El Cuerpo de Texto Raffaele Simone
El Cuerpo de Texto Raffaele Simone
cuerpo del texto. Lo describiré así: la desa rticulación del cuerpo del a) La primera es la presuposición de la preeminencia del au-
texto ocurre cuando e l texto generado por un autor no se percibe !Q!:.. Si e l texto es cerrado, generalmente tie ne un autor (o un nú-
como cerrado a inte lvencio nes externas, una e ntidad a la q ue e l au- mero determinado de autores) . El autor no sólo es la fue nte gene-
tor sólo puede tener acceso para leer (o, para usa r una imagen de rad o ra pura y simple del texto sino que tambié n actúa judicial-
la ciencia de la info rmació n, como la ROM, es decir, de -sólo lec- mente, por dec irlo así, porque asume derechos específi cos y obli-
tura-), sino como una e ntidad abierta a la que se tie ne acceso, con gaciones po r e l simple hecho de ser autor de ese texto. Primero,
el propósito tanto de lee r como de escribir. Cuando se desarticu la como el auto r ge ne ra e l texto, es responsab le de él. Esto significa
el texto, se pe rcibe como una entidad que se pu ede disgregar (se- que el autor es du eño del texto y que por tanto está obligado a
parar), manipular y reagrupar de nuevo (reunir) sin dañar e l texto d istinguir las partes originales (que resulta n e nte ra mente de su
en sí ni al autor. propia invención) de las que no son origina les (res ultantes de la
También plantearía lo siguiente: en la histo ria de la cultura , la invenció n de otros) . Ad emás, el a utor es el úni co al que se le re-
opinión de q ue el texto tie ne un cuerpo definido por una mem- conoce el derecho a tocar el texto y sobre todo a decidir cuándo
brana invisible y protectora pero insuperable es algo rebatido, que es perj(xtum. En el preciso momento en el que e l texto es pe/fec-
traicio na fuertes oscilaciones diacrónicas. A veces no se conside ra tum, y sólo e nto nces , se cierra para los otros y e l lector pu ede con-
ni trata al texto como a un cuerpo impenetrable , mientras que otras seguir el acceso en la modalidad ROM . Además, e l cierre del texto
veces su cuerpo uni forme e intangible se obselva y protege con se aplica sólo a los otros; para el au tor (mie ntras siga vivo y por
respeto e incluso vene ració n. El primer tipo de fases se puede ca- tanto du eño del texto), el texto p uede reabrirse infinitame nte. El
lificar con los términos momentos de inte/polación y el segu ndo autor puede cambiarlo, completa rlo, adapta rlo y mod ifica rlo cuan-
con momentos jilológicos, puesto que la fil o logía es la d isciplina do quiera. El autor incluso puede copiarse a sí mismo, como en el
que más ha contribuido a crear y extender la idea de que el texto caso de Pirandello, qu ien continuamente reelaboró parte de sus no-
es un cue rpo que no se puede penetrar excepto med iante la inte r- velas para el escenario y viceversa: la idea del plagio no se puede
pretació n. Mi inte nción es ilustrar algunos fragmentos de esta osci- aplicar al autor que se copia a sí mismo; sólo existe plagio cuando
lació n histórica y suge rir cuál será posiblemente la tendencia e n un se copia a otro.
fu tu ro próximo. No es fortu ito q ue otorguemos una importan cia considerable a
En la época actual , casi todos creemos de forma intuiti va que el la filología e n esta estructura conceptual. Esta di sciplina tiene la ta-
texto de be ría ser considerado como una e ntidad cerrada , o m{,s rea explícita de definir la forma que el a uto r ha dado a s u texto la
bien que es una e ntidad cerrada (incluso cuando se trate de un tn, última fo rma usada al entregar e l texto al lector o , má s CX¡, ~ta
bajo abierto en e l sentido estricto y qu izá deliberado). Así, tambié n mente, la forma en que lo cierra. O bviam ente, la ni logía no po-
creemos que el lecto r está constitucionalmente en una posición d ría existir sin la idea del cierre y la unicidad del texto, unid o a b
ROM exce pto, por supuesto, por su derecho a interpretar. El lector idea de que es necesa rio volver a la fo rma -ve rdadera- de l texto y
lee e l texto y lo interpreta con una gran libertad. La interpretación, de que esta fo rma disfruta de una legitimidad defin itiva. En este e n-
sin embargo, es un acto inmaterial, puesto que el cue rpo fís ico dd to rno, como e l descrito por Orwell en 1984, donde la au toría del
texto es intocable. texto no tie ne impo rtancia , los textos podrían ser mo dificados in-
Sin embargo , esta idea (qu e a nosotros nos parece intuitiv,,) definidamente por o tros. Por tanto, no tienen una fo rma verdadera,
de qu e e l texto es una e ntidad cerrada está muy lejos de se r n" sino que pueden ser manipu lados a voluntad siempre que sea ne-
tura l y de darse po r se ntada. Al contrario, está plagada de teo ría cesa ri o.
y es e l res ultado de una de la s evolucio nes cul tura les más illl b) La segunda presuposición supone que el a utor e ntrega el
portantes . Cua lqu iera q ue acepte esto, ace pta de inmediato una lexto a l lecto r e n un esta do de perfección, o más bie n completitud.
serie de presuposiciones importantes que asumim os t{¡citaIllCn l t' La idea de l texto cerrado implica la p resu posició n de que el texto
cada vez qu e coge mos un libro, al se r como somos , cultos y pro se presenta al lector e n la ve rsió n final proyectada por el autor, o
vistos ele capa cidad -'S mctalingliísti cas. Pc rmít:ll1m e dar un :1 pl' :11 menos en un :\ rO I'Il1 ~1 ún ica, fina l, y He varíe/lit: N i siqui era el au-
qu .,~ " li sl:!. 101" r<:('ono - - -1 d 'r"d1( ) " d 'j:" . '1 Ic'Xl O -"hÍl'rl o -, es d c-d r, inC'OI11-
246 EL FUTURO DEL LIBRO EL CU ERPO DEL T EXTO 247
pleto. El texto sólo puede quedar incompleto si el auto r no tu vo la lativa mente reciente), el nombre del a uto r, los márgenes que definen
o po rtunidad práctica y física de cerrarlo. Las prod uccio nes incom- en la página el espacio del texto circ unscribiéndo lo y cerrándolo, in-
pletas de be rían de todos modos declararse como tales. Como mu- cluso las comillas (que parecen ser invenció n de A1do Manuzio, y
cho, el a uto r puede reabrir el texto para ca mbiarlo, pero una vez po r tanto mucho más cerca de nosotros que de la antigüedad), que
que lo ha cambiado debe cerrarlo y e ntrega rlo de nuevo al lector permiten aislar unas palabras de las o tras distribu yendo correlativa-
ROM ; como ya he dicho, nuestra cultura actual sólo reconoce el de- mente responsabilidad y cualidades. Sin embargo, de bería quedar
recho de los lectores ROM de interpretar el texto pero no de to- claro que en esta creación de la idea del cuerpo del texto, la clase
carlo, es decir, de alterar el cuerpo. El ejemplo de autores como Fer- culta europea juega un papel esencial. Constituye una clase social
nando Pessoa , qu e dejó varias versio nes posibles de diferentes verdaderamente conocedora del texto que inve ntó esta idea y pro-
partes de sus textos , es desconcertante tanto para los fi lólogos como tege el babeas co/pus textual de cualquier tipo de violación.
para los lecto res . En tales circunstancias, le correspo nde al autor ele-
gir una de las muchas soluciones que se le presentan.
c) Una tercera presupos ició n impo rta nte afecta a la necesaria 2. La idea de texto cerrado no es primitiva
originalidad del texto . El texto, puesto que se de be a un autor re-
conocible y se asume que es perfectum e n su presentación, tam- Este análisis presuposicio nal en cuanto al té rmino texto de bería
bié n tie ne q ue ser o riginal , y el lecto r culto da por se ntad o que ése estar claro para la conciencia culta actual. Sin emba rgo, todos sa-
es e l caso. El lecto r asume que el texto deriva completa o princi- bemos que, e n realidad , esta estratificació n de sig nifica dos no es e n
palme nte del esfu erzo de creació n del autor y q ue el auto r se ha absoluto evide nte y no apareció de re pente; y tampoco está reco-
distinguido del trabajo realizado po r otros, incluso aunque no nocida en todos los niveles de la cultura. Volveré sobre este punl O
pueda igno rar la existe ncia de textos escritos po r otros . Te ndemos más adelante .
a considerar los textos qu e no puede n constatar y d ocumentar su La idea de una noción de l texto como una e ntidad ce rrada pro-
propia originalidad como -comunes" O -base- y no es fo rtuito qUé' tegida de intervenciones externas ha pe rdurado durante un largo
el plagio (peo r aún si es de la categoría particular de los que lI a perio do, al te ner la tradición cultural de Occide nte, como tie ne, va-
mamas -serviles-) se considere una ofe nsa en varios siste mas lega rios siglos de antigüedad . En cualqui er caso, esta convicción nunca
les. Esto explica la existencia e n la tradició n crítico-lega l europea se estableció definitivamente, sino que siempre ha oscilado entre la
de una pl éyade de expresiones q ue condenan implícitamente cad" supremacía y la convicción contraria, según la cual el texto es una
fo rma inte ncio nal de falta de o riginalidad: -imitació n servil-, -pl:l e ntidad típicame nte abierta. Al principio y durante algún tiempo,
g io-, -plagio sin o riginalidad-, etc. Tambié n por ello miramos CO I1 el texto se percibió como un espacio de posibles e incluso legí-
desconfianza textos de autores -anó nimos- en los que es imposibi<' timas inte rfere ncias. En la producció n textual e uropea temprana,
identifica r el a utor, probable mente po rque no sabe mos a qu t' los textos se crearon muy probableme nte cerrados; desde luego, los
fu e nte se puede atribuir la originalida d del texto. De ig ual fo nn:I, primeros textos occidentales fu ero n trasmitidos o ralmente por pro-
como lecto res cul tos (provistos de una teoría implícita de lo qll\ ' fes io nales y expuestos inevitablemente a la posibilidad de ser cam-
debería ser un texto), tratamos un libro compl etamente o riginal d I' biados a medida que eran trasmitidos a través de gene raciones. Un
manera diferente a uno que es e l resultad o de una compilació n, l" ejemplo muy conocido de este hecho se puede ver en la génesis
decir, de la unió n de materiales de o tros (una antología , un Iihlt l de los poemas de Homero, do nde se da po r supuesto que se han
de consulta , una lista o un re perto rio). Como res ultad o de CS I:" podido incl uir partes diferentes del texto en la estru ctura inicial de-
presuposicio nes, e l texto tie ne un cue rpo o, mejo r dicho, un 1.111 bido a la interve nció n de auto res posterio res . Po r tanto , e l texto era
beas corpus rea l que impide que otros (a parte del autor) lo toqu t' " abi e rto y se debía al trabajo de mú ltiples autores qu e ni siquiera te-
y que lo protege de cualquier interfere ncia. Incluso la cultura ol'l l nía n e l de recho de firm ar. Ho mero pu ede ser conside rado tal vez
dental el e la imprenta (y, anteri ormente , la tradi ció n ele I ~I csc rilul ;l) ('amo una es p " ic ti' Ilourba ki poéti co, auto r múltipl e cuya leg iti-
fue desa rro ll ando poco a poco ma rcas tlianíli 'as para d "fj nir 'sil ' midad s~ expllc:t pI' 'ds: II \1<.: t1Ie po r la percepc ió n de textos actua-
ell '1'1 o : cl tílulo (qu " co rno 's hi '11 'ol1ocido, es u na inve nció n I V Il's l'orr i c nl ('~ ~'Il "11 ('POC,I ,
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El, I'U I'UI(() 1>1 ' 1 '" l' 1. qJ\, I(I'O m ,1. 11X , ()
,Si conside ramos q ue la kit:" d '1 tex to se fo rmó como un l'\II' Ij '" La ex presi6 n ' lx:Aa r.. (MOI/C/O) o sepa ra r (apbaireo) -de una fo rma
u01do y cerrado y por ta mo ca racte ri zado po r la unicidad, o oJgl II , u otra- alu de cla ramente a la o pe ració n ele .. cortar y pega r- (o , más
hdad e interpreta bilidad (y po r ta mo po r una corpo ralid ad r:o d l, ,,1 Irad icio nalme nte, de tijeras y pega me nto) que cualq uier escrito r an-
garantizada po r el habeas corpus me ncio nado ante rio nn 'ni ,' 1, 1, les de la ll ega da del o rdenador recuerda como o peraciones físicas
primera exp licación con la que nos e ncontramos es in c:vil.oI,I, laboriosas, Estos proceelimientos fu eron posibles g racias a la apari-
mente el nacimiento de la escritura, Es lícito pensa r q ue fu e " ',o! ción de la escritura y a la invenció n de sus procesos técnicos, La d i-
me nte la escritura la que ocasio nó un cambio e n la idea inlu lll l.' ferencia entre los dos tipos de auto res reside e n e l hecho de que el
del .. texto, que dio como resultad o la creencia de qu e el texto, <]," primero no recurre a dialécticas para e laborar sus eliscursos, mien-
era abie rto, sin auto r y desprovisto de o rig inalidad , era rea llll\" "' tras q ue el último usa procedimie ntos de composición físicos,
de hecho una e ntidad cristalizada y estable generada po r un unl, ,, Conside re mos por un mo me nto los riesgos relacionaelos con la
autor qu e se lo entregaba a un lecto r incapaz de cambiarl o de nln estabil idad del texto, La esta bil idad del cuerpo del texto (la crea-
guna fo rma,
ció n de su bebaiótes) no es en absoluto una conqu ista positiva , sino
Como ocurre a menudo al tratar con pe rce pciones cultur:o!, ' que Platón la elescribió como algo peligroso y te rrible, Afirma qu e
complejas, la descripció n de este pasaje se encue ntra en Plató n, I'n la escritura tiene una pro piedad -terri ble' (deinón) en común con
las más fam osas pág inas de El Fedro dedicadas a la escritura, 1'1., la pintura . Las
tón describe este mismo mo mento,
obra s de pintu ra parecen seres vivos, pero si les pl'q.tlln l : l ~ ;¡\go, 111 . l n
una vez que algo se consigna por escrito, circula igualmente e ntrt' 111" tienen un silencio solemne. Lo mismo ocurre.: (.'Of) h ... p . II , lIlI ,l 'I 1''1\ d
que entienden del tema y los que no saben nada; un escrito no p Ui.'d 4' tas; puedes suponer que enticnch.;n lo <jue. : dlt·•..' 11 Pl'l() ,.., 1 h,,, plt 'I{IIIII ,¡.,
distinguir entre lectores adecuados e inadecuados ( 275 O). lo que quieren decir, si mplemcnte {'( )I1 tL'M ;111 ('(In 1.1 1111 '1 111 , 1 I t '~ I 'IIi"i t , 1
una y o tra vez (275 D),
El discurso escrito se separa del autor que lo compuso y p''','
a las manos de l lecto r. El a uto r entrega al lector un texto q ue h;, :01 El texto escrito, al asumir rca lm 'ni' la l"I:tb illd:od y ,d 1',l<l" ,<'
canzado un nivel de esta bilidad, Plató n ha bla de beba i ótes, de _,', cerrado, pierde su ca pacid ad para e nfre nlarse ~, l:o s prq,u'lla" dd
tabilidad, del texto como un efecto de la escritura , Al describir e,I,' rece ptor y se vu elve ine rte,
pasaje, insiste considera bleme nte e n el hecho de que está lleno d(' Los fenó menos que Pl atón describe se pueden vincul ar d irecta-
peligros , Una vez escrito, el texto puede aca bar en manos de ind i mente con la evolu ció n de la escritura, principalmente la separa-
viduos incapaces de ente nderl o y además no puede ser defend ido ción del texto del auto r con la co nsig uiente consignació n al lecto r
o comentado po r su autor, Esto se de be al hecho de q ue el tex IO, y la -cristali zació n.. de l texto y pérdida de la ri qu eza expresiva del
una vez escrito, se vuel ve estable , texto comparada con la versió n oral. Lo que Platón describe es el
, , Sin embargo la estabilidad del texto escrito no excl uye la pos i mo mento e n qu e el texto, al refl ejarse por escrito, también se hace
b,hdad de cambio, Esta posibilidad también parece algo de dud oso intangible,
valo r para Plató n. El discurso, qu e ya es perfecto, no necesita se r
reorganizado, Po r tanto, Plató n en cierto mo me nto disting ue dos li
pos de creado res de textos (278 O-E): por un lad o el fil ósofo qu e 3. Interludio medieval
-posee cosas qu e son de ma yor va lo r comparadas con las q ue ha
compuesto o escrito- y po r otro lado el poeta o escrito r de discur- Plató n representa una posició n mu y clara e n el establecimiento
sos y creado r de leyes qu e: del proceso meeliante el que la escritura convie rte el cuerpo del
texto en impe netrable y se recubre ele una membrana invisible que
ha dedicado su ti empo a tergiversar palabras, pegándolas y separán- lo protege ele las inte rve ncio nes ajenas , A pesar de esta postura , no
dolas de una fo rma 1I o tra.
se pueele decir que la formula ció n ele Platón baste para crear y ex-
tender el conocimiento de la naturaleza intangible del texto, Du
ranlC mucho li empo, el te xto, :lun ql1l,: I..'s(,'ri to , se percibió como una Ilislorbdon:, (1<'1 l\ilIII , 1.1 ("llllr:r y la t'ilosol'í:l han documen-
e ntidad penetrable y modifi 'abl ' por Olros indiv iduos aparte de tado pcrrc ' Wl1ll' 111 ' 1.1 V: II kd,ld ti . esLas rormas del libro y la pr?-
por el a utor. clu cc ión lexlw.d, Por t ~lnl (), l.: vitaré examina r estos problemas mas
Mencionaré algunos momentos fundamentales de esta situació n en profundi dad. I':slos r"n ó me nos inte resa n desde m~estro punto de
vista, ya qu e poseen un e lemento fundamental comun: los tres nie-
en la historia de nuestra cultura , especialmente con referencia a la
gan las presuposicio nes que actualmente asociamos con la id~a del
Edad Media. ' San Buenaventura , en un pasaje que se cita con fre-
texto, es decir, que debería unificarse, ser el trabajO de un UOlCO
cuencia, define la topología de la producción textual de su época:
autor y ser perfectum. Así que esta idea no es nativa y no se a n-
Escribir un li bro significa cosas diferentes. Limitarse a transcribi r
g ina junto con los textos (ni siquiera con los escritos), sino qu e de-
en un libro los escritos de otros sin añadir o cambiar es lo que real-
sa parece y reaparece intermitentemente en la historia de la cultura ,
mente hace el copista. El trabajo del editor es más bien el de recoger despertando sie mpre un gran interés. .
los textos de otros en un libro, introduciendo allí un orden razonable. Otro campo en el que la capacidad del texto para ser desa rti-
El libro del anotador todavía presenta más diferencias: reproduce el culado se puede ver claramente es en la traducción. Las obras so-
trabajo de otros como una parte esencial y añade su propio trabajo bre la historia de las traducciones, incluyendo aquellas a la lengua
cuando sirve para clarificar. El autor real, a su vez, escribe lo que él vernácula también abundan. Histórica mente, está claro qu e du-
sabe sobre el Conocimiento y cita a otros sólo para confirm ar (Com- rante vari~s siglos, e n Europa y fuera de ella , tradu cir un texto de
mentat'Íl.lm in Libruln Sententiarum). una lengua a otra implicaba el derecho a cambiar e l te,:to con ma-
terial adicional, cortes, modificaciones, etcétera. Fue solo haCia fi-
Tales distinciones se repiten frecuentemente en la Edad Media. nales del siglo XIX cuando el principio según el cual el traductor
Constituyen la base teórica de una variedad de tipos de libros que ya no tiene el derecho de interpolar o modificar e l t~xto que estab:
son e l símbo lo real de la desarticulación del texto , ya que suponen traduciendo, puesto que el texto era cerrado, echo realmente ral-
una absoluta falta de percepción de un cuerpo cerrado. Me referiré ces. La única excepción es la categoría de los textos religiosos, que
a las compilaciones (en las que se unen partes de textos de varios disfrutan de un esta tus particular ya que los d icta (o incluso los es-
autores con el acompañamiento opcional de un comentario), los li- cribe , como en e l caso de l Corán) Dios directamente .
bros miscelánea (en los que se unen varios textos de autores dife-
rentes) y los comentarios (que para un lector moderno son poco
más que resúme nes ampliados del texto original). 4. Copia e interpolación
Considerado desde este punto de vista, todo el llamado método
escolástico depende de una industria colosa l de manipulació n tex- En este punto. sugiero que la idea de l texto como un" 'n tldad
tual. Los textos se dividen en partes anotadas, explicadas; sus tópi- cerrada (y por tanto del libro como un objelo que inco q o ra un :1
cos esenciales se organizan en colecciones y corpora. Incluso las entidad cerrada), aunque aparentemente difícil, tardía e Inestable
prácticas hermené uticas se forman según las posibilidades de de- para la gente culta , es inaccesible para los no iniciadosy pa l:a ,cual
sarticular el texto. Este increíble, sistemático y teorizado trabajo de quiera cuyo dominio de la elaboració n metatextua l sea Insur, cl 'nl\' ,
desmembración llega hasta el punto de encontrar un hogar físico Sin embarcarnos en consideraciones psicosocio lógicas de I s tex to"
concreto e n universidades donde prevalecen estas prácticas deno- (que por otro lado sería útil y que de hecho ya está e l; (' (11 " I 1' 11
minadas compilationes. El texto desmembrado y unido de nuevo se otro sitia),' bastará con recordar que, cuando los eswdt:1I111 '" 1' 111
usaba principalmente para aprender y estudiar. Asombrosamente, piezan su curso de disertación, casi sielnpre tienen qllt' .1\ i 1·1111111
incluso hoy en día los textos qu e se utilizan en el sistema educa- brarse a seguir ciertas ideas sobre la natu raleza de l t<:x tll '1'11 \ lIt 1
tivo a menudo son sólo compilaciones. escribir la relación con otros textos preexistentes y Mllliillllllllll
dición ~omo autores del texto. Entre estas nocionv," "ti I 11 1 I l 11 1, 11
Bibliografía