Los Contratos y Obligaciones de los comerciantes
Para comenzar mi análisis sobre las generalidades de los contratos iniciare
conceptualizando que un contrato, es un acuerdo privado, oral o escrito, entre
partes que se obligan sobre materia o cosa determinada, y a cuyo cumplimiento
pueden ser compelidas. Es un acuerdo de voluntades que genera derechos y
obligaciones para las partes. Por ello se señala que habrá contrato cuando varias
partes se ponen de acuerdo sobre una manifestación de voluntad destinada a
reglar sus derechos. Doctrinariamente, ha sido definido como un acto jurídico
bilateral o multilateral, porque intervienen dos o más personas (a diferencia de los
actos jurídicos unilaterales en que interviene una sola persona), y que tiene por
finalidad crear derechos y obligaciones (a diferencia de otros actos jurídicos que
están destinados a modificar o extinguir derechos y obligaciones, como las
convenciones). También se denomina contrato el documento que recoge las
condiciones de dicho acto jurídico. Asimismo, podemos entender que las partes en
un contrato son personas físicas o jurídicas. En un contrato hay dos polos o
extremos de la relación jurídica obligacional, cada polo puede estar constituido por
más de una persona revistiendo la calidad de parte. El principal objetivo con este
análisis es dar a conocer todo lo relacionado a los contratos mercantiles, que
tienen por objeto una acción de comercio. Así mismo, una negociación jurídica.
Puede considerase” acto de comercio”, debido a la condición de las
partes que intervienen en el mismo sean o no comerciantes, en función de su
objeto o tomando conjuntamente estos dos razonamientos. Posee características
que lo definen y que lo hacen totalmente diferente a los otros contratos
por ser consensual, oneroso, conmutativo y un contrato con prestaciones
recíprocas, sus beneficios y las posibles ventajas de un contrato comercial, está
en la relación con que esta clase de contratos. En esencia, el contrato es el reflejo
de un acuerdo alcanzado por dos partes mediante el cual una de ellas se
compromete a hacer algo a cambio de una contraprestación, generalmente de tipo
económico. Un contrato es, de acuerdo con Pisani (2020), un acuerdo sobre una
declaración de voluntad común destinada a reglar los derechos de las partes
intervinientes en él, de lo cual se puede derivar que los contratos mercantiles son
acuerdos comunes y voluntarios con los que se reglamentan los derechos y
obligaciones de las partes, de las cuales, al menos una, tiene naturaleza de
mercantil. Es importante considerar que cada contrato tiene una importancia en el
ámbito del derecho mercantil o comercial, ya que la existencia de estas
instituciones jurídicas ayuda a que las partes tengan derechos y obligaciones
exigibles. El código de comercio en su artículo 107 refleja que en las obligaciones
mercantiles se presume que los codeudores se obligan solidariamente, si no hay
convención contraria. La misma presunción se aplica a la fianza constituida en
garantía de una obligación mercantil, aunque el fiador no sea comercial. Esta
presunción no se extiende a los no comerciantes por los contratos que respecto de
ellos no son actos de comercio, es importante destacar que dentro de los actos
jurídicos destaca la figura del contrato, al que siendo una especie del género
convenio, podemos definir diciendo que es el acuerdo de voluntades para crear o
transferir derechos y obligaciones , en tanto que en el convenio en la conjunción
de las voluntades incluye tan bien la modificación y la extinción de los derechos y
obligaciones. En referencia con lo antes mencionado no puedo dejar de mencionar
que aquellos actos jurídicos de naturaleza mercantil que regula el Código de
Comercio son llamados actos de comercio incluso los de tipo análogo, de tal
manera que, un contrato en su carácter de negocio jurídico puede estar incluido en
esta categoría, ya sea por la condición de las partes que intervienen en él, sean o
no comerciantes; por su objeto, sea o no mercantil, o en función de ambos
criterios en conjunto. Es importante señalar las características de los contratos
mercantiles, las cuales son en primer lugar las Partes, estas se definen en dos, La
una el proponente, quien se obliga a dar la cosa, a hacer o no hacer algo y la otra
un aceptante que se compromete a pagar el precio pactado o la obligación
preestablecida, la segunda es la Propuesta. Esta debe ser debidamente aceptada,
puede ser verbal o escrita. El proponente puede retractarse, sin embargo, al
hacerlo deberá indemnizar a su contraparte. La tercera es la Aceptación. Puede
ser pura y simple con lo que perfecciona el contrato, o condicional en cuyo caso se
tendrá como propuesta, la cuarte es la Perfección. Se llama perfección del
contrato al momento en que nace a la vida del derecho, al momento a partir del
cual el contrato comienza a existir y, por tanto, obliga a las partes contratantes. la
quinta es la Prueba. Los contratos mercantiles serán válidos cualquiera que sea su
forma, “con tal que conste su existencia por alguno de los medios que el Derecho
Civil tenga establecidos”. Y por último se encuentra la Interpretación. Por norma
general los contratos han de interpretarse de buena fe. Eso implica entender que
el contrato ha de ser aplicado pensando que los contratantes han actuado en
forma leal y con confianza recíproca. Por otra parte, la bibliografía coincide en que
en su mayoría los contratos que regulan los códigos de comercio están regulados
también en los códigos civiles, por eso se hace necesaria la distinción entre
contratos civiles y contratos mercantiles, estableciéndose como criterio principal el
que el contrato pertenezca o no al ámbito de la actividad económica de la
empresa. Para sustentar esta postura me permitiré citar a López y Díaz (2020),
quienes señalan que el contrato mercantil es un acto de empresa; es un acto
jurídico que se realiza por el empresario con el objetivo de realizar la finalidad
peculiar de la empresa que ejercita. Con esta postura, la doctrina está acudiendo a
un criterio puramente subjetivo, ya que se afirma que el contrato es mercantil en
tanto y en cuanto interviene en él un comerciante. En consonancia con lo
establecido en el código de comercio, también puedo hablar del Artículo 1.133. del
código civil venezolano, en el cual se establece lo siguiente, El contrato es una
convención entre dos o más personas para constituir, reglar, transmitir, modificar o
extinguir entre ellas un vínculo jurídico. aspectos muy similares ya expuestos con
anterioridad. Asimismo, en los artículos posteriores nos expresan lo siguiente
Artículo 1.134.- El contrato es unilateral, cuando una sola de las partes se obliga; y
bilateral, cuando se obligan recíprocamente. Artículo 1.135.- El contrato es a título
oneroso cuando cada una de las partes trata de procurarse una ventaja mediante
un equivalente; es a título gratuito o de beneficencia cuando una de las partes
trata de procurar una ventaja a la otra sin equivalente. Artículo 1.136.- El contrato
es aleatorio, cuando para ambos contratantes o para uno de ellos, la ventaja
depende de un hecho casual. Artículo 1.137.- El contrato se forma tan pronto
como el autor de la oferta tiene conocimiento de la aceptación de la otra parte.
Todos estos preceptos permiten afianzar la percepción que implica al tema en
cuestión y la importancia que remite el mismo en las relaciones comerciales radica
en que se trata de un documento escrito en el que quedan reflejadas las
obligaciones y las responsabilidades que asume cada una de las partes
implicadas. Así, en el caso de que alguna del parte lo incumpla y sea necesario
recurrir a la justicia, el proceso será mucho más sencillo, corto y menos costoso.
Por ello, en las relaciones comerciales, los contratos son algo que las empresas
no deben dejar para después, ni tampoco en manos de cualquiera. Desde el
principio, todas las relaciones entre compañías deben quedar formalizadas, pues
de esta forma, todos ganan en seguridad, y se evitan posibles gastos futuros, En
conclusión, el contrato en las relaciones comerciales entre empresas y/o entre
profesionales es fundamental para el bien de ambas partes y del propio negocio
en tanto que: Deja constancia escrita de las características del producto o servicio
prestado, así como de las condiciones, obligaciones y responsabilidades de
ambas partes. También evita malentendidos y reclamaciones innecesarias y, en
caso de discrepancia, siempre se puede acudir a él para zanjar la disputa. Al estar
por escrito, no se olvidará ninguno de los puntos acordados, algo que sí puede
suceder con el contrato verbal y, por lo tanto, en más sencillo de cumplir. Aporta
seguridad y tranquilidad a ambas partes. Al redactar el contrato se plantean
posibles situaciones futuras que podrían llegar a ocurrir y que, de otro modo, tal
vez no se consideraría