DOCTRINA
Si bien es cierto, cuando hablamos de la prisión preventiva hacemos énfasis a un sin
número de definiciones y opiniones acerca el tema, es necesario resaltar las ideas de
grandes juristas sobre un concepto de prisión preventiva. Es por ello por lo que esta
institución procesal penal, es comprendida de las siguientes maneras.
Neyra (2010) afirma que:
La prisión preventiva nos permite conocer la ideología que determina a un
ordenamiento jurídico, es decir, esta medida permite valorar el carácter
democrático de un Estado. Las instituciones jurídicas implantadas en una
sociedad son el reflejo de la ideología de un Estado en un determinado momento
y espacio. (p.509).
En este sentido el autor nos quiere dar a conocer que si se respeta los derechos
fundamentales (libertad, debido proceso, presunción de inocencia, entre otros) en la
prisión preventiva, se respeta el Estado de Derecho y la Constitución que un Estado
profesa.
Para imponer la prisión preventiva es necesario una motivación estricta, ya que solo de
esa manera es posible despejar la arbitrariedad en la decisión judicial, así como evaluar
si el juez penal ha realizado su trabajo de conformidad con la naturaleza excepcional y
proporcional de esta medida cautelar.
Por otro lado, la prisión preventiva acudiendo a Milans del Bosch, puede definirse como
“la privación de la libertad mediante encarcelamiento, ordenada por la autoridad
judicial, de un imputado incurso en unas diligencias judiciales por delito, antes de que
se haya dictado un fallo condenatorio que contenga una pena privativa de libertad”.
(Citado en San Martín, 2014, p.976).
Como se puede apreciar, la prisión preventiva es una privación legal de la libertad
impuesta sobre una persona como medida de precaución. Se toma esta medida con el fin
de garantizar una efectiva investigación del delito al que se vincula al imputado, su
juzgamiento y su eventual cumplimiento de la pena.
Para Peña (2007) “La prisión preventiva es una medida de coerción procesal válida,
cuya legitimidad está condicionada a la concurrencia de ciertos presupuestos formales y
materiales, los que deben de ser tomados en cuenta por el juzgador al momento de
decidir su aplicación”. (Citado en Miranda, 2014, p.91).
Es así como la prisión preventiva es considerada como una medida cautelar, personal y
provisional que afecta la libertad personal durante un breve periodo de tiempo, hasta el
momento que dura las investigaciones.
Esta medida tiene como justificación la necesidad de una pronta reacción del estado
frente al delito. También constituye un medio para garantizar el desarrollo del proceso
penal con la presencia del imputado y con la posterior eventual ejecución de la sentencia
La naturaleza de la prisión preventiva tiene rasgos muy peculiares que permiten
distinguir claramente de otras medidas de coerción personal tal y como lo establece el
jurista Neyra (2010):
Desde una perspectiva cautelar, la prisión preventiva debe ser instrumental y
provisional y con respecto a la finalidad que persigue la adopción de dicha
medida, sólo debe procurar el aseguramiento del desarrollo y resultado del
proceso penal, que sólo pueden ser alcanzados evitando los riesgos de huida o
entorpecimiento de la actividad probatoria por parte del imputado. (p.510).
La prisión preventiva tiene una naturaleza cautelar en la que se restringe la libertad a
una persona, presumiéndola como sujeto activo del delito. En ese sentido se hace
referencia a que la medida cautelar tiene una naturaleza aseguradora que pretende
asegurar la no evasión de la justicia por parte del procesado y a la vez que se evite el
entorpecimiento de la investigación.
La prisión preventiva es considerada como una medida de coerción válida, la cual
contiene ciertos presupuestos materiales, que deben ser tomados en cuenta por el juez al
momento de aplicarla.
De todo el ordenamiento procesal penal, la prisión preventiva viene a ser la figura más
polémica de los últimos años en el Perú, tanto por su contenido teórico que hace
referencia a su regulación como en la misma práctica, la prisión preventiva se encuentra
bajo diferentes cuestionamientos actualmente. Por su parte la Dra. Loza Ávalos (2013)
menciona que:
La prisión preventiva tiene como finalidad instrumental la realización exitosa del
proceso penal, siendo su objeto asegurar la presencia del imputado y aplicar la
sanción como resolución del conflicto penal y la determinación de si es factible
la pretensión punitiva; pues en ningún caso tendrá, la finalidad de garantizar la
ejecución de una futura condena. Por ello, la prisión preventiva no puede
perseguir objetivos del derecho penal material, no puede asumir funciones
preventivas que están reservadas a la pena, sino una finalidad de carácter
procesal; la sustracción del inculpado a la justicia, el peligro de tal sustracción o
el peligro de obstaculización de la investigación. (p.12).
Como se ha señalado en la parte introductoria de este trabajo, la prisión preventiva es
una de las instituciones más polémicas del proceso penal ya que en ella se discute
mucho la vulneración y confrontación de ciertos derechos constitucionales y que
además de ello se pone en discusión el deber del Estado de sancionar adecuadamente a
una persona que ha cometido un delito y por otra parte el derecho a la libertad que toda
persona tiene y que el Estado debe de reconocer. El art. 2 inc. 24 literal b de la
Constitución señala que el derecho fundamental a la libertad no es un derecho absoluto,
pues aparte de estar regulado, puede ser restringido o limitado mediante ley, es decir en
el ejercicio del derecho mismo ningún derecho fundamental puede ser ilimitado ni un
derecho tan importante como es el derecho a la libertad.
En ese sentido, el Tribunal Constitucional considera que, si bien la detención judicial
preventiva constituye una medida que limita la libertad física, por sí misma, no es
inconstitucional. Esto es así porque, en esencia, la detención judicial preventiva es una
medida cautelar, dado que se dicta para asegurar la efectividad de la sentencia
condenatoria a dictarse en el futuro. A pesar de que en la misma Constitución establece
la restricción de la libertad sin incurrir en un acto arbitrario e inconstitucional, existen
muchos doctrinarios que aún sostienen que la prisión preventiva transgrede la
presunción de inocencia, es debido a ello que este tema no deja de ser controversial y
sigue generando reacciones con diferentes puntos de vista.
CONCLUSION:
Por las razones antes mencionadas y como conclusión hasta esta parte de nuestro
trabajo, consideramos que la prisión preventiva no vulnera el principio de presunción de
inocencia siempre y cuando su legitimidad esté condicionada a los principios,
naturaleza, finalidad y presupuestos materiales de la prisión preventiva, asimismo se
tenga en cuenta de que el órgano jurisdiccional actúe con la debida diligencia al
momento de decidir su aplicación y la persona que es sometida a esta medida debe de
recibir un trato digno, como una obligación del Estado frente al imputado que no tiene
una sentencia firme. Así mismo se debe de sumar a lo antes mencionado que el juez de
investigación preparatoria deberá de optar antes de aplicar la prisión preventiva por
otras medidas de coerción menos gravosas que sean igualmente satisfactorias y cumplan
con su finalidad.
BIBLIOGRAFIA:
Neyra Flores, J. A. (2010). Manual del nuevo proceso penal y litigación oral. Lima:
IDEMSA.
San Martín Castro, C. (2014). Derecho procesal penal. Lima: GRIJLEY.
Miranda Aburto, E. J. (2014). Prisión preventiva, comparecencia restringida y arresto
domiciliario. Lima: Gaceta Jurídica.
Loza Ávalos, C. (2013). La prisión preventiva frente a la presunción de inocencia en el
NCPP. Recuperado de
([Link] pdf)