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Penitencial

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Monición ambiental

Ritos iniciales
El presidente y la asamblea, de pie, se santiguan mientras el presidente, de cara a la
asamblea, dice:

En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo.


La asamblea responde:

Amén.

El presidente, extendiendo las manos, saluda a la asamblea:

La gracia, la misericordia y la paz de Dios Padre y de Jesucristo, nuestro


salvador, que nos llama a la conversión esté con todos vosotros.
La asamblea responde:

Y con tu espíritu.

Invocación del Espíritu Santo


Invoquemos, hermanos, al Espíritu Santo, para que purifique nuestros corazones
con la contrición y penitencia.

Concluida la invocación del Espíritu Santo el presidente hace esta oración:

Padre de toda misericordia y Dios de todo consuelo: que no te complaces en la


muerte del pecador sino en que se convierta, auxilia a tu pueblo para que vuelva
a ti y viva.
Ayúdanos a escuchar tu palabra, confesar nuestros pecados y darte gracias por
el perdón que nos otorgas. Haz que, realizando la verdad en el amor, hagamos
crecer todas las cosas en Cristo tu Hijo, que vive y reina por los siglos de los
siglos.

Liturgia de la Palabra
Rito de reconciliación
Exhortación
Hermanos:
Este es el tiempo favorable, este es el día de la misericordia divina y de la
salvación humana. Es ahora cuando en la viña del Señor, a la vez que por el
Bautismo se injertan nuevos sarmientos, por la Penitencia se podan los viejos
para que den más fruto.
Mirad ahora el momento favorable para que cada uno de nosotros se confiese
pecador e, impulsado por la penitencia y la oración de la Iglesia, se convierta,
reconozca su culpa y pida al Señor que borre todas nuestras iniquidades.
Mirad ahora el día de salvación, para pedir a Cristo, crucificado por nosotros, nos
restaure en la gracia bautismal que por nuestros pecados hemos olvidado.
Por tanto, hermanos, arrodillados, imploremos a Dios con un corazón contrito que
venga sobre nosotros su misericordia. Confesemos humildemente nuestros
pecados y oremos unos por otros, para que, por la misericordia de Dios,
alcancemos la salvación.

De rodillas se reza el «Yo confieso»

Yo confieso ante Dios todopoderoso y ante vosotros, hermanos,


que he pecado mucho de pensamiento, palabra, obra y omisión.
Por mi culpa, por mi culpa, por mi gran culpa.
Por eso ruego a Santa María, siempre Virgen, a los Ángeles, a los
Santos y a vosotros, hermanos, que intercedáis por mí ante Dios
nuestro Señor.

El presidente se pone en pie, mientras el resto permanece de rodillas, y dice la siguiente


oración:

Dios todopoderoso tenga misericordia de nosotros, perdone nuestros pecados y


nos lleve a la vida eterna.
Responde la asamblea:

Amén.
Todos en pie. El presidente hace esta oración:

Bendito seas Tú, Señor Padre Nuestro, Dios Santo, Rey Eterno, que por tu gran
bondad e infinita misericordia has mostrado tu gran Amor hacia nosotros en el
Cuerpo de tu Hijo Jesucristo, traspasado por nuestros pecados.
Yo indigno siervo tuyo, llamado a presidir hoy esta asamblea, te pido perdón y me
apoyo en tu longanimidad conociendo que tu mismo ser, que has mostrado en tu
Hijo, es tener compasión de tu creatura; de modo particular cuando recurre a ti y,
en vez de esconder su culpa, la confiesa con sincero arrepentimiento; porque así
está escrito:
«Quien esconde sus propios pecados no prosperará, mas quien los confiesa y
los abandona alcanzará misericordia»
Bendito seas Señor, Padre Santo, Dios nuestro, que has manifestado tu amor
cancelando nuestros pecados en la Cruz de Jesucristo, tu Hijo, y por su sangre,
has devuelto al hombre la vida eterna que por las insidias del diablo había
perdido. Bendito eres Tú que lo has resucitado para nuestra justificación y que
nos has dado en arras el Espíritu Santo en nuestros corazones.
Nosotros hoy nos confesamos pecadores delante de Ti y de tu Iglesia.

Responde la asamblea

¡Ten misericordia de nosotros!

Prosigue el presidente:

Es verdad que hemos sido insolentes, aduladores, violentos, que hemos sido
impuros por las bajas pasiones; hemos engañado, mentido, hemos sido
murmuradores, rebeldes, hemos violado tus órdenes despreciando tus mandatos.
Te hemos ofendido, hemos sido inicuos, opresores, estamos obstinados por el
mal. Es verdad que muchas veces aquello que para Ti es importante nosotros lo
hemos juzgado «no grave»: Somos culpables.

Responde la asamblea

¡Ten misericordia de nosotros!


Prosigue el presidente:

Señor, Tú que eres rico en clemencia, tardo a la cólera, que perdonas la culpa,
en el Nombre de tu Hijo Jesucristo acoge nuestra oración y nuestro canto y
concede a nuestro corazón la conversión, la penitencia y la vuelta a Ti.
Por eso, arrepentidos, alzamos nuestras manos hacia ti y te pedimos perdón con
la oración que el mismo Jesús nos enseñó:

Padre nuestro, que estás en el cielo, santificado sea tu nombre;


venga a nosotros tu reino, hágase tu voluntad en la tierra como
en el cielo.
Danos hoy nuestro pan de cada día;
perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos
a los que nos ofenden;
no nos dejes caer en la tentación, y líbranos del mal.

Líbranos, Padre, de todo mal, y por medio de la santa Pasión de tu Hijo, a la que
nos unimos por la penitencia, haznos participar con alegría en su Resurrección.
Por Jesucristo, nuestro Señor.

Responde la asamblea:

Amén.

Se da paso a las confesiones particulares. Si el presidente lo considera oportuno se cantará


mientras duren las confesiones.
Acción de gracias por la misericordia de Dios
El presidente, con las manos extendidas, dice:

V/. El Señor esté con vosotros.


R/. Y con tu espíritu.
V/. Levantemos el corazón.
R/. Lo tenemos levantado hacia el Señor.
V/. Demos gracias al Señor, nuestro Dios.
R/. Es justo y necesario.

Prosigue el presidente con las manos juntas:

V/. Realmente es justo y necesario, es nuestro deber y salvación, darte gracias


siempre y en todo lugar, a ti Dios, Padre Omnipotente y Misericordioso; que
admirablemente has creado al hombre y más admirablemente has hecho en él
una nueva creación.
Tú, no abandonas al pecador, sino que lo llamas con la fuerza de tu amor.
Tú has enviado a tu Hijo al mundo, para destruir el pecado y la muerte; y en su
Resurrección nos has devuelto la vida y la alegría.
Tú, has derramado el Espíritu Santo en nuestros corazones para hacernos
herederos e hijos tuyos.
Tú, nos renuevas por la fuerza del Evangelio y de los sacramentos.
Tú, nos libras de la esclavitud del pecado y nos transformas, día a día, en la
imagen de tu Hijo
Por eso te alabamos y bendecimos tu nombre y te damos gracias por las
maravillas de tu misericordia. Y, con los ángeles y los santos, cantamos el himno
de tu Gloria.

Se entona el himno «Sanctus»

Santo, Santo, Santo es el Señor, Dios del Universo.


Llenos están el cielo y la tierra de tu gloria.
Hosanna en el cielo.
Bendito el que viene en nombre del Señor.
Hosanna en el cielo.
Rito de la Paz
El presidente con las manos extendidas dice:

V/. Señor Jesucristo que dijiste a tus Apóstoles: «La paz os dejo, mi paz os doy»,
no tengas en cuenta nuestros pecados sino la fe de tu Iglesia. Y conforme a tu
Palabra concédele la paz y la unidad. Tú que vives y reinas por los siglos de los
siglos.
R/. Amén.
V/. La paz del Señor esté siempre con vosotros
R/. Y con tu espíritu
V/. En Cristo, que nos ha hecho hermanos con su cruz, démonos la paz como
signo de reconciliación.

Rito de conclusión
Después tiene lugar la despedida. El presidente extiende las manos hacia el pueblo y dice:
V/. El Señor esté con vosotros.
R/. Y con tu espíritu.

El presidente bendice al pueblo, diciendo:

V/. Dios, Padre misericordioso, os conceda como al hijo pródigo, el gozo de


volver a la casa paterna.
R/. Amén.

V/. Cristo, modelo de oración y de vida, os guíe a la auténtica conversión del


corazón a través del camino de la Cuaresma.
R/. Amén.

V/. El Espíritu de sabiduría y de fortaleza os sostenga en la lucha contra el


maligno, para que podáis celebrar con Cristo la victoria pascual.
R/. Amén.

V/. Y la bendición de Dios todopoderoso, Padre, Hijo y Espíritu Santo, descienda


sobre vosotros y os acompañe siempre.
R/. Amén.

Luego el presidente despide al pueblo:

V/. El Señor ha perdonado vuestros pecados. Podéis ir en paz.


R/. Demos gracias a Dios

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