167-14-AH-F
CÁMARA DE FAMILIA DE LA SECCIÓN DE OCCIDENTE: Santa Ana, a las dieciséis
horas del día lunes diez de noviembre del año dos mil catorce.-
IDENTIFICACIÓN DEL PROCESO
La presente providencia corresponde al expediente del proceso de Pérdida de la
Autoridad Parental por el motivo de abandono sin causa justificada, en relación a la niña [...], de
[...] de edad, procedente del Juzgado de Familia de Ahuachapán con número único de
identificación AHF-677-(240)-2014, promovido por la señora [...], empleada, contra el padre de
la niña señor [...], comerciante.- La parte demandante se encuentra representada por el licenciado
ROQUE OSWALDO A. R. y el demandado, por la licenciada BRENDA ARGENTINA M. C.
y por el licenciado ROBERTO AMERICO SILVA; además ha intervenido en el proceso el
licenciado REMBERTO ANTONIO C. N., en representación de la niña [...], en calidad de
Defensor Público de Familia de la Procuradora General de la República; los cuatro son
abogados.-Todos son del domicilio de Ahuachapán y la demandante también lo es de la ciudad
de [...], [...], Estados Unidos de América y a excepción de la niña [...], todos son mayores de
edad.-
Mediante sentencia definitiva pronunciada a las 12 horas 40 minutos del día 24 de
septiembre del año 2014 (fs. 75 al 78), el señor Juez de Familia de Ahuachapán declaró sin lugar
la pretensión de pérdida de la autoridad parental que el señor [...] ejerce respecto de su hija [...],
por no haberse demostrado el motivo invocado.-
Inconforme con lo resuelto, el licenciado Roque Oswaldo A. R., en la calidad con que
actúa, interpuso recurso de apelación (fs. 83 al 87) contra tal sentencia, por lo que el juzgador
previo el trámite de ley lo tuvo por interpuesto para ante esta Cámara (fs. 88).-
ADMISIBILIDAD DE LA IMPUGNACIÓN
El recurso planteado por el profesional nominado reúne los requisitos legales para ser
admitido y son los siguientes (las disposiciones que aparecerán entre paréntesis corresponden a
la Ley Procesal de Familia, identificada sólo como “Pr.F.”): [I] La procedencia del recurso es
factible, pues la resolución impugnada está comprendida expresamente en la ley como apelable
por ser una sentencia definitiva (Art. 153); [II] quien lo interpuso tiene legitimidad procesal para
hacerlo, es apoderado de la demandante, a quien le fue desfavorable la sentencia impugnada
(Art. 154); [III] lo planteó en forma, es decir por escrito (Arts. 148 inc. 1° y 156 inc. 1°); [IV] lo
propuso en tiempo, o sea dentro de los cinco días siguientes contados desde la notificación de la
sentencia definitiva (Art. 148 inc. 1° y 156 inc. 2°); [V] indicó el punto impugnado de la
decisión, el que declaró sin lugar la pretensión de pérdida de la autoridad parental (Art. 148 inc.
2°); [VI] fundamentó el recurso en la errónea aplicación de las disposiciones legales que cita en
su escrito de apelación; [VII] indicó la petición en concreto, que se revocara la sentencia
definitiva (Art. 148 inc. 2°); y [VIII] también la resolución que pretende, que se decretara la
pérdida de la autoridad parental que el señor [...] ejerce respecto de su hija [...].
Por lo anterior y de conformidad con lo dispuesto en el Art. 160 inc. 2º Pr.F., se admite el
recurso de apelación interpuesto por el licenciado Roque Oswaldo A. R. (fs. 83 al 87) de la
sentencia definitiva relacionada, por lo que se procede a su conocimiento y decisión.-
HECHOS Y PRETENSIONES
Mediante escrito de demanda (fs. 1 al 3), la señora [...], por medio de su apoderado,
licenciado Roque Oswaldo A. R., promovió proceso de Pérdida de la Autoridad Parental contra
el señor [...], padre de su hija [...], fundamentándose en la causal segunda del Art. 240 del
Código de Familia, en adelante identificado sólo como “F.”, y en los siguientes hechos: que
dicha señora contrajo matrimonio con el señor [...]y residieron por un lapso de siete años en el
cantón Llano de doña María sobre la carretera que de Ahuachapán conduce hacia Santa Ana; que
en el matrimonio procrearon a su hija [...], actualmente de 9 años de edad, estudiante, del
domicilio de Ahuachapán y del de la ciudad de [...], [...], Estados Unidos de América, quien se
encuentra bajo el cuidado de la madre.- Que el demandado había dejado de convivir con la
demandante, retirándose de la casa donde vivían el día 15 de enero de 2006, tiempo desde el cual
también había abandonado a la niña [...], cuando tenía ocho meses de nacida y necesitaba de lo
primordial para su subsistencia, como la alimentación, la salud y los cuidados que a esa edad
requería; que en ese tiempo la demandante no trabajaba, pues cuidaba a su hija, quedando la niña
muy vulnerable para enfermarse; que fue creciendo y demandando más atenciones, más
cuidados y los gastos eran más grandes, respondiendo los abuelos maternos con las necesidades
primordiales; que la casa que habitaba la madre y la niña era propiedad del demandado, pero que
no podían seguir viviendo allí debido a que no contaban con las condiciones familiares y
ambientales que permitieran el desarrollo integral de la niña, ya que la madre sufría de maltrato
psicológico y físico por parte del demandado y consecuentemente también su hija, por lo que
decidió irse de la casa y se fue a alquilar una casa para vivir con su hija y con su padre, señor
[...], en colonia […] de Ahuachapán, que durante nueve meses que vivió con dicho señor, fue la
madre de la demandante y la abuela materna de la niña quien proporcionó todo lo necesario para
subsistir, ya que ella reside en Estados Unidos de América desde que la niña nació hasta la
fecha.- Que en el mes de noviembre de 2008 la demandante y su hija viajaron hacia Estados
Unidos de América en forma legal y actualmente eran residentes.- Que el vínculo matrimonial de
las partes había sido disuelto mediante el divorcio el día 28 de noviembre de 2008, quedando el
cuidado personal de la niña a la madre y una cuota alimenticia a cargo del padre a favor de su
hija, la cual nunca se hizo efectiva hasta la fecha.- Que la situación de abandono de la niña [...]
por parte de su padre había continuado hasta la fecha (de presentación de la demanda), ya que
desde que el padre se fue del lado de la niña y de su madre nunca había proveído de lo necesario
para su subsistencia, como alimentación, salud, educación, recreación, asimismo nunca le dio
muestras de atención, afecto y cariño que requería de él; que la niña tenía lo necesario para su
subsistencia y su desarrollo superior porque su madre se lo proporcionaba; que el padre por
motivos de trabajo como importador de vehículos, en muchas ocasiones había viajado a Estado
Unidos de América, incluso al mismo Estado donde residía la demandante; que en caso hubiese
existido obstaculización al derecho de visitas del padre, lo que no fue así, pues la madre estuvo
de acuerdo en que el demandado se comunicara con su hija y el cual fue establecido en la
sentencia de divorcio pronunciada por el Juzgado de Familia de Ahuachapán, a las 14 horas 50
minutos del día 17 de diciembre de 2008, al demandado le asistía el derecho para promover el
cumplimiento de dicha sentencia o en su caso promover los procesos correspondientes para ver a
su hija y no adoptar una posición cómoda, sin hacer valer sus derechos en beneficio de ella, ya
que en lugar de hacer efectivo el régimen de visitas, se evidencia la decisión del padre de
alejarse de su hija, constituyendo con ello un abandono hacia ésta, cumpliéndose la condición
fáctica del supuesto jurídico del art. 240 ordinal 2° F..- Que el abandono de la niña [...] por parte
del padre, señor [...] había consistido en que en forma reiterada desde que su hija tenía ocho
meses veinticuatro días de nacida hasta la fecha, había dejado de mostrar interés en procurar o
agotar los medios necesarios para asistir a su hija menor de edad, en los aspectos morales,
educativos, afectivos y económicos, y que en forma intencional y premeditada había dejado de
cumplir con las obligaciones que como padre le correspondían respecto de su mencionada hija.-
Ofreció prueba documental y testimonial.-
DESARROLLO DEL PROCESO
Previa subsanación de la prevención de fs. 16, el tribunal admitió la demanda de pérdida
de la autoridad parental respecto de la niña “[...]”, por ser éste su nombre correcto, (fs. 19), tuvo
por parte a la señora [...] y al licenciado Roque Oswaldo A. R. como su apoderado, asimismo
ordenó librar oficio a la Procuraduría Auxiliar de Ahuachapán, en cumplimiento a lo establecido
en el art. 218 de la Ley de Protección Integral de la Niñez y Adolescencia, y ordenó el
emplazamiento del demandado en el lugar señalado al efecto, el cual se efectuó el lunes 07 de
julio de 2014, tal como consta a fs. 21 vto..-
A fs. 22, se apersonó al proceso el licenciado Remberto Antonio C. N., en calidad de
Defensor Público de Familia, en representación de la señora Procuradora General de la
República y en representación legal de la referida niña, a quien se le dio la intervención de ley
(fs. 24).-
La demanda fue contestada en sentido negativo por la licenciada María Elena V. C., ,
Defensora Pública de Familia (fs. 27 ay 28), fuera del plazo legal, por lo que por resolución de
las 14 horas 15 minutos del día 30 de julio de 2014 (fs. 36)fue declarada sin lugar por
extemporánea; además se declaró sin lugar la representación judicial de dicha profesional
respecto del demandado, en virtud de que la misma Institución representaba los intereses de la
niña [...]; en la misma resolución se efectuó el examen previo y se señaló hora y fecha para
celebrar la audiencia preliminar.-
AUDIENCIA PRELIMINAR
A la audiencia preliminar comparecieron el licenciado A. R., apoderado de la
demandante; el licenciado C. N.; el demandado; y la licenciada Brenda Argentina M. C., a quien
éste nombró como su apoderada.- Se omitió la fase de conciliación por la naturaleza del proceso
y se continuó con la fase saneadora, la fijación de los hechos y la ordenación de la prueba
ofrecida por la parte demandante.- Finalmente se fijó hora y fecha para la audiencia de sentencia
y se ordenó un estudio psicosocial por parte del equipo multidisciplinario del tribunal.-
Ésta se celebró a partir de las 11 horas 30 minutos del día 19 de septiembre del año en
curso (fs. 69 al 72), en la que el demandado nombró como su apoderado al licenciado Roberto
Américo S., para que lo representara en el proceso en forma conjunta o separadamente con la
licenciada Brenda Argentina M. C., habiéndosele dado la intervención de ley; se recibió la
prueba documental y la testimonial del señor [...] y de la señora [...].- Se escucharon los alegatos
y el señor Juez de Familia pronunció el fallo; y dentro del término de ley emitió la sentencia
definitiva mediante la cual declaró sin lugar la pretensión de Pérdida de la Autoridad Parental
por la causa de abandono sin causa justificada, motivando su decisión esencialmente en que la
causal invocada está conformada por dos elementos, el primero es el abandono (elemento
objetivo), que es la acción de dejar, desatender o provocar la carencia deliberada de una persona
y el segundo que ese abandono se configure sin causa justificada (elemento subjetivo), esta parte
del supuesto jurídico compromete un acto eminentemente subjetivo y deliberado, es la razón de
provocar el abandono; y se caracteriza por el ánimo o dolo premeditado de provocar el
desamparo.- Que en el caso, se había determinado ausencia en el cumplimiento de los derechos y
deberes paterno filiales por parte del señor [...] hacia su hija, debido a que la niña contando con
un año siete meses de edad emigró junto a su madre hacia los Estados Unidos de América con el
consentimiento del padre, pues él otorgó el permiso migratorio, pero que la demandante optó por
quedarse residiendo en dicho país, siendo que durante todo el tiempo que la niña ha vivido en
aquel país el padre no ha estado pendiente de sus necesidades, incumpliendo su rol paterno, sin
embargo, que no debía perderse de vista el elemento subjetivo, es decir, la ausencia de una causa
que justificara el abandono, elemento respecto del cual no se hizo énfasis en el interrogatorio,
pues no se había dejado en claro si en efecto el demandado tenía pleno conocimiento de la
dirección en la residía la niña [...] ; que debido a la envergadura de los efectos que generaban la
pérdida de la autoridad parental se debe ser especialmente cuidadosos al analizar si existían
elementos para decretarla; que si bien el señor [...], en su declaración manifestó que el
demandado tenía un hijo a quien identificó con el nombre de [...] y que vivía cerca de la casa de
la señora [...] y de la niña [...] y que ese hijo tenía contacto con el demandado, no se acreditó la
existencia legal de tal hijo con la prueba documental pertinente.- Que la segunda testigo, señora
[...], manifestó que la información respecto de la cual versó su declaración le constaba porque
era amiga de la demandante y que ella le había contado lo sucedido, por lo que su testimonio
perdía eficacia, por no constarle los hechos de primera mano (art. 357 del Código Procesal Civil
y Mercantil, identificado sólo como “Pr.C.M.”); asimismo retomó las conclusiones del informe
psicosocial en cuanto a que al demandado no le fue posible cumplir con sus obligaciones
parentales debido a que la señora [...] le impidió todo contacto con la niña [...], no habiéndose
proporcionado las facilidades para que se cumpliera con el régimen de visitas establecido en el
proceso de divorcio de las partes.-
LA APELACIÓN
Inconforme con lo resuelto, el licenciado Roque Oswaldo A. R., apoderado de la
demandante, interpuso recurso de apelación (fs. 83 al 87) y en lo medular manifestó: que no
estaba conforme con la sentencia pronunciada, por considerar que el señor Juez a quo había
aplicado erróneamente los arts. 206 y 182 numeral 1° del Código de Familia, identificado sólo
como “F.”, pues en principio el ejercicio de la autoridad parental correspondía a ambos padres,
quienes debían cumplir los deberes que la ley les imponía, pero que existían excepciones legales,
cuando uno de los progenitores o ambos no cumplían con sus obligaciones como padres sin tener
una razón justificada; es así como la legislación adjetiva familiar en los arts. 240 y 241 F.
contemplan tanto las causales de pérdida como de suspensión de la autoridad parental, como
sanción a los progenitores que se apartaban de sus naturales obligaciones parentales a favor de
sus hijos menores o incapaces.- Que el art. 182 N° 1 F. dispone que “Se consideraba
abandonado, todo menor que se encuentra en situación de carencia, que afecte su protección y
formación integral en los aspectos material, psíquico o moral, por acción u omisión.”.- Que la
concepción de “abandono” podía analizarse en distintas formas, ya sea un abandono material o
físico o un abandono emocional o espiritual, así, si un padre conscientemente no proporcionaba
alimentos a su hijo, para satisfacer sus necesidades de sustento, habitación, vestido, conservación
de la salud y educación, estaría incumpliendo el deber de asistencia; si no le prodiga sus
cuidados, dejaba de asistirlo en toda circunstancia de su vida, no le demostraba su afecto y no lo
preparaba para la vida, estaría abandonando al hijo espiritual y emocionalmente y tales
omisiones constituían un abandono que situaba al menor de edad en condiciones de carencia que
afectaba su protección y formación integral en los aspectos materiales, psíquicos y morales.-
Que de lo anterior resultaba que para tratar el abandono como causa de pérdida de la autoridad
parental debía interpretarse como el incumplimiento de los deberes paterno-filiales en su
conjunto, siendo éste el alcance de tal concepto.- Que en la sentencia recurrida el señor Juez de
Familia concluyó que había ausencia en el cumplimiento de los derechos y deberes paterno
filiales por parte del señor [...]respecto de su hija [...], lo que había ocurrido debido a que la
mencionada niña, contando con un año siete meses de edad, con el consentimiento del padre,
emigró junto a su madre hacia Estados Unidos de América y ella optó por quedarse residiendo en
el país y que siendo que durante todo el tiempo la niña ha vivido en aquel país, su padre no
estuvo pendiente de sus necesidades, incumpliendo su rol paterno, pero que no debía perderse de
vista el elemento subjetivo, es decir la ausencia de una causa que justificara el abandono,
elemento respecto del cual no se hizo énfasis en el interrogatorio, pues nunca se dejó en claro si
en efecto el demandado tenía pleno conocimiento de la dirección en la que residía la niña.-
Respecto a este argumento, el recurrente expresó en el escrito de apelación que tanto en la
demanda como en su ampliación, hizo alusión a que el demandado, señor [...], dejó de convivir
con la demandante, retirándose de la casa donde vivían el día 15 de enero de 2006, que desde ese
tiempo también abandonó a la niña sin causa justificada, es decir más de ocho meses
incumpliendo deberes paterno filiales, que eso sucedió antes de partir la madre con su hija hacia
Estados Unidos de América en noviembre de 2006; que el señor Juez no estimó que aún estando
(la niña) en este país, el demandado no le proporcionó los deberes paternos en su conjunto, como
lo expuso el testigo [...] al expresar “que durante el tiempo que dicha niña vivió en El Salvador,
el señor [...], no le dio apoyo económico, no estaba pendiente de su salud, ni de sus
necesidades”; que el demandado durante el tiempo en que la niña [...] residió en este país, como
desde el que reside en [...], [...], nunca ejerció la autoridad parental y que era la madre con la
ayuda de sus progenitores quien le brindó lo necesario; que el demandado no demostró que
hubiera estado pendiente de su hija, de brindarle protección, asistencia, educación y todo lo
necesario para prepararla en su desarrollo biopsicosocial, al extremo de no cumplir con el deber
de alimentos.- Que el demandado no demostró que tuviera justo impedimento para ello y que era
el juzgador quien ponía en duda si el demandado había tenido pleno conocimiento de la
dirección donde residía la niña.- Que la actitud adoptada por el demandado era de sustraerse de
sus obligaciones paternas, pues de tener la voluntad hubiera realizado las gestiones para
establecer contacto con la familia materna y brindarle ayuda constante, pero nunca se preocupó
por preguntar por su estado de salud o enviar la cuota alimenticia, teniendo los medios
necesarios para acercarse a ella, pues gozaba de visa y constantemente viajaba a ese país; que el
demandado no había tenido una actitud protagónica como padre proveedor en la vida de su hija,
ni en lo moral, ni en lo afectivo, religioso, ni emocional; que no existía prueba que refutara la
testimonial aportada por la demandante.- Que el señor Juez había aplicado erróneamente el
ordinal 2° del art. 240 F. al considerar que no se había establecido en el proceso el elemento
subjetivo para decretar la pérdida de la autoridad parental, considerando el recurrente que no
existía justificante para el abandono, que por el contrario, se denotaba en el demandado una
actitud cómoda y pasiva, sustrayéndose de sus obligaciones de padre, ya que ni tan siquiera
proporcionó la cuota alimenticia (fijada en el proceso de divorcio); que no existía en el proceso
ningún hecho para establecer que el padre tuviera justo impedimento para abandonar a su hija;
que el juzgador ponía en duda el conocimiento del demandado sobre la dirección donde residía
la niña [...], cuando ni el demandado, ni sus representantes lo afirmaban, ni había sido motivo de
alegato por parte de ellos, recordando que eran las partes quienes tenían la actividad probatoria
orientada a producir las pruebas para demostrar sus afirmaciones, haciendo notar que el
demandado no contestó la demanda y que los alegatos fueron pobres y carentes de argumentos
lógicos; que aún estando la niña residiendo en este país, luego de la separación de las partes,
siempre fue desatendida por su padre; que no era suficiente que el juzgador pusiera en duda que
el demandado conocía la dirección en la que residía la niña, sino que éste debió acreditar que
había realizado todo cuanto estaba a su alcance para justificar su abandono y que el demandado
no había desvanecido lo afirmado y probado en el proceso; que si tuviera un auténtico interés en
el bienestar de su hija, hubiera buscado comunicarse con ella en una forma comprometida y
ofrecerle su aporte económico, como legal y moralmente correspondía, tan necesario para
satisfacer sus necesidades materiales, así como su apoyo moral y emocional tan importante en la
formación y el desarrollo de una persona.- Que el señor Juez no valoró la declaración de la
testigo [...], por considerar que había sido la demandante quien le había contado lo sucedido;
pero al analizar su testimonio se puede estimar que no se debía entender que todo lo declarado
por la testigo se lo habían contado, ya que algunos hechos los sabía de manera personal, es decir
que los había percibido, pues manifestó que los sabía porque era amiga de la demandante; que
por una respuesta no se podía anular su testimonio, pues al referirse que se lo contó su amiga, se
refería a la afirmación acerca de la nula comunicación de parte de la familia [...] con la niña; que
aún cuando la referida testigo no había viajado al lugar de residencia de [...], si percibió de
primera mano, los hechos en este país acaecidos, los cuales denotaban abandono de parte del
padre para con su hija, también refirió que el padre no había estado pendiente de la salud de la
niña, ni tuvo comunicación con ella; por lo expuesto consideraba que el señor juez a quo había
aplicado erróneamente el art. 357 Pr.C.M; asimismo el art. 56 Pr.F. relacionado con el inciso 2°
del art. 158 Pr.F.; respecto a la investigación social, que si bien no es un medio de prueba y tiene
un carácter ilustrativo, el informe aportó datos de especial relevancia, pero que éste solo fue
leído (en la audiencia) en la parte conclusiva; que siendo una situación que se llevó a cabo hace
muchos años, desconocía en qué forma su representada había impedido el contacto del
demandado para con su hija, que al no haber comparecido la especialista del equipo
multidisciplinaria a la audiencia, menguó la oportunidad de realizar una adecuada evaluación del
informe respectivo, pudiendo ser explicado o ampliado en la audiencia, sobre todo si es escueto
y no completo, pues contiene una conclusión desconociendo de qué forma la especialista había
arribado a la misma, que existía un defecto de procedimiento sobre la valoración de la prueba
que hace el juzgador tomando en cuenta el contenido del estudio sin valorarlo con la prueba
testimonial del señor [...], la que es distinta a lo plasmado en el informe.- Que la legislación
familiar sancionaba la actitud del padre o de la madre que abandonaba o desatendía sus deberes
de tales, pues lo esperado es que existiera una atención real, funcional y sistemática en la
protección y cuidado de los hijos, independientemente de la actitud del otro progenitor de
facilitar o no la relación paterno filial y en el caso de negativa, existía la posibilidad legal para el
padre no custodio de hacer uso de las vías legales para efectivizar los derechos que consideraba
le estaban siendo infringidos por el otro progenitor, lo que era más reprochable en el caso,
porque en todo ese tiempo el demandado no lo hizo y no ignoraba los mecanismos legales para
hacer efectivos sus derechos y cumplir con sus obligaciones respecto a su hija, que por su edad,
condición social de ser comerciante, denotaba su capacidad intelectual, el ser viajero frecuente a
los Estados Unidos de América le permitía conocer sus derechos.- Que estimaba que con la
prueba testimonial se tuvo por establecido el abandono sin causa justificada que se alegaba en la
demanda, ya que se configuraban los elementos que la ley contemplaba como abandono, pues
con los dos testigos se demostraron los hechos concretos de incumplimiento de las obligaciones
paterno filiales, lo cual había afectado la protección y formación integral en los aspectos
material, síquico y moral de la niña por omisión del demandado.-
En virtud del recurso interpuesto se remitió el expediente del proceso a este Tribunal
Superior para su conocimiento y decisión.-
CONSIDERACIONES DE ESTA CÁMARA
NOCIÓN PREVIA. Tal como esta Cámara lo ha sostenido en sentencias anteriores, para
considerar el alcance de la sanción de pérdida de la autoridad parental, es indispensable delimitar
el significado de la institución jurídica de autoridad parental.- En El Salvador el concepto de
autoridad parental se introdujo por el Código Familia (1994), y con él se superó el inapropiado
concepto de “patria potestad” que recogía el Código Civil. Aproximadamente veinte años
después se considera que el concepto de autoridad parental denota una idea de jerarquía, de un
punto en contacto con otro de forma vertical, y por tanto, de dependencia y sumisión.- Es claro
que la idea de autoridad parental hace pensar que el hijo o hija está en dependencia e inferioridad
respecto del padre o de la madre, razonamiento que está alejado de la finalidad del Derecho de
Familia.- Por ello, legislaciones de avanzada, acogen el concepto de “responsabilidad parental”
como equivalente al de “autoridad parental”, con el que suprimen la idea de jerarquía e
introducen la noción de relación horizontal entre padre e hijo, estimando con ello la idea de
responsabilidad parental, que implica una relación dinámica y fluida entre padres e hijos, sin
obstrucciones verticales, es decir, más que la imposición, prevalece la libertad y confianza filial.-
Así, nos dice la autora Dolores Loyarte que, en Argentina, los progenitores tienen el deber y el
derecho de formar y proteger a sus hijos hasta que ellos se emancipen legalmente.- Al conjunto
de esos deberes y derechos de los progenitores relativos a la persona y bienes de sus hijos se le
denomina “responsabilidad parental”, aunque todavía en la ley figura su antiguo nombre de
“patria potestad”, el cual ha ido quedando en desuso porque en realidad no es una “potestad”,
sino una verdadera “responsabilidad” (“La familia y sus derechos. Divulgación popular de los
Derechos de Familia”, XVII Congreso Internacional de Derecho de Familia. La familia y los
desafíos sociales. Fundación Agustina Lorena, Mar de Plata, Argentina, p. 35).- Entonces, la
responsabilidad parental es un conjunto de derechos y deberes destinados a promover y
salvaguardar el bienestar del niño, niña o adolescente.-
ALCANCE DEL CONCEPTO DE AUTORIDAD PARENTAL. El Código de Familia
dispone en su artículo 206 que: “La autoridad parental es el conjunto de facultades y deberes,
que la ley otorga e impone al padre y a la madre sobre sus hijos menores de edad o declarados
incapaces, para que los protejan, eduquen, asistan y preparen para la vida, y además, para que
los representen y administren sus bienes”.- Se comprende que, ésta involucra un cúmulo de
facultades-deberes, una serie de relaciones reciprocas entre padres e hijos, en virtud de que, los
deberes de los padre se convierten en facultades para los hijos, y aquello que se expresa como
facultad para los progenitores, constituye un deber para el hijo(a), y más especialmente, frente al
otro progenitor, quien debe respetar dichas prerrogativas, e inclusive, exigirlas cuando se
incumplan.-
PÉRDIDA DE LA AUTORIDAD PARENTAL, CAUSAS Y CONSECUENCIAS
JURÍDICAS.- El ejercicio de la autoridad parental no siempre es observable, ya sea por actos
intencionales e imputables a uno o ambos padres, o por actos no imputables a ellos, por alguna
causa de justificación.- En el primer caso, cuando el padre de forma consciente e intencional
incumple con sus deberes paterno-filiales, la ley prevé, por determinadas causas (Art. 240 F.), la
pérdida de la autoridad parental, como sanción jurídica de orden familiar, que trae como
consecuencia que los elementos de la autoridad parental (1) Cuidado personal, (2)
Representación legal y (3) Administración de bienes del hijo, no sean ejercidos por el padre que
ha sido sancionado con la pérdida de la autoridad parental.- En el segundo caso, cuando
configurándose el supuesto de hecho que habilita la consecuencia jurídica, el mismo no puede
ser imputable al padre a quien se pretende sancionar con la perdida de la autoridad parental, por
circunstancias ajenas a él que atenúan o excluyen su responsabilidad.- En ese sentido, en el
presente proceso se procede a analizar si el supuesto jurídico se ha configurado, y de ser así,
verificar si se ha establecido por la libre voluntad del padre respecto de su hija, sin justificación
alguna.-
ELEMENTOS A CONSIDERAR.-ABANDONO SIN CAUSA JUSTIFICADA. En el
presente caso se ha ejercido la pretensión de pérdida de la autoridad parental por el motivo de
abandono sin causa justificada (Art. 240 causal 2ª F.), del señor [...] respecto de su hija [...]. La
causa de pérdida de la autoridad parental que se persigue está conformada por dos elementos a
considerar, el primero de ellos es el abandono (elemento objetivo), y el segundo, que ese
abandono se configure sin causa justificada (elemento subjetivo).-
Se procede a analizar los respectivos predicados.- (i) Elemento objetivo (el abandono);
abandonar es la acción de dejar, desatender o provocar la carencia deliberada de una persona; en
esta materia, el abandono de una persona que depende material y espiritualmente de otra.- El
abandono implica la participación de dos sujetos, uno activo, que es el que abandona, motivado
por una decisión unilateral, y de otro pasivo, que es el que sufre al abandono.- El abandono
conlleva una relación unilateral, en razón de que no implica que el sujeto pasivo quede
desatendido por completo del conjunto de relaciones familiares que en él convergen, sino que
para que tal supuesto se materialice basta con que el sujeto pasivo quede desatendido por el
sujeto activo, precisamente, por cualquiera de sus padres.- Desde esa perspectiva, el abandono
de uno de los hijos tiene existencia aun cuando solo uno de los padres se ha desatendido de él,
sin importar que el otro cumpla con los deberes parentales.- Concepto legal. El legislador
salvadoreño delimitó el significado del término abandonar de la siguiente forma: “Se considera
abandonado, todo menor que se encuentre en una situación de carencia que afecte su protección
y formación integral en los aspectos material, síquico o moral, por acción u omisión” (Art. 182
numeral 1° F.), sin embargo, dicha descripción conceptual esta insertada en el apartado capitular
referente a la institución jurídica de la adopción, por lo que no precisa exactamente el abandono
como causa de pérdida de la autoridad parental, no obstante ello, se ilustra o indica parámetros a
considerar para estimar el abandono de una persona. Así, por ejemplo, el abandono, analizado
desde el paradigma de la protección integral, se considera como la situación de carencia
injustificada en que se encuentra un niño, niña o adolescente y que afecta su protección y
formación integral en las aspectos material, psíquico o moral, por acción u omisión.-
(ii) Elemento subjetivo (sin causa justificada).- Esta parte del supuesto jurídico
compromete un acto eminentemente subjetivo y deliberado, esto es, la razón de provocar el
abandono.- Debe indicarse que la configuración del abandono se caracteriza por el ánimo o dolo
premeditado de provocar el desamparo.- Dentro de este mismo elemento analizaremos las
palabras de: Causa y Justificar.- Por causa se entiende el ánimo o razón de ejecutar un acto o
mantener un comportamiento.- Por justificar se entiende la acción de validar una acción, de
demostrar el por qué de su razón de ser. Es decir, la causa justificada conlleva validar o
demostrar la necesidad de ejecutar un acto o comportamiento de una forma, de entre otras
formas posibles. Desde ese sentido, a contrario sensu, la causa injustificada es la imposibilidad
de validar o demostrar la necesidad de ejecutar un acto o comportamiento de una forma, de entre
otras posibles, estrictamente, validar el por qué del abandono cuando ha existido.- En
consecuencia, se procede a analizar si ha existido abandono, y si ese abandono es justificable o
no por el sujeto activo.-
CASO EN CONCRETO.- Según las alegaciones iníciales de la parte actora, el señor
[...] ha abandonado a su hija[...], en razón que: (a) el demandado dejó de convivir con la
demandante, retirándose de la casa donde vivían, el día 15 de enero de 2006, tiempo desde el
cual también abandonó a la niña [...], cuando tenía ocho meses de nacida; que dicho abandono
había consistido en que el padre había dejado de mostrar interés en procurar o agotar los medios
necesarios para asistir a su hija menor de edad, en los aspectos morales, educativos, afectivos y
económicos, lo que había realizado en forma intencional y premeditada; que la situación de
abandono había continuado hasta la fecha, ya que desde que se había ido, el padre, no había
proveído de lo necesario para la subsistencia de su hija, tales como alimentación, salud,
educación, recreación y que nunca le había dado muestras de atención, afecto y cariño; (b) ha
incumplido reiteradamente el pago de las cuotas alimenticias; y (c) ha incumplido el régimen de
visitas establecidos en sentencia de divorcio y adoptó una posición cómoda, sin hacer valer sus
derechos en beneficio de su hija, existiendo poco interés del padre para relacionarse con ella,
pues no efectivizó tal régimen mediante un nuevo proceso.- Es decir, se trata del incumplimiento
del padre respecto de sus deberes paterno filiales, lo que había sucedido según la demanda,
desde la separación de los cónyuges en la fecha mencionada.-
Valoración del material probatorio.- En cuanto a los hechos imputables al sujeto activo
del abandono, respecto a los hechos mencionados en el “a)”,la prueba aportada para acreditar
este supuesto es la declaración del señor [...] y de la señora [...], padre y amiga de la
demandante, que con sus dichos se demostró, con el primero (fs. 69 vto. y 70 fte.), que la niña
[...], residía desde hacía ocho años con la madre, señora [...] en la ciudad de [...], [...], Estados
Unidos de América; que el demandado, señor [...] nunca había tenido contacto con su hija [...],
que eso lo sabía el testigo porque viajaba todos los años a Estados Unidos de América,
específicamente a [...], [...] a visitar a su hija y se quedaba allí de cuatro a cinco meses; que
durante el tiempo que él había visitado a su hija, la niña, nunca había recibido una llamada del
señor [...], ni la había visitado; que el demandado viajaba frecuentemente a Estados Unidos de
América, pues se dedicaba a la importación de vehículos y que llegaba a [...] a visitar a otro hijo
(del demandado) de nombre [...], quien vivía como a cinco minutos de la casa de la señora [...];
que el señor [...] tenía comunicación con su hijo [...] y que lo sabía porque él llegaba a la casa de
la demandante a visitarla a ella y a la niña [...] y les contó que su padre lo visitaba; que la niña
tenía un año siete meses cuando se fue a residir a Estados Unidos de América, que durante el
tiempo que dicha niña vivió en El Salvador, el señor [...] no le dio apoyo económico, no estaba
pendiente de su salud ni de sus necesidades; que la niña reconocía como padre al actual esposo
de la demandante; que el demandado autorizó las salidas del país de la niña y que viajó en dos
ocasiones hacia Estados Unidos de América, que la primera vez regresó y que en el segundo
viaje se quedó viviendo allá con la madre.- La segunda testigo expresó que el señor [...] no le
había ayudado a su hija, ni había tenido comunicación con ella, que tampoco había estado
pendiente de su salud y que en fechas navideñas y cumpleaños no se comunicaba con ella; que la
familia del señor [...]no había tenido comunicación con la niña; que lo sabía porque era amiga de
la señora [...] y ella le contaba todas las cosas que sucedían; que [...] vivía con su madre, desde la
separación con el señor [...], que cuando la niña vivía en el país dicho señor no tuvo contacto
directo con ella ni le ayudaba económicamente; que la testigo conocía a la niña desde que nació
hasta que cumplió un año siete meses, que en la actualidad se comunicaba con ella por medio de
video llamadas; que desde el mes de noviembre de 2006 no veía físicamente ni a la madre ni a la
hija; que la testigo nunca ha ido a Estados Unidos de América.- De lo anterior, se advierte que el
padre no ha estado pendiente en una forma activa de las necesidades de su hija [...], a partir de la
separación de las partes, es decir, desde que tenía un año siete meses de edad, sin embargo, debe
valorarse que esa separación también produjo una ruptura en la relación parento filial entre el
padre y su hija, la que se advierte fue el resultado de una escasa comunicación entre las partes, la
cual influyó en forma adversa al interés de la niña de relacionarse en forma natural con su padre,
durante el tiempo que vivió en este país y más aún desde que reside en el Estado de [...], Estados
Unidos de América; sin embargo, con el dicho de los testigos, no se demuestra irrefutablemente
que exista un abandono total y deliberado por parte del demandando hacia su hija, que configure
la causa para pedir que se decrete la pérdida de la autoridad parental, pues los testigos narraron
algunos hechos consistentes a la falta de comunicación y de ayuda económica del demandado
para con su hija, pero no fueron contundentes en el convencimiento sobre ese “abandono”
realizado en forma intencional y premeditada, como se dice en la demanda, tomando en cuenta
que los hechos en que se fundamentó la pretensión no fueron precisos; que el dicho del primer
testigo de que un hijo del demandado de nombre [...], conocía y visitaba a la niña en el hogar
materno en el Estado de [...], no es valorado por esta Cámara, pues ese hecho en particular no
era objeto de prueba en el proceso, por no haberse plasmado en el escrito de demanda, ni en el
de subsanación.- En ese mismo orden de ideas, se analiza que la narración de los hechos en
cuanto al abandono del demandado hacia su hija, se hizo en términos bastante genéricos, es
decir, que no se narraron hechos concretos que demostraren en qué consistió ese “abandono” en
forma precisa y objetiva e igualmente las declaraciones de los testigos no fueron concretas, pues
expresaron en términos muy generales que no hubo comunicación entre el demandado y su hija
y que tampoco existió ayuda económica por parte de él; lo que para los suscritos Magistrados no
es suficiente para tener por demostrado el abandono como causa de pérdida de la autoridad
parental del padre, especialmente porque no se demostró la intención y la premeditación alegada
en la demanda.- De la lectura de la demanda y del escrito de subsanación se advierte que
efectivamente los hechos en que se fundamentó la pretensión no fueron narrados en forma
precisa, tal como lo exige el literal “d” del Art. 42 Pr.F., que establece como requisito de
admisión de la demanda “la narración precisa de los hechos que sirvan de fundamento a las
pretensiones”.- La importancia de tal requisito es exponer al juzgador los fundamentos de hecho
en que se basa la pretensión, congruentes con la invocación del derecho y el ofrecimiento de los
medios de prueba, lo que constituye la delimitación del debate.- De lo cual resulta que la
narración de los hechos es fundamental en toda demanda y debe indicarse de forma precisa,
clara, ordenada y concreta, ya que sobre esos hechos versará la prueba ofrecida para
establecerlos, de lo cual se concluye que la narración de los hechos constituye el objeto de
prueba en el proceso y que del buen planteamiento de una demanda y de los medios probatorios
aportados en la audiencia de sentencia dependerá el reconocimiento de la pretensión en la
sentencia definitiva.- Tal requisito toma mayor relevancia en casos como el presente, en que la
parte actora pretende que se decrete la pérdida de la autoridad parental que el padre ejerce sobre
su hija, que doctrinariamente "es una sanción legal, contra el padre o madre, frente a conductas
que ponen en grave peligro la formación integral del hijo e incluso la vida misma." (Zannoni,
Eduardo. Derecho Civil. Derecho de Familia. Tomo II. Ed. Astrea, 2002.).- Por ello, es decir por
contener la norma un carácter sancionatorio, esta Cámara considera que acceder a la pretensión
de pérdida de la autoridad parental, es necesario que la demanda cumpla todos los requisitos que
la ley exige para su admisibilidad, haciendo incapié en la necesidad de narrar ampliamente los
hechos en que se fundamenta, así cómo de ofrecer los medios de prueba pertinentes a fin de
demostrar indubitablemente en el proceso la causal que se invoca; razón por la cual se exige una
diligente actuación procesal de los sujetos intervinientes, en este caso, de la parte demandante al
presentar la demanda, siendo indispensable que la narración de los hechos se plantee en forma
amplia, es decir, manifestar los fundamentos fácticos en forma detallada, relacionando en forma
cronológica, fechas, lugares y circunstancias en que se produjeron los hechos, los cuales, como
ya se dijo, serían el objeto de prueba y servirían al juzgador para fundamentar debidamente la
sentencia definitiva, teniendo como marco legal lo dispuesto en el art. 240 ord. 2° F. que dispone
que "El padre, la madre, o ambos perderán la autoridad parental sobre todos sus hijos, por
cualquiera de las causas siguientes (…) 2° Cuando abandonaren a uno de ellos sin causa
justificada."
Tal exigibilidad es aún mayor y se trae a cuenta particularmente en el caso que nos
ocupa, en virtud de que se alega un abandono por parte del padre hacia su hija [...], cuando la
madre, señora [...], en el ejercicio la autoridad parental y del cuidado personal, decidió
unilateralmente cambiar en forma definitiva de residencia y la de su hija, sin comunicarlo
previamente al padre de ésta, quien oportuna y voluntariamente había otorgado la autorización
correspondiente para la salida del país de la niña, sin embargo, la madre se quedó
permanentemente residiendo con su hija en la ciudad de [...], [...] y no se demostró en el proceso
que hubiere dispuesto los mecanismos pertinentes para garantizar y procurar la relación del
padre con su hija o que hubiere tenido cierta comunicación con el demandado en lo concerniente
a la niña, como padres separados, como debió ser, o si en alguna oportunidad le llamó al señor
[...] para informarle alguna situación, tales como enfermedades, gastos o actividades de su hija,
cambio de domicilio y/o número telefónico.-
(b)En cuanto al incumplimiento del pago de las cuotas alimenticias por parte del
demandado, no se demostró con prueba documental la existencia de ésta y su forma de pago, por
medio de la sentencia de divorcio pertinente, ni que la demandante hubiere ejercido en
representación de su hija las acciones legales correspondientes para hacer efectivo el pago de las
cuotas no pagadas en concepto de alimentos, siendo también este un deber de orden legal.-
(c) Incumplimiento del régimen de visitas.- En este apartado se debe tomar en cuenta
que no se demostró la existencia de un régimen de visitas entre el padre y su hija, así como se
denota que existió una deficiente comunicación entre las partes en su relación como padres
divorciados, prueba de ello es la actitud autónoma de la demandante en cuanto a la decisión de
emigrar con su hija [...] hacia Estados Unidos de América, lugar donde ha permanecido desde
hace ocho años, sin que existan medios de prueba en el proceso que demuestren que la madre
coadyuvó para que relación del padre con su hija se mantuviera a través de la distancia, por los
diferentes medios tecnológicos que en la actualidad se conocen; situación que era importante
demostrar en el proceso, ya sea con medios de prueba documental y/o testimonial, para tener por
acreditado el elemento subjetivo de la pretensión, pues éste sería un elemento importante para
calificar el ánimo premeditado del padre de desatenderse de su hija, no obstante estar informado
debidamente de su domicilio y residencia; que debido a esa falta de actividad probatoria de la
parte demandante, no se comprobó que el padre en forma premeditada haya abandonado a su
hija, que era un hecho objeto de prueba en el proceso, pues no se acreditó que la madre
contribuyera a mantener la relación entre ellos, pues por ser quien ha ejercido el cuidado
personal de su hija y además, como antes se dijo, la llevó consigo a residir en forma permanente
al Estado de [...], Estados Unidos de América, que el ejercicio de la autoridad parental, como
antes se acotó, conlleva facultades y deberes de naturaleza paterno filial, que ante su
incumplimiento motiva la antijuricidad de una conducta, mas no necesariamente su
responsabilidad o culpabilidad, como cuando hay causas que justifican su comportamiento.
Recordemos que la autoridad parental es el conjunto de facultades y deberes… y desde ese
enfoque, es un deber del progenitor que está cumpliendo con los deberes de la autoridad
parental, motivar, promover y favorecer que su hijo o hija se relacione con el progenitor que en
principio no cumple con su rol filial., sobre todo al tomar en cuenta que tanto el padre como la
hija residen en países diferentes, no probando de manera idónea que el demandado viaja de
manera constante al lugar de residencia de su menor hija- En ese sentido consideramos que no se
demostró en el proceso, lo expuesto en la demanda, respecto a que no hubo obstaculización de la
demandante en las relaciones paterno filiares, lo cual era importante, a fin de dejar establecido
indubitablemente que no existió una causa justificada para el abandono alegado en la demanda.-
Señalado lo anterior, debemos indicar que las relaciones personales entre padres e hijos,
comprenden la estancia del hijo durante un periodo de tiempo limitado en el encuentro con el
padre o madre con el cual no reside habitualmente.- Sobre este punto se ha establecido que el
señor [...] no ha tenido una comunicación con su hija, posiblemente sin que exista una
voluntariedad o una intención de parte de ellos, especialmente de la niña, quien ha sido afectada
en sus derechos en la relación con su progenitor.- Esta situación está sumamente relacionada, en
primer lugar, con el hecho de que la parte demandante reside en la ciudad de [...], [...], Estados
Unidos de América y el demandado, en la ciudad de Ahuachapán, El Salvador; supuesto que
restringe o limita la posibilidad de un efectivo régimen de visitas de forma constante, mas no lo
impiden, sino lo contrario, que ante tal situación, ambos progenitores deben promover e incitar
además de facilitar(como lo preceptúa la figura de la autoridad parental) la relación filial
positiva.- Consideramos que en el caso debe exigirse una prueba acabada para demostrar el
supuesto abandono, pues de lo contrario, si se accediera a la ligera a esta clase de pretensiones,
fácilmente se podría limitar un derecho, en este caso al padre, cuando la parte demandante no ha
demostrado plenamente los presupuestos legales y aún ha propiciado el distanciamiento de la
relación del padre con su hija.-
Por otra parte, es importante mencionar la situación familiar que ilustra el informe social,
pues de éste se advierte que existió cierta dosis de intencionalidad de la madre de alejar a la niña
de su padre, cuando la señora [...] viajó por segunda vez con su hija a los Estados Unidos de
América, manifestando el señor [...] que no se imaginó que ella ya no regresaría, lo cual así
sucedió y cortó toda comunicación con él, quien no la ubicó por desconocer su dirección y la
conoció hasta que ella lo demandó en divorcio, al cual él se allanó con la condición de que no le
coartara la relación y la comunicación con su hija, lo que aparentemente la demandante aceptó,
ya que en la sentencia se estableció un régimen de visitas abierto y una cuota alimenticia de $
25.00 dólares mensuales que se harían efectivos por medio de la señora [...]; que en ese ocasión,
la señora [...] le proporcionó al demandado un número de teléfono para que estableciera
comunicación e hiciera efectivo el régimen de visitas, pero que dicha señora no solo incumplió
el fallo judicial, sino que se cambió de domicilio, por lo que le fue imposible al demandado
comunicarse con la señora [...] y por ende con su hija, por lo que aún cuando él iba a Estados
Unidos de América no tuvo la posibilidad de visitar a su hija por desconocer su domicilio; que
un hijo del demandado, residente en Estados Unidos de América, vio casualmente a la señora
[...] en compañía de la niña [...]cuando ésta tenía 3 años de edad y aprovechó para tomarle
fotografías, enviándoselas a su padre, el demandado, aclarando que dicha señora no le
proporcionó la dirección donde ella residía, asimismo que actualmente el señor [...] no tenía
contacto con la niña debido a que la señora [...] no le había proporcionado ni la dirección, ni el
número de teléfono de su residencia en aquel país (fs. 67 y 68).-
En el caso no fue posible escuchar la opinión de la niña [...], por residir fuera del país, no
obstante, traemos a colación que por disposición del legislador se comprende que el interés
superior es toda situación que favorezca el desarrollo físico, espiritual, moral y social de la niña,
niño o adolescente, para lograr el pleno y armonioso desenvolvimiento de su personalidad.- La
vigencia del interés superior de ellos marca la necesidad de que en los procesos judiciales en los
que participe, sea escuchado, de acuerdo a su capacidad progresiva de racionalidad.- Ante tal
situación, se debe respetar la opinión de ellos, pero sus afirmaciones deben ser analizadas
tomando en cuenta su edad, su grado de madurez, las circunstancias bajo las que declaran, entre
otras y su opinión no es vinculante para el juzgador.- Es decir, la opinión del niño, niña o
adolescente en los procesos en los que se ventilen pretensiones relacionados con los mismos,
tiene un valor de suma importancia, mas no absoluto, por ello, como bien se ha considerado, el
interés superior del niño, niña o adolescente no es un principio absoluto, sino que debe
concordar con otros principios y garantías, como el de defensa, audiencia, suficiencia probatoria,
legalidad, etc..- Siendo que en el proceso debe aplicarse el Principio Rector del Interés Superior
de la niña, en una forma adecuada, como sería, por ejemplo, el de restablecer la relación paterno
filial en función de su salud mental.-
En consecuencia, para esta Cámara no se ha probado el abandono sin causa justificada
por parte del demandado hacia su hija, pues si bien se advierte que existió pasividad en el rol de
padre por parte del demandado y un distanciamiento con su hija [...], esta situación tiene su
origen en la falta de comunicación de sus progenitores que afectó la comunicación sana y
armoniosa entre padre e hija y que no permitió una relación constante, pues la niña fue llevada
por su madre a residir en el extranjero y en el proceso no se ha demostrado que haya existido por
parte del padre un abandono en forma deliberada hacia su hija.-
En otras palabras, estimamos que el ánimo o dolo del progenitor para abandonar a su
hija, como lo exige el supuesto jurídico (Art. 240 causal 2ª F.), no ha tenido lugar, en la medida
que no se demostrado una actitud premeditada y unilateral del padre para abandonar a su hija.-
En tal sentido los suscritos Magistrados consideramos que el tribunal de primera instancia no
incurrió en la errónea aplicación de las disposiciones legales citadas por el recurrente y en virtud
de ello esta Cámara confirmará la sentencia definitiva venida en apelación.-
OTRAS APRECIACIONES
El licenciado A. R. expresó en su escrito de apelación que la profesional encargada de
efectuar la investigación social en el presente caso no había sido citada para la audiencia de vista
pública (siendo lo correcto la audiencia de sentencia) y que por ello menguó la oportunidad de
realizar una adecuada evaluación del informe respectivo, pudiendo ser éste explicado o ampliado
en la audiencia, sobre todo si era escueto y no completo y contenía una conclusión
desconociendo de qué forma llegaba a la misma, por lo que dicho defecto de procedimiento de
valoración de prueba del juzgador es que tomó el contenido de dicho estudio sin valorarlo con la
prueba testimonial del señor [...], la cual era distinta a lo plasmado en el informe (fs.86 vto.).-
Sobre el particular, advertimos que el recurrente en el momento oportuno tuvo la posibilidad de
solicitar al juzgador la aclaración del estudio por parte de la profesional a cargo del caso, así
como también que se ordenara la ampliación de la investigación psicosocial en los puntos que
consideraba no se habían abordado, pero no lo hizo.- Por otra parte debe tomarse en cuenta que a
los estudios realizados por el equipo multidisciplinario de los Tribunales de Familia no se les
pueden otorgar valor probatorio, ya que como los operadores de la ley sabemos, no constituyen
medios de prueba, sino que éstos se configuran como herramientas eficaces para conocer la
realidad de las partes, pues proporcionan al juzgador una panorámica desde un punto de vista
técnico, sobre el ámbito cotidiano en el que se desarrollan los sujetos; lo cual se realiza en base a
los datos recabados por los profesionales mediante diferentes metodologías, ya sea trabajo de
campo, información de las mismas partes, fuentes colaterales, instrumentos técnicos como test
de diferentes tipos, etc. y tal investigación se realiza muchas veces in situ y sin la presencia de la
contraparte.- Sobre este punto la Sala de lo Civil de la honorable Corte Suprema de Justicia, en
la sentencia definitiva con referencia 323 Ca. Fam., de fecha diecinueve de julio del año dos mil
cuatro expresa: “Por esta razón los especialista que integran los equipos multidisciplinarios no
son cuerpos de profesionales a quienes se remite “el caso” para que dictaminen u produzcan
una prueba, sino expertos que en conjunto con el Juez analizan el problema, el lenguaje
metafórico de la familia y diseñan una estrategia...”
Se advierte que el recurrente para fundamentar el recurso de apelación y el señor Juez de
Familia de Ahuachapán para motivar la sentencia definitiva, omitieron citar la jurisprudencia de
esta Cámara invocada por ambos, correspondiendo respectivamente a los incidentes con
referencia 029-13-SA-F1 y 129-13-SA-F2.-
ACTOS DE COMUNICACIÓN
Esta providencia se deberá notificar de la siguiente manera: a) al licenciado Roque
Oswaldo A. R., apoderado de la demandante, señora [...] por medio del telefacsímil N° […],
propuesto a fs. 87 vto.; b) a la licenciada Brenda Argentina M. C. y al licenciado Roberto
Américo S., apoderados del demandado, señor [...], mediante el telefascímil N° […], propuesto
a fs. 94; y a la licenciada Mélida Margarita E. C., Procuradora de Familia del Juzgado de Familia
de Ahuachapán, por edicto a fijar en el tablero judicial de este Tribunal de Alzada, por no haber
señalado un lugar para citaciones y notificaciones en la sede del mismo y por ignorar este
Tribunal Superior si tiene una dirección dentro de su circunscripción territorial o un medio
electrónico aceptable, ni constar éstos en registro público alguno (arts. 33 incs. 2º y 5º Pr.F., 170
y 171 Pr. C. M.).- Si no fuere posible la transmisión por los medios electrónicos propuestos,
háganse las notificaciones a la licenciada M. C. y a los licenciados S. y A. R., como ala
expresada Procuradora y por la misma causa.-
LA DECISIÓN
En virtud de la motivación expuesta, de las disposiciones legales citadas y de lo que
establecen los Arts. 149 y 161 Pr.F.: A NOMBRE DE LA REPUBLICA DE EL SALVADOR,
FALLAMOS: a) CONFÍRMASE la sentencia definitiva del señor Juez de Familia de
Ahuachapán, pronunciada a las doce horas cuarenta minutos del día veinticuatro de septiembre
del año dos mil catorce, en el proceso relacionado al principio, mediante la cual declaró sin lugar
la pretensión de pérdida de la autoridad parental del señor [...] en relación a su hija[...], por
abandono sin causa justificada, promovida por la señora [...], por medio de su apoderado,
licenciado Roque Oswaldo A. R.-
Devuélvase el expediente del proceso al tribunal de origen con certificación de esta
providencia.-
LA SENTENCIA DEFINITIVA QUE ANTECEDE FUE PRONUNCIADA POR LOS
SEÑORES MAGISTRADOS Octavio Humberto Parada Cerna y Ana Guadalupe Zeledón
Villalta.-