obra escrita
en persa, conocida como el Shabuhragan. Los originales estaban escritos en arameo siríaco, en un
alfabeto maniqueo único.
En Oriente, relata Rudolph, el maniqueísmo pudo florecer gracias a que el Islam naciente había roto
el monopolio religioso que hasta entonces ostentaban el cristianismo y el zoroastrismo. En los
primeros años de la conquista árabe, el maniqueísmo volvió a encontrar seguidores en Persia
(sobre todo entre los círculos cultos), pero floreció sobre todo en Asia Central, a donde se había
extendido a través de Irán. Allí, en el 762, el maniqueísmo se convirtió en la religión estatal del
Imperio uigur.[128]
Véase también
Deísmo
Cábala
Hermetismo
Misticismo
Notas
1. Según Earl Doherty, un prominente defensor de la Teoría del mito de Jesús, los autores de la
fuente Q pueden haberse considerado a sí mismos como "portavoces de la Sabiduría de Dios,
siendo Jesús la encarnación de esta Sabiduría. Con el tiempo, el relato evangélico de esta
encarnación de la Sabiduría se interpretó como la historia literal de la vida de Jesús.[54]
2. La existencia de Jesús es explorada en otros artículos de la Wikipedia, tales como: Teoría del
mito de Jesús, Historicidad de Jesús, Fuentes de la historicidad de Jesús, Jesús histórico,
Búsqueda del Jesús histórico
5. Encyclopædia Britannica: "Por lo tanto, desde el punto de vista del propio Marción, la
fundación de su iglesia -a la que primero se vio empujado por la oposición- equivale a una
reforma de la cristiandad mediante un retorno al evangelio de Cristo y a Pablo; nada debía
aceptarse más allá de eso. Esto demuestra por sí mismo que es un error incluir a Marción
entre los gnósticos. Era ciertamente un dualista, pero no era un gnóstico".
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