Huici – Capitulo 1 “El estudio de los grupos en psicología social”
TEXTO
Desarrollo histórico del estudio de los grupos en psicología social:
McDougal:
- Trata de la vida de los grupos que resultan ser algo mas que la suma de los
individuos, de modo que las leyes que los rigen son diferentes a las que gobiernan
el comportamiento individual.
- Define el grupo como un sistema organizado de fuerzas que tiene vida propia, un
poder de moldear a todos los componentes individuales y un podes de
perpetuarse como un sistema idéntico a si mismo, sujeto solo a un cambio gradual.
Allport:
- Desde la posición individualista, niega la existencia de una entidad como la mente
de grupo que fuera independiente y distinta a la suma de los individuos.
- Dedica su atención al análisis de las diversas versiones de la falacia de grupo. Las
falacias de grupos tienen las consecuencias desafortunadas de distraer la atención
del verdadero lugar de causa y efecto, esto es, el mecanismo de conducta del
individuo.
Sherif:
- Demuestra experimentalmente la existencia de las normas de grupo, y Lewin
opone un concepto genotípico de grupo basado en la interdependencia entre los
miembros o subpartes de grupo a concepto fenotipo basado en la semejanza, al
tiempo que propone que el método experimental es el mejor modo de enfrentarse
al problema de la entidad de los grupos.
Asch:
- Para enfrentar las dos posturas extremas del individualismo y de la mente de grupo
parte de una definición de la interacción que implica la reciprocidad entre los que
intervienen en el ella y la existencia de un campo compartido.
- Aceptando que los procesos psicológicos se den solo en los individuos indica que
las acciones de grupo tienen un carácter real y que siguen leyes que no se pueden
reducir a sus componentes y que son fruto de la interacción. Así afirma que
debemos considerar que los fenómenos de grupo son tanto un producto como la
condición de las acciones de los individuos.
- La interacción en grupo emerge nuevas propiedades y relaciones que no son
idénticas a las de los individuos que lo constituyen. Este punto de vista ha tenido
eco posteriormente, Turner sostiene que, si bien los procesos mentales residen
únicamente en los individuos, ello no quiere decir que el grupo no sea mas que la
suma de los individuos.
La identidad social, según Tajfel, se analizan los procesos por medio de los cuales el
individuo se transforma y su comportamiento adquiere un carácter colectivo, al
compartir una identidad social dentro de un grupo frente a otros grupos, mostrando la
importancia de la dimensión intergrupal en el fenómeno grupal.
El desarrollo inicial:
Diversos autores coinciden en señalar que el momento inicial de ese desarrollo se
produjo en la época anterior a la segunda guerra mundial. En ese momento se da un
avance en el estudio de los grupos de forma que estos comienzan a ser considerados
como objeto de conocimiento científico.
Cartwright y Zander definen el área de lo que se denominó dinámica de grupos (como
el campo de investigación dedicado a obtener conocimiento acerca de la naturaleza de
los grupos, sus leyes de desarrollo y sus interrelaciones con individuos, otros grupos e
instituciones). Esta definición sitúa este campo de conocimiento en el centro de la
psicología social, y con un carácter claro de articulación entre distintos niveles de
análisis, individual, grupal e institucional. Las características que le asignan son las
siguientes:
Énfasis en la investigación empírica teóricamente orientada, estableciendo
un equilibrio entre el avance teórico y la investigación.
Interés en la dinámica y en la interdependencia de los fenómenos y en las
leyes que rigen las relaciones entre ellos.
Relevancia interdisciplinar al no asociar el estudio de los grupos
exclusivamente a una disciplina, siendo también objeto de interés de la
sociología, antropología cultural, ciencia política y economía.
Aplicabilidad potencial de los hallazgos a la práctica social.
Evolución posterior:
A finales de los años 60 se inicia una progresiva pérdida de interés por los grupos en
psicología social.
Wilder y Simón indican que se produjo un cambio en los años 60 y 70, debido al
impacto de las teorías de la consistencia, de la atribución, y más recientemente del
procesamiento de la información. Según ellos se puede describir como un cambio del
epicentro de la investigación social que se desplazó de fuera a dentro, por lo que los
grupos dejaron de ser considerados preferentemente como una realidad externa y se
convirtieron en una realidad en la mente de las personas.
Steiner proponía que dicha evolución estaría reflejando tendencias en la sociedad con
un retraso aproximado de diez años y que el interés por los grupos se corresponde con
etapas de conflicto. A partir de ese diagnóstico Steiner pronosticaba un nuevo auge en
este campo de estudio que debería reflejar los conflictos de finales de los 60.
Steiner explicaba la inexactitud de su pronóstico diciendo que el conflicto de finales de
los 60 dio lugar a dudas acerca del futuro de la sociedad y llevo a dar prioridad a metas
individuales frente a las colectivas. Al afirmar que las épocas de desorden solo llevan a
interesarse por los grupos, en lugar de por los individuos, si no se cree que las causas
del desorden corresponden a la sociedad como un todo y que son inalterables. Esto es,
el interés de los psicólogos sociales por los grupos se dará solo cuando estos parecen
precisar atención y no la sociedad en su conjunto.
Según Steiner ello llevaría al interés por la psicología ambiental y la organizacional.
Reincide en sus pronósticos indicando que la investigación sobre grupos se hará fuera
de los departamentos de psicología social y de sociología.
Además del mayor interés por lo intrapsiquico que por la observación de la interacción,
apunta a que se suelen estudiar conductas únicas más que secuencias de interacción.
También señala que se dan dificultades para poner en relación los hechos observados,
lo cual tiene particular importancia en el terreno de los grupos en los que hay que
enfrentarse a una multiplicidad de variables que operan simultáneamente y en los que
se dan procesos constantes. Por otro lado, hay que enfrentar un problema adicional
como es el de la reciprocidad de la conducta. Se desarrollan teorías unicausales en
lugar de multicausales y se prefiere la búsqueda de causas próximas en lugar de causas
distantes.
Algunas direcciones actuales en el estudio de los grupos:
Moreland:
- Trata de poner a prueba la hipótesis de Steiner de que el campo de los grupos
refleja las tendencias societales a partir del análisis de las publicaciones en tres
importantes de psicología social.
- Los resultados del análisis de estas publicaciones dan poco apoyo a la hipótesis de
que el interés por los grupos aumentaría después de un periodo de conflictos tras
un lapso de ocho a diez años.
- Proponen que un elemento de la historia interna como la falta de integración
teórica pueda ser el responsable del declive. Siguiendo esta línea de
argumentación proponen que el resurgir que se advierte en su trabajo pueda
deberse a dos tendencias emergentes: la primera el entusiasmo de los psicólogos
estadounidenses por los enfoques europeos en el estudio de los grupos que
incluye por una parte el enfoque de la categorización social de Tajfel en el dominio
intergrupal y los trabajos sobre la influencia minoritaria de Moscovici; la segunda
sería el interés por el enfoque de la cognición social aplicado al estudio de los
grupos, representado por los trabajos sobre estereotipos o sobre la percepción de
la variabilidad en los grupos.
- Realizaron un segundo estudio en el que se analizaban las frecuencias de los
trabajos de investigación en distintas categorías de contenido y metodológicas.
- Algunas de las tendencias que se apuntan en la actualidad son las siguientes:
Se aborda el estudio de los grupos desde distintas disciplinas y se da una
publicación diseminada de los trabajos referidos a ellos, así proliferan
trabajos en el campo de las organizaciones o en el de la comunicación.
Se da un aumento de los estudios sobre procesos intergrupales, tal como
se veía en la anterior revisión, y, asociados a ellos, los de ciertos procesos
sociocognitivos específicos, como los estereotipos.
También se advierte un aumento del interés por los procesos intragrupales
tal como reflejan revisiones y publicaciones recientes. Entre esos procesos
merecen destacarse los de la influencia en grupos.
En cuanto a las tendencias en el dominio teórico hay que destacar las
siguientes: el enfoque de los procesos de cognición social compartida; los
que presentan a los grupos como sistemas abiertos encuadrados en otros
sistemas más amplios. También se advierte una mayor vinculación entre el
estudio de procesos intragrupales e intergrupales.
Hogg y Tindale:
- Destacan dos nuevas conceptualizaciones: la de la cognición social y la del yo. La
primera, la nueva conceptualización de la cognición implica destacar su carácter
social y compartido, fruto del consenso, lo que hace que los grupos se conviertan
en el contexto en el que se produce la cognición social. En cuanto a la nueva
conceptualización del Yo, se pasa desde una óptica más individualista a una
definición social. También indican que esto se debe a las contribuciones de dos
enfoques: por una parte la aportación desde la perspectiva de la identidad social,
que sienta las bases para explicar la transformación del Yo y del comportamiento
desde lo individual a lo colectivo en función del contexto social; y la del enfoque
cultural a través de la comparación de culturas colectivistas e individualistas,
indicando el peso que en las primeras tienen los endogrupos (grupos propios, a los
que se pertenece) importantes para la autodefinición de los individuos.
- A éstas dos nuevas formas de concebir el yo, señaladas por Hogg y Tindale, cabe
añadir el trabajo más reciente sobre fusión de la identidad en el que se propone
una forma de unión entre la identidad personal y social que implica una
equivalencia funcional entre ellas, lo que conlleva no sólo un alto compromiso del
individuo con el grupo sino también el mantenimiento de un yo personal potente
que puede llevar a hacer contribuciones únicas al grupo.
Las definiciones de grupo y su convergencia:
Turner:
- Trata de agrupar las distintas definiciones de los grupos, y va a decir tres
definiciones:
Las definiciones que aluden a la identidad de los miembros del grupo, así
el propio Turner define el grupo como «dos o más individuos que
comparten una identificación social de ellos mismos o se perciben a sí
mismos como miembros de una categoría social.
Las que ponen el énfasis en la interdependencia de los miembros, por
ejemplo, en cuanto a la satisfacción de sus necesidades.
La otra definición es la estructura social como un sistema organizado de
dos o más individuos que llevan a cabo algunas funciones.
Huici:
- Agrupa los atributos definitorios en orden de importancia: en primer lugar, la
interdependencia y la identidad.
- Interdependencia que puede ser entendida como un sentido gestáltico, de tal
forma que el grupo es concebido como un todo interrelacionado del que cada
miembro es una subparte, y cualquier cambio afecta al conjunto, y también como
interdependencia para el logro de metas o para la satisfacción de necesidades.
- Identidad de grupo supone una percepción de uno mismo y de los demás como
miembros del grupo y el reconocimiento de esa identidad y la consiguiente
transformación del comportamiento de individual a colectivo en línea con la
perspectiva de la identidad social.
- En segundo lugar, otras características como la interacción entre miembros y la
creación de una nueva estructura y un sistema de organización social.
Wilder y Simón:
- Contraponen la definición que denominan categorial, basada en la semejanza
entre los miembros de grupo y la definición dinámica basada en la interacción. En
cuanto a la perspectiva centrada en la semejanza, emplea el término grupo y el
término categoría de forma indistinta, y se caracteriza del modo siguiente:
Se define la pertenencia al grupo o categoría por compartir una serie de
propiedades.
El miembro individual representa a la categoría y posee una serie de
características críticas que definen al grupo.
El grupo es la suma de sus miembros individuales, no puede tener
características que no posean los individuos.
La existencia del grupo se da en la mente de los individuos que lo perciben,
«es un constructo cognitivo basado en la abstracción de la semejanza entre
personas».
Implica una simplificación del mundo social pero también se da una
ganancia en la información. Así esta última característica tiene dos
consecuencias contrarias: por una parte, se pierden los detalles
individuales, pero se añade información adicional a través de las
expectativas asociadas a la categoría social
- La segunda gran definición de grupo propuesta por Wilder y Simon es la definición
dinámica que corresponde a los grupos basados en la interacción y que pueden
caracterizarse del modo siguiente:
los grupos surgen de la relación entre sus miembros y de la interacción
entre ellos.
El ajuste de un miembro depende de cómo encaje dentro de la estructura,
no pudiendo hacerse fácilmente inferencias a partir de un miembro hacia
el grupo en su conjunto.
El grupo es más que la suma de sus partes, dado que de la interacción
pueden emerger características no presentes en ninguno de sus miembros.
Los grupos que surgen de la interacción «están ahí fuera», por lo que
resultan más fáciles de percibir que los grupos categoriales
El debate sobre las categorías y los grupos:
Ambas perspectivas son complementarias, han dado pie a una controversia sobre la
definición de las categorías, sobre su uso intercambiable con el concepto de grupo y
sobre qué factor es el determinante de la formación del grupo.
Así desde la perspectiva dinámica que pone el énfasis en la interdependencia y en la
interacción, como lo hace el Modelo de Interacción Grupal se pone en cuestión la
definición de grupo desde la perspectiva de la identidad social porque no establece
una distinción entre grupo y categoría social. Rabbie y colaboradores parten del
concepto de grupo de Lewin, e indican que para éste un grupo se define como un
«todo dinámico» caracterizado por la interdependencia, y que una categoría es
simplemente una colección de individuos que tienen una característica abstracta en
común, pues no es lo mismo verse incluido en un mismo concepto abstracto.
Desde la perspectiva de la identidad social responde Turner señalando que el concepto
de grupo que se adopta es el de «una colección de individuos que se perciben como
miembros de la misma categoría, comparten una implicación emocional en la
definición de sí mismos»; y ello no supone pensar que el grupo equivale a una simple
categoría, entendida como una colección de individuos definida desde fuera por un
observador externo, sino más bien como una representación colectiva de sí mismos
como compartiendo una misma categoría social. Es decir, se proponen criterios
psicológicos internos de pertenencia y no externos a partir de la semejanza. La
autodefinición como miembros de grupo en función de una identidad social
compartida dará lugar a la acción colectiva.
Esta autodefinición, sobre la base de la identidad social compartida, es el criterio de
formación del grupo y consiste en una transformación cualitativa del yo y de la
conducta, y tiene una serie de consecuencias tanto en la autopercepción como en la
percepción de los otros miembros del grupo y en la conducta hacia ellos y hacia los que
no comparten esa identidad.
Bar-Tal:
- Hace una propuesta integradora de las condiciones necesarias y suficientes para
que un colectivo se convierta en un grupo. Según Bar-Tal las condiciones son las
siguientes:
Que los miembros del colectivo se definan como miembros del grupo.
Que compartan las creencias grupales.
Que exista algún grado de actividad coordinada.
De estas condiciones la más importante es la creencia de que se constituye un grupo.
El continuo de grupalidad:
Los criterios propuestos por McGrath: tamaño, interdependencia y patrón temporal.
De acuerdo con tales criterios cuanto menor sea el grupo, más interacción se dé entre
los miembros en distintos dominios y más larga sea su duración tanto mayor será su
carácter grupal. A pesar de lo laxa que es la noción de continuo de grupalidad parece
que es necesario establecer unos límites en los extremos. Así, por ejemplo, se discute
si la díada puede considerarse o no un grupo dadas sus características particulares que
la diferencian de otros agregados.
Moreland daba una serie de argumentos de por qué las díadas no se pueden
considerar grupos:
- Son más efímeras, al formarse y disolverse más rápidamente que los grupos, dado
que implican un menor número de relaciones.
- La gente siente emociones más fuertes y a menudo distintas en las díadas que en
los grupos.
- Las díadas son más simples que los grupos, dado que algunos fenómenos de grupo
no se dan en las díadas.
- La investigación sobre grupos y díadas se lleva a cabo en gran medida de forma
independiente por distintos investigadores, a partir de marcos teóricos y con
métodos distintos y se divulgan en distintas publicaciones.
La percepción de los grupos como entidad:
Campbell:
- Un grupo sea percibido como una entidad dotada de realidad y con un límite
respecto a otras entidades. Se basa el autor en los principios de la Gestalt sobre la
organización perceptiva (proximidad, semejanza, destino común y pregnancia o
buena figura) para la percepción de la entitatividad, señalando que los más
importantes antecedentes a la hora de establecer esos límites y de la percepción
del grupo como entidad son el destino común, la semejanza y la proximidad.
El destino común tiene que ver con el hecho de que los componentes del
grupo obtengan resultados comunes. Esta es según Campbell la
característica más importante en la determinación de la entitatividad.
La semejanza en alguna característica que pueda ser percibida también
influye en la consideración de un conjunto de individuos como grupo. La
percepción de la semejanza tiene menos importancia que el destino
común, pero puede ser considerado como un indicador inicial de la
entitatividad que luego puede comprobarse a través del destino común.
La proximidad, es decir la ocupación de un espacio común es otro de los
indicadores de entitatividad, que nuevamente se considera que tiene un
carácter preliminar que debe ser contrastado a través de la percepción del
destino común.
- El estudio de la entitatividad se ha centrado en una serie de cuestiones: las
diferencias en la percepción y procesamiento de la información relativa a los
individuos y a los grupos, y cómo se da una aproximación entre ambas cuando se
trata de grupos con carácter de entidad; el estudio de los determinantes de la
percepción y los efectos de la entitatividad.
Hamilton:
- Han puesto de relieve que la información se procesa de un modo diferente cuando
lo que se percibe es un individuo o un grupo. Las personas son percibidas como
entidades coherentes. Cuando se percibe a un individuo se tiende a hacer
inferencias acerca de sus disposiciones y se hacen juicios en directo conforme se
procesa la información. En el caso de los grupos se espera menos coherencia y los
juicios se basan en la memoria.
- Los individuos y los grupos se diferencian porque cuando se trata del
procesamiento de la información inconsistente en el caso de los individuos se
dedica más tiempo al procesamiento de la información, se realizan más inferencias
causales y se recuerda mejor la información inconsistente que la consistente que
en el caso de los grupos. Cuanto más se percibe un grupo como una entidad, tanto
más probable será que el tipo de procesamiento de la información relativo a él se
asemeje al que se da cuando se trata de individuos.
- La percepción de entitatividad se pueden distinguir en primer lugar las
propiedades de grupo, siguiendo la línea iniciada por Campbell, en segundo lugar,
los derivados de las metas motivaciones y creencias del que percibe, y en tercer
lugar los que tienen que ver con el contexto:
Las propiedades de los grupos: proponen que la propiedad más
importante a la hora de percibir a un grupo como entidad es la
organización y la estructura entre sus miembros. Dicha organización puede
reflejarse de diversas formas como estructura jerárquica, diferenciación de
roles, integración de la actividad y diferenciación de poder, liderazgo,
estatus y responsabilidad. Otras tres propiedades como el tamaño del
grupo, la permeabilidad de las fronteras de grupo y la duración del grupo
tenían relaciones más débiles con la entitatividad. Se pueden agrupar las
propiedades determinantes de la entitatividad en dos conjuntos: el
conjunto de la semejanza (homogeneidad, semejanza, tamaño y
proximidad) y el conjunto de la organización (organización,
interdependencia, interacción y metas).
Las metas y creencias: se sugiere que, en culturas colectivistas, que tienen
más en cuenta la interdependencia que las individualistas, puede que se
perciba la entitatividad de los grupos de un modo distinto o tomando en
cuenta otras propiedades. Cuando se consideran las posibles motivaciones
individuales como determinantes de la percepción de la entitatividad se
alude a la motivación hacia la certeza que lleva a los individuos a percibir
mayores diferencias entre categorías y sobre la formación del grupo como
un modo de reducir la incertidumbre.
El contexto: de acuerdo a Brewer a la hora de pensar las cuestiones
intergrupales, los grupos percibían a los que eran de otro grupo de una
forma más homogénea que aquellos que eran de otros grupos pero que no
competían, es decir, que cuando hay competencia entre grupos hace que
uno se identifique más como parte de un grupo, si no existiría distintos
grupos no habría necesidad de competir, en cambio, la competencia hace
que se fortalezcan los grupos porque están compitiendo y debatiendo un
mismo fin, cuando hay un grupo competidor o una amenaza se genera una
mayor entitatividad de los grupos, es decir, se considera a los grupos más
como una cosa).
Entre las consecuencias de la percepción de entitatividad respecto a exogrupos hay
evidencia de que los grupos entitativos, que además tienen una semejanza física, son
juzgados como semejantes psicológicamente y actuando colectivamente contra los que no
son miembros del grupo. Los indicadores externos de la entitatividad pueden dar lugar a
juicios negativos aún, cuando no se tenga información acerca de ellos.
Otros estudios sobre los efectos de la entitatividad tienen que ver con los efectos de la
percepción de la entitatividad del grupo propio. Así Yzerbyt y colaboradores se preocupan
de las implicaciones de la percepción y mantenimiento de la entitatividad para el propio
grupo desde la perspectiva de los miembros. Sostienen que dos efectos que tienen lugar en
los grupos, como el denominado «efecto oveja negra» y el de «sobre-exclusión
endogrupal» están relacionados con el mantenimiento de la entitatividad del propio grupo.
El efecto oveja negra tiene que ver con la tendencia a juzgar más negativamente la
conducta de un miembro del propio grupo que exhibe una conducta desviada negativa que
cuando el que la lleva a cabo es miembro de otro grupo. De acuerdo con los estudios
realizado, este efecto es mayor en los miembros del grupo que se identifican más con él y
sirve para que no cambie su imagen del grupo. Por lo que respecta al efecto de sobre-
exclusión endogrupal consiste en la «tendencia general a definir criterios más estrictos
para aceptar a una persona en el grupo propio que a rechazarla como miembro del
exogrupo». Ambos efectos se asocian con la relación que el individuo mantiene con su
grupo lo que se resume del siguiente modo: si bien el efecto oveja negra puede ser visto
como un modo de curar al grupo de la reducción de la entitatividad que supone la
desviación, el efecto de sobre-exclusión sería una forma de prevención para mantener el
nivel de entitatividad.
Algunos tipos de grupos:
Se consideran por una parte ciertos tipos de grupo que han despertado interés dentro de
las ciencias sociales, como son los grupos primarios y los grupos de referencia.
Grupo primario: Cooley caracteriza a estos grupos por la asociación cara a cara, la fusión de
individualidades en un todo colectivo, la identificación con la vida y los objetivos del grupo
y fundamentalmente por el sentimiento del nosotros, lo que implica la simpatía y la
identificación. En caracterizaciones posteriores del grupo primario incluye la asociación
cara a cara, la asociación no especializada, relativa duración, reducido número de
miembros y relativa intimidad entre ellos.
Grupo de referencia: son grupos que permiten una serie de procesos de evaluación y
autoevaluación del individuo y que facilita un marco de referencia, es decir, que son grupos
que nos ayudan a transformarnos a nosotros y a pertenecer a algo. Moldean los
conocimientos a fin de que consiguen pertenecer a un grupo, en estos grupos se cumplen
una función normativa (le da una acción o un motivo a esa acción, la cual se le da normas a
cumplir para pertenecer a ese grupo) y una función de comparación (significa que se
evalúa constantemente las actitudes y los actos que tiene la persona en función a las
normas que haya). Shibutani le atribuye una tercera función que es la de ordenar y
estructurar su percepción del mundo y convertirse en un marco de referencia.