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El Cuerpo de Texto Raffaele Simone

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9.

El cuerpo del texto 1


Raifaele Simone

1. Presuposiciones con respecto al término «texto»

El libro es normalmente la materializació n gráfica o el contene-


dor físico de un objeto bastante diferente a é l: de un texto , es de-
cir, de un cue rpo discursivo estructurado según unas leyes concre-
tas de composició n. Las dos entidades (el libro y e l texto allí
contenido) son dos cosas separadas. Efectivamente, e n un libro
puede haber sitio para una gran variedad de textos, que van desde
una g uía telefónica a un balance, un código de leyes y una novela
histórica. En va rias leng uas, las dos entidades no rmalmente se in-
cl uyen bajo el término -libro-, gracias a una especie de braquilogía.
Sin embargo, todavía son distintos y deben ser sepa rados cuidado-
sa mente en circunstancias específicas.
De esto es de lo que se trata. Con referencia -al futuro del li-
bro-, no sólo deberían tenerse en cue nta los destinos del conte-
nedor de l libro O las relaciones entre el contenedor de l libro y
los usuarios (lectores), sino también lo que podría ocurrir con el
cuerpo textual albe rgado e n e l libro. Me concentraré en la posible
evolución en un futuro próximo del cuerpo textual que se alma-
cena e n el li bro, inde pendientemente del destino de l libro como
o bjeto físico.
Es necesa ria una dete rm inada termino logía para indicar clara-
me nte los o bjeti vos e n c uestió n. Deno minaré el fenó meno sobre el
que voy a Ira lar co n la expresió n cMiculaci61'1y desarticulación del
244 EL FUTURO DEL LIBRO EL CUE RPO DEL TEXTO
245

cuerpo del texto. Lo describiré así: la desa rticulación del cuerpo del a) La primera es la presuposición de la preeminencia del au-
texto ocurre cuando e l texto generado por un autor no se percibe !Q!:.. Si e l texto es cerrado, generalmente tie ne un autor (o un nú-
como cerrado a inte lvencio nes externas, una e ntidad a la q ue e l au- mero determinado de autores) . El autor no sólo es la fue nte gene-
tor sólo puede tener acceso para leer (o, para usa r una imagen de rad o ra pura y simple del texto sino que tambié n actúa judicial-
la ciencia de la info rmació n, como la ROM, es decir, de -sólo lec- mente, por dec irlo así, porque asume derechos específi cos y obli-
tura-), sino como una e ntidad abierta a la que se tie ne acceso, con gaciones po r e l simple hecho de ser autor de ese texto. Primero,
el propósito tanto de lee r como de escribir. Cuando se desarticu la como el auto r ge ne ra e l texto, es responsab le de él. Esto significa
el texto, se pe rcibe como una entidad que se pu ede disgregar (se- que el autor es du eño del texto y que por tanto está obligado a
parar), manipular y reagrupar de nuevo (reunir) sin dañar e l texto d istinguir las partes originales (que resulta n e nte ra mente de su
en sí ni al autor. propia invención) de las que no son origina les (res ultantes de la
También plantearía lo siguiente: en la histo ria de la cultura , la invenció n de otros) . Ad emás, el a utor es el úni co al que se le re-
opinión de q ue el texto tie ne un cuerpo definido por una mem- conoce el derecho a tocar el texto y sobre todo a decidir cuándo
brana invisible y protectora pero insuperable es algo rebatido, que es perj(xtum. En el preciso momento en el que e l texto es pe/fec-
traicio na fuertes oscilaciones diacrónicas. A veces no se conside ra tum, y sólo e nto nces , se cierra para los otros y e l lector pu ede con-
ni trata al texto como a un cuerpo impenetrable , mientras que otras seguir el acceso en la modalidad ROM . Además, e l cierre del texto
veces su cuerpo uni forme e intangible se obselva y protege con se aplica sólo a los otros; para el au tor (mie ntras siga vivo y por
respeto e incluso vene ració n. El primer tipo de fases se puede ca- tanto du eño del texto), el texto p uede reabrirse infinitame nte. El
lificar con los términos momentos de inte/polación y el segu ndo autor puede cambiarlo, completa rlo, adapta rlo y mod ifica rlo cuan-
con momentos jilológicos, puesto que la fil o logía es la d isciplina do quiera. El autor incluso puede copiarse a sí mismo, como en el
que más ha contribuido a crear y extender la idea de que el texto caso de Pirandello, qu ien continuamente reelaboró parte de sus no-
es un cue rpo que no se puede penetrar excepto med iante la inte r- velas para el escenario y viceversa: la idea del plagio no se puede
pretació n. Mi inte nción es ilustrar algunos fragmentos de esta osci- aplicar al autor que se copia a sí mismo; sólo existe plagio cuando
lació n histórica y suge rir cuál será posiblemente la tendencia e n un se copia a otro.
fu tu ro próximo. No es fortu ito q ue otorguemos una importan cia considerable a
En la época actual , casi todos creemos de forma intuiti va que el la filología e n esta estructura conceptual. Esta di sciplina tiene la ta-
texto de be ría ser considerado como una e ntidad cerrada , o m{,s rea explícita de definir la forma que el a uto r ha dado a s u texto la
bien que es una e ntidad cerrada (incluso cuando se trate de un tn, última fo rma usada al entregar e l texto al lector o , má s CX¡, ~ta ­
bajo abierto en e l sentido estricto y qu izá deliberado). Así, tambié n mente, la forma en que lo cierra. O bviam ente, la ni logía no po-
creemos que el lecto r está constitucionalmente en una posición d ría existir sin la idea del cierre y la unicidad del texto, unid o a b
ROM exce pto, por supuesto, por su derecho a interpretar. El lector idea de que es necesa rio volver a la fo rma -ve rdadera- de l texto y
lee e l texto y lo interpreta con una gran libertad. La interpretación, de que esta fo rma disfruta de una legitimidad defin itiva. En este e n-
sin embargo, es un acto inmaterial, puesto que el cue rpo fís ico dd to rno, como e l descrito por Orwell en 1984, donde la au toría del
texto es intocable. texto no tie ne impo rtancia , los textos podrían ser mo dificados in-
Sin embargo , esta idea (qu e a nosotros nos parece intuitiv,,) definidamente por o tros. Por tanto, no tienen una fo rma verdadera,
de qu e e l texto es una e ntidad cerrada está muy lejos de se r n" sino que pueden ser manipu lados a voluntad siempre que sea ne-
tura l y de darse po r se ntada. Al contrario, está plagada de teo ría cesa ri o.
y es e l res ultado de una de la s evolucio nes cul tura les más illl b) La segunda presuposición supone que el a utor e ntrega el
portantes . Cua lqu iera q ue acepte esto, ace pta de inmediato una lexto a l lecto r e n un esta do de perfección, o más bie n completitud.
serie de presuposiciones importantes que asumim os t{¡citaIllCn l t' La idea de l texto cerrado implica la p resu posició n de que el texto
cada vez qu e coge mos un libro, al se r como somos , cultos y pro se presenta al lector e n la ve rsió n final proyectada por el autor, o
vistos ele capa cidad -'S mctalingliísti cas. Pc rmít:ll1m e dar un :1 pl' :11 menos en un :\ rO I'Il1 ~1 ún ica, fina l, y He varíe/lit: N i siqui era el au-
qu .,~ " li sl:!. 101" r<:('ono - - -1 d 'r"d1( ) " d 'j:" . '1 Ic'Xl O -"hÍl'rl o -, es d c-d r, inC'OI11-
246 EL FUTURO DEL LIBRO EL CU ERPO DEL T EXTO 247

pleto. El texto sólo puede quedar incompleto si el auto r no tu vo la lativa mente reciente), el nombre del a uto r, los márgenes que definen
o po rtunidad práctica y física de cerrarlo. Las prod uccio nes incom- en la página el espacio del texto circ unscribiéndo lo y cerrándolo, in-
pletas de be rían de todos modos declararse como tales. Como mu- cluso las comillas (que parecen ser invenció n de A1do Manuzio, y
cho, el a uto r puede reabrir el texto para ca mbiarlo, pero una vez po r tanto mucho más cerca de nosotros que de la antigüedad), que
que lo ha cambiado debe cerrarlo y e ntrega rlo de nuevo al lector permiten aislar unas palabras de las o tras distribu yendo correlativa-
ROM ; como ya he dicho, nuestra cultura actual sólo reconoce el de- mente responsabilidad y cualidades. Sin embargo, de bería quedar
recho de los lectores ROM de interpretar el texto pero no de to- claro que en esta creación de la idea del cuerpo del texto, la clase
carlo, es decir, de alterar el cuerpo. El ejemplo de autores como Fer- culta europea juega un papel esencial. Constituye una clase social
nando Pessoa , qu e dejó varias versio nes posibles de diferentes verdaderamente conocedora del texto que inve ntó esta idea y pro-
partes de sus textos , es desconcertante tanto para los fi lólogos como tege el babeas co/pus textual de cualquier tipo de violación.
para los lecto res . En tales circunstancias, le correspo nde al autor ele-
gir una de las muchas soluciones que se le presentan.
c) Una tercera presupos ició n impo rta nte afecta a la necesaria 2. La idea de texto cerrado no es primitiva
originalidad del texto . El texto, puesto que se de be a un autor re-
conocible y se asume que es perfectum e n su presentación, tam- Este análisis presuposicio nal en cuanto al té rmino texto de bería
bié n tie ne q ue ser o riginal , y el lecto r culto da por se ntad o que ése estar claro para la conciencia culta actual. Sin emba rgo, todos sa-
es e l caso. El lecto r asume que el texto deriva completa o princi- bemos que, e n realidad , esta estratificació n de sig nifica dos no es e n
palme nte del esfu erzo de creació n del autor y q ue el auto r se ha absoluto evide nte y no apareció de re pente; y tampoco está reco-
distinguido del trabajo realizado po r otros, incluso aunque no nocida en todos los niveles de la cultura. Volveré sobre este punl O
pueda igno rar la existe ncia de textos escritos po r otros . Te ndemos más adelante .
a considerar los textos qu e no puede n constatar y d ocumentar su La idea de una noción de l texto como una e ntidad ce rrada pro-
propia originalidad como -comunes" O -base- y no es fo rtuito qUé' tegida de intervenciones externas ha pe rdurado durante un largo
el plagio (peo r aún si es de la categoría particular de los que lI a perio do, al te ner la tradición cultural de Occide nte, como tie ne, va-
mamas -serviles-) se considere una ofe nsa en varios siste mas lega rios siglos de antigüedad . En cualqui er caso, esta convicción nunca
les. Esto explica la existencia e n la tradició n crítico-lega l europea se estableció definitivamente, sino que siempre ha oscilado entre la
de una pl éyade de expresiones q ue condenan implícitamente cad" supremacía y la convicción contraria, según la cual el texto es una
fo rma inte ncio nal de falta de o riginalidad: -imitació n servil-, -pl:l e ntidad típicame nte abierta. Al principio y durante algún tiempo,
g io-, -plagio sin o riginalidad-, etc. Tambié n por ello miramos CO I1 el texto se percibió como un espacio de posibles e incluso legí-
desconfianza textos de autores -anó nimos- en los que es imposibi<' timas inte rfere ncias. En la producció n textual e uropea temprana,
identifica r el a utor, probable mente po rque no sabe mos a qu t' los textos se crearon muy probableme nte cerrados; desde luego, los
fu e nte se puede atribuir la originalida d del texto. De ig ual fo nn:I, primeros textos occidentales fu ero n trasmitidos o ralmente por pro-
como lecto res cul tos (provistos de una teoría implícita de lo qll\ ' fes io nales y expuestos inevitablemente a la posibilidad de ser cam-
debería ser un texto), tratamos un libro compl etamente o riginal d I' biados a medida que eran trasmitidos a través de gene raciones. Un
manera diferente a uno que es e l resultad o de una compilació n, l" ejemplo muy conocido de este hecho se puede ver en la génesis
decir, de la unió n de materiales de o tros (una antología , un Iihlt l de los poemas de Homero, do nde se da po r supuesto que se han
de consulta , una lista o un re perto rio). Como res ultad o de CS I:" podido incl uir partes diferentes del texto en la estru ctura inicial de-
presuposicio nes, e l texto tie ne un cue rpo o, mejo r dicho, un 1.111 bido a la interve nció n de auto res posterio res . Po r tanto , e l texto era
beas corpus rea l que impide que otros (a parte del autor) lo toqu t' " abi e rto y se debía al trabajo de mú ltiples autores qu e ni siquiera te-
y que lo protege de cualquier interfere ncia. Incluso la cultura ol'l l nía n e l de recho de firm ar. Ho mero pu ede ser conside rado tal vez
dental el e la imprenta (y, anteri ormente , la tradi ció n ele I ~I csc rilul ;l) ('amo una es p " ic ti' Ilourba ki poéti co, auto r múltipl e cuya leg iti-
fue desa rro ll ando poco a poco ma rcas tlianíli 'as para d "fj nir 'sil ' midad s~ expllc:t pI' 'ds: II \1<.: t1Ie po r la percepc ió n de textos actua-
ell '1'1 o : cl tílulo (qu " co rno 's hi '11 'ol1ocido, es u na inve nció n I V Il's l'orr i c nl ('~ ~'Il "11 ('POC,I ,
248
El, I'U I'UI(() 1>1 ' 1 '" l' 1. qJ\, I(I'O m ,1. 11X , ()

,Si conside ramos q ue la kit:" d '1 tex to se fo rmó como un l'\II' Ij '" La ex presi6 n ' lx:Aa r.. (MOI/C/O) o sepa ra r (apbaireo) -de una fo rma
u01do y cerrado y por ta mo ca racte ri zado po r la unicidad, o oJgl II , u otra- alu de cla ramente a la o pe ració n ele .. cortar y pega r- (o , más
hdad e interpreta bilidad (y po r ta mo po r una corpo ralid ad r:o d l, ,,1 Irad icio nalme nte, de tijeras y pega me nto) que cualq uier escrito r an-
garantizada po r el habeas corpus me ncio nado ante rio nn 'ni ,' 1, 1, les de la ll ega da del o rdenador recuerda como o peraciones físicas
primera exp licación con la que nos e ncontramos es in c:vil.oI,I, laboriosas, Estos proceelimientos fu eron posibles g racias a la apari-
mente el nacimiento de la escritura, Es lícito pensa r q ue fu e " ',o! ción de la escritura y a la invenció n de sus procesos técnicos, La d i-
me nte la escritura la que ocasio nó un cambio e n la idea inlu lll l.' ferencia entre los dos tipos de auto res reside e n e l hecho de que el
del .. texto, que dio como resultad o la creencia de qu e el texto, <]," primero no recurre a dialécticas para e laborar sus eliscursos, mien-
era abie rto, sin auto r y desprovisto de o rig inalidad , era rea llll\" "' tras q ue el último usa procedimie ntos de composición físicos,
de hecho una e ntidad cristalizada y estable generada po r un unl, ,, Conside re mos por un mo me nto los riesgos relacionaelos con la
autor qu e se lo entregaba a un lecto r incapaz de cambiarl o de nln estabil idad del texto, La esta bil idad del cuerpo del texto (la crea-
guna fo rma,
ció n de su bebaiótes) no es en absoluto una conqu ista positiva , sino
Como ocurre a menudo al tratar con pe rce pciones cultur:o!, ' que Platón la elescribió como algo peligroso y te rrible, Afirma qu e
complejas, la descripció n de este pasaje se encue ntra en Plató n, I'n la escritura tiene una pro piedad -terri ble' (deinón) en común con
las más fam osas pág inas de El Fedro dedicadas a la escritura, 1'1., la pintura . Las
tón describe este mismo mo mento,
obra s de pintu ra parecen seres vivos, pero si les pl'q.tlln l : l ~ ;¡\go, 111 . l n
una vez que algo se consigna por escrito, circula igualmente e ntrt' 111" tienen un silencio solemne. Lo mismo ocurre.: (.'Of) h ... p . II , lIlI ,l 'I 1''1\ d
que entienden del tema y los que no saben nada; un escrito no p Ui.'d 4' tas; puedes suponer que enticnch.;n lo <jue. : dlt·•..' 11 Pl'l() ,.., 1 h,,, plt 'I{IIIII ,¡.,
distinguir entre lectores adecuados e inadecuados ( 275 O). lo que quieren decir, si mplemcnte {'( )I1 tL'M ;111 ('(In 1.1 1111 '1 111 , 1 I t '~ I 'IIi"i t , 1
una y o tra vez (275 D),
El discurso escrito se separa del autor que lo compuso y p''','
a las manos de l lecto r. El a uto r entrega al lector un texto q ue h;, :01 El texto escrito, al asumir rca lm 'ni' la l"I:tb illd:od y ,d 1',l<l" ,<'
canzado un nivel de esta bilidad, Plató n ha bla de beba i ótes, de _,', cerrado, pierde su ca pacid ad para e nfre nlarse ~, l:o s prq,u'lla" dd
tabilidad, del texto como un efecto de la escritura , Al describir e,I,' rece ptor y se vu elve ine rte,
pasaje, insiste considera bleme nte e n el hecho de que está lleno d(' Los fenó menos que Pl atón describe se pueden vincul ar d irecta-
peligros , Una vez escrito, el texto puede aca bar en manos de ind i mente con la evolu ció n de la escritura, principalmente la separa-
viduos incapaces de ente nderl o y además no puede ser defend ido ción del texto del auto r con la co nsig uiente consignació n al lecto r
o comentado po r su autor, Esto se de be al hecho de q ue el tex IO, y la -cristali zació n.. de l texto y pérdida de la ri qu eza expresiva del
una vez escrito, se vuel ve estable , texto comparada con la versió n oral. Lo que Platón describe es el
, , Sin embargo la estabilidad del texto escrito no excl uye la pos i mo mento e n qu e el texto, al refl ejarse por escrito, también se hace
b,hdad de cambio, Esta posibilidad también parece algo de dud oso intangible,
valo r para Plató n. El discurso, qu e ya es perfecto, no necesita se r
reorganizado, Po r tanto, Plató n en cierto mo me nto disting ue dos li
pos de creado res de textos (278 O-E): por un lad o el fil ósofo qu e 3. Interludio medieval
-posee cosas qu e son de ma yor va lo r comparadas con las q ue ha
compuesto o escrito- y po r otro lado el poeta o escrito r de discur- Plató n representa una posició n mu y clara e n el establecimiento
sos y creado r de leyes qu e: del proceso meeliante el que la escritura convie rte el cuerpo del
texto en impe netrable y se recubre ele una membrana invisible que
ha dedicado su ti empo a tergiversar palabras, pegándolas y separán- lo protege ele las inte rve ncio nes ajenas , A pesar de esta postura , no
dolas de una fo rma 1I o tra.
se pueele decir que la formula ció n ele Platón baste para crear y ex-
tender el conocimiento de la naturaleza intangible del texto, Du
ranlC mucho li empo, el te xto, :lun ql1l,: I..'s(,'ri to , se percibió como una Ilislorbdon:, (1<'1 l\ilIII , 1.1 ("llllr:r y la t'ilosol'í:l han documen-
e ntidad penetrable y modifi 'abl ' por Olros indiv iduos aparte de tado pcrrc ' Wl1ll' 111 ' 1.1 V: II kd,ld ti . esLas rormas del libro y la pr?-
por el a utor. clu cc ión lexlw.d, Por t ~lnl (), l.: vitaré examina r estos problemas mas
Mencionaré algunos momentos fundamentales de esta situació n en profundi dad. I':slos r"n ó me nos inte resa n desde m~estro punto de
vista, ya qu e poseen un e lemento fundamental comun: los tres nie-
en la historia de nuestra cultura , especialmente con referencia a la
gan las presuposicio nes que actualmente asociamos con la id~a del
Edad Media. ' San Buenaventura , en un pasaje que se cita con fre-
texto, es decir, que debería unificarse, ser el trabajO de un UOlCO
cuencia, define la topología de la producción textual de su época:
autor y ser perfectum. Así que esta idea no es nativa y no se a n-
Escribir un li bro significa cosas diferentes. Limitarse a transcribi r
g ina junto con los textos (ni siquiera con los escritos), sino qu e de-
en un libro los escritos de otros sin añadir o cambiar es lo que real-
sa parece y reaparece intermitentemente en la historia de la cultura ,
mente hace el copista. El trabajo del editor es más bien el de recoger despertando sie mpre un gran interés. .
los textos de otros en un libro, introduciendo allí un orden razonable. Otro campo en el que la capacidad del texto para ser desa rti-
El libro del anotador todavía presenta más diferencias: reproduce el culado se puede ver claramente es en la traducción. Las obras so-
trabajo de otros como una parte esencial y añade su propio trabajo bre la historia de las traducciones, incluyendo aquellas a la lengua
cuando sirve para clarificar. El autor real, a su vez, escribe lo que él vernácula también abundan. Histórica mente, está claro qu e du-
sabe sobre el Conocimiento y cita a otros sólo para confirm ar (Com- rante vari~s siglos, e n Europa y fuera de ella , tradu cir un texto de
mentat'Íl.lm in Libruln Sententiarum). una lengua a otra implicaba el derecho a cambiar e l te,:to con ma-
terial adicional, cortes, modificaciones, etcétera. Fue solo haCia fi-
Tales distinciones se repiten frecuentemente en la Edad Media. nales del siglo XIX cuando el principio según el cual el traductor
Constituyen la base teórica de una variedad de tipos de libros que ya no tiene el derecho de interpolar o modificar e l t~xto que estab:
son e l símbo lo real de la desarticulación del texto , ya que suponen traduciendo, puesto que el texto era cerrado, echo realmente ral-
una absoluta falta de percepción de un cuerpo cerrado. Me referiré ces. La única excepción es la categoría de los textos religiosos, que
a las compilaciones (en las que se unen partes de textos de varios disfrutan de un esta tus particular ya que los d icta (o incluso los es-
autores con el acompañamiento opcional de un comentario), los li- cribe , como en e l caso de l Corán) Dios directamente .
bros miscelánea (en los que se unen varios textos de autores dife-
rentes) y los comentarios (que para un lector moderno son poco
más que resúme nes ampliados del texto original). 4. Copia e interpolación
Considerado desde este punto de vista, todo el llamado método
escolástico depende de una industria colosa l de manipulació n tex- En este punto. sugiero que la idea de l texto como un" 'n tldad
tual. Los textos se dividen en partes anotadas, explicadas; sus tópi- cerrada (y por tanto del libro como un objelo que inco q o ra un :1
cos esenciales se organizan en colecciones y corpora. Incluso las entidad cerrada), aunque aparentemente difícil, tardía e Inestable
prácticas hermené uticas se forman según las posibilidades de de- para la gente culta , es inaccesible para los no iniciadosy pa l:a ,cual
sarticular el texto. Este increíble, sistemático y teorizado trabajo de quiera cuyo dominio de la elaboració n metatextua l sea Insur, cl 'nl\' ,
desmembración llega hasta el punto de encontrar un hogar físico Sin embarcarnos en consideraciones psicosocio lógicas de I s tex to"
concreto e n universidades donde prevalecen estas prácticas deno- (que por otro lado sería útil y que de hecho ya está e l; (' (11 " I 1' 11
minadas compilationes. El texto desmembrado y unido de nuevo se otro sitia),' bastará con recordar que, cuando los eswdt:1I111 '" 1' 111
usaba principalmente para aprender y estudiar. Asombrosamente, piezan su curso de disertación, casi sielnpre tienen qllt' .1\ i 1·1111111

incluso hoy en día los textos qu e se utilizan en el sistema educa- brarse a seguir ciertas ideas sobre la natu raleza de l t<:x tll '1'11 \ lIt 1
tivo a menudo son sólo compilaciones. escribir la relación con otros textos preexistentes y Mllliillllllllll
dición ~omo autores del texto. Entre estas nocionv," "ti I 11 1 I l 11 1, 11

2. Para lo qu e viene a continuación le eslOy mu y agradecido al importante


3. Véanse por ejemplo los trabajos de Emilia F -0 1..' 11 0, . HnlH I ll! If
trabajo ele Alessio (988).
las s ig ui e nte" a) e l texto ti 'ne LII1 aul (J r y no es elr 's ult"do d e una pu e d e pen 'tr:II' t'n ,, 11 'x l\) inl mducie nd o s us pro pi os fragme ntos
unión de op iniones y enscñ<:l l1 za.s de vn ri O$ auL res anteri o res' b) o los d e o tros: ,1 l' 's u ll 'ldo seg uirá sie ndo un texto. Desde este
se espera q ue el autor exp rese s us propia s id eas e n e l texto / 1,,, punto el e visla, los comentarios med ievales y clásicos son eje ln-
distinga escrupulosamente de las de otros escritores Cde a hí e l co n p los perfectos . En efecto, casi sie mpre son claras interpolacion es
cepto d e .. cita .. , que está mu y lejos de se r o bvio); c) e l texto sólo intencionales e n los textos que comentan. Un caso famoso du-
debe cerra rlo el autor y nad ie más . rante la é poca medieva l es e l de los comen ta rios de Boecio sobre
Efectivamente, los individuos que no están acostumbrados " Aristóteles. La tradició n los llama comentarios, y n osotros tambié n
tratar con textos n o tien en rerTIordimi entos a la hora de recurrir usamos esta expresión, pero el término apenas tiene e l signifi-
ocasio nalmente a procedimie ntos textuales que son típicos d e un ca do que tie n e h oy en día . Según la d efini ción de Buenaventura,
concepto fil osófi co general q ue esta mos inclinados a considerar es- ya citado, los comentarios e ran simple me nte resúme n es interpo-
tri ctame nte ligado a la idea del texto. Estos procedimientos son res- lados de páginas de Aristóteles. Lo mismo ocurre con otras im-
pectivamente la copia y la interpo lación heterogénea, es decir, de- portantes series de comentarios, como los de la Eneida d e Virg i-
bida a alguien distinto al autor. Cualquie ra que rechace la idea del Iio o la Divina Comedia.
texto cerra do (o por falta d e c ultura o p or e l rechazo de los su- No es por casua lidad q ue dichos textos provoq ue n e l ab uITi-
puestos de la clase ..culta .. occidental), considera bastante normal miento e n un lector contemporáneo. En la .. edad modern a .. , bu sca-
que se puedan y d eba n copiar otros textos. El h echo de copiar, qu e mos en vano interpretaciones, ca mbios hermenéuti cos y clisp:Hidad
el defensor de la comple titu d d el texto considera una ofensa, es semántica entre el texto y el comentario , para encontrar t'::ln s lo re~
por otro lad o perfecta me nte vá lido para quien n o cree en ello . .. No- sú menes; de aquí e l aburrimiento. Al lecto r contemporá neo le abu-
sotros los maestros somos an otadores de los antiguos; no e labo- rre la repetición textual porque no acepta la pre misa base d e ese
ramos invenciones personales .. , afirmó William of Conches,' como texto. En otras palabras, n o acepta que e l conocimiento pueda pro-
para dar la idea de que una afirmación que proviene de la copia gresar med iante una acumulación gradual y muy le nta de resúme-
de un au tor ante rior, preferiblemente famoso, q ue la ha formulado, nes interpolados. Incluso d esea O espera que la ruptura entre lo co-
razona do y escrito, tiene más valor. La innovación teórica y doctri- mentado y el comenta rista sea mayor y que e l nuevo texto sea
nal sólo se crea mediante pequeños aume ntos, per additamenta, innovador comparado con e l anterior.
media nte añadidos, siempre repartidos gradual y adecuadame nte. La cultura escrita de todo e l mundo se basa e n gran medida en
Si e l texto es origina l y manifiesta su propia reclamación de origi- los dos procedimientos de copia e inte rpo lació n. Por tanto, sería
nalidad, los riesgos son indefendibles. La originalidad es peligrosa. muy interesante reconstruir la historia de la c ultura , no como una
CA propósito, esta postu ra atestigua la concordancia de la tradición sucesión de discontinuidades originales, sino como una cade na
medieval e uropea y la tradició n oriental de Confu cio, donde la in- ininterrumpida de imitaciones e interfere ncias textuales. Pierre Mé-
novación y la originalidad se consideran con suspicacia.) Dicho nard , autor de Don Quixote, según Jorge Luis Borges, no representa
mecanismo de producción textual explica, por ejemplo, por qué los ni una patología textual ni un encue ntro casual de destinos textua-
autores clásicos eran citados tan frecuentemente en la historia de la les. En vez de eso, es e l símbolo de una civilización construida so-
cultura e uropea, casi h asta fin ales del siglo XIX, y por qué la idea bre la base de textos revisados y cop iados, interpolaciones y co-
misma de autores ha sobrevivido realmente. La presencia de un ex- pias, que han seguido esta trayectoria con la firme creencia de que
tracto de un autor clásico no es sólo una decoración e legan te de sólo de esta manera podría progresar e l conocimie nto. Además, ha
un texto sin o que tam bién permite a un a utor tener que razonar lo optado por e l camino de la copia e interpolación con una total con-
q ue está diciendo. fianza debida a la creencia d e que e l texto origina l no está cerrado
La inte rpo lación es una variante de la copia . Como e l texto es sino abie rto a los camb ios y a ser revisado.
cerrado e n lugar de abierto y como s u membrana protectora no
es una b a rre ra sino una frontera dé bilmente tra zada, cualquiera

4. En Alessio (1988, 119).


5. El futuro menle la vis ió n ti . 1'1 :11(111 . l.()~ In 'dios usados para njar c llcxlO con
símbo los escri tos l'Onirlbu y 'n a la creació n de la concepción intu i-
Con riesgo de generaliza r, creo que se puede afir ma r convin tiva q ue se tie ne de l propio lexto. No me propongo adentrarme en
centemente q ue la parte descendente de la curva (mencionada PJ"(: las dife rentes fo rmas en las q ue e l o rdenad o r mlluye e n la natura-
viamente) del libro (yen general el conocimiento textu al al qU(: leza del texto q ue contribuye a crear. ' Só lo subrayo una: el o rde-
está ligado inextrica blemente) sobresaldrá claramente en un futu ro nador da la im presión de estabilizar el texto, de confenrle el be-
próximo. Nuestra idea intuitiva del texto está de nuevo cambiando baiótes del que Platón habló y po r tanto de cerrarlo de una forma
rápidamente. Ya no es la de una e ntidad cerrada y protegida sino pulida y perfecta, pero rea lmente lo de ja abierto, hasta el extremo
la de un objeto abierto y pe netrable q ue se puede cop iar e inter- de que e l texto grabado e n un diskette de o rdenador es una vir-
polar sin límites. Para expresa rlo de o tra fo rma, se an uncia el mo- tualidad de un texto en luga r de un texto estable. Sobre todo, el
mento e n que la membrana protecto ra de los textos se descom- texto se vuelve inmaterial. Segundo, basta con fi jar el rató n en al-
po ndrá y de nuevo serán textos abiertos como en la Edad Media gún luga r del texto para pode r intervenir, abrie nd? indefinidame nte
con todos las presuposicio nes concomitantes comunes. Permí: algo que estaba presumiblemente cerrado. Al fm al, el o rde nad or
tanme justifica r esta predicció n a medida qu e llevo a cabo este hace ho no r a las propiedades que el autor atnbuyó al ma_l escnt? r
análisis. de textos, al que remie nda discursos (el logon syng.:apbes) o ~ as
Muchos s ig nos nos llevan a creer que esta mos entrando en una bien realiza la o peració n de pegar (el kollao de Plato n) y de e llln l-
era (aquí yo me adhiero fo rmalmente a la jerga trad icio nal de los nar (el aphaireo de Plató n).
historiadores) e n la que el texto a parecerá esencialmente desar- Todas estas o peracio nes no sólo las puede llevar a cabo el
ticulado y el libro presenciará un ca mbio e n la naturaleza del dis- primer auto r del texto, sino cualquie ra (el cajista e n la il.np re nta , el
curso que contie ne . Señalaré algunos de los signos premonitorios lector de un libro electró nico, el falsificado r q ue desea mte nClo na-
de este cambio . El más obvio es la explosió n mund ial de textos que damente cambiar el texto). De esta manera, e l texto pierde g ra-
e n realidad no son textos y que sig ue n el crecimie nto de publica- dualmente su auto ría y la percepció n de que es el producto de un
cio nes que no son libros : coleccio nes de expresio nes, novelas cor- auto r d isminuye e n la conciencia gene ral. En cualq uie r momento,
tas, citas, chistes y proverbios fa mosos de varios auto res. Nosotros e l ordenador permite a cualq uiera reto mar e l texto, reab_nrlo y
simpleme nte estamos tratando con una versió n modernizada de las somete rlo a cambios drásticos, q ue van desde la destrucClon a la
compilationes, q ue ya no se dedican a textos doctrinales sino a tex- interpo lació n total pasando por la copia de trozos de otro: textos,
tos de diferentes tipos . Además de estos no textos, existen otras ti- etc. El mo vimiento de .vio ladores de cuerpos del texto· esta tan ex-
po logías, sobre tod o la abundante secció n de referencia. El manual tendido que la clase culta e uro pea está perdiendo gradualmente su
para las aplicacio nes del o rde nador es el ejemplo más obvio . No capacidad de do minar el texto y se está rindie ndo a la anugua Idea
persigue una lectura ininterrumpida sino ser consultado a interva- de que los textos tambié n los puede n manejar y cambiar otros.
los, incursio nes ocasio nales; debemos esperar varios ca mbios: -ac- Es extraño que la conciencia de la textuahdad prodUCida de
tualizacio nes. y una incorpo ración constante de n uevos pasajes de esta mane ra sea exactamente la misma que la descrita po r San Bue-
texto, incluso sin autor. Se puede añadir la amplia variedad de nue- naventura en el pasaje q ue me ncio né ante rio rme nte. Escnblr un li-
vas estructuras textuales, como el libro-juego , el libro electró nico y bro es completamente distinto a come ntarlo, copiarl? o a_notarlo:
la tipología a bundante de libros interactivos en los que el lector Sin embargo, e n un futuro próximo , será cada vez mas d ifICIl , casI
puede e ntrar y así escoger la solució n de e ntre todas las q ue e l au- imposible , decir quién es el autor de un texto . .
to r (es decir, si se puede hablar de un a uto r) ofrece, y también es- To davía queda por ver, como siempre esel caso al c~nsldera r .
cribir partes que se fundirán e n e l propio libro. los pe rio dos de oscilació n de un péndu~o, SI. lo qu<; esta a pUnl ?
Como dura nte la é poca de Platón, la creació n de estas nuevas de ocurrir es positivo o no. Plató n dediCO caSI un dialogo en:elO .1
tipo logías textuales se ve considerablemente impulsada por una definir analíticame nte su pesar con respecto al discurso d laleclIt'l)
forma de escritura: el orde nador. El o rdenador como herramienta
de escritura es e l símbo lo real del texto abierto e ilu stra perfecta- 5. Pa ra un resume n actualizado, consúltese a Scavetta (993).
::~~ado y todavía unid o" la bo ':¡ y 1:\ m ' 11l ' de l ha bl ante. Po r otro
10. Ekphrasis, realidad virtual y
.' la Edad Med[a ha mostrado im p la cab le me nte que era la sen-
::antia del texto 1~ que llevaba todo el peso . Si un o acepta esto, el futuro de la escritura
sta con aproplarselo, sm ni siquiera utilizar la cita. Hoy en día
nos encontramos frente a varias posibles opciones y nos toca a no- ¡ay David Baller
so:ros deCld[r. Sin embargo, puede que pronto nos liberemos tam-
t
~[en de sta tarea. La tecnología de la escritura pronto traerá cam-
[OS en a conc~enc[a colectiva o, de lo contrario, el texto cerrado
y protegIdo sera una cosa del pasado.

Bibliografía

Alessio, ~., 1988, «Conservazione e modelli di sapere nel medioevo» en


Ross[ (comp.) (¡988, 98-133). '
Ferrei~o). E. , 1985, La construcción de la escritura en el desarrollo d l ' -
MexlCo, Siglo XXI. e ntno,
Rossi, P., 1988, La memoria del sapere, Bari-Roma , Laterza. Como Carla Hesse y James O 'Donne ll (en este volume n) n s r -
Scavetta , D. , 1993, Le metamorfosi della scrittura Florencia La Nuo It cuerdan, la especulación sobre el futuro de l libro no es un fe nó-
ha. ' , va a-
meno nuevo. En el siglo XV, Tritemio ofreció opinio nes convin-
centes sobre la tecnología de la fabricación de libros e n su é poca
y, en el siglo XVIII, Condorcet tenía una visión utópica del futuro
de la imprenta. Tritemio reaccionaba al cambio tecnológico, a la in-
vención del texto impreso; Condorcet al enorme cambio social y
quizá también a las mejoras en la tecnología de la imprenta que an-
ticipaban su próxima industrialización en el siglo XIX. Nuestra si-
tuación actual parece más cercana a la de Tritemio que a la de Con-
dorcet. Puesto que, al igual que la imprenta en el siglo XV, el
ordenador hoy en día es una tecnología que desafía la definición
tradicional del libro. Tritemio era abiertamente escéptico a los cam-
bios que trajo la imprenta. Condorcet, al menos al principio, era
optimista, esperaba que la tecnología de la imprenta pudiera libe-
rar la comunicación humana, al igual que ahora los entusiastas del
ordenador ven el hipertexto o la realidad virtual como liberadores.
Los que participan en este volumen también pueden dividirse en
escépticos y entusiastas. La mayoría son como Tritemio, escépticos
acerca de la naturaleza o la extensión de la revolución electrónica.
Unos pocos son como el primer Condorcet. (Después del terror,
afirma Hesse, el propio Condorcet se volvió conservador y favore-
ció el control institucional de la publicación.)
Para los escépticos, un peligro de la escritura electrónica es su
aparente desapego de la base material de todo escrito. Las tecno-
logías previas de la escritura se han basado en la práctica mate rial.

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