Presentación
Nombre: Ernesto
Apellido: García Campusano
Matricula: 2-21-3732
Materia: Argumentación jurídica
Tema: La argumentación jurídica
Maestro: Rafael Espinosa
ARGUMENTACION JURIDICA
CUESTIONARIO
1. cómo podemos definir argumentación jurídica?
Para Anthony WESTON es ofrecer un conjunto de razones o de pruebas en apoyo de una
conclusión. [1] Para PLANTIN es el conjunto de técnicas (conscientes o inconscientes) de
legitimación de las creencias y de los comportamientos. La argumentación intenta influir,
transformar o reforzar las creencias o los comportamientos de la persona o personas que
constituyen su objetivo.
Para TOULMIN argumentación es la actividad total de plantear pretensiones, ponerlas en
cuestión, respaldarlas produciendo razones, criticando esas razones y refutando esas críticas.
Para Manuel ATIENZA es una actividad que consiste en dar razones a favor o en contra de una
determinada tesis, que se trata de sostener o de refutar.
Para José Luis CASTILLO ALVA la argumentación consiste en esgrimir una serie concatenada
de razonamientos convenientemente expuestos, para persuadir al destinatario de la veracidad o
validez de una tesis que, por lo general, no está demostrada fehacientemente con anterioridad.
Según Habermas la argumentación es un acto de habla, es un medio para conseguir un
entendimiento lingüístico, que es el fundamento de una comunidad intersubjetiva donde se logra
un consenso que se apoya en un saber proporcional compartido, en un acuerdo normativo y una
mutua confianza en la sinceridad subjetiva de cada uno.
Para Fuentes Rodríguez es un proceso discursivo por el cual el hablante ofrece una serie de
enunciados como buenas razones para que su interlocutor crea u opine de una manera y no de
otra, u obre en una dirección concreta.
Según Eemeren y Grootendorst la argumentación es una actividad verbal, social y racional que
apunta a convencer a un crítico razonable de la aceptabilidad de un punto de vista, adelantando
una constelación de una o más proposiciones para justificar ese punto de vista.
De las anteriores definiciones podemos encontrar que el común denominador de los autores para
definir la argumentación es, en primer lugar, ofrecer o dar razones en apoyo de una pretensión o
conclusión y, en segundo lugar, que las razones lleven a convencer al interlocutor a quien se
dirige la argumentación.
2. mencione sus características
La argumentación tiene las siguientes características: Coherencia: toda argumentación es
coherente, esto es, se funda en la existencia de premisas antecedentes, las cuales son
capaces de provocar una respuesta o resolución no absurda, entendiéndose por ésta, aquélla
que no vulnera regla o principio alguno de la argumentación, ni produce una conclusión
contradictoria.
Razonabilidad: toda argumentación no sólo debe ser capaz de producir una conclusión, sino
que esa conclusión debe ser proporcional al fin que busca, del mismo modo que debería ser
proporcional a los medios empleados para demostrar las premisas que provocan la
consecuencia. No puede existir argumentación alguna si, a pesar de ser coherente, los
medios empleados para conseguir el resultado o respuesta hayan sido arbitrarios o abusivos.
La razonabilidad, por tanto, debe ser no sólo formal, sino también material.
Suficiencia: con la nota de suficiencia lo que se exige de una argumentación es la
pertinencia en las premisas que fundamentan una tesis. Así, pues, una argumentación debe
poseer las premisas (ni más ni menos) capaces de producir la consecuencia, ya no otras. En
el caso que la argumentación considere premisas no necesarias, éstas serían impropias y
podrían hacer confusa la argumentación. Si alguna de las premisas faltare la argumentación
sería insuficiente, dando lugar al paralogismo de insuficiencia de premisas, que veremos
más adelante.
Claridad: toda tesis argumentativa debe ser clara. En esto no hace falta decir demasiado, si
un argumento necesita ser interpretado para que sea entendido, significa que no es claro. La
claridad radica, precisamente, en que un argumento no necesita ser interpretado.
Comunicabilidad: la argumentación es un proceso de comunicación que se da entre dos o
más partes mediante el intercambio de ideas y puntos de vista, por lo tanto, es una técnica
para la comunicación.
Alteridad: la argumentación pretende convencer o persuadir, no es posible realizar toda la
actividad si no es pensando en función del otro a quien se pretende convencer; es orientar
una determinada conducta en el otro, es decir, intentar generar un cambio en el
comportamiento de la persona o personas a quien se dirige la argumentación para que se
adhieran a las propuestas.
Procedimental: es un proceso que está constituido por una serie unitaria de secuencias
racionales y con ella se propone a otros a que ingresen a un proceso racional interactivo o
puramente de diálogo. Es una práctica sometida a reglas, en la que los sujetos se
comprometen a respetar ciertas pautas de comunicación, por ejemplo, en un debate.
Gramatical: un sujeto cuando argumenta es a través del lenguaje, y sus reglas gramaticales
como son sus elementos, su estructura y significado, comunica su punto de vista para tratar
de convencer a otros.
Agonística: el término agonístico significa competencia, y aplicado a la argumentación
como una característica supone que, en un diálogo argumentativo, dentro de una instancia
argumentativa como un juicio, los sujetos compiten para provocar un efecto persuasivo y
convincente con un tercero que resuelve la controversia como lo es el juez.
3. ¿Cuáles son los diferentes tipos de argumentación?
Dependiendo de su contenido y sus procedimientos, es posible identificar distintos tipos de
argumentos, de modo que pueden ser muy numerosos, ya que no existe una forma única de
argumentar. Algunos de ellos son:
Argumentos deductivos. Aquellos que parten de premisas seguras o probables y extraen
conclusiones seguramente válidas de ellas, yendo de lo general a lo particular. Se trata de un
tipo de argumento común en las ciencias y la lógica formal, que sin embargo se encuentra
limitado por la veracidad de sus premisas, que se toman como punto de partida. Por
ejemplo: Si todos los humanos necesariamente mueren, y yo en particular soy humano, es
seguro que moriré.
Argumentos inductivos. Proceden al contrario de los deductivos, partiendo de lo específico
para llegar a lo general. Así, el método inductivo posee algo de creatividad y es menos
certero, pero es particularmente útil para las ciencias actuariales y la estadística. Por
ejemplo: Si una persona gana la lotería, y yo también juego la lotería, es probable que
también me la gane.
Argumentos abductivos. En este caso, los argumentos no parten de premisas certeras, sino
que asumen dos premisas aisladas y obtienen una conclusión probable, aunque
inverificable. Por ejemplo: Si un amigo se pelea con su novia, y rato después lo veo
besándose con otra chica, puedo asumir que rompió con su novia a raíz de la pelea.
Argumentos causales. Son aquellos que parten de la vinculación de un evento con otro, de
acuerdo con las leyes de causa y efecto. En ese sentido, establecen un vínculo que en
apariencia luce necesario, pero que podría no serlo. Por ejemplo: Cada vez que viajo en bus,
me mareo. Así que el bus es el causante de mi mareo.
Argumentos por generalización. Son aquellos que proponen extender una propiedad a un
grupo de elementos, solamente por haberla observado en unos pocos integrantes del
conjunto. Por ejemplo: Yo soy irascible y soy géminis, y mi amiga Yenny es irascible y
también géminis; por lo tanto, todos los géminis somos irascibles.
4. ¿Podrías explicar brevemente la teoría argumentativa de STEPHEN TOULMIN?
En este autor se observa un grado de penetración en la estructura de los razonamientos y
una claridad a la hora de abordarlos como para pensar que está elaborando una teoría como
tal.
Como vimos en el capítulo anterior, ni la lógica tradicional da cuenta del mundo de la ética,
ni ésta puede sustraerse a las razones del ámbito de lo humano mediante una lógica
substancial y no meramente analítica, donde se aborden las cuestiones de estructura interna,
como las de estructura externa; es decir, las inferencias y la justificación de estas cuando
son de naturaleza moral.
Si, como sostiene Toulmin, una proposición es verdadera cuando se pueden aducir buenas
razones para la misma, es porque existen reglas morales de inferencia propias para el paso
de proposiciones sobre hechos a proposiciones normativas. Con este salto se puede abordar
la justificación “lógica” de las normas, bien es verdad que, con la rémora crítica de no pocos
autores, incluido Kelsen, que negarían la capacidad de inferencia en el ámbito de estas.
Si es en The Place ofReason in ethics donde se pregunta por la naturaleza de normas, en Pie
Uses of Argument697 analiza Toulmin la estructura argumental llevada al campo del
derecho, desde su peculiar entendimiento de que la lógica, como, “jurisprudencia
generalizada , es allí donde tiene una más cabal comprensión. Esta applied logic699 se
equipará a la lógica tradicional en cuanto a su validez y la rebasa en cuanto que ésta no es
capaz de dar cuenta de la esfera moral de los argumentos.
Toulmin plantea la argumentación en dos niveles, según consideremos su grado de
complejidad: un modelo simple de análisis de los argumentos y un modelo general. En el
modelo simple descomponemos el argumento en cuatro elementos: la pretensión, las
razones, la garantía y el respaldo.
La pretensión es la propuesta inicial a defender planteada por el asertor y que dará lugar a la
entrada de las razones en el caso de que no prospere por sí misma; es decir, en el caso de
que sea contestada por el interrogado. El paso de las razones a la pretensión es
esencialmente lo que llamamos argumentación. En la práctica jurídica estas razones son los
hechos, o más concretamente, los hechos que integran el supuesto de hecho de la norma
aplicable al caso.
En caso de no ser aceptados, o bien necesitar ser justificados, precisarán de un aval o
garantía bajo la forma de principio, ley, regla, etc., con mayor solvencia jurídica cuanto más
universal sea.
Hay casos en que las garantías no son suficientes, por criticables o por alternativa diferente
en la defensa de la pretensión. Para fundamentar estas garantías ha de recurrirse al respaldo,
que en su condición de enunciado categórico cierra el ciclo de la argumentación.
5. Explica brevemente la teoría de la argumentación de NEIL MACORMICK
puede decirse en una primera impresión que esta teoría quiere ser universal y actual a un
tiempo, conciliando la validez formal y la utilidad. Más cercana a la práctica jurídica
habitual que la de Alexy, con la ventaja aplicativa que esto supone, ha de considerarse, sin
embargo, menos versátil a la hora de enfocar el derecho desde posiciones menos
tradicionales que las habituales en el cómo law.
Sobre la base de que los argumentos, además de bien construidos, han de estar debidamente
justificados Maccormick propone que esta justificación, en lo que afecta al ámbito interno
del razonamiento, es de tipo lógico, tal y como intenta demostrar en la reconstrucción del
razonamiento del caso Daniels. Pero, además de esta concepción deductivista simple, en la
que por lo demás entrarían muy pocos casos de la actividad jurídica real existen otros dos
conceptos o niveles de lógica compatibles con el planteamiento de Maccormick.
En derecho, debe procurarse además una lógica justa, es decir que atienda desde la
coherencia metodológica los conflictos humanos y, en FM, una lógica condicionada, esto es
que tenga en cuenta las limitaciones o presupuestos del ámbito operativo en el que se
mueve. En este caso, una supuesta capacidad de los jueces para reconocer las reglas del
derecho válido que hay que aplicar717, y la aceptación de razones subyacentes o inherentes
al hecho de juzgar, como es la común confianza en la certeza del derecho, la legitimidad de
este, etc.
En cualquier caso, la construcción final de un razonamiento jurídico tiene que sortear dos
tipos de dificultades, interna o de técnica jurídica una, externa, ejemplar o de adecuación al
sistema, la otra.
La primera dificultad atiende a cuatro frentes. Al problema de, la interpretación, cuando
conocemos la norma a aplicar, pero esta plantea más de una lectura. El segundo problema se
refiere a la relevancia, o lo que es lo mismo, si existe una norma tal que deba aplicarse al
caso y cómo encontrarla. En este caso actúa como refuerzo la búsqueda del precedente. El
tercer problema es el de prueba, o si se quiere, el de la premisa menor. Y, en fm, un
problema colateral, peri igualmente importante es el de la cuantificación o de calificación de
derechos secundarios; es decir, partiendo de la base de hechos probados o primarios se
intenta incluir dentro de la norma todos los casos que acompañan a dicho caso principal. En
definitiva, Maccormick plantea que este proceso interno o de técnica jurídica puede
invalidarse en cualquiera de estos niveles si no se dan las razones adecuadas.
Tener en cuenta el sistema coincide con lo que Maccormick llama justificación en los casos
difíciles, lo que se produce cuando no es suficiente una justificación puramente deductiva,
que atiende esencialmente a la propia fundamentación de las normas. En otras palabras,
atiende a lo que llamamos cuestiones de derecho, no ya a las de hecho o de la prueba.
En estos casos Maccormick coincide con otros autores y con Alexy, en que ha de procurarse
que el razonamiento cumpla con el requisito de universalidad y además (y en esto entran ya
sus condiciones específicas, que se adapte o tenga sentido respecto al sistema; es decir, que
sea consistente y coherente y, en relación con la sociedad, que sea consecuente.
Las decisiones jurídicas son universales cuando su premisa más relevante o mayor recoge la
esencia de una norma general: vincular causa y efecto del asunto a tratar desde la cabida en
dicha regla general. Esto, que constituye una especie de universalización de la justificación,
es lo que Maccormick denomina “exigencia de justicia formal” y que de alguna manera se
corresponderían a las razones general o 720 - warrant (garantía) que Touhnin consideraba
como condición de la conclusión, así corno con la “exigencia de justicia formal” de
Perelinan.
Pero Maccormick adviene que la norma general no administra justicia general, si por tal
entendemos la equidad, por tanto, es la universalidad y no la generalidad la que asume la
administración equitativa de la justicia, incluso en las excepciones, si éstas pueden tomarse
como modelos o precedentes.
6. ¿Cuál es la teoría argumentativa de MANUEL ATIENZA?
Para Atienza, el enfoque argumentativo en el derecho en general sería un fenómeno que parte de
los cambios sociales y jurídicos de fines del siglo XX trayendo como consecuencia la crisis
definitiva del formalismo, de los positivismos normativista y realista, del iusnaturalismo y de las
teorías críticas. Ahora bien, la construcción de una teoría de la argumentación jurídica para este
tiempo traería como presupuesto -como primer paso- una nueva concepción del derecho que se
caracterizaría por los famosos catorce rasgos que Atienza consignó en El derecho como
argumentación y que, como señalé en el primer numeral de este artículo, Haba impugnó
erróneamente como características de la teoría estándar misma. A estos rasgos, Atienza ha
sumado recientemente otros tres que, a su modo de ver, habrían estado de alguna manera
implícitos en los anteriores.
Lo que Atienza llamó “constitucionalismo” o “pospositivismo”46 y ahora ha perfilado y
prefiere llamar “constitucionalismo pospositivista”47 se caracterizaría por los siguientes
diecisiete elementos que sintetizaré, pero sin evitar los solapamientos que se dan
indudablemente entre ellos: a) una estructura del sistema jurídico que se esclarece en la
interacción de principios y reglas; b) una tendencia a la consideración de las normas sobre todo
en su rol en el razonamiento práctico; c) la idea de que el derecho es una práctica social
compleja que incluye no sólo normas, sino también procedimientos y valores) la importancia de
la interpretación vista, sobre todo, como un proceso racional; e) la interrelación entre el lenguaje
descriptivo y el prescriptivo, y la reivindicación del carácter práctico del derecho; f) el paso de
la validez meramente formal a una también sustancial-constitucional; g) el paso de una
jurisdicción meramente legalista a una también principia lista; h) la tesis de que entre derecho y
moral existe un vínculo necesario o intrínseco; i) la tendencia a la integración de la razón
práctica jurídica, moral y política; j) la idea de que la razón jurídica no es meramente
instrumental, sino que está guiada por la corrección y la justicia; k) la defensa de algún tipo de
pluralismo jurídico; l) la importancia de la justificación racional de las decisiones para la
consolidación de la democracia; m) la convicción de que existen criterios objetivos que dotan de
racionalidad a la justificación jurídica; n) la consideración de que la moral que incorpora el
derecho no es sólo la positiva, sino también una “crítica” o racionalmente justificada; o) el
pragmatismo filosófico, en el sentido de una primacía de la práctica; p) un objetivismo ético
mínimo, y q) el reconocimiento de la ambigüedad del derecho fruto de su naturaleza tanto
autoritativa como valorativa.
A su modo de ver, este constitucionalismo pospositivista no sería definitivamente un
“neoconstitucionalismo” -con las ambigüedades propias de este término al que realmente pocos
se adscribirían-, ni tampoco un tipo de iusnaturalismo o de iuspositivismo -el primero
definitivamente superado, mientras que el segundo en vía irremediable de serlo-.Se trataría más
bien de una filosofía del derecho no positivista, y signada por el enfoque argumentativo, la que
guardaría una relación directa, me parece, con lo que ha de ser -a juicio de Atienza- una filosofía
del derecho para el mundo latino en particular, pero válida también para otras “regiones” del
orbe.