“Año del Fortalecimiento de la Soberanía Nacional”
MONOGRAFÍA
INTEGRANTES:
Baldeon Lopez Brayan Paul
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Universidad De Huánuco
Facultad De Derecho Y Ciencias Políticas
Escuela Académico Profesional De Derecho Y Ciencias Políticas
CURSO:
INTRODUCCION AL DERECHO
DOCTORA:
FLOR DE MARIA SANCHEZ DAVILA
HUANUCO-2022
INTRODUCCION
I. SOBRE EL CONCEPTO DE “CIENCIA JURÍDICA”
Una de las discusiones más recurrentes en el debate teórico-jurídico —en la cultura
jurídica de civil law— es aquélla sobre el método para estudiar el derecho. De hecho,
buena parte de las aportaciones más importantes que se han realizado en la teoría del
derecho del siglo XX pueden ser leídas en esta clave. Por poner sólo algunos ilustres
ejemplos: Kelsen asegura que la intención de su teoría pura es proporcionar un método
para “elevar la ciencia del derecho… al nivel de una auténtica ciencia”; 1 Ross afirma
querer desarrollar, hasta sus últimas consecuencias, los principios empiristas en el campo
del conocimiento jurídico;2 Hart sostiene ocuparse “de la clarificación de la estructura
general del pensamiento jurídico”; 3 y el concepto de sistema normativo de Alchourrón y
Bulygin se presenta como una idealización de lo que hacen los estudiosos del derecho
positivo.4 Sin embargo, no está claro a qué nos referimos cuando hablamos de “ciencia
jurídica”. Pese a ser una discusión que dura ya varios siglos —o tal vez precisamente por
ello— lo cierto es que no disponemos nología unívoca ni compartida.5En este sentido,
resulta especialmente ilustrativo el experimento de introducir en los buscadores de
nuestras bibliotecas expresiones como “ciencia del derecho” o “dogmática jurídica”, y
constatar el ingente número de títulos que el sistema nos devuelve. El problema no
consiste únicamente en la enorme cantidad de literatura que se ha generado sobre el
tema sino, y sobre todo, en la heterogeneidad de la misma. Bajo etiquetas como “ciencia
jurídica”, “dogmática jurídica” o “método jurídico” se encuentran estudios y monografías
que en muchas ocasiones poco tienen que ver entre sí: mientras que algunas se
preguntan por el significado y alcance de las diferentes directivas metodológicas, o del
concepto mismo de metodología,6 otras se dedican a esclarecer cuál es el punto de vista
de lo jurídico (punto de vista interno), a la VALIDEZ del derecho, a la interpretación, o a la
ponderación judicial.7
1. El término “ciencia jurídica” padece, en primer lugar, de la clásica ambigüedad proceso-
producto.21 En efecto, dicho término puede ser utilizado para referirse tanto al conjunto
de actividades que realiza quien estudia el derecho como al resultado de tales
actividades. Aquí usaré “ciencia jurídica” para referirme tanto al conjunto de actividades
desarrolladas por (o que deberían desarrollar) los estudiosos del derecho como a las
premisas metodológicas que gobiernan (o deberían gobernar) dichas actividades, pero no
al producto de tales actividades. 2. La segunda ambigüedad se produce toda vez que se
utiliza “ciencia jurídica” para referirse al conjunto de todas las disciplinas que tienen al
derecho, en algún sentido, como objeto de estudio. Además, algunos autores22 utilizan
dicha etiqueta en plural para hacer referencia a la totalidad de las disciplinas que tienen
que ver con el derecho: ciencia de la legislación, teoría del derecho, dogmática jurídica,
sociología del derecho, antropología jurídica, derecho comparado, historia del derecho,
etc.23 Además de este uso especialmente comprehensivo de “ciencia jurídica”, se
producen con frecuencia en la literatura otros dos equívocos similares. El primero se da
toda vez que se utiliza “ciencia jurídica” para hacer referencia indistintamente al estudio
del derecho positivo (i.e. de un ordenamiento jurídico determinado) y a los estudios que
analizan la estructura, la forma o los conceptos básicos de todos los (o de un grupo de)
ordenamientos jurídicos24. Desde luego, existen buenas razones para afirmar que entre
lo que hacen civilistas, penalistas, constitucionalistas, etc., por un lado, y teóricos del
derecho, por el otro, se da una diferencia meramente de grado. No obstante, por razones
de claridad conceptual, es necesario mantener la distinción entre ambos tipos de estudio.
II. MODELOS DE CIENCIA JURÍDICA (EN SENTIDO AMPLIO)
Una vez que disponemos de un aparato conceptual adecuado podemos analizar algunos
de los métodos para determinar el contenido del derecho. Aquí presentaré las
características fundamentales de cinco modelos de ciencia jurídica en sentido amplio: el
modelo normativista, el modelo realista, el modelo argumentativista, el modelo tecnológico
y el modelo crítico.38 Sin embargo, antes de analizar cada uno de estos modelos de
ciencia jurídica en sentido amplio es preciso realizar una breve consideración previa. La
consideración tiene que ver con el carácter de estos modelos, y es que si bien han sido
modelados a partir de diferentes doctrinas acerca de qué deben hacer los estudiosos del
derecho, tienen un valor heurístico en cuanto permiten ordenar las diferentes doctrinas de
la ciencia jurídica en sentido amplio. Pero, además, dichos modelos sirven analizar las
actividades efectivamente desarrolladas por los estudiosos del derecho. Ahora bien, en la
medida en que se trata de reconstrucciones de tipos ideales, no todas las doctrinas
normativas de la ciencia jurídica, ni el quehacer de todos los estudiosos del derecho,
encajan perfectamente en alguno de estos modelos.
1. Ciencia jurídica normativista: El modelo normativista es el más clásico en la
teoría de la ciencia jurídica. Según autores como Kelsen, Bobbio, Bulygin o Vernengo, los
estudiosos del derecho deben dedicarse a la descripción del conjunto de normas que
pertenecen a un ordenamiento jurídico, y a su ulterior sistematización. La ciencia jurídica
podría ser calificada en este sentido como una disciplina normativa ya que su objeto de
estudio está constituido por normas. Se trata, además, de una actividad que —si bien
puede resultar controvertido atribuirle, según sus propios defensores, el adjetivo
“científica”— puede ser calificada como objetiva. Esto quiere decir que las condiciones de
asertibilidad de sus enunciados (proposiciones normativas) tienen carácter objetivo, es
decir, están constituidas por la aplicación de un conjunto de reglas claras cuyas
condiciones de aplicabilidad están ordenadas y son también claras. Aunque no resulta en
absoluto obvio qué significa describir normas, y menos todavía establecer cuál es el
conjunto de normas que la ciencia jurídica tiene que describir, por “descripción de
normas” la mayoría de los defensores del modelo normativista de ciencia jurídica
entienden interpretación de enunciados normativos. Es decir, la descripción del
significado expresado por un conjunto de enunciados normativos previamente
identificados.
2. Ciencia jurídica realista: El modelo realista de ciencia jurídica tiene, en sus
diferentes versiones, un marcado tono crítico. Para entender correctamente el alcance y
significado del modelo realista de ciencia jurídica es preciso comenzar justamente con las
críticas que autores como Holmes, Ross o Guastini dirigen, sobre todo, al modelo
normativista de ciencia jurídica. Aunque los objetos de crítica de las diferentes variantes
del realismo difieren bastante entre sí, es posible identificar dos críticas comunes a los
diferentes realismos: una de carácter ontológico y otra de carácter metodológico. La
crítica ontológica deriva de la epistemología empirista radical (reduccionista) que la
mayoría de sus defensores suscriben. Según esta primera crítica, si únicamente existen
entidades de la realidad sensible, la ciencia jurídica normativista sencillamente carecería
de objeto: no existe nada en el mundo como las normas objeto de descripción del
normativismo. Por tanto, si la ciencia jurídica quiere ser una disciplina científica, sus
enunciados tienen que versar sobre entidades del mundo empírico. Así pues, siendo
debido convertir la ciencia jurídica en una disciplina realmente científica, su objeto de
estudio no pueden ser sino las decisiones judiciales49 (en sentido amplio) y los
sentimientos de obligatoriedad de los operadores jurídicos. La crítica metodológica
encuentra su fundamento en una tesis acerca de la indeterminación del derecho. Por tesis
de la indeterminación del derecho hay que entender la tesis según la cual es posible
decidir la misma controversia, con base en el ordenamiento jurídico,
3. Dogmática jurídica argumentativista: El debate sobre la cientificidad de la
ciencia jurídica es sin duda uno de los que mayor espacio ha ocupado a lo largo de la
historia de la teoría de la ciencia jurídica. Sin embargo, desde hace algunas décadas, este
debate ha sido parcialmente sustituido por otro de carácter meta-teórico y normativo. En
síntesis: según autores como Aarnio, Alexy, Atienza, Nino, o Peczenik, los estudiosos del
derecho no se limitan, ni sobre todo deben limitarse, a describir el contenido del derecho
positivo sino que deben proponer soluciones para los casos difíciles para los que, al
menos aparentemente, el derecho no proporciona claramente una única respuesta.
Frente a los modelos de ciencia jurídica en sentido estricto, los defensores del modelo
argumentativista de dogmática jurídica dirigen una crítica radical: una ciencia jurídica (en
sentido estricto) o bien no es puramente descriptiva (y es por tanto ideológica) o bien está
condenada a la total irrelevancia práctica.57 Los estudiosos del derecho tradicionalmente
cumplirían, según los defensores del modelo argumentativista, una función social
importante que no tiene un carácter meramente descriptivo pero que no por ello resulta
arbitraria o irracional, y de la que los modelos de ciencia jurídica en sentido estricto no
podrían dar cuenta.58 Dicho con las palabras de Nino: “uno se encuentra en la posición
algo ridícula de tener que argüir cosas obvias y casi banales como que la actividad de los
juristas satisface otras funciones que la que estos modelos [de ciencia jurídica en sentido
estricto] permiten
4. Dogmática jurídica (realista-)tecnológica: Dentro de la literatura sobre
el REALISMO JURÍDICO, especialmente el estadounidense, es frecuentemente encontrar
algún epígrafe dedicado al supuesto modelo de dogmática jurídica de autores vinculados
con el realismo jurídico como William Douglas, Karl Llewellyn o Felix Cohen. Es decir, un
método —más practicado que expresamente teorizado— no para realizar predicciones
sobre el derecho vigente sino para proponer soluciones para los casos difíciles. Aquí
realizaré una reconstrucción de tal modelo de dogmática jurídica basándome en las tesis
de estos autores, de otros realistas estadounidenses y de otros lugares (Herman Oliphant,
Vilheim Lundstedt o Giovanni Tarello), pero también precursores y herederos del realismo
como Rudolf von Jhering, Richard Posner, Brian Leiter o Hans Albert. Para entender en
qué consiste este modelo tecnológico de dogmática jurídica es necesario comenzar
señalando el punto de unión con el modelo realista de ciencia jurídica: la tesis de la
indeterminación del derecho. Es decir, la tesis según la cual los enunciados normativos
permiten calificar de manera justificada la misma conducta de maneras incompatibles,
siendo necesario recurrir a consideraciones extra-jurídicas para decidir las controversias
particulares.
5. Dogmática jurídica crítica: El último modelo es aquél típico de las TEORÍAS
CRÍTICAS DEL DERECHO. 80 Si se quisiera sintetizar en un lema el modelo crítico de
dogmática jurídica —defendido por movimientos como los Critical Legal Studies, la teoría
crítica argentina o el Uso alternativo del diritto— podría ser el siguiente: el derecho es una
continuación de la política por otros medios, por lo que los estudiosos del derecho son
agentes políticos que deben tomar conciencia del importante rol que cumplen, y deben
actuar en consecuencia. En sus formulaciones más habituales, las doctrinas críticas de la
dogmática jurídica sostienen alguna variante de la tesis de la indeterminación del
derecho. Ahora bien, esta tesis es común a muchos teóricos del derecho y de la ciencia
jurídica, críticos y de otras corrientes teóricas. Lo que resulta característico de las teorías
críticas de la dogmática jurídica —al menos en su versión más conocida— es la fuente
(principal) de indeterminación: la tesis de la contradicción fundamental. Según dicha tesis,
al derecho de nuestros ordenamientos jurídicos subyacería una ideología política: el
liberalismo político. En el liberalismo — afirman los críticos— estarían presentes dos
“almas” de carácter contradictorio: individualismo y altruismo, es decir, valores ético-
políticos incompatibles, lo que impediría a sus defensores ofrecer respuestas racionales
de carácter ético-político o jurídico toda vez que se presente un caso difícil.81 Esta
contradicción, aunque no permite tomar decisiones justificadas, no impide que los
estudiosos del derecho y los operadores jurídicos terminen decidiendo la mayor parte de
las controversias en favor del aspecto individualista del liberalismo.
Bibliografías
ALBERT, Hans, La ciencia del derecho como ciencia real, Fontamara, México, 2007.
BARBERIS, Mauro, Ética para juristas, Trotta, Madrid, 2007. BAYÓN, Juan Carlos,
“Causalidad, consecuencualismo y deontologicismo”, en Doxa, vol. 6, 1989. CHIASSONI,
Pierluigi, Desencantos para abogados realistas, Universidad del Externado de Colombia,
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LEITER, Brian, “In Praise of Realism (and Against 'Nonsense' Jurisprudence)”, The
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Chicago University Press, 2011. LUNDSTEDT, Vilheim, Legal Thinking Revised, Almqvist
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Rueff, J., From the Physhical to Social Sciences, Oxford University Press, 1929.