El origen de las especies
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El origen de las especies
de Charles Darwin
Página interior con el título de la edición de 1859.
Género Ensayo
Subgénero Literatura científica
Tema(s) Biología, biología evolutiva
Ambientada Islas Galápagos
en
Edición original en inglés
Título On the Origin of Species by Means of
original Natural Selection, or the Preservation of
Favoured Races in the Struggle for Life
Editorial John Murray
Ciudad Londres
País Reino Unido
Fecha de 1859
publicación
Texto original On the Origin of Species en Wikisource
Edición traducida al español
Título El origen de las especies
Traducido Enrique Godínez y Esteban
por y Antonio Zulueta
Editorial Biblioteca Perojo
País España
Fecha de 1877
publicación
Texto en El origen de las especies en Wikisource
español
[editar datos en Wikidata]
El origen de las especies —título original en inglés: On the Origin of Species—
es un libro de Charles Darwin publicado el 24 de noviembre de 1859, considerado
uno de los trabajos precursores de la literatura científica y el fundamento de la
teoría de la biología evolutiva.
El título completo de la primera edición fue On the Origin of Species by Means of
Natural Selection, or the Preservation of Favoured Races in the Struggle for Life —
Sobre el origen de las especies por medio de la selección natural, o la
preservación de las razas favorecidas en la lucha por la vida—. En su sexta
edición de 1872, el título fue cambiado a uno más corto, On the Origin of
Species —El origen de las especies—. El libro de Darwin introdujo la teoría
científica de que las poblaciones evolucionan durante el transcurso de
las generaciones mediante un proceso conocido como selección natural. Presentó
pruebas de que la diversidad de la vida surgió de la descendencia común a través
de un patrón ramificado de evolución. Darwin incluyó las pruebas que reunió en su
expedición en el viaje del Beagle en la década de 1830 y sus descubrimientos
posteriores mediante la investigación, la correspondencia y la experimentación.
Antes de su publicación ya se habían propuesto varias ideas evolucionistas para
explicar los nuevos descubrimientos de la biología, las que tenían cada vez mayor
apoyo entre los anatomistas disidentes y el público en general. Sin embargo,
durante la primera mitad del siglo XIX la comunidad científica inglesa estaba
estrechamente vinculada a la Iglesia de Inglaterra, mientras que la ciencia era
parte de la teología natural. Esto hizo que las ideas sobre la transmutación de las
especies fueran controvertidas, ya que entraban en conflicto con las creencias de
que las especies eran parte inmutable de una jerarquía diseñada y que los seres
humanos eran únicos, sin relación con otros animales. Las implicaciones políticas
y teológicas fueron debatidas intensamente, pero la transmutación no fue
aceptada por la corriente científica. El libro fue escrito para lectores no
especializados y suscitó un gran interés a partir de su publicación. Como Darwin
era un científico eminente, sus conclusiones fueron tomadas en serio y las
pruebas que presentaba generaron un debate científico, filosófico y religioso. El
debate sobre el libro contribuyó a la campaña de Thomas Huxley y sus
compañeros del X Club para secularizar la ciencia, promoviendo el naturalismo
científico.
Dos décadas más tarde hubo un acuerdo científico general de que había ocurrido
la evolución, con un patrón ramificado de descendencia común, pero los científicos
tardaron en darle a la selección natural la importancia que Darwin creía
conveniente. Durante el «eclipse del darwinismo», desde 1880 hasta la década de
1930, se dio más importancia a otros mecanismos de evolución. Con el desarrollo
de la Síntesis evolutiva moderna en los años 1930 y 1940, el concepto de Darwin
de la adaptación evolutiva por selección natural se convirtió en fundamental para
la teoría moderna de la evolución, ahora concepto unificador de las ciencias de la
vida.
Resumen[editar]
Darwin poco antes de la publicación de la obra.
La teoría de Darwin de la evolución se basa en hechos clave e inferencias
extraídas de éstos. Su teoría dice:
Cada especie es suficientemente fértil para que, si sobreviven todos los
descendientes para reproducirse, la población crezca.
Aunque hay fluctuaciones periódicas, las poblaciones siguen siendo
aproximadamente del mismo tamaño.
Los recursos, como los alimentos, son limitados y son relativamente estables en el
tiempo.
Sobreviene una lucha por la supervivencia.
Los individuos de una población varían considerablemente de unos a otros.
Gran parte de esta variación es hereditaria.
Los individuos menos adaptados al medio ambiente tienen menos probabilidades de
sobrevivir y menos probabilidades de reproducirse; los individuos más aptos tienen
más probabilidades de sobrevivir y más posibilidades de reproducirse y de dejar sus
rasgos hereditarios a las generaciones futuras. Este es el proceso de selección
natural.
Este lento proceso da como resultado cambios en las poblaciones para adaptarse a
sus entornos, y en última instancia, estas variaciones se acumulan con el tiempo para
formar nuevas especies.
Antecedentes[editar]
Véanse también: Historia del pensamiento evolucionista e Historia de la biología.
Desarrollo antes de la teoría de Darwin[editar]
En ediciones posteriores del libro, Darwin trazó las ideas evolutivas
hasta Aristóteles;1 el texto que cita es un resumen de Aristóteles de las ideas del
filósofo griego Empédocles;2 los padres de la Iglesia cristiana y los eruditos
medievales europeos interpretaban el relato de la creación narrativa
del Génesis alegóricamente en lugar de como un relato histórico literal;3 los
organismos fueron descritos por su significado mitológico y heráldico, así como
por su forma física. Estaba muy extendida la idea que la naturaleza es inestable y
caprichosa, con nacimientos monstruosos de unión entre especies, y
la generación espontánea de la vida.4
La Reforma protestante inspiró una interpretación literal de la Biblia, donde los
conceptos de la creación entraban en conflicto con las conclusiones de una nueva
ciencia, que buscaba explicaciones congruentes con la filosofía mecánica de René
Descartes y el empirismo del método de Francis Bacon. Tras la agitación de
la guerra civil inglesa, la Royal Society quería mostrar que la ciencia no era una
amenaza para la estabilidad política y religiosa. John Ray desarrolló una teología
de la influencia natural de orden racional, en su taxonomía; las especies
eran estáticas y fijas, su adaptación y su complejidad diseñada por Dios, y las
variedades presentaban diferencias menores causadas por las condiciones
locales. En el diseño benevolente de Dios, los carnívoros causaban una muerte
misericorde, rápida, pero el sufrimiento causado por el parasitismo era un
problema desconcertante. La clasificación biológica presentada por Carlos
Linneo en 1735, también muestra especies fijas de acuerdo con el plan divino. En
1766, Georges-Louis Leclerc de Buffon sugirió que algunas especies similares,
tales como caballos y asnos, o leones, tigres y leopardos, podrían ser variedades
descendientes de un antepasado común. La cronología de Ussher, de la década
de 1650, había calculado la creación en 4004 a. C., pero los geólogos de la
década de 1780 suponían que el mundo era mucho más antiguo. Los seguidores
de Werner pensaban que los estratos eran depósitos de la reducción de los
mares, pero James Hutton propuso un ciclo de automantenimiento infinito,
anticipando el uniformismo.5
El abuelo de Charles Darwin, Erasmus Darwin, esbozó una hipótesis de
la transmutación de las especies en la década de 1790 y Jean-Baptiste
Lamarck publicó una teoría más desarrollada en 1809. Ambas suponían que
la generación espontánea producía formas simples de vida que cada vez
adquirían mayor complejidad, adaptándose al medio ambiente por cambios
heredados de adultos causados por el uso o desuso. Este proceso se denominó
más tarde lamarckismo. Lamarck pensaba que había una tendencia progresiva
inherente que llevaba continuamente a los organismos hacia una mayor
complejidad, en linajes paralelos pero separados, sin extinción.6 Étienne Geoffroy
Saint-Hilaire sostuvo que el desarrollo embrionario recapitulaba transformaciones
de los organismos en eras pasadas cuando el entorno actuó en los embriones, y
que las estructuras de los animales fueron determinadas por un plan constante
como demostraban las homologías. Georges Cuvier discutió con fuerza estas
ideas, sosteniendo que especies fijas no relacionadas mostraban similitudes que
reflejan un diseño para necesidades funcionales.7 Su trabajo paleontológico en la
década de 1790 había establecido la realidad de la extinción, que se explica por
catástrofes locales, seguido por repoblación por otras especies de las zonas no
afectadas.8
En Gran Bretaña, William Paley, en Natural Theology, vio la adaptación como una
evidencia del «diseño» beneficioso del Creador, actuando a través de las leyes
naturales. Todos los naturalistas en las universidades inglesas eran clérigos de la
Iglesia de Inglaterra, y la ciencia se convirtió en una búsqueda de estas leyes.9 Los
geólogos adaptaron el catastrofismo para mostrar la aniquilación repetida en todo
el mundo y la creación de nuevas especies fijas adaptadas a un entorno
cambiante, en un principio identificando la catástrofe más reciente como el diluvio
universal.10 Algunos anatomistas tales como Robert Grant fueron influidos por
Lamarck y Geoffroy, pero la mayoría de los naturalistas consideraban sus ideas
sobre la transmutación como una amenaza para el orden divino social.11
Origen de la teoría de Darwin[editar]
A mediados de julio de 1837, Darwin comenzó su
cuaderno de notas «B» sobre la Transmutación de las especies, y en la página 36 escribió
«I think» —pienso— sobre su primer árbol de la evolución.
Darwin fue a la Universidad de Edimburgo en 1825 para estudiar Medicina, pero la
abandonó en su segundo año sin graduarse. Sin embargo, mientras estuvo en
Edinburgo, ingresó a un grupo estudiantil de Historia natural, la Sociedad
Plineana. Pasó cuatro meses ayudando a Robert Grant a
investigar invertebrados marinos. Este le reveló su entusiasmo por la
transmutación de las especies, pero Darwin la rechazó.12 En 1827 su padre le
inscribe en la Universidad de Cambridge para estudiar teología y convertirse en
párroco de la iglesia. Allí, Darwin aprendió sobre la teología natural del
botánico John Stevens Henslow, y leyó a naturalistas como William Paley, John
Herschel y Alexander von Humboldt. Lleno de entusiasmo por la ciencia, estudió
geología catastrofista con Adam Sedgwick.1314
En diciembre de 1831 se unió a la expedición del Beagle como naturalista y
geólogo. Leyó Principios de geología, de Charles Lyell, y, en la primera parada en
tierra, en la isla d