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Consejos para enseñar a niños autistas

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5 consejos para trabajar con niños con autismo

1. 1 Proporcionarles una agenda que anticipe todo lo que va a ocurrir en los próximos 45-60 minutos.
2. 2 Evitar, en medida de lo posible, estímulos sonoros.
3. 3 Establecer un momento 'de saludo'
4. 4 Trabajos en mesa repetitivos.
5. 5 El docente debe adaptarse al alumno y no al revés.
A partir de los años 80, la definición y criterios diagnósticos del TEA se consensuaron e
integraron dos manuales:
1. El Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales (Diagnostic and Statistical
Manual of Mental Disorders, DSM -5), que pertenece a la clasificación de los Trastornos
Mentales de la Asociación Americana de Psiquiatría (American Psychiatric Association, APA).
2. La Clasificación Estadística Internacional de Enfermedades y Problemas Relacionados con la
Salud (CIE-11), de la Organización Mundial de la Salud (OMS

El autismo es un espectro de trastornos caracterizados por graves déficits del


desarrollo, permanentes y profundos, que afectan a la socialización, la
comunicación, la imaginación, la conducta, la planificación, la reciprocidad
emocional, y a veces provoca conductas repetitivas o inusuales, entre otras
cosas.

Espectro- Definición: Se llama así a un grupo de enfermedades que comparten


síntomas comunes, antecedentes familiares comunes, substrato biológico
común y respuesta terapéutica similar.

define al TEA como una familia de trastornos de la socialización que


afectan las relaciones personales, la comunicación, el aprendizaje y la
adaptabilidad de los individuos a diferentes entornos.

Durante mucho tiempo, las autoridades sanitarias entendieron el síndrome de Asperger como una
"forma de autismo" de alto funcionamiento. Esto significa que los portadores presentaban dificultades
similares a otras personas autistas, pero a un nivel muy reducido.
Sin embargo, la CIE-11 reunió todos los trastornos relacionados con el autismo en un solo
diagnóstico: TEA.

Según la OMS, el cambio se realizó para evitar errores, simplificar la codificación y


facilitar el diagnóstico. También existe un movimiento, entre la propia comunidad médica y las
personas con autismo, para abolir el uso del término "Asperger".
Esto se debe a que el nombre hace referencia al médico austriaco Hans Asperger, quien colaboró con
el régimen nazi y obligó a realizar experimentos en humanos. Debido a que estudió y escribió sobre el
trastorno, terminó usando su apellido en la definición.
El diagnóstico de TEA incluye el autismo, el trastorno generalizado del desarrollo no especificado y
el síndrome de Asperger. Antes, todas estas afecciones solían diagnosticarse por separado. Las
capacidades para aprender, pensar y resolver problemas de las personas con TEA puede variar,
algunos son muy capaces e independientes mientras que otros necesitan constante atención y
apoyo en su vida diaria.

Los TEA pueden ser complicados de diagnosticar debido a que los médicos necesitan observar el
comportamiento y desarrollo del niño pero pueden presentarse los primeros síntomas desde los
primeros años. Incluso, a partir de los 18 meses un médico puede determinar si el infante pertenece
al espectro. Este caso es el más óptimo porque permite tratarlo desde temprana edad para mejorar
sus posibilidades de ser una persona adulta independiente y capaz.

Ser diagnosticado con algún trastorno del espectro autista en edad adulta es mucho más complejo
ya que no existe un procedimiento establecido. Probablemente esa persona ya aprendió a manejar u
ocultar sus síntomas, lo cual hará más difícil al especialista poder determinar si padece algún tipo
de TEA con sólo observar el comportamiento de la persona, ya que normalmente incluyen
preguntas sobre su infancia y desarrollo.

Aunque todos los niños tienen derecho a la educación, muchas veces el sólo hecho de ir a la
escuela puede ser un gran reto para aquellos que tienen algún TEA. Para empezar, los niños con
espectro autista suelen tener disfunción sensorial, por lo que cosas como luces brillantes,
compañeros gritando o el sonido del timbre, pueden ser estímulos abrumadores que
desencadenan ansiedad extrema o conductas autistas como agresividad o lastimarse a sí mismos.
Además, los alumnos pueden tener dificultades para cambiar entre actividades o temas, lo que
complica su capacidad para planear y ejecutar distintas tareas, estudiar para exámenes, entre
otras cosas.

En el caso de la lectura y expresión verbal, los niños en el espectro tienen desventaja ya que se
espera que cada año escolar aumenten su comprensión y agilidad para hablar, escribir y leer. La
expresión verbal y la comprensión son desafíos importantes para ellos, aún más cuando está
presente el lenguaje figurativo o expresivo. Su situación es aún más vulnerable cuando presentan
pruebas estandarizadas que buscan cierta velocidad y nivel de aprendizaje.

Diversas investigaciones demuestran que los autistas pueden tener problemas con sus habilidades
motoras finas y gruesas. Las primeras se refieren a la capacidad de hacer movimientos usando las
muñecas y manos, mientras que las segundas se refieren a utilizar músculos grandes de los brazos,
piernas y torso.

Incluso, un estudio señala que los niños y niñas con TEA pueden tener seis meses de retraso en la
motricidad gruesa en comparación con sus compañeros y un año en la motricidad fina. Aunque se
pueden superar, se cree que existen debido a sus desafíos sensoriales y diferencias neurológicas.
Esto complica su habilidad para hacer actividades básicas escolares como escribir, dibujar, pintar,
patear una pelota, correr, etcétera. Estas limitaciones afectan su vida escolar todos los días.

Otro reto para las niñas y niños con TEA es la comunicación social. La interacción es parte básica
de cualquier experiencia educativa, pero para un estudiante con TEA es difícil distinguir cómo
comportarse en el salón de clases, el gimnasio o el recreo, así como saber si sus compañeros se
están burlando, siendo sarcásticos u honestos. Esto puede causar que se sientan aislados o sean
vistos como introvertidos si no participan o se mantienen al día.

El cambio de año también es complicado para ellos ya que las reglas y expectativas son diferentes.
Cada maestro tiene reglas distintas dentro del aula así que lo que estaba bien hace un año puede que
no esté bien el siguiente, como por ejemplo, hablar sin levantar la mano, lo que termina
confundiendo al niño. Lo mismo con las modas, les cuesta reconocer y adaptarse a lo más cool,
exponiéndose a burlas por parte de sus compañeros.

Para alguien con TEA la rutina y estructura son fundamentales. Establecer una rutina hace que
prosperen y aunque la escuela, por su naturaleza, puede proveer estas rutinas y estructuras, es un
entorno en el que también se experimentan muchos cambios. Más allá de un nuevo ciclo escolar
con distintos educadores y compañeros, cosas como maestros sustitutos, eventos especiales como
las olimpiadas deportivas, días de exámenes estandarizados, vacaciones, etcétera, son desafiantes
para las personas con TEA. Además, a veces les toca modificar su rutina para asistir a sesiones de
terapia o algún tipo de programa destinado a ayudarlos a mejorar las mismas experiencias que se
pierden por asistir.

Otro reto es que cada maestro tiene distintos niveles de tolerancia y empatía hacia las actitudes que
pueden tener las personas que tienen algún TEA. Especialmente si presentan algún comportamiento
auto estimulatorio como repetir palabras o frases, mover los dedos o manos, o simplemente
moverse de manera inesperada, puede ser entendido por algunos pero detestado por otros docentes.
Aunado a eso, si el maestro espera que todos avancen a un ritmo similar, puede que un niño con
autismo no cumpla con esas expectativas y se quede atrás.

muchos padres y madres reconocen que sus hijos tienen dificultades para adaptarse a situaciones
como el recreo o tiempo de juego ya que no están estructurados. Además, explican que tienen
complicaciones para hacer frente al entorno sensorial y de comunicación, especialmente porque
se toman todo de manera literal.

1. Establecer una rutina: las personas con espectro autista prosperan con la estructura, por lo
que tener una rutina predecible y estable baja su ansiedad. Crear un horario visual es una
manera eficaz de hacerlo ya que le dará seguridad y le ayudará a ejercitar su memoria.

2. Tomar en cuenta su sensibilidad sensorial: las personas con autismo pueden tener
reacciones intensas positivas o negativas a la estimulación sensorial, por lo que tener esto en
cuenta y tratar de hacer el aula más amigable es esencial en estos casos. Para esto, es
necesario observar y aprender cuáles son las sensibilidades individuales del alumno, ya que
cada persona con TEA es diferente. Por ejemplo, si cierto sonido le causa angustia, tratar de
evitar hacerlo.

3. Administrar cambios: aunque a veces las alteraciones son inevitables, prever y preparar al
niño para los cambios puede aliviar la situación. Por ejemplo, si van a tener una actividad en
el patio, llevarlo con días de anticipación o mostrarle y darle fotos para que se familiarice
con el espacio antes del cambio. Este tipo de actividades son de gran ayuda ya que le da la
oportunidad de mentalizarse, adaptarse y no abrumarse.

4. Ser claros: algunas personas con TEA tienen dificultades para comunicarse e interpretar lo
que otros dicen, es importante ser simples y directos. Se debe tener cuidado con la manera en
que se expresa y evitar metáforas, preguntas retóricas u oraciones complicadas.

5. Integrar sus intereses: aquellas personas dentro del espectro suelen formar intereses muy
centrados, por lo que el maestro puede aprovechar sus gustos para impulsarlo a aprender y
hacer sus tareas y actividades. Por ejemplo, si le interesan los dinosaurios, incluir imágenes o
especies de ellos en los problemas de matemáticas o ejercicios de ortografía puede hacer una
gran diferencia en su participación.

6. Incluir a los padres: los que mejor saben qué tipo de estímulos sensoriales, actitudes y
gustos afectan al estudiante con autismo, son sus familiares. El padre, madre o tutor pueden
aconsejar al maestro de cosas que funcionaron en casa, por ejemplo, o viceversa, el docente
puede dar también consejos de qué actividades hacer o evitar. Hacer esto ayudará a que las
familias se sientan más integradas y tranquilas con la educación de su hijo y la capacidad del
educador y la escuela.

7. Desarrollar resiliencia: tener un alumno que pertenece al espectro del autismo no es


sencillo, por lo que es importante saber cómo mantener una mentalidad positiva en los días
difíciles. Construir una relación con el alumno no es algo que sucede de la noche a la
mañana, se necesita tiempo y dedicación. Ellos tienen una visión del mundo diferente y hay
que tenerles paciencia. Entre más entienda al alumno, más sencillo será distinguir de dónde
vienen sus actitudes.

8. ¿Qué es el trastorno desintegrativo infantil?


9. El trastorno desintegrativo infantil se trata de una alteración psicológica que se caracteriza
por su aparición tardía, niños y niñas alrededor de los 3 o 4 años de edad, y afecta sobre
todo al desarrollo del lenguaje, las habilidades motrices o la función social.
10. Normalmente, el niño o niña que sufre este trastorno tiene un desarrollo normal, pero en el
momento en el que se manifiesta esta enfermedad, dicho desarrollo se interrumpe y
afecta a las habilidades cognitivas y comunicativas , e incluso, experimenta un tipo de
regresión de las capacidades ya adquiridas.
11. Se incluye en los trastornos de espectro autista, como lo son el síndrome de Asperger o el
autismo, pero a diferencia de estos, el trastorno desintegrativo infantil se caracteriza por
su aparición tras el desarrollo normal del niño.
12. Como habrás podido comprobar este trastorno tiene muchos nombres, uno de ellos, “el
síndrome de Heller” se debe a su investigador Theodore Heller, un educador austriaco que
descubrió esta enfermedad en el año 1908.
13. El trastorno o síndrome desintegrativo infantil fue descubierto tiempo antes que Leo
Kanner descubriera el autismo. Sin embargo, su reconocimiento fue tardío, hasta hace
unos pocos años.
14.
15. Tratamiento del trastorno desintegrativo infantil
16. Lamentablemente, no existe un tratamiento que permita acabar con los síntomas del
trastorno desintegrativo infantil, pero con la ayuda de profesionales es posible mejorar
la calidad de vida del niño que lo padece.
17. Es muy complejo poder mejorar las capacidades sociales, lingüísticas o motrices del niño,
pero cabe la posibilidad de que adquiera la autonomía suficiente para realizar ciertas
actividades A través de un tratamiento adecuado los niños y adolescentes podrás
mejorar su autocontrol y, en consecuencia, controlar mejor su conducta.

REFERENCIAS

Pérez Rivero, Paula Fernanda & Martínez Garrido, Lía Margarita (2015). Inteligencia fluida y cristalizada en el
autismo de alto funcionamiento y el síndrome de Asperger. Avances en Psicología Latinoamericana, 33(2), 347-
366. https://doi.org/10.12804/apl33.02.2015.12.

Lord C, Risi S, DiLavore PS, Shulman C, Thurm A, Pickles A. Autism from 2 to 9 years of age. Arch Gen Psychiatry.
2006 Jun;63(6):694-701.
¿Qué es el TDAH?
TDAH significa trastorno por déficit de atención con hiperactividad. Se trata de una afección médica.
El desarrollo y la actividad cerebral de las personas con TDAH presenta algunas diferencias que
afectan la atención, la capacidad de sentarse quieto y el autocontrol. El TDAH puede afectar a un
niño en la escuela, en casa y con sus amigos.
¿Cuáles son los síntomas del TDAH?

En algunos momentos, a todos los niños les cuesta prestar atención, escuchar y seguir
instrucciones, sentarse quietos o esperar su turno. Pero en los niños con TDAH, las dificultades son
mayores y ocurren más a menudo.

Los niños con TDAH pueden presentar signos en algunas de estas áreas o en todas ellas:

 Falta de atención. Los niños con falta de atención (que se distraen con facilidad) tienen problemas
para centrar su atención, concentrarse y mantenerse enfocados en una tarea. Tal vez no escuchen
bien las instrucciones, se pierdan detalles importantes y no acaben lo que empiezan. Es posible que
sueñen despiertos o que pierdan el tiempo. Pueden parecer distraídos u olvidadizos y no recordar
dónde dejan sus cosas.
 Hiperactividad. Los niños hiperactivos son inquietos, movidos y se aburren con facilidad. Pueden
tener dificultades para sentarse quietos o permanecer callados cuando es necesario. Es posible que
hagan las cosas a toda prisa y que cometan errores por descuido. Pueden trepar, saltar o armar
mucho alboroto cuando no deberían hacerlo. Sin querer, se pueden comportar de formas que molestan
a los demás.
 Impulsividad. Los niños impulsivos actúan demasiado deprisa y antes de pensar. Con frecuencia
interrumpen, empujan o chocan con otras personas y tienen dificultades para esperar. Es posible que
hagan cosas sin pedir permiso, usen cosas que no les pertenecen o actúen de forma arriesgada.
Pueden tener reacciones emocionales que parecen demasiado intensas para la situación.

A veces, los padres y los profesores perciben síntomas de TDAH cuando el niño es muy pequeño.
Pero es normal que los niños pequeños sean fáciles de distraer, inquietos, impacientes o impulsivos;
estas características no siempre indican que un niño tiene un TDAH.

La atención, la actividad y el autocontrol se van desarrollando poco a poco a medida que los niños se
van haciendo mayores. Los niños aprenden estas habilidades con la ayuda de sus padres y
profesores. Pero algunos niños no mejoran mucho en aspectos como prestar atención, calmarse,
escuchar o esperar. Cuando estas características continúan y empiezan a causar problemas en la
escuela, en casa o con los amigos, es posible que se trate de un TDAH.

¿Cuáles son las causas del TDAH?

No está claro qué es lo que causa las diferencias propias del TDAH en el cerebro. Existen pruebas
claras de que el TDAH casi siempre es hereditario. Muchos niños con TDAH tienen un padre o un
pariente con TDAH. Los niños también son más proclives a tener un TDAH cuando nacen antes de
tiempo, se exponen a toxinas ambientales o sus madres consumen drogas durante el embarazo.

El TDAH no se debe a que el niño pase demasiado tiempo delante de pantallas, a una mala
educación en casa o a que coman demasiado azúcar.
¿Cómo se diagnostica el TDAH?
Si cree que su hijo tiene un TDAH, programe una cita con el médico de su hijo. Él le hará una
revisión, que incluirá la evaluación de la vista y del oído, para estar seguro de que no haya otra
afección que le pueda estar causando los síntomas.

Para diagnosticar un TDAH, los médicos empiezan haciendo preguntas sobre la salud, el
comportamiento y la actividad del niño. Hablan con los padres y con sus pacientes sobre las cosas
que han notado. Es posible que el médico le pida que complete cuestionarios o listas de verificación
sobre el comportamiento de su hijo y que le pida que también facilite cuestionarios a sus profesores.

Después de reunir esta información, los médicos diagnosticarán un TDAH si:

 Los problemas de un niño para prestar atención, su hiperactividad o su impulsividad superan lo


habitual para su edad.
 Los comportamientos han estado presentes desde que el niño era pequeño.
 Y afectan al niño tanto en la escuela como en casa.
 La revisión médica muestra que estas dificultades no se deben a otro problema de salud ni a un
trastorno del aprendizaje.

Muchos niños con TDAH también tienen problemas de aprendizaje, conductas oposicionistas y
desafiantes, problemas de ansiedad o del estado de ánimo. Los médicos suelen tratarlos junto con el
TDAH.

Si es necesario, el médico puede remitir a su hijo a un psicólogo o psiquiatra.

¿Cómo se trata el TDAH?

El tratamiento del TDAH suele incluir lo siguiente:

 Medicamentos. Se trata de fármacos que activan la capacidad del cerebro para prestar atención,
calmarse y usar más el autocontrol.
 Terapia conductual. Los terapeutas pueden ayudar a los niños a desarrollar las habilidades sociales,
emocionales y de planificación que tienen poco desarrolladas debido al TDAH.
 Asesoramiento y formación de los padres. Los padres aprenden mejores maneras de responder a
los problemas de comportamiento que forman parte del TDAH.
 Apoyo en la escuela. Los maestros pueden ayudar a los niños con TDAH para que rindan y disfruten
más de la escuela

El tratamiento adecuado ayuda a mejorar el TDAH. Los padres y los maestros pueden enseñar a los
niños más pequeños a controlar mejor su atención, su comportamiento y sus emociones. A medida
que crezcan, los niños deberían aprender a mejorar su atención y su autocontrol.

Cuando el TDAH no se trata, a los niños les resulta difícil salir adelante. Esto puede derivar en
una baja autoestima, depresión, comportamiento oposicionista, fracaso escolar, conductas de riesgo
y/o conflictos familiares.
¿Cómo pueden ayudar los padres?

Si a su hijo le diagnostican un TDAH:

 Involúcrese. Aprenda todo lo posible sobre el TDAH. Siga el tratamiento que le recomiende el
profesional de la salud que atiende a hijo. Acuda con él a todas las visitas médicas y de terapia que
tenga programadas.
 Dele los medicamentos con seguridad. Si su hijo está tomando medicamentos para el TDAH,
déselos siempre en el horario y las dosis recomendadas. Conserve los medicamentos en un lugar
seguro.
 Trabaje con la escuela de su hijo. Pregunte a los profesores de su hijo si debería seguir
un Programa de Educación Individualizada PEI (IEP, por sus siglas en inglés) o un plan 504.
Reúnase frecuentemente con los profesores de su hijo para averiguar cómo le está yendo en la
escuela. Trabajen juntos para ayudar a su hijo a rendir en la escuela
 Eduque a su hijo con resolución y con cariño. Aprenda qué enfoques educativos son los mejores
para los niños con TDAH; y cuáles pueden empeorar el TDAH. Hable de forma abierta y alentadora
sobre el TDAH con su hijo. Céntrese en los puntos fuertes y en las cualidades positivas de su hijo.
 Conéctese con otras personas para recibir apoyo y conocimientos. Únase a un grupo de apoyo,
como CHADD, para obtener novedades sobre tratamientos y otra información relacionada con el
TDAH.

El TDAH puede mejorar cuando los niños reciben tratamiento, comen alimentos saludables, hacen
ejercicio físico, duermen lo suficiente y tienen unos padres que los apoyan y que saben cómo
responder al TDAH.

Los maestros pueden centrarse en las necesidades de su hijo. Cada estudiante con TDAH es
diferente. Algunos necesitan ayuda para prestar atención y controlar las distracciones. Algunos
necesitan ayuda para mantenerse organizados. Otros necesitan ayuda para comenzar a trabajar o
para terminar su trabajo una vez que lo comienzan. Algunos estudiantes con TDAH tienen problemas
para mantenerse sentados o trabajar en silencio. Pregúntele al maestro de qué manera afecta el
TDAH a su hijo en la clase y qué puede hacer para ayudar a su hijo con el trabajo escolar.

Los maestros pueden ayudar a su hijo a alcanzar el éxito. Según las necesidades de un
estudiante, un maestro puede hacer cosas como las siguientes:

 Sentar a un estudiante en un lugar con menos distracciones.


 Darle instrucciones claras y breves.
 Tener reglas y rutinas sencillas en la clase.
 Ser afectuoso, alentador y positivo.
 Felicitar al estudiante por los esfuerzos.
 Ayudar con la organización.
 Guiar a los niños para que se calmen y se tomen su tiempo.
 Darles indicaciones para que no se desconcentren.
 Darles descansos para que se muevan en la clase.
 Darles más tiempo para completar el trabajo.
 Enseñarles a los estudiantes a revisar su trabajo y detectar errores por descuido.

En el caso de los estudiantes más grandes, los maestros también pueden hacer lo siguiente:

 Enseñarles técnicas de estudio como tomar apuntes, leer en voz alta y practicar para las
evaluaciones.
 Dividir los proyectos y asignaciones de varios pasos en partes más pequeñas.

Los maestros pueden sacar a relucir lo mejor de su hijo. Cuando los maestros ven lo mejor de
los estudiantes, los estudiantes ven lo mejor de sí mismos. Los maestros pueden transmitir que cada
estudiante puede crecer, aprender y tener éxito; sin importar si tiene TDAH o no.
Cómo explico la relación entre el
TDAH y las dificultades del
funcionamiento ejecutivo
Por décadas, el TDAH fue considerado como un problema de conducta en niños varones.
Se creía que los niños con TDAH eran simplemente hiperactivos, que no prestaban
atención cuando se les hablaba y que frustraban a sus maestros y sus padres.

Gracias a las investigaciones ahora sabemos que el TDAH es igual de común en niñas
que en niños. Con frecuencia persiste hasta la adolescencia y la edad adulta. Y muchas
personas con TDAH nunca han tenido problemas de conducta significativos. De hecho, el
principal desafío para la mayoría de las personas con TDAH es la atención.

Nuestra comprensión sobre la atención también ha evolucionado. No se refiere solamente


a escuchar cuando alguien nos está hablando. La atención y la concentración se refieren
al sistema de control del cerebro: su “funcionamiento ejecutivo”. Por lo tanto, cuando las
personas con TDAH tienen dificultad para enfocarse, se trata de un problema con
el funcionamiento ejecutivo.
El significado real de estar enfocado
Concentrarse en una tarea es un proceso complejo. No se trata solamente de permanecer
quieto y dirigir toda la atención hacia algo en particular, como el “enfoque de una
cámara”. Es más parecido a la “concentración mientras conducimos”.

Cuando nos concentramos en conducir un auto, no solo fijamos nuestra mirada en el auto
que tenemos enfrente. También vemos el semáforo que está más adelante y revisamos
nuestro espejo retrovisor y los laterales.

Al conducir, cambiamos continuamente nuestro foco de atención, ignorando algunas


cosas y reteniendo otras brevemente en la mente. Nos adaptamos con rapidez a
situaciones nuevas, como un perro que atraviesa inesperadamente la calle. Todo esto
mientras recordamos nuestro destino y cómo llegar allí.

El proceso de enfocarse involucra muchas acciones de iniciar, detenerse y notar una cosa
tras otra. Requiere que tengamos en mente lo que acabamos de ver o escuchar, e
ignoremos muchas otras cosas que podrían distraernos. También implica manejar
nuestras emociones para que podamos mantener la calma y no reaccionemos de manera
exagerada a las frustraciones.
Todas ellas son habilidades ejecutivas.
La conexión entre el TDAH y el funcionamiento ejecutivo
¿Cómo se relaciona todo esto con el TDAH? Las dificultades del funcionamiento
ejecutivo son características distintivas en muchos niños con TDAH. Estas dificultades
causan los comportamientos que a menudo asociamos con el TDAH. También explican
por qué esas conductas a menudo continúan presentes más allá de la infancia.

Las habilidades ejecutivas se desarrollan con el tiempo. Los mecanismos cerebrales que
las operan son algunas de las áreas del cerebro que se desarrollan más lentamente. El
funcionamiento ejecutivo no madura en su totalidad sino hasta finales de la adolescencia,
o cuando las personas tienen poco más de veinte años.

Algunas personas tardan más tiempo que otras en desarrollar sus habilidades ejecutivas.
Quienes tienen TDAH pueden tardar un promedio de 3 a 5 años más que otras personas,
y a veces más tiempo. Sin embargo, ese retraso no tiene nada que ver con la inteligencia.

A medida que se investiga más sobre el TDAH, nuestra comprensión aumenta. Muchos
investigadores ahora están de acuerdo con que: “TDAH = deficiencia en el desarrollo de
las funciones ejecutivas del cerebro”.

El TDAH es una condición de por vida, aunque algunas de las dificultades del
funcionamiento ejecutivo pueden disminuir con el tiempo. No obstante, existen
estrategias para mejorar las habilidades ejecutivas y tratar los síntomas del TDAH.

Conozca más sobre las opciones para el tratamiento del TDAH. Averigüe sobre las
posibles adaptaciones en el aula para las dificultades del funcionamiento ejecutivo.
Descubra por qué los niños con TDAH pueden enfocarse bien en ciertas actividades,
pero no pueden concentrarse en la mayoría de las otras.

La investigación muestra que algunas partes del cerebro suelen ser un poco más
pequeñas o tardar más tiempo en madurar en los niños que tienen TDAH. Esto no
significa que los niños con TDAH no sean inteligentes. Significa que algunas partes de su
cerebro se desarrollan más lentamente.
¿Qué es el trastorno del espectro autista?
El trastorno del espectro autista se denomina espectro porque los niños autistas pueden tener una
gran variedad de síntomas, capacidades cognitivas, habilidades lingüísticas y comportamientos.
Esta guía ofrece a los padres una visión integral del autismo, desde cómo su diversidad puede
dificultar el diagnóstico hasta los problemas especiales que afectan a los niños autistas, como la
alimentación quisquillosa y los problemas sensoriales, así como diferentes tipos de intervenciones
basadas en la evidencia

El trastorno del espectro autista o TEA es un trastorno del desarrollo. Afecta a los niños de dos maneras
importantes. En primer lugar, les puede dificultar la comunicación y la socialización con los demás. En segundo
lugar, puede hacer que los niños tengan comportamientos repetitivos e intereses limitados. Los niños nacen con
autismo. Por lo general, no se nota hasta que empiezan a tener problemas para interactuar con otros niños de su
edad.

En el ámbito de la psiquiatría, la concepción sobre el autismo ha cambiado con el tiempo. En el pasado, los
niños eran diagnosticados con una de las diferentes condiciones conocidas como trastornos generalizados del
desarrollo:

 Autismo
 Trastorno de Asperger
 Trastorno desintegrativo infantil (CDD, por sus siglas en inglés)
 Trastorno generalizado del desarrollo no especificado o TGD-no especificado (PDD-NOS, por sus siglas en
inglés)

Actualmente, todas estas condiciones diferentes se consideran autismo. Los niños con autismo pueden tener un
rango de síntomas y comportamientos diferentes, por lo que el autismo es considerado un espectro en lugar de
una sola condición.

Uno de cada 59 niños es diagnosticado con TEA (ASD, por sus siglas en inglés). Los niños son diagnosticados
con TEA entre tres y cuatro veces más que las niñas.

Para obtener más información, lea nuestra Guía completa sobre el autismo.

¿Cuáles son los síntomas del trastorno del espectro autista?


Los niños con autismo suelen mostrar síntomas antes de los dos años. Algunos niños comienzan a perder el
lenguaje o las habilidades sociales (o tienen una “regresión”) a la edad de uno o dos años. El autismo luce
diferente en cada niño. No todos los niños presentan todos los síntomas, y algunos tienen síntomas más severos.

Los síntomas del TEA se agrupan en dos categorías:

Comunicación social e interacción social

 No les gustan los mimos ni los abrazos.


 Les gusta jugar solo.
Menores de tres años:

 No responden a su nombre.
 No quieren dar, compartir o mostrar las cosas que les gustan.
 No utilizan gestos para comunicarse.

Niños mayores:

 No comprenden cómo se sienten los demás.


 No pueden comunicar cómo se sienten.
 No comprenden las relaciones interpersonales.
 Tienen problemas para leer y utilizar el lenguaje corporal.
 Empiezan a hablar más tarde de lo típico para su edad.

 No han dicho una palabra a los 18 meses.


 No pueden decir frases de dos palabras a los dos años.
 Hablan de forma diferente a los demás niños.
 Suenan como un robot al hablar.
 Hablan de forma muy monótona.

 Repiten frases o ponen las palabras en el orden equivocado.


 Pueden recitar información pero no utilizarla para resolver problemas o mantener una conversación.
 Rara vez o nunca hacen contacto visual.
 Tienen problemas para mantener una conversación y dejar hablar a la otra persona.

Comportamientos repetitivos

 Repiten la misma acción una y otra vez.


 Se centran en pequeños detalles y nada más.
 Les cuesta cambiar su rutina.
 Ordenan los juguetes en lugar de jugar con ellos.
 Se concentran mucho en temas u objetos específicos.
Además, los niños con autismo suelen tener sensibilidad a los sonidos, las luces, las texturas o los olores. A esto
se le llama dificultades del procesamiento sensorial. Por ejemplo, los ruidos fuertes o las luces brillantes pueden
hacerlos sentir muy incómodos. O puede que necesiten más sensaciones para sentirse cómodos, de modo que
intentarán chocar con las cosas o tocarlas u olerlas constantemente.

¿Cómo se diagnostica el autismo?


El TEA es diagnosticado por un profesional médico. Para ser diagnosticado con autismo, un niño debe tener
síntomas que incluyen tanto desafíos sociales como comportamientos repetitivos. Estos síntomas deben
interponerse en la vida diaria del niño. Los síntomas deben existir cuando el niño tiene dos años de edad,
aunque no sean evidentes hasta que el niño sea mayor. Se puede diagnosticar autismo en niños de tan solo dos
años.

Un diagnóstico de autismo enumerará todos los síntomas del niño. Para cada síntoma, el diagnóstico dirá
cuánto apoyo necesitará el niño. El nivel de apoyo se basa en la gravedad de los síntomas. Hay tres niveles de
apoyo:

 Requiere apoyo
 Requiere cierto tipo de apoyo
 Requiere mucho apoyo

Los niños con autismo suelen tener también problemas con el razonamiento y el aprendizaje. Esto se conoce
como trastorno del desarrollo intelectual. Un niño solo debe ser diagnosticado de autismo si sus desafíos
sociales no pueden explicarse por un trastorno del desarrollo intelectual.

Los niños que solo tienen problemas con los comportamientos sociales y no muestran comportamientos
repetitivos no son diagnosticados con autismo. En su lugar, se les suele diagnosticar una condición llamada
trastorno de la comunicación social.

¿Cuáles son los factores de riesgo del autismo?


Los factores de riesgo del autismo incluyen:

Bajo peso al nacer.

Haber estado expuesto a un medicamento llamado Valproato durante el embarazo de la madre.

Padres mayores.

A los niños se les diagnostica el TEA con más frecuencia que a las niñas.

Los estudios han demostrado que no existe ninguna relación entre las vacunas y el autismo. Obtenga más
información sobre las vacunas y el autismo de parte de los CDC (en inglés).

¿Cómo se trata el autismo


No existe una cura para el autismo actualmente. Sin embargo, ciertos programas y la terapia pueden ayudar a
los niños a desarrollar habilidades y disminuir los comportamientos que les causan problemas.

Existen varias terapias que funcionan bien para los niños con TEA:

Análisis del comportamiento aplicado (ABA, por sus siglas en inglés): Cientos de estudios han demostrado que
esta terapia funciona bien para todos los niños con autismo, desde los casos más leves hasta los más severos. El
ABA enseña a los niños a comunicarse con los demás. También les enseña a evitar comportamientos negativos
como hacerse daño a sí mismos.

Terapia ocupacional (OT, por sus siglas en inglés): La terapia ocupacional enseña a los niños las habilidades que
necesitan para realizar las actividades de la vida diaria. Esto incluye habilidades motoras, aprender a manejar la
sensibilidad a la luz, el sonido y el tacto (habilidades de procesamiento sensorial) y más.
Terapia del habla o física: Algunos niños también pueden necesitar ayuda con el habla o los movimientos físicos.

Muchos padres también encuentran útil una herramienta llamada “historias sociales”. Son una forma divertida
de preparar a los niños para las situaciones sociales. Las historias están escritas desde el punto de vista del niño.
Utilizan palabras, fotos y dibujos para mostrar al niño lo que puede esperar.

No existe ningún medicamento para el autismo, pero hay medicamentos que pueden ayudar con problemas
como la dificultad para dormir o los berrinches violentos. A los niños también se les pueden recetar
medicamentos para ayudarlos con otros problemas que suelen aparecer con el autismo. Estos incluyen
depresión, ansiedad e hiperactividad.

Terapias alternativas: Muchas personas hablan de tratamientos alternativos e incluso de las llamadas curas
para el autismo, pero no hay pruebas científicas de que funcionen. Algunos de estos tratamientos pueden ser
muy peligrosos, especialmente un tratamiento químico llamado quelación. Es muy importante que los padres
trabajen con un médico si quieren probar una terapia alternativa.

Riesgo de otros trastornos


Los niños con autismo son más propensos a tener ciertos problemas médicos, entre ellos:

Epilepsia

Trastornos del sueño

Alergias

Problemas digestivos

Trastornos de tics (como el de Tourette)

Ansiedad

Depresión

Problemas cognitivos

Más recursos
16 by 16 Lookbooks (en inglés) es un manual que describe los comportamientos que deben mostrar los niños a
los 16 meses. Puede ayudar a los padres y cuidadores a detectar los signos de autismo temprano. El manual
puede descargarse gratuitamente del Proyecto FIRST WORDS, que es un estudio de investigación del Florida
State University Autism Institute.

El kit de 100 días de Autism Speaks ayuda a las familias de niños de cuatro años o menos a saber más sobre el
autismo y cómo obtener tratamiento. Las familias cuyos hijos hayan sido diagnosticados en los últimos seis
meses pueden solicitar una copia gratuita del Kit de los 100 días a Autism Speaks. El kit también está
disponible en español.
¿QUÉ DEBEMOS SABER SOBRE EL TRASTORNO DE DÉFICIT DE
ATENCIÓN E HIPERACTIVIDAD (TDAH)?
El trastorno por déficit de atención con hiperactividad (TDAH) es un trastorno crónico que se inicia,
normalmente, en la infancia y en muchas ocasiones perdura hasta la edad adulta. Por lo tanto,
puede afectar tanto a niños y niñas como a adolescentes y adultos de todas las edades. El TDAH
cuando está correctamente diagnosticado y tratado, puede ser controlado. Esto quiere decir que la
persona que tiene TDAH puede reducir sus síntomas y con ello mejorar el funcionamiento diario y su
calidad de vida.

Las personas con TDAH pueden presentan un comportamiento impulsivo, (que les hace actuar sin
pensar en las consecuencias), ser hiperactivas y pueden tener dificultades para prestar la atención
que se corresponde con la esperada por su edad. No todas las personas que hayan sido
diagnosticadas con TDAH tienen que presentar estas tres características. En algunas de ellas
predominan la hiperactividad e impulsividad, en otras la inatención y las hay que presentan una
combinación de todas ellas.

El que un niño, niña, adolescente o adulto tengan TDAH, normalmente, influye en las relaciones que
se tienen entre todos los miembros de la familia. Padres, madres, cuidadores, hermanos, hermanas
y cónyuges se ven afectados negativamente por los problemas que suelen surgir y que están
relacionados con la convivencia y la realización de las tareas de la vida diaria. Los estudios muestran
que para los padres y madres de los niños y niñas diagnosticados con TDAH la demanda de
atención y la perturbación que conllevan los síntomas de hiperactividad, impulsividad, e inatención
consiguen que la tarea de ser padres y madres aumente sus niveles de estrés, ansiedad, exigencia,
y dedicación.

Sin embargo, los primeros que sufren son las personas que tienen el trastorno cuando:

 son pequeños porque no saben qué les pasa,


 son adolescentes que ya han tomado conciencia de sí mismos porque sienten que no son como el
resto, y
 son adultos porque les resulta difícil cumplir con la exigencia del trabajo, de la familia, etc.
¿QUÉ CAUSA EL TDAH?
Se han realizado numerosos estudios para descubrir qué causa el TDAH, y las investigaciones
concluyen que no hay una única causa sino varias que puedan intervenir en la aparición de este
trastorno. Se encuentran factores que tienen que ver con la genética. De esta forma se ve que el
TDAH es un trastorno que, en parte se hereda, y puede darse en varios miembros de una misma
familia, si interactúan algunos genes. Se investiga también sobre si posibles influencias ambientales
(por ejemplo la exposición al plomo) u otros factores desencadenantes (como parto prematuro, bajo
peso al nacer, el consumo de alcohol o tabaco materno en el embarazo u otros problemas prenatales
como las lesiones cerebrales) pueden contribuir a que aparezcan algunos de los casos de TDAH.

¿CUÁLES SON ALGUNOS DE LOS SÍNTOMAS DEL TDAH?


Por lo general, los síntomas del TDAH surgen en la infancia, a no ser que el trastorno se haya
originado por algún tipo de lesión cerebral en una edad más adulta.

Hay tres tipos de TDAH, que dependen de los síntomas que predominan en la persona, aunque esto
no excluye que, a veces, se presenten en un tipo algunos síntomas propios de otro:

TDAH tipo predominantemente inatento:

 No logra prestar atención a los detalles o comete errores por descuido


 Tiene dificultad para mantener la atención
 No parece escuchar una conversación
 Tiene problemas para seguir las instrucciones
 Tiene dificultad con la organización
 Evita o le disgustan las tareas que requieren mantener un esfuerzo mental
 Pierde las cosas
 Se distrae fácilmente
 Es olvidadizo con las actividades cotidianas
TDAH tipo predominantemente hiperactivo-impulsivo:

 Tiene dificultades para permanecer sentado


 No puede estarse quieto, juega con sus manos o pies o se retuerce en la silla
 Corre, salta o trepa constantemente o en situaciones inoportunas
 Tienen dificultad para realizar las actividades tranquilamente
 Actúa como si estuviera impulsado por un motor
 Habla mucho
 Responde antes de que le hayan terminado de hacer la pregunta
 Tiene dificultad para esperar su turno o escuchar instrucciones
 Interrumpe mucho o importuna a los demás o les arrebata cosas
TDAH tipo combinado:

 La persona presenta por igual los síntomas del tipo de falta de atención y del de hiperactividad e
impulsividad
Cómo obtener un diagnóstico de TDAH
Quién puede diagnosticar el TDAH y cómo funciona la evaluación.

Saber si un niño tiene o no TDAH puede resultar confuso. Esto se debe a que los síntomas
del TDAH son comportamientos que se ven en todos los niños de vez en cuando: estar distraído, no
poder quedarse quieto o esperar su turno, ser desorganizado y propenso a perder cosas, ser
impulsivo y tener dificultad para manejar sus emociones sin arrebatos o rabietas.

La diferencia con el TDAH es que estos comportamientos son tan frecuentes y tan intensos que
causan problemas al niño. Si usted cree que su hijo puede tener este trastorno, o el maestro de su
hijo le ha expresado su preocupación por su comportamiento en la escuela, necesita
un diagnóstico experto.

Un experto que diagnostique a su hijo solo considerará el TDAH si se dan los comportamientos
asociados al trastorno (falta de atención, hiperactividad e impulsividad):

 con más frecuencia de lo que es habitual en los niños de su edad.


 durante un periodo de tiempo prolongado.
 en más de un entorno: tanto en casa como en la escuela, por ejemplo.

Dado que los síntomas del TDAH también pueden ser el resultado de otros problemas, como la
ansiedad, la depresión o el trauma, el profesional que diagnostique a su hijo debe descartar
cuidadosamente otras posibles razones de su comportamiento.

¿Quién puede diagnosticar el TDAH?

El TDAH puede ser diagnosticado por cualquier médico o profesional de la salud mental,
incluyendo:

Pediatras

Médicos de atención primaria

Psiquiatras

Psicólogos clínicos

Trabajadores sociales

Psicólogos escolares

Pero en la mayoría de los lugares, solo los médicos (como los pediatras, los médicos de atención
primaria y los psiquiatras) pueden recetar medicamentos para tratar el TDAH. (Algunos estados
permiten a los psicólogos recetar, y los enfermeros y asistentes médicos a menudo también pueden
hacerlo).
La inmensa mayoría de los diagnósticos de TDAH son hechos por pediatras, aunque los padres
deben tener en cuenta que muchos pediatras no tienen capacitación avanzada en trastornos
psiquiátricos.

El diagnóstico de TDAH no debe hacerse en una visita rápida a la consulta, basándose únicamente
en un informe de que el niño tiene problemas de concentración en la escuela. Existe el riesgo de
un diagnóstico equivocado si el médico no se toma el tiempo de descartar otras posibles causas del
comportamiento del niño. Y dar a un niño medicación para el TDAH no ayudará si no
tiene TDAH.

Si usted cree que su hijo puede haber sido diagnosticado de manera equivocada, puede pedir que lo
refieran con un psiquiatra u otro profesional de la salud mental con experiencia en niños
con TDAH.

¿Existe una prueba para detectar el TDAH? ¿Cómo se diagnostica?

No hay ningún análisis de sangre o escáner que diga si un niño tiene TDAH. El médico que
diagnostica el TDAH se basa en la información sobre el comportamiento del niño, que incluye:

Informes de los padres y otros adultos que están muy familiarizados con el comportamiento del niño.

Herramientas que miden la frecuencia de ciertos comportamientos o la capacidad del niño para realizar
tareas.

Para hacer un diagnóstico preciso del TDAH, el médico debe recopilar información de varias
personas que hayan observado a su hijo, incluidos los padres, otros cuidadores y maestros.

Se debe pedir a los padres y a los maestros que completen una escala de valoración para medir la
frecuencia de los síntomas del niño durante un periodo de tiempo. Entre las escalas de valoración
más comunes se encuentran el SNAP, la Child Behavior Checklist y (lista del comportamiento
infantil) y la Connor’s Checklist (lista de verificación de Connor). El niño puede someterse a una
prueba denominada Continuous Performance Test (Prueba de rendimiento continuo), que evalúa su
capacidad para completar una tarea repetitiva durante un período de tiempo.

Un niño no debe ser diagnosticado con TDAH solo por el informe de sus padres o maestros de que
es demasiado activo o distraído.

¿Qué edad debe tener un niño para ser diagnosticado con TDAH?

No es de extrañar que los padres se den cuenta de que un niño es inusualmente activo en los
primeros años de vida (describen a los niños como si corrieran sin parar o “chocaran contra las
paredes”). Pero como hay una amplia gama de comportamientos que se consideran normales en los
niños pequeños, es difícil distinguir el TDAH antes de los cuatro años.
El TDAH no suele ser diagnosticado sino hasta que los niños están en la escuela primaria. Es
entonces cuando suele notarse que sus síntomas de TDAH les dificultan tranquilizarse,
concentrarse, seguir instrucciones, esperar su turno, etc.

A veces los niños que son más jóvenes que la mayoría de sus compañeros de clase son
diagnosticados con TDAH cuando en realidad son menos maduros, por lo que es especialmente
importante que esos niños sean evaluados cuidadosamente si muestran síntomas potenciales.

Si bien las niñas tienen TDAH con la misma frecuencia que los niños, son diagnosticadas
con menos frecuencia, al menos en la infancia.

Esto crea desafíos adicionales. Las niñas con TDAH pueden ser consideradas
simplemente como "soñadoras". Las personas pueden confundir sus dificultades con
pereza. Y al no ser diagnosticadas, puede que se queden sin recibir tratamiento u otro tipo
de apoyo que las ayude con los síntomas del TDAH.
Las niñas con TDAH suelen tratar de compensar sus síntomas dirigiendo toda su energía hacia las cosas que
hacen bien. (Esto no es tan común en niños). Pero sus logros visibles en un área pueden dificultar darse cuenta
de los problemas que tienen en otras áreas.

Este es un ejemplo. Una adolescente con TDAH es reconocida por ser buena escritora y esto la hace sentir
orgullosa. Cuando tiene una tarea de escritura, se hiperconcentra y trabaja horas adicionales para obtener una
calificación alta.

Al mismo tiempo, extravía el examen de matemáticas para hacer en casa, olvida pasear al perro y falta a su
práctica de fútbol. Sus calificaciones son buenas, pero su deseo de ser exitosa y su perfeccionismo le causan
mucho estrés.

Las niñas con TDAH a menudo tienen baja autoestima y sentimientos de vergüenza. También son
más propensas a culparse por los problemas causados por el TDAH que los niños. Un niño que
reprueba un examen podría culpar al maestro por hacer un examen tan difícil. Una niña es más
probable que lo interprete como que "es demasiado tonta”.
Los niños con TDAH que son hiperactivos e impulsivos se hacen notar. Posiblemente reciben
muchos comentarios negativos de los maestros, hermanos, entrenadores y de otras personas. Eso
genera mucho estrés y puede afectar su autoestima.
No todos los niños con TDAH son hiperactivos, y esto también trae consecuencias. Al no encajar
en el estereotipo del TDAH, es más probable que pasen desapercibidos (como muchas de las
niñas). Puede que no reciban atención negativa, pero que tampoco reciban el apoyo que
necesitan.
A muchos niños que tienen TDAH les cuesta hacer amigos e integrarse al grupo. Ellos enfrentan
una serie de desafíos sociales particulares. Hay niños con TDAH que se comportan como el payaso
de la clase para esconder sus dificultades y ser populares entre sus compañeros. Sus payasadas
puede que sean graciosas, pero también puede que molesten a los niños.
Adaptaciones en el aula para las
dificultades del funcionamiento
ejecutivo
Los estudiantes que tienen dificultades del funcionamiento ejecutivo a menudo tienen
problemas para planificar, administrar el tiempo y organizarse. Las adaptaciones los
pueden ayudar a manejar esos retos y progresar en el salón de clases.

Estas son adaptaciones comunes que los maestros pueden utilizar para ayudar a los
estudiantes que tienen dificultades con las funciones ejecutivas.
Planificación, horarios y rutinas en el aula

 Publicar los horarios, las instrucciones, las reglas en la clase y las expectativas.
Asegurarse de que estén visibles para el estudiante.
 Tener una rutina diaria que cambie lo menos posible.
 Proporcionar carpetas y un canasto con útiles escolares para que el escritorio del
estudiante se mantenga organizado.
Dar instrucciones y asignar tareas

 Dar las instrucciones paso a paso y pedirle al estudiante que las repita.
 Utilizar frases que capten la atención como: “Esto es importante saberlo
porque…”.
 Mencionar en voz alta las instrucciones, las tareas y los horarios.
 Confirmar con frecuencia que el estudiante sabe lo que tiene que hacer.
 Dar instrucciones por escrito y habladas que sean simples y concretas.
 Calificar en base en el trabajo completado y no quitar puntos por lo que está sin
terminar.
 Permitir que el estudiante utilice tecnología de voz-a-texto (dictado) para escribir.
Presentar conceptos y lecciones nuevas

 Destacar las palabras e ideas importantes en las hojas de ejercicios.


 Dar un resumen breve de la lección anterior antes de enseñar una lección nueva.
 Permitir diferentes maneras de responder preguntas, como oralmente o
encerrando la respuesta en un círculo.
 Proporcionar una descripción de los elementos que contiene una tarea bien
realizada.
 Notificar con anticipación cuál será el formato del examen para que el estudiante
pueda enfocarse en el contenido.
 Ofrecer al estudiante un resumen de la lección.
 Avisar (cuando sea posible) los cambios en la programación.
Desarrollar hábitos de organización y gestión del tiempo

 Utilizar organizadores y software de mapas mentales.


 Ayudar al estudiante a crear una lista de cosas por hacer durante el día para que
pueda dar seguimiento a las tareas.
 Utilizar un cuaderno de tareas.
 Proporcionar un juego de libros de texto adicional para que el estudiante lo tenga
en casa.
 Dividir los proyectos largos en partes más pequeñas que tengan fechas de
entrega.
 Proporcionar tiras de colores para colocarlas debajo de oraciones o ecuaciones al
leer.
¿Qué sigue?
¿Tiene un estudiante que pudiera tener dificultades del funcionamiento ejecutivo? Revise
con atención las áreas diferentes de la función ejecutiva y las habilidades que afectan.

¿Cree que su hijo necesita adaptaciones? Lea algunas sugerencias para hablar con el
maestro acerca de las dificultades con el funcionamiento ejecutivo de su hijo.

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