Vida Universitaria
Yina Hernández Álvarez
Trabajo Final
Marrugo Rodríguez Katheryn
Mendoza Liyen Stephany
Padilla Katry Nicolle
Villar Valery Paola
Comunicación Social - Semestre 1
Cartagena de Indias
13 de junio de 2024
Introducción
La educación siempre ha sido esencial para el desarrollo de las sociedades y la
formación completa de las personas. En un mundo que cambia constantemente, la
necesidad de una educación que prepare a las personas para enfrentar desafíos
diversos se vuelve más importante.
En este contexto, el informe "Los Cuatro Pilares de la Educación", elaborado por la
Comisión Internacional sobre la Educación para el Siglo XXI y liderado por Jacques
Delors, es un hito importante en el pensamiento educativo actual. Publicado en 1996
por la UNESCO, este informe no solo analiza los problemas y retos que enfrenta la
educación a nivel mundial, sino que también propone una visión completa a través de
sus propuestas.
Estos pilares, que son: aprender a conocer, aprender a hacer, aprender a vivir juntos y
aprender a ser, sirven como una guía fundamental para el diseño de políticas
educativas y la implementación de prácticas de enseñanza que promuevan el
desarrollo integral de las personas.
Aprender a conocer se enfoca en adquirir conocimientos y desarrollar habilidades
mentales, preparando a las personas para aprender durante toda su vida. Aprender a
hacer destaca la importancia de aplicar conocimientos en situaciones prácticas,
promoviendo la adquisición de habilidades profesionales y técnicas. Aprender a vivir
juntos subraya la importancia de la convivencia pacífica y la comprensión mutua,
fomentando la cooperación y la tolerancia en un mundo cada vez más conectado.
Finalmente, Aprender a ser promueve el desarrollo personal y la realización individual,
considerando aspectos emocionales, intelectuales y espirituales.
Estos cuatro pilares no solo cubren las dimensiones mentales y prácticas del
aprendizaje, sino que también resaltan la importancia de la educación para la cohesión
social y el desarrollo personal. En este trabajo, hablaremos sobre cada uno de estos
pilares y los analizaremos a fondo, destacando su importancia y cómo pueden ser
implementados en los sistemas educativos actuales para fomentar un desarrollo
humano completo y sostenible.
Desarrollo
En primera instancia, la enseñanza es un proceso que debemos asimilar como parte de
toda nuestra vida que nos acompañará a lo largo del camino, en nuestras experiencias
y cosas que queramos hacer. De tal manera que así como vamos avanzando, nos
desarrollamos física y mentalmente, a causa de esas experiencias que nos hacen
crecer como personas, también debemos tener presente que el mundo que nos rodea
lo hace de igual manera y por esta razón es que nunca pararemos de aprender, de
conocer cosas nuevas que realmente nos hacen progresar y son fundamentales en el
querer siempre buscar mejorar todos los aspectos de nuestro día a día.
Pilar número uno: Aprender a Conocer.
De acuerdo con lo anteriormente dicho, esto nos lleva a que para que sea posible
progresar debemos primero querer conocer, saber, aprender y educarnos sobre la
mayoría de aspectos importantes para así ampliar nuestra mentalidad, teniendo las
bases para buscar, descubrir y crear soluciones a situaciones que deseamos
transformar. Claro está que esto se da mediante el buen dominio que tengamos sobre
los instrumentos claves que nos ayudan a comprender mejor el lugar en el que vivimos,
ya que desde siempre el humano se ha destacado por querer indagar más acerca de
cómo es el lugar que lo rodea, cómo está formado y cuál es su propósito de existencia
dentro de este.
Con esto buscamos saber lo suficiente (aunque nunca sea suficiente) para poder
avanzar poco a poco en nuestras relaciones con el mundo, las personas y las cosas
que queramos hacer, entonces decimos que el aprender a conocer es un medio para
alcanzar un fin; donde el medio es buscar aprender sobre el mundo, y el fin es llegar a
obtener ciertas partes de esos conocimientos.
Es de gran importancia el aprender a conocer, por que lo creamos o no, hace parte de
la vida de la mayoría de las personas desde cuando se aprende a hablar, hasta cuando
se muere, al ir a la escuela, al escoger una carrera universitaria, cuando vamos a
trabajar, al realizar cosas nuevas, y todas estas experiencias que vamos teniendo a lo
largo de la vida nos enseñas y nos llenan de conocimientos, pero no solo debemos
quedarnos con las que nos brindan nuestras vivencias, sino que debemos nosotros
mismos buscar fortalecer nuestros saberes. Esto implica que despertemos la
curiosidad, ampliemos la mentalidad y cuestionemos las cosas desde pequeños, para
así desarrollar el pensamiento crítico y descifrar cada vez más la realidad.
Sin embargo, aunque tú busques saberlo todo de una vez y ahorrarte el tiempo de
dejarte sorprender por el mundo, no podrás lograrlo porque es inmenso el mundo del
conocimiento, son muchísimas cosas que hay para aprender y no solo eso, sino que
también hay gran cantidad que aún no se han descubierto y seguirán a la espera de
serlo. No podemos imaginar que lo sabemos todo porque no es así, esta mentalidad
además nos quita la posibilidad de desear aprender, crear y producir nuevas
cuestiones que ayuden a fortalecer las ya encontradas. Pero tampoco podemos darnos
por vencido antes de tan siquiera intentar conocer, por el simple hecho de que al saber
que hay mucho por comprender, no lo haremos porque es una utopía saber todo.
Aprender a conocer implica aprender a aprender, en el cual es importante que desde
niños se nos enseñe a entrenar nuestras capacidades de prestar atención, memorizar y
pensar, llevando este proceso a mayor profundidad lentamente a medida que se
avanza, de manera que desarrollemos nuestro pensamiento crítico para prevenir caer
en ciertas informaciones falsas. Por lo tanto, es necesario en nuestra actualidad
detallar qué información almacenamos en nuestra memoria y a cuales no le permitimos
el acceso, ya que al estar expuestos de manera frecuente a los medios masivos de
comunicación, facilita la entrada de datos erróneos que evitan el progreso.
Teniendo en cuenta todo lo anterior, el aprender a conocer es base fundamental para
que todos los demás pilares se desarrollen. Este aprendizaje va más allá de acumular
conocimientos, centrándose en habilidades para el aprendizaje continuo. El
conocimiento, en constante evolución debe integrarse con la experiencia, convirtiendo
el aprendizaje en un proceso vitalicio que enriquece nuestras vidas y nos prepara para
enfrentar un mundo en constante cambio.
Pilar número dos: Aprender a Hacer.
De la misma manera, aprender a hacer destaca la importancia de aplicar el
conocimiento en situaciones prácticas para resolver problemas de manera efectiva; en
caso de los alumnos el cómo deben aplicar sus conocimientos en lo laboral y
profesional.
Con un mundo en constante cambio y avances tecnológicos, el terror de que la
inteligencia artificial nos invada crece cada día más con nuevos implementos de
máquinas al trabajo, algo que puede llegar a desvalorizar la mano de obra humana
siendo “reemplazada” por la tecnología. Es por eso que se debe adaptar las
enseñanzas a un concepto moderno y futurista que permita el avance del ser humano,
no contra la IA, sino junto ella. La adaptabilidad es una de las características
importantes del saber hacer, adaptarnos a los contextos y situaciones es crucial para la
transformación de las sociedades.
Otra importancia que tiene este pilar es el de poder desarrollar competencias, esto
permite el desarrollo de habilidades técnicas y prácticas que pueden servir tanto en el
mundo laboral, como en nuestra cotidianidad. Podemos enfrentar el problema actual
que es el uso excesivo e innecesario de la IA, la creatividad y la mano de obra humana
no puede ser replicada a la perfección por una máquina, eso es lo que nos permite
defendernos de ellas; si bien es cierto que nos ayuda mucho, muchos de nosotros nos
aprovechamos de su facilidad para relajarnos y dejar que hagan todo por nosotros.
Como podemos ver, este componente se centra en la capacidad de aplicar
conocimientos en contextos prácticos y desarrollar habilidades que nos permitan actuar
de manera efectiva en el mundo. Como pilar de la educación fomenta la adquisición de
competencias técnicas y profesionales, la creatividad y la capacidad de adaptación a
situaciones cambiantes. Al integrar teoría y práctica, aprender a hacer prepara a los
individuos para enfrentar desafíos laborales y personales, promoviendo una actitud
proactiva y resolutiva.
Desarrollar esta capacidad implica no solo adquirir destrezas específicas para un oficio
o profesión, sino también cultivar la habilidad de trabajar en equipo, tomar decisiones
informadas y resolver problemas de manera innovadora. A través de experiencias
prácticas y la participación en proyectos reales, los estudiantes aprenden a aplicar lo
que han aprendido en situaciones concretas, lo que refuerza su comprensión y les
proporciona una base sólida para el desarrollo profesional y personal.
La capacidad de solucionar problemas es algo que se entrena y que es importante para
este pilar de la educación, la aplicación de conocimientos teóricos permiten que
podamos analizar y llevar a cabo una solución. En lo laboral es esencial mantener un
ambiente sano al convivir con los demás empleados o jefes, y tener esta habilidad, nos
dará mucha experiencia para situaciones prácticas laborales.
Como se mencionó con anterioridad, la creatividad es la herramienta más efectiva
contra la IA, puesto que esta solo copia y pega de lo que ha visto en otros artistas,
mientras que los humanos podemos sacar ideas originales; la mente humana es muy
extensa y la imaginación es el único escape de la realidad, este pilar de la educación
refuerza que la creatividad es la clave para enfrentar desafíos y encontrar soluciones a
problemas existentes.
La formación profesional y técnica es importante en este “saber hacer”, el aprendizaje
basado en proyectos permite que nosotros como estudiantes, podamos aplicar
nuestros conocimientos en el mundo real, en la sociedad, es por esto que tenemos
prácticas cuando estamos terminando la universidad, para ganar experiencias y nuevas
habilidades. Es así como la educación debe centrarse en el desarrollo de competencias
clave como trabajar en equipo, ser crítico y el cómo resolver problemas de manera ágil
y astuta, fomentando así la formación continua, que permite adquirir nuevos
conocimientos constantemente y mantener la competitividad laboral.
Sin duda, es un pilar esencial que la educación necesita reforzar para formar
generaciones capaces y que puedan resolver conflictos que nos afectan al día de hoy.
Aprender a hacer nos equipa con las habilidades necesarias para enfrentar los desafíos
del presente y del futuro. Al integrar teoría y práctica, fomenta la creatividad, la
adaptabilidad y la capacidad de resolver problemas de manera innovadora. Este pilar
de la educación es fundamental para desarrollarnos personal y profesionalmente, y su
implementación efectiva en los sistemas educativos contribuirá a la formación de
individuos competentes, proactivos y preparados para contribuir al bienestar de la
sociedad.
Pilar número tres: Aprender a Vivir Juntos.
Aprender a vivir juntos nos anima a construir una sociedad más unida y pacífica. Este
concepto, cómo uno de los cuatro pilares, se enfoca en la convivencia y el
entendimiento mutuo entre personas de diferentes orígenes y culturas. Es
fundamental para fomentar la cooperación, la tolerancia y el respeto, elementos
esenciales para el bienestar de cualquier comunidad.
En primer lugar, este concepto nos impulsa a reconocer y valorar la diversidad. En una
sociedad globalizada, donde las culturas y las tradiciones se entrelazan
constantemente, es crucial que aprendamos a apreciar las diferencias y a verlas como
una fuente de enriquecimiento. Al comprender y respetar las perspectivas ajenas,
podemos reducir los prejuicios y promover una convivencia armoniosa. Por ejemplo, en
las escuelas, la inclusión de estudiantes de diversas culturas y la enseñanza de sus
tradiciones deberían fomentar un ambiente de respeto y curiosidad positiva entre los
jóvenes. Respetar a las demás personas como iguales, sin mirar por encima del
hombro a aquellos con ideales diferentes a los nuestros, cómo si fuesen menos por no
pensar igual.
Además, esta habilidad nos enseña la importancia de la empatía y la solidaridad. Al
aprender a vivir juntos, desarrollamos la capacidad de ponernos en el lugar del otro, de
entender sus emociones y experiencias. Esto no solo fortalece los lazos comunitarios,
sino que también nos ayuda a construir una red de apoyo mutuo en momentos de
necesidad. Un ejemplo claro de esto se ve en las comunidades que se unen para
apoyar a sus miembros más vulnerables, como los ancianos o aquellos afectados por
desastres naturales. La solidaridad, como resultado de esta comprensión, es vital para
enfrentar desafíos comunes y construir un entorno más justo y equitativo.
Este pilar también fomenta la resolución pacífica de los conflictos. En lugar de recurrir a
la violencia o la confrontación, este enfoque nos alienta a dialogar y buscar soluciones
consensuadas. A través de la comunicación abierta y el respeto por las diferencias,
podemos resolver disputas de manera constructiva y evitar la escalada de tensiones.
Esta habilidad es esencial para mantener la paz tanto a nivel local como global. Por
ejemplo, en las comunidades escolares, programas de mediación entre pares enseñan
a los estudiantes a manejar sus desacuerdos de manera constructiva, promoviendo un
ambiente escolar seguro y respetuoso.
Vivir sin conflictos ni violencia trae innumerables beneficios a la comunidad. Nos
permite concentrarnos en el desarrollo personal y colectivo, en lugar de gastar energía
en disputas y tensiones. Un entorno pacífico mejora la salud mental y física de sus
miembros, disminuyendo el estrés y la ansiedad. Además, permite el florecimiento de
iniciativas comunitarias, como proyectos vecinales, actividades culturales y programas
de voluntariado, que refuerzan el sentido de pertenencia y colaboración entre los
ciudadanos. La alta cantidad de violencia que abunda en este mundo va en contra de
toda la esperanza en el progreso humano, marcando todavía más el riesgo de
autodestrucción que tenemos los unos con los otros.
El texto menciona cómo la educación ha sido limitada en modificar esta situación, pero
podríamos llegar a obtener una educación que prevenga o solucione los conflictos
pacíficamente, promoviendo el conocimiento de los demás, sus culturas y
espiritualidades. Enseñar la no-violencia en las escuelas es súper viable, aunque solo
es un instrumento para combatir los prejuicios que llevan al enfrentamiento. El
ambiente competitivo actual constantemente perpetúa rivalidades, y a veces, la
educación misma contribuye a este clima, sembrando erróneamente el deseo intenso
de imitar acciones ajenas e incluso superarlas para tener “más valor”.
Para mejorar esta situación, no basta con organizar el contacto entre miembros de
diferentes grupos. Si estos grupos compiten y no están en igualdad de condiciones, el
contacto puede agravar las tensiones. En cambio, establecer relaciones en un contexto
de igualdad con objetivos comunes puede transformar la hostilidad en cooperación y
amistad. La educación debe orientarse hacia el descubrimiento gradual del otro y la
participación en proyectos comunes a lo largo de la vida.
Se debe enseñar la diversidad de la humanidad y las semejanzas e interdependencias
entre todos los seres humanos. Desde la primera infancia, la escuela debe aprovechar
todas las oportunidades para esta doble enseñanza, utilizando disciplinas como la
geografía humana y los idiomas extranjeros. El descubrimiento del otro pasa por el
descubrimiento de uno mismo; los niños y adolescentes deben primero descubrir
quiénes son para poder ponerse en el lugar de los demás y comprender sus
reacciones. Fomentar la empatía en la escuela es crucial para los comportamientos
sociales a lo largo de la vida.
Trabajar mancomunadamente en proyectos motivadores disminuye y a veces elimina
las diferencias y conflictos entre individuos. Proyectos cooperativos en educación,
deportes y actividades culturales, así como la participación en actividades sociales,
pueden transformar tensiones en solidaridad. La educación escolar debe incluir
programas que inicien a los jóvenes en proyectos cooperativos desde temprano,
promoviendo la cohesión social y a su vez, la capacidad para resolver conflictos de
manera conjunta.
Finalmente, fortalecer el sentido de comunidad y pertenencia. Esto nos anima a
participar activamente en la vida comunitaria, a colaborar en proyectos comunes y a
contribuir al bienestar colectivo. Esta participación activa no solo mejora la calidad de
vida de todos los miembros de la comunidad, sino que también nos brinda un sentido
de propósito y realización personal. Por ejemplo, la creación de huertos comunitarios
no solo produce alimentos frescos, sino que también une a los vecinos en un proyecto
común, fortaleciendo los lazos entre ellos.
Aprender a vivir juntos, aprender a vivir con los demás nos anima a valorar la
diversidad, desarrollar empatía y solidaridad, resolver conflictos de manera pacífica y
fortalecer el sentido de comunidad. Estas acciones no solo mejoran nuestras relaciones
interpersonales, sino que también contribuyen a la construcción de una sociedad más
justa, pacífica y unida.
Pilar número cuatro: Aprender a Ser.
Finalmente, Aprender a ser nos enseña a desarrollar habilidades y características que
nos permitan crecer y mejorar como personas. Este pilar comienza por reflexionar
sobre nuestros valores y objetivos en la vida. ¿Qué es lo que nos motiva? ¿Qué nos
hace sentir vivos? ¿Y qué queremos lograr en el futuro? Al entender mejor nuestros
valores y objetivos, podemos enfocarnos en lo que es más importante y tomar
decisiones que nos acerquen a la realización individual.
Las emociones pueden ser un obstáculo para el desarrollo personal si no se manejan
adecuadamente. Por ello, es vital aprender a reconocer y gestionar nuestras
emociones para no dejarnos dominar por ellas y evitar que nos impidan avanzar en
nuestro camino. La inteligencia emocional, que incluye habilidades como la
autoconciencia, la autorregulación, la empatía y las habilidades sociales, juega un
papel crucial en este aspecto.
Asimismo, la auto-reflexión es fundamental para el desarrollo personal. Reflexionar
sobre nuestras acciones, pensamientos y sentimientos nos permite identificar patrones
y áreas de mejora. Esto nos ayuda a tomar decisiones más informadas y a actuar de
manera más consciente. La práctica regular de la auto-reflexión, a través de
herramientas como el diario personal, la meditación o el diálogo interno, puede
fomentar un crecimiento continuo y [Link] confianza en uno mismo es esencial
para la realización individual. Aprender a valorar nuestras capacidades y logros nos
permite enfrentar desafíos con una actitud positiva y resiliente. No se trata de ignorar
nuestras debilidades, sino de reconocer nuestras fortalezas y usarlas como base para
superar obstáculos y alcanzar metas.
Tener un plan de acción es clave para alcanzar nuestros objetivos. Establecer metas
claras y específicas y crear un plan para alcanzarlas nos proporciona un camino a
seguir y nos motiva a avanzar. Es importante recordar que los errores son inevitables,
pero es nuestra respuesta a ellos lo que realmente importa. Aceptar nuestros errores y
aprender de ellos es fundamental para crecer y mejorar.
Contar con una red de apoyo es crucial para nuestro desarrollo personal. Rodearnos de
personas que nos apoyen y motiven en nuestro camino nos proporciona un sistema de
respaldo emocional y práctico. Estas relaciones pueden ofrecer perspectivas valiosas,
apoyo en momentos difíciles y celebrar con nosotros nuestros [Link] estrés puede
ser un obstáculo significativo para el desarrollo personal si no se maneja
adecuadamente. Aprender técnicas de manejo del estrés, como la meditación, el yoga,
el ejercicio físico, y otras actividades que nos hagan sentir felices y en plenitud, es vital
para mantener un equilibrio emocional y físico.
El desarrollo personal no es un proceso rápido. Requiere paciencia y perseverancia, y
es fundamental recordar que los logros no se alcanzan de la noche a la mañana.
Celebrar nuestros logros, sin importar cuán pequeños sean, es crucial para mantener la
motivación y la confianza en nosotros mismos. Aprender a apreciar y celebrar nuestros
avances nos ayuda a mantenernos motivados y enfocados en nuestro crecimiento.
Sin lugar a dudas, Aprender a ser promueve el desarrollo personal y la realización
individual, considerando aspectos emocionales, intelectuales y espirituales. Es un
proceso continuo que implica desarrollar habilidades y características que nos permiten
crecer y mejorar como personas, conocer nuestros valores y objetivos, gestionar
nuestras emociones, desarrollar una rutina de auto-reflexión y crear un plan de acción.
No debemos rendirnos y siempre debemos recordar que nada que valga la pena se
obtiene de la noche a la mañana.
Conclusión
Es crucial reconocer la importancia de estos pilares, ya que representan un marco
fundamental para el desarrollo integral de los individuos a lo largo de la vida. Cada
uno de estos pilares se enfoca en diferentes aspectos del crecimiento humano y juntos
forman una base sólida para una educación sostenible.
Aprender a hacer, en particular, se centra en la capacidad de aplicar conocimientos en
situaciones prácticas y desarrollar habilidades que nos permitan actuar de manera
efectiva en el mundo. Este pilar fomenta la adquisición de competencias técnicas y
profesionales, la creatividad y la adaptabilidad, preparando a los individuos para
enfrentar desafíos laborales y personales. Por ejemplo, en el ámbito laboral, aprender a
hacer nos permite ejecutar tareas con eficiencia, innovar en procesos y colaborar de
manera efectiva en equipos multidisciplinarios. En la vida diaria, esta capacidad nos
ayuda a resolver problemas cotidianos, desde reparar un electrodoméstico hasta
gestionar nuestras finanzas personales.
El enfoque integral de los cuatro pilares de la educación – aprender a conocer,
aprender a hacer, aprender a vivir juntos y aprender a ser – proporciona una visión
completa y equilibrada del desarrollo humano. Aprender a conocer nos equipa con la
capacidad de adquirir y procesar información, desarrollando habilidades cognitivas
esenciales para el aprendizaje continuo. Este pilar es fundamental para mantenernos
actualizados en un mundo donde el conocimiento evoluciona rápidamente, mejorando
nuestra capacidad para tomar decisiones informadas y adaptarnos a nuevos desafíos.
Aprender a vivir juntos nos impulsa a valorar la diversidad y a desarrollar empatía y
solidaridad, esenciales para la cohesión social y la paz. En situaciones de conflicto o
tensión, esta capacidad nos permite dialogar y buscar soluciones pacíficas, fomentando
la cooperación y la comprensión mutua. Esto es vital no solo a nivel local, sino también
en un contexto global, donde la interconexión de las sociedades requiere una mayor
tolerancia y cooperación internacional.
Aprender a ser se enfoca en el desarrollo personal y la realización individual,
considerando aspectos emocionales, intelectuales y espirituales. Este pilar nos ayuda a
comprendernos a nosotros mismos, a desarrollar una autoestima saludable y a
perseguir una vida plena y satisfactoria. En la educación, esto se traduce en programas
que promuevan el bienestar emocional y mental de los estudiantes, equipándolos con
las habilidades necesarias para enfrentar los retos de la vida con resiliencia y
optimismo.
En conjunto, estos cuatro pilares de la educación no solo preparan a los individuos para
el mercado laboral, sino que también les equipan con las herramientas necesarias para
enfrentar los desafíos sociales, culturales y personales. La educación basada en estos
pilares fomenta la creación de sociedades más justas, equitativas y sostenibles, donde
cada persona puede alcanzar su máximo potencial y contribuir positivamente a la
comunidad global.
El enfoque integral de los cuatro pilares de la educación reconoce la interconexión de
diferentes aspectos del desarrollo humano y la necesidad de un enfoque educativo que
trascienda la mera transmisión de conocimientos. En un mundo caracterizado por la
incertidumbre y el cambio constante, la adopción de estos principios es más relevante
que nunca para preparar a las generaciones futuras para un futuro complejo y
desafiante. La implementación de estos pilares en los sistemas educativos no solo
mejorará nuestras vidas diarias al hacernos individuos más completos y competentes,
sino que también contribuirá a la construcción de un mundo más armonioso y
sostenible, donde cada persona tiene la oportunidad de florecer y contribuir al bienestar
colectivo.
En un mundo donde la educación integra el conocimiento, la acción, la convivencia y el
ser, construimos puentes hacia un futuro lleno de esperanza, comprensión y paz.
Bibliografía
Delors, Jacques (1994). "Los cuatro pilares de la educación", en La Educación encierra
un tesoro. México: El Correo de la UNESCO, pp. 91-103.