129-13-SA-F2
CÁMARA DE FAMILIA DE LA SECCIÓN DE OCCIDENTE: Santa Ana, a las quince
horas del día miércoles nueve de octubre del año dos mil trece.-
IDENTIFICACIÓN DEL PROCESO
La presente sentencia corresponde al expediente del proceso de Pérdida de Autoridad
Parental en relación a la adolescente [...], procedente del Juzgado Segundo de Familia de Santa
Ana con Número Único de Identificación SA-F2-1542-(240)-2012, promovido por la señora [...]
[...], abogada y notario, del domicilio de Antiguo Cuscatlán, Departamento de la Libertada,
contra el señor [...],.- La parte demandante fue representada judicial e inicialmente por la
Defensora Pública de Familia de la Procuraduría General de la República, licenciada MARTA
BESSY C. M., del domicilio de San Salvador, sustituida por los licenciados BENJAMÍN A. G.
y MARIO RICARDO C. M., ambos de este domicilio, en el carácter de apoderados, quienes
actúan conjunta o separadamente.- El demandado es representado por el licenciado JUAN
ARAMIS G. M., del domicilio de Santa Ana, en calidad de mandatario judicial.- Los últimos
cuatro nominados son abogados.- Todos, a excepción de la adolescente [...], son mayores de
edad.- El expediente del incidente de apelación diligenciado por este Tribunal de Segunda
Instancia ha sido registrado con la referencia 129-13-SA-F2.-
Respectivamente a fs. 179 a 186 y 187 a 192, los abogados A. G. y C. M. interpusieron,
cada uno por su cuenta y en forma separada, recursos de apelación contra la sentencia definitiva
de las 14 horas 45 minutos del lunes 12 de agosto del año 2013 (fs. 156 a 166), pronunciada por
el señor Juez Segundo de Familia de esta ciudad, mediante la cual declaró sin lugar la pretensión
de la parte demandante de decretar la pérdida de la autoridad parental que el señor [...] ejerce
sobre su hija [...].-
REQUERIMIENTO
Según decreto de sustanciación de este Tribunal de Alzada, proveído a las 11 horas del
miércoles 10 de septiembre del año 2013 (fs. 2 y 3, expediente del incidente de apelación), por
la motivación expuesta en el mismo, se requirió a los abogados Benjamín A. G. y Mario Ricardo
C. M. para que dentro de tercero día designaran un lugar único o común a ellos para recibir las
notificaciones que se refirieran a su poderdante, señora [...], so pena de efectuar las
notificaciones por medio del tablero judicial de esta Cámara.-
Mediante escrito presentado el día viernes 13 de septiembre del corriente año (fs. 7,
expediente del incidente de apelación) los licenciados A. G. y C. M. cumplieron con el
requerimiento hecho por esta Cámara en el término correspondiente, por lo que se tiene por
cumplida la prevención que se formuló.-
DISCONFORMIDAD
Según lo que prescriben los artículos 197 y 220 del Código Procesal Civil y Mercantil
(identificado sólo como “Pr.C.M.”), en todo tribunal colegiado, como lo es la Cámara de Familia
de la Sección de Occidente, las decisiones requieren del voto unánime de los Magistrados y/o
Magistradas que los integren.- Pero si no se produce la unanimidad de votos para formar
sentencia en todos los puntos que deba contener, deben de llamar a un Magistrado o a una
Magistrada suplente, con el objetivo de que dirima la disconformidad, adhiriéndose a uno de los
votos discordantes o razonados en un plazo no mayor de diez días.-
En el presente caso, de conformidad con lo expuesto y de lo que establecen las
disposiciones legales citadas, en vista que después de concluida la deliberación correspondiente
los Magistrados de este Tribunal de Segunda Instancia no logramos la unanimidad de votos que
exige la ley y habiendo discrepado en lo que debe resolverse en relación al recurso de apelación
planteado por los licenciados A. G. y C. M., por medio de resolución pronunciada a las 11 horas
del jueves 19 de septiembre del presente año (fs. 8, expediente del incidente de apelación) se
decidió llamar a la licenciada Cecilia Yaneth C. G., Magistrada Suplente de esta Cámara, a fin de
que dirimiera la expresada disconformidad o discrepancia, adhiriéndose a uno de los votos
discordantes o razonados.-
ADMISIBILIDAD DE LA IMPUGNACIÓN
Los recursos planteados por los profesionales nominados reúnen los requisitos legales
para ser admitidos y son los siguientes (las disposiciones que aparecerán entre paréntesis
corresponden a la Ley Procesal de Familia, identificada sólo como “Pr.F.”): [I] La procedencia
del recurso es factible, pues la resolución impugnada está comprendida expresamente en la ley
como apelable por ser una sentencia definitiva (Art. 153); [II] quienes lo interpusieron tienen
legitimidad procesal para hacerlo, son apoderados de la demandante, a quien le fue desfavorable
la sentencia impugnada (Art. 154); [III] lo plantearon en forma, es decir por escrito (Arts. 148
inc. 1° y 156 inc. 1°); [IV] lo propusieron en tiempo, dentro de los cinco días siguientes contados
desde la notificación de la sentencia definitiva (Art. 148 inc. 1° y 156 inc. 2°); [V] indicaron el
punto impugnado de la decisión, el que declaró sin lugar la pérdida de la autoridad parental
demandada (Art. 148 inc. 2°); [VI] fundamentaron el recurso en la errónea aplicación de las
disposiciones legales que citan en sus escritos de apelación; [VII] indicaron la petición en
concreto, que se revocara la sentencia definitiva recurrida (Art. 148 inc. 2°); y [VIII] también la
resolución que pretenden, que se decrete la pérdida de la autoridad parental que el señor [...]
ejerce sobre su hija [...].-
Por lo anterior y de conformidad con lo dispuesto en el Art. 160 inc. 2º Pr.F., se admiten
los recursos de apelación interpuestos por los licenciados A. G. y C. M. contra la sentencia
definitiva relacionada, por lo que se procede a su conocimiento y decisión.-
HECHOS Y PRETENSIONES
Según escrito de demanda (fs. 1 y 2), la señora [...], por medio de su representante
judicial, licenciada Marta Bessy C. M., promovió proceso de Pérdida de la Autoridad Parental
contra el progenitor de su hija, señor [...], fundamentada en la causal segunda del Art. 240 del
Código de Familia, en adelante identificado sólo como “F.”, es decir por abandono sin causa
justificada, en base a los siguientes hechos: que dicha señora contrajo matrimonio con el señor
[...] el día 21 de julio de 1996 y que dentro del matrimonio procrearon a la adolescente [...]; que
mediante sentencia definitiva pronunciada el día 24 de marzo de 2004, en diligencias de
Divorcio por Mutuo Consentimiento, se confirió el cuidado personal de la adolescente [...] a la
madre, así como la representación legal de la misma; en dicha sentencia se estableció a favor del
padre un régimen de visita, comunicación y estadía abierto; no obstante dicho régimen, el
demandado desde el mes de febrero del año 2004 abandonó a su hija, ya que no había cumplido
con las obligaciones que le asistían como padre, pues no le había brindado amor, cariño,
protección, educación, asistencia y preparación para la viada, la conservación de la salud, ni
había inculcado principios morales; asimismo había incumplido de forma reitera su obligación de
proporcionar cuota alimenticia a su hija, ya que a la fecha de interposición de la demanda
adeudaba tres meses, que dicha obligación había sido impuesta en la sentencia de divorcio antes
relacionada por la cantidad de doscientos setenta y cuatro dólares con veintinueve centavos y una
actualización del diez por ciento anual; que asimismo existía incumplimiento del régimen de
visita, ya que no obstante la madre informaba al demandado de fechas especiales de la hija o de
enfermedades padecidas por ella, dicho señor no se había hecho presente en la casa de habitación
de la adolescente donde habita junto a su madre y abuelos maternos; que por tales motivos podía
decirse que el señor [...]había incumplido en forma reiterada sus deberes paterno filiales, tanto en
lo material como en el aspecto moral, teniendo en cuenta que de conformidad al Art. 38 de la Ley
de Protección Integral de la Niñez y Adolescencia, en adelante identificada sólo como
“LEPINA”, el abandono de los niños, niñas y adolescente es considerado como maltrato; que el
demandado con su accionar había demostrado falta de interés y apatía de querer relacionarse con
su menor hija, constituyendo por tanto un abandono de su parte hacia ella , configurándose la
causal 2ª del Art. 240 F., ya que ha sido la demandante la que ha estado atenta en el
cumplimiento de sus responsabilidades como madre de la adolescente, brindándole amor, cariño,
protección, alimentos, educación, ropa, vivienda, salud, recreación, asistencia y preparación para
la vida, gozando la adolescente de una calidad de vida adecuada a su desarrollo físico, mental,
espiritual, moral y social, contando la madre con la colaboración de los abuelos maternos, al
grado que el padre de la demandante, señor [...] es quien ha desempeñado el rol de figura paterna
ante la adolescente [...], debido a la apatía del demandado hacia todo lo relacionado con su hija,
habiendo ésta presentado conductas típicas del proceso de duelo por el divorcio de sus padre por
lo que la madre acudió a terapia familiar junto a su menor hija para superar tal situación.- Ofreció
prueba documental y testimonial.-
DESARROLLO DEL PROCESO
Se admitió la demanda (fs. 19), se comisionó a miembros del equipo multidisciplinario
para que realizaran una investigación psicosocial, a cargo de las licenciadas Alba Yanira R. B. y
Ana Gladys Rivera de González, trabajadora social y psicóloga respectivamente del tribunal de
primera instancia y se ordenó el emplazamiento del demandado el cual se realizó el día 9 de
enero de 2013.-
El señor [...] contestó la demanda en sentido negativo por medio de su apoderado,
licenciado Juan Aramis G. M. (fs. 22 y 23) aduciendo que no eran ciertos los hechos alegados en
el escrito de demanda, que el Art. 207 F. concede a ambos padres el ejercicio de la autoridad
parental y establece los casos en que será ejercida por uno de ellos, que igualmente Art. 240 F.
menciona los casos precisos por lo que se puede perder la autoridad parental, quedando claro
que no era el caso de su representado, pues él era un padre responsable que cumplía a cabalidad
sus obligaciones y deberes para con su hija.- Ofreció y determinó prueba documental.-
Mediante providencia de las 10 horas 15 minutos del día 28 de enero del año 2013 (fs.
82), se tuvo por parte al demandado y como su apoderado al licenciado G. M. y por contestada la
demanda en sentido negativo.- Se realizó el examen previo y se señalaron las 14 horas 30
minutos del día 11 de marzo del presente año para celebrar la audiencia preliminar.- Consta a fs.
92 que fue escuchada por el señor Juez de Primera Instancia la adolescente [...].-
A la audiencia preliminar comparecieron ambas partes, se tuvo por recibido el escrito de
poder especial judicial presentado por la señora [...], por medio del cual nombraba como su
apoderado al licenciado Benjamín A. G., en sustitución de la licenciada Marta Bessy C. M. y
presente dicho profesional en la audiencia aceptó el cargo y señaló lugar para recibir
notificaciones, por lo que se le dio la intervención de ley en el carácter en que actuaba y se
continúo con la audiencia; el licenciado A. G. presentó para que fuera incorporada como medio
de prueba la resolución emitida por el Tribunal Eclesiástico Interdiocesano de Primera Instancia,
Provincia Eclesiástica de El Salvador, a fin de ver el daño psicológico producido a la adolescente
[...], al haber otorgado la iglesia católica a petición del demandado la nulidad del matrimonio,
quedando la referida adolescente sin paternidad, religiosamente hablando, ya que ella había sido
criada bajo los principios católicos; el licenciado G. M. manifestó no oponerse a que dicho
documento fuera incorporado ya que civilmente la niña en ningún momento había quedado sin
paternidad; por lo que el señor Juez de Primera Instancia tuvo por incorporado dicho medio
probatorio; asimismo en virtud de la petición del señor [...]respecto de querer tener contacto con
su hija, a la cual no podía acercársele debido a la contención generada por el proceso se ordenó
remitir al grupo familiar al Centro de Atención Psicosocial de Santa Ana, a fin de que recibieran
la asistencia necesaria; el licenciado A. G., solicitó la revocatoria de dicha decisión en virtud de
la naturaleza del proceso que se estaba tramitando, por lo que al remitirse a dicha Institución a
las partes a fin de que mejoraran sus relaciones se estaba adelantando criterio, es decir al buscar
lo contrario al abandono que estaba llevando a la pérdida de la autoridad parental solicitada; la
señora [...], expresó que ella y su hija residían en la ciudad de Santa Tecla, haciéndosele difícil
viajar a esta ciudad, pero que por la tramitación del proceso harían lo posible, manifestando el
licenciado A. G. que desistía del recurso interpuesto; se continúo con el desarrollo de la audiencia
y por la naturaleza de la pretensión no se llevó a cabo la fase de conciliación y se continúo con
la fase saneadora, en la cual, el licenciado A. G. solicitó que se declararan inútil la incorporación
al proceso de las facturas presentada por la parte demandada extendidas por el doctor Roberto
Jeffet López, por no ser trascendentales, ni se hacía alusión a que fueran por pago de terapias
familiares; asimismo que no fueran incorporadas las copias de correos electrónicos ya que no se
podía demostrar que éstos habían sido enviados por el señor [...]; y que las facturas presentadas
por el demandado de los depósitos a favor de la adolescente [...] fueran declarados impertinentes,
ya que en el proceso no se estaba ventilando pretensión de alimentos; el licenciado G. M. solicitó
que fueran declaradas sin lugar las peticiones del licenciado A. G. ya que no se estaba en la etapa
procesal de valoración de prueba, que dichos medios probatorios habían sido presentados por que
en la demanda se expresaba incumplimiento de los deberes por parte del padre, por lo que se
presentaron las facturas a fin de demostrar que el demandado en ningún momento había
provocado algún incumplimiento y por lo tanto no había demostrado abandono alguno ya que
siempre había estado pendiente de su hija; el señor Juez de Primera Instancia declaró sin lugar lo
solicitado por el licenciado Benjamín A. G.; se continuó con el desarrollo de la audiencia fijando
los hechos y ordenando la prueba documental propuesta por ambas partes y la testimonial
ofrecida por la demandante.- Finalmente se fijó hora y fecha para la celebración de la audiencia
de sentencia.-
Ésta se celebró a partir de las 10 horas del día 8 de mayo del año 2013 (fs. 112 a 115),
presidida por el señor Juez Segundo de Familia suplente, Licenciado Raúl Wilfredo Barrientos
Bolaños, en la que se recibió el estudio psicosocial efectuado en el presente proceso, habiendo
las partes tenido la oportunidad de aclarar las dudas por medio del interrogatorio de los
profesionales que lo efectuaron, se recibió la prueba documental y la testimonial del señor Juan
Manuel R.C. y las señoras Mirna Edith M. de V.y Valeria Michelle V. [Link] por la
parte demandante; asimismo el señor Juez suplente interrogó a las dos partes materiales del
proceso; y advirtiendo que no se encontraba incorporado al proceso el informe del Centro de
Atención Psicosocial, el cual para dicho funcionario constituía un insumo que formaba parte de la
relación causal con el objeto del proceso a fin de tener una valoración justa, apegada a derecho y
exhaustiva de los hechos demandados para mejor proveer e ilustrarse del resultado de dicha
remisión, se suspendió la audiencia y se ordenó requerir al Centro de Atención Psicosocial de
esta ciudad que informara del presente caso, quedando supeditado el señalamiento de la
continuación de la audiencia a la fecha en que se remitiera el referido informe.-
Por medio de resolución de las 15 horas del día 6 de junio del año 2013 (fs. 122) se tuvo
por agregado el informe procedente del Centro de Atención Psicosocial de esta ciudad, por lo que
se fijaron las 9 horas del día 1 de agosto del presente año como fecha para la continuación de la
audiencia de sentencia.- El licenciado Benjamín A. G. mediante escrito de fs. 126 al 128,
manifestó que habiendo sido notificado de la resolución antes relacionada era necesario expresar
que el señor Juez propietario de dicho tribunal era el que había tramitado todo el proceso a
excepción de la audiencia de sentencia la cual había sido precedida por el juez suplente, quien
ordenó la suspensión de la misma cuando faltaban para su finalización únicamente los alegatos
de las partes; que de conformidad al Art. 120 Pr.F. se podía suspender la audiencia cuando no era
posible recibir toda la prueba y que en ese caso se debía continuar ésta dentro de los diez días
siguientes, que en vista de que los informes del Centro de Atención Psicosocial no eran prueba
no era posible suspender dicha audiencia por tal motivo; por lo que era procedente resolver la
situación de conformidad al derecho común y éste en el Art. 211 Pr.C.M., establecía la figura de
la interrupción de la audiencia pero ella debía de continuarse antes que transcurran treinta días,
pues de lo contrario perdían eficacia todas las actuaciones realizadas y la ley ordenaba celebrar
una nueva audiencia; que en vista que la ley hablaba de días, debían entenderse hábiles, por lo
que quedaba únicamente cinco días hábiles para reiniciar la audiencia, plazo en el cual solicitó
que se señalara la audiencia de sentencia, por lo anterior pidió que se modificara el auto
relacionado al inicio de este párrafo, que se señalara para la continuación de la audiencia dentro
de los cinco día hábiles siguientes y que resolviera el señor Juez suplente y en caso de no acceder
a lo pedido que se le extendiera una certificación literal de todo lo actuado para los usos que
estimara convenientes.-
Mediante resolución de las 8 horas del día 24 de junio del año 2013 (fs. 129 y 130) el
señor Juez de Primera Instancia: a) declaró sin lugar el escrito presentado por el licenciado A. G.;
b) sin lugar la petición de extenderle certificación literal de todo lo actuado en virtud de no
haber cumplido con lo establecido en el Art. 166 Pr.C.M.; c) ordenó repetir la audiencia de
sentencia de conformidad al Art. 207 Pr.C.M. en vista que no era posible materialmente cumplir
con los plazos procesales y haber transcurrido más de treinta días sin haber señalado fecha para
la continuación de dicha audiencia; d) que se tuviera como fecha para la celebración de la
audiencia de sentencia la ya notificada a las partes (fs. 122); e) se ordenó librar las citas
correspondientes; y f) declaró sin lugar la petición del licenciado A. G. de que la audiencia de
sentencia se efectuara en horas de la tarde.-
A las 9 horas del día 1 de agosto del año 2013 (fs. 140 a 146), se efectuó la audiencia de
sentencia, a la cual comparecieron ambas partes acompañadas con sus respectivos apoderados;
se tuvieron por recibidos los informes Psicosocial y educativo efectuados por los miembros del
equipo multidisciplinario del tribunal de primera instancia, presentes en la audiencia dichos
profesionales respondieron las preguntas efectuadas por el licenciado A. G.; se continuó con el
desarrollo de la audiencia agregando la prueba documental ofrecida por ambas partes y presentes
los testigos Mirna Edith M. de V., Juan Manuel R.C.y Valeria Michelle V. [Link] interrogados
y con posterioridad a sus deposiciones el señor Juez de primera Instancia otorgó el uso de la
palabra a las partes materiales del proceso a fin de que efectuaran declaraciones; se escucharon
los alegatos y el juzgador pronunció el fallo.-
Por medio de escrito de fecha 8 de agosto del presente año (fs. 147 y 148), se apersonó al
proceso el licenciado Mario Ricardo C. M. en calidad de apoderado de la señora [...] [...], para
actuar conjunta o separadamente con el licenciado Benjamín A. G.; habiéndosele dado la
intervención de ley en el proceso mediante providencia de fs. 154.-
Dentro del término de ley se pronunció la sentencia definitiva (fs. 156 a 166) mediante la
cual el señor Juez Segundo de Familia de esta ciudad declaró sin lugar la pretensión de decretar
la Pérdida de la Autoridad Parental que el señor [...], ejerce sobre su hija, [...], por el motivo de
abandono sin causa justificada, motivando su decisión especialmente en que consideraba que para
la procedencia de la pérdida de la autoridad parental era preciso que se comprobara de forma
fehaciente en el proceso la causal invocada, que si bien no existía una definición legal del
abandono para el tipo de pretensión que estaba conociendo, por analogía se podía utilizar lo
establecido en el Art. 182 ordinal 1° F., así como doctrinariamente se establecía tal concepto,
sobre el cual existían varias acepciones desde las más drásticas, es decir desamparo total y de
absoluta indiferencia, estrictamente maliciosa o voluntaria, hasta el desprendimiento de los
deberes del padre o madre sin llegar al extremo de la exposición, o sea simplemente el
cumplimiento más o menos irregular de los deberes de la autoridad parental; que el Juzgador
considera que con la labor del equipo multidisciplinario al ser comisionados en este tipo de
procesos se busca el diagnóstico de las interacciones familiares y de las actitudes de cada uno de
sus miembros en la dinámica familiar, a fin de identificar su participación e interacción con el
grupo y como asume cada uno de ellos las funciones o roles esperados dentro de la problemática
familiar; que cuando en el grupo familiar existía una separación de pareja y los conflictos no
eran resueltos maduramente se trasladaban al plano de las relaciones como padres y por ende las
actitudes de uno entorpecían las acciones y el ejercicio del otro, de ahí que juzgar las omisiones
de las funciones de uno de los progenitores al margen de las dificultades de todo el sistema
familiar y de las acciones de los demás miembros era un acto de simplificación y atomizar el
problema reduciéndolo a una visión que no correspondía con la realidad y dinámica que se
gestaban al interior del grupo, en la cual el padre custodio puede invisibilizar descalificar al otro
progenitor, influenciado por su malestar o enojo derivado de sus conflictos maritales; que
respecto al material probatorio, con los testimonio vertidos no se había demostrado que el padre
demandado hubiera abandonado a la adolescente en referencia, más cuando a preguntas
realizadas por el mismo demandado se colegía contradicción con lo expuesto por ellos en el
interrogatorio directo; asimismo los testigos no vertieron mediante su declaración puntos
esenciales para establecer los hechos objeto de la litis, ya que expresaron ignorar si se le
comunicaba algo al padre de la ahora adolescente, así como jamás manifestaron la razón del
porqué el padre no llegaba a visitar a la misma; en virtud de ello el señor Juez de primera
instancia consideró que examinada y relacionada todas las probanzas aportadas en el juicio y
haciendo una estimación de ellas, las cuales todas concurren en que en ningún momento se pudo
comprobar el abandono por parte del señor [...], hacia su hija [...], por lo que no habiéndose
podido establecerse los extremos procesales invocados en la demanda declaró sin lugar la
petición de la parte actora de decretar la pérdida de la autoridad parental que el señor [...] ejerce
sobre su hija.-
LA APELACIÓN
Inconforme con lo resuelto, los abogados A. G. y C. M. interpusieron, cada uno por su
cuenta y en forma separada, recursos de apelación contra la sentencia definitiva antes relacionada
y el primero en lo medular expresa: que en la referida sentencia existía errónea aplicación del
Art. 240 F.; que al analizar la fundamentación jurídica de la sentencia objeto de impugnación se
advertía que se había realizado en varios momentos sin ningún orden, lo que la volvía farragosa;
que ninguna de las citas que había hecho el juzgador podrían determinar el fallo judicial en las
condiciones que se dio, ya que de todo lo que se citó, trascribió o explicó no existía prueba
alguna atribuible a la demandante o al demandado, ni el más mínimo indicio que le permitiera
arribar a dicho fallo, ya que los únicos medios probatorios eran la prueba documental y
testimonial, pues los informes del equipo multidisciplinario no constituían medios probatorios,
que la competencia de dichos equipos estaba dado por el Art. 9 F., por lo que tal disposición no
les permitía sugerirle al Juzgador el sentido del fallo; que con la prueba documental se había
demostrado la filiación paterna y materna de la adolescente [...], que los padres de ésta se
encuentran divorciados y ejercen su autoridad parental, que el cuidado personal de ella fue
conferido a la madre; que de dicha prueba no se podía llegar a concluir las circunstancias que se
establecían en la sentencia impugnada, tampoco de los dicho por los testigos, que se advertía
que en la sentencia definitiva únicamente existían diecinueve líneas para el análisis de la prueba,
considerando que de lo consignado ahí quedaba claro que lo que no estaba demostrado para el
juzgador era que el abandono fuera injustificado, es decir que la carga de la prueba de la causa
justa o injusta la hacía recaer en la demandante, cuando la doctrina de las obligaciones establece
que el demandado que incurrió en mora es el que debe demostrar si cumplió, o si incumplió, si
tuvo causa justo para ello, que los testigos presentados en el proceso fueron unánimes y contestes
respecto a quién es la persona que cubre las necesidades de la adolescente, como era la relación
entre padre e hija, que existía abundante jurisprudencia tanto de las Cámaras de Familia como de
la Honorable Corte Suprema de Justicia, que establecen como interpretar la disposición respecto
al abandono sin causa justificada, que con la lectura de tales sentencias (de las cuales se
encuentran trascritas fragmentos de ellas en el escrito de impugnación) se comprobaba que con
la prueba aportada los hechos probados se subsumían en el predicado hipotético normativo
invocado; por lo que pidió que se recovará la sentencia definitiva pronunciada y que se dicte la
que conforme a derecho procedía decretando la pérdida de la autoridad parental que el señor [...]
ejerce su sobre su hija [...].- El licenciado Mario Ricardo C. M. en lo medular manifestó: que
existía inobservancia de los Arts. 8 Código Civil, 9, 182 N° 1° y 240 causal 2ª F., 51 al 53 y 56
Pr.F.; que en la audiencia de sentencia se había presentado prueba testimonial quienes en sus
deposiciones manifestaron conocer de todo la vida a la adolescente, que sus necesidades eran
cubiertas por su madre y abuelos maternos, que en cuanto a la relación de dicha adolescente
con su padre manifestaron que éste último ha sido ausente, o sea que no existía relación alguna,
ya que dicho padre jamás demostró afecto por su hija, no estando presente en ningún evento ni
enfermedad desde que se dio el divorcio, es decir que el demandado había abandonado sin causa
justificada a su hija desde la fecha del divorcio; que de la declaración del demandado y lo
expresado por los testigos según las reglas de la sana crítica bastaba para decretar la pérdida de la
autoridad parental, ya que el mismo padre aceptó y admitió el abandono sin causa justificada y
expresó que si él jamás había buscado una instancia judicial para poder ver a su hija, no fue por
dejado sino por ignorancia, al desconocer que se podía amparar en alguna instancia judicial para
verla; que no obstante el demandado intentó escudarse y justificar el porqué no vió a su hija, lo
que pretende es excusarse en la ignorancia de la ley, pero de conformidad a los Arts. 9 F. y 8 del
Código Civil no puede alegarse ignorancia de la ley por ninguna persona; asimismo para
fundamentar su argumentación trascribió de las páginas 264 y 265 de la obra “Líneas y Criterios
Jurisprudenciales en Derecho de Familia” presentada por el Consejo Nacional de la Judicatura y
la Escuela de Capacitación Judicial, la jurisprudencia ahí establecida; por lo que en virtud de lo
anterior pidió que se revocara la resolución mediante la cual se declara sin lugar la petición de la
parte actora de decretar la pérdida de la autoridad parental que el señor [...]ejerce sobre su hija y
en su lugar se resolviera que por haberse demostrado en legal forma los extremos de la demanda
se decretara y ordenara la pérdida de la autoridad parental al demandado.-
En primera instancia se mandó a oír a la parte contraria por el término legal sobre los
argumentos de los apelantes (Art. 160 inc. 1º Pr.F.), quien hizo uso de su derecho, tal como
consta a fs. 195, remitiéndose posteriormente el expediente del proceso a este Tribunal Superior
para el conocimiento y decisión del recurso interpuesto.-
CONSIDERACIONES DE ESTA CÁMARA
NOCIÓN PREVIA. Para considerar el alcance de la sanción de pérdida de la autoridad
parental, es indispensable delimitar el significado de la institución jurídica de autoridad parental,
mejor llamada, doctrinariamente, en la actualidad, como responsabilidad parental.- En El
Salvador el concepto de autoridad parental se introdujo por el Código Familia (1994), y con él se
superó el inapropiado concepto de “patria potestad” que recogía el Código Civil.
Aproximadamente veinte años después se considera que el concepto de autoridad parental denota
una idea de jerarquía, de un punto en contacto con otro de forma vertical, y por tanto, de
dependencia y sumisión.- Es claro que la idea de autoridad parental hace pensar que el hijo o hija
está en dependencia e inferioridad respecto del padre o de la madre, razonamiento que está
alejado de la finalidad del Derecho de Familia.- Por ello, legislaciones de avanzada, acogen el
concepto de “responsabilidad parental” como equivalente al de “autoridad parental”, con el que
suprimen la idea de jerarquía e introducen la noción de relación horizontal entre padre e hijo,
estimando con ello la idea de responsabilidad parental, que implica una relación dinámica y
fluida entre padres e hijos, sin obstrucciones verticales, es decir, más que la imposición,
prevalece la libertad y confianza filial.- Así, nos dice la autora Dolores Loyarte que, en
Argentina, los progenitores tienen el deber y el derecho de formar y proteger a sus hijos hasta que
ellos se emancipen legalmente.- Al conjunto de esos deberes y derechos de los progenitores
relativos a la persona y bienes de sus hijos se le denomina “responsabilidad parental”, aunque
todavía en la ley figura su antiguo nombre de “patria potestad”, el cual ha ido quedando en
desuso porque en realidad no es una “potestad”, sino una verdadera “responsabilidad” (“La
familia y sus derechos. Divulgación popular de los Derechos de Familia”, XVII Congreso
Internacional de Derecho de Familia. La familia y los desafíos sociales. Fundación Agustina
Lorena, Mar de Plata, Argentina, p. 35).- Entonces, la responsabilidad parental es un conjunto de
derechos y deberes destinados a promover y salvaguardar el bienestar del niño, niña o
adolescente.-
ALCANCE DEL CONCEPTO DE AUTORIDAD PARENTAL. El Código de Familia
dispone en su artículo 206 que: “La autoridad parental es el conjunto de facultades y deberes,
que la ley otorga e impone al padre y a la madre sobre sus hijos menores de edad o declarados
incapaces, para que los protejan, eduquen, asistan y preparen para la vida, y además, para que
los representen y administren sus bienes”.- Se comprende que, ésta involucra un cúmulo de
facultades-deberes, una serie de relaciones reciprocas entre padres e hijos, en virtud de que, los
deberes de los padre se convierten en facultades para los hijos, y aquello que se expresa como
facultada para el padre, se constituye como un deber para el hijo, y más especialmente, frente al
otro progenitor, quien debe respetar dichas prerrogativas, e inclusive, exigirlas cuando se
incumplan.-
PÉRDIDA DE LA AUTORIDAD PARENTAL, CAUSAS Y CONSECUENCIAS
JURÍDICAS.- El ejercicio de la autoridad parental no siempre es observable, ya sea por actos
intencionales e imputables a uno o ambos padres, o por actos no imputables a ellos, por alguna
causa de justificación.- En el primer caso, cuando el padre de forma consciente e intencional
incumple con sus deberes paterno-filiales, la ley prevé, por determinadas causas (Art. 240 F.), la
pérdida de la autoridad parental, como sanción jurídica de orden familiar, que trae como
consecuencia que los elementos de la autoridad parental (1) Cuidado personal, (2) Representación
legal y (3) Administración de bienes del hijo, no sean ejercidos por el padre que ha sido
sancionado con pérdida de la autoridad parental.- En el segundo caso, cuando configurándose el
supuesto de hecho que habilita la consecuencia jurídica, el mismo no puede ser imputable al
padre a quien se pretende sancionar con la perdida de la autoridad parental, por circunstancias
ajenas a él que atenúan o excluyen su responsabilidad.- En ese sentido, en el presente proceso se
procede a analizar si el supuesto jurídico se ha configurado, y de ser así, verificar si se ha
configurado por la libre voluntad del padre respecto de su hija, sin justificación alguna.-
ELEMENTOS A CONSIDERAR.
ABANDONO SIN CAUSA JUSTIFICADA. En el presente caso se ha ejercido la
pretensión de pérdida de la autoridad parental por el motivo de abandono sin causa justificada
(Art. 240 causal 2ª F.), del señor [...] respecto de su hija [...].- La causa de pérdida de la autoridad
parental que se persigue está conformada por dos elementos a considerar, el primero de ellos es el
abandono (elemento objetivo), y el segundo, que ese abandono se configure sin causa justificada
(elemento subjetivo).
Se procede a analizar los respectivos predicados.- (i) Elemento objetivo (el abandono);
abandonar es la acción de dejar, desatender o provocar la carencia deliberada de una persona; en
esta materia, el abandono de una persona que depende material y espiritualmente de otra.- El
abandono implica la participación de dos sujetos, uno activo, que es el que abandona, motivado
por una decisión unilateral, y de otro pasivo, que es el que sufre al abandono.- El abandono
conlleva una relación unilateral, en razón de que no implica que el sujeto pasivo quede
desatendido por completo del conjunto de relaciones familiares que en él convergen, sino que
para que tal supuesto se materialice basta con que el sujeto pasivo quede desatendido por el
sujeto activo, precisamente, por cualquiera de sus padres.- Desde esa perspectiva, el abandono de
uno de los hijos tiene existencia aun cuando solo uno de los padres se ha desatendido de él, sin
importar que el otro cumpla con los deberes parentales.- Concepto legal. El legislador
salvadoreño delimitó el significado del término abandonar de la siguiente forma: “Se considera
abandonado, todo menor que se encuentre en una situación de carencia que afecte su protección
y formación integral en los aspectos material, síquico o moral, por acción u omisión” (Art. 182
numeral 1° F.), sin embargo, dicha descripción conceptual esta insertada en el apartado capitular
referente a la institución jurídica de la adopción, por lo que no precisa exactamente el abandono
como causa de pérdida de la autoridad parental, no obstante ello, se ilustra o indica parámetros a
considerar para estimar qué es el abandono de una persona. Así, por ejemplo, el abandono,
analizado desde el paradigma de la protección integral, se considera como la situación de
carencia injustificada en que se encuentra un niño, niña o adolescente y que afecta su protección
y formación integral en las aspectos material, psíquico o moral, por acción u omisión.-
(ii) Elemento subjetivo (sin causa justificada).- Esta parte del supuesto jurídico
compromete un acto eminentemente subjetivo y deliberado, esto es, la razón de provocar el
abandono.- Debe indicarse que la configuración del abandono se caracteriza por el ánimo o dolo
premeditado de provocar el desamparo.- Dentro de este mismo elemento analizaremos las
palabras de: Causa y Justificar.- Por causa se entiende el ánimo o razón de ejecutar un acto o
mantener un comportamiento.- Por justificar se entiende la acción de validar una acción, de
demostrar el por qué de su razón de ser. Es decir, la causa justificada conlleva validar o demostrar
la necesidad de ejecutar un acto o comportamiento de una forma, de entre otras formas posibles.
Desde ese sentido, a contrario sensu, la causa injustificada es la imposibilidad de validar o
demostrar la necesidad de ejecutar un acto o comportamiento de una forma, de entre otras
posibles, estrictamente, validar el por qué del abandono cuando ha existido.- En consecuencia, se
procede a analizar si ha existido abandono, y si ese abandono es justificable o no por el sujeto
activo.-
CASO EN CONCRETO.
Términos del debate.- Según las alegaciones iníciales de la parte actora, el señor [...] ha
abandonado a su hija [...], en razón que (a) no le ha brindado amor, cariño, protección, educación,
asistencia y preparación para la vida; ha desatendido la conservación de la salud y no le ha
inculcado principios morales; (b) ha incumplido reiteradamente el pago de las cuotas
alimenticias; y (c) ha incumplido el régimen de visitas.- Es decir, se trata del incumplimiento de
sus deberes paterno filiales. Lo anterior ha sucedido desde febrero del año 2004 a la fecha de
interposición de la demanda.-
Valoración del material probatorio.- En cuanto a los hechos imputables al sujeto activo
del abandono: a) No le ha brindado amor, cariño, protección, educación, asistencia y
preparación para la vida; ha desatendido la conservación de la salud y no le ha inculcado
principios morales a su hija.- La prueba idónea para acreditar este supuesto es la declaración
testimonial y de propia parte cuanto no le es favorable al que declara (Art. 351 y 353 Pr.C.M.).
Dicho lo anterior, se tiene por acreditado mediante la declaración testimonial que, han sido los
abuelos maternos y la madre de […], los encargados de proporcionarles todo lo necesario,
concediéndole el apoyo económico, para cubrir gastos de hospitalización, educación y vestuario,
según lo manifestó la primera testigo; de lo que se infiere la buena relación materno filial entre
ella y su madre.- Sin embargo, tal inferencia no significa la conclusión de que el padre de la
referida adolescente la ha abandonado, en virtud que, tal como la primer testigo lo manifestó, ella
no conoce que el padre se comunique con ella ([…]) o de acciones de apoyo económico; o más
claro aún, tal como la segunda testigo lo expresó, que no tiene conocimiento, que no le consta, si
en alguna oportunidad se le ha llamado al señor [...] sobre los incidentes, enfermedades o
actividades de su hija.- Es decir, de la declaración testimonial se advierte que, ha sido la señora
[...] la encargada de asistir material y espiritualmente a su hija, y que, aun cuando existen
elementos para considerar que el padre no ha mostrado una actitud inquisitiva por relacionarse
con su hija, no se puede considerar un pleno abandono de parte de éste hacia ella, en razón que la
declaración testimonial dio por configurado el estilo de vida de la madre respecto de su hija, mas
no el del padre, ya que las testigos se limitan a manifestar la no observación de las relaciones
paterno filiales, mas no a aseverar hechos que den certeza positiva del abandono que se alega en
la demanda.- En este apartado, cobra importancia analizar el supuesto referido a que el señor [...]
mostró un rechazo por su hija [...], en el entierro de la madre del referido señor, en razón que se
limitó a saludarla, por permanecer con su nueva familia.- Al respecto debe considerarse la
dimensión circunstancial en la que se encontraba el señor [...], esto es, en el entierro de su madre,
que pudo ser el motivo de la indiferencia atribuida en contra de su hija; además, un evento de tal
categoría puede justificar un comportamiento anormal en el sujeto que sufre el duelo.- Asimismo,
un hecho en concreto como este, no es suficiente para dar por configurado plenamente el
abandono alegado en la demanda, mas cuando el referido señor se enfrentaba probablemente a
une atapa de duelo, que se presume por la naturaleza de las relaciones familiares que por la
muerte se han extinguido.- (b) Incumplimiento reiterado del pago de las cuotas alimenticias.-
Para decidir este motivo de abandono, se valorará la prueba documental producida en este
proceso, por ser la idónea y pertinente para decidir este punto controvertido, y considerando que
en la declaración testimonial no se expusieron afirmaciones que acrediten el incumplimiento del
pago de cuota de alimentos por parte del demandado, sino por el contrario, la primera testigo
manifestó desconocer las acciones de apoyo económico del demandado, las que existen en los
términos que adelante se indicaran.- Al respecto en la demanda se alega que el demandado señor
[...] ha incumplido en el pago de cuota de alimentos, no obstante ello, el demandado presentó
suficiente prueba documental (notas de abono al Banco Salvadoreño y HSBC) con el que ha
acreditado que ha pagado las cuotas de alimentos de forma constante; ahora bien, en el supuesto
de incumplimiento del pago de cuota de alimentos, el progenitor que ejerce el cuidado personal
del alimentario, está en la obligación de ejercer la acción legal correspondiente para hace efectivo
el pago de las cuotas de alimentos atrasadas, por ser un deber de orden legal.- Esto se robustece
con el dicho del demandado, en el que asevera que la parte demandante señora [...]no lo demandó
por no pagar las cuotas de alimentos (fs. 114), cuestión que no fue rebatida por la referida
señora.- De otro lado, el no pago de las cuotas de alimentos de los meses de octubre, noviembre
y diciembre del año 2012, no es suficiente para estimar el abandono material del demandado
respecto de su hija, en razón que se advierte que antes de esas fechas fue constante en el pago de
las mismas, e incluso, posteriormente a esas fechas.- (c) Incumplimiento del régimen de
visitas.- En este apartado se debe tomar en cuenta la modalidad del régimen de visitas y la
distancia entre las residencias de los titulares de la autoridad parental (demandante y demandado)
respecto de la hija por ellos procreados.- Según consta en el expediente, concretamente en la
sentencia de divorcio (fs. 12 y 13), se impuso un régimen de visitas abierto a favor del señor [...],
para que se relacione con su hija.- Desde esta perspectiva, se apertura la posibilidad de que las
relaciones paterno filiares no tengan obstrucción alguna, salvo por justas razones.- Asimismo, se
impone la obligación al padre de que busque inquisitivamente el trato y comunicación efectivo
con su hija, y por otro, la prohibición de obstruir la eficacia del régimen de visitas por parte de la
señora [...] [...].- Señalado lo anterior, debemos indicar que las relaciones personales entre padres
e hijos, comprenden la estancia del hijo durante un periodo de tiempo limitado en el encuentro
con el padre o madre con el cual no reside habitualmente.- Sobre este punto se ha establecido que
el señor [...] ha tenido poca relación con su hija, no obstante que han tenido ciertos puntos de
contacto, por medios electrónicos, o eventualmente, de forma personal.- Esta situación está
sumamente relacionada, en primer lugar, con el hecho de que la parte demandante reside en […],
Departamento de La Libertad, y el demandado, en Santa Ana; y en segundo lugar, con el hecho
de que la parte demandada ha fundado una nueva familia.- Ambos supuestos restringen o limitan
la posibilidad de un efectivo régimen de visitas de forma constante, mas no lo impiden, sino lo
contrario, que ante tal situación, ambos progenitores deben promover e incitar (como lo
preceptúa la figura de la autoridad parental) la relación filial positiva.- Así las cosas, en cuanto a
este punto.-
ANÁLISIS INTEGRAL DEL MATERIAL PROBATORIO.-
Según el análisis de la prueba que ha sido vertida en este proceso, no se advierte que el
señor [...] haya incumplido sus deberes paterno filiales, especialmente los que implican un acto
patrimonial más que personal, y que lo hagan merecedor de una sanción familiar como es la
perdida de la autoridad parental; en virtud de que, a pesar que su presencia sobre su hija ha
menguado desde la fecha en que se decretó el divorcio con la señora [...] [...], el mismo no ha
dejado, desatendido o provocado la carencia que haga procedente tener por configurado un
abandono respecto de su hija, en razón que a pesar de la distancia entre ellos, los deberes paternos
filiales de orden patrimonial, como el pago de las cuotas de alimentos, han sido atendidos por el
señor [...], a pesar que el incumplimiento del pago de cuota de alimentos se ha alegado como
contenido factico que habilita la sanción de pérdida de la autoridad parental, lo cual no ha
quedado establecido, sino todo lo contrario.- Asimismo, es un dato de suma importancia que, en
este proceso, no se estableció que al demandado se le comunicara de los accidentes o eventos en
los que intervino su hija, motivo por el cual, no se tiene certeza que el mismo tuvo conocimiento
de la intervención quirúrgica de su hija en la rodilla, para estimar su desinterés por ella.-
(I) Subsunción del supuesto de hecho al predicado de abandono.- En el presente caso,
no es procedente considerar el abandono del señor [...] respecto de su hija [...], especialmente por
la atención patrimonial que el mismo no ha cesado.- Además, no se ha considerado un abandono
por parte del señor [...] en virtud que ha mostrado comportamientos que expresan el ánimo de
relacionarse con su hija [...], comportamientos que demuestran el interés que el mismo pueda
tener en ella, ya que según copias de correos electrónicos entre ellos, se advierte que de forma
intermitente han tenido expresión los lazos afectivos que los unen (en los correos se incluyen
algunas afirmaciones como: “Feliz cumpleaños papá, Diosito te bendiga, te quiero mucho, hijita
linda”…).
(II) Subsunción del supuesto al predicado de causa no justificada.- Dos de los
operadores deontológico (Permitir, obligar y prohibir) se configura en este supuesto, estos son,
los de permitir (facultad) y obligar (deber), en razón que el ejercicio de la autoridad parental,
como antes se acotó, conlleva facultades y deberes de naturaleza paterno filial, que ante su
incumplimiento motiva la antijuricidad de una conducta, mas no necesariamente su
responsabilidad o culpabilidad, como cuando hay causas que justifican su comportamiento.
Recordemos que la autoridad parental es el conjunto de facultades y deberes… y desde ese
enfoque, es un deber del progenitor que está cumplimiento con los deberes de la autoridad
parental, motivar, promover y favorecer que su hijo o hija se relacione con el progenitor que en
principio no cumple con su rol filial.- Siendo esto así, se debe estimar que, cuando uno de los
padres ha considerado su autosuficiencia para asistir a su hijo o hija, sin necesidad del otro, se
veda la posibilidad que el hijo extienda a plenitud su relación filial con éste, que desde luego, lo
hace caer en incumplimientos de sus deberes paternos filiales.- Así, por ejemplo, cuando un
progenitor cree que es insuficiente el aporte económico del otro, por tener estilos de vidas
desiguales, se sobrepone la asistencia material a la esencia de las relaciones familiares,
caracterizadas por afecto y solidaridad.- Al respecto, es importante destacar que cada padre
contribuye de una forma proporcional a su capacidad económica con el sustento material de sus
hijos, debiéndose eliminar toda discriminación por razones económicas, es decir, las
desigualdades económicas o de otra naturaleza no son justificantes para obstruir las relaciones
paternas filiales.- Desde esa perspectiva, al analizar el material probatorio no se observa una
decisión unilateral y definitiva de parte del demandado con el que exprese su ánimo de abandonar
a su hija.-
Por otra parte, la relación filial entre el señor [...] y [...] no ha sido motivada y facilitada
por la señora [...] [...], en razón que, si bien es cierto que es ella quien ha ejercido materialmente
el cuidado de su hija, también es cierto que tal situación le obliga a que motive la relación de su
hija con su padre; cuestión que no ha sido acreditada, en razón que en el material probatorio no se
advierte que haya buscado al padre para que se relacione con su hija, sino para obtener la
autorización de que su hija salga del país. Por otra parte, respecto al padre, debe tomarse en
cuenta lo concluido en el informe social presentado en este proceso por la licenciada Alba Yanira
R. de B., en el que se consigna: “Se identifica necesidad en el señor […], de restablecer la
relación y comunicación con su hija […], ya que nunca ha tenido la intención de abandonar a su
hija, ha intentado comunicación por vía electrónica o telefónica sin obtener respuesta”.
DE LA DECLARACIÓN PERSONAL DEL SUJETO PASIVO DEL ABANDONO.-
A las 14 horas 15 minutos del día 11 de Marzo del año 2013, se escuchó a la adolescente [...],
quien según la lectura de la correspondiente acta, agregada a fs. 92, fue determinante al
manifestar que su padre la ha abandonado, motivo por el cual desea que le quiten los derechos
que él tiene sobre ella. Interés superior del adolescente (Opinión de la adolescente). Por
disposición del legislador se comprende que el interés superior del adolescente es toda situación
que favorezca el desarrollo físico, espiritual, moral y social de la niña, niño o adolescente, para
lograr el pleno y armonioso desenvolvimiento de su personalidad.- La vigencia del interés
superior del adolescente marca la necesidad de que todo adolescente, en los procesos judiciales
en los que participe, sea escuchado, de acuerdo a su capacidad progresiva de racionalidad.- Ante
tal situación, se debe respetar la opinión de […], pero sus afirmaciones deben ser analizadas
tomando en cuenta su edad, su grado de madurez, las circunstancias bajo las que declara, entre
otras; no obstante lo anterior, su opinión no es vinculante para el juzgador, especialmente en
aquellos casos en los que la niña, niño o adolescente es auto-vulnerador de sus propios derechos,
independientemente de las causas que lo motive a hacerlo.- Es decir, la opinión del niño, niña o
adolescente en los procesos en los que se ventilen pretensiones relacionados con el mismo, tiene
un valor de suma importancia, mas no absoluto, por ello, como bien se ha considerado, el interés
superior del niño, niña o adolescente no es un principio absoluto, sino que debe concordar con
otros principios y garantías, como el de defensa, audiencia, suficiencia probatoria, legalidad,
etc..- Incluso, se debe señalar el contenido de la impresión diagnostica del informe psicológico
del día 17 de Mayo del año 2013, presentado por el licenciado Luis Alberto R., en su calidad de
psicólogo del Centro de Atención Psicosocial de Santa Ana: “Que por el proceso de separación y
posterior divorcio la adolescente presenta sentimiento ambivalentes hacia la figura paterna”,
motivo por el cual propuso alimentar la relación paterno-filial, a “fin de seguir con el abordaje de
resentimiento, enojos y malos entendidos, a fin de trabajar el perdón y un posible acercamiento
de la adolescente con su progenitor”.- En esa medida, aun cuando [...] manifestó su deseo de que
se acceda al contendió esencial de la pretensión de pérdida de la autoridad parental, dicha
declaración debe ser analizada a favor de su mayor interés, de una forma adecuada, como sería,
por ejemplo, el de restablecer la relación paterno filial en función de su salud mental.-
De otro lado, se valora el ánimo directo o indirecto que motiva a la señora [...] [...] a que
se acceda a la pretensión perseguida en este proceso, como es el hecho de no buscar al señor [...]
para que autorice la salida del país de [...], lo que no se ha acreditado en este proceso que dicho
señor se ha negado a hacer. Además, en el proceso se estableció, ya que no fue rebatido, que el
demandado no se ha negado a otorgar las respectivas autorizaciones para que su hija salga del
país, lo que sin duda alguna, constituye una manifestación del ejercicio de la autoridad parental.-
Por lo tanto, estimamos dos puntos: (1) Que el abandono (moral, afectivo, patrimonial,
etc.) no ha existido como se manifiesta en la demanda, en razón que los elementos de prueba no
lo acreditaron, y en consecuencia, (2) que el ánimo o dolo del progenitor para abandonar a su
hija, como lo exige el supuesto jurídico (Art. 240 causal 2ª F.), no ha tenido lugar, en la medida
que no se advierte una decisión unilateral y definitiva del padre para abandonar a su hija.-
DEL ALCANCE PLURI-PERSONAL DE LA SENTENCIA DE PERDIDA DE LA
AUTORIDAD PARENTAL. Ha sido práctica de la actividad judicial salvadoreña el interpretar
textualmente la norma jurídica (interpretación histórico- exegética) dejando de lado toda
interpretación conforme a la Constitución, al sistema coherente del ordenamiento jurídico y de un
enfoque de derechos humanos. Por ello, cuando se da lectura al artículo 240 inciso 1° F. el cual
se lee: “El padre, la madre o ambos perderán la autoridad parental sobre todos sus hijos, por
cualquiera de las causas siguientes” (negritas y subrayado fuera del texto legal).- Bajo una
interpretación literal se advierte fácilmente que, independientemente de la cantidad de hijos del
progenitor sancionado con pérdida de la autoridad parental, los efectos de la sentencia de pérdida
de la autoridad parental se extiende a todos ellos, sin importar que se les garantice un juicio en el
que todos estos sea oídos. En consecuencia, sin importar que sean hermanos bilaterales (cuando
proceden de los mismos padres), o hermanos unilaterales (cuando proceden de un mismo
ascendiente en primer grado, difiriendo en el otro), los efectos de la sentencia son extensivos a
ellos.- Al respecto debo indicar que, conforme a un enfoque de derechos humanos y bajo una
interpretación conforme a la Constitución, en aquellos procesos en los que la causa de pérdida de
la autoridad parental alcanza una gravedad que requiera que el hijo sea sustraído del ámbito de
relación parental, por su eminente protección preventiva, por afectar determinados bienes
jurídicos o derechos fundamentales, como cuando la pretensión de pérdida de la autoridad
parental se motive por la causal cuarta del articulo 240 F., la sentencia si debe ser extensiva a
todos los hijos del progenitor sancionado con pérdida de la autoridad parental; caso contrario,
solo respecto de los hijos que han participado en el respectivo proceso, de no ser así, se vulneraria
el derecho del hijo a emitir opinión, y más aun, el derecho de defensa del demandado y de los
hijos que no participaron en el proceso, por afectar derechos fundamentales respecto de personas
con las que mantiene relaciones de familia, sean estas efectivas o no.- En ese sentido, en el
presente caso, el abandono sin causa justificada no legítima que los efectos de la sentencia se
extienda a todos los hijos del progenitor que incurrió en sanción el supuesto del articulo 240
causal 2 F.; caso contrario, la sentencia seria excesiva, por alcanzar los intereses de hijos que no
participaron en el respectivo proceso.-
Conclusión.- Por las anteriores consideraciones, se estima que no se ha demostrado el
abandono (elemento objetivo) alegado en la demanda, y en consecuencia, tampoco la causa
injusta para abandonar (elemento subjetivo), a fin de decretar la perdida de la autoridad parental
que el señor [...] ejerce respecto de su hija [...], en ese sentido, la sentencia recurrida deberá ser
confirmada.-
ACTOS DE COMUNICACIÓN
Esta providencia se deberá notificar de la manera indicada a fs. y 8 vto. del expediente
del incidente de apelación.-
LA DECISIÓN
En virtud de la motivación expuesta, de las disposiciones legales citadas y de lo que
establecen los Arts. 149 y 161 Pr.F.: A NOMBRE DE LA REPÚBLICA DE EL SALVADOR,
FALLAMOS: CONFÍRMASE la sentencia definitiva del señor Juez Segundo de Familia de
esta ciudad, pronunciada a las catorce horas cuarenta y cinco minutos del día doce de agosto del
año dos mil trece, en el proceso relacionado al principio, mediante la cual declaró sin lugar la
declaratoria de pérdida de la autoridad parental que el señor [...] ejerce en relación a su hija [...],
por el motivo de abandono sin causa justificada.-
En su oportunidad devuélvase el expediente del proceso al tribunal de origen con
certificación de esta providencia y de todo lo actuado en esta Instancia.
Se hace constar que esta sentencia se formó con el voto del Magistrado Octavio Humberto
Parada Cerna y de la Magistrada Cecilia Yaneth Cañas de Garay, ya que la causa fue vista de
nuevo el día tres de octubre del año en curso para que la licenciada Cecilia Yaneth Cañas de
Garaydirimiera la disconformidad y se adhirió al voto del Magistrado Parada Cerna.-
LA ANTERIOR SENTENCIA FUE PRONUNCIADA POR
LOS SEÑORES MAGISTRADOS
OCTAVIO HUMBERTO PARADA CERNA Y CECILIA YANETH CAÑAS DE GARAY
VOTO RAZONADO DE LA MAGISTRADA
ANA GUADALUPE ZELEDÓN VILLALTA
No concordando con las razones expuestas en la sentencia, hago las siguientes
consideraciones: anteriormente nuestra legislación civil, establecía que las relaciones paterno-
filiales, se sujetaban a las normas que regulaban la “Patria Potestad”, enfocada en el ejercicio
jerárquico de la autoridad, sobre todo del padre con respecto a sus hijos; sin embargo al
modificarse la visión de la niñez y adolescencia además del reconocimiento a sus derechos
humanos, hace que este poder ejercido de los padres con respecto de sus hijos se transforme en
una ”autoridad parental” y más recientemente se le denomine y conceptualice como una
“responsabilidad parental”, atendiendo al concepto de dirección y orientación del padre y la
madre.-
El Código de Familia en el art. 206, define la autoridad parental como un conjunto de
facultades-deberes del padre y la madre con respecto a sus hijos, menores de edad o bien que
hayan sido declarados incapaces, con la finalidad de “protección, educación, asistencia y
preparación para la vida y además, para que los representen y administren sus bienes”.- En
ese esbozo de lo que debe ser un padre y una madre con respecto a sus hijos, entendemos, que
deben protegerlos, esto es darles las bases de apoyo y de confianza que genere en ellos y
potencie su autonomía y autoestima, esto sólo se logra con el contacto, aunque no sea físico, pero
que el niño, niña o adolescente, pueda acudir a su padre o madre por un consejo, orientación y
que éste se encuentre disponible en esta función o por lo menos pendiente de la misma.- Se
requiere además que los padres eduquen, esto no es solamente la asistencia a un centro
educativo, sino la formación en valores, que transmiten verbalmente y con el ejemplo de vida,
para lo cual también es necesario el contacto, sino físico, si al menos permanente y de manera
extensa, incluso por los medios electrónicos, pero mensajes por correo electrónico de tres líneas
(fs. 28 a 36), no constituyen una educación como la señalada.-
En cuanto a la asistencia y preparación para la vida, no sólo significa, cancelar una cuota
alimenticia, significa, estar enterado de la evolución y formación de los hijos, brindarles
herramientas tanto intelectuales como emocionales, para enfrentar su entorno, lo cual igualmente
sólo se logra a través de la convivencia o el contacto, sincero y oportuno, siendo una de las
funciones fundamentales de los padres en la vida de sus hijos, esto implica su crianza, que debe
ser con “esmero” y el proveer de “todo lo necesario para el desarrollo normal de su
personalidad”, es una función no sólo material, sino modeladora del ser humano en formación,
que incluye la formación moral, religiosa, dirección y orientación, por ello aunque no sean
padres convivientes según el Art. 217 F. “deberán mantener con él las relaciones afectivas y el
trato personal que favorezca el normal desarrollo de su personalidad”, lo cual no se ha probado
que se haya dado, pues con la prueba testimonial aportada, se establece ese vacío del padre, en la
vida de su hija; se ha probado, con la certificación de la sentencia de divorcio agregada a fs. 11
al 13 que los términos en los cuales se decreto éste, fue por el motivo de mutuo consentimiento,
en ese sentido fueron ambos padres que de común acuerdo establecieron la forma de ejercer su
autoridad parental, siendo la madre, quien asumió el cuidado personal de su hija, en ese entonces
una niña de corta edad; e igualmente se estableció un régimen de visita, comunicación y estadía
irrestricto, estableciéndose que “el padre podrá visitar a su menor hija las veces que lo desee,
siempre y cuando no afecte los horarios de estudio y descanso de la misma, pudiendo recoger a
su menor hija en la residencia de sus abuelos materno a las ocho horas del día acordado entre la
menor y su padre y la devolverá en el mismo lugar a las dieciocho horas del mismo día
acordado.”; se ha probado testimonialmente, que la madre asumió responsablemente este
cuidado, que la niña ahora adolescente, ha tenido una buena educación y el cuidado necesario.-
Se argumenta que es la madre la que ha interferido en la relación padre-hija, pero esto no
ha sido probado, pues el demandado no ha presentado prueba al respecto, es sólo su dicho, lejos
de eso, los testigos narran que la adolescente se vio relegada por éste, en el entierro de la abuela
paterna, esto implica, que no ha habido obstaculización por parte de la madre a esa relación e
incluso ha estado presente cumpliendo con su deber de acompañar al padre en ese difícil
momento.-
Todas estas obligaciones que la ley ha encargado al padre y a la madre se ha probado que
el demandado no las ha realizado, no la ha orientado, apoyado, educado o preocupado por su
hija, según consta del dicho de los testigos: “los abuelos maternos de la misma de nombre […],
los cuales juntamente con la señora [...], han sido las personas encargadas de proporcionarle
todo lo necesario a […], sin existir la presencia y ayuda del señor [...]”( primer testigo); “que
cuando […], ha estado enferma los únicos que han estado pendientes y la han apoyado han sido
los familiares maternos, no viendo ella que el padre de […], haga efectivo los roles que le
corresponden” (segunda testigo); “que el mismo no ha estado en los momentos importantes de la
vida de […] ya que en el año dos mil diez operaron a […] de la rodilla y lo superó en ese
quebranto de salud no contó con el apoyo del padre…y la relación de […] no son buenas ya que
no se hablan”(tercer testigo)
Por otra parte hacer recaer en la madre y familia materna la obligación de fomentar el
trato del demandado hacia su hija, es tener una visión que no toma en cuenta que es el padre
el obligado a realizar el régimen de visita comunicación y estadía, pues se estableció a su
favor según la sentencia de divorcio relacionada en base lo establecido en el art. 217 F. “el padre
y la madre, aunque no convivieren con su hijo, deberán mantener con él las relaciones afectivas
y el trato personal que favorezca el normal desarrollo de su personalidad”; ese derecho-deber es
el que no se ha ejercido y por ello debe ser sancionado el demandado.- La madre ha cumplido con
lo que la misma disposición legal le manda “quien tuviere el cuidado personal del hijo no podrá
impedir tales relaciones y trato”, ha respetado el derecho de comunicación con la familia paterna
de acuerdo a lo declarado por los testigos, lo que se evidencia como ya se mencionó con la
presencia de la adolescente en el funeral de su abuela paterna.- Esa visión no toma en cuenta
además que la madre de la adolescente es también una profesional, con sus propias obligaciones
laborales según consta en el proceso y la que asume en mayor proporción los gastos de la hija, es
decir que además de sus propias responsabilidades se le obligaría a asumir el relacionar a su hija
con el padre, más allá de lo que la referida obligación legal le ordena.-
Se debe tomar en cuenta en este contexto, que el argumento del padre en su declaración
de parte “que él siempre ha querido relacionarse con su hija, que no se le permite, que no se le
informa de fechas importantes de la niña, que está pendiente de dar los permisos migratorios
cuando se lo han solicitado”, como evidencia de una actitud pasiva, es él quien durante siete
años, no ha hecho nada para revertir esta situación, de la que no hay prueba alguna, pues el
demandado es un profesional, que cuenta con recursos, para buscar solución a una negativa
familiar, no es una persona que ignore sus derechos y menos que ignore sus deberes, simplemente
no ha ejercido en debida forma su autoridad parental.-
En suma, el padre demandado, no se ha relacionado con respecto a su hija, desde el
divorcio, lo cual ha reconocido al decir ante el equipo multidisciplinario “yo falle”, este haber
fallado constituye un tiempo “irrecuperable en la vida de los hijos/jas”, ya no se puede dar
amor, formar, educar ,proteger, enseñar o convivir con ellos, por eso a escasos dos años de que
cumpla su mayoría de edad la adolescente, la pérdida de autoridad parental, solo significa que el
padre siga asumiendo sus deberes económicos con respeto a ella, lo cual ha sido su forma de ser
padre desde que su hija era una niña hasta su paso por su adolescencia, seguirá aportado su
obligación económica como hasta ahora lo ha hecho, este proceso únicamente pone en evidencia
como sanción la conducta que él ha mostrado durante todo este tiempo, esto en concordancia con
lo expresado en el Documento Base y exposición de motivos del Código de Familia, elaborado
por la COMISIÓN COORDINADORA PARA EL SECTOR DE JUSTICIA, En el Tomo II, se
consigna lo siguiente: “La pérdida de la autoridad evidencia su concepción y orientación, que
hace de ella un “derecho-función” para la protección del hijo. De no ser cumplida en tales
términos, se produce la pérdida o privación de dicha autoridad. La pérdida implicará una
sanción a los padres que con su conducta atenten contra el hijo, le perjudiquen en su integridad
síquica, moral o física y constituyan una amenaza para la seguridad y moralidad del menor, en
suma, una conducta contraria al armonioso y pleno desarrollo de su personalidad”. Es decir que
la ley sanciona, la conducta voluntaria del padre, que se desliga de sus responsabilidades
parentales.-
Por último, y no menos importante, es la opinión de la adolescente, ya que la misma ha
sido emitida de una forma clara y precisa, tomando en consideración que se trata de una joven
según lo que consta en el proceso, académicamente muy preparada, con experiencias personales
inclusive superior a las que jóvenes de su edad puedan haber adquirido, como viajes, estudio,
etc., lo que implica un amplio criterio y además madurez en su opinión, por ello para preservar
su interés superior en la toma de las decisiones judiciales, según el art. 12 de la Ley de Protección
Integral de la Niñez y Adolescencia, entendiendo éste como todo lo que favorezca su desarrollo
físico, espiritual, psicológico, moral y social, para logar su pleno armonioso desenvolvimiento de
su personalidad; en primer lugar, como sujeto de derechos ella ha expresado su conformidad con
éste proceso y ha dado las razones de la misma, esta decisión no afecta el contenido esencial de
sus derechos, por cuanto, es el padre quien los ha vulnerado al no asumir su responsabilidad; al
tener en cuenta su opinión consideramos que es dada por una joven de dieciséis años de edad,
con un criterio ya formado, que ha sido evidenciado en las evaluaciones psicológicas realizadas y
que son ilustrativas; con ello se preserva su bienestar y además esta decisión de decretar la
pérdida de la autoridad parental es la que más garantiza sus derechos y la que menos derechos
restringe, pues se basa en la misma actitud del padre.- Este derecho a opinar, no sólo implica el
manifestar su punto de vista, sino que sea tomado en cuenta, que se traduce en el ser oído, según
el art. 94 Ley de Protección Integral de la Niñez y Adolescencia, que implica además para los
juzgadores la obligación de dejar constancia de las consideraciones y valoraciones con respecto
a la opinión expresada.
Lo apuntado no implica que la opinión de la adolescente, sea vinculante, pues ello sería
contrario a la ley e implicaría un desconocimiento de la misma, pero si es cierto que una opinión
clara y precisa, frente a un juzgador, no puede ser desechada sólo con el argumento de la falta de
vinculación a ella, para que no sea tomada en cuenta y se obvie su sentir, parecer y voluntad, es
necesario que la misma sea desacreditada por ejemplo con la inmadurez que haya presentado,
que en este caso todo apunta que es una joven madura e incluso con una educación superior al
promedio de los adolescentes de este país.- El que se diga en el estudio sicológico, que tiene
sentimientos ambivalentes, con respeto al padre, no implica que ella no esté consciente de la
actitud de éste, pues ciertamente es su padre y aunque él no haya ejercido esta paternidad, no
significa que la joven deba tener sentimientos de odio o rechazo hacia éste, simplemente ha
tomado conciencia de la relación que existe, que la misma no le aporta ni positiva ni
negativamente en su vida, porque es un padre ausente de su vida.-
Por todo lo anterior, considero, que ha sido probado el abandono afectivo, moral y de
asistencia, por parte del demandado en relación a su hija y en consecuencia ante su falta de
ejercicio de la autoridad parental que ostenta, es pertinente que pierda de manera definitiva la
misma y que sea la madre quien sea la única que la ostente tal y como de hecho lo ha realizo por
espacio de más de ocho años, debiendo únicamente continuar aportando el demandado la
obligación alimenticia impuesta a favor de su hija.
En consecuencia, dada la conducta observada por el demandado, como padre de la
adolescente, de no ejercer su autoridad parental sino cumplir únicamente con la cuota alimenticia
fijada en la sentencia de divorcio es procedente revocar la sentencia venida en apelación y
decretar la pérdida de su autoridad parental en relación a su hija, debiendo éste continuar
aportando la cuota alimenticia fijada en la referida sentencia de divorcio.-