Curso
Las emociones en el aprendizaje
Módulo 2
Plasticidad cerebral en contextos educativos
Lección 1
Principios de la plasticidad neuronal a contextos educativos
Antes de empezar la lección, te invito a escribir en el foro una
definición de “plasticidad neuronal”. A medida que vayas terminando
las lecciones, video y cápsula, agrega a tu definición inicial la
información nueva que estés aprendiendo. Al finalizar el módulo,
redacta tu nueva definición.
Por muchos años, los científicos creían que nuestras capacidades
venían determinadas por nuestros genes. Sin embargo, los estudios
actuales han revelado que nuestro cerebro es plástico, moldeable,
que tiene la capacidad de crecer, cambiar y adaptarse. Gracias a esta
neuroplasticidad, el cerebro puede reorganizarse a sí mismo, de forma
tal, que define nuestras acciones mientras se ve configurado por estas
mismas. No estamos “atrapados” en las habilidades mentales con las
que nacimos. Un cerebro dañado se reorganiza a sí mismo. Si una parte
falla, muchas veces otra sustituye ese rol. O si una célula muere, muchas
veces es reemplazada.
En palabras de Casafont (2014), nos transformamos día a día, tanto si queremos como si no. Con
cada experiencia, nuestro potencial puede derivar en buenos o malos resultados en función
de si somos o no capaces de orientar el cambio favorable dentro de nuestra área de influencia.
La capacidad plástica cerebral, la influencia del entorno y el componente epigenético sobre
nuestros genes permiten que seamos creadores. De esta forma, tenemos la oportunidad de
favorecer nuestra salud física y mental. En su libro Viaje a tu Cerebro Emocional, Casafont nos
invita a conocer nuestro potencial a partir de un autoconocimiento evolutivo, estructural,
neurobiológico y de capacidad.
Nuestros cerebros se conforman de billones de neuronas capaces de conectarse miles de veces
con otras neuronas. Cada una de esas neuronas es potencialmente capaz de tener miles de
sinapsis y conexiones con otras neuronas. De esta forma tenemos trillones de oportunidades de
aprender y desarrollar nuestro cerebro. Cada vez que una persona experimenta algo o aprende
algo nuevo, las neuronas se ajustan y forman nuevas conexiones neuronales. En términos
simples, si una de los billones de neuronas presinápticas libera neurotransmisores que se
conectan y activan neuronas postsinápticas, se forma una conexión.
Pero, ¿cómo ocurre la plasticidad?
La plasticidad ocurre como resultado de la formación de nuevas
sinapsis, fortalecimiento o debilitamiento de conexiones neuronales y
uniones sinápticas entre diferentes áreas, las cuales crean o robustecen
sistemas o redes neuronales.
Se refiere a los cambios estructurales y funcionales que ocurren como
resultado de la experiencia. El cerebro se ve moldeado por el ambiente
y viceversa. Esto ocurre a lo largo de toda la vida. Los genes guían el
desarrollo cerebral, al igual que guían el de los otros órganos. Sin
embargo, el desarrollo ya no es visto como algo predeterminado por los
genes, sino que los genes juegan un rol probabilístico.
La configuración neuronal “final” de nuestra corteza depende de las exigencias individuales que
tuvo que enfrentar nuestro cerebro en su interacción física, social y cultural. Nacemos con un
potencial cerebro, pero el ambiente en el que crecemos, nuestras oportunidades de aprendizaje
y un amplio rango de factores sociales y culturales, interactúan con nuestra biología para crear
el único y singular cerebro que tenemos cada uno. Nuestros pensamientos, aprendizajes y actos
pueden o no activar ciertos genes, por lo tanto, somos dueños de moldear la anatomía de nuestro
cerebro y, por ende, nuestras acciones.
Si una conexión se usa regularmente o se practica, entonces la trayectoria neuronal se fortalece y
requiere de un menor esfuerzo para darse. Si una conexión neuronal no se usa frecuentemente,
la conexión se vuelve débil o se pierde.
Los cambios neuroplásticos siguen un patrón temporal. Una modificación a nivel de células
cerebrales ocurre con el paso de semanas, generalmente requiere entre 6 a 8 semanas para
producirse, siempre y cuando se siga una práctica mental diaria. Es un trabajo duro. La práctica
mental constante es necesaria para fortalecer las nuevas habilidades y generar un cambio que
sea duradero en las conexiones neuronales (Doidge, 2015).
Los 6 principios de la plasticidad
Los cambios neuronales siguen seis principios, que se resumen con las siglas en inglés MIRROR
(Motivation, Intention, Relentlessness, Reliability, Opportunity and Restoration) (Doidge, 2015).
En la lectura original de Doidge encontramos una explicación desde el cambio neuronal para
eliminar el dolor. A continuación, haré un breve resumen de cada principio y tomaré el ejemplo
de la lectura para representarlos. Te invito a ir aplicando cada uno de estos principios en algún
contenido relacionado a tu práctica habitual:
1 Motivación: para lograr un cambio en nuestro cerebro, debemos tomar un rol activo.
Y si buscamos que nuestros alumnos aprendan una nueva habilidad, tenemos que
motivarlos de forma tal que ellos se comprometan con esto, que se hagan cargo de su
propio aprendizaje.
Seguramente todos tenemos el ejemplo de alguna persona que sabemos que lo único
que le falta para lograr una habilidad es que quiera lograrlo. ¿Se te ocurre cómo motivar
a tus alumnos? ¿Recuerdas algunas de las estrategias que hablamos en el módulo
pasado para conectar emocionalmente a tus estudiantes con la clase?
Una forma de motivar a nuestros alumnos a leer, es darles autonomía para elegir sus
lecturas, buscar aquellas que creemos que se encuentran en el equilibrio entre la
habilidad que ya tienen desarrollada y la
que están por alcanzar, de tal forma que no
sea una lectura aburrida ni estresante.
Por último, generar instancias en que se
comparta la lectura en comunidad, ya
sea comentando entre compañeros o
aplicando lo leído a su vida cotidiana, en
alguna actividad práctica.
2 Intención: poner la intención en la habilidad que se quiere
alcanzar hará el desafío más duro aún. Lo recomendable
es enfocarnos en generar un cambio a nivel cerebral. Si
queremos desarrollar en nuestros alumnos un hábito lector
en momentos de ocio, será mejor explicarles que para
esto es necesario que hagan un cambio en sus cerebros.
Que con la práctica estarán formando nuevas conexiones
neuronales y que, en la medida en que estas se fortalezcan,
cada vez será más fácil realizar la actividad deseada.
De esta forma, cuando estén en momentos de ocio y se les haga difícil tomar un libro,
en vez de ser una situación frustrante, mostrarles que esta es una oportunidad para
volver a entrenar su cerebro, para volver a desconectar la conexión neuronal anterior
(por ejemplo, ver televisión) y conectar la nueva red que están formando (leer).
3 Persistencia: este punto es clave. Cada vez que detectes la
conducta que quieres cambiar, debes retroceder, enfocado
totalmente y con intención específica de reprogramar
tu cerebro, hacia la conducta anterior a la que quieres
modificar. Sin excepción, sin negociaciones. Siguiendo el
ejemplo, obligarse a cumplir con el momento destinado a
los 15 minutos de lectura.
4 Confiabilidad: es recordarnos que nuestro cerebro no
es nuestro enemigo. El cerebro busca el equilibrio. En un
comienzo requeriremos de un control consciente para
alcanzar el nuevo aprendizaje, hasta que nuestro cerebro y
nuestro cuerpo puedan tomar acción de forma inconsciente.
De esta forma, pasamos de un aprendizaje a un dominio de
la habilidad. Confiar en que pasarán de “saber leer” a ser
“lectores”.
5 Oportunidad: se trata de tomar cada ocasión en una
oportunidad de aprendizaje. Si caemos en la acción
anterior, no quedarse en el fracaso, sino que recordar que
el aprendizaje es un proceso, con altos y bajos, y que con
un nuevo esfuerzo podemos volver a retomar nuestro
entrenamiento. A esto lo llamamos también cambiar de
una mentalidad fija a una mentalidad de crecimiento, que
lo revisaremos con mayor profundidad en la video clase.
6 Restauración: el objetivo es restaurar un funcionamiento
cerebral normal. Cambiar un círculo vicioso por uno
virtuoso. O en subir un nivel más en el aprendizaje de una
habilidad, como lo que sería pasar de un nivel silábico de
lectura a una lectura fluida.
¿Cómo ha cambiado el cerebro?
En términos evolutivos, el cerebro también ha ido cambiando. Los primeros vertebrados
contaban con un “cerebro vertebrado” que les permitía cubrir las necesidades vitales básicas.
Luego, aparecieron los primeros mamíferos, que añaden a este cerebro estructuras como la
amígdala o el hipocampo, que cumplen funciones emocionales que permiten la supervivencia.
Este “cerebro mamífero” se comunica con el vertebrado.
Con la aparición del ser humano aparece la neocorteza, y con ella nuestro lóbulo prefrontal, que
cumple funciones ejecutivas. Las emociones y los pensamientos interactúan constantemente:
la emoción dirige inicialmente la atención y curiosidad para abrir la puerta al aprendizaje
y al conocimiento. Por tanto, podemos plantear que el ser humano cuenta con tres cerebros
interconectados con funciones vitales, emocionales y cognitivas (Casafont, 2012).
Puedes encontrar otros autores, como Guerrero (2021), que divide el cerebro humano en
4 partes. Este autor separa la corteza prefrontal de la neocorteza. Si te interesa explicarles el
cerebro a los niños, en el libro infantil Los 4 cerebros de Arantxa de Rafa Guerrero explica las
funciones cerebrales y cómo podemos aprovechar estos conocimientos para autorregularnos
emocionalmente.
A nivel estructural, los cambios cerebrales que se observan con el aprendizaje y la experiencia se
pueden categorizar en cambios en la materia gris (donde se encuentran los cuerpos celulares),
cambios en la materia blanca (donde se encuentran las fibras) y cambios extra-neuronales (en la
glia) (Zatorre et al, 2012). Algunos de estos son:
a Cambios neuronales en la materia gris que pueden incluir neurogénesis (se ha visto que el
aprendizaje promueve la formación de nuevas neuronas en el hipocampo), synaptogenesis
(formación de nuevas conexiones sinápticas) o cambios en la morfología de las neuronas
más estimuladas (un árbol dendrítico más denso y brotado); en la materia gris puede
verse también cambios en la glia, como un aumento de astrocitos y microglía, cambios en
su morfología y generación de nuevos astrocitos (estos son los que limpian el entorno de
la neurona, llevan la neurona desde su lugar de origen al lugar donde deben estar y cubren
las sinapsis).
b Cambios neuronales en la materia blanca que pueden incluir cambios en el número de
axones, en el diámetro de los axones y sus trayectorias; cambios en la glía y en términos
de aumento de mielina, remodelación de esta y cambios en los astrocitos.
Las células gliales están constantemente comunicándose unas con otras, interactuando con las
neuronas y modificando sus señales eléctricas. Además, son “neuroprotectoras” de las neuronas,
ya que las ayudan a cablear y re-cablear el cerebro (Doidge, 2015).
Factores de la plasticidad
Algunos de los factores que intervienen en la plasticidad neuronal son la estimulación sensorial y
efectos de la deprivación (Sierra & León, 2019). Todo aquello que estimulamos y lo que se deja de
recibir tiene un impacto en nuestro cerebro. Por ejemplo, los sujetos que leen Braille, tienen las
zonas táctiles de los dedos más desarrollados que quienes no lo hacen.
Encontramos en la bibliografía estudios de ratas divididas en dos grupos, uno criadas en un
entorno rico en estímulo y el otro en un ambiente poco estimulante. Al analizar sus cortezas
visuales, las ratas del primer grupo contaban con un mayor desarrollo de sinapsis que aquellas
pertenecientes al segundo grupo. Incluso habilidades que se han relacionado principalmente a
aspectos más “cognitivos”, como lo es el lenguaje, se ha visto que está fuertemente influido por el
contexto e interacción social. Estudios en orfanatos con niños que han sufrido deprivación social,
han mostrado un déficit a nivel cognitivo, el cual puede revertirse en mayor o menor medida según
a cuán temprana edad se les retira del orfanato y se aumentan sus cuidados (Davidson & McEwen,
2012). En el último módulo haremos una revisión de los hallazgos en relación a los efectos del
estrés en la neuroplasticidad.
La moldeabilidad de nuestro cerebro no es uno de los descubrimientos neurocientíficos que más
impacta a la comprensión del aprendizaje en todos los aspectos de nuestra vida. Sin embargo, aún
queda mucho por estudiar. Hoy sabemos que nuestros genes se moldean. La biología convencional
creía que los genes permanecían inmutables, sin embargo, hoy sabemos que existe incluso un
componente heredable epigenético. Este transmite cambios bioquímicos que, pese a no formar
parte de los genes, van a determinar su expresión. Es decir, que las experiencias acumuladas en la
vida de nuestros antepasados tendrán consecuencias en la nuestra.
Por lo tanto, recibimos dos influencias de nuestros antepasados. Por un lado, el impacto genético
y por el otro una herencia a través de los cambios epigenéticos que se sufrieron en el pasado. Estas
influencias dependen de determinadas estructuras cerebrales, algunas de las cuales carecen de
capacidad plástica, es decir, no cambian sus circuitos. Gracias a ello, nuestra supervivencia a lo
largo de la evolución ha estado protegida por respuestas innatas.
La plasticidad cerebral normal se ve influenciada por la experiencia y decrece con la edad.
Si bien es cierto que la capacidad de cambio en el cerebro va disminuyendo con los años,
esta capacidad existe durante toda la vida. Para cambios fisiológicos a mayor edad se
requiere un mayor esfuerzo para fortalecer las nuevas conexiones.
A lo largo de la vida se producen dos grandes podas neuronales, en las que se eliminan
las conexiones neuronales que no son necesarias o útiles. De esta manera, la ciencia
ha revelado una clara relación entre el grado de plasticidad neuronal y la edad. Las
investigaciones han descubierto que las conexiones sinápticas aumentan entre el
nacimiento y entre los 2 y 3 años, y después se reducen a casi la mitad en la adolescencia
por la segunda poda neuronal. Esto explica por qué aprender una nueva habilidad,
como andar en bicicleta, un nuevo idioma o instrumento musical, o un deporte es más
fácil para los niños que para los adultos. La corteza prefrontal es la última en completar
este proceso de maduración (esta es el área a cargo de las funciones ejecutivas, el
razonamiento complejo y la cognición social). La poda sináptica del prefrontal no se
completa hasta los inicios de la adultez.
Es posible caer en la creencia errónea de que más neuronas y más sinapsis son siempre algo
positivo o que mejora la memoria. Sin embargo, no siempre es cierto que la neurogénesis conlleva
a un mejor funcionamiento del cerebro. Las podas neuronales son parte de nuestro desarrollo
y favorecen el óptimo desempeño de nuestras funciones. Incluso algunos desórdenes en el
desarrollo, como lo son desórdenes del espectro autista o frágil, se han asociado a un aumento de
neuronas y dendritas en varias áreas, entre ellas el hipocampo, y justamente estos desórdenes se
han asociado a un bajo funcionamiento en esta área (Lambert et al, 2019).
Busquemos evidencia de aprendizaje a través de la experiencia. Incorporemos
todos los sentidos para integrar estímulos, incluyamos emociones y
neuroplasticidad.
¿Usemos un circuito de recompensa?
La importancia de la neuroplasticidad
Como hemos revisado a lo largo de esta lección, la neuroplasticidad está en la base de todo
desarrollo normal del cerebro y es la base del aprendizaje. Por esto es un concepto esencial para
los educadores. Podemos decir que los educadores están cambiando y moldeando el cerebro
de sus estudiantes. Entre los beneficios que tiene incluir los conocimientos neurocientíficos
en la educación se encuentra como punto clave considerar la plasticidad cerebral al momento
de enseñar y de motivar a los estudiantes a aprender. Con esto la neurociencia aporta en la
comprensión de la materia que se impartirá y a la combinación entre la forma de aprender y la
forma de enseñar de alumnos y docentes.
Incluso se ha planteado que con la aplicación de los hallazgos en neuroplasticidad a la sala de
clases, es posible reducir la brecha socioeconómica (Coch, 2018) o reducir las posibilidades
de desarrollar trastornos en el aprendizaje. Entre los aportes de la neurociencia a la lectura, se
encuentra el hallazgo de bases biológicas a nivel de la región izquierda del temporoparietal, que
han permitido desarrollar exitosos programas de intervención temprana, basados en estimulación
fonética, en niños con riesgo de desarrollar dificultades lectoras.
A nivel escolar, es importante recordar que los cambios fisiológicos se dan primero que los
conductuales. Con la práctica, primero se verá un incremento de neurotransmisores en la sinapsis
entre las neuronas estimuladas. Luego la conexión se volverá más fuerte y finalmente veremos
un mejor desempeño en nuestra conducta. De esta forma, podemos ajustar las expectativas al
proceso que se requiere para conseguir un aprendizaje en los alumnos. Siendo la repetición y la
práctica claves para generar aprendizajes duraderos.
¿Cómo plantearías una práctica pedagógica exitosa en término de desarrollo de aprendizaje?
Les voy a dar un ejemplo de una clase que tuve en el colegio y que la recuerdo hasta hoy. En una
clase de historia, la profesora nos hizo hacer una línea de tiempo y nos dividió en grupos. Cada
grupo debía representar una etapa, con las características y fechas de ese período de tiempo.
Uno de los grupos tuvo la genial idea de poner entre sus representantes a un personaje que
pedía que le repitieran cada cierto rato las fechas entre las cuales comprendía ese período ¡Fue
tan chistoso e insistente, que al final de la presentación, ¡todo el curso repetía las fechas en
cuestión entre risas!
Reflexión
“La sola noción de la habilidad para restructurar los conocimientos
nos provee de un ejemplo de la plasticidad del cerebro humano:
cualquier input –toda experiencia, incluida un método de
enseñanza bueno o malo- modifica la fuerza de la conexión entre
neuronas, a través de la cual el cerebro está constantemente
cambiando” (Coch, 2018 pg 313).
Te invito a pensar en algún aprendizaje que hayas tenido durante
este diplomado, o en alguna otra instancia de aprendizaje en
el que hayas podido identificar este cambio en tu cerebro.
Personalmente, cuando leí el artículo de Haimovitz y Dweck
(2017) cambié la forma de reforzar los logros, pudiendo identificar
el impacto que hay detrás de ellos.
Si el cerebro se modifica según nuestras experiencias, entonces, ¿por qué hay niños a los
que les cuesta aprender? ¿Por qué no todos los pacientes con daño cerebral se recuperan?
En base a lo que hemos visto en esta lección, ¿qué agregarías a tu definición de
plasticidad neuronal realizada al iniciar la lección 1?
Referencias:
Si quieres saber más sobre los desafíos y beneficios de integrar los conocimientos neurocientíficos
y pedagógicos puedes revisar:
• Coch, D. (2018). Reflections on Neuroscience in Teacher Education, Peabody Journal of
Education, 93:3, 309-319, DOI: 10.1080/0161956X.2018.1449925
Si bien tiene una mirada médica, puedes encontrar buenos ejemplos de neuroplasticidad en:
• Doidge, N. (2015). The brain’s way of healing: Remarkable discoveries and recoveries from the
frontiers of neuroplasticity. New York, Viking.
¿Quieres revisar más estudios sobre reorganización sináptica luego de daños cerebrales?
• Sierra, E.M., León M.Q. (2019). Plasticidad cerebral, una realidad neuronal. Rev Ciencias
Médicas, 23(4): 599-609 Disponible en: http://www.revcmpinar .sld.cu/index.php/
publicaciones/article/view/3866
• Tokuhama-Espinosa, T. (2018) Neuromitos sobre el cerebro y aprendizaje. Recuperado el
05 de Junio de 2021 de https://es.slideshare.net/Lascienciasdelaprendizaje/neuromitos-
sobre-el-cerebro-y-aprendizaje-tracey-tokuhamaespinosa-phd-octubre-2018
Si quieres profundizar sobre plasticidad en materia gris y materia blanca puedes revisar:
• Zatorre, R., Fields, D., Johansen-Berg, H. (2012). Plasticity in gray and White:
neuroimaging changes in brain structure during learning. Nature Neuroscience, 15(4), 528-
536. doi:10.1038/nn.3045